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Reina Valera New Testament of the Bible 1865

by unknown · Spanish · Gutenberg #5880 · 357,995 chars · public domain (US)

The Project Gutenberg eBook of Reina Valera New Testament of the Bible 1865
    
This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
of the Project Gutenberg License included with this eBook or online
at www.gutenberg.org. If you are not located in the United States,
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before using this eBook.

Title: Reina Valera New Testament of the Bible 1865

Translator: Casiodoro de Reina
        Cipriano de Valera


        
Release date: June 1, 2004 [eBook #5880]
                Most recently updated: October 25, 2012

Language: Spanish

Other information and formats: www.gutenberg.org/ebooks/5880

Credits: Produced by an anonymous Project Gutenberg volunteer


*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK REINA VALERA NEW TESTAMENT OF THE BIBLE 1865 ***




Produced by an anonymous Project Gutenberg volunteer.










La Valera 1865 de la SBA.



Aviso:

Este texto del Nuevo Testamento (Valera 1865) fue bajado de la pagina de web:
Antigua Versión Valera 1909 – La palabra de Dios en español.
(www.valera1909.com)  Este texto no tiene derechos reservados, puedes
distribuirlo como quieres.  Solamente pedimos que por respeto del trabajo que
invertimos en dándote este texto (Encontrando, escaneando, y corrigiendo.),
que dejes este aviso y la siguiente introducción (Todo entre [Empieza
] y
[Termina
]) en cualquier copia que publicas sobre el Internet.  Si tienes
cualquier pregunta o comentario por favor escribe a: info@valera1909.com.





Introducción a la Valera 1865 de la SBA.



       El siguiente texto fue escaneado de una Biblia en Español que obtuve de
una colección privada en León, Guanajuato, México en 1986.  Esta copia,
impresa en Madrid, España en 1884 para la Sociedad Bíblica Británica y
Extranjera (SBBE), representa la edición SBBE de la revisión de Valera hecha
para la Sociedad para la Promulgación de Conocimiento Cristiano (SPCC) en
1862.  Esta revisión fue hecha por Lorenzo Lucena Pedrosa M.A., profesor de
Lengua y Literatura Española en Queens College de Liverpool, y luego en
Oxford.  Aquí reproducimos esta edición de la Valera 1862 para demostrar que
la Biblia de norma en Español, referido como la Valera 1909, en toda esencia
es igual a la Valera 1862.  Se confirma así que la Valera autoritativa de hoy
(la 1909) fue ya revisada en 1862, antes que los textos Vaticanus y Sinaíticus
fueran impresas, y décadas antes de la apostasía inglesa de Westcott y Hort.
Puedes ver por el texto siguiente que la Valera 1909 no fue influenciada por
Vaticanus ni por Westcott y Hort.

       Un cambio que sí verás es que la Valera 1862 introduce muchas palabras
itálicas que no se encuentran ni en la original 1602, ni tampoco en su
descendiente, la 1909.  La revisión de 1909 quitó del texto las itálicas
innecesarias.  Aparte de esto, muy pocos cambios se evidencian en la revisión
de 1909 de este texto.

       En todos nuestros textos, letra itálica se reproduce entre corchetes
[...], para que se convierte fácilmente el Nuevo Testamento a muchos
diferentes formatos.  Algunas ediciones impresas tenían tanto letra itálica y
palabras entre corchetes.  En estos casos, para mantener la integridad de la
reproducción, aún corcheteamos palabras inicialmente itálicas, pero para
indicar la diferencia encerramos entre símbolos relativos <...> las palabras
originalmente entre corchetes.

       Todas las copias impresas que hemos escaneado y duplicado contienen
errores de impresión y puntuación.  Algunos son obvios, pero de vez en cuando
había varias posibilidades en la corrección.  En tales casos determinamos la
corrección según la original 1602, o la norma actual, la 1909.  En todos los
casos que hicimos correcciones señalamos la palabra alterada por la marca
diacrítica (^).  Además señalamos con la misma marca aquellos lugares donde
parecía haber error, pero por no estar seguros, no cambiamos nada.

       Todos los asteriscos (*) en el texto son reproducciones de la impresión
original.  Significan alguna referencia en la margen, la cual reproducimos en
abrazaderas {*...} al final del versículo.



Guillermo Kincaid

[Termina Aviso e Introducción]







El

NUEVO TESTAMENTO

DE NUESTRO

SEÑOR Y SALVADOR JESU CRISTO:

VERSION DE CIPRIANO DE VALERA:

REVISADA Y CORREGIDA.

__________

S.B.A, N.Y.

__________

1907.



[Spanish, Brevier 24mo.]



Printed.  452,000





EL EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESU CRISTO

SEGUN

SAN MATEO





CAPITULO 1.

 LIBRO de la generacion de Jesu Cristo, hijo de David, hijo de Abraham.

 2  Abraham engendró a Isaac; é Isaac engendró á Jacob; y Jacob engendró á
Júdas, y á sus hermanos;

 3  Y Júdas engendró de Tamar á Fares y á Zara; y Fares engendró á Esrom; y
Esrom engendró á Aram;

 4  Y Aram engendró á Aminadab; y Aminadab engendró á Nasson; y Nasson
engendró á Salmon;

 5  Y Salmon engendró de Raab á Booz; y Booz engendró de Rut á Obed; y Obed
engendró á Jessé;

 6  Y Jessé engendró al rey David; y el rey David engendró á Salomon de la
[que fué mujer] de Urías;

 7  Y Salomon engendró á Roboam; y Roboam engendró á Abia; y Abia engendró á
Asa;

 8  Y Asa engendró á Josafat; y Josafat engendró á Joram; y Joram engendró á
Ozías;

 9  Y Ozías engendró á Joatam; y Joatam engendró á Acaz; y Acaz engendró á
Ezequías;

 10  Y Ezequías engendró á Manases; y Manases engendró á Amon; y Amon engendró
á Josías;

 11  Y Josías engendró <á Joacim; y Joacim engendró> á Jeconías, y á sus
hermanos, en la transmigracion de Babilonia;

 12  Y despues de la transmigracion de Babilonia, Jeconías engendró á
Salatiel; y Salatiel engendró á Zorobabel;

 13  Y Zorobabel engendró á Abiud; y Abiud engendró á Eliacim; y Eliacim
engendró á Azor;

 14  Y Azor engendró á Sadoc; y Sadoc engendró á Akim; y Akim engendró á
Eliud;

 15  Y Eliud engendró á Eleazar; y Eleazar engendró á Matan; y Matan engendró
á Jacob;

 16  Y Jacob engendró á Josué marido de María, de la cual nació JESUS, el cual
es llamado el CRISTO.

 17  De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David, [son]
catorce generaciones; y desde David hasta la transmigracion de Babilonia,
catorce generaciones; y desde la transmigracion de Babilonia hasta Cristo,
catorce generaciones.

 18  & Y el nacimiento de Jesu Cristo fué así: Que estando María su madre
desposada con José, antes que hubiesen estado juntos, se halló haber concebido
del Espíritu Santo.

 19  Y José su marido, como era justo, y no quisiese exponerla á la infamia,
quiso dejarla secretamente.

 20  Y pensando él en esto, he aquí, que el ángel del Señor le aparece en
sueños, diciendo: José, hijo de David, no temas de recibir á María tu mujer;
porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

 21  Y dará á luz+ un hijo, y llamarás su nombre JESUS: porque él salvará á su
pueblo de sus pecados.  {+ parirá}

 22  Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que habia hablado el Señor
por el profeta, que dijo:

 23  He aquí una vírgen concebirá, y dará á luz+ un hijo, y llamarán su nombre
Emmanuel, que interpretado quiere decir: Dios con nosotros.  {+ parirá}

 24  Y despertado José del sueño, hizo como el ángel del Señor le habia
mandado, y recibió á su mujer.

 25  Y no la conoció hasta que dió á luz+ á su Hijo primogénito; y llamó su
nombre JESUS.  {+ parió}





CAPITULO 2.

 Y COMO fué nacido Jesus en Belen de Judea en dias del rey Heródes, he aquí
[que] Magos vinieron del oriente á Jerusalem,

 2  Diciendo: )Dónde está el rey de los Judíos, que ha nacido?  Porque su
estrella hemos visto en el oriente, y venimos á adorarle.

 3  Y oyendo [esto] el rey Heródes se turbó, y toda Jerusalem con él.

 4  Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del
pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

 5  Y ellos le dijeron: En Belen de Judea; porque así está escrito por el
profeta:

 6  Y tú, Belen, tierra de Judá, no eres muy pequeña entre los príncipes de
Judá porque de tí saldrá el Caudillo, que apacentará á mi pueblo Israel.

 7  Entónces Heródes, llamados los Magos en secreto, entendió de ellos
diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella.

 8  Y enviándoles á Belen, dijo: Andád allá, y preguntád con diligencia por el
niño; y despues que [le] hallareis, hacédmelo saber, para que yo venga y le
adore.

 9  Y ellos, habiendo oido al rey, se fueron; y he aquí que la estrella, que
habian visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso
sobre donde estaba el niño.

 10  Y vista la estrella, se regocijaron mucho de gran gozo.

 11  Y entrando en la casa, hallaron al niño con su madre María, y
postrándose, le adoraron, y abriendo sus tesoros le ofrecieron dones, oro, é
incienso, y mirra.

 12  & Y siendo avisados por revelacion en sueños, que no volviesen á Heródes
se volvieron á su tierra por otro camino.

 13  Y partidos ellos, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños á José,
diciendo: Levántate, y toma al niño, y á su madre, y huye á Egipto, y estáte
allá, hasta que yo te [lo] diga; porque ha de acontecer que Heródes buscará al
niño para matarle.

 14  Y levantándose él, tomó al niño y á su madre de noche y se fué á Egipto;

 15  Y estuvo allá hasta la muerte de Heródes, para que se cumpliese lo que
habia hablado el Señor por el profeta, que dijo: De Egipto llamé á mi Hijo.

 16  & Heródes entónces, como se vió burlado de los Magos se enojó mucho; y
envió, y mató todos los niños que habia en Belen, y en todos sus términos, de
edad de dos años abajo, conforme al tiempo que habia entendido de los Magos.

 17  Entónces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo:

 18  Voz fué oida en Rama, lamentacion, y lloro, y gemido grande: Raquel que
llora sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron.

 19  & Mas muerto Heródes he aquí, el ángel del Señor aparece en sueños á José
en Egipto,

 20  Diciendo: Levántate, y toma al niño, y á su madre, y véte á tierra de
Israel; que muertos son los que procuraban la muerte del niño.

 21  Entónces él se levantó, y tomó al niño, y á su madre, y vínose á tierra
de Israel.

 22  Y oyendo que Arquelao reinaba en Judea por Heródes su padre, tuvo temor
de ir allá; mas amonestado por revelacion en sueños, se fué á las partes de
Galilea.

 23  Y vino, y habitó en la ciudad que se llama Nazaret; para que se cumpliese
lo que fué dicho por los profetas que habia de ser llamado Nazareno.





CAPITULO 3.

 Y EN aquellos dias vino Juan el Bautista, predicando en el desierto de Judea,

 2  Y diciendo: Arrepentíos que el reino de los cielos se acerca.

 3  Porque este es aquel del cual fué dicho por el profeta Isaías, que dijo:
Voz del que clama en el desierto: Aparejád el camino del Señor: enderezád sus
veredas.

 4  Y tenia Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero al
rededor de sus lomos; y su comida era langostas, y miel montés.

 5  Entónces salia á él Jerusalem, y toda Judea, y toda la provincia de al
derredor del Jordan,

 6  Y eran bautizados por él en el Jordan, confesando sus pecados.

 7  Y viendo él muchos de los Fariseos y de los Saduceos, que venian á su
bautismo, les decia: Generacion de víboras, )quién os ha enseñado á huir de la
ira que vendrá?

 8  Hacéd pues frutos dignos de arrepentimiento.

 9  Y no penséis en deciros: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo,
que puede Dios despertar hijos á Abraham aun de estas piedras.

 10  Ahora, ya tambien el+ hacha está puesta á la raiz de los árboles; y todo
árbol que no hace buen fruto, es cortado, y echado en el fuego.  {+ la}

 11  Yo á la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene
en pos de mí, más poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de
llevar; él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.

 12  Su aventador [está] en su mano, y aventará su era, y allegará su trigo en
el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

 13  & Entónces Jesus vino de Galilea á Juan al Jordan, para ser bautizado por
él.

 14  Mas Juan le resistia mucho, diciendo: Yo he menester de ser bautizado por
tí, )y tú vienes á mí?

 15  Empero respondiendo Jesus le dijo: Deja ahora; porque así nos conviene
cumplir toda justicia. Entónces le dejó.

 16  Y Jesus despues que fué bautizado, subió luego del agua, y, he aquí, los
cielos le fueron abiertos, y vió al Espíritu de Dios que descendia como
paloma, y venia sobre él;

 17  Y, he aquí, una voz de los cielos que decia: Este es mi hijo amado, en el
cual tengo contentamiento.





CAPITULO 4.

 ENTÓNCES Jesus fué llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado del
diablo.

 2  Y habiendo ayunado cuarenta dias y cuarenta noches, despues tuvo hambre.

 3  Y llegándose á él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, dí que estas
piedras se hagan pan.

 4  Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el
hombre; mas con toda palabra que sale por la boca de Dios.

 5  Entónces el diablo le pasa á la santa ciudad; y le puso sobre las almenas
del templo,

 6  Y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate [de aquí] abajo: que escrito está:
Que á sus ángeles te encomendará; y te alzarán en [sus] manos, para que nunca
hieras tu pie en piedra.

 7  Jesus le dijo: Tambien está escrito: No tentarás al Señor tu Dios.

 8  Otra vez le pasa el diablo á un monte muy alto, y le muestra todos los
reinos del mundo, y su gloria,

 9  Y le dice: Todo esto te daré, si postrado me adorares.

 10  Entónces Jesus le dice: Véte, Satanas; que escrito está: Al Señor tu Dios
adorarás, y á él solo servirás.

 11  El diablo entónces le dejó: y, he aquí, los ángeles llegaron, y le
servian.

 12  & Mas oyendo Jesus que Juan estaba preso, se volvió á Galilea;

 13  Y dejando á Nazaret, vino, y habitó en Capernaum, [ciudad] marítima, en
los confines de Zabulon y de Neftalím;

 14  Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo:

 15  La tierra de Zabulon, y la tierra de Neftalím, camino de la mar, de la
otra parte del Jordan, Galilea de los Gentiles,

 16  Pueblo asentado en tinieblas, vió gran luz, y á los asentados en region y
sombra de muerte, luz les esclareció.

 17  Desde entónces comenzó Jesus á predicar, y á decir: Arrepentíos; que el
reino de los cielos se ha acercado.

 18  & Y andando Jesus junto á la mar de Galilea vió á dos hermanos, Simon,
que es llamado Pedro, y Andres su hermano, que echaban la red en la mar;
porque eran pescadores.

 19  Y díceles: Veníd en pos de mí, y haceros he pescadores de hombres.

 20  Ellos entónces, dejando luego las redes, le siguieron.

 21  Y pasando de allí, vió otros dos hermanos, Santiago, [hijo] de Zebedeo, y
Juan su hermano, en la nave con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y
los llamó.

 22  Y ellos luego, dejando la nave, y á su padre, le siguieron.

 23  Y rodeó Jesus á toda Galilea enseñando en las sinagogas de ellos, y
predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad, y toda dolencia
en el pueblo.

 24  Y corria su fama por toda la Siria; y traian á él todos los que tenian
mal, los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y
lunáticos, y paralíticos; y los sanaba.

 25  Y le seguian grandes multitudes de pueblo de Galilea, y [de] Decápolis, y
[de] Jerusalem, y [de] Judea, y [de] la otra parte del Jordan.





CAPITULO 5.

 Y VIENDO [Jesus] las multitudes, subió á un monte; y sentándose él, se
llegaron á él sus discípulos.

 2  Y abriendo [él] su boca, les enseñaba, diciendo:

 3  Bienaventurados los pobres en espíritu; porque de ellos es el reino de los
cielos.

 4  Bienaventurados los tristes; porque ellos recibirán consolacion.

 5  Bienaventurados los mansos; porque ellos recibirán la tierra por heredad.

 6  Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia; porque ellos
serán hartos.

 7  Bienaventurados los misericordiosos; porque ellos alcanzarán misericordia.

 8  Bienaventurados los de limpio corazon; porque ellos verán á Dios.

 9  Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de
Dios.

 10  Bienaventurados los que padecen persecucion por causa de la justicia;
porque de ellos es el reino de los cielos.

 11  Bienaventurados sois cuando os maldijeren, y [os] persiguieren, y dijeren
de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.

 12  Regocijáos y alegráos; porque vuestro galardon [es] grande en los cielos;
que así persiguieron á los profetas que fueron ántes de vosotros.

 13  & Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal perdiere su sabor, )con
qué será salada?  no vale más para nada; sino que sea echada fuera, y sea
hollada de los hombres.

 14  Vosotros sois la luz del mundo. La ciudad asentada sobre el monte no se
puede esconder.

 15  Ni se enciende la luz, y se pone debajo de un almud, sino en el
candelero, y alumbra á todos los que están en casa.

 16  Así [pues] alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean
vuestras obras buenas, y glorifiquen á vuestro Padre que está en los cielos.

 17  & No penséis que he venido para invalidar la ley, ó los profetas: no he
venido para invalidar[los], sino para cumplir[los].

 18  Porque de cierto os digo, [que] hasta que perezca el cielo y la tierra,
ni una jota, ni un tilde perecerá de la^ ley, sin que todas las cosas sean
cumplidas.

 19  De manera que cualquiera que quebrantare uno de estos mandamientos muy
pequeños, y así enseñare á los hombres, muy pequeño será llamado en el reino
de los cielos; mas cualquiera que [los] hiciere, y enseñare, este será llamado
grande en el reino de los cielos.

 20  Porque [yo] os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los
escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

 21  & Oisteis que fué dicho á los antiguos: No matarás; mas cualquiera que
matare, estará expuesto á juicio.

 22  Yo pues os digo, que cualquiera que se enojare sin razon con su hermano,
estará expuesto á juicio; y cualquiera que dijere á su hermano Raca, estará
expuesto al concilio; y cualquiera que [á su hermano] dijere: Insensato,
estará expuesto al fuego del infierno.

 23  Por tanto si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares, que tu
hermano tiene algo contra tí,

 24  Deja allí tu presente delante del altar, y vé: vuelve primero en amistad
con tu hermano, y entónces vé, y ofrece tu presente.

 25  Pónte de acuerdo con tu adversario presto, entre tanto que estás con él
en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el
juez te entregue al ministro; y seas echado en prision.

 26  De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el postrer
cornado.

 27  & Oisteis que fué dicho á los antiguos: No cometerás adulterio:

 28  Yo pues os digo, que cualquiera que mira á una mujer para codiciarla, ya
adulteró con ella en su corazon.

 29  Por tanto si tu ojo derecho te fuere ocasion de caer, sácale, y échale de
tí; que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu
cuerpo sea echado al infierno.

 30  Y si tu mano derecha te fuere ocasion de caer, córtala, y échala de tí;
que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo
sea echado al infierno.

 31  & Tambien fué dicho: Cualquiera que despidiere á su mujer, déle carta de
divorcio:

 32  Mas yo os digo, que el que despidiere á su mujer, á no ser por causa de
fornicacion hace que ella adultere; y el que se casare con la despedida,
comete adulterio.

 33  & Tambien oisteis que fué dicho á los antiguos: No te perjurarás; mas
cumplirás al Señor tus juramentos.

 34  Yo pues os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es
el trono de Dios;

 35  Ni por la tierra, porque es el estrado de sus piés, ni por Jerusalem,
porque es la ciudad del gran Rey.

 36  Ni por tu cabeza jurarás; porque no puedes hacer un cabello blanco ó
negro.

 37  Mas sea vuestro hablar, Sí, sí: No, no; porque lo que es más de esto, de
mal procede.

 38  & Oisteis que fué dicho á los antiguos: Ojo por ojo; y diente por diente:

 39  Mas yo os digo: que no resistáis al mal: ántes a cualquiera que te
hiriere en tu mejilla derecha, vuélvele tambien la otra.

 40  Y al que quisiere ponerte á pleito, y tomarte tu ropa, déjale tambien la
capa.

 41  Y á cualquiera que te forzare á ir una milla, vé con él dos.

 42  Al que te pidiere, dále; y al que quisiere tomar de tí prestado, no les
rehuses.

 43  & Oisteis que fué dicho: Amarás á tu prójimo; y aborrecerás á tu enemigo.

 44  Yo pues os digo: Amád á vuestros enemigos: bendecíd á los que os
maldicen: hacéd bien á los que os aborrecen, y orád por los que os calumnian y
os persiguen;

 45  Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace
que su sol salga sobre malos y buenos; y llueve sobre justos é injustos.

 46  Porque si amareis á los que os amen, )qué galardon tendréis?  )No hacen
tambien lo mismo los publicanos?

 47  Y si saludareis á vuestros hermanos solamente, )qué hacéis de más?  )No
hacen tambien así los publicanos?

 48  Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es
perfecto.





CAPITULO 6.

 MIRÁD que no hagáis vuestra limosna delante de los hombres, para que seáis
mirados de ellos: de otra manera no tenéis galardon de vuestro Padre que está
en los cielos.

 2  Pues cuando haces limosna no hagas tocar trompeta delante de tí, como
hacen los hipócritas en las sinagogas, y en las plazas, para ser estimados de
los hombres: de cierto os digo [que ya] tienen su galardon.

 3  Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha.

 4  Que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, él te
recompensará en lo público.

 5  & Y cuando orares, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar
en las sinagogas, y en las esquinas de las calles en pié; para que sean
vistos. De cierto que [ya] tienen su galardon.

 6  Mas tú, cuando orares, entra en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu
Padre que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te
recompensará en lo público.

 7  Y orando, no habléis inútilmente, como los paganos, que piensan que por su
parlería serán oidos.

 8  No os hagáis pues semejantes á ellos; porque vuestro Padre sabe de que
cosas tenéis necesidad, ántes que vosotros le pidáis.

 9  Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro, que estás en los cielos: sea
santificado tu nombre.

 10  Venga tu reino: sea hecha tu voluntad, como en el cielo, [así] tambien en
la tierra.

 11  Dános hoy nuestro pan cotidiano.

 12  Y perdónanos nuestras deudas, como tambien nosotros perdonamos á nuestros
deudores.

 13  Y no nos metas en tentacion, mas líbranos de mal; porque tuyo es el
reino, y el poder, y la gloria, por [todos] los siglos. Amen.

 14  Porque si perdonareis á los hombres sus ofensas, os perdonará tambien á
vosotros vuestro Padre celestial.

 15  Mas si no perdonareis^ á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre
os perdonará vuestras ofensas.

 16  & Y cuando ayunáis, no seáis como los hipócritas, austeros: que demudan
sus rostros para parecer á los hombres que ayunan. De cierto os digo, [que ya]
tienen su galardon.

 17  Mas tú, cuando ayunas, unge tu cabeza, y lava tu rostro,

 18  Para no parecer á los hombres que ayunas, sino á tu Padre que está en lo
escondido; y tu Padre que ve en lo escondido, te recompensará en lo público.

 19  & No hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orin corrompe, y
donde ladrones minan, y hurtan;

 20  Mas hacéos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orin corrompe, y
donde ladrones no minan, ni hurtan.

 21  Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazon.

 22  La luz del cuerpo es el ojo: así que si tu ojo fuere sincero, todo tu
cuerpo será luminoso.

 23  Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así que si la
luz que en tí hay, son tinieblas, )cuántas [serán] las mismas tinieblas?

 24  Ninguno puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al
otro; ó se llegará al uno, y menospreciará al otro. No podéis servir á Dios, y
á las riquezas.

 25  Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer,
ó qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. )La vida
no es más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?

 26  Mirád á las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en
alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. )No sois vosotros mucho
mejores que ellas?

 27  )Mas quién de vosotros, por mucho que se congoje, podrá añadir á su
estatura un codo?

 28  Y por el vestido, )por qué os congojáis?  Aprendéd [de] los lirios del
campo, como crecen: no trabajan, ni hilan:

 29  Mas os digo, que ni aun Salomon con toda su gloria fué vestido así como
uno de ellos.

 30  Y si la yerba del campo, que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios
la vista así, )no [hará] mucho más á vosotros, [hombres] de poca fé?

 31  No os congojéis, pues, diciendo: )Qué comeremos, ó qué beberemos, ó con
qué nos cubriremos?

 32  (Porque los Gentiles buscan todas estas cosas;) porque vuestro Padre
celestial sabe que de todas estas cosas tenéis necesidad.

 33  Mas buscád primeramente el reino de Dios, y su justicia; y todas estas
cosas os serán añadidas.

 34  Así que, no os congojéis por lo de mañana; que el mañana traerá su
congoja: basta al dia su afliccion.



CAPITULO 7.

 NO juzguéis; porque tambien no seáis juzgados.

 2  Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida que
medís, [con ella] os volverán á medir.^

 3  Y )por qué miras la arista que esta en el ojo de tu hermano; y no echas de
ver la viga que está en tu ojo?

 4  O )cómo dirás á tu hermano: Deja, echaré de tu ojo la arista; y, he aquí,
[una] viga en tu ojo?

 5  (Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entónces verás claramente
para echar la arista del ojo de tu hermano.

 6  No deis lo santo á los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los
puercos; porque no las rehuellen con sus piés, y vuelvan, y os despedacen.

 7  & Pedíd, y se os dará: buscád, y hallaréis: llamád, y se os abrirá.

 8  Porque cualquiera que pide, recibe, y el que busca halla; y al que llama,
se le abrirá.

 9  )Qué hombre hay de vosotros, á quien si su hijo pidiere pan, le dará una
piedra?

 10  )O [si le] pidiere un pez le dará una serpiente?

 11  Pues, si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros
hijos, vuestro Padre que está en los cielos, )cuánto más dará buenas cosas á
los que le piden?

 12  & Así que, todas las cosas que querriais que los hombres hiciesen con
vosotros, así tambien hacéd vosotros con ellos, porque esta es la ley, y los
profetas.

 13  & Entrad por la puerta estrecha; porque ancha [es] la puerta, y espacioso
el camino que lleva á perdicion; y los que van por él, son muchos.

 14  Porque la puerta [es] estrecha, y angosto el camino, que lleva á la vida;
y pocos son los que lo hallan.

 15  Guardáos de los falsos profetas, que vienen á vosotros con vestidos de
ovejas mas interiormente son lobos robadores.

 16  Por sus frutos los conoceréis. )Cójense uvas de los espinos, ó higos de
las cambroneras?

 17  De esta manera, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol
carcomido lleva malos frutos.

 18  No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol carcomido llevar
buenos frutos.

 19  Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase, y échase en el fuego.

 20  Así que por sus frutos los conoceréis.

 21  No cualquiera que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los
cielos, mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

 22  Muchos me dirán en aquel dia: Señor, Señor, )no profetizámos en tu
nombre, y en tu nombre echámos demonios, y en tu nombre hicímos muchas
grandezas?

 23  Y entónces les confesaré: Nunca os conocí: apartáos de mí obradores da
maldad.

 24  & Pues, cualquiera que me oye estas palabras, y las hace, compararle he
al varon prudente que edificó su casa sobre roca:

 25  Y descendió lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, y combatieron
aquella casa, y no cayó; porque estaba fundada sobre roca.

 26  Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, compararle he al
varon insensato, que edificó su casa sobre arena:

 27  Y descendió lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, é hicieron
ímpetu en aquella casa, y cayó; y fué su ruina grande.

 28  Y fué [que] como Jesus acabó estas palabras, las gentes se espantaban de
su doctrina:

 29  Porque los enseñaba como quien tiene autoridad, no como los escribas.





CAPITULO 8.

 Y COMO descendió Jesus del monte, seguíanle grandes multitudes.

 2  Y, he aquí, un leproso vino, y le adoró, diciendo: Señor, Si quisieres,
puedes limpiarme.

 3  Y extendiendo Jesus [su] mano, le tocó, diciendo: Quiero: sé limpio. Y
luego su lepra fué limpiada.

 4  Entónces Jesus le dijo: Mira, no [lo] digas á nadie; mas vé, muéstrate al
sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moises, para que les conste.

 5  & Y entrando Jesus en Capernaum, vino á él un centurion, rogándole,

 6  Y diciendo: Señor, mi criado está echado en casa paralítico, gravemente
atormentado.

 7  Y Jesus le dijo: Yo vendré y le sanaré.

 8 Y respondió el centurion, y dijo: Señor, no soy digno que entres debajo de
mi techumbre; mas solamente dí con la palabra, y mi criado sanará.

 9  Porque tambien yo soy hombre debajo de potestad; y tengo debajo de mi
[potestad] soldados; y digo á este: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi
siervo: Haz esto, y [lo] hace.

 10  Y oyéndolo Jesus, se maravilló; y dijo á los que [le] seguian: De cierto
os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fé.

 11  Y yo os digo, que vendrán muchos del oriente, y del occidente, y se
asentarán con Abraham, é Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos;

 12 Mas los hijos del reino serán echados en las tinieblas de afuera: allí
será el llanto y el crujir de dientes.

 13  Entónces Jesus dijo al centurion: Vé, y como creiste, [así] sea hecho
contigo. Y su criado fué sano en el mismo momento.

 14  & Y vino Jesus á casa de Pedro, y vió á su suegra echada en la cama, y
con fiebre.

 15  Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servia.

 16  Y como fué ya tarde trajeron á él muchos endemoniados, y echó de [ellos]
los demonios con su palabra, y sanó todos los enfermos;

 17  Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo:
El tomó nuestras enfermedades, y llevó [nuestras] dolencias.

 18  & Y viendo Jesus grandes multitudes al rededor de sí, mandó que se fuesen
á la otra parte [del] lago.

 19  Y llegóse un escriba, y díjole: Maestro, seguirte he donde quiera que
fueres.

 20  Y Jesus le dijo: las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos,
mas el Hijo del hombre no tiene donde recostar [su] cabeza.

 21  Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, dáme licencia que vaya primero,
y entierre á mi padre.

 22  Y Jesus le dijo: Sígueme, y deja que los muertos entierren á sus muertos.

 23  & Y entrando él en una nave, sus discípulos le siguieron.

 24  Y, he aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, de manera que la nave
se cubria de las ondas; y él dormia.

 25  Y llegándose sus discípulos le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos;
perecemos.

 26  Y [él] les dice: )Por qué teméis, hombres de poca fé?  Entónces levantado
reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza.

 27  Y los hombres se maravillaron, diciendo: )Qué hombre es este, que aun los
vientos y la mar le obedecen?

 28  & Y como él llegó á la otra parte en el territorio de los Gergesenos, le
vinieron al encuentro dos endemoniados que salian de los sepulcros, fieros en
gran manera, así que nadie podia pasar por aquel camino.

 29  Y he aquí, clamaron diciendo: )Qué tenemos contigo, Jesus, Hijo de Dios?
 )Has venido ya acá á molestarnos ántes de tiempo?

 30  Y estaba léjos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.

 31  Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos que vayamos
en aquel hato de puercos.

 32  Y [él] les dijo: Id. Y ellos salidos, se fueron al hato de los puercos;
y, he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la
mar; y murieron en las aguas.

 33  Y los porqueros huyeron, y viniendo á la ciudad, contaron todas las
cosas, y lo que habia pasado con los endemoniados.

 34  Y, he aquí, toda la ciudad salió á encontrar á Jesus; y cuando le vieron,
[le] rogaban que se fuese de sus términos.





CAPITULO 9.

 ENTÓNCES entrando en una nave, pasó á la otra parte, y vino a su ciudad.

 2  Y, he aquí, le trajeron un paralítico echado en [una] cama, y viendo Jesus
la fé de ellos, dijo al paralítico: Confia, hijo; tus pecados te son
perdonados.

 3  Y, he aquí, algunos de los escribas decian dentro de sí: Este blasfema.

 4  Y viendo Jesus sus pensamientos, dijo: )Por qué pensáis mal en vuestros
corazones?

 5  )Cuál es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados; ó decir:
Levántate, y anda?

 6  Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de
perdonar pecados, (dice entónces al paralítico:) Levántate, toma tu cama, y
véte á tu casa.

 7  Entónces él se levantó, y se fué á su casa.

 8  Y las gentes viéndo[lo], se maravillaron, y glorificaron á Dios, que
hubiese dado tal potestad á hombres.

 9  & Y pasando Jesus de allí, vió á un hombre, que estaba sentado al banco de
los tributos, el cual se llamaba Mateo, y dícele: Sígueme. Y se levantó, y le
siguió.

 10  Y aconteció que estando él sentado á comer en la casa, he aquí, que
muchos publicanos y pecadores, que habian venido, se sentaron juntamente á la
mesa con Jesus y sus discípulos.

 11  Y viendo [esto] los Fariseos, dijeron á sus discípulos: )Por qué come
vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?

 12  Y oyéndo[lo] Jesus, les dijo: los que están sanos, no tienen necesidad de
médico; sino los enfermos.

 13  Andád, ántes aprendéd que cosa es: Misericordia quiero, y no sacrificio:
Por que no he venido á llamar los justos, sino los pecadores á
arrepentimiento.

 14  & Entónces los discípulos de Juan vienen á él, diciendo: )Por qué
nosotros y los Fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?

 15  Y les dijo Jesus: )Pueden los que están de bodas tener luto entre tanto
que el esposo está con ellos?  Mas vendrán dias, cuando el esposo será quitado
de ellos, y entónces ayunarán.

 16  Nadie echa remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque el tal
remiendo tira del vestido, y se hace peor rotura.

 17  Ni echan vino nuevo en cueros viejos; de otra manera los cueros se
rompen, y el vino se derrama, y se pierden los cueros; mas echan el vino nuevo
en cueros nuevos; y lo uno y lo otro se conserve juntamente.

 18  & Hablando él estas cosas á ellos, he aquí, cierto principal vino, y le
adoró, diciendo: Mi hijo es muerta poco ha, mas ven, y pon tu mano sobre ella,
y vivirá.

 19  Y se levantó Jesus, y le siguió, y sus discípulos.

 20  Y, he aquí, una mujer enferma de flujo de sangre doce años habia,
llegándose por detras, tocó la fimbria de su vestido;

 21  Porque decia entre sí: Si tocare solamente su vestido, seré sana.

 22  Mas Jesus volviéndose, y mirándola, dijo: Confia, hija, tu fé te ha
sanado. Y la mujer fué sana desde aquella hora.

 23  Y venido Jesus á casa del principal, viendo los tañedores de flautas, y
el gentío que hacia bullicio,

 24  Díceles: Apartáos, que la jóven no es muerta; sino que duerme. Y se
burlaban de él.

 25  Y como la gente fué echada fuera, entró, y la tomó de la mano; y la jóven
se levantó.

 26  Y salió esta fama por toda aquella tierra.

 27  Y pasando Jesus de allí, le siguieron dos ciegos dando voces, y diciendo;
Ten misericordia de nosotros, Hijo de David.

 28  Y venido á casa, vinieron á él los ciegos, y Jesus les dice: )Creéis que
puedo hacer esto?  Ellos dicen: Sí, Señor.

 29  Entónces tocó los ojos de ellos, diciendo: Conforme á vuestra fé os sea
hecho.

 30  Y los ojos de ellos fueron abiertos; y Jesus les encargó [rigurosamente]
diciendo: Mirád, [que] nadie [lo] sepa.

 31  Mas ellos salidos, divulgaron su fama por toda aquella tierra.

 32  & Y saliendo ellos, he aquí, le trajeron un hombre mudo, endemoniado.

 33  Y echado fuera el demonio, el mudo habló. Y las gentes se maravillaron,
diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Israel.

 34  Mas los Fariseos decian: Por el príncipe de los demonios echa fuera los
demonios.

 35  Y rodeaba Jesus por todas las ciudades y aldeas, enseñando en las
sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda
enfermedad, y toda dolencia en el pueblo.

 36  Y viendo las multitudes, tuvo misericordia de ellas; que eran derramados
y esparcidos, como ovejas que no tienen pastor.

 37  Entónces dice á sus discípulos: A la verdad la mies es mucha; mas los
obreros, pocos.

 38  Rogád pues al Señor de la mies, que envie obreros á su mies.





CAPITULO 10.

 ENTÓNCES llamando á sus doce discípulos, les dió potestad [contra] los
espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad, y
toda dolencia.

 2  Y los nombres de los doce Apóstoles son estos: El primero, Simon, que es
llamado Pedro, y Andres, su hermano: Santiago, [hijo] de Zebedeo, y Juan su
hermano:

 3  Felipe, y Bartolomé: Tomas, y Mateo el publicano: Santiago, [hijo] de
Alfeo, y Lebeo, que tenia el sobrenombre de Tadeo:

 4 Simon de Cana, y Júdas Iscariote, que tambien le entregó.

 5  Estos doce envió Jesus, á los cuales dió mandamiento, diciendo: Por el
camino de los Gentiles no iréis, y en ciudad de Samaritanos no entréis:

 6  Mas íd ántes á las ovejas perdidas de la casa de Israel.

 7  Y yendo, predicád, diciendo: El reino de los cielos ha llegado.

 8 Sanád enfermos, limpiád leprosos, resucitád muertos, echád fuera demonios:
de gracia recibisteis, dad de gracia.

 9  No proveáis oro, ni plata ni dinero en vuestras bolsas,

 10  Ni alforja para el camino ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordon;
porque el obrero digno es de su alimento.

 11  Mas en cualquiera ciudad ó aldea, donde entrareis, buscád [con
diligencia] quien sea en ella digno, y morád allí hasta que salgais.

 12  Y entrando en la casa saludádla.

 13  Y si la casa fuere digna, que vuestra paz venga sobre ella; mas si no
fuere digna, que vuestra paz vuelva sobre vosotros.

 14  Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salíd de
aquella casa ó ciudad, y sacudíd el polvo de vuestros piés.

 15  De cierto os digo: [Que el castigo] será más tolerable á la tierra de
Sodoma, y de Gomorra en el dia del juicio, que á aquella ciudad.

 16 He aquí, yo os envio, como á ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes
como serpientes, y sencillos como palomas.

 17  Y guardáos de los hombres; porque os entregarán á los concilios, y en sus
sinagogas os azotarán.

 18  Y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para
testimonio contra ellos, y los Gentiles.

 19  Mas cuando os entregaren, no os congojéis como, ó qué habéis de hablar;
porque en aquella hora os será dado que habléis.

 20  Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro
Padre, que habla en vosotros.

 21  El hermano entregará al hermano á la muerte, y el padre al hijo: y los
hijos se levantarán contra los padres y los harán morir.

 22  Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que lo
soportare hasta el fin, este será salvo.

 23  Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid á la otra; porque de
cierto os digo, [que] no acabaréis de andar todas las ciudades de Israel, que
no venga el Hijo del hombre.

 24  El discípulo no es más que su Maestro, ni el siervo más que su Señor.

 25  Bástele al discípulo ser como su Maestro, y al siervo como su Señor: Si
al [mismo] padre de familias llamaron Belzebú, )cuánto más á los de su casa?

 26  Así que no los temáis porque nada hay encubierto que no haya de ser
manifestado; y [nada] oculto que no haya de saberse.

 27  Lo que os digo en tinieblas, decíd[lo] en luz; y lo que oís á la oreja,
predicád[lo] desde los tejados.

 28  Y no tengáis miedo de los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden
matar: teméd ántes á aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el
infierno.

 29  )No se venden dos pajarillos por una blanca?  Y uno de ellos no caerá á
tierra sin vuestro Padre.

 30  Y vuestros cabellos tambien, todos están contados.

 31  No temáis pues: más valéis vosotros que muchos pajarillos.

 32  Pues cualquiera que me confesare delante de los hombres, le confesaré yo
tambien delante de mi Padre que está en los cielos.

 33  Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negaré yo tambien
delante de mi Padre, que está en los cielos.

 34  No penséis que he venido para meter paz en la tierra: no he venido para
meter paz, sino espada.

 35  Porque he venido para poner en disension al hombre contra su padre, y á
la hijo contra su madre, y á la nuera contra su suegra.

 36  Y los enemigos del hombre [serán] los de su casa.

 37  El que ama á padre ó á madre más que á mí, no es digno de mí; y el que
ama á hijo ó á hija más que á mí, no es digno de mí.

 38  Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.

 39  El que hallare su vida, la perderá, y el que perdiere su vida por causa
de mí, la hallará.

 40  El que os recibe á vosotros, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al
que me envió.

 41  El que recibe á un profeta en nombre de profeta, galardon de profeta
recibirá; y el que recibe á un justo en nombre de justo, galardon de justo
recibirá.

 42  Y cualquiera que diere á uno de estos pequeñitos un jarro de [agua] fria
solamente, en nombre de discípulo, de cierto os digo, que no perderá su
galardon.



CAPITULO 11.

 Y ACONTECIÓ, que acabando Jesus de dar mandamientos á sus doce discípulos, se
fué de allí á enseñar y á predicar en las ciudades de ellos.

 2  Y oyendo Juan en la prision los hechos de Cristo, envióle dos de sus
discípulos,

 3  Diciendo: )Eres tú aquel que habia de venir, ó esperarémos a otro?

 4  Y respondiendo Jesus, les dijo: Id, hacéd saber á Juan las cosas que ois y
veis.

 5  Los ciegos ven, y los cojos andan: los leprosos son limpiados, y los
sordos oyen: los muertos son resucitados, y á los pobres es anunciado el
evangelio.

 6  Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí.

 7  & É idos ellos, comenzó Jesus á decir de Juan á las multitudes: )Qué
salisteis á ver al desierto?  )una caña que es meneada del viento?

 8  O )qué salisteis á ver?  )un hombre vestido de ropas delicadas?  He aquí,
los que traen [ropas] delicadas, en las casas de los reyes están.

 9  O )qué salisteis á ver?  )profeta?  Ciertamente os digo, y más que
profeta.

 10  Porque este es de quien está escrito: He aquí, yo envio mi mensagero
delante de tu faz, que aparejará tu camino delante de tí.

 11  De cierto os digo, [que] no se levantó entre los que nacen de mujeres
otro mayor que Juan el Bautista: mas el que es muy pequeño en el reino de los
cielos. mayor es que él.

 12  Y desde los dias de Juan el Bautista hasta ahora al reino de los cielos
se hace fuerza; y los valientes lo arrebatan.

 13  Porque todos los profetas, y la ley, hasta Juan profetizaron.

 14  Y si queréis recibir[lo], él es aquel Elías que habia de venir.

 15  El que tiene oidos para oir, oiga.

 16  & Mas )á quién compararé esta generacion?  Es semejante á los muchachos
que se sientan en las plazas, y dan voces á sus compañeros,

 17  Y dicen: Os tañímos flauta, y no bailasteis: os endechámos, y no
lamentasteis.

 18  Porque vino Juan que ni comia ni bebia, y dicen: Demonio tiene.

 19  Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre
comilon, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la
sabiduría es justificada de sus hijos.

 20  Entónces comenzó á zaherir á las ciudades en las cuales habian sido
hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habian arrepentido,
[diciendo:]

 21 (Ay de tí, Corazin!  (Ay de tí, Betsaida! porque si en Tiro y en Sidon se
hubieran hecho las maravillas que han sido hechas en vosotras, ya mucho ha que
se hubieran arrepentido en saco y en ceniza.

 22  Por tanto [yo] os digo [que] á Tiro y á Sidon será más tolerable [el
castigo] en el dia del juicio, que á vosotras.

 23  Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos
serás abajada, porque si en Sodoma se hubiesen hecho las maravillas que han
sido hechas en tí, hubieran permanecido hasta el dia de hoy.

 24  Por tanto yo os digo, [que] á la tierra de Sodoma será más tolerable [el
castigo] en el dia del juicio, que á tí.

 25  & En aquel tiempo respondiendo Jesus, dijo: Gracias te doy, Padre, Señor
del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas á los sabios y
entendidos, y las has revelado á los niños.

 26  Así, Padre, pues que así agradó á tus ojos.

 27  Todas las cosas me son entregadas por mi Padre; y nadie conoció al Hijo,
sino el Padre: ni al Padre conoció alguno, sino el Hijo, y [aquel] á quien el
Hijo [le] quisiere revelar.

 28  Veníd á mí, todos los que estáis trabajados, y cargados, que yo os haré
descansar.

 29  Llevád mi yugo sobre vosotros, y aprendéd de mí, que soy manso y humilde
de corazon; y hallaréis descanso para vuestras almas.

 30  Porque mi yugo es suave, y ligera mi carga.





CAPITULO 12.

 EN aquel tiempo iba Jesus por entre los panes en sábado; y sus discípulos
tenian hambre, y comenzaron á coger espigas, y á comer.

 2  Y viéndolo los Fariseos, le dijeron: He aquí, tus discípulos hacen lo que
no es lícito hacer en sábado.

 3  Y él les dijo: )No habéis leido, qué hizo David, teniendo hambre él, y los
que estaban con él?

 4  )Cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposicion, que
no le era lícito comer de ellos, ni á los que estaban con él, sino á solos los
sacerdotes?

 5  O )no habéis leido en la ley, que los sábados en el templo los sacerdotes
profanan el sábado, y son sin culpa?

 6  Pues [yo] os digo, que [uno] mayor que el templo está aquí.

 7  Mas si supieseis qué es: Misericordia quiero, y no sacrificio, no
condenariais á los inocentes.

 8  Porque Señor es aun del sábado el Hijo del hombre.

 9  & Y partiéndose de allí vino á la sinagoga de ellos.

 10  Y, he aquí, habia allí uno que tenia una mano seca; y le preguntaron,
diciendo: )Es lícito curar en sábado? por acusarle.

 11  Y él les dijo: )Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si
cayere esta en una fosa en sábado, no le eche mano, y [la] levante?

 12  )Pues cuánto más vale un hombre que una oveja? Así que lícito es en los
sábados hacer bien.

 13  Entónces dijo á aquel hombre: Extiende tu mano. Y él [la] extendió, y
[le] fué restituida sana como la otra.

 14  Y salidos los Fariseos consultaron contra él para destruirle.

 15  Mas sabiéndo[lo] Jesus, se apartó de allí; y le siguieron grandes
multitudes, y sanaba á todos.

 16  Y él les mandó [rigurosamente,] que no le descubriesen;

 17  Para que se cumpliese lo que estaba dicho por el profeta Isaías, que
dijo:

 18  He aquí mi siervo al cual he escogido; mi amado, en el cual se agrada mi
alma: pondré mi Espíritu sobre él, y á los Gentiles anunciará juicio.

 19  No contenderá, ni voceará; ni nadie oirá en las calles su voz:

 20  La caña cascada no quebrará; y el pábilo que humea no apagará, hasta que
saque á victoria el juicio.

 21  Y en su nombre esperarán los Gentiles.

 22  & Entónces fué traido á él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de
tal manera que el ciego y mudo hablaba y veia.

 23  Y todo el pueblo estaba fuera de sí, y decia: )Es este aquel Hijo de
David?

 24  Mas los Fariseos, oyéndo[lo,] decian: Este no echa fuera los demonios,
sino por Belzebú, príncipe de los demonios.

 25  Y Jesus, como sabia los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino
dividido contra sí mismo es desolado; y toda ciudad ó casa, dividida contra sí
misma, no permanecerá.

 26  Y si Satanas echa fuera á Satanas, contra sí mismo está dividido: )cómo,
pues, permanecerá su reino?

 27  Y si yo por Belzebú echo fuera los demonios, )vuestros hijos, por quién
[los] echan?  Por tanto ellos serán vuestros jueces.

 28  Y si por el Espíritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha
llegado á vosotros el reino de Dios.

 29  Porque )cómo puede alguno entrar en la casa del valiente, y saquear sus
alhajas, si primero no prendiere al valiente? y entónces saqueará su casa.

 30  El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no coge, derrama.

 31  Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado á los hombres;
mas la blasfemia del Espíritu no será perdonada á los hombres.

 32  Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le será perdonado;
mas cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni
en este siglo, ni en el venidero.

 33 O hacéd el árbol bueno, y su fruto bueno; ó hacéd el árbol carcomido, y su
fruto podrido; porque por [su] fruto es conocido el árbol.

 34 (O generacion de víboras! )cómo podéis hablar bien, siendo malos? porque
de la abundancia del corazon habla la boca.

 35  El buen hombre del buen tesoro del corazon saca buenas cosas: y el mal
hombre del mal tesoro saca malas cosas.

 36  Mas [yo] os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de
ella darán cuenta en el dia del juicio.

 37  Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás
condenado.

 38  & Entónces respondieron unos de los escribas y de los Fariseos, diciendo:
Maestro, deseamos ver de tí señal.

 39  Y él respondió, y les dijo: La generacion mala y adulterina demanda
señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonas el profeta.

 40  Porque como estuvo Jonas en el vientre de la ballena tres dias y tres
noches, así estará el Hijo del hombre en el corazon de la tierra tres dias y
tres noches.

 41 Los de Nínive se levantarán en juicio con esta generacion y la condenarán;
porque ellos se arrepintieron á la predicacion de Jonas; y, he aquí, [uno]
mayor que Jonas en este lugar.

 42  La reina del austro se levantará en juicio con esta generacion, y la
condenará; porque vino de los fines de la tierra para oir la sabiduría de
Salomon; y, he aquí, [uno] mayor que Salomon en este lugar.

 43  Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos,
buscando reposo; y no hallándole,

 44  Entónces dice: Me volveré á mi casa, de donde salí. Y cuando viene, [la]
halla desocupada, barrida, y adornada.

 45  Entónces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y
entrados moran allí; y son peores las postrimerías del tal hombre, que sus
primerías. Así tambien acontecerá á esta generacion mala.

 46  & Y estando él aun hablando al pueblo, he aquí, [su] madre y sus hermanos
estaban fuera, que le querian hablar.

 47  Y le dijo uno: He aquí, tu madre y tus hermanos están fuera, que te
quieren hablar.

 48  Y respondiendo él al que le decia [esto,] dijo:  )Quién es mi madre, y
quiénes son mis hermanos?

 49  Y extendiendo su mano hácia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre, y mis
hermanos.

 50  Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre, que está en los
cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.





CAPITULO 13.

 Y AQUEL dia, saliendo Jesus de casa, se sentó junto á la mar.

 2  Y se allegaron á él grandes multitudes; y entrándose él en una nave, se
sentó, y toda la multitud estaba en la ribera.

 3  Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el que sembraba
salió á sembrar.

 4  Y sembrando, parte [de la simiente] cayó junto al camino, y vinieron las
aves, y la comieron.

 5  Y parte cayó en pedregales, donde no tenia mucha tierra; y nació luego,
porque no tenia tierra profunda:

 6  Mas en saliendo el sol, se quemó, y se secó, porque no tenia raiz.

 7 Y parte cayó entre espinas, y las espinas crecieron, y la ahogaron.

 8  Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto: uno de á ciento, y otro de á
sesenta, y otro de á treinta.

 9  Quien tiene oidos para oir, oiga.

 10  Entónces llegándose los discípulos, le dijeron: )Por qué les hablas por
parábolas?

 11  Y él respondiendo, les dijo: Porque á vosotros es concedido saber los
misterios del reino de los cielos, mas á ellos no es concedido.

 12  Porque á cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más, mas al que no
tiene, aun lo que tiene le será quitado.

 13  Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen,
ni entienden.

 14  De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oido
oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis.

 15  Porque el corazon de este pueblo está engrosado, y de los oidos oyen
pesadamente, y de sus ojos guiñan; para que no vean de los ojos, y oigan de
los oidos, y del corazon entiendan, y se conviertan, y [yo] los sane.

 16  Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oidos, porque
oyen.

 17  Porque de cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que
[vosotros] veis, y no [lo] vieron; y oir lo que [vosotros] ois, y no [lo]
oyeron.

 18  Oíd pues vosotros la parábola del que siembra.

 19  Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el
Malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazon. Este es el que fué
sembrado junto al camino.

 20  Y el que fué sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y
luego la recibe con gozo.

 21 Mas no tiene raiz en sí, ántes es temporal; porque venida la afliccion ó
la persecucion por la palabra, luego se ofende.

 22  Y el que fué sembrado en espinas, este es el que oye la palabra: mas la
congoja de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y viene á
quedar sin fruto.

 23  Mas el que fué sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la
palabra, el que tambien da el fruto; y lleva uno á ciento, y otro a sesenta, y
otro á treinta.

 24  & Otra parábola les propuso diciendo: El reino de los cielos es semejante
á un hombre que siembra buena simiente en su campo.

 25  Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, sembró zizaña entre el trigo
y se fué.

 26  Y como la yerba salió, é^ hizo fruto, entónces la zizaña pareció tambien.

 27  Y llegándose los siervos del padre de familias, le dijeron: Señor, )no
sembraste buena simiente en tu campo? )Pues de dónde tiene zizaña?

 28  Y él les dijo: Algun enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron:
)Pues quieres que vayamos, y la cojamos?

 29  Y él dijo: No, porque cogiendo la zizaña, no arranqueis tambien con ella
el trigo.

 30  Dejád crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de
la siega [yo] diré á los segadores: Cogéd primero la zizaña, y atádla en
manojos para quemarla; mas el trigo allegádlo en mi alfolí.

 31  & Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es
semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo:

 32  El cual á la verdad es el más pequeño de todas las simientes; mas cuando
ha crecido, es el mayor de [todas] las hortalizas; y se hace árbol, que vienen
las aves del cielo, y hacen nidos en sus ramas.

 33  & Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante á la
levadura que tomándola una mujer, la esconde en tres medidas de harina, hasta
que todo se leude.

 34  Todo esto habló Jesus por parábolas á la multitud; y nada les habló sin
parábolas;

 35  Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta que dijo: Abriré en
parábolas mi boca: rebosaré cosas escondidas desde la fundacion del mundo.

 36  & Entónces, enviadas las multitudes, Jesus se vino á casa; y llegándose á
él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la zizaña del campo.

 37  Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo
del hombre.

 38  El campo es el mundo; la buena simiente son los hijos del reino; y la
zizaña son los hijos del Malo;

 39  El enemigo que la sembró, es el diablo; la siega es el fin del mundo; y
los segadores son los ángeles.

 40  De manera que como es cogida la zizaña, y quemada á fuego, así será en el
fin de este siglo.

 41  Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los
estorbos, y los que hacen iniquidad;

 42  Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro, y el crugir de
dientes.

 43  Entónces los justos resplandecerán, como el sol, en el reino de su Padre.
El que tiene oidos para oir, oiga.

 44  & Tambien el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en un
campo, el cual hallado, el hombre [lo] encubre; y de gozo de él, va, y vende
todo lo que tiene, y compra aquel campo.

 45  Asimismo el reino de los cielos es semejante á un hombre tratante, que
busca buenas perlas:

 46  Que hallando una preciosa perla, fué, y vendió todo lo que tenia, y la
compró.

 47  & Tambien el reino de los cielos es semejante á una red, que echada en la
mar, coge de todas suertes:

 48  La cual siendo llena, la sacaron á la orilla; y sentados cogieron lo
bueno en vasijas, y lo malo echaron fuera.

 49  Así será en el fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los
malos de entre los justos,

 50  Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro, y el crugir de
dientes.

 51  Díceles Jesus: )Habéis entendido todas estas cosas?  Ellos responden: Si,
Señor.

 52  Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es
semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas
viejas.

 53  & Y aconteció [que] acabando Jesus estas parábolas, pasó de allí.

 54  Y venido á su tierra, les enseñó en la sinagoga de ellos, de tal manera
que ellos estaban fuera de sí, y decian: )De dónde tiene este esta sabiduría,
y [estas] maravillas?

 55  )No es este el hijo del carpintero?  )No se llama su madre María; y sus
hermanos, Santiago, y Joses, y Simon, y Júdas?

 56  )Y no están todas sus hermanas con nosotros? )De dónde pues tiene este
todo esto?

 57  Y se escandalizaban en él, mas Jesus les dijo: No hay profeta sin honra,
sino en su tierra, y en su casa.

 58  Y no hizo allí muchas maravillas, á causa de la incredulidad de ellos.





CAPITULO 14.

 EN aquel tiempo Heródes el Tetrarca oyó la fama de Jesus;

 2  Y dijo á sus criados: Este es Juan el Bautista: él ha resucitado de entre
los muertos, y por eso virtudes obran en él.

 3  Porque Heródes habia prendido á Juan, y le habia aprisionado, y puesto en
la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano.

 4  Porque Juan le decia: No te es lícito tenerla.

 5  Y queria matarle, mas tenia miedo de la multitud, porque le tenian como á
profeta.

 6  Y celebrándose el dia del nacimiento de Heródes, la hija de Herodías danzó
en medio, y agradó á Heródes.

 7  Y prometió con juramento de darle todo lo que pidiese.

 8  Y ella, instruida primero de su madre, dijo: Dáme aquí en un plato la
cabeza de Juan el Bautista.

 9  Entónces el rey se entristeció: mas por el juramento, y por los que
estaban juntamente á la mesa, mandó que se [le] diese.

 10  Y enviando, degolló á Juan en la cárcel.

 11  Y fué traida su cabeza en un plato, y dada á la moza; y [ella] la
presentó á su madre.

 12  Entónces sus discípulos llegaron, y tomaron el cuerpo, y le enterraron; y
fueron y dieron las nuevas á Jesus.

 13  Y oyéndolo Jesus, se retiró de allí en una nave á un lugar desierto
apartado, y cuando el pueblo [lo] oyó, le siguió á pie de las ciudades.

 14  & Y saliendo Jesus, vió una gran multitud; y tuvo misericordia de ellos,
y sanó los que de ellos habia enfermos.

 15  Y cuando fué la tarde del dia, se llegaron á él sus discípulos, diciendo,
El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: envia las multitudes, que se
vayan por las aldeas, y compren para sí de comer.

 16  Y Jesus les dijo: No tienen necesidad de irse: dádles vosotros de comer.

 17  Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.

 18  Y él les dijo: Traédmelos acá.

 19  Y mandando á las multitudes recostarse sobre la yerba, y tomando los
cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo; y rompiendo
los panes, [los] dió á los discípulos, y los discípulos á las multitudes.

 20  Y comieron todos, y se hartaron: y alzaron lo que sobró, los pedazos,
doce esportones llenos.

 21  Y los que comieron fueron varones como cinco mil, sin las mujeres y
muchachos.

 22  & Y luego Jesus hizo á sus discípulos entrar en la nave, é ir delante de
él á la otra parte [del lago,] entre tanto que él despedia las multitudes.

 23  Y despedidas las multitudes, subió en un monte apartado á orar. Y como
fué la tarde del dia, estaba allí solo.

 24  Y ya la nave estaba en medio de la mar, atormentada de las ondas; porque
el viento era contrario.

 25  Mas á la cuarta vela de la noche Jesus fué á ellos andando sobre la mar.

 26  Y los discípulos, viéndole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo:
Fantasma es; y dieron voces de miedo.

 27 Mas luego Jesus les habló, diciendo: Aseguráos: yo soy, no tengáis miedo.

 28  Entónces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si tú eres, manda que yo
venga á tí sobre las aguas.

 29  Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la nave anduvo sobre las aguas
para venir á Jesus.

 30  Mas viendo el viento fuerte tuvo miedo, y comenzándose á hundir, dió
voces, diciendo: Señor, sálvame.

 31  Y luego Jesus extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Hombre de poca
fé, )por qué dudaste?

 32  Y como ellos entraron en la nave, el viento reposó.

 33  Entónces los que estaban en la nave, vinieron, y le adoraron, diciendo:
Verdaderamente eres tú el Hijo de Dios.

 34  Y llegando á la otra parte, vinieron á la tierra de Genesaret.

 35  Y como le conocieron los varones de aquel lugar, enviaron por toda
aquella tierra al derredor, y trajeron á él todos los enfermos.

 36  Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que
[lo] tocaron, fueron salvos.





CAPITULO 15.

 ENTÓNCES llegaron á Jesus ciertos escribas y Fariseos de Jerusalem, diciendo:

 2  )Por qué tus discípulos traspasan la tradicion de los ancianos?  porque no
lavan sus manos cuando comen pan.

 3  Y él respondiendo, les dijo: )Por qué tambien vosotros traspasáis el
mandamiento de Dios por vuestra tradicion?

 4  Porque Dios mandó, diciendo: Honra á tu padre y á tu madre; y: El que
maldijere á padre ó á madre, muera de muerte.

 5 Mas vosotros decís: Cualquiera que dijere á [su] padre o á [su] madre: Toda
ofrenda mia á tí aprovechará;

 6  Y no honrare á su padre ó á su madre, [será libre.] Así habéis invalidado
el mandamiento de Dios por vuestra tradicion.

 7  Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo :

 8  Este pueblo con su boca se acerca á mí, y con [sus] labios me honra; mas
su corazon léjos está de mí.

 9  Mas en vano me honran enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.

 10  Y llamando á sí á la multitud, les dijo: Oid, y entendéd.

 11  No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la
boca, esto contamina al hombre.

 12  Entónces llegándose sus discípulos, le dijeron:  )Sabes que los Fariseos
oyendo esta palabra se ofendieron?

 13  Mas respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial
será desarraigada.

 14  Dejádlos: guias son ciegos de ciegos; y si el ciego guiare al ciego,
ámbos caerán en el hoyo.

 15  Y respondiendo Pedro, le dijo: Decláranos esta parábola.

 16  Y Jesus dijo: )Aun tambien vosotros sois sin entendimiento?

 17  )No entendéis aun, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es
echado en la necesaria?

 18  Mas lo que sale de la boca, del [mismo] corazon sale, y esto contamina al
hombre.

 19  Porque del corazon salen los malos pensamientos, muertes, adulterios,
fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias.

 20  Estas [cosas] son las que contaminan al hombre; que comer con las manos
por lavar no contamina al hombre.

 21  & Y saliendo Jesus de allí, se fué á las partes de Tiro y de Sidon.

 22  Y, he aquí, una mujer Cananea, que habia salido de aquellos términos,
clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí: mi hija es
malamente atormentada del demonio.

 23  Mas él no le respondió palabra. Entónces llegándose sus discípulos, le
rogaron, diciendo: Envíala, que da voces tras nosotros.

 24  Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino á las ovejas perdidas de la
casa de Israel.

 25  Entónces ella vino, y le adoró, diciendo: Señor, socórreme.

 26  Y respondiendo él, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y
echar[lo] á los perrillos.

 27  Y ella dijo: Así es, Señor; pero los perros comen de las migajas que caen
de la mesa de sus señores.

 28  Entónces respondiendo Jesus, dijo: (O mujer! grande [es] tu fé: sea hecho
contigo como quieres. Y fué sana su hija desde aquella hora.

 29  & Y partido Jesus de allí, vino junto al mar de Galilea; y subiendo en
[un] monte, se sentó allí.

 30  Y llegaron á él grandes multitudes, que tenian consigo cojos, ciegos,
mudos, mancos, y otros muchos [enfermos,] y los echaron á los piés de Jesus, y
los sanó:

 31  De tal manera, que las multitudes se maravillaron, viendo hablar los
mudos, los mancos sanos, andar los cojos, ver los ciegos; y glorificaron al
Dios de Israel.

 32  Y Jesus llamando á sus discípulos, dijo: Tengo misericordia de la
multitud, que ya [hace] tres dias [que] perseveran conmigo, y no tienen que
comer; y enviarlos ayunos no quiero; porque no desmayen en el camino.

 33  Entónces sus discípulos le dicen: )Dónde tenemos nosotros tantos panes en
el desierto, que hartemos tan gran multitud?

 34  Y Jesus les dice: )Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos
pocos pececillos.

 35  Y mandó á las multitudes que se recostasen en tierra.

 36  Y tomando los siete panes y los peces, dando gracias, [los] rompió, y dió
á sus discípulos, y los discípulos á la multitud.

 37  Y comieron todos, y se hartaron, y alzaron lo que sobró de los pedazos,
siete espuertas llenas.

 38  Y eran los que habian comido cuatro mil varones, sin las mujeres y los
niños.

 39  Entónces despedidas las multitudes, subió en una nave, y vino á los
términos de Magdala.





CAPITULO 16.

 Y LLEGÁNDOSE los Fariseos y los Saduceos, tentando, le pedian que les
mostrase señal del cielo.

 2  Mas él respondiendo, les dijo: Cuando es la tarde del dia, decís: Buen
tiempo [hará;] porque el cielo tiene arreboles.

 3  Y á la mañana: Hoy [habrá] tempestad; porque tiene arreboles el cielo
triste. Hipócritas, que sabéis hacer diferencia en la faz del cielo, )y en las
señales de los tiempos no podéis?

 4  La generacion mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada,
sino la señal de Jonas el profeta. Y dejándoles se fué.

 5  & Y venidos sus discípulos á la otra parte [del lago,] se habian olvidado
de tomar pan.

 6  Y Jesus les dijo: Mirád, y guardáos de la levadura de los Fariseos, y de
los Saduceos.

 7  Y ellos pensaban dentro de sí, diciendo: [Esto es] porque no tomámos pan.

 8  Y entendiéndolo Jesus, les dijo: )Qué pensáis dentro de vosotros, hombres
de poca fé, que no tomasteis pan?

 9  )No entendéis aun, ni os acordáis de los cinco panes [entre] cinco mil
[varones,] y cuántos esportones tomasteis?

 10  )Ni de los siete panes [entre] cuatro mil, y cuántas espuertas tomasteis?

 11  )Cómo?  )No entendéis que no por el pan os dije, que [os] guardaseis^ de
la levadura de los Fariseos, y de los Saduceos?

 12  Entónces entendieron que no les habia dicho que se guardasen de levadura
de pan, sino de la doctrina de los Fariseos, y de los Saduceos.

 13  & Y viniendo Jesus á las partes de Cesarea de Filipo, preguntó á sus
discípulos, diciendo: )Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?

 14  Y ellos dijeron: Unos: Juan el Bautista, y otros: Elías; y otros:
Jeremías, ó alguno de los profetas.

 15  Díceles él: )Y vosotros quién decís que soy?

 16  Y respondiendo Simon Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios
viviente.

 17  Entónces respondiendo Jesus, le dijo: Bienaventurado eres, Simon, hijo de
Jonas; porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los
cielos.

 18  Y yo tambien te digo que tú eres Pedro; y sobre esta roca edificaré mi
iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.

 19  Y á tí daré las llaves del reino de los cielos, que todo lo que ligares
en la tierra, será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra,
será desatado en los cielos.

 20  Entónces mandó á sus discípulos que á nadie dijesen que él era Jesus el
Cristo.

 21  & Desde aquel tiempo comenzó Jesus á declarar á sus discípulos, que
convenia ir él á Jerusalem, y padecer muchas cosas de los ancianos, y de los
príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al
tercero dia.

 22  Y Pedro, tomándole aparte, comenzó á reprenderle, diciendo: Señor, ten
compasion de tí: en ninguna manera esto te acontezca.

 23  Entónces él volviéndose, dijo á Pedro: Quítate de delante de mí, Satanas:
escándalo me eres; porque no entiendes lo que [es] de Dios, sino lo que [es]
de los hombres.

 24  Entónces Jesus dijo á sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de
mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

 25  Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá; y cualquiera
que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.

 26  Porque, )de qué aprovecha al hombre, si grangeare todo el mundo, y
perdiere su alma?  )O, qué recompensa dará el hombre por su alma?

 27  Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus
ángeles; y entónces pagará a cada uno conforme a sus obras.

 28 De cierto os digo, [que] hay algunos de los que están aquí, que no
gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su
reino.





CAPITULO 17.

 Y DESPUES de seis dias Jesus toma á Pedro, y á Santiago, y á Juan su hermano,
y los saca aparte á un monte alto.

 2  Y se transfiguró delante de ellos; y resplandeció su rostro como el sol; y
sus vestidos brillantes como la luz.

 3  Y, he aquí, les aparecieron Moises y Elías, hablando con él.

 4  Y respondiendo Pedro dijo á Jesus: Señor, bien es que nos quedemos aquí:
si quieres, hagamos aquí tres cabañas; para tí una, y para Moises otra, y para
Elías otra.

 5  Estando aun hablando él, he aquí, una nube de luz [que] los cubrió; y, he
aquí, una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tomo
contentamiento; á él oíd.

 6  Y oyendo [esto] los discípulos, cayeron sobre sus rostros, y temieron en
gran manera.

 7  Entónces Jesus llegando les tocó, y dijo: Levantáos, y no temais.

 8  Y alzando [ellos] sus ojos, á nadie vieron, sino á solo Jesus.

 9  Y como descendieron del monte, les mandó Jesus, diciendo: No digáis á
nadie la vision, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos.

 10  Entónces sus discípulos le preguntaron, diciendo: )Por qué pues dicen los
escribas, que es menester que Elías venga primero?

 11  Y respondiendo Jesus, les dijo: A la verdad Elías vendrá primero, y
restituirá todas las cosas.

 12 Mas os digo, que ya vino Elías, y no le conocieron: ántes hicieron en él
todo lo que quisieron. Así tambien el Hijo del hombre padecerá de ellos.

 13  Los discípulos entónces entendieron que les hablaba de Juan el Bautista.

 14  & Y como ellos llegaron á la multitud, vino á el un hombre hincándosele
de rodillas,

 15  Y diciendo: Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece
malamente; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua.

 16  Y le he presentado á tus discípulos, y no le han podido sanar.

 17  Y respondiendo Jesus, dijo: (O generacion infiel y perversa! )hasta
cuándo tengo de estar con vosotros?  )hasta cuándo os tengo de sufrir?
Traédmele acá.

 18  Y reprendió Jesus al demonio, y salió de él, y el mozo fué sano desde
aquella hora.

 19  Entónces llegándose los discípulos á Jesus aparte, dijeron: )Por qué
nosotros no le pudimos echar fuera?

 20  Y Jesus les dijo: Por vuestra infidelidad; porque de cierto os digo, que
si tuviereis fé como un grano de mostaza, diréis á este monte:^ Pásate de aquí
allá, y se pasará; y nada os será imposible.

 21  Mas este género [de demonios] no sale sino por oracion y ayuno.

 22  & Y estando ellos en Galilea, les dijo Jesus: El Hijo del hombre será
entregado en manos de hombres;

 23  Y le matarán, mas al tercero dia resucitará. Y [ellos] se entristecieron
en gran manera.

 24  Y como llegaron a Capernaum, vinieron á Pedro los que cobraban las dos
dracmas, y dijeron: )Vuestro maestro no paga las dos dracmas?

 25  Y él dice: Sí. Y entrado él en casa, Jesus le habló ántes, diciendo: )Qué
te parece, Simon?  )Los reyes de la tierra, de quién cobran los tributos, ó el
censo? )de sus hijos, ó de los extraños?

 26  Pedro le dice: De los extraños. Dícele [entónces] Jesus: Luego francos
son los hijos.

 27  Mas porque no los ofendamos, ve á la mar, y echa el anzuelo, y el primer
pez que viniere, tómale, y abierta su boca hallarás un estatero, dásele por
mí, y por tí.





CAPITULO 18.

 EN aquel tiempo se llegaron los discípulos á Jesus, diciendo:  )Quién es el
mayor en el reino de los cielos?

 2  Y llamando Jesus á un niño, le puso en medio de ellos,

 3  Y dijo: De cierto os digo, que sino os convirtiereis, y os hiciereis como
niños, no entraréis en el reino de los cielos.

 4  Así que cualquiera que se humillare como este niño, este es el mayor en el
reino de los cielos.

 5  Y cualquiera que recibiere á un tal niño en mi nombre, á mí recibe.

 6  & Y cualquiera que ofendiere á alguno de estos pequeños, que creen en mí,
mejor le seria que le fuera colgada del cuello una piedra de molino de asno, y
[que] fuese anegado en el profundo de la mar.

 7 (Ay del mundo por los escándalos! porque necesario es que vengan
escándalos; mas; (ay de aquel hombre, por el cual viene el escándalo!

 8  Por tanto, si tu mano ó tu pié te fuere ocasion de caer, córtalos y
écha[los] de tí: mejor te es entrar cojo ó manco á la vida, que teniendo dos
manos ó dos piés ser echado al fuego eterno.

 9  Y si tu ojo te es ocasion de caer, sácale, y écha[le] de tí; que mejor te
es entrar con un ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado al fuego del
infierno.

 10 Mirád no tengáis en poco á alguno de estos pequeños; porque [yo] os digo
que sus angeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre, que está en
los cielos.

 11  Porque el Hijo del hombre es venido para salvar lo que se habia perdido.

 12  )Qué os parece?  Si tuviese algun hombre cien ovejas, y se perdiese una
de ellas, )no iria por los montes, dejadas las noventa y nueve, á buscar la
que se habia perdido?

 13  Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que más se goza de aquella,
que de las noventa y nueve que no se perdieron.

 14  Así no es la voluntad de vuestro Padre, que está en los cielos, que se
pierda uno de estos pequeños.

 15  & Por tanto si tu hermano pecare contra tí, vé y redargúyele entre tí y
él solo: si te oyere, ganado has á tu hermano.

 16  Mas, si no te oyere, toma aun contigo uno ó dos, para que en boca de dos
ó de tres testigos conste toda palabra.

 17  Y si no oyere á ellos, dílo á la iglesia; y si no oyere á la iglesia
ténle por un gentil, y un publicano.

 18  De cierto os digo, [que] todo lo que ligareis en la tierra, será ligado
en el cielo: y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo.

 19  Dígoos ademas, que si dos de vosotros convinieren sobre la tierra,
tocante á cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre, que está
en los cielos.

 20  Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en
medio de ellos.

 21  & Entónces Pedro llegándose á él, dijo: Señor, )cuántas veces perdonaré á
mi hermano que pecare contra mí?  )hasta siete?

 22  Jesus le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.

 23  Por lo cual el reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que
quiso hacer cuentas con sus siervos.

 24  Y comenzando á hacer cuentas, le fué presentado uno que le debia diez mil
talentos.

 25  Mas á este, no pudiendo pagar, mandó su señor vender á él, y á su mujer,
é hijos, con todo lo que tenia, y pagar.

 26  Entónces aquel siervo postrado le rogaba, diciendo: Señor, deten la ira
para conmigo, y todo te lo pagaré.

 27  El señor de aquel siervo movido á misericordia le soltó, y le perdonó la
deuda.

 28  Y saliendo aquel siervo, halló á uno de sus compañeros, que le debia cien
denarios; y trabándo de él, le ahogaba, diciendo: Paga lo que debes.

 29  Entónces su compañero postrándose á sus piés, le rogaba, diciendo: Deten
la ira para conmigo, y todo te lo pagaré.

 30  Mas él no quiso, sino fué, le echó en la cárcel hasta que pagase la
deuda.

 31  Y viendo sus compañeros lo que pasaba, se entristecieron mucho, y
viniendo declararon á su señor todo lo que habia pasado.

 32  Entónces llamándole su señor, le dice: Mal siervo, toda aquella deuda te
perdoné, porque me rogaste:

 33  )No te convenia tambien á tí tener misericordia de tu compañero, como
tambien yo tuve misericordia de tí?

 34  Entónces su señor enojado le entregó á los verdugos hasta que pagase todo
lo que le debia.

 35  Así tambien hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de
vuestros corazones cada uno á su hermano sus ofensas.





CAPITULO 19.

 Y ACONTECIÓ, [que] acabando Jesus estas palabras, se retiró de Galilea, y
vino á los términos de Judea, pasado el Jordan.

 2  Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí.

 3  Entónces se llegaron á él los Fariseos, tentándole, y diciéndole: )Es
lícito al hombre despedir á su mujer por cualquiera causa?

 4  Y él respondiendo, les dijo: )No habéis leido que el que [los] hizo al
principio, macho y hembra los hizo,

 5  Y dijo: Por tanto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y
serán dos en una carne?

 6  Así que no son ya más dos, sino una carne. Por tanto lo que Dios juntó, no
[lo] aparte el hombre.

 7  Dícenle: )Por qué pues Moises mandó dar carta de divorcio, y despedirla?

 8  Díjoles: Por la dureza de vuestro corazon Moises os permitió despedir
vuestras mujeres; mas al principio no fué así.

 9  Y [yo] os digo, que cualquiera que despidiere á su mujer, sino [fuere] por
fornicacion, y se casare con otra, adultera; y el que se casare con la
despedida, adultera.

 10  Dícenle sus discípulos: Si así es la condicion del hombre con [su] mujer,
no conviene casarse.

 11  Entónces él les dijo: No todos son capaces de recibir este dicho: sino
[aquellos] á quien es dado.

 12  Porque hay eunucos, que nacieron así del vientre de su madre; y hay
eunucos, que han sido hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se han
hecho eunucos á sí mismos por causa del reino de los cielos. El que puede
recibir[lo,] recíba[lo.]

 13  & Entónces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos
sobre ellos, y orase; y los discípulos les riñeron.

 14  Mas Jesus dijo: Dejád á los niños, y no les impidáis de venir á mí,
porque de los tales es el reino de los cielos.

 15  Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se partió de allí.

 16  & Y, he aquí, uno llegándose, le dijo: Maestro bueno, )qué bien haré,
para tener la vida eterna?

 17  Y él le dijo: )Porqué me dices bueno? Ninguno [es] bueno sino uno, [es á
saber,] Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.

 18  Dícele: )Cuáles? Y Jesus dijo: No matarás: No adulterarás: No hurtarás:
No dirás falso testimonio:

 19  Honra á tu padre y á [tu] madre: Y, amarás á tu prójimo, como á tí mismo.

 20  Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde mi mocedad: )Qué más me falta?

 21  Dícele Jesus: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y
dá[lo] á los pobres; y tendrás tesoro en el cielo; y ven, [y] sígueme.

 22  Y oyendo el mancebo esta palabra, se fué triste; porque tenia muchas
posesiones.

 23  Entónces Jesus dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que el rico
difícilmente entrará en el reino de los cielos.

 24  Y ademas os digo, que más fácil es pasar un camello por el ojo de una
aguja, que el rico entrar en el reino de Dios.

 25  Sus discípulos oyendo [estas cosas] se espantaron en gran manera,
diciendo: )Quién pues podrá ser salvo?

 26  Y mirándo[los] Jesus, les dijo: Acerca de los hombres imposible es esto;
mas acerca de Dios todo es posible.

 27  Entónces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros hemos dejado
todo, y te hemos seguido, )qué pues tendremos?

 28  Y Jesus les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido,
cuando en la regeneracion se asentará el Hijo del hombre en el trono de su
gloria, vosotros tambien os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar á las
doce tribus de Israel.

 29  Y cualquiera que dejare casas, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre,
ó mujer, ó hijos, ó tierras, por mi nombre, recibirá cien veces tanto, y la
vida eterna tendrá por herencia.

 30  Mas muchos que son primeros serán postreros; y los postreros, primeros.





CAPITULO 20.

 PORQUE el reino de los cielos es semejante á un hombre, padre de familias,
que salió por la mañana á coger peones para su viña.

 2  Y concertado con los peones por un denario al dia, los envió á su viña.

 3  Y saliendo cerca de la hora de las tres, vió otros que estaban en la plaza
ociosos,

 4  Y les dijo: Id tambien vosotros á mi viña, y os daré lo que fuere justo. Y
ellos fueron.

 5  Salió otra vez cerca de las seis y de las nueve horas, é hizo lo mismo.

 6  Y saliendo cerca de las once horas, halló otros que estaban ociosos, y les
dijo:  )Por qué estáis aquí todo el dia ociosos?

 7  Dícenle [ellos:] Porque nadie nos ha cogido. Díceles: Id tambien vosotros
á la viña y recibiréis lo que fuere justo.

 8  Y cuando fué la tarde del dia, el señor de la viña dijo á su
administrador: Llama los peones, y págales el jornal, comenzando desde los
postreros hasta los primeros.

 9  Y viniendo los que [habian venido] cerca de las once horas, recibieron
cada uno un denario.

 10  Y viniendo tambien los primeros, pensaron que habian de recibir más; pero
tambien ellos recibieron cada uno un denario.

 11  Y tomándo[lo,] murmuraban contra el padre de la familia,

 12  Diciendo: Estos postreros [solo] han trabajado una hora, y los has hecho
iguales á nosotros, que hemos llevado la carga, y el calor del dia.

 13  Y él respondiendo dijo á uno de ellos: Amigo, no te hago agravio. )No te
concertaste conmigo por un denario?

 14  Toma lo [que es] tuyo, y véte: [yo] quiero dar a este postrero como á tí.

 15  )No me es lícito á mí hacer lo que quiero en mis cosas?  )O es malo tu
ojo, porque yo soy bueno?

 16  Así los primeros serán postreros; y los postreros primeros; porque muchos
son llamados, mas pocos escogidos.

 17  & Y subiendo Jesus á Jerusalem, tomó sus doce discípulos aparte en el
camino, y les dijo:

 18 He aquí, subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los
príncipes de los sacerdotes, y á los escribas, y le condenarán á muerte,

 19  Y le entregarán á los Gentiles, para que [le] escarnezcan, y azoten, y
crucifiquen; mas al tercero dia resucitará.

 20  Entónces se llegó á él la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos,
adorando, y pidiéndole algo.

 21  Y él le dijo: )Qué quieres?  [Ella] le dijo: Dí que se asienten estos dos
hijos mios, el uno á tu mano derecha, y el otro á tu izquierda, en tu reino.

 22  Entónces Jesus respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. )Podéis beber
de la copa de que yo tengo que beber; y ser bautizados del bautismo de que yo
soy bautizado?  Dicen [ellos:] Podemos.

 23  El les dice: A la verdad de mi copa beberéis; y del bautismo de que yo
soy bautizado, seréis bautizados; mas sentaros á mi mano derecha, y á mi
izquierda, no es mio darlo, sino á los que está aparejado por mi Padre.

 24  & Y como los diez oyeron [esto,] se enojaron de los dos hermanos.

 25  Entónces Jesus llamándolos, dijo: Ya sabéis que los príncipes de los
Gentiles se enseñorean sobre ellos; y los que son grandes ejercen sobre ellos
potestad.

 26  Mas entre vosotros no será así; sino el que entre vosotros quisiere
hacerse grande, será vuestro servidor;

 27  Y el que entre vosotros quisiere ser el primero, será vuestro siervo:

 28  Así como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y
para dar su vida en rescate por muchos.

 29  & Entónces saliendo ellos de Jericó, le seguia una gran multitud.

 30  Y, he aquí, dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jesus
pasaba, clamaron, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de
nosotros.

 31  Y la multitud les reñia para que callasen; mas ellos clamaban más,
diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.

 32  Y parándose Jesus, los llamó, y dijo: )Qué queréis [que] haga por
vosotros?

 33  Dícenle [ellos:] Señor, que sean abiertos nuestros ojos.

 34  Entónces Jesús teniéndoles misericordia, tocó los ojos de ellos, y luego
sus ojos recibieron la vista, y le siguieron.





CAPITULO 21.

 Y COMO se acercaron á Jerusalem, y vinieron á Betfage, al monte de las
Olivas, entónces Jesus envió dos discípulos,

 2  Diciéndoles: Id á la aldea que está delante de vosotros, y luego hallaréis
una asna atada, y un pollino con ella: desatád[la,] y traédme[los.]

 3  Y si alguno os dijere algo, decíd: El Señor los ha menester; y luego los
dejará.

 4  Y todo esto fué hecho para que se cumpliese lo que fué dicho por el
profeta,  que dijo:

 5  Decíd á la hijo de Sion: He aquí, tu Rey te viene, manso, y sentado sobre
una asna y un pollino, hijo de [animal de] yugo.

 6  Y los discípulos fueron, é hicieron como Jesus les mandó.

 7  Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos, y se
sentó sobre ellos.

 8  Y muy mucha gente tendian sus mantos en el camino: y otros cortaban ramos
de los árboles, y [los] tendian por el camino.

 9  Y las multitudes que iban delante, y las que iban detras aclamaban,
diciendo: Hosanna al Hijo de David: Bendito el que viene en el nombre del
Señor: Hosanna en las alturas.

 10  Y entrando él en Jerusalem, toda la ciudad se alborotó, diciendo: )Quién
es este?

 11  Y las multitudes decian: Este es Jesus, el profeta, de Nazaret de
Galilea.

 12  & Y entró Jesus en el templo de Dios, y echó fuera todos los que vendian
y compraban en el templo, y trastornó las mesas de los cambiadores, y las
sillas de los que vendian palomas.

 13  Y les dice: Escrito está: Mi casa, casa de oracion será llamada, mas
vosotros cueva de ladrones la habéis hecho.

 14  Entónces vinieron á él ciegos y cojos en el templo, y los sanó.

 15  & Mas los príncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las
maravillas que hacia, y los muchachos aclamando en el templo, y diciendo:
Hosanna al Hijo de David: se enojaron,

 16  Y le dijeron: )Oyes lo que estos dicen?  Y Jesus les dice: Sí. )Nunca
leisteis: De la boca de los niños, y de los que maman perfeccionaste la
alabanza?

 17  Y dejándolos, se salió fuera de la ciudad á Betania; y posó allí.

 18  & Y por la mañana volviendo á la ciudad, tuvo hambre.

 19  Y viendo una higuera cerca del camino, vino á ella, y no halló nada en
ella, sino hojas solamente, y le dijo: Nunca más nazca de tí fruto para
siempre. Y luego la higuera se secó.

 20  Entónces viendo esto los discípulos, maravillados decian:  (Cómo se secó
luego la higuera!

 21 Y respondiendo Jesus, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fé, y
no dudareis, no solo haréis esto de la higuera, mas si á este monte dijereis:
Quítate, y échate en la mar, será hecho.

 22  Y todo lo que pidiereis con oracion creyendo, [lo] recibiréis.

 23  & Y como vino al templo, los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos
del pueblo llegaron á él, cuando estaba enseñando, diciendo: )Con qué
autoridad haces esto? )y quién te dió esta autoridad?

 24  Y respondiendo Jesus, les dijo: Yo tambien os preguntaré una palabra; la
cual si me dijereis, tambien yo os diré con qué autoridad hago esto.

 25  El bautismo de Juan, )de dónde era? )del cielo, ó de los hombres? Ellos
entónces pensaron entre sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo; nos dirá: )Por
qué pues no le creisteis?

 26  Y si dijéremos: De los hombres; tememos al pueblo; porque todos tienen á
Juan por profeta.

 27  Y respondiendo á Jesus dijeron: No sabemos. Y él tambien les dijo: Ni yo
os diré con qué autoridad hago esto.

 28  & Mas, )qué os parece? Un hombre tenia dos hijos, y llegando al primero,
le dijo: Hijo, vé hoy á trabajar en mi viña.

 29  Y respondiendo él, dijo: No quiero: mas despues arrepentido, fué.

 30  Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo:
Yo, Señor, [voy,] y no fué.

 31  )Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? Dicen ellos: El primero.
Díceles Jesus: De cierto os digo, que los publicanos, y las rameras os van
delante al reino de Dios.

 32  Porque vino á vosotros Juan por via de justicia, y no le creisteis; y los
publicanos, y las rameras le creyeron; y vosotros viendo [esto] nunca os
arrepentisteis para creerle.

 33  & Oid otra parábola: Fué un hombre, padre de familias, el cual plantó una
viña, y la cercó de vallado, y fundó en ella lagar, y edificó torre, y la dió
a renta á labradores, y se partió léjos.

 34  Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos á los
labradores, para que recibiesen sus frutos.

 35  Mas los labradores, tomando los siervos, al uno hirieron, y al otro
mataron, y al otro apedrearon.

 36  Envió otra vez otros siervos más que los primeros; é hicieron con ellos
de la misma manera.

 37  Y á la postre les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto á mi hijo.

 38  Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre sí: Este es el
heredero: veníd, matémosle, y tomemos su herencia.

 39  Y tomado, le echaron fuera de la viña, y [le] mataron.

 40  Pues cuando viniere el señor de la viña, )qué hará á aquellos labradores?

 41  Dícenle [ellos:] A los malos destruirá malamente; y [su] viña dará á
renta á otros labradores, que le paguen el fruto á sus tiempos.

 42 Díceles Jesus: )Nunca leisteis en las Escrituras: La piedra que desecharon
los que edificaban, esta fué hecha por cabeza de la esquina: por el Señor es
hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

 43  Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será
dado á gente que haga el fruto de él.

 44  Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien [ella]
cayere, desmenuzarle ha.

 45  Y oyendo los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos sus parábolas,
entendieron que hablaba de ellos.

 46  Y buscando como echarle mano, temieron al pueblo; porque le tenian por
profeta.





CAPITULO 22.

 Y RESPONDIENDO Jesus, les volvió á hablar en parábolas, diciendo:

 2  El reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que hizo bodas á su
hijo.

 3  Y envió sus siervos para que llamasen á los convidados á las bodas; mas no
quisieron venir.

 4  Volvió á enviar otros siervos, diciendo: Decíd á los convidados: He aquí,
mi comida he aparejado, mis toros y animales engordados son muertos, y todo
está aparejado: veníd á las bodas.

 5  Mas ellos no hicieron caso, y se fueron, uno á su labranza, y otro á sus
negocios;

 6 Y otros, tomando sus siervos, afrentáronlos, y matáronlos.

 7  Y el rey, oyendo esto, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó á
aquellos homicidas, y puso á fuego su ciudad.

 8  Entónces dice á sus siervos: las bodas á la verdad están aparejadas; mas
los que eran llamados, no eran dignos.

 9  Id pues á las salidas de los caminos, y llamád á las bodas á cuantos
hallareis.

 10  Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron todos los que hallaron,
juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.

 11  Y entró el rey para ver los convidados, y vió allí un hombre no vestido
de vestido de boda.

 12  Y le dijo: Amigo, )cómo entraste acá no teniendo vestido de boda?  Y á él
se le cerró la boca.

 13  Entónces el rey dijo á los que servian: Atado de piés y de manos,
tomádle, y echádle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro, y el crujir
de dientes.

 14  Porque muchos son llamados; mas pocos escogidos.

 15  & Entónces idos los Fariseos, consultaron como le tomarian en [alguna]
palabra.

 16  Y envian á él sus discípulos, con los de Heródes, diciendo: Maestro,
sabemos que eres amador de verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios;
y que no te cuidas de nadie; porque no tienes acepcion de persona de hombres:

 17  Dínos pues, )qué te parece?  )Es lícito dar tributo á César, ó no?

 18  Mas Jesus, entendida su malicia, [les] dice: )Por qué me tentáis,
hipócritas?

 19  Mostrádme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario.

 20  Entónces les dice: )Cúya es esta figura, y lo que está encima escrito?

 21  [Ellos] le dicen: De César. Y les dice: Pagád, pues, á César lo que es de
César, y á Dios, lo que es de Dios.

 22  Y oyendo [esto] se maravillaron, y dejáronle, y se fueron.

 23  & Aquel dia llegaron á él los Saduceos, que dicen no haber resurreccion,
y le preguntaron,

 24  Diciendo: Maestro, Moises dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano
se casa con su mujer, y despertará simiente á su hermano.

 25  Fueron, pues, entre nosotros siete hermanos, y el primero tomó mujer, y
murió; y no teniendo generacion, dejó su mujer á su hermano.

 26  De la misma manera tambien el segundo, y el tercero, hasta los siete.

 27  Y despues de todos murió tambien la mujer.

 28  En la resurreccion, pues, )cúya de los siete será la mujer?  porque todos
la tuvieron.

 29  Entónces respondiendo Jesus, les dijo: Erráis, ignorando las escrituras,
y el poder de Dios.

 30  Porque en la resurreccion, ni se casan, ni se dan en matrimonio, mas son
como los ángeles de Dios en el cielo.

 31  Y de la resurreccion de los muertos, )no habéis leido lo que es dicho por
Dios á vosotros, que dice:

 32  Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?  Dios
no es Dios de los muertos, sino de los que viven.

 33  Y oyendo [esto] las multitudes estaban fuera de sí de su doctrina.

 34  & Entónces los Fariseos, oyendo que habia cerrado la boca á los Saduceos,
se juntaron á una;

 35  Y preguntó uno de ellos, intérprete de la ley, tentándole, y diciendo:

 36  Maestro, )cuál es el mandamiento grande en la ley?

 37  Y Jesus le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu
alma, y de toda tu mente.

 38  Este es el primero y el grande mandamiento.

 39  Y el segundo [es] semejante á este: Amarás á tu prójimo como á tí mismo.

 40  De estos dos mandamientos depende toda la ley, y los profetas.

 41  Y estando juntos los Fariseos, Jesus les preguntó,

 42  Diciendo:  )Qué os parece del Cristo?  )Cúyo hijo es?  Dícenle [ellos:]
De David.

 43  El les dice: Pues, )cómo David en Espíritu le llama Señor, diciendo:

 44  Dijo el Señor á mi Señor: Asiéntate á mi diestra, entre tanto que pongo
tus enemigos por estrado de tus piés?

 45 Pues si David le llama Señor, )cómo es su hijo?

 46  Y nadie le podia responder palabra: ni osó alguno desde aquel dia
preguntarle más.





CAPITULO 23.

 ENTÓNCES Jesus habló á la multitud, y á sus discípulos,

 2  Diciendo: Sobre la cátedra de Moises se asientan los escribas y los
Fariseos:

 3  Así que todo lo que os dijeren que guardéis, guardád[lo,] y hacéd[lo;] mas
no hagáis conforme á sus obras; porque dicen y no hacen.

 4  Porque atan cargas pesadas, y difíciles de llevar, y [las] ponen sobre los
hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover.

 5  Ántes todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque
ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos,

 6  Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las
sinagogas,

 7  Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres, Rabbi,
Rabbi.

 8  Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbies, porque uno es vuestro
Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.

 9  Y vuestro Padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro
Padre, el cual está en los cielos.

 10  Ni os llaméis doctores; porque uno es vuestro Doctor, el Cristo.

 11  Mas el que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.

 12  Porque el que se enalteciere será humillado; y el que se humillare será
enaltecido.

 13  Mas (ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el
reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni á los
que entran dejáis entrar.

 14  (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque devoráis las
casas de las viudas con color de larga oracion; por esto llevaréis más grave
juicio.

 15  (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque rodeáis la mar y
la tierra por hacer un prosélito; y cuando fuere hecho, le hacéis hijo del
infierno dos veces más que vosotros.

 16  (Ay de vosotros, guias ciegos! que decís: Cualquiera que jurare por el
templo, es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es.

 17  (Insensatos y ciegos! porque, )cuál es mayor, el oro, ó el templo que
santifica al oro?

 18  Y, cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare
por el presente que está sobre él, deudor es.

 19  (Insensatos y ciegos! porque, )cuál es mayor, el presente, ó el altar que
santifica al presente?

 20  Pues el que jurare por el altar, jura por él, y por todo lo que [está]
sobre él.

 21  Y el que jurare por el templo, jura por él, y por el que habita en él.

 22  Y el que jurare por el cielo, jura por el trono de Dios, y por el que
está sentado sobre él.

 23 (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la
menta, y el eneldo, y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley,
[es á saber,] el juicio, y la misericordia, y la fé. Esto era menester hacer,
y no dejar lo otro.

 24  (Guias ciegos! que coláis el mosquito, mas tragáis el camello.

 25  (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! por que limpiáis lo
[que está] de fuera del vaso, ó del plato; mas de dentro está [todo] llena de
robo y de injusticia.

 26  (Fariseo ciego! limpia primero lo [que esta] dentro del vaso y del plato,
para que tambien lo [que está] de fuera se haga limpio.

 27  (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! por que sois semejantes
á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos; mas
de dentro están llenos de huesos de muertos, y de toda suciedad.

 28 Así tambien vosotros, de fuera, á la verdad, os mostráis justos á los
hombres; mas de dentro, llenos estáis de hipocresía é iniquidad.

 29  (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! por que edificáis los
sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,

 30  Y decís: Si fuéramos en los dias de nuestros padres, no hubiéramos sido
sus compañeros en la sangre de los profetas.

 31  Así que testimonio dais á vosotros mismos que sois hijos de aquellos que
mataron a los profetas.

 32  Vosotros tambien henchíd la medida de vuestros padres.

 33  (Serpientes, generacion de víboras! )cómo evitaréis el juicio del
infierno?

 34  Por tanto, he aquí, yo envio á vosotros profetas, y sabios, y escribas; y
de ellos [unos] mataréis y crucificaréis; y [otros] de ellos azotaréis en
vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad;

 35  Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado
sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de
Zacarías, hijo de Baraquías, al cual matasteis entre el templo y el altar.

 36  De cierto os digo, que todo esto vendrá sobre esta generacion.

 37  (Jerusalem! (Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas á los que son
enviados á tí, cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus
pollos debajo de las alas, y no quisiste.

 38  He aquí, vuestra casa os es dejada desierta.

 39 Porque [yo] os digo, que desde ahora no me veréis hasta que digáis:
Bendito el que viene en el nombre del Señor.





CAPITULO 24.

 Y SALIDO Jesus del templo, íbase; y se llegaron sus discípulos. para
mostrarle los edificios del templo.

 2  Y respondiendo él, les dijo: )Veis todo esto? De cierto os digo, que no
será dejada aquí piedra sobre piedra que no sea derribada.

 3  & Y sentándose él en el monte de las Olivas, se llegaron á él los
discípulos aparte, diciendo: Dínos cuando serán estas cosas, y qué señal
[habrá] de tu venida, y del fin del siglo.

 4  Y respondiendo Jesus, les dijo: Mirád que nadie os engañe.

 5  Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y á muchos
engañarán.

 6  Y oiréis guerras y rumores de guerras: mirad [que] no os turbéis; porque
es menester que todo [esto] acontezca; mas aun no es el fin.

 7  Porque se levantará nacion contra nacion, y reino contra reino; y serán
pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.

 8  Y todas estas cosas, principio de dolores.

 9  Entónces os entregarán para ser afligidos; y os matarán; y seréis
aborrecidos de todas naciones, por causa de mi nombre.

 10  Y muchos entónces serán escandalizados; y se entregarán unos á otros; y
unos á otros se aborrecerán.

 11  Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán á muchos.

 12  Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se resfriará.

 13  Mas el que perseverare hasta el fin, este será salvo.

 14  Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por
testimonio á todas las naciones, y entónces vendrá el fin.

 15  & Por tanto cuando viereis la abominacion de asolamiento, que fué dicha
por Daniel el profeta, que estará en el lugar santo, el que lee, entienda.

 16  Entónces los que [estuvieren] en Judea, huyan á los montes;

 17  Y el que sobre la techumbre, no descienda á tomar algo de su casa;

 18  Y el que en el campo, no vuelva atras á tomar sus ropas.

 19 Mas (ay de las preñadas, y de las que crian en aquellos dias!

 20  Orád pues que vuestra huida no sea en invierno, ni en dia de sábado.

 21  Porque habrá entónces grande afliccion, cual no fué desde el principio
del mundo hasta ahora, ni será.

 22  Y si aquellos dias no fuesen acortados, ninguna carne seria salva, mas
por causa de los escogidos, aquellos dias serán acortados.

 23  & Entónces si alguien os dijere: He aquí, [está] el Cristo, ó allí; no
creais.

 24  Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas; y darán señales
grandes y prodigios, de tal manera que engañarán, si [es] posible, aun á los
escogidos.

 25  He aquí, os lo he dicho ántes.

 26  Así que si os dijeren: He aquí, en el desierto está; no salgáis. He aquí,
en las cámaras; no creais.

 27  Porque como relámpago que sale del oriente, y se muestra hasta el
occidente, así será tambien la venida del Hijo del hombre:

 28  Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán
tambien las águilas.

 29  & Y luego despues de la afliccion de aquellos dias, el sol se oscurecerá;
y la luna no dará su lumbre; y las estrellas caerán del cielo; y las virtudes
de los cielos serán conmovidas.

 30  Y entónces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo, y
entónces lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre
que vendrá sobre las nubes del cielo, con poder y grande gloria.

 31  Y enviará sus ángeles con trompeta y gran voz; y juntarán sus escogidos
de los cuatro vientos, del un cabo del cielo hasta el otro.

 32  De la higuera aprendéd la comparacion: Cuando ya su rama se enternece, y
las hojas brotan, sabéis que el verano [está] cerca.

 33  Así tambien vosotros cuando viereis todas estas cosas, sabéd que está
cercano, á las puertas.

 34  De cierto os digo, que no pasará esta generacion que todas estas cosas no
acontezcan.

 35  El cielo y la tierra perecerán, mas mis palabras no perecerán.

 36  & Mas del dia ó hora, nadie [lo] sabe, ni aun los ángeles de los cielos,
sino mi Padre solo.

 37  Mas como los dias de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.

 38  Porque como en los dias ántes del diluvio estaban comiendo y bebiendo,
tomando mujeres, y dándolas en matrimonio, hasta el dia que Noé entró en el
arca,

 39  Y no conocieron hasta que vino el diluvio, y los llevo á todos; así será
tambien la venida del Hijo del hombre.

 40  Entónces estarán dos en el campo; uno será tomado y otro será dejado:

 41  Dos [mujeres] moliendo á un molinillo; la una será tomada, y la otra será
dejada.

 42  & Velád pues, porque no sabéis á que hora ha de venir vuestro señor.

 43  Esto empero sabéd, que si el padre de familias supiese á cuál vela el
ladron habia de venir, velaria, y no dejaria minar su casa.

 44  Por tanto tambien vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre
ha de venir á la hora que no pensáis.

 45  )Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual su señor puso sobre su
familia, para que les dé alimento á tiempo?

 46  Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su señor viniere, le hallare
haciendo así.

 47  De cierto os digo, [que] sobre todos sus bienes le pondrá.

 48  Mas si aquel siervo malo dijere en su corazon: Mi señor se tarda de
venir;

 49  Y comenzare á herir sus compañeros, y aun á comer y beber con los
borrachos:

 50  Vendrá el señor de aquel siervo el dia que [él] no espera, y á la hora
que [él] no sabe,

 51  Y le apartará, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro,
y el crujir de dientes.





CAPITULO 25.

 ENTÓNCES el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando
sus lámparas, salieron á recibir al esposo.

 2  Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco insensatas.

 3  Las que [eran] insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron aceite
consigo.

 4  Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus
lámparas.

 5  Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.

 6  Y á la media noche fué oido un clamor, que decia: He aquí, el esposo
viene, salíd á recibirle.

 7  Entónces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas.

 8  Y las insensatas dijeron á las prudentes: Dádnos de vuestro aceite, porque
nuestras lámparas se apagan.

 9  Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte á nosotras y
a vosotras, id ántes á los que venden, y comprád para vosotras.

 10  É idas ellas á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas,
entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta.

 11  Y despues vinieron tambien las otras vírgenes, diciendo: Señor, señor,
ábrenos.

 12  Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, [que] no os conozco.

 13  Velád pues, porque no sabéis el dia ni la hora, en la cual el Hijo del
hombre ha de venir.

 14  & Porque [el reino de los cielos es] como un hombre que partiéndose
léjos, llamó á sus siervos, y les entregó sus bienes.

 15  Y á este dió cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno; á cada uno
conforme á su facultad, y se partió luego léjos.

 16  Y partido él, el que habia recibido cinco talentos, grangeó con ellos, é
hizo otros cinco talentos.

 17  Semejantemente tambien el que [habia recibido^] dos, ganó tambien él
otros dos.

 18  Mas el que habia recibido uno, fué, y cavó en la tierra, y escondió el
dinero de su señor.

 19  Y despues de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, é hizo
cuentas con ellos.

 20  Y llegando el que habia recibido cinco talentos, trajo otros cinco
talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; he aquí, otros cinco
talentos he ganado con ellos.

 21  Y su señor le dijo: Bien está, buen siervo y fiel: sobre poco has sido
fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.

 22  Y llegando tambien el que habia recibido dos talentos, dijo: Señor, dos
talentos me entregaste; he aquí, otros dos talentos he ganado sobre ellos.

 23  Su señor le dijo: Bien está, buen siervo y fiel: sobre poco has sido
fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.

 24  Y llegando tambien el que habia recibido un talento, dijo: Señor, yo te
conocia que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y coges donde no
derramaste:

 25  Por tanto tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí,
tienes lo [que es] tuyo.

 26  Y respondiendo su señor, le dijo: Mal siervo y negligente, sabias que
siego donde no sembré, y que cojo donde no derramé.

 27  Por tanto te convenia dar mi dinero á las banqueros, y viniendo yo,
recibiera lo [que es] mio con usura.

 28  Quitádle pues el talento, y dád[lo] al que tiene diez talentos.

 29  Porque á cualquiera que tuviere le será dado, y tendrá más; pero al que
no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.

 30  Y al siervo inútil echádle en las tinieblas de afuera: allí será el
llorar, y el crujir de dientes.

 31  & Cuando el Hijo del hombre vendrá en su gloria, y todos los santos
ángeles con él, entónces se sentará sobre el trono de su gloria.

 32  Y serán juntadas delante de él todas las naciones, y los apartará los
unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos;

 33  Y pondrá las ovejas á su derecha, y los cabritos á la izquierda.

 34  Entónces el Rey dirá á los que [estarán] á su derecha: Venid, benditos de
mi Padre, poseéd el reino aparejado para vosotros desde la fundacion del
mundo;

 35  Porque tuve hambre, y me disteis de comer: tuve sed, y me disteis de
beber: fuí extrangero, y me recogisteis:

 36  Desnudo, y me cubristeis: enfermo, y me visitasteis: estuve en la cárcel,
y vinisteis á mí.

 37  Entónces los justos le responderán, diciendo: Señor, )cuándo te vimos
hambriento, y [te] sustentámos? )ó sediento, y [te] dimos de beber?

 38  )Cuándo te vimos extrangero, y [te] recogimos?  )ó desnudo, y [te]
cubrímos?

 39  )O cuándo te vimos enfermo, ó en la cárcel, y vinimos á tí?

 40  Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo, que en cuanto [lo]
hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí [lo] hicisteis.

 41  & Entónces dirá tambien á los que [estarán] á la izquierda: Idos de mí,
malditos, al fuego eterno, que está aparejado para el diablo y sus ángeles;

 42  Porque tuve hambre, y no me disteis de comer: tuve sed, y no me disteis
de beber:

 43  Fuí extrangero, y no me recogisteis: desnudo, y no me cubristeis:
enfermo, y en la cárcel [estuve,] y no me visitasteis.

 44  Entónces tambien ellos le responderán, diciendo: Señor, )cuándo te vimos
hambriento, ó sediento, ó extrangero, ó desnudo, ó enfermo, ó en la cárcel, y
no te servimos?

 45  Entónces les responderá, diciendo: De cierto os digo, [que] en cuanto no
[lo] hicisteis a uno de estos pequeñitos, ni á mí [lo] hicisteis.

 46  É irán estos al suplicio eterno, y los justos á la vida eterna.





CAPITULO 26.

 Y ACONTECIÓ que como hubo acabado Jesus todas estas palabras, dijo á sus
discípulos:

 2  Sabéis que dentro de dos dias se hace la páscua; y el Hijo del hombre es
entregado para ser crucificado.

 3  Entónces los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos
del pueblo se juntaron en el palacio del sumo sacerdote, el cual se llamaba
Caifas.

 4  Y tuvieron consejo para prender por engaño a Jesus y matar[le.]

 5  Y decian: No en [el dia de] la fiesta, porque no se haga alboroto en el
pueblo.

 6  & Y estando Jesus en Betania, en casa de Simon el leproso,

 7  Vino á él una mujer con un vaso de alabastro de ungüento de gran precio, y
lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado [á la mesa:]

 8  Lo cual viendo sus discípulos, se enojaron, diciendo: )Por qué se pierde
esto?

 9  Porque este ungüento se podia vender por gran precio, y darse á los
pobres.

 10  Y entendiéndo[lo] Jesus, les dijo: )Por qué dais pena á [esta] mujer?
porque ha hecho buena obra para conmigo.

 11  Porque siempre tenéis pobres con vosotros; mas á mí no siempre me tenéis.

 12  Porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme [lo] ha
hecho.

 13  De cierto os digo, que donde quiera que este evangelio fuere predicado en
todo el mundo, tambien será dicho para memoria de ella lo que esta ha hecho.

 14  & Entónces uno de los doce, que se llamaba Júdas Iscariote, fué á los
príncipes de los sacerdotes,

 15  Y [les] dijo: )Qué me queréis dar, y yo os le entregaré? Y ellos le
señalaron treinta piezas de plata.

 16  Y desde entónces buscaba oportunidad para entregarle.

 17  & Y el primer [dia de la fiesta] de los panes sin levadura, vinieron los
discípulos á Jesus, diciéndole: )Dónde quieres que te aderecemos para comer la
páscua?

 18  Y él dijo: Id á la ciudad á [casa de] tal hombre, y decídle: El Maestro
dice: Mi tiempo está cerca: en tu casa haré la páscua con mis discípulos.

 19  Y los discípulos hicieron como Jesus les mandó, y aderezaron la páscua.

 20  Y como fué la tarde del dia, se sentó á la mesa con los doce.

 21  Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de
entregar.

 22  Y [ellos] entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos á
decirle: )Soy yo, Señor?

 23  Entónces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato,
este me ha de entregar.

 24  A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él; mas (ay de
aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal
hombre no haber nacido.

 25  Entónces respondiendo Júdas, que le entregaba, dijo: )Soy yo quizá
Maestro? Dícele: Tú [lo] has dicho.

 26  Y comiendo ellos, tomó Jesus el pan, y habiendo dado gracias [lo] rompió,
y dió á sus discípulos, y dijo: Tomád, coméd: este es mi cuerpo.

 27  Y tomando la copa, y hechas gracias, dióles, diciendo: Bebéd de ella
todos.

 28  Porque esta es mi sangre del nuevo testamento, la cual es derramada por
muchos para remision de los pecados.

 29  Y os digo, [que] desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta
aquel dia, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi
Padre.

 30  Y cuando hubieron cantado un himno, salieron al monte de las Olivas.

 31  & Entónces Jesus les dice: Todos vosotros seréis escandalizados en mí
esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y se descarriarán las
ovejas de la manada.

 32  Mas despues que haya resucitado, iré delante de vosotros á Galilea.

 33  Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en tí, yo
nunca seré escandalizado.

 34  Jesus le dice: De cierto te digo, que esta noche, ántes que el gallo
cante, me negarás tres veces.

 35  Dícele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré. Y todos
los discípulos dijeron lo mismo.

 36  & Entónces llegó Jesus con ellos al huerto, que se llama Getsemaní, y
dice á sus discípulos: Sentáos aquí, hasta que vaya allí, y ore.

 37  Y tomando á Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó á entristecerse,
y á angustiarse en gran manera.

 38  Entónces Jesus les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte: quedáos
aquí, y velad conmigo.

 39  Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y
diciendo: Padre mio, si es posible, pase de mí esta copa: empero no como yo
quiero, mas como tú.

 40  Y vino á sus discípulos, y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: (Qué! )No
habéis podido velar conmigo una hora?

 41  Velád y orád, para que no entréis en tentacion: el espíritu á la verdad
está presto, mas la carne enferma.

 42  Otra vez, fué segunda vez, y oró, diciendo: Padre mio, si no puede esta
copa pasar de mí sin que [yo] la beba, hágase tu voluntad.

 43  Y vino, y los halló otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos eran
agravados.

 44  Y dejándolos, fué otra vez, y oró tercera vez, diciendo las mismas
palabras.

 45  Entónces vino á sus discípulos, y les dice: Dormíd ya, y descansád: he
aquí, ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de
pecadores.

 46  Levantáos, vamos: he aquí, ha llegado el que me entrega.

 47  Y hablando aun él, he aquí, Júdas, uno de los doce, vino, y con él una
grande multitud, con espadas y palos, de parte de los príncipes de los
sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.

 48  Y el que le entregaba les habia dado señal, diciendo: Al que yo besare,
aquel es: tenédle bien.

 49  Y luego que llegó á Jesus dijo: Tengas gozo, Maestro. Y le besó.

 50  Y Jesus le dijo: )Amigo, á qué vienes?  Entónces llegaron, y echaron mano
á Jesus, y le prendieron.

 51  Y, he aquí, uno de los que [estaban] con Jesus, extendiendo la mano, sacó
su espada, é hiriendo á un siervo del sumo sacerdote, le quitó una oreja.

 52  Entónces Jesus le dice: Vuelve tu espada á su lugar; porque todos los que
tomaren espada, á espada perecerán.

 53  O )piensas que no puedo ahora orar á mi Padre, y él me daria más de doce
legiones de ángeles?

 54  Mas )cómo se cumplirian entónces las Escrituras, [de] que así es menester
que sea hecho?

 55  En aquella hora dijo Jesus á la multitud: Como á ladron habéis salido con
espadas y con palos á prenderme: cada dia me sentaba con vosotros enseñando en
el templo, y no me prendisteis.

 56  Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras^ de los
profetas. Entónces todos los discípulos huyeron dejándole.

 57  Y ellos, prendido Jesus, le trajeron á Caifas sumo sacerdote, donde los
escribas y los ancianos estaban juntos.

 58  Mas Pedro le seguia de léjos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrado
dentro, se estaba sentado con los criados, para ver el fin.

 59  Y los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el concilio
buscaban [algun] falso testimonio contra Jesus, para entregarle á la muerte;

 60  Y no hallaban: y aunque muchos testigos falsos se llegaban, no [lo]
hallaron. Mas a la postre vinieron dos testigos falsos,

 61  Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y reedificarle
en tres dias.

 62  Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: )No respondes nada?  )Qué
testifican estos contra tí?

 63  Mas Jesus callaba. Y respondiendo el sumo sacerdote, le dijo: Te conjuro
por el Dios viviente, que nos digas, si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.

 64  Jesus le dice: Tú [lo] has dicho. Y aun os digo, que de aquí á poco
habéis de ver al Hijo del hombre asentado á la diestra del poder [de Dios,] y
viniendo sobre las nubes del cielo.

 65  Entónces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: Blasfemado ha:
)qué más necesidad tenemos de testigos?  He aquí, ahora habeis oido su
blasfemia.

 66  )Qué os parece?  Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte.

 67  Entónces le escupieron en su rostro, y le dieron de bofetadas, y otros
[le] herian á puñadas,

 68  Diciendo: Profetízanos, oh Cristo, quién es el que te ha herido.

 69  & Y Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se llegó á él una criada,
diciendo: Y tú con Jesus el Galileo estabas.

 70  Mas él negó delante de todos, diciendo; No sé lo que dices.

 71  Y saliendo á la puerta, le vió otra, y dijo á los que estaban allí:
Tambien este estaba con Jesus Nazareno,

 72  Y negó otra vez con juramento, [diciendo:] No conozco á [ese] hombre.

 73  Y despues de un poco se allegaron los que por allí estaban, y dijeron á
Pedro: Verdaderamente tambien tú eres uno de ellos; porque aun tu habla te
hace manifiesto.

 74  Entónces comenzó á echarse maldiciones, y á jurar, [diciendo:] No conozco
á [ese] hombre. Y el gallo cantó luego.

 75  Y se acordó Pedro de las palabras de Jesus, que le dijo: Ántes que cante
el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente.





CAPITULO 27.

 Y VENIDA la mañana, entraron en consejo todos los príncipes de los
sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesus, para entregarle á muerte.

 2  Y le llevaron atado, y le entregaron á Poncio Pilato presidente.

 3  Entónces Júdas, el que le habia entregado, viendo que era condenado,
volvió arrepentido las treinta piezas de plata á los príncipes de los
sacerdotes, y á los ancianos.

 4  Diciendo: [Yo] he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron:
)Qué [se nos da] á nosotros?  Viéraslo tú.

 5  Y arrojando las piezas de plata al templo, se partió, y fué, y se ahorcó.

 6  Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron:
No es lícito echarlas en el tesoro, porque es precio de sangre.

 7  Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del Ollero, por sepultura
para los extrangeros.

 8  Por lo cual fué llamado aquel campo: Campo de sangre, hasta el dia de hoy.

 9  Entónces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y
tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, que fué apreciado
por los hijos de Israel;

 10  Y las dieron para comprar el campo del Ollero, como me ordenó el Señor.

 11  & Y Jesus estuvo delante del presidente, y el presidente le preguntó,
diciendo: )Eres tú el rey de los Judíos?  Y Jesus le dijo: Tú [lo] dices.

 12  Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes y por los ancianos,
nada respondió.

 13  Pilato entónces le dice: )No oyes cuántas cosas testifican contra tí?

 14  Y no le respondió ni una palabra, de tal manera que el presidente se
maravillaba mucho.

 15  & Y en [el dia de] la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo
un preso cual quisiesen.

 16  Y tenian entónces un preso famoso, que se llamaba Barrabas.

 17  Y juntos ellos, les dijo Pilato: )Cuál queréis que os suelte?  )á
Barrabas, ó á Jesus, que es llamado el Cristo?

 18  Porque sabia que por envidia le habian entregado.

 19  Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió á él, diciendo: No
tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueños
pos causa de él.

 20  Mas los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, persuadieron al
pueblo, que pidiese á Barrabas, y á Jesus matase.

 21  Y respondiendo el presidente, les dijo: )Cuál de los dos queréis que os
suelte?  Y ellos dijeron: A Barrabas.

 22  Pilato les dijo: )Qué pues haré de Jesus que es llamado el Cristo?
Dícenle todos: Sea crucificado.

 23  Y el presidente les dijo: Pues  )qué mal ha hecho?  Mas ellos alzaban más
el grito, diciendo: Sea crucificado.

 24  Y viendo Pilato que nada aprovechaba, ántes se hacia más alboroto,
tomando agua lavó [sus] manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de
la sangre de este justo: véd[lo] vosotros.

 25  Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre [sea] sobre nosotros, y
sobre nuestros hijos.

 26  Entónces les soltó á Barrabas; y habiendo azotado á Jesus, [le] entregó
para ser crucificado.

 27  & Entónces los soldados del presidente llevando á Jesus al pretorio,
juntaron á él toda la cuadrilla.

 28  Y desnudándole, echáronle encima un manto de grana.

 29  Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su
mano derecha, é hincando la rodilla delante de él, burlaban de él, diciendo:
Tengas gozo, rey de los Judíos.

 30  Y escupiendo en él, tomaron la caña, y le herian en la cabeza.

 31  Y despues que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le
vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.

 32  Y saliendo, hallaron á un Cireneo que se llamaba Simon: á este cargaron
para que llevase su cruz.

 33  Y como llegaron al lugar que se llama Gólgota, que quiere decir, el lugar
de la Calavera,

 34  Le dieron á beber vinagre mezclado con hiel; y gustando, no quiso
beberlo.

 35  Y despues que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando
suertes; para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron
mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

 36  Y le guardaban, sentados allí.

 37  Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS
JUDÍOS.

 38  Entónces crucificaron con él dos ladrones: uno á la derecha, y otro á la
izquierda.

 39  Y los que pasaban, le decian injurias, meneando sus cabezas,

 40  Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres dias [lo]
reedificas, sálvate á tí mismo. Si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.

 41  De esta manera tambien los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, con
los escribas, y los Fariseos, y los ancianos, decian:

 42  A otros salvó, á sí no se puede salvar. Si es el rey de Israel, descienda
ahora de la cruz, y creeremos en él.

 43  Confió en Dios: líbrele ahora, si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de
Dios.

 44  Lo mismo tambien le zaherian los ladrones que estaban crucificados con
él.

 45  & Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra, hasta
la hora de nona.

 46  Y cerca de la hora de nona Jesus exclamó con gran voz, diciendo: Eli,
Eli, )lamma sabachthani? esto es: Dios mio, Dios mio, )por qué me has
desamparado?

 47  Y algunos de los que estaban allí, oyéndo[lo,] decian: A Elías llama
éste.

 48  Y luego corriendo uno de ellos tomó una esponja, y [la] hinchió de
vinagre, y poniéndo[la] en una caña, le daba para que bebiese.

 49  Y los otros decian: Deja, veamos si vendrá Elías á librarle.

 50  Mas Jesus habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu.

 51  Y, he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo; y la
tierra se movió, y las piedras se hendieron;

 52  Y los sepulcros se abrieron, y muchos cuerpos de santos, que habian
dormido, se levantaron.

 53  Y salidos de los sepulcros, despues de su resurreccion, vinieron á la
santa ciudad, y aparecieron á muchos.

 54  Y el centurion, y los que estaban con él guardando á Jesus, visto el
terremoto, y las cosas que habian sido hechas, temieron en gran manera,
diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era este.

 55  Y estaban allí muchas mujeres mirando de léjos, las cuales habian seguido
de Galilea á Jesus, sirviéndole:

 56  Entre las cuales era María Magdalena, y María madre de Santiago y de
Joses, y la madre de los hijos de Zebedeo.

 57  & Y como fué la tarde del dia, vino un hombre rico de Arimatea, llamado
José, el cual tambien era discípulo de Jesus.

 58  Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesus. Entónces Pilato mandó
que el cuerpo se [le] diese.

 59  Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,

 60  Y lo puso en un sepulcro suyo nuevo, que habia labrado en la roca; y
revuelta una grande piedra a la puerta del sepulcro, se fué.

 61  Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del
sepulcro.

 62  Y el siguiente dia, que era [el dia] despues de la preparacion, se
juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos á Pilato,

 63  Diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aun:
Despues del tercero dia resucitaré.

 64  Manda, pues, asegurar el sepulcro hasta el dia tercero; porque no vengan
sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los
muertos; y será el postrer error peor que el primero.

 65  Díceles Pilato: La guardia tenéis: id, asegurád[lo] como sabéis.

 66  Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro con la guardia, sellando la piedra.





CAPITULO 28.

 EN el fin del sábado, así como iba amaneciendo el primer [dia] de la semana,
vino María Magdalena, y la otra María, á ver el sepulcro,

 2  Y, he aquí, fué hecho un gran terremoto; porque el ángel del Señor
descendiendo del cielo y llegando, habia revuelto la piedra de la puerta [del
sepulcro,] y estaba sentado sobre ella.

 3  Y su aspecto era como un relámpago; y su vestido blanco como la nieve.

 4  Y del miedo de él los guardas temblaron, y fueron vueltos como muertos.

 5  Y respondiendo el ángel, dijo á las mujeres: No temáis vosotras; porque
[yo] sé que buscáis á Jesus, el que fué crucificado.

 6 No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Veníd, ved el lugar donde
fué puesto el Señor;

 7  Y presto id, decíd á sus discípulos, que há resucitado de los muertos; y,
he aquí, os espera en Galilea: allí le veréis: he aquí, os [lo] he dicho.

 8  Entónces ellas saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron
corriendo á dar las nuevas á sus discípulos. Y yendo á dar las nuevas á sus
discípulos,

 9  He aquí Jesus les sale al encuentro, diciendo: Tengáis gozo. Y ellas se
llegaron, y trabaron de sus piés, y le adoraron.

 10  Entónces Jesus les dice: No temáis, id, dad las nuevas á mis hermanos,
para que vayan á Galilea; y allá me verán.

 11  & Y yendo ellas, he aquí, unos de la guardia vinieron á la ciudad, y
dieron aviso á los príncipes de los sacerdotes de todas las cosas que habian
acontecido.

 12  Y juntados con los ancianos, habido consejo, dieron mucho dinero á los
soldados,

 13  Diciendo: Decíd: Sus discípulos vinieron de noche, y le hurtaron,
durmiendo nosotros.

 14  Y si esto fuere oido del presidente, nosotros le persuadiremos, y os
haremos seguros.

 15  Y ellos, tomado el dinero, hicieron como estaban instruidos; y este dicho
ha sido divulgado entre los Judíos hasta el dia de hoy.

 16  & Mas los once discípulos se fueron á Galilea, al monte, donde Jesus les
habia ordenado.

 17  Y como le vieron, le adoraron; mas algunos dudaban.

 18  Y llegando Jesus, les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el
cielo y en la tierra.

 19  Por tanto id, enseñád á todas las naciones, bautizándoles en el nombre
del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:

 20  Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y, he aquí,
yo estoy con vosotros todos los dias, hasta el fin del siglo. Amen.





EL EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESU CRISTO

SEGUN

SAN MÁRCOS.





CAPITULO 1.

 PRINCIPIO del evangelio de Jesu Cristo, Hijo de Dios.

 2  Como está escrito en los profetas: He aquí, yo envio a mi mensagero
delante de tu faz, que apareje tu camino delante de tí.

 3  Voz del que clama en el desierto: Aparejád el camino del Señor: haced
derechas sus veredas.

 4  Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento
para remision de pecados.

 5  Y salia á él todo el país de Judea, y los de Jerusalem, y eran todos
bautizados por él en el rio del Jordan, confesando sus pecados.

 6  Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero al
rededor de sus lomos; y comia langostas, y miel montés.

 7  Y predicaba, diciendo: Viene en pos de mí el que es más poderoso que yo,
al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos.

 8  Yo á la verdad os he bautizado con agua, mas él os bautizará con el
Espíritu Santo.

 9  &  Y aconteció en aquellos dias, que Jesus vino de Nazaret de Galilea, y
fué bautizado por Juan en el Jordan.

 10  Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu, como
paloma, que descendia sobre él.

 11  Y vino una voz de los cielos, [que decia:] Tú eres mi Hijo amado: en tí
tomo contentamiento.

 12  Y luego el Espíritu le impele al desierto.

 13  Y estuvo allí en el desierto cuarenta dias, [y era] tentado de Satanas, y
estaba con las fieras; y los ángeles le servian.

 14  &  Mas despues que Juan fué entregado, Jesus vino á Galilea, predicando
el evangelio del reino de Dios,

 15  Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca:
Arrepentíos y creed al evangelio.

 16  Y andando junto á la mar de Galilea, vió á Simon y á Andres su hermano,
que echaban la red en la mar, porque eran pescadores.

 17  Y les dijo Jesus: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de
hombres.

 18  Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.

 19  Y pasando de allí un poco más adelante, vió á Santiago hijo de Zebedeo, y
á Juan su hermano, tambien ellos en la nave, que aderezaban las redes.

 20  Y luego los llamó; y dejando á su padre Zebedeo en la nave con los
jornaleros, fueron en pos de él.

 21  &  Y entraron en Capernaum; y luego los sábados entrando en la sinagoga
enseñaba.

 22  Y se pasmaban de su doctrina, porque los enseñaba como quien tiene
autoridad y no como los escribas.

 23  Y habia en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual
dió voces,

 24  Diciendo: (Ah! )Qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesus Nazareno?
)Has venido á destruirnos?  Te conozco quien eres, [eres] el Santo de Dios.

 25  Y riñóle Jesus, diciendo: Enmudece, y sal de él.

 26  Y haciéndole pedazos el espíritu inmundo, y clamando á gran voz, salió de
él.

 27  Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirian entre sí, diciendo:
)Qué es esto?  )Qué nueva doctrina [es] esta, que con autoridad aun á los
espíritus inmundos manda y le obedecen?

 28  Y luego se divulgó su fama por todo el país al derredor de la Galilea.

 29  Y luego salidos de la sinagoga, vinieron á casa de Simon y de Andres, con
Santiago y Juan.

 30  Y la suegra de Simon estaba acostada con calentura; y le dijeron luego de
ella.

 31  Entónces llegando [él,] la tomó de su mano, y la levantó; y luego la dejó
la calentura, y les servia.

 32  Y cuando fué la tarde, como el sol se puso, traian á él todos los que
tenian mal, y endemoniados.

 33  Y toda la ciudad se juntó á la puerta.

 34  Y sanó á muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades; y echó
fuera muchos demonios. y no dejaba hablar á los demonios porque le conocian.

 35  Y levantándose muy de mañana, aun muy oscuro, salió, y se fué á un lugar
desierto, y allí oraba.

 36  Y le siguió Simon, y los que estaban con él.

 37 Y hallándole, le dicen: Todos te buscan.

 38  Y les dice: Vamos á las aldeas vecinas, para que predique tambien allí,
porque para esto he venido.

 39  Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda la Galilea, y echaba fuera
los demonios.

 40  Y un leproso vino á él rogándole; é hincada la rodilla, le dice: Si
quieres, puedes limpiarme.

 41  Y Jesus teniendo misericordia de él, extendió [su] mano, y le tocó, y le
dice: Quiero, sé limpio.

 42  Y habiendo él dicho esto, luego la lepra se fué de él, y fué limpio.

 43  Y le encargó estrechamente, y luego le echó,

 44  Y le dice: Mira [que] no digas á nadie nada, sino vé, muéstrate al
sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moises mandó para que les conste.

 45  Y él salido, comenzó á publicar, y á divulgar grandemente el negocio, de
manera que ya Jesus no podia entrar manifiestamente en la ciudad; mas estaba
fuera en los lugares desiertos, y venian á él de todas partes.





CAPITULO 2.

 Y ENTRÓ otra vez en Capernaum despues de [algunos] dias; y se oyó que estaba
en casa.

 2  Y luego se juntaron á él muchos, que ya no cabian ni aun al contorno de la
puerta; y les predicaba la palabra.

 3  Entónces vinieron á él [unos] trayendo un paralítico, que era traido de
cuatro.

 4  Y como no podian llegar á él á causa de la multitud, descubrieron la
techumbre donde estaba, y habiéndo[la] destechado, bajaron el lecho en que el
paralítico estaba echado.

 5  Y viendo Jesus la fé de ellos, dice al paralítico: Hijo tus pecados te son
perdonados.

 6  Y estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en
sus corazones,

 7  Decian: )Por qué habla este blasfemias?  )Quién puede perdonar pecados,
sino solo Dios?

 8  Y conociendo luego Jesus en su espíritu que pensaban esto dentro de sí,
les dijo: )Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones?

 9  )Cuál es más fácil: Decir al paralítico: [Tus] pecados te son perdonados;
ó decirle: Levántate, y toma tu lecho, y anda?

 10  Pues porque sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de
perdonar [los] pecados, (dice al paralítico:)

 11  A tí digo: Levántate, y toma tu lecho, y véte á tu casa.

 12  Entónces [él] se levantó luego; y tomando su lecho, se salió delante de
todos, de manera que todos quedaron atónitos, y: glorificaron á Dios,
diciendo: Nunca tal hemos visto.

 13  & Y volvió á salir á la mar, y toda la multitud venia á él, y les
enseñaba.

 14  Y pasando vió á Leví, [hijo] de Alfeo, sentado al banco de los tributos,
y le dice: Sígueme. Y levantándose, le siguió.

 15  Y aconteció, que estando Jesus á la mesa en casa de él, muchos publicanos
y pecadores se sentaban tambien juntamente con Jesus, y con sus discípulos;
porque habia muchos y le seguian.

 16  Y los escribas y los Fariseos, viéndole comer con publicanos, y con
pecadores, dijeron á sus discípulos: Qué es esto, que [vuestro Maestro] come y
bebe con publicanos, y con pecadores?

 17  Y oyéndolo Jesus, les dice: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino
los que tienen mal. No he venido á llamar á los justos, mas los pecadores á
arrepentimiento.

 18  & Y los discípulos de Juan, y [los] de los Fariseos ayunaban; y vienen, y
le dicen: )Por qué los discípulos de Juan, y [los] de los Fariseos ayunan; y
tus discípulos no ayunan?

 19  Y Jesus les dice: No pueden ayunar los que son de bodas, cuando el esposo
está con ellos: entre tanto que tienen consigo al esposo no pueden ayunar.

 20  Mas vendrán dias, cuando el esposo será quitado de ellos; y entónces en
aquellos dias ayunarán.

 21  Nadie echa remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el
mismo remiendo nuevo tira del viejo y se hace peor rotura.

 22  Ni nadie echo vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo
rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden; mas el vino
nuevo en odres nuevos se ha de echar.

 23  & Y aconteció, que pasando él por los sembrados en sábado, sus discípulos
andando comenzaron á arrancar espigas.

 24  Entónces los Fariseos le dijeron: He aquí, )por qué hacen en sábado lo
que no es lícito?

 25  Y él les dijo: )Nunca leisteis qué hizo David cuando tuvo necesidad, y
tuvo hambre, él y los que estaban con él?

 26 )Cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los
panes de la proposicion, de los cuales no es lícito comer, sino á los
sacerdotes, y aun dió á los que estaban con él?

 27  Díjoles tambien: El sábado por causa del hombre fué hecho: no el hombre
por causa del sábado.

 28  Así que el Hijo del hombre Señor es tambien del sábado.





CAPITULO 3.

 Y OTRA vez entró en la sinagoga; y habia allí un hombre que tenia una mano
seca.

 2  Y le acechaban, si en sábado le sanaria, para acusarle.

 3  Entónces dijo al hombre que tenia la mano seca: Levántate en medio.

 4  Y les dice: )Es lícito hacer bien en sábados, ó hacer mal?  )salvar la
vida, ó matar?  Mas ellos callaban.

 5  Y mirándolos en derredor con enojo, condoleciéndose de la dureza de su
corazon, dice al hombre: Extiende tu mano. Y [la] extendió y su mano fué
restituida sana como la otra.

 6  Entónces saliendo los Fariseos tomaron consejo con los Herodianos contra
él, para matarle.

 7  & Mas Jesus se apartó á la mar con sus discípulos; y le siguió una gran
multitud de Galilea, y de Judea

 8  Y de Jerusalem, y de Idumea y de la otra parte del Jordan; y de los que
[moraban] al rededor de Tiro y de Sidon, grande multitud, oyendo cuan grandes
cosas hacia, vinieron á él.

 9  Y dijo á sus discípulos que una navecilla le estuviese siempre apercibida,
por causa de la multitud, para que no le oprimiesen.

 10  Porque habia sanado á muchos, de tal manera que caian sobre él, cuantos
tenian plagas, por tocarle.

 11  Y los espíritus inmundos, en viéndole, se postraban delante de él, y
daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.

 12  Mas él les reñia mucho que no le manifestasen.

 13  Y subió al monte, y llamó [á sí] los que él quiso; y vinieron á él.

 14  & Y ordenó á doce para que estuviesen con él, y para enviarlos á
predicar;

 15  Y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios:

 16 A Simon, al cual puso por sobrenombre Pedro;

 17  Y á Santiago, [hijo] de Zebedeo, y á Juan hermano de Santiago, y les puso
por sobrenombre Boanerges, que es, Hijos de trueno;

 18  Y á Andres, y á Felipe, y á Bartolomé, y á Mateo, y á Tomas, y á
Santiago, [hijo] de Alfeo, y á Tadeo, y á Simon el Cananeo,

 19  Y á Júdas Iscariote, el que le entregó; y vinieron á casa.

 20  & Y otra vez se juntó la multitud, de tal manera que ellos ni aun podian
comer pan.

 21  Y como [lo] oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decian:
Está fuera de sí.

 22  & Y los escribas que habian venido de Jerusalem, decian que tenia á
Belzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.

 23  Y llamándoles, les dijo por parábolas: )Cómo puede Satanas echar fuera á
Satanas?

 24  Y si un reino contra sí mismo fuere dividido, no puede permanecer el tal
reino.

 25  Y si una casa fuere dividida contra sí misma, no puede permanecer la tal
casa.

 26  Y si Satanas se levantare contra sí mismo, y fuere dividido, no puede
permanecer: mas tiene fin.

 27  Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si
ántes no atare al valiente; y entónces saqueará su casa.

 28  De cierto os digo, que todos los pecados serán perdonados á los hijos de
los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren:

 29  Mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene perdon
para siempre; mas está expuesto á juicio eterno.

 30  Porque decian: Tiene espíritu inmundo.

 31  & Vienen pues sus hermanos y su madre, y estando de fuera, enviaron á él
llamándole.

 32  Y la multitud estaba asentada al rededor de él, y le dijeron: He aquí, tu
madre y tus hermanos te buscan fuera.

 33  Y él les respondió, diciendo: )Quién es mi madre, y mis hermanos?

 34  Y mirando al derredor á los que estaban sentados en derredor de él, dijo:
He aquí mi madre, y mis hermanos.

 35  Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, este es mi hermano, y
mi hermana, y mi madre.





CAPITULO 4.

 OTRA vez comenzó á enseñar junto á la mar, y se juntó á él una gran multitud,
tanto que entrándose él en un barco, se sentó en la mar, y toda la multitud
estaba en tierra junto á la mar.

 2  Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decia en su doctrina:

 3  Oíd: He aquí, el que sembraba salió á sembrar.

 4  Y aconteció sembrando que una parte cayó junto al camino; y vinieron las
aves del cielo, y la tragaron.

 5  Y otra parte cayó en pedregales, donde no tenia mucha tierra; y luego
nació, porque no tenia la tierra profunda.

 6  Mas, salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenia raiz se secó.

 7  Y otra parte cayó en espinas; y crecieron las espinas, y la ahogaron, y no
dió fruto.

 8  Y otra parte cayó en buena tierra, y dió fruto, que subió y creció; y
llevó uno a treinta, y otro á sesenta, y otro á ciento.

 9  Entónces les dijo: El que tiene oidos para oir, oiga.

 10  Y cuando estuvo solo le preguntaron, los que estaban al rededor de él con
los doce, de la parábola.

 11  Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas á
los que están fuera, por parábolas se les hace todo;

 12  Para que viendo, vean y no vean; y oyendo, oigan y no entiendan; porque
no se conviertan, y les sean perdonados sus pecados.

 13  Y les dijo; )No sabéis esta parábola?  )Cómo pues entenderéis todas las
parábolas?

 14  El que siembra siembra la palabra.

 15  Y estos son los de junto al camino, en los que la palabra es sembrada;
mas despues que la oyeron, luego viene Satanas, y quita la palabra que fué
sembrada en sus corazones.

 16  Y asimismo estos son los que son sembrados en pedregales; los que cuando
han oido la palabra, luego la reciben con gozo;

 17  Mas no tienen raiz en sí, ántes son temporales; que en levantándose la
tribulacion, ó la persecucion por causa de la palabra, luego se escandalizan.

 18  Y estos son los que son sembrados entre espinas; los que oyen la palabra;

 19  Mas las congojas de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las
codicias que hay en las otras cosas, entrando ahogan la palabra, y viene á
quedar sin fruto.

 20  Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra; los que oyen la
palabra, y [la] reciben, y hacen fruto, uno á treinta, otro á sesenta, otro á
ciento.

 21  Díjoles tambien: )Viene la luz para ser puesta debajo de un almud, ó
debajo de la cama?  )No [viene] para ser puesta en el candelero?

 22  Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni secreto, que
no haya de venir en descubierto.

 23  Si alguno tiene oidos para oir, oiga.

 24  Díjoles tambien: Mirád lo que ois: Con la medida que medís, os medirán
otros; y será añadido á vosotros los que ois.

 25  Porque al que tiene, le será dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le
será quitado.

 26  Decia más: Así es el reino de Dios, como si un hombre echase simiente en
la tierra;

 27  Y durmiese y se levantase de noche y de dia,: y la simiente brotase y
creciese como él no sabe

 28  Porque la tierra de suyo frutifica^, primero yerba, luego espiga, despues
grano lleno en la espiga.

 29  Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega
es llegada.

 30  Tambien decia: )A qué haremos semejante el reino de Dios?  )ó con qué
parábola le compararémos?

 31 [Es] como el grano de la mostaza, que cuando es sembrado en tierra es el
más pequeño de todas las simientes que hay en la tierra;

 32  Mas cuando fuere sembrado, sube, y se hace la mayor de todas las
legumbres; y hace grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan
hacer nidos debajo de su sombra.

 33  Y con muchas tales parábolas les hablaba la palabra, conforme á lo que
podian oir.

 34  Y sin parábola no les hablaba, mas á sus discípulos en particular
declaraba todo.

 35  Y les dijo aquel dia, cuando fué tarde: Pasemos á la otra parte.

 36  Y enviada la multitud, le tomaron así como estaba en la nave, y habia
tambien con él otros barquichuelos.

 37  Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las ondas en la
nave, de tal manera que ya se llenaba.

 38  Y él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le
dicen: )Maestro, no te importa nada que perezcamos?

 39  Y levantándose él, riñó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y
cesó el viento; y fué hecha grande bonanza.

 40  Y á ellos dijo: )Por qué estáis tan medrosos?  )Cómo es que no tenéis fé?

 41  Y temieron con gran temor, y decian el uno al otro:  )Quién es este, que
aun el viento y la mar le obedecen?





CAPITULO 5.

 Y VINIERON á la otra parte de la mar á la provincia de los Gadarenos.

 2  Y salido él de la nave luego le salió al encuentro un hombre de los
sepulcros con un espíritu inmundo,

 3  Que tenia [su] morada en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podia
alguien atar;

 4  Porque muchas veces habia sido atado con grillos y cadenas, mas las
cadenas habian sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie
le podia domar.

 5  Y siempre de dia y de noche andaba dando voces en los montes y en los
sepulcros, é hiriéndose con piedras.

 6  Y como vió á Jesus de léjos, corrió, y le adoró;

 7  Y clamando á gran voz, dijo: )Qué tengo yo que ver contigo, Jesus, Hijo
del Dios Altísimo?  Te conjuro por Dios que no me atormentes.

 8  Porque le decia: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

 9  Y le preguntó: )Cómo te llamas?  Y respondió, diciendo: Legion me llamo;
porque somos muchos.

 10  Y le rogaba mucho que no los echase fuera de aquel pais.

 11  Y estaba allí cerca de los montes una grande manada de puercos paciendo.

 12  Y le rogaron todos aquellos demonios, diciendo: Envíanos á los puercos
para que entremos en ellos.

 13  Y les permitió luego Jesus; y saliendo aquellos espíritus inmundos,
entraron en los puercos; y la manada se precipitó con impetuosidad por un
despeñadero en la mar, y eran como dos mil, y se ahogaron en la mar.

 14  Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y
en los campos. Y salieron para ver qué era aquello que habia acontecido.

 15  Y vienen á Jesus, y ven al que habia sido atormentado del demonio,
sentado, y vestido, y en seso el que habia tenido la legion; y tuvieron temor.

 16  Y les contaron los que [lo] habian visto, cómo habia acontecido al que
habia tenido el demonio, y [lo] de [los] puercos.

 17  Y comenzaron á rogarle que se fuese de los términos de ellos.

 18  Y entrando él en la nave, le rogaba el que habia sido fatigado del
demonio, para estar con él.

 19  Mas Jesus no le permitió, sino le dijo: Véte á tu casa á los tuyos, y
cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y como ha tenido
misericordia de tí.

 20  Y se fué, y comenzó á publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesus
habia hecho con él; y todos se maravillaban.

 21  & Y pasando otra vez Jesus en una nave á la otra parte, se juntó á él una
gran multitud; y estaba junto á la mar.

 22  Y vino uno de los príncipes de la sinagoga llamado Jairo, y como le vió,
se postró á sus piés,

 23  Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: Ven y pon las
manos sobre ella, para que sea sana, y vivirá.

 24  Y fué con él, y le seguia mucha gente, y le apretaban.

 25  Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacia,

 26  Y habia sufrido mucho de muchos médicos, y habia gastado todo lo que
tenia, y nada habia aprovechado, ántes le iba peor,

 27  Como oyó [hablar] de Jesus, vino entre el gentío por detras, y tocó su
vestido.

 28  Porque decia: Si yo tocare tan solamente su vestido, quedaré sana.

 29  Y luego la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba
sana de aquel azote.

 30  Y Jesus luego conociendo en Sí^ mismo la virtud que habia salido de él,
volviéndose hácia el gentío, dijo:  )Quién ha tocado mis vestidos?

 31  Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices:
)Quién me ha tocado?

 32  Y [él] miraba al rededor por ver á la que habia hecho esto.

 33  Entónces la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí habia sido
hecho, vino, y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.

 34  Y él le dijo: Hija, tu fé te ha hecho sana; vé en paz, y queda sana de tu
azote.

 35  & Hablando aun él, vinieron [de casa] del príncipe de la sinagoga,
diciendo: Tu hija es muerta: )para qué fatigas más al Maestro?

 36  Mas Jesus luego, en oyendo esta razon que se decia, dijo al príncipe de
la sinagoga: No temas: cree solamente.

 37  Y no permitió que alguno viniese tras él, sino Pedro, y Santiago, y Juan
hermano de Santiago.

 38  Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, y los que
lloraban y gemian mucho.

 39  Y entrado, les dice: )Por qué os alborotáis y lloráis?  La jóven no es
muerta, sino que duerme.

 40  Y hacian burla de él; mas él, echados fuera todos, toma al padre y á la
madre de la jóven, y á los que estaban con él, y entra donde estaba la jóven
echada.

 41  Y tomando la mano de la jóven, le dice: Talitha cumi; que quiere decir:
Jóven á tí digo, levántate.

 42  Y luego la jóven se levantó, y andaba; porque era de doce años: y se
espantaron de grande espanto.

 43  Mas [él] les encargó estrechamente que nadie lo supiese, y dijo que
diesen de comer á la jóven.





CAPITULO 6.

 Y SALIÓ de allí, y vino á su tierra; y le siguieron sus discípulos.

 2  Y llegado el sábado, comenzó á enseñar en la sinagoga; y muchos oyéndo[le]
estaban atónitos diciendo: )De dónde tiene este estas cosas?  )Y qué sabiduría
[es] esta que le es dada, que tales maravillas son hechas por sus manos?

 3  )No es este el carpintero, hijo de María, hermano de Santiago, y de Joses,
y de Júdas, y de Simon?  )No están tambien aquí con nosotros sus hermanas?  Y
se escandalizaban en él:

 4  Mas Jesus les decia: No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre
sus parientes, y en su casa.

 5  Y no pudo allí hacer alguna maravilla: solamente que sanó unos pocos
enfermos, poniendo sobre ellos las manos.

 6  Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos; y rodeaba las aldeas de
al derredor enseñando.

 7  & Y llamó á los doce, y comenzó á enviarlos de dos en dos, y les dió
potestad sobre los espíritus inmundos;

 8  Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente un bordon;
ni alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa;

 9  Mas que calzasen sandalias; y no vistiesen dos ropas.

 10  Y les decia: En cualquier casa que entrareis, posád allí hasta que
salgais de aquel lugar.

 11  Y todos aquellos que no os recibieren, ni os oyeren, saliendo de allí,
sacudid el polvo que está debajo de vuestros piés en testimonio contra ellos.
De cierto os digo, que más tolerable será [el castigo] de Sodoma, ó de Gomorra
en el dia del juicio, que él de aquella ciudad.

 12  Y saliendo predicaban que se arrepintiesen los hombres.

 13  Y echaban fuera muchos demonios, y ungian con aceite á muchos enfermos, y
sanaban.

 14  & Y oyó el rey Heródes [la fama de Jesus], porque su nombre era hecho
notorio, y dijo: Juan el Bautista ha resucitado de los muertos: y por tanto
virtudes obran en él.

 15  Otros decian: Elías es. Y otros decian: Profeta es; ó alguno de los
profetas.

 16  Y oyéndo[lo] Heródes, dijo: Este es Juan el que yo degollé: él ha
resucitado de los muertos.

 17  Porque el mismo Heródes habia enviado y prendido á Juan, y le habia
aprisionado en la cárcel á causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano;
porque la habia tomado por mujer.

 18  Porque Juan decia á Heródes: No te es lícito tener la mujer de tu
hermano.

 19 Por tanto Herodías le tenia ojeriza, y deseaba matarle, mas no podia;

 20  Porque Heródes temia á Juan, conociéndole por varon justo y santo; y le
tenia respeto, y obedeciéndole hacia muchas cosas; y le oia de buena gana.

 21  Y viniendo un dia oportuno, en que Heródes, en la fiesta de su
nacimiento, hacia cena á sus príncipes y tribunos, y á los principales de
Galilea,

 22  Y entrando la hija de Herodías, y danzando, y agradando á Heródes, y á
los que estaban con él á la mesa, el rey dijo á la moza: Pídeme lo que
quisieres, que yo te [lo] daré.

 23  Y le juró: Todo lo que me pidieres te daré hasta la mitad de mi reino.

 24  Y saliendo ella, dijo á su madre: )Qué pediré?  Y ella dijo: La cabeza de
Juan el Bautista.

 25  Entónces [ella] entró prestamente al rey, y pidió, diciendo: Quiero que
ahora luego me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista.

 26  Y el rey se entristeció mucho; [mas] á causa del juramento y de los que
estaban con él a la mesa, no quiso negárse[lo].

 27  Y luego el rey, enviando uno de la guardia, mandó que fuese traida su
cabeza. El cual fué, y le degolló en la cárcel.

 28  Y trajo su cabeza en un plato, y la dió á la moza, y la moza la dió á su
madre.

 29  Y oyéndo[lo] sus discípulos, vinieron, y tomaron su cuerpo, y le pusieron
en un sepulcro.

 30  & Y los apóstoles se juntaron á Jesus, y le contaron todo lo que habian
hecho, y lo que habian enseñado.

 31  Y [él] les dijo: Veníd vosotros aparte a un lugar desierto, y reposád un
poco; porque eran muchos los que iban y venian, que ni aun tenian lugar de
comer.

 32  Y se fueron en una nave á un lugar desierto aparte.

 33  Y los vieron ir muchos, y lo conocieron, y concurrieron allá muchos a pié
de las ciudades, y vinieron ántes que ellos, y se juntaron á él.

 34  Y saliendo Jesus vió [una] grande multitud, y tuvo misericordia de ellos,
porque eran como ovejas sin pastor; y les comenzó á enseñar muchas cosas.

 35  Y como ya fué el dia muy entrado, sus discípulos llegaron á él, diciendo:
El lugar es desierto, y el dia [es] ya muy entrado.

 36  Envíalos para que vayan á los cortijos y aldeas de al derredor, y compren
para sí pan, porque no tienen que comer.

 37  Y respondiendo él, les dijo: Dádles de comer vosotros; y le dijeron:
[)Qué?]  )iremos á comprar pan por doscientos denarios, para darles de comer?

 38  Y él les dice: )Cuántos panes tenéis? Id, y védlo. Y sabiéndolo ellos,
dijeron: Cinco, y dos peces.

 39  Y les mandó que hiciesen recostar á todos por ranchos sobre la yerba
verde.

 40  Y se recostaron por partes, por ranchos, de ciento en ciento, y de
cincuenta en cincuenta.

 41  Y tomados los cinco panes y los dos peces, mirando al cielo, bendijo, y
rompió los panes, y dió á sus discípulos para que les pusiesen delante. Y los
dos peces repartió entre todos.

 42  Y comieron todos, y se hartaron.

 43  Y alzaron de los pedazos doce esportones llenos, y de los peces.

 44  Y eran los que comieron de los panes cinco mil varones.

 45  & Y luego dió priesa á sus discípulos á subir en la nave, é ir delante de
él á la otra parte á Betsaida, entre tanto que él despedia la multitud.

 46  Y despues que los hubo despedido, se fué al monte á orar.

 47  Y como fué la tarde, la nave estaba en medio de la mar, y él solo en
tierra.

 48  Y los vió que se trabajaban navegando, porque el viento les era
contrario; y cerca de la cuarta vela de la noche vino á ellos andando sobre la
mar, y queria pasarlos.

 49  Y viéndole ellos, que andaba sobre la mar, pensaron que era fantasma, y
dieron voces;

 50  Porque todos le veian, y se turbaron. Mas luego habló con ellos, y les
dijo: Aseguráos, yo soy: no tengáis miedo.

 51  Y subió á ellos en la nave, y el viento reposó, y [ellos] en gran manera
estaban fuera de sí, y se maravillaban;

 52  Porque [aun] no entendian [el milagro] de los panes; porque sus corazones
estaban endurecidos.

 53  & Y cuando fueron á la otra parte, vinieron á tierra de Genesaret, y
tomaron puerto.

 54  Y saliendo ellos de la nave, luego le conocieron.

 55  Y corriendo por toda la tierra de al derredor, comenzaron á traer de
todas partes enfermos en lechos, como oyeron que estaba allí.

 56  Y donde quiera que entraba, en aldeas, ó ciudades, ó heredades, ponian en
las calles los que estaban enfermos, y le rogaban que tocasen siquiera el
borde de su vestido, y todos los que le tocaban quedaron sanos.





CAPITULO 7.

 Y SE juntaron á él los Fariseos, y algunos de los escribas que habian venido
de Jerusalem.

 2  Los cuales viendo á algunos de sus discípulos comer pan con manos comunes,
es á saber, por lavar, los condenaban.

 3  Porque los Fariseos, y todos los Judíos, teniendo la tradicion de los
ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen;

 4  Y [volviendo] de la plaza, si no se lavaren, no comen; y otras muchas
cosas hay que han recibido para guardar, [como] el lavar de las copas, y de
los jarros, y de los vasos de metal, y de los lechos.

 5  Y le preguntaron los Fariseos y los escribas: )Por qué tus discípulos no
andan conforme á la tradicion de los ancianos, mas comen pan con las manos por
lavar?

 6  Y respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros
Isaías, como está escrito: Este pueblo con los labios me honra, mas su corazon
léjos está de mí.

 7  Mas en vano me honran enseñando [como] doctrinas, mandamientos de hombres.

 8  Porque dejando el mandamiento de Dios, tenéis la tradicion de los hombres;
como el lavar de los jarros, y de las copas; y hacéis muchas otras cosas
semejantes á estas.

 9  Les decia tambien: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar
vuestra tradicion.

 10  Porque Moises dijo: Honra á tu padre y á tu madre, y: El que maldijere al
padre o á la madre muera de muerte.

 11  Y vosotros decís: Si el hombre dijere á su padre ó [á su] madre: El
Corban (que quiere decir, don mio) á tí aprovechará; [quedará libre.]

 12  Y no le dejáis más hacer nada por su padre, ó por su madre;

 13  Invalidando la palabra de Dios con vuestra tradicion que disteis; y
muchas cosas haceis semejantes á estas.

 14  & Y llamando á toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended.

 15  Nada hay fuera del hombre que entrando en él, le pueda contaminar, mas lo
que sale de él, aquello es lo que contamina al hombre.

 16  Si alguno tiene oidos para oir, oiga.

 17  Y entrándose, dejada la multitud, en casa, le preguntaron sus discípulos
de la parábola.

 18  Y les dice: )Así tambien vosotros sois sin entendimiento? )No entendéis
que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar?

 19  Porque no entra en su corazon, sino en el vientre; y sale á la secreta,
purgando todas las viandas.

 20  Y decia: Lo que del hombre sale, aquello contamina al hombre.

 21  Porque de dentro, del corazon de los hombres, salen los malos
pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,

 22 Los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lujuria, el ojo
maligno, la blasfemia, la soberbia, la insensatez.

 23  Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

 24  & Y levantándose de allí, se fué á los términos de Tiro y de Sidon, y
entrando en casa quiso que nadie [lo] supiese, mas no pudo esconderse.

 25  Porque una mujer, cuya hija tenia un espíritu inmundo, luego que oyó de
él vino, y se echó á sus piés.

 26  Y la mujer era Griega, Sirofenisa de nacion, y le rogaba que echase fuera
de su hija al demonio.

 27  Mas Jesus le dijo: Deja primero hartarse los hijos; porque no es bien
tomar el pan de los hijos, y echar[lo] á los perros.

 28  Y respondió ella, y le dijo: Si Señor, pero los perros debajo de la mesa
comen de las migajas de los hijos.

 29 Entónces le dice: Por esta palabra, vé: el demonio ha salido de tu hija.

 30  Y como fué á su casa, halló que el demonio habia salido, y a la hija
echada sobre la cama.

 31  & Y volviendo á salir de los términos de Tiro y de Sidon, vino á la mar
de Galilea por en medio de los términos de Decápolis.

 32  Y le traen un sordo y tartamudo, y le ruegan que le ponga la mano encima.

 33  Y tomándole de la multitud aparte, metió sus dedos en las orejas de él, y
escupiendo tocó su lengua.

 34  Y mirando al cielo gimió, y dijo: Ephphatha; es decir: Sé abierto.

 35  Y luego fueron abiertos sus oidos, y fué desatada la ligadura de su
lengua, y hablaba bien.

 36  Y les mandó que no lo dijesen á nadie; mas cuanto más les mandaba, tanto
más y más lo divulgaban;

 37  Y en grande manera se espantaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo: hace á
los sordos oir, y á los mudos hablar.





CAPITULO 8.

 EN aquellos dias, como hubo una muy grande multitud [de gente], y no tenian
que comer, Jesus llamó á sus discípulos, y les dijo:

 2  Tengo misericordia de la multitud, porque ya hace tres dias que están
conmigo; y no tienen que comer.

 3  Y si los envío en ayunas á sus casas, desmayarán en el camino; porque
algunos de ellos han venido de léjos.

 4  Y sus discípulos le respondieron: )De dónde podrá alguien hartar á estos
de pan aquí en el desierto?

 5  Y les preguntó: )Cuántos panes tenéis?  Y ellos dijeron: Siete.

 6  Entónces mandó á la multitud que se recostasen sobre la tierra, y tomando
los siete panes, habiendo dado gracias, [los] rompió, y dió á sus discípulos
para que [los] pusiesen delante; y [los] pusieron delante á la multitud.

 7  Tenian tambien unos pocos pececillos, y habiendo bendecido, dijo que
tambien [se] los pusiesen delante.

 8  Y comieron, y se hartaron, y levantaron de los pedazos que habian sobrado,
siete espuertas.

 9  Y eran los que comieron como cuatro mil; y los despidió.

 10  & Y luego entrando en la nave con sus discípulos, vino á las partes de
Dalmanuta.

 11  Y vinieron los Fariseos, y comenzaron á altercar con el, demandándole
señal del cielo, tentándole.

 12  Y gimiendo profundamente en su espíritu, dice: ó Por qué pide señal esta
generacion?  De cierto os digo, que no se dará señal á esta generacion.

 13  Y dejándoles, volvió á entrar en la nave, y se fué á la otra parte.

 14  & Y [los discípulos] se habian olvidado de tomar pan, y no tenian sino un
pan consigo en la nave.

 15  Y les mandó diciendo: Mirád, guardaos de la levadura de los Fariseos, y
de la levadura de Heródes.

 16  Y discurrian entre sí, diciendo: [Es] porque no tenemos pan.

 17  Y como Jesus lo entendió, les dice: )Qué discurrís, porque no tenéis pan?
 )No consideráis, ni entendeis?  )Aun tenéis endurecido vuestro corazon?

 18  )Teniendo ojos no veis, y teniendo oidos no oís?  )Y no os acordáis?

 19  Cuando rompí los cinco panes entre cinco mil, )cuántas espuertas llenas
de los pedazos alzasteis?  Y ellos dijeron: Doce.

 20  Y cuando los siete [panes] entre cuatro mil,  )cuántas espuertas llenas
de los pedazos alzasteis?  Y ellos dijeron: Siete.

 21  Y les dijo: )Cómo aun no entendéis?

 22  & Y vino á Betsaida, y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.

 23  Entónces tomando al ciego de la mano, le sacó fuera de la aldea, y
escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó, si veia
algo.

 24  Y él mirando, dijo: Veo los hombres como árboles que andan.

 25  Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y
quedó restituido, y vió de léjos y claramente á todos.

 26  Y le envió á su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni [lo] digas á
nadie en la aldea.

 27  & Y salió Jesus y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y
en el camino preguntó á sus discípulos, diciéndoles: )Quién dicen los hombres
que soy yo?

 28  Y ellos respondieron: Juan el Bautista, y otros Elías; y otros: Alguno de
los profetas.

 29  Entónces él les dice: )Y vosotros, quién decís que soy yo?  Y
respondiendo Pedro le dice: Tú eres el Cristo.

 30  Y mandóles con rigor que á ninguno dijesen esto de él.

 31  Y comenzó á enseñarles que era menester que el Hijo del hombre padeciese
mucho, y ser reprobado de los ancianos, y [de] los príncipes de los
sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar despues de tres dias.

 32  Y claramente decia esta palabra. Entónces Pedro le tomó, y le comenzó á
reñir.

 33  Y él, volviéndose, y mirando á sus discípulos, riñó á Pedro, diciendo:
Apártate de mí, Satanas; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las
que son de los hombres.

 34  Y llamando á la multitud con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que
quisiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

 35  Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su
vida por causa de mí y del evangelio, este la salvará.

 36  Porque )qué aprovechará al hombre si grangeare todo el mundo, y pierde su
alma?

 37  )O qué recompensa dará el hombre por su alma?

 38  Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generacion
adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando vendrá
en la gloria de su Padre con los santos ángeles.





CAPITULO 9.

 DÍJOLES tambien: De cierto os digo, que hay algunos de los que están aquí que
no gustarán la muerte, hasta que hayan visto el reino de Dios que viene con
poder.

 2  Y seis dias despues tomó Jesus á Pedro, y á Santiago, y á Juan, y los sacó
aparte solos á un monte alto, y fué transfigurado delante de ellos.

 3  Y sus vestidos fueron vueltos resplandecientes, muy blancos como la nieve,
cuales lavador no los puede blanquear en la tierra.

 4  Y les apareció Elías con Moises, que hablaban con Jesus.

 5  Entónces respondiendo Pedro, dice á Jesus: Maestro, bien será que nos
quedemos aquí, y hagamos tres cabañas: para tí una, y para Moises otra, y para
Elías otra;

 6  Porque no sabia lo que hablaba, que estaba fuera de sí.

 7  Y vino una nube que los asombró, y una voz de la nube que decia: Este es
mi hijo amado, á él oíd.

 8  Y luego, como miraron, no vieron más á nadie consigo, sino á solo Jesus.

 9  Y descendiendo ellos del monte, les mandó que á nadie dijesen lo que
habian visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de los
muertos.

 10  Y [ellos] retuvieron el caso en sí altercando qué seria aquello:
Resucitar de los muertos.

 11  Y le preguntaron, diciendo: )Qué es lo que los escribas dicen, que es
menester que Elías venga ántes?

 12  Y respondiendo él, les dijo: Elías á la verdad, cuando viniere ántes,
restituirá todas las cosas; y como está escrito del Hijo del hombre; que
padezca mucho, y sea tenido en nada.

 13  Empero os digo que Elías [ya] vino, y le hicieron todo lo que quisieron,
como está escrito de él.

 14  & Y como vino á los discípulos, vió una grande multitud al derredor de
ellos, y los escribas que disputaban con ellos.

 15  Y luego toda la multitud, viéndole, se espantó, y corriendo [á él], le
saludaron.

 16  Y preguntó á los escribas: )Qué disputáis con ellos?

 17  Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje mi hijo á tí, que
tiene un espíritu mudo.

 18  El cual donde quiera que le tome, le despedaza, y echa espumarajos, y
cruje los dientes, y se va secando; y dije á tus discípulos que le echasen
fuera, y no pudieron.

 19  Y respondiendo él, le dijo: (Oh generacion infiel!  )hasta cuándo estaré
con vosotros?  )hasta cuándo os tengo de sufrir?  Traédmele.

 20  Y se le trajeron; y como [él] le vió, luego el espíritu le comenzó á
despedazar; y cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.

 21  Y preguntó a su padre: )Cuánto tiempo ha que le aconteció esto?  Y él
dijo: Desde niño:

 22  Y muchas veces le echa en el fuego, y en aguas, para matarle. mas, si
puedes algo, ayúdanos, teniendo misericordia de nosotros.

 23  Y Jesus le dijo: Si puedes creer esto, al que cree todo [es] posible.

 24  Y luego el padre del muchacho dijo, clamando con lágrimas: Creo, Señor:
ayuda mi incredulidad.

 25  Y como Jesus vió que la multitud concurria, riñó al espíritu inmundo,
diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en
él.

 26  Entónces [el espíritu] clamando, y despedazándole mucho, salió; y [él]
quedó como muerto, de manera que muchos decian, que era muerto.

 27  Mas Jesus tomándole de la mano, le enhestó, y se levantó.

 28  Y como él se entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: )Por
qué nosotros no pudimos echarle fuera?

 29  Y les dijo: Este género [de demonios] con nada puede salir, sino con
oracion y ayuno.

 30  & Y salidos de allí, caminaron juntos por Galilea, y no queria que nadie
[lo] supiese.

 31  Porque enseñaba á sus discípulos, y les decia: El Hijo del hombre será
entregado en manos de hombres y le matarán; mas muerto él, resucitará al
tercero día.

 32  Mas ellos no entendian esta palabra, y tenian miedo de preguntarle.

 33  & Y vino á Capernaum; y como vino á casa, les preguntó: )Qué disputabais
entre vosotros en el camino?

 34 Mas ellos callaron; por que los unos con los otros habian disputado en el
camino, quién [de ellos habia de ser] el mayor.

 35  Entónces sentándose, llamó á los doce, y les dice: El que quisiere ser el
primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos.

 36  Y tomando á un niño, le puso en medio de ellos, y tomándole en sus
brazos, les dice:

 37  El que recibiere en mi nombre á uno de los tales niños, á mí recibe, y el
que á mí recibe, no me recibe á mí, sino al que me envió.

 38  Y le respondió Juan, diciendo: Maestro, hemos visto a uno, que en tu
nombre echaba fuera los demonios, el cual no nos sigue; y se lo vedamos,
porque no nos sigue.

 39  Y Jesus le dijo: No se lo vedéis; porque ninguno hay que haga milagro en
mi nombre que luego pueda decir mal de mí.

 40  Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.

 41  Porque cualquiera que os diere un jarro de agua en mi nombre, porque sois
de Cristo, de cierto os digo, que no perderá su recompensa.

 42  Y cualquiera que ofendiere á uno de estos pequeñitos que creen en mí,
mejor le seria que le fuera puesta al cuello una piedra de molino, y que fuese
echado en la mar.

 43  Mas si tu mano te fuere ocasion de caer, córtala: mejor te es entrar en
la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede
ser apagado:

 44  Donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga.

 45  Y si tu pié te fuere ocasion de caer, córtale: mejor te es entrar en la
vida cojo, que teniendo dos piés ser echado en el infierno, al fuego que no
puede ser apagado:^

 46  Donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga.

 47  Y si tu ojo te fuere ocasion de caer, sácale: mejor te es entrar en el
reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al fuego del
infierno:

 48  Donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga.

 49  Porque todo [hombre] será salado con fuego, y todo sacrificio será salado
con sal.

 50  Buena [es] la sal; mas si la sal perdiere su sabor, )con qué la
sazonaréis? Tenéd en vosotros mismos sal; y tenéd paz los unos con los otros.





CAPITULO 10.

 Y LEVANTÁNDOSE de allí, vino á los términos de Judea por la otra parte del
Jordan; y volvió la multitud á juntarse á él; y volviólos á enseñar, como
acostumbraba.

 2  Y llegándose los Fariseos, le preguntaron: )Es lícito al marido despedir á
[su] mujer?  tentándole.

 3  Mas él respondiendo, les dijo: )Qué os mandó Moises?

 4  Y ellos dijeron: Moises permitió escribir carta de divorcio, y
despedir[la].

 5  Y respondiendo Jesus, les dijo: Por la dureza de vuestro corazon os
escribió este mandamiento.

 6  Que al principio de la creacion, macho y hembra los hizo Dios.

 7  Por esto dejará el hombre á su padre y á la madre, y se juntará á su
mujer.

 8  Y los que [eran] dos, serán hechos una carne: así que no son más dos, sino
una carne.

 9  Pues lo que Dios juntó, no [lo] aparte el hombre.

 10  Y en casa volvieron los discípulos á preguntarle de lo mismo.

 11  Y les dice: Cualquiera que despidiere á su mujer, y se casare con otra,
comete adulterio contra ella.

 12  Y si la mujer despidiere á su marido, y se casare con otro, adultera.

 13  &  Y le presentaban niños para que les tocase; y los discípulos reñian á
los que [los] presentaban.

 14  Y viéndo[lo] Jesus, se enojó, y les dijo: Dejád los niños venir, y no se
lo vedéis; porque de los tales es el reino de Dios.

 15  De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño,
no entrará en él.

 16  Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecia.

 17  & Y saliendo él para ir su camino, llegóse uno corriendo, é hincando la
rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, )qué haré para poseer la
vida eterna?

 18 Y Jesus le dijo: )Por qué me dices bueno?  Ninguno [hay] bueno, sino uno,
Dios.

 19  Sabes los mandamientos: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas falso
testimonio: No defraudes: Honra á tu padre, y á tu madre.

 20  El entónces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde
mi mocedad.

 21  Entónces Jesus mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: vé, todo
lo que tienes vende, y dá á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven,
toma tu cruz, y sígueme.

 22  Mas él, entristecido por esta palabra, se fué triste, porque tenia muchas
posesiones.

 23  Entónces Jesus mirando al derredor, dice á sus discípulos: (Cuán
dificilmente entrarán en el reino dé Dios los que tienen riquezas!

 24 Y los discípulos se espantaron de sus palabras mas Jesus respondiendo, les
volvió á decir: (Hijos, cuán difícil es entrar en el reino de Dios, los que
confian en las riquezas!

 25  Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar
en el reino de Dios.

 26  Y ellos se espantaban más y más, diciendo dentro de sí: )Y quién podrá
salvarse?

 27  Entónces Jesus mirándolos, dice: Acerca de los hombres, [es] imposible;
mas acerca de Dios, no; porque todas cosas son posibles acerca de Dios.

 28  & Entónces Pedro comenzó á decirle: He aquí, nosotros hemos dejado todas
las cosas, y te hemos seguido.

 29  Y respondiendo Jesus, dijo: De cierto os digo, que ninguno hay que haya
dejado casa, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó
heredades por causa de mí y del evangelio^,

 30  Que no reciba cien tantos, ahora en este tiempo, casa, y hermanos, y
hermanas, y madres, é hijos y heredades con persecuciones; y en el siglo
venidero, vida eterna.

 31  Empero muchos primeros serán postreros, y postreros primeros.

 32  & Y estaban en el camino subiendo á Jerusalem; y Jesus iba delante de
ellos, y se espantaban, y le seguian con miedo: entónces volviendo á tomar á
los doce [aparte] les comenzó á decir las cosas que le habian de acontecer:

 33  He aquí, subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los
príncipes de los sacerdotes, y á los escribas, y le condenarán á muerte, y le
entregarán á los Gentiles;

 34  [Los cuales] le escarnecerán, y le azotarán, y escupirán en el, y le
matarán; mas ál tercero dia resucitará.

 35  & Entónces Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se llegaron á él, diciendo:
Maestro, querriamos que nos hagas lo que pidiéremos^.

 36  Y él les dijo: )Qué queréis que os haga?

 37  Y ellos le dijeron: Dános que en tu gloria nos sentemos el uno á tu
diestra, y el otro á tu siniestra.

 38  Entónces Jesus les dijo: No sabéis lo que pedís: )Podéis beber la copa
que yo bebo, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?

 39  Y ellos le dijeron: Podemos. Y Jesus les dijo: A la verdad la copa que yo
bebo, beberéis, y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados;

 40  Mas que os sentéis á mi diestra, y á mi siniestra, no es mio darlo, sino
á los que está aparejado [por mi Padre.]

 41  Y como [lo] oyeron los diez, comenzaron á enojarse de Santiago y de Juan.

 42  Mas Jesus llamándolos, les dice: Sabéis que los que se ven ser príncipes
en las naciones, se enseñorean de ellas, y los que entre ellas son grandes,
tienen sobre ellas potestad.

 43  Mas no será así entre vosotros, ántes cualquiera que quisiere hacerse
grande entre vosotros, será vuestro servidor.

 44  Y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, será siervo de
todos.

 45  Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, sino para
servir, y dar su vida en rescate por muchos.

 46  & Entónces vienen á Jericó; y saliendo él de Jericó con sus discípulos y
una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al
camino mendigando.

 47  Y oyendo que era Jesus el Nazareno, comenzó á dar voces, y decir: Jesus,
Hijo de David, ten misericordia de mí.

 48  Y muchos le reñian, para que callase; mas él daba mayores voces: Hijo de
David, ten misericordia de mí.

 49  Entónces Jesus parándose, mandó llamarle; y llaman al ciego, diciéndole:
Ten confianza: levántate, que te llama.

 50  El entónces echando á un lado su capa, se levantó, y vino á Jesus.

 51  Y respondiendo Jesus, le dice: )Qué quieres que te haga? El ciego le
dice: Señor, que vea yo.

 52  Y Jesus le dijo: Vé: tu fé te ha sanado. Y luego vió, y seguia á Jesus en
el camino.



CAPITULO 11.

 Y COMO llegaron cerca de Jerusalem, de Betfage, y de Betania, al monte de las
Olivas, envia dos de sus discípulos,

 2  Y les dice: Id al lugar que está delante de vosotros, y luego entrados en
él, hallaréis un pollino atado, sobre el cual ningun hombre ha subido:
desatádle, y traéd[le].

 3  Y si alguien os dijere: )Por qué hacéis eso? Decíd que el Señor lo ha
menester; y luego le enviará acá.

 4  Y fueron, y hallaron el pollino atado á la puerta fuera, entre dos
caminos; y le desatan.

 5  Y unos de los que estaban allí, les dijeron: )Qué hacéis desatando el
pollino?

 6  Ellos entónces les dijeron como Jesus habia mandado; y los dejaron.

 7  Y trajeron el pollino á Jesus, y echaron sobre él sus vestidos, y [él] se
sentó sobre él.

 8  Y muchos tendian sus vestidos por el camino, y otros cortaban ramas de los
árboles, y [las] tendian por el camino.

 9  Y los que iban delante, y los que iban detras aclamaban, diciendo:
(Hosanna! (Bendito el que viene en el nombre del Señor!

 10  Bendito [sea] el reino de nuestro padre David, que viene en el nombre del
Señor: (Hosanna en las alturas!

 11  Y entró Jesus en Jerusalem, y en el templo, y habiendo mirado al derredor
todas las cosas, y siendo ya tarde, se salió á Betania con los doce.

 12  & Y el dia siguiente, como salieron de Betania, tuvo hambre.

 13  Y viendo de léjos una higuera, que tenian hojas, vino [á ver] si quizá
hallaria en ella algo, y como vino á ella, nada halló sino hojas, porque [aun]
no era tiempo de higos.

 14  Entónces Jesus respondiendo, dijo á la higuera: Nunca más nadie coma de
tí fruto para siempre. Y [esto lo] oyeron sus discípulos.

 15  Vienen pues a Jerusalem; y entrando Jesus en el templo, comenzó á echar
fuera á los que vendian y compraban en el templo; y trastornó las mesas de los
cambiadores, y las sillas de los que vendian palomas.

 16  Y no consentia que alguien llevase vaso por el templo.

 17  Y les enseñaba, diciendo: )No está escrito, que mi casa, casa de oracion
será llamada de todas las naciones? mas vosotros la habéis hecho cueva de
ladrones.

 18  Y oyéron[lo] los escribas y los príncipes de los sacerdotes, y procuraban
cómo le matarian; porque le tenian miedo, por cuanto toda la multitud estaba
fuera de sí por su doctrina.

 19  Mas como fué tarde, Jesus salió de la ciudad.

 20  Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se habia secado desde las
raices.

 21  Entónces Pedro acordándose, le dice: Maestro, he aquí, la higuera que
maldijiste se ha secado.

 22  Y respondiendo Jesus, les dice: Tenéd fé de Dios.

 23  Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere á este monte:
Quítate, y échate en la mar; y no dudare en su corazon, mas creyere que será
hecho lo que dice, lo que dijere le será hecho.

 24  Por tanto os digo, que todo lo que orando pidiereis, creéd que [lo]
recibiréis, y os vendrá.

 25  Y cuando estuviereis orando, perdonád, si tenéis algo contra alguno, para
que vuestro Padre que [está] en los cielos, os perdone á vosotros vuestras
ofensas.

 26  Porque si vosotros no perdonareis, tampoco vuestro Padre que está en los
cielos, os perdonará vuestras ofensas.

 27  & Y volvieron á Jerusalem; y andando él por el templo, vienen á él los
príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos,

 28  Y le dicen: )Con qué facultad haces estas cosas, y quién te ha dado esta
facultad para hacer estas cosas?

 29  Y Jesus entónces respondiendo, les dice: Preguntaros he tambien yo una
palabra, y respondédme, y os diré con qué facultad hago estas cosas.

 30  )El bautismo de Juan, era del cielo, ó de los hombres?  Respondédme.

 31  Entónces ellos pensaron dentro de sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo,
dirá: )Por qué pues no le creisteis?

 32  Y si dijéremos: De los hombres, tememos al pueblo; porque todos tenian de
Juan, que verdaderamente era profeta.

 33  Y respondiendo, dicen á Jesus: No sabemos. Entónces respondiendo Jesus,
les dice: tampoco yo os diré con qué facultad hago estas cosas.





CAPITULO 12.

 Y COMENZÓ á hablarles por parábolas: Plantó un hombre una viña, y [la] cercó
con seto, y le hizo un foso, y edificó una torre, y la arrendó á labradores, y
se partió léjos.

 2  Y envió un siervo á los labradores, al tiempo, para que tomase de los
labradores del fruto de la viña:

 3  Mas ellos tomándo[le] le hirieron, y [le] enviaron vacío.

 4  Y volvió á enviarles otro siervo; mas ellos apedreándole, [le] hirieron en
la cabeza, y volvieron á enviar[le] afrentado.

 5  Y volvió á enviar otro, y á aquel mataron; y á otros muchos, hiriendo a
unos y matando á otros.

 6  Teniendo, pues, aun un hijo suyo muy amado, le envió tambien á ellos el
postrero, diciendo: Porque tendrán en reverencia á mi hijo.

 7  Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero, veníd,
matémosle y la heredad será nuestra.

 8  Y prendiéndole, [le] mataron, y echaron fuera de la viña.

 9 )Qué, pues, hará el señor de la viña?  Vendrá, y destruirá á estos
labradores, y dará su viña á otros.

 10  )Ni aun esta Escritura habéis leido: La piedra que desecharon los que
edificaban, esta es puesta por cabeza de la esquina:

 11  Por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

 12  Y procuraban prenderle; mas temian á la multitud, porque entendian que
decia contra ellos aquella parábola; y dejándole se fueron.

 13  & Y envian á él algunos de los Fariseos y de los Herodianos, para que le
tomasen en [alguna] palabra.

 14  Y viniendo ellos, le dicen: Maestro, [ya] sabemos que eres hombre de
verdad; y no te cuidas de nadie; porque no mires á la apariencia de hombres,
ántes con verdad enseñas el camino de Dios.  )Es lícito dar tributo á César, ó
no?

 15  )Daremos, ó no daremos?  Entónces él como entendia la hipocresía de
ellos, les dijo: )Por qué me tentáis?  Traédme un denario para que [lo] vea.

 16  Y ellos se [lo] trajeron; y les dice: )Cúya [es] esta imagen, y esta
inscripcion?  Y ellos le dijeron: De César.

 17  Y respondiendo Jesus, les dijo: Pagád lo [que es] de César, á César; y lo
[que es] de Dios, á Dios. Y se maravillaron de ello.

 18  & Entónces vienen á él los Saduceos, que dicen que no hay resurreccion, y
le preguntaron, diciendo:

 19  Maestro, Moises nos escribió, que si el hermano de alguno muriese, y
dejase mujer, y no dejase hijos, que su hermano tome su mujer, y despierte
simiente á su hermano.

 20  Fueron, pues, siete hermanos, y el primero tomó mujer; y muriendo, no
dejó simiente,

 21  Y la tomó el segundo, y murió; y ni aquel tampoco dejó simiente; y el
tercero, de la misma manera.

 22  Y la tomaron los siete; y tampoco dejaron simiente: á la postre murió
tambien la mujer.

 23  En la resurreccion, pues cuando resucitaren, )mujer de cuál de ellos
será?  porque los siete la tuvieron por mujer.

 24  Entónces respondiendo Jesus, les dice:  )No erráis por eso, porque no
sabéis las escrituras, ni el poder de Dios?

 25  Porque cuando resucitarán de los muertos, no se casan, ni se dan en
matrimonio; mas son como los ángeles que están en los cielos.

 26  Y de los muertos que hayan de resucitar, )no habéis leido en el libro de
Moises, como le habló Dios en el zarzal, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham,
y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?

 27  No es Dios de muertos sino Dios de vivos: así que vosotros erráis mucho.

 28  & Y llegándose uno de los escribas, que los habia oido disputar, y sabia
que les habia respondido bien, le preguntó: )Cuál es el más principal
mandamiento de todos?

 29  Y Jesus le respondió: El más principal mandamiento de todos [es:] Oye,
Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor, uno es.

 30  Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu alma, y de
todo tu entendimiento, y de todas tus fuerzas: este [es] el más principal
mandamiento.

 31  Y el segundo [es] semejante á él: Amarás á tu prójimo, como á tí mismo.
No hay otro mandamiento mayor que estos.

 32  Entónces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, porque uno
es Dios, y no hay otro fuera de él;

 33  Y amarle de todo corazon, y de todo entendimiento, y de todo el alma, y
de todas las fuerzas, y amar al prójimo como á sí mismo, mas es que todos los
holocaustos y sacrificios.

 34  Jesus entónces viendo que habia respondido sabiamente, le dijo: No estás
léjos del reino de Dios. Y ninguno le osaba ya preguntar.

 35  & Y respondiendo Jesus decia, enseñando en el templo: )Cómo dicen los
escribas que el Cristo es hijo de David?

 36  Porque el mismo David dijo por el Espíritu Santo: Dijo el Señor á mi
Señor: Asiéntate á mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus
piés.

 37  Luego llamándole el mismo David Señor, )de dónde [pues] es su hijo?  Y la
grande multitud le oia de buena gana.

 38  & Y les decia en su doctrina: Guardáos de los escribas, que quieren andar
con ropas largas, y [aman] las salutaciones en las plazas,

 39  Y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las
cenas:

 40  Que devoran las casas de las viudas, y ponen delante que hacen largas
oraciones. Estos recibirán mayor condenacion.

 41  & Y estando sentado Jesus delante del arca de las ofrendas, miraba como
el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho.

 42  Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas que es un maravedí.

 43  Entónces llamando á sus discípulos, les dice: De cierto os digo, que esta
viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca;

 44  Porque todos [ellos] han echado de lo que les sobra; mas esta de su
pobreza echó todo lo que tenia, todo su sustento.





CAPITULO 13.

 Y SALIENDO del templo le dice uno de sus discípulos: Maestro, mira qué
piedras, y qué edificios.

 2  Y Jesus respondiendo, le dijo: )Ves estos grandes edificios? no quedará
piedra sobre piedra que no sea derribada.

 3  Y sentándose en el monte de las Olivas delante del templo, le preguntaron
aparte Pedro, y Santiago, y Juan, y Andres:

 4  Dínos, )cuándo serán estas cosas? )y qué señal [habrá] cuando todas las
cosas han de ser acabadas?

 5  Y Jesus respondiéndoles, comenzó á decir: Mirád que nadie os engañe:

 6  Porque vendrán muchos en mi nombre diciendo: yo soy [el Cristo;] y
engañarán á muchos.

 7  Mas cuando oyereis de guerras, y de rumores de guerras, no os turbéis;
porque es menester que suceda [así], mas aun no [será] el fin.

 8  Porque nacion se levantará contra nacion, y reino contra reino, y habrá
terremotos por los lugares, y habrá hambres, y alborotos: principios de
dolores [serán] estos.

 9  Mas vosotros mirád por vosotros; porque os entregarán á los concilios; y
en las sinagogas seréis azotados, y delante de presidentes y de reyes seréis
llamados por causa de mí, por testimonio contra ellos.

 10  Y en todas las naciones es menester que el evangelio sea predicado ántes.

 11  Y cuando os llevaren entregándoos, no premeditéis que habéis de decir, ni
[lo] penséis; mas lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablád, porque no
sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.

 12  Y entregará á la muerte el hermano al hermano, y el padre al hijo; y se
levantarán los hijos contra los padres, y los harán morir.

 13  Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre; mas el que perseverare hasta
el fin, este será salvo.

 14  Empero cuando viereis la abominacion de asolamiento, de que habló el
profeta Daniel, que estará donde no debe, (el que lee, entienda,) entónces los
que [estuvieren] en Judea huyan á los montes;

 15  Y el que estuviere sobre la casa, no descienda á la casa, ni entre para
tomar algo de su casa;

 16  Y el que estuviere en el campo, no torne atras, [ni aun] á tomar su capa.

 17  Mas (ay de las preñadas, y de las que criaren en aquellos dias!

 18  Orád pues que no acontezca vuestra huida en invierno.

 19  Porque [en] aquellos dias habrá afliccion, cual nunca fué desde el
principio de la creacion [de las cosas] que creó Dios, hasta este tiempo, ni
habrá jamas.

 20  Y si el Señor no hubiese acortado aquellos dias, ninguna carne se
salvaria; mas por causa de los escogidos, que él escogió, acortó aquellos
dias.

 21  Y entónces si alguno os dijere: He aquí, aquí [está] el Cristo; ó he
aquí, allí [está;] no [le] creáis;

 22  Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas; y darán señales y
prodigios, para engañar, si se pudiese hacer, aun á los escogidos.

 23 Mas vosotros mirád: he aquí, os lo he dicho ántes todo.

 24  Empero en aquellos dias, despues de aquella afliccion, el sol se
oscurecerá, y la luna no dará su resplandor.

 25  Y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes que [están] en los
cielos serán conmovidas.

 26  Y entónces verán al Hijo del hombre, que vendrá en las nubes con grande
poder y gloria.

 27  Y entónces enviará sus ángeles, y juntará sus escogidos de los cuatro
vientos, desde el un cabo de la tierra hasta el cabo del cielo.

 28  De la higuera aprendéd la semejanza: Cuando su rama ya se hace tierna, y
brota hojas, conocéis que el verano está cerca.

 29  Así tambien vosotros cuando viereis hacerse estas cosas, conocéd que está
cerca á las puertas.

 30  De cierto os digo, que no pasará esta generacion sin que todas estas
cosas sean hechas.

 31  El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras nunca pasarán.

 32  Empero de aquel dia, y de la hora, nadie sabe, ni aun los ángeles que
están en el cielo, ni el mismo Hijo, sino el Padre.

 33  Mirád, velád, y orád; porque no sabéis cuando será el tiempo.

 34  [Porque el Hijo del hombre es] como el hombre que partiéndose léjos, dejó
su casa, y dió á sus siervos su hacienda, y á cada uno cargo, y al portero
mandó que velase:

 35  Velád pues, porque no sabéis cuando el señor de la casa vendrá; á la
tarde, ó á la media noche, ó al canto del gallo, ó á la mañana:

 36  Porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo.

 37  Y las cosas que á vosotros digo, á todos [las] digo: Velád.





CAPITULO 14.

 Y ERA la páscua, y [los dias] de los panes sin levadura dos dias despues; y
procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas como le prenderian
por engaño, y [le] matarian.

 2  Mas decian: No en [el dia de] la fiesta porque no se haga alboroto del
pueblo.

 3  Y estando él en Betania en casa de Simon el leproso, y sentado á la mesa,
vino una mujer teniendo un vaso de alabastro de ungüento de nardo puro de
mucho precio, y quebrando el alabastro, [se lo] derramó sobre su cabeza.

 4  Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: )Para qué se ha
hecho este desperdicio de ungüento?

 5  Porque podia esto ser vendido por más de trescientos denarios, y darse á
los pobres. Y bramaban contra ella.

 6  Mas Jesus dijo: Dejádla: )por qué la molestais? buena obra me ha hecho.

 7  Porque siempre tenéis los pobres con vosotros, y cuando quisiereis, les
podéis hacer bien; mas á mí no siempre me tenéis.

 8  Esta, lo que pudo, hizo: se ha anticipado á ungir mi cuerpo para la
sepultura.

 9  De cierto os digo, que donde quiera que fuere predicado este evangelio en
todo el mundo, tambien [esto] que ha hecho esta, será dicho para memoria de
ella.

 10  Entónces Júdas Iscariote, uno de los doce, fué á los príncipes de los
sacerdotes, para entregársele.

 11  Y ellos oyéndo[lo] se holgaron, y prometieron que le darian dineros. Y
buscaba oportunidad cómo le entregaria.

 12  & Y el primer dia [de la fiesta] de los panes sin levadura, cuando
sacrificaban la páscua, sus discípulos le dicen: )Dónde quieres que vayamos á
preparar[te], para que comas la pascua?

 13  Y envia dos de sus discípulos, y les dice: Id á la ciudad, y os
encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua, seguidle;

 14  Y donde entrare, decíd al señor de la casa: El Maestro dice: )Dónde está
el aposento donde tengo de comer la páscua con mis discípulos?

 15  Y él os mostrará un gran cenadero aparejado, aderezád^ para nosotros
allí.

 16  Y fueron sus discípulos y vinieron á la ciudad, y hallaron como les habia
dicho, y aderezaron la páscua.

 17  Y llegada la tarde, vino con los doce.

 18  Y como se sentaron [á la mesa], y comiesen, dice Jesus: De cierto os
digo, que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar.

 19  Entónces ellos comenzaron á entristecerse, y á decirle cada uno por sí:
[)seré] yo? y el otro: [)seré] yo?

 20  Y él respondiendo, les dijo: [Es] uno de los doce, que moja conmigo en el
plato.

 21  A la verdad el Hijo del hombre va, como está de él escrito, mas (ay de
aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! Bueno le fuera, si no
hubiera nacido el tal hombre.

 22  Y estando ellos comiendo tomó Jesus pan, y bendiciendo [lo] rompió, y les
dió, y dijo: Tomád, coméd, este es mi cuerpo.

 23  Y tomando la copa, habiendo dado gracias, les dió; y bebieron de ella
todos.

 24  Y les dice: Esta es mi sangre del nuevo testamento que por muchos es
derramada.

 25  De cierto os digo, que no beberé mas del fruto de la vid hasta aquel dia,
cuando lo beberé nuevo en el reino de Dios.

 26  & Y como hubieron cantado un himno, se salieron al monte de las Olivas.

 27  Jesus entónces les dice: Todos seréis escandalizados en mí esta noche,
porque escrito está: Heriré al pastor, y serán dispersas las ovejas.

 28  Mas despues que haya resucitado, iré delante de vosotros á Galilea.

 29  Entónces Pedro le dijo: Aunque todos sean escandalizados, mas no yo.

 30  Y le dice Jesus: De cierto te digo, que tú, hoy, en esta [misma] noche,
ántes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces.

 31  Mas él con más vehemencia decia: Si me fuere menester morir contigo, no
te negaré. Tambien todos decian lo mismo.

 32  Y vienen al lugar que se llama Getsemaní, y dice á sus discípulos:
Sentáos aquí, entre tanto que ore.

 33  Y toma consigo á Pedro y á Santiago, y á Juan. Y comenzó á atemorizarse,
y á angustiarse en gran manera.

 34  Y les dice: Del todo está triste mi alma hasta la muerte: esperád aquí, y
velád.

 35  Y yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró, que si fuese
posible, pasase de él aquella hora;

 36  Y dijo: Abba, Padre todas las cosas [son] á tí posibles; aparta de mí
esta copa; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.

 37  Y vino, y los halló durmiendo, y dice á Pedro: )Simon, duermes?  )No has
podido velar una hora?

 38  Velád, y orád, para que no entréis en tentacion: el espíritu á la verdad
[está] presto, mas la carne enferma.

 39  Y volviéndose á ir, oró, y dijo las mismas palabras.

 40  Y vuelto, los halló otra vez durmiendo, porque los ojos de ellos estaban
cargados, y no sabian qué responderle.

 41  Y vino la tercera vez, y les dice: Dormíd ya, y descansád. Basta: la hora
es venida: he aquí, el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.

 42  Levantáos, vamos: he aquí, el que me entrega está cerca.

 43  Y luego, aun hablando él, vino Júdas, que era uno de los doce, y con él
mucha gente con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes,
y de los escribas, y de los ancianos.

 44  Y el que le entregaba les habia dado una señal, diciendo: Al que yo
besare, aquel es: prendédle, y llevád[le] seguramente.

 45  Y como vino, se llegó luego á él, y le dice: Maestro, Maestro, y le besó.

 46  Entónces ellos echaron en él sus manos, y le prendieron.

 47  Y uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del
sumo sacerdote, y le cortó la oreja.

 48  Y respondiendo Jesus les dijo: )Como á ladron, habéis salido con espadas
y [con] palos á tomarme?

 49  Cada dia estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me tornasteis.
Mas [es así] para que se cumplan las Escrituras.

 50  Entónces dejándole todos [sus discípulos] huyeron.

 51  Empero un mancebo le seguia cubierto de una sábana sobre [el cuerpo]
desnudo; y los mancebos le prendieron.

 52  Mas él, dejando la sábana, se huyó de ellos desnudo.

 53  & Y trajeron á Jesus al sumo sacerdote; y se juntaron á él todos los
príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y los escribas.

 54   Pedro empero le siguió de léjos hasta dentro del palacio del sumo
sacerdote; y estaba sentado con los criados, y calentándose al fuego.

 55  Y los príncipes de los sacerdotes, y todo el concilio, buscaban
testimonio contra Jesus, para entregarle a la muerte, mas no hallaban.

 56  Porque muchos decian falso testimonio contra él; mas sus testimonios no
concertaban.

 57  Entónces levantándose unos, dieron falso testimonio contra él, diciendo:

 58  Nosotros le hemos oido decir: Yo derribaré este templo, que es hecho de
manos, y en tres dias edificaré otro hecho sin manos.

 59  Mas ni aun así se concertaba el testimonio de ellos.

 60  El sumo sacerdote entónces, levantándose en medio, preguntó á Jesus,
diciendo: )No respondes algo?  )Qué atestiguan estos contra tí?

 61 Mas él callaba, y nada respondió. El sumo sacerdote le volvió á preguntar,
y le dice: )Eres tu el Cristo, el Hijo del Bendito?

 62  Y Jesus le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del hombre asentado á la
diestra del poder [de Dios,] y que viene en las nubes del cielo.

 63  Entónces el sumo sacerdote, rompiendo sus vestidos, dijo: )Qué más
tenemos necesidad de testigos?

 64  Oido habéis la blasfemia:  )Qué os parece? Y ellos todos le condenaron
ser culpado de muerte.

 65  Y algunos comenzaron á escupir en él, y á cubrir su rostro, y á darle
bofetadas, y decirle: Profetiza. Y los criados le herian de bofetadas.

 66  & Y estando Pedro en el palacio abajo, vino una de las criadas del sumo
sacerdote;

 67  Y como vió á Pedro que se calentaba, mirándole, dice: Y tú con Jesus el
Nazareno estabas.

 68  Mas él negó, diciendo: No [le] conozco, ni sé lo que te dices. Y se salió
fuera á la entrada, y cantó el gallo.

 69  Y la criada viéndole otra vez, comenzó á decir á los que estaban allí:
Este es [uno] de ellos.

 70  Mas él negó otra vez. Y poco despues otra vez los que estaban allí,
dijeron á Pedro: Verdaderamente [tú] eres de ellos; porque eres Galileo, y tu
habla es semejante.

 71  Y él comenzó á echarse maldiciones y á jurar, [diciendo:] No conozco á
ese hombre de que habláis.

 72  Y el gallo cantó la segunda vez, y Pedro se acordó de las palabras que
Jesus le habia dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres
veces; y comenzó á llorar.





CAPITULO 15.

 Y LUEGO por la mañana hecho consejo, los sumos sacerdotes con los ancianos, y
con los escribas, y con todo el concilio, trajeron a Jesus atado, y [le]
entregaron á Pilato.

 2  Y le preguntó Pilato: )Eres tú el Rey de los Judíos?  Y respondiendo él,
le dijo: Tú lo dices.

 3  Y le acusaban los príncipes de los sacerdotes de muchas cosas.

 4  Y le preguntó otra vez Pilato, diciendo: )No respondes algo? Mira cuán
muchas cosas atestiguan contra tí.

 5  Mas Jesus ni aun con eso respondió, de manera que Pilato se maravillaba.

 6  Empero en [el dia de] la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que
pidiesen.

 7  Y habia [uno] que se llamaba Barrabas, preso con sus compañeros de la
revuelta, que en una revuelta habian hecho una m

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