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Cancionero de Lope de Stúñiga: Códice del siglo XV.

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The Project Gutenberg eBook of Cancionero de Lope de Stúñiga: Códice del siglo XV.
    
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Title: Cancionero de Lope de Stúñiga: Códice del siglo XV.

Editor: marqués de la Feliciano Ramírez de Arellano Fuensanta del Valle

Contributor: active 15th century Lope de Stúñiga

Editor: José León Sancho Rayón


        
Release date: September 9, 2015 [eBook #49914]
                Most recently updated: October 24, 2024

Language: Spanish

Other information and formats: www.gutenberg.org/ebooks/49914

Credits: Produced by Josep Cols Canals, Ramon Pajares Box and the
        Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net
        (This file was produced from images generously made
        available by The Internet Archive/Canadian Libraries)


*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK CANCIONERO DE LOPE DE STÚÑIGA: CÓDICE DEL SIGLO XV. ***

NOTA DE TRANSCRIPCIÓN

  * En el texto las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las
    versalitas como MAYÚSCULAS.

  * Los errores obvios de imprenta han sido corregidos sin avisar.

  * En los textos antiguos:

    - Se ha respetado la ortografía recibida, con las excepciones
      siguientes, para guardar la coherencia ortográfica dentro de
      un mismo poema:

      p. 149:      parescer → paresçer      (“Quando ha de paresçer”)
      p. 273: MAGNIFICENGIA → MAGNIFICENCIA (“De todo fuy vençedor”)
      p. 302:      vencedor → vençedor      (“De todo fuy vençedor”)
      p. 379:       de algo → dalgo         (“Fija dalgo parescia”)

    - Se han insertado los acentos y signos de puntuación ocultados
      por las capitulares ornamentales.

  * En las introducciones, notas, índices y otros textos escritos en
    castellano reciente:

    - Se ha respetado la ortografía original, normalizándola a la
      grafía de mayor frecuencia.

    - Se ha normalizado la puntuación de las citas bibliográficas.

    - Se ha unificado la grafía de todas las menciones de un mismo
      verso.

    - Se han normalizado a tres puntos los puntos suspensivos.

  * En el original impreso existen dos notas LIII: se han renombrado
    como LIIIa y LIIIb.




  COLECCION
  DE
  LIBROS ESPAÑOLES
  RAROS Ó CURIOSOS.


  TOMO CUARTO.




  CANCIONERO
  DE
  LOPE DE STÚÑIGA,

  CÓDICE DEL SIGLO XV.

  AHORA POR VEZ PRIMERA PUBLICADO.


  [Ilustración]


  MADRID,
  IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYRA,
  calle del Duque de Osuna, núm. 3.

  1872.




[Ilustración]

ADVERTENCIA PRELIMINAR.


El libro que hoy damos á luz, y que ha permanecido inédito hasta
ahora, hace mucho tiempo que es objeto de la atencion y curiosidad
de eruditos y literatos, así nacionales como extranjeros. Todos le
citan, y muy pocos han leido el preciado códice; de modo que la
obra es conocida solamente por su reputacion ó nombradía entre los
aficionados á este linaje de estudios. Exceptuando alguna que otra
composicion publicada en el _Cancionero general_, impreso en 1511,
en el _Ensayo de una Biblioteca Española de libros raros y curiosos_
y en la _Historia crítica de la literatura española_, por el señor
Amador de los Rios, bien puede asegurarse que el público sólo conoce
de este apreciabilísimo Cancionero _el índice_ completo que en sus
adiciones y notas dieron á luz los traductores de Ticknor, Sres.
Gayángos y Vedia. Estas breves indicaciones bastan para demostrar
que el vivo interes que inspira la publicacion del _Cancionero
de Stúñiga_ está plenamente justificado bajo el doble aspecto
bibliográfico y literario.

En efecto, las colecciones de poesías llamadas Cancioneros generales,
en que figuran los nombres de muchos poetas y trovadores, se ostentan
en nuestra historia literaria como la manifestacion importantísima
_del ideal_ que concibe la mente como una realizacion apetecible
y consoladora, en oposicion á la prosáica y dolorosa realidad de
la vida efectiva. Tal es el verdadero punto de vista bajo el cual
deben estudiarse atentamente estas interesantísimas colecciones.
Por desgracia, no se ha tenido en cuenta este criterio, y sólo
así podemos explicarnos las gárrulas declamaciones y los juicios
aventurados que por propios y extraños se han emitido á propósito de
nuestros Cancioneros. Escritores tan ilustrados y tan concienzudos
como el Sr. Marqués de Pidal entre los españoles, y como Mr.
Jorge Ticknor entre los extranjeros, no han podido sustraerse del
todo á la poderosa influencia de rutinarias censuras y vulgares
preocupaciones, sin cesar repetidas, y acreditadas, por último, como
calificadas verdades. Uno y otro afirman con lamentable seguridad
que la poesía cortesana de los Cancioneros es de mal gusto, que las
composiciones son cansadas é indigestamente eruditas, y que en el
género amatorio aquellos poetas y trovadores sólo aciertan á expresar
en conceptos metafísicos y alambicados, con pedantesco lenguaje y
métrico artificio, un amor no bien sentido, afectos convencionales, y
pasiones hiperbólicas siempre y afectadas. En verdad que no merecen
tan severas calificaciones los dulces y quejumbrosos versos de
Manrique, Macías, Rodriguez del Padron y Sanchez de Badajoz; pero aun
admitiendo como generalmente exacta y justa la crítica que precede,
todavía sostendremos, con muy valederas razones á nuestro parecer,
que la tal crítica, meramente externa, es de muy corto alcance, y no
penetra en la interioridad sustancial de aquella poesía, con tanto
desden llamada cortesana, olvidando lastimosamente que si en el órden
moral _la intencion_ es la que mata ó salva, en materia de artes y
literatura es _la significacion_ íntima, contenida en las formas, la
que decide al fin de la valía é importancia de las producciones.

El hecho más culminante que resalta en los Cancioneros consiste en
la casi total carencia de alusiones á la vida de actualidad, como
hoy se dice, con relacion á las empresas guerreras, pasos honrosos,
discordias civiles, bandos y rivalidades que á la sazon agitaban
la córte de Castilla. Los más esforzados paladines, como Suero de
Quiñones, Estúñiga, Valera y el mismo condestable Don Álvaro de Luna,
al trocar la lanza por la péñola, escribian sus trovas ó decires
como almibarados galanes ó discretos donceles, alardeando á la par
de ingenio y de cortesía. Jamas se les ocurre, no ya mencionar sus
propias hazañas, lo cual pudiera atribuirse á noble modestia, sino
recordar siquiera los nombres ilustres de los héroes de la patria,
como el Cid, Bernardo del Carpio, Fernan Gonzalez y tantos otros
afamados guerreros, terror de la morisma y gloria de Castilla.

Pues bien; este hecho, que tanto se ha censurado, deduciendo de
aquí, algunos con extrañeza, y otros casi con indignacion, que la
poesía culta era un verdadero extravío, una planta exótica, ó á lo
sumo una bella flor artificial sin savia y sin aroma; este hecho,
decimos, viene á confirmar de la manera más cumplida nuestra opinion
y nuestro aserto. Despues de la caida del imperio romano al empuje
de las diversas razas que se precipitan del Norte cual torrente
irresistible, surgen nuevas nacionalidades, precisamente al mismo
tiempo que aparecen nuevas lenguas. Si el territorio es la condicion
necesaria para la existencia _física_, por decirlo así, de una
nacionalidad, la lengua y la literatura son el medio indispensable
para la existencia _moral_ de una patria. Con el nuevo idioma nació
tambien la nueva poesía, nodriza intelectual de las naciones en su
cuna. La trasformacion, sin embargo, no podia ser súbita, porque la
vida se desenvuelve sucesivamente como las infinitas gradaciones de
la luz desde la alborada hasta la plenitud magnífica del dia. Por
esta razon se verificaban en la sociedad dos fenómenos diametralmente
opuestos: el latin, que desfallecia hasta ser lengua muerta, y el
habla vulgar, que crecia vigorosa y lozana hasta llegar á ser la
hermosa lengua de Cervántes.

Entre tanto, existian en la sociedad dos lenguas: una erudita,
oficial, órgano de la ciencia y de la autoridad, y en la cual
escribian sus producciones literarias las clases instruidas y
superiores; y otra lengua vulgar, rústica, usada en el trato comun
de las gentes, y en la cual los juglares narraban las hazañas de los
héroes, de donde provienen esos riquísimos tesoros literarios, que
entre nosotros se llaman romances. Habia tambien, por consiguiente,
dos géneros de poesía muy diversos, la poesía popular, esencialmente
narrativa é histórica, y la poesía culta, necesariamente lírica,
filosófica é imitadora á su modo de los clásicos modelos de la
antigüedad griega y latina. Hé aquí rapidísimamente indicados los
orígenes de las dos fases fundamentales de nuestra literatura, porque
tampoco es cierto lo que tantas veces se ha repetido, afirmándose
que eran dos literaturas absolutamente distintas y extrañas la una
á la otra. La diferencia consistia en dos aspectos necesarios de la
misma unidad nacional. La poesía popular reflejaba en sus cantos los
hechos visibles, efectivos, notorios, históricos, de la nacion, que
se revelaba por sus propios actos ante las otras nacionalidades, y
en este sentido aquella poesía ostentaba un carácter más determinado
y un colorido más local. Era Castilla, que se veia á sí propia en
sus hazañosos hechos y se escuchaba á sí misma en sus epicos cantos.
A su vez, la poesía culta, como toda poesía lírica, reflejaba los
sentimientos individuales del poeta, sus aspiraciones, sus penas,
sus alegrías, sus amores, sus celos, sus desengaños, y sus ideas
y creencias acerca del alma, del destino, de la fortuna, de la
Providencia, del libre albedrío, de la vida, de la muerte y de la
inmortalidad; ideas que no son patrimonio exclusivo de una raza
ó nacion, sino que permanecen constantemente en el fondo de la
conciencia humana. Por esto semejante poesía afectaba un carácter
más cosmopolita, más universal y ubícuo, ménos local y nativo. Era
el hombre que independientemente de sus calidades accidentales
de español, frances ó italiano, se revelaba subjetivamente,
mediante sus cantos, en sus afectos, en sus ideas morales y en sus
aspiraciones áun no realizadas en su vida social y política, y ahora
se comprenderá perfectamente lo que antes hemos dicho con relacion
á la poesía de nuestros Cancioneros generales, que contienen la
manifestacion _del ideal_ que aquella culta sociedad buscaba fuera
del momento histórico en que actualmente la nacion vivia. La realidad
histórica del presente, por grandiosa que sea, se aparece siempre
á nuestro espíritu como prosáica, porque es muy difícil para el
combatiente, entre el polvo y el humo de la lucha, sorprender y
saborear la belleza de la batalla. La poesía es siempre un hermoso
misterio que oscila y flota, como un embeleso divino, en las aereas y
mágicas regiones de los recuerdos y de las esperanzas.

Cada una de aquellas dos fases supremas y fecundas de nuestra
poderosa y genial literatura cumplia un fin altísimo y necesario de
la vida nacional. La poesía vulgar deslindaba de los otros pueblos,
y, por decirlo así, caracterizaba y circunscribia á la nacion, en
tanto que la poesía culta dulcificaba las costumbres, refinaba la
sociedad, rechazaba la rudeza, elogiaba la cortesanía, limitaba
el imperio de la fuerza bruta, divinizaba á la mujer, cantaba con
entusiasmo el amor y estudiaba con perseverancia incansable los
autores griegos y latinos, conservando así el inapreciable tesoro de
la erudicion antigua é incorporando á la nueva civilizacion el caudal
humanitario de las precedentes civilizaciones.

Se ha criticado sin piedad, y seguirá criticándose todavía, al
Marqués de Santillana, á Juan de Mena y á otros insignes poetas de
aquel siglo por sus pedantescos alardes de clásica erudicion, sin
considerar que en la prolongada y lóbrega noche de la Edad Media tal
vez se hubiera perdido hasta la noticia de los principales autores,
lumbreras de la antigüedad, sin este prurito de erudicion y de citas,
empeño justificado y oportunísimo entónces, por más que al presente
nos parezca afectado é intempestivo, pues que cada cita hecha en
aquella época podia salvar del olvido una obra importante ó un autor
ilustre.

La diferencia, pues, de ambos géneros era necesaria, fundamental
y orgánica, porque cada una de estas dos tendencias diferentes
obedecia á una mision providencial é inevitable; y prueba de ello
es que la diversidad no consistia en las dos distintas lenguas,
latina y castellana, sino en la esencia misma de las cosas, supuesto
que cuando á fines del reinado de San Fernando, la lengua vulgar,
que habia ido creciendo y perfeccionándose, llegó á destronar
completamente al latin y á usarse en los instrumentos públicos, en
las leyes y en la poesía misma, no por eso desapareció la diferencia
intrínseca de los dos géneros, popular y erudito, ó, por mejor decir,
nacional y civilizador, porque no nos cansarémos de repetir que la
poesía cortesana, de una manera más ó ménos consciente, aspiraba á
la realizacion de _un ideal_ más justo y humano en las relaciones
sociales, y con este motivo se nos ocurre notar un hecho que encierra
decisiva importancia para demostrar hasta la evidencia nuestras
afirmaciones.

En efecto; bajo el punto de vista político y civil es imposible
imaginar una condicion más abatida que la de los pecheros, villanos
y conversos, á quienes los grandes señores y caballeros trataban con
indecible desden y altanería; pero he aquí que un infeliz plebeyo
demostraba genio y aptitud para cultivar la gaya ciencia, y al punto
el trovador era recibido en los salones y palacios de magnates,
príncipes y reyes, se le aplaudia, se le contestaba muy cortesmente á
sus respuestas y decires, se le hacian mercedes, se le trataba como
á un igual, y con mucha frecuencia como á un verdadero amigo. Como
individuo de la nacion, el tal plebeyo subsistia en su mismo estado
de nulidad é impotencia; pero como hombre, adquiria desde luégo
cierto influjo con sus relaciones amistosas y con sus producciones
literarias, porque la sociedad cambiaba súbitamente de aspecto para
el trovador ingenioso. Así vemos alternar y figurar promiscuamente
en salones y Cancioneros los nombres de los más ilustres señores y
potentados de Castilla con el converso Juan Alfonso de Baena, Anton
de Montero, el ropero de Córdoba, Maese Juan el guarnicionero,
Mondragon el mozo de espuela, Martin el tañedor, y Juan Poeta ó de
Valladolid, hijo de una mesonera. Este simpático y hermoso rasgo de
costumbres en aquella época, entre la nobleza más orgullosa del mundo
y más preciada de su condicion y linaje, mereceria por sí solo que se
inventase la locucion, si ya no estuviera inventada, de _república de
las letras_.

En medio de la rudeza de aquellos tiempos, y entre los horrores de
la violencia de la anarquía y del feudalismo, aquellos terribles
guerreros, como impulsados por el espíritu generoso de la cultura
humana, se complacian en trasportarse á las regiones ideales de
un estado social más perfecto, en donde sólo dominasen las justas
y torneos del ingenio, la emulacion del honor y la virtud, las
delicadas competencias del amor y del sentimiento, la igualdad
y reciprocidad de inefables ternezas, y en que desapareciesen
completamente las preocupaciones nobiliarias, los privilegios del
poder y de la fortuna, y los feroces abusos de la fuerza material,
que á la sazon por todas partes imperaba. Nunca, en ningun período
histórico, han podido aplicarse con mayor fundamento y oportunidad
que en aquél las célebres palabras de Ciceron: _Oh præclaram
emendatricem vitæ poeticam!_

Bella y patriótica es sin duda la poesía popular de los Romanceros,
porque allí están narrados todos los grandiosos hechos de los héroes
y todos los grandes sucesos de la nacionalidad española; pero ni
los individuos ni los pueblos pueden realizar ó ejecutar todo
el contenido de su alma, porque hay cosas que únicamente están
destinadas á ser pensadas, sentidas y expresadas de una manera digna
de memoria, es decir, literariamente, y ese contenido eminentemente
subjetivo, que es el poema de la inteligencia y del corazon, se
encuentra en los Cancioneros generales. En este sentido Aristóteles
ha dicho, con tanta profundidad como exactitud, que la poesía es más
verdadera que la historia.

En la necesidad de resumir brevemente nuestras ideas sobre este
punto, por más que la materia sea muy abundante, nos limitarémos á
decir que la poesía popular cantaba y fortificaba el sentimiento de
nacionalidad, y que la poesía culta favorecia el progreso social; que
la una servia á la patria y la otra á la civilizacion, y finalmente,
que si la poesía narrativa de los Romanceros revelaba la verdad de la
historia, la poesía lírica de los Cancioneros revelaba la verdad del
alma.

Ahora bien; durante aquella edad predominantemente poética, en
que reyes, infantes, príncipes y grandes señores hacian gala de
cultivar la gaya ciencia, se publicaron bajo sus auspicios muchos
Cancioneros. El rey de Castilla D. Juan II, de quien se conservan
algunas canciones y esparzas, fué grande amigo y favorecedor de
poetas y trovadores. El Infante de Antequera, que más tarde llegó
á ser D. Fernando I de Aragon, cuando fué á coronarse á Zaragoza,
llevó consigo una cohorte de trovadores y poetas castellanos, entre
los cuales se contaban el docto D. Enrique de Villena, el célebre
Marqués de Santillana, el discreto Ferrant Manuel de Lando y el
famoso Villasandino. Por último, el gran rey adorado y divinizado por
los poetas de aquella época, D. Alonso V de Aragon, hijo del Infante
de Antequera, fué acompañado en su famosa expedicion á Nápoles por
tan numeroso séquito de poetas y trovadores, que casi ellos solos
formaron con sus cántigas y decires el renombrado _Cancionero de
Stúñiga_, que se conserva manuscrito en la Biblioteca Nacional, y que
hoy tenemos la satisfaccion de dar por primera vez á la estampa.

Este precioso códice está escrito en vitela de excelente calidad,
consta de 165 fólios, y lleva la signatura M. 48 de la Biblioteca
Nacional. Su letra es evidentemente de la segunda mitad del siglo
XV, y está encuadernado en pasta de la época, de color de púrpura,
con exquisita variedad de labores en seco. En su portada lució su
buen gusto un hábil miniaturista, que supo llevar el dibujo á toda
la perfeccion de que entónces era capaz el arte, segun se observa
en las cuatro figuras, que representan la Religion, la Justicia, la
Esperanza y la Fe, modelos acabados de gracia y elegancia. Es muy
de sentir que haya quedado por hacer el escudo á que las figuras
servirian de tenantes, porque por él podríamos venir en conocimiento
del personaje para quien este _Cancionero_ se escribiera, que
personaje de gran cuenta sería cuando todo lujo se creyó poco,
llegándose á perfumar sus folios con alguna disolucion persistente,
que ha hecho durar hasta ahora su fragancia. La orla de la portada,
la inicial con que empieza el _Cancionero_ y la del fólio 41 son
notables por el gusto y primor de sus dibujos, por su perfecta
ejecucion y por la delicadeza y tino con que se alterna el oro
sentado con los colores más vivos, sin abusar nunca ni desentonar la
conveniente armonía de las tintas. En los demas folios las iniciales
de cada composicion son de oro sobre fondo de colores, y las de cada
estrofa sencillas mayúsculas, pero alternando siempre una de oro y
otra azul, habiendose buscado y obtenido en todas la variedad más
completa y agradable.

En suma, este _Cancionero_ constituye un códice de la mayor riqueza
y lujo, digno de figurar en los estantes de la biblioteca de un D.
Pedro Tenorio, ó de una aristocratica dama de la córte de D. Juan II
de Castilla.

Diósele sin duda el nombre impropio de _Cancionero de Stúñiga_, sin
más razon ni motivo que comenzar el códice con dos composiciones de
aquel ilustre caballero. Contiene gran número de producciones de
poetas castellanos, gallegos, aragoneses y catalanes. Hubo un momento
crítico en nuestra historia literaria, en que todos los trovadores
y poetas cristianos de la Península alternaban en cancioneros,
justas poéticas, festejos y solemnidades patrióticas ó religiosas,
sin que en lo más mínimo sirviesen de obstáculo para esta intimidad
y comunicacion las diferencias de dialectos que ya de muy antiguo se
usaban. Al contrario, era entónces muy frecuente que los trovadores
catalanes y aragoneses compusieran decires y canciones en castellano,
y que á su vez los poetas de Castilla hicieran composiciones en
gallego ó lemosin. Diríase que en aquella hora solemne de la historia
todos los vates españoles se habian dado una cita misteriosa en
el ameno y delicioso campo de la _gaya ciencia_, para concertar
fraternalmente todos los elementos y todos los medios de constituir
nuestra poderosa nacionalidad literaria. Bajo los auspicios
del ilustrado Alfonso V, los catalanes y aragoneses penetraron
decididamente por las vias de los provechosos estudios clásicos,
hácia los cuales tambien los impulsaba el prestigio creciente de la
poesía castellana, que habian elevado al más alto punto de crédito
y nombradía el docto Juan de Mena y el esclarecido Marqués de
Santillana. A mayor abundamiento, desde la coronacion del Infante de
Antequera se habian estrechado más y más los vínculos del comercio
intelectual entre ambas córtes de Aragon y de Castilla, y más tarde
la famosa expedicion á Nápoles fué para catalanes, aragoneses y
castellanos la epopeya comun de su gloria en los combates y de sus
triunfos en el Parnaso. En el _Cancionero de Stúñiga_ palpitan á cada
instante los recuerdos de aquella expedicion gloriosa, celébrase la
hermosura de las damas italianas, se canta en todos los tonos esa
hermosa pasion, que es á la vez el orígen de la vida y la fuerza
civilizadora de los pueblos, y se llora tambien en lastimosas
endechas la muerte de los valientes que sucumben en la batalla.

La composicion que empieza:

  Las trompas sonaban al punto del dia,

ofrece un cuadro animado y conmovedor de los funerales de Jaumot
Torres, capitan de ballesteros, que murió heroicamente en Cerinola.
No carece de invencion y fantasía la composicion de Juan de Andújar,
que principia:

  Cómo procede fortuna.

_Los Siete Gozos de Amor_ es una composicion original, discreta y
bien sentida. El ingenio, la galantería, la gracia, el picaresco
desenfado y las deliciosas penas del amor resplandecen en _El
Testamento_, de Alfonso Enriquez, en _El Juego de Naipes_, de
Fernando de la Torre, en _Las Estrenas_, de Lope de Stúñiga, en _Las
condiciones de las Donas_, de Torrellas, y en las sentimentales
estrofas de Rodriguez del Padron y del enamorado Macías, que vino
á ser el romántico y bello prototipo de los amantes. Por último,
debemos consignar una circunstancia muy notable de este _Cancionero_,
cual es la de contener dos romances, género de composiciones que
nunca ó rarísima vez se encuentra en las innumerables colecciones de
poesías manuscritas que, anteriores al siglo XVI, se conservan en
nuestros archivos y bibliotecas. Ambos romances son de Carvajal. El
uno de ellos está compuesto á nombre de la Reina de Aragon, esposa
de Alfonso V, la cual llora el mal de ausencia con extraordinaria
vivacidad de sentimiento. El segundo romance está hecho con mucha
tristeza y dolor por la partida de su amada, y justo es decir que
el poeta acierta á expresar su pasion con tanta naturalidad como
energía, cuando exclama:

    Visitaré los lugares
  Do mi sennoría estaba,
  Besaré la cruda tierra
  Que mi sennora pisaba,
  Et diré triste de mí:
  Por aquí se paseaba,
  Aquí la vide tal dia,
  Aquí comigo fablaba.
  ·  ·  ·  ·  ·  ·  ·  ·
  ¿Dónde estás tú, mi sennora?
  ¿Vives, como yo, penada?
  ¿Quien privó la vuestra vista
  De mirar et ser mirada?

En resúmen, el _Cancionero de Stúñiga_ entraña y significa dos
grandes acontecimientos de suprema importancia para nuestra
literatura, á saber: la famosa expedicion á Nápoles y la íntima
alianza de los poetas castellanos con los trovadores catalanes y
aragoneses, quienes todos juntos á su vez recibieron la saludable
influencia de la Italia, que ya se habia adelantado gloriosamente por
el camino de las bellas letras á todas las demas naciones de Europa.
Este _Cancionero_ abunda, ademas, en inapreciables indicaciones
históricas, que la crítica y la erudicion sabrán utilizar desde
luégo, y finalmente, abraza un período harto interesante de la
poesía española del siglo XV, que sin la existencia de tan preciado
códice nos sería completamente desconocido. Esta consideracion sube
de punto, si tenemos en cuenta que de muchos poetas y trovadores de
aquella época no se conservan más noticias que las contenidas en el
presente _Cancionero de Stúñiga_.

Ahora bien, sin perjuicio de las oportunas explicaciones, ya
bibliológicas, ya biográficas, que damos en las _Notas_ al final de
la obra, cúmplenos consignar aquí el método que hemos seguido en la
publicacion de este códice, en cuyo texto abundan las equivocaciones,
que provienen de estar escrito por un italiano, como lo prueba la
composicion bilingüe del fólio 152, y áun la misma encuadernacion
revela evidentemente que está hecha en Italia. Estas equivocaciones
han podido influir alguna vez para que no hayamos acertado á
interpretar algunos vocablos, que muy bien pudiera suceder nos sean
completamente desconocidos, áun admitiendo que no haya error en
la escritura. De todos modos, hemos preferido no incluirlos en el
_Glosario_, á proponer caprichosas ó infundadas conjeturas, que en
vez de ilustrar el texto, hubieran contribuido á oscurecerlo más en
algunos pasajes. Diversas, y áun de todo punto contradictorias, son
las opiniones que profesan los más ilustrados críticos de Europa
respecto al sistema ó método que debe seguirse en la publicacion de
este linaje de obras. Sostienen muchos críticos alemanes que los
códices deben publicarse con una fidelidad fotográfica, reproduciendo
los textos sin la más mínima alteracion, con la misma ortografía,
con la puntuacion que tuvieren, y hasta con sus mismas erratas, á
fin de que el público no carezca absolutamente de ninguno de los
datos necesarios y auténticos para formar con acierto su juicio. Al
contrario, los críticos franceses asientan que los códices deben
darse á luz ámpliamente comentados é ilustrados, corregidos en su
ortografía, rectificados en sus errores y despojados en lo posible
de todo cuanto pueda hacer difícil y áun enojosa su lectura, á fin
de convidar más gratamente al público á que venga á saborear las
desconocidas bellezas literarias de otras edades.

La explicacion plausible y naturalísima de estas dos contrarias
opiniones la encontramos fácilmente en las diferencias
características del genio frances, que ante todo aspira á la
claridad y popularizacion de las ideas; y del genio aleman, que
con preferencia se propone penetrar en la esencialidad de las
cosas, cuidando más de la exactitud incontrovertible de sus
conocimientos, que de agradar á toda clase de lectores. Ambos
sistemas nos parecen demasiado exclusivos, y en este punto acaso
hayamos tenido la fortuna de elegir el término discreto entre ambas
encontradas opiniones, supuesto que por una parte hemos permanecido
escrupulosamente fieles al texto del códice, conservando su misma
ortografía respecto á la escritura de las palabras, y por otra nos
hemos permitido alguna libertad en cuanto á la puntuacion, que hemos
acomodado al uso corriente, con la única mira de aclarar su sentido y
facilitar su lectura, consiguiendo de este modo, á nuestro parecer,
casi todas las ventajas de los dos citados sistemas.

En nuestra patria no carece de partidarios la escuela francesa,
y algunos críticos distinguidos recomiendan tambien la necesidad
y conveniencia de publicar los códices expurgados, anotados y
corregidos; pero nosotros creemos que esta opinion, sin duda muy
respetable, no puede ni debe seguirse ni aplicarse en nuestra España,
donde vemos con dolor que, por incuria, ignorancia ó malicia,
desaparece cada dia alguna de nuestras preciosidades literarias.
Triste y aun vergonzoso para un español es decirlo, pero en esta
nacion, en que se han perdido casi todas las obras de D. Enrique
de Villena; en esta nacion, en que nos vemos obligados á mendigar
de gobiernos extranjeros que nos permitan copiar ó que nos presten
por un breve plazo para su publicacion el _Cancionero de Baena_ y
otras obras que hace poco tiempo conservábamos en nuestros archivos
y bibliotecas; en la nacion en que tal sucede con mengua de nuestro
decoro, lo importante es publicar sin dilacion todo lo inédito que
se pueda y lo merezca, salvando así del olvido, de un incendio, de
una inadvertencia ó de una infamia, tantos y tantos inapreciables
manuscritos y códices como luchan todavía con el polvo y los gusanos.

Ahora bien, cuando estos monumentos literarios estén ya resucitados
mediante la imprenta; cuando ya pertenezcan al dominio público,
enhorabuena que entónces personas competentes los estudien, comenten
é ilustren, segun la obra ó el género lo requiera ó demande. Tal
ha sido la razon principalísima que nos ha impulsado á incluir en
nuestra coleccion el _Cancionero de Stúñiga_, no ménos importante
que el de Baena para la historia literaria de nuestra patria.

  F. DEL V.

  J. S. R.

[Ilustración]




[Ilustración]

A la diligencia y saber del Excmo. Señor D. Juan Eugenio
Hartzenbusch, debemos la revelacion del nombre del hasta ahora
encubierto autor de la _Tragicomedia de Lisandro y Roselia_; á
continuacion verán nuestros lectores la carta que noticiándolo
tuvimos la honra que dicho señor nos dirigiera.


  _Madrid, 14 de Octubre de 1872._

EXCMO. SR. MARQUÉS DE LA FUENSANTA DEL VALLE.—SR. D. JOSÉ SANCHO
RAYON.

Muy señores mios y mis buenos amigos: Han querido ustedes que vea la
luz pública la carta que tuve el gusto de dirigirles con fecha de 2
de Junio último; bien que añadiéndole algo: ahí va, pues, de nuevo mi
epístola, con ensanche y cogidos, para hacerla ménos indigna de la
publicidad.

Razon tenian ustedes: Maximiliano _Calvi_ no es el autor de la
tragicomedia _Lisandro y Roselia_; aunque, á mi parecer, la tuvo muy
presente cuando escribió su _Tractado de la hermosura y el amor_[1]:
trozos hay en él con los mismos pensamientos, con el propio lenguaje
casi, que otros de la tragicomedia. Debí reparar en que tras el
apellido _Calvi_, que se lee en la página penúltima del libro, por
ustedes reimpreso (la tragicomedia citada), tomando la sílaba _Cal_
de las iniciales de los versos 11, 12 y 13 de dicha página, y la
sílaba _vi_ de la primera del verso 14; debí notar, digo, que el
verso 15 principia con el adverbio _no_: de modo que realmente me
decian las coplas _Calvi, no_; «no es _Calvi_ el autor de _Lisandro
y Roselia_»: como si hubiese corrido por los años de 1542 engañosa
voz, que importaba rectificar, de que un Fulano _Calvi_ habia escrito
aquel drama. Conjeturas puramente de imaginacion; vamos á lo
positivo.

  [1] En Milan, por Paulo Gotardo Poncio, el año 1576.

El libro de la _Tragicomedia de Lisandro y Roselia_, libro llamado
_Elicia_ por segundo nombre, concluye con la copla siguiente:

    Si el nombre glorioso quisierdes saber
  Del que esto compuso, tomad el trabajo,
  Cual suele tomar el escarabajo,
  Cuando su casa quiere proveer.
  Del quinto renglon debeis proceder,
  Donde notamos los hechos ufanos
  De aquel que por nombre entre los humanos
  Vengador de la tierra pudo tener.

Quiere esto decir en prosa que, para saber quién es el autor del
drama, se ha de partir del _quinto renglon_ (de una copla), donde
se alude á los hechos gloriosos del que mereció se le apellidase
_Vengador de la tierra_.

¿Quién fué este señor?

Ovidio, en el libro IX de sus _Transformaciones_, verso 241, escribe,
refiriéndose á Hércules: «Timuere Dei pro _vindice terræ_.»

Séneca, en su tragedia _Hercules Œtæus_, versos 321 y 322:

    Vindicem tellus suum
  _Defendet omnis_.

Versos 1416 y 1417 de la propia tragedia:

    Vindicem _saltem precor_
  _Servate_ terris.

Versos 1837 y 1838 de la misma:

    Vindicem _amisi parens_
  Terræ _atque pelagi_.

_Vindex_ significa _defensor_ ó _vengador_ ó cosas así, que convienen
á Hércules, á quien van dirigidos los versos ó hemistiquios arriba
apuntados y otras expresiones análogas. Hércules, pues, fué llamado,
entre diferentes denominaciones, _vengador de la tierra_.

El vengador de la tierra, Hércules, fué llamado tambien _Alcídes_.

El nombre _Alcídes_ se halla en el sexto verso de la copla 4.ª,
impresa en el libro _Lisandro y Roselia_ (página 297), donde se hace
referencia á las grandes hazañas del hijo de Júpiter, habido en
Alcmena.

Y contando desde el _verso quinto_ de dicha copla hácia atras, ó
cuesta arriba, á semejanza del escarabajo cuando lleva reculando la
bola, que, segun Samaniego[2],

  [2] En la fábula _El Águila y el Escarabajo_.

  Fabrica diestramente
  Del material en que contínuamente
  Trabajando se halla,
  Cuyo nombre se sabe, aunque se calla,
  Y que, segun yo pienso,
  Para los dioses no es muy buen incienso;

tomando (repito) desde el quinto verso de dicha copla, el cual
principia con la sílaba _es_, hasta el quinto verso de la misma
página, el cual principia con la sílaba _ca_, una, dos ó tres letras,
las primeras de cada verso, resulta:

  Es
  Ta
  O
  Bra
  Con
  Pu
  So
  San
  Cho
  De
  Mu
  Ni
  No
  Na
  Tu
  Ral
  De
  Sa
  La
  Man
  Ca:

cláusula que (suprimido el rengloneo por sílabas y expresada con la
ortografía corriente) nos deja leer: _Esta obra compuso Sancho de
Munino, natural de Salamanca_.—Parece que el autor de _Lisandro y
Roselia_ es casi tocayo de usted, Sr. D. José.

Aquí termina el descubrimiento, que es bien poca cosa, no teniendo
noticia alguna del tal Sr. D. Sancho, cuyo sobrenombre no habia oido
yo en mi vida; aunque en el _Ensayo sobre apellidos castellanos_,
obra de mi amigo el Sr. D. José Godoy Alcántara, premiada por la
Academia Española, se hallan (página 132) los nombres _Muninus_,
_Monnino_ y otros, que parecen como precursores del apellido
_Moñino_, célebre ya en España desde la época de Cárlos III, que hizo
á su insigne ministro, D. José _Moñino_, Conde de Floridablanca.
Quizá el mismo Sancho se llamaria, no _Munino_, sino _Muñino_; y su
amigo, el autor del acróstico por sílabas, no repararia en usar _n_
por _ñ_, atendida la dificultad de encontrar vocablo que principiase
con la sílaba _ñi_. En Salamanca, donde he pasado unos dias á fines
de Agosto, no me han dado razon de nuestro recien aparecido Sancho;
queda, no obstante, con deseo de hacer allí averiguaciones más de
una persona, de cuya inteligencia y actividad nos debemos prometer
satisfactorio resultado. Y en verdad que harto merece el autor de
_Lisandro y Roselia_ el trabajo que cueste llegar á descubrir algo de
su vida y hechos, porque, si bien aparece en su obra demasiadamente
aficionado á picante y verdura, el libro es de lo mejor que en su
tiempo se escribió en castellano. El autor se muestra doctísimo en
todo género de letras, conocedor profundo del corazon humano, hábil
pintor de costumbres, y personaje por muchos títulos distinguido,
cuando el autor del acróstico le llama respetuosamente _generoso
señor_. Tambien hubo de ser sujeto de cuenta este amigo suyo, autor
nada ménos que de un poema en cuatro libros, cuyo protagonista era
Héctor, obra que, segun Sancho nos dice (si no fué broma), estuvo
en poder del impresor Juan de Junta para que la publicara. ¿Sería
el amigo de Sancho algun _Calvi_, ó quizá un _Calvino_? Porque, en
aquel tiempo áun podia llevar en España impunemente este último
sobrenombre cualquier cristiano viejo. Sancho pudo tambien tener
otro que el de _Munino_ ó _Muñino_, pues entónces se tomaban los
apellidos, poco ménos que á gusto del portador: he repasado por eso
la _Memoria histórica de la Universidad_ de Salamanca, que publicó
tres años há mi antiguo compañero, D. Alejandro Vidal; y entre los
Rectores de aquellas aulas famosísimas he visto un _Don Sancho_, que
fué cuatro veces Rector en los años 1569, 1572, 1585 y 1588; pero
aquel personaje, sobre no ser de Salamanca, llamarse _Dávila_ por
padre y _Toledo_ por madre, nació cuatro años despues de impreso el
drama de _Elicia_. Dejemos al tiempo la tarea de ofrecer noticias de
uno y otro escritor.

Y permítanme ustedes que al darles afectuosas gracias por la
publicacion de obra tan estimable, y la enhorabuena por el excelente
gusto y esmero con que han hecho edicion tan linda, señale aquí
algunas erratas, que noté al paso al leer el libro, y que serán,
por supuesto, de la impresion original, por ustedes resucitada.
Cualquiera echará de ver que _Ticion_ (página 22), _Lypariso_
(página 183), _Tramiseno_ (página 221) y _Loadice_ (pág. 273), son
equivocaciones en lugar de _Ticio_, _Cipariso_, _Trasimeno_ (el lago
de este nombre) y _Laodice_; tambien se advertirá que el nombre
_Lanace_, impreso así en la página 182, es el mismo de _Cánace_, que
se halla en la página 274; pero no es tan fácil conocer que el nombre
_Macarso_, que se lee en la misma página 274, y el de _Macharco_ de
la página 182, son el de _Macareo_, hermano de _Cánace_, personaje
mitológico de no ejemplar memoria, como varios otros del libro:
_Canno_ (página 274) es _Cauno_ (error tan fácil de cometer como
de perdonar); _Menefon_ debe ser _Menefron_; _Thistes_, _Tiéstes_,
y _Europa_, _Erope_. Alguna otra cosilla pudiera notar; pero sobra
lo dicho para venir al fin que me propongo con estos impertinentes
reparos. Necesitaba yo, señores, hablar de erratas con cualquiera
pretexto, para salvar aquí una gordísima, que benignamente se me ha
notado, cometida en un Discurso que leí en la Academia Española,
donde estampé que el pronombre _Nós_ era... _¡segunda persona de
plural!_ Habia corregido con mucho cuidado las pruebas del Discurso;
corregí, con mayor detenimiento aún, la reimpresion del mismo; y en
él y en ella salió y se ve la que he llamado _errata_, sin serlo de
imprenta, sino despropósito de este pobre viejo, que no está ya para
nada, aunque siempre muy deseoso de servir á ustedes, cuyas manos
besa:

  JUAN EUGENIO HARTZENBUSCH.

[Ilustración]




[Ilustración]

_LOPE DE STÚÑIGA._


    Á cabo de mis dolores,
  Fin de largas cruesas,
  Principio de mis amores,
  Comienço de mis tristesas,
  Ayas piedat et mesura
  Contra mí,
  Que de tu sola figura
  Me vençí.

    De tí me viene pesar
  Et desigual padescer,
  Tú fuelgas con mi penar
  Et penas con mi plaser.
  ¡Oh sennor, cuál enemigo
  Haber pudiera
  Que más danno del que digo
  Me fisiera!

    Tanto terrible fuerte
  Es mi pena dolorida,
  Que vida será mi muerte,
  Et muerte será mi vida;
  Que los mis tristes gemidos
  Non son tales
  Para sin muerte sofridos
  Ser sus males.

    De tí es preçiado mi mal
  Et querida la mi pena,
  Pones con ira mortal
  En mi libertad cadena.
  ¡Oh cuytado pecador
  De mí, que só
  Tan firme, cual amador
  Nunca naçió!

    Oh vida, que la tu vida
  Es vida con la qual muero,
  Et vida que non olvida
  La contra de lo que quiero;
  Non quieras dolor tan fuerte
  Que me fiera,
  Porque mi querida muerte
  Non me quiera.

    Tú quieres lo que non quiero,
  Quiero lo que tú fisieres,
  Quieres la muerte que muero,
  Yo quiero, pues tú la quieres;
  Et quiero ser bien querido
  Yo de tí,
  ¿Quieres tú, triste perdido
  Ver á mí?

    Non sé si meior me fuera
  Nasçer come soy nascido,
  Ó que iamas non nasciera
  Para te haber conoscido;
  Pues con muerte çessaras
  El mi dolor,
  Mas tú, que nunca cobraras
  Tal servidor.

    Tú fases la mi salud
  De muerte ser temedora,
  Por guarda de tu vertud
  Eres buena et mal fechora;
  ¿Quál es más contrariedat
  Al coraçon
  Que tener mal et bondat
  Sin division?

    Pero tú nunca te mueves
  Para darme galardon,
  Pésete porque non debes
  Complir la mi peticion.
  É tu pesar me dará
  Tal esperança,
  La qual vivir me fará
  Syn mal andança.

    Agora, sempre, despues,
  Mira mis quexas sumarias,
  Rescibe, pues que asy es,
  Mis lágrimas et pregarias;
  É quiérate desplaser,
  Porque bondat
  Non te consiente faser
  Mi voluntat.


_Fyn._

    Non te desplega saber
  Que honestad
  Te fase palaçio ser
  De castitad.




_LOPE DE STÚÑIGA._


    ¡Oh triste partida mia,
  Causa de secretos males!
  ¡Oh cuidados desiguales,
  Que destruyen mi alegría!
  ¡Oh qué tanto bien sería
  Un partir de aquesta vida,
  Porque en fin de mí partida
  Et mi vida fenescida,
  Non muriese cada dia!

    Mis males eran nascidos
  Ante de mi nasçimiento,
  En los signos de sabidos
  Et planeta de perdidos
  Fué mi triste fundamiento;
  Et la rueda de fortuna,
  Con el signo más esquivo,
  Con la más menguante luna,
  Me fadaron en la cuna
  Para ser vuestro captivo.

    Non porque vuestra figura
  Con muchas virtudes dos
  La cordura con mensura
  Nin la vuestra fermosura
  Eran nascidas, nin vos,
  Mas porque habia de ser
  Mandado de Dios asy
  Que nasciesse mi querer
  Para tanto vos querer,
  Mucho más que quiero á mí.

    É despues fuestes nasçida,
  Nasçida con tal poder,
  Con el qual muere mi vida
  Syn poder ser defendida
  De tan gran pesar haber
  Como yo tengo queriendo,
  Como yo tengo pensando,
  Nunca cesso, maldiciendo
  Mi vida, que bien serviendo
  Muere ya desesperando.

    Que de muerte la quiteis
  Non vos demando, querida,
  Et si vos morir la veis,
  Non negais que lo mateis
  Nin seréis della servida;
  Que merçed non pediria
  De vida tan aborrida,
  Porque muy meior sería
  De perderla en este dia
  Que assy verla destruida.

    Como fueron assignados
  Mis dias para ser vuestro,
  Aunque fueron apartados,
  Ya por fuerza son tornados
  Á servirvos más que muestro;
  Piense vuestro pensamiento
  Piedat muy virtuosa,
  Et matad mi grand tormento,
  Non por mi merescimiento,
  Mas por vos ser piadosa.

    Non poderian los amores
  Del mundo todos iuntados
  El mayor con mis dolores,
  Nin se ygualen amadores
  Nin pueden ser ygualados,
  Porque mi querer sobrado
  Á todos passa en amar
  Tanto que pienso cuitado
  De morir arrebatado
  Ó muerto m’han de fallar.

    Si servitio merescistes
  Non meresco grand pesar,
  Et si vos me conoscistes
  Para darme dias tristes,
  Non vos dejo de loar;
  Que, par Dios, despues de aquella
  Devota vírgen María,
  De las otras sois estrella,
  Nunca nasció tal donsella
  Como vos, sennora mia.


_Fyn._

    Non dexedes assí finar
  Vida que ya muerte fuesse:
  Vos, mi bien, quered usar
  Con el miedo de matar,
  Osaréis si vos pluguiesse,
  Plaser que teme bondat
  Por ganar mi alma vuestra
  Despendiendo crueldat,
  Pues mi pena con verdat
  Es mayor que se vos muestra.




_IOHAN DE MENA._


    Guay de aquel hombre que mira
  Vuestro gesto triste ledo,
  Si delante non se tira,
  En él pone vuestra ira
  Non ménos amor que miedo;
  La ira non conveniente
  De fermosa os face fea,
  Mas vuestro gesto plasiente,
  Bien mirado por la gente,
  Con sanna más vos arrea.

    Yo vos he visto sannosa,
  Yo vos he visto pagada,
  Mas iamas fallo tal cosa
  Por do ménos que fermosa
  Vos faga ser alterada;
  Tal me vos siempre mostrays
  Por mi ventura fadada,
  Qual, aunque non querays,
  Fuerça es que padescays
  Desamando ser amada.

    Dubdo que pueda pensar
  Vuestra grand beldat partir
  Nin que vos pueda parar
  Ménos bella el grand llorar
  Que fermosa el buen reyr;
  Nin calor más non enciende
  Vuestra ymágen estranna
  Nin frior la reprehende,
  Nin la noche la ofende,
  Nin la mannana la danna.

    Siempre estais de un estante
  Et iamas en una tema,
  Syempre es vuestro semblante
  En una forma constante,
  Non communa, mas estrema;
  Como es norte firmesa
  Sobre todas las estrellas,
  Assy vuestra gentilesa
  Es el norte de bellesa
  Sobre cuantas naçen bellas.

    Solamente con cantar
  Dis que enganna la serena,
  Mas yo non puedo pensar
  Quál manera de engannar
  Á vos non vos venga buena;
  Ca vos me engannays reyendo,
  Et me engannays llorando,
  Engannaysme dormiendo,
  É más me matays n’os veyendo
  Que me penays mirando.

    Si ántes oviérades sydo,
  Fisiera rason humana,
  Segun el gesto garrido,
  Vos ser madre de Cupido
  É gosar de la mançana;
  Que si Páris conosciera
  Que tan fermosa sennora
  Por nascer áun estoviera,
  Para vos, sy lo supiera,
  La guardára fasta agora.

    Quanto más bella se pára
  De las estrellas la luna,
  Tanto vuestra linda cara
  Se muestra perla muy clara
  Sobre las fermosas una;
  Como el fénix fiso Dios
  En el mundo sola un ave,
  Assy quiso que entre nos
  Sola tal fuéssedes vos
  De fermosura la nave.

    É vos, que desque naçistes
  Las beldades se consumen,
  Vos, que nascida fesistes
  Ser envidiosas et tristes
  Las que de bellas presumen;
  É pues luz de las fermosas
  Quiere razon que vos llamen,
  Síguense de aquí dos cosas:
  Las damas que estén sannosas,
  Los hombres que más vos amen.

    La vuestra clara presençia
  Á las presentes absenta
  Et defasse con prudençia
  Quanto saber é sciençia
  Vivo seso representa;
  Mas teneys otros errores
  Ó yo soy del todo loco,
  Que de remediar amores,
  Segund muestran mis dolores,
  Vos sabeys, sennora, poco.

    Pues tales factiones tanto
  Son en vos como perdidas,
  Si me acuesto ó me levanto
  En el mi terrible planto
  Solas lloro yo dos vidas;
  La mia porque se alabe
  Que muere por bien amar,
  La vuestra porque non sabe
  De la beldat que le cabe
  Nin se quiere aprovechar.

    Ya por Dios este pensar
  Non vos tenga así engannada,
  É quered considerar
  Sy deleyte es desear,
  Quanto más ser deseada;
  Aunque rabio por memoria,
  Sed vos Diana de palmas,
  En haber de mi victoria,
  Non habrés pena nin gloria
  Más que en el limbo las almas.

    Pues si yo tanto vos quiero
  Vuestra bellesa lo fase;
  Que m’ha fecho assy guerrero
  De un amor tan verdadero,
  Que aunque me pesa me plase;
  Y hé plaser y dolor,
  Por haber della tal guerra
  Ordenando fué Amor,
  Ó fasedme vencedor,
  Ó metedme so la tierra,


_Fyn._

    Yo vos supplico et ruego
  Que me libreys desta pena,
  Que si muero en este fuego,
  Non fallaréys asy luégo
  Cada dia un Iohan de Mena.




_IOHAN DE MENA._


    Ya non sufre mi cuidado
  Llagas de tantas feridas,
  Un vivir atribulado
  Non se cuenta entre las vidas.
  ¡Oh syn ventura nascido!
  ¡Quánt bueno fuera el morir
  Si pudiera ser venido
  Quando yo ove tenido
  Más cobdicia en el vivir!

    Un danno que nunca cansa,
  Un dolor vuelto con sombra,
  Un mal que nunca se amansa,
  Sennores, ¿cómo se nombra?
  Si segun mi llaga fuerte
  Mi danno se entitulasse,
  Presumo, segun mi suerte,
  La mi muy rabiosa muerte
  Que sin nombre se quedasse.

    Vengamos á vos, sennora,
  Remedio de mis pesares,
  Aunque cruel causadora
  De mis penas singulares,
  Vengan mis quexas gimiendo,
  Los mis gemidos quexando,
  La mi vida maldisiendo,
  Porque mis males viviendo
  Mueran mis ojos llorando.

    Nin maldigo á quien me yerra
  Nin á mal tanto profundo,
  Mas blasfemo de la tierra
  Porque me sufre en el mundo;
  Ca si muriera al nasçer
  Ó nasçido si muriera,
  Non me pluguiera plaser,
  Nin me diera yo al querer
  Nin el querer á mí se diera.

    Pues mi mal non se resiste
  Por mi bien nin por su miedo,
  Volverme contra mí triste,
  Pues ya contra vos non puedo.
  Et diré, ved qué diré;
  Desespero si esperaba,
  É si dixierdes por qué,
  Dir vos hé, porque fallé
  La muerte que non buscaba.

    Ya el universo gentío
  Bien dise de mi persona
  El triste martirio mio
  Ser digno de grand corona;
  Y vos, por quien se padesce
  Un dolor tan adversario
  Mirad si vos bien paresce
  De quien non vos lo meresce
  Que digays lo contrario.

    Por vos me plugo la vida,
  Por vivir vuestro captivo,
  É por vos non ser servida
  Me desplase porque vivo;
  Et pues fuestes vos por quien
  Me prendió la tal cadena,
  Llamadme disiendo, ven,
  Ordenando de mi bien
  Quanto mi mal desordena.

    Si la sanna que mostró
  El vuestro gesto sereno,
  Non por amores, yo no
  Oviera seydo tan bueno;
  Nin algund grado de amar
  Non plega á Dios que penseis
  Ya por á mí meiorar,
  Por ménos cuytas me dar
  Nin por más que me cuyteis.

    ¿Dó nunca dispuso amor
  Lealtad y tanta fe
  Con tal sobra de dolor
  Qual de mí recontaré?
  Ca segund mi desear
  Et mi mucho desplaser,
  ¿A dó fallaré mi par
  Que perdon tan singular
  Non se me dexe vencer?

    Vos, mi bien, tan solamente
  Sois la que non se convençe
  De mí, de quien tanta gente
  Por sobra de amor se vençe;
  ¡Oh males mal despendidos!
  ¡Oh malvada ingratitud!
  Dad ya fin á mis gemidos,
  Pues salud á los vencidos
  Es non esperar salud.

    Mis penas mirando luégo,
  Quiero que de vos se teman
  Aquellas flamas de fuego
  Que ménos arden que queman;
  Y á lo qual por fama rasa
  Bien ha fecho ser notorio,
  Quemándome en esta brasa,
  Vuestro deseo ser causa
  Para mí de purgatorio.

    Fijas de madres ajenas,
  Á mí, que de vos me venço,
  Non distes fin á mis penas,
  Nin vos á mí buen comienço;
  Mas pues sois de castidat
  Un tal elegido vaso,
  Vos desidme una verdat,
  Si pensais sin piedat
  Ser cruel en este caso.

    Piedat sea tamanna
  Cuanto cruesa fué grande,
  Obedesca vuestra sanna
  Humildat por do se mande;
  É que sea como digo
  Derecha razon lo muestra,
  Non en són de castigo,
  Mas por mí triste, que sygo
  La mi vida por la vuestra.

    Poder de grand poderío
  Es obrar con non poder,
  Ca el poder ya es poderío
  Do non es más fuerça que ser;
  Por ende, si pido aquello
  Que de honestad non podeys,
  Vos, mi bien, pensad en ello,
  Con quanta razon querello
  Pensarlo poder deveys.

    Mas los muy ardientes çirios,
  Que queman la mi persona,
  Non quirien por tres martirios
  Darme más de una corona;
  La qual es de tres metales,
  Fe, amor et lealtad,
  Con tres íes por sennales,
  Cuyos esmaltes son tales,
  Una en una es mi verdat.

    Quered de querer leal
  Á quien tal querer vos quiere,
  É sofrió un tan buen mal
  Que da goso cuando fiere;
  Porque pueda yo haber nombre
  Causa de goso tamanno,
  Vos fased tanto hombre
  Que de mi plaser se asombre
  Quien se espanta de mi danno.

    Si me preguntan algunos
  Por mi sennora, les muestro,
  Por contentar á los unos,
  Otra alguna en nombre vuestro;
  Que vuestro rostro y color
  Es beldad que asy conquista,
  Que yo habria grand temor
  Ser espada matador
  Para ellos vuestra vista.

    De otra nombrar pensando
  En algund caso que toca
  Al vuestro nombre, fablando
  Se me va luégo la boca;
  Tanto que á los que desplase
  Me lo notan á grand mengua,
  Mas á mí, que satisfase,
  En grado syn fin me plase
  Del tal yerro de mi lengua.

    Ya muchos por conortarme,
  Que de mis dannos se duelen,
  Han querido consolarme,
  Mas non yo que me consuelen;
  Por ende mi desplaser,
  Les digo, dexaldo quede,
  Que lieve mal debe ser,
  É cuyo danno estorçer,
  Conseio tomar se puede.

    Si en algund tiempo passado
  Fuí áspero de passiones,
  Gloria habré haber dexado
  Las tantas tribulationes;
  Que en el tiempo de la gloria
  Más es que gloria pensar
  Redusir á la memoria
  Quanto plaser é victoria
  Se cobró por afanar.


_Fyn._

    Ya vuestra ira sobrar
  Non quiera mi tanta pena,
  Mas vuestro galardonar
  Quiera de tanto pesar
  Guaresçer un Iohan de Mena.




_EL BACHILLER DE LA TORRE._


    El triste que más morir
  Querria que la partida,
  Enoiado de vivir,
  Se te envia despedir,
  Pero non que se despida;
  Ya dale liçencia, da,
  Maguer que grave te sea,
  Pero ¿quién la tomará?
  Pues que creo que verá
  Morir cuando la possea.

    La pluma tiene mi mano,
  La otra tiene el cuchillo,
  La carta yase en el plano,
  No basta poder humano
  Á lo que siento desillo;
  El dolor que me guerrea
  Da victoria á la pluma,
  Porque tu discrecion vea
  Mis graves males, y lea
  Algunos dellos en suma.

    Sennora, por te amar
  Yo me vi tanto penado
  Que pensé desesperar,
  Non entendiendo alcançar
  Que de tí yo fuesse amado;
  Et despues tu sennoría
  Sabe el gran bien que me diste,
  Seyendo la dicha mia
  Que fuesse alegre un dia,
  Et toda mi vida triste.

    ¡Oh vida desesperada!
  Meior me fuera la muerte
  Quando fuesse reparada
  Parecer luégo doblada
  La mi pena tanto fuerte;
  Mas la mi triste ventura,
  Por maior pena me dar,
  Ordenó desta figura
  Que cessasse mi tristura
  Por luengo tiempo doblar.

    Ca mi desastrado signo
  Iamas se fuera mudado,
  Nin veniera lo que vino,
  Nin me viera yo mesquino
  Tan sin remedio penado;
  Que si yo siempre quisiera,
  Et nunca fuera querido,
  Un grave mal padesciera,
  Pero non me despidiera
  Como triste me despido.

    É pudiera non querer
  La que de grado me quiso
  Non me viera padesçer
  Más pena que Luçifer
  Privado del paraíso;
  Nin me dixiera ven
  La muerte desesperada,
  Nin me fuera mal el bien,
  Nin me matarla por quien
  La vida me fué dexada.

    Mas non puede la mi pena
  Cresçer en tan alto grado
  Á bastar la su cadena
  Para serme tanto buena
  Que muriera desamado;
  Ca venció mi libertad
  La pena desordenada,
  Porque su grand crueldat
  Mostrasse en la piedat
  Con grand trabaio ganada.

    Piadosa se mostró
  En me querer otorgar
  Que fuesse querido yo
  Más que quantos Dios crió
  Nin iamas ha de criar;
  Por me faser cognoscer
  Que quanto más es la cosa
  Defíçile de haber,
  Tanto más por la perder
  Es la vida trabaiosa.

    É fiso que mis passiones
  Bastassen para alcançar
  Dama de tales faciones,
  Virtudes et condiciones
  Que iamas fuessen sin par;
  Por me dar atal dolor
  Que fuesse más conoscido
  Que tanto es el honor
  É gloria del vencedor
  Quanta es la del vencido.

    Amor mostró su cruesa
  Syn punto de humanidat,
  De mostrar su grand firmesa
  Ser tan bien en la tristesa
  Como en la prosperidat;
  Las ledas consolationes
  Todos las saben tomar,
  Pero en las persecutiones
  Se mostran los coraçones
  Constantes en bien amar.

    Ya mis penas descrecer
  Non pueden synon creciendo,
  Nin mis males ménos ser
  Syn su tormento poder
  Darme la fin que atiendo;
  Que es non ver despedirme,
  Ó visto luégo morir,
  Que non cesso maldesirme
  Quando entiendo partirme
  Donde non puedo partir.

    Esfuérçasse mi passion,
  Mas non consiente que muera,
  Et mata sin redencion
  La piedat et compassion
  Que mi coraçon espera;
  Veo morir mi alegría
  Et vive mi pensamiento,
  Mas nunca la muerte mia,
  Rogada de cada dia,
  Más amigable la siento.

    Ny mi pensamiento muere
  Nin á mí quiere matar,
  Mas quiere que desespere
  De quanta fiança oviere
  Ni yo poderia alcançar;
  La fe que fué principal
  De la mi grave tristura,
  Ó dará fin á mi mal,
  Ó me tragará leal
  La temprana sepultura.

    Nin mis tormentos vencieron
  Para poder que muriesse,
  Nin los mis bienes podieron
  Ser vencedores, nin fueron
  Para que ledo viviesse;
  Mas fué vencido el dolor,
  Lo que non quesiera ya,
  Por mostrarsse vencedor
  Et vencer en lo mayor
  Donde más pena me da.

    Penaré por tu deseo,
  Pero non que tú me penes
  Quando viere, que non veo,
  Tu lindo rostro et asseo,
  Principio et fin de mis bienes;
  Eres tú la penadora,
  Syn entencion de penar,
  É serás, buena sennora,
  Dicha cruel matadora
  Syn voluntad de matar.

    É serás non meresciente
  Iniustamente culpada,
  Que muchos non sabiamente
  Dampnarán á ty, ynocente,
  Por mi vida mal fadada;
  Maldigan la mi fortuna,
  Causa de mis pensamientos,
  Que me maldixo en la cuna,
  Dexen á tí sola una,
  Reparo de mis tormentos.

    Maldigan los maldisientes
  É falsos disfamadores,
  Ca mostraron ser valientes
  Las sus lenguas de serpientes
  Contra tales amadores;
  Tú eres la quien robó
  Á quien nunca fué robado,
  Tú eres la que venció,
  É por virtud captivó
  Á quien non fué captivado.

    Tú eras por quien me plugo
  Vivir en poder estranno,
  Y eras á quien desplugo
  Mi danno sabido lugo
  En mi tormento tamanno;
  Y eres cuyo pesar
  Me pesa más que del mio,
  Pero tu considerar
  Non puedo gualardonar
  El mi poco poderío.

    Tú eres por quien yo muero,
  É das causa que non muera,
  Y eres de quien espero
  El galardon postrimero
  Que iamas de otra espero;
  Más quiero morir por tuyo
  Que por otra guarescer
  Aunque me quiera por suyo,
  Que yo siempre seré tuyo,
  Lealtad me mandó ser.

    Non puede dar á mis males
  Persona viva reposo,
  Nin mis penas desiguales
  Ménos ser sy tú non vales
  En caso tan peligroso;
  Mas puedes darme la vida
  É non quitarme la muerte,
  Nin pena más dolorida,
  De lo flaco eres vençida,
  Y vençes á lo más fuerte.

    La tu presentia me fase
  Vivir por larga sason,
  É á la mi fortuna plase
  Plaser de lo que desplase
  Á mi triste coraçon;
  Que le plase que me aparta
  Como de sentido loco,
  É con sólo escrebir me farta,
  Mas ¿qué aprovecha la carta
  Donde la vida es poco?

    Ya mis penas racontar
  Sobreseen mis querellas,
  Pero non debeis dubdar
  Que me esfuerço á lo callar
  Por ser tú la causa dellas;
  Mis dannos fallo menores
  Quando pienso que tú eres
  Causa de tantos dolores,
  Et las mis penas mayores
  Se me tornan en plaseres.

    Mi coraçon se despide,
  Mas non de pensar en ty,
  Et ántes su muerte pide
  Que iamas nunca te olvide
  Syn despedirse de mí;
  ¡Ó con quánta mansedumbre
  De tí se parten mis oios,
  Perdida toda su lumbre,
  Trocada por certidumbre
  De siempre sofrir enoios!

    Sennora, merced te pido
  Que por tí sola se acabe
  Y se vea fenescido
  Mi dolor tan dolorido,
  Ménos sabido que grave;
  Y que çesse mi fortuna
  Et mis dannos de consuno,
  Sin otra mudança alguna,
  Mas pues so uno de una,
  Que seas tú una de uno.

    Las quexas que se contaron
  Contempla mi bien, sy goses
  Mis lágrimas las causaron,
  É sospiros ordenaron,
  Que tienen fuerça de voses;
  Rogando sy á Dios pluguiere
  Quien buscó nuestra partida
  Sienta el dolor que fiere,
  Et quanto más ledo fuere
  Le aborresca la vida.


_Fyn._

    Tu merced non desespere,
  Ó tanto de mi querida,
  Que iamas, mientra viviere,
  Tuyo seré do estoviere
  Y sola de mí servida.




_LOPE DE STÚÑIGA._


    Llorad mis llantos, llorad,
  Llorad la passion de mí,
  Llorad la mi libertad
  Que por amores perdí;
  Llorad el tiempo passado,
  Passado syn galardon,
  Llorad la triste passion
  De mí muerto et non finado.

    Llorad mi dolor tan fuerte,
  Llorad mi mal tan extranno,
  Llorad por tal que mi muerte
  Non puede matar mi danno;
  Llorad et gemid llorando
  Llorando tanto pensar,
  Llorad porque bien amando
  Siempre me vi desamar.

    Llorad los mis gemidos,
  Vayan gemiendo mis males,
  Gemid los mis despendidos
  Servicios tan desyguales;
  Gemid, gemido presente,
  Presente mi mal profundo,
  Gemid infinitamente
  Mi nascimiento en el mundo.

    Gemid, gemiendo, gemir,
  Gemid mis esquivos llantos,
  Gemid, et quiçá morir
  Podréys faser mis quebrantos;
  Gemid la triste cadena,
  Cadena que me prendió,
  Gemid la terrible pena
  Que de plaser me quitó.

    Gemir et sospirar,
  Sospire mi grand tormento,
  Sospire tanto pesar
  Quanto me dió pensamiento;
  Sospiro lo que padesco
  Padesco con mis amores,
  Sospire que non peresco
  Syn dolores de dolores.

    Sospiro lo sospirado,
  Que sospiré muchos dias,
  Sospiro dessimulado
  Las llagas antiguas mias;
  Sospiro, quanta verdat,
  Verdat se me quebrantó,
  Sospiro porque piedat
  Murió primero que yo.

    Sospiren más mis cuidados,
  Piensen en mis pensamientos,
  Piensen los tristes estados
  De todos mis perdimientos;
  Piensen y piensen en quién,
  En quién me fiso ser tal,
  Piensen en cómo mi bien
  Se fiso todo mi mal.

    Piensen mi gran descendida,
  Piensen mi poco sobir,
  Piensen tamanna cayda
  Qual de mí pueden oyr;
  Piensen la vida llorosa.
  Llorosa que despendí,
  Piensen la rabia rabiosa
  Con que rabiando morí.


_Fyn._

    Piensen la causa forçada,
  Forçada con que partí,
  Piensen al fyn la tornada
  Quánt desastrado nascí.




_LOPE DE STÚÑIGA._


    Si las mis llagas mortales
  Podiessen haber salud
  Non fueran nada mis males,
  Nin cuytas tan desiguales
  Penáran mi iuventud;
  Ca por el grand esperar
  Que de salud yo fisiera
  Non fuera más mi pensar,
  Nin cuita fuera pesar
  Que por tal guisa sufriera.

    Sy á las mis aflictiones
  Haber piedat esperasse,
  Non fueran las mis passiones
  Tan bravas tribulationes
  Á que grand mal me penasse;
  Mas rescebir perdition
  Con tanta de malandança,
  Que dé la mi redencion
  Non lo consiente rason
  Poder haber esperança.

    É sy mi tanto dolor
  Pudiera ser fenescido,
  Non fuera merescedor
  Yo, triste, de tal honor,
  Qual tengo bien merescido,
  Es á saber, ser llamado;
  Por mi causa me vinieron
  Aquel que más ha penado
  Por alcançar ser amado
  Que todos cuantos nascieron.

    Los mis afanes estrannos,
  Si fueran menos que son,
  Non merescieran mis dannos
  Gloria de bienes tanmannos
  En tan alta perfection
  Como tienen merescidos,
  Por mi plannida cadena,
  Ca gemirán mis gemidos
  Sobre todos los nascidos
  La más dolorida pena.


_Fyn._

    É ya si la mi presyon
  Es un dolor sin medida,
  Bien demuestra discrecion
  Que mi fin sin galardon
  Meresçe mi muerte habida;
  Ca por la vida que muero
  Debo poder desamar,
  É de tal llaga me fiero
  Queriendo lo que non quiero
  Espero desesperar.




_LOPE DE STÚÑIGA._


    Si mis tristes pensamientos,
  Dolor et fuertes cuydados
  Enoiosos,
  Non fuessen graves tormentos
  É males desesperados
  Trabaiosos,
  ¡Qué pesar con la muerte
  Quando me fuesse venida
  Tomaria!
  Mas es la pena tan fuerte
  Que fin de tan mala vida
  Bien sería.

    Á males tan desabidos
  Lo que puedo contrastar
  Et resestir
  Es faser los mis gemidos
  Et sospiros esforçar
  Para plannir;
  Ya, pues gemir et llorar
  Es el mayor bien que tengo,
  Bien podrá
  La gente considerar
  El menor mal que sostengo
  Quál será.

    Yo quise mudar amor
  En otra filosomía
  Non tan buena,
  Mas non se mudó dolor
  Nin iamas se mudaria
  De mi pena;
  Lo qual me será la gloria
  De que soy merescedor,
  Es á saber,
  Que siempre quede memoria
  Yo ser el más amador
  Que pueda ser.

    Bien quanto mi desear
  Mortal amador me fase
  Todavía,
  Bien tanto fuerte causar
  Á la fortuna le plase
  Muerte mia;
  Mas non de manera tal
  Que mi triste pensamiento
  Matar quiera,
  Sy non que viva mi mal,
  Et que iamas mi tormento
  Nunca muera.

    Yo pienso, sy me moriesse
  É con mys males finasse,
  Desear
  Tan grande amor fenesciesse
  Que todo el mundo quedasse
  Sin amar;
  Mas estó considerando
  Mi tarde morir el luégo
  Tan bueno,
  Que debo, rason usando,
  Gloria sentir en el fuego
  Donde peno.

    Yo pienso lo que faré
  Pensando lo que será
  De mi tristesa,
  Amores non dexaré
  Nin iamas me dexará
  Sua cruesa;
  Mas al fin debo pensar,
  É syn dubda comedir
  Que tal honor
  Iamas se puede ganar,
  Por mill trances combatir
  Un vençedor.


_Fyn._

    ¡Oh tú mi bien singular
  Quanto non puedo decir
  Por tu temor!
  Rescebir quieras pesar
  Por matar é ver morir
  Tal servidor.




_IOHAN RODRIGUEZ DEL PADRON._


    Fuego del divino rayo,
  Dolce flama syn ardor,
  Esfuerço contra desmayo,
  Consuelo contra dolor,
  Alumbra tu servidor.

    La falsa gloria del mundo
  É vana prosperidat
  Contemplé,
  Con pensamiento profundo
  El centro de su maldat
  Penetré;
  El canto de la serena,
  Oya quien es sabidor,
  La qual temiendo la pena
  De la fortuna mayor
  Planne en el tiempo meior.

    Asy yo, preso de espanto,
  Que la divina virtud
  Ofendí,
  Comienço mi triste planto
  Faser en mi iuventud
  Desde aquí;
  Los desiertos penetrando,
  Do con esquivo clamor
  Pueda, mis culpas llorando.
  Despedirme syn temor
  De falso plaser é honor.


_Fyn._

    Adios, real esplandor
  Que yo serví et loé
  Con lealtad,
  Adios, que todo el favor
  É quanto de amor fablé
  Es vanidat;
  Adios, los que bien amé,
  Adios, mundo engannador,
  Adios, donas que ensalçé
  Famosas dignas de loor,
  Orad por mí peccador.




_EL MARQUÉS._


    Ya la grand noche passaba
  Et la luna se ascondia,
  La lumbre clara del dia
  Radiante se mostraba,
  Al tiempo que reposaba
  De mis trabaios é pena
  Oy triste cantilena
  Que tal canto pronunciaba.

    _Amor cruel et brioso,
  Mal haya la tu altesa,
  Pues non fases ygualesa
  Seyendo tan poderoso._

    Desperté como espantado
  É miré dónde sonaba
  Quien de amores se quexaba
  Bien como dannificado;
  Vi hombre ser llagado
  De un golpe mortal de flecha
  Cantando atal endecha
  Con semblante atribulado.

    _De ledo que era, triste,
  ¡Ay, amor! tu me tornaste,
  La hora que me quitaste
  La sennora que me diste._

    Díxele: ¿por qué faseys,
  Sennor, tan esquivo duelo,
  Ó si puede haber consuelo
  La cuyta que padesceys?
  Respondióme: fallareys
  Mi dolor ser tan exquiva
  Que iamas en cuanto viva
  Cantaré como veréys.

    _Con tan alto poderío
  Amor nunca fué yuntado,
  Nin con tant orgullo é brío
  Como vi por mi pecado._

    ¿Non puede ser al sabido,
  Repliquéle, de su mal,
  Nin la causa especial
  Porque fue assy ferido?
  Respondió: troque et olvido
  Me fueron assy ferir,
  Por do me convien desir
  Este cantar dolorido.

    _Crueldat et trocamiento
  Con tristesa me conquiso,
  Pues me dexa quien priso
  Ya non se manparamento._

    Amigo, segund paresçe,
  La dolor que vos aquexa
  Es alguna que vos dexa
  Que de vos non se adolesce.
  Respondióme: quien padesce
  Cruel plaga por amar,
  Tal cancion debe cantar
  Iamas, pues le pertenesce.

    _Cativo de mi tristura,
  Ya todos toman espanto,
  E preguntan qué ventura
  Fué que m’atormenta tanto._

    Díxele: non vos quexeys
  Que non soys vos el primero
  Nin sereys el postrimero
  Que possea el mal que habeys.
  Respondióme: non cureys,
  Sennor, de me consolar,
  Que mi vida es querelar
  Cantando segund veréis.

    _Amor, siempre partire
  De vos assy me quexando,
  Pues por vos servir loando
  Soy á tiempo de morire._

    Él ya muy poco sonaba
  Nin á veses se oya,
  Manifiesto es que veya
  Que la muerte lo aquexaba.
  Pero iamas non cessaba
  Nin cessó con grand quebranto
  Este doloroso canto
  Á la sason que esperaba.


_Fyn._

    _Pues plaser non puedo haber,
  Á mi querer et de grado,
  Más val morir que non ver
  My bien perder, ¡oh cuytado!_




_EL MARQUÉS._


    Ántes el rodante cielo
  Tornará manso et quieto,
  É será piadoso Electo
  É temoroso Metelo,
  Que yo iamas olvidasse
  Tu virtud,
  Vida mia, et mi salud
  Nin te dexasse.

    El Cesar afortunado
  Cesára de combatir,
  É fisiera desdesir
  El Priamides armado,
  Quando yo te dexasse,
  Ydola mia,
  Nin la tu filosomía
  Olvidasse.

    Cicero tornára mudo
  É Tarsis virtuoso,
  Et Sardanápalo animoso,
  Torpe Salomon et rudo,
  En aquel tiempo que yo,
  Gentil criatura,
  Olvidasse tu figura
  Cuyo só.

    Etyopía se tornára
  Húmida, fria et nevosa,
  Ardiente Sicia et fragosa
  Et Çicia reposára,
  Ántes que el ánimo mio
  Se partiesse
  De tu mandado et sennorío
  Nin pudiesse.

    Las tigres fieras farán
  Ante pas con todo armento,
  Habrán las arenas cuento,
  Las mares se agotarán,
  Que me faga la fortuna
  Sy non tuyo,
  Nin me pueda llamar suyo
  Otra alguna.

    Tú eres la caramida
  Et yo soy fierro, sennora,
  É me tiras toda hora
  Con voluntad non fingida;
  Pero non es maravilla
  Ca tú eres
  Espeio de las mujéres
  De Castilla.

    Fin darán las Alciones
  Á su contínuo lamento,
  Et perderán sentimiento
  Los míseros Pandiones,
  Del Tereo sanguinoso
  Excelerato
  Quando yo te sea ingrato
  Nin dubdoso.

    En Lipari çesará
  Ántes viento et será calma,
  El que plantáre la palma
  Prestamente gosará
  Del fruto, que pudiesse
  Yo dejarte,
  Olvidar, nin áun trocarte,
  Nin supiesse.

    De todas las otras tierras
  Longincas et cercanas,
  Do se falláran humanas
  En las planicias et sierras,
  Tú eres la más fermosa
  Et más polida,
  Más honesta et más sentida
  Et más graciosa.

    ¿Quién fué tan enamorado
  Que syn coraçon amasse
  Nin pudiesse nin bastasse?
  Ca del todo es denegado;
  Asy que non puede ser
  Que otra ame,
  Nin syendo, te desame,
  En tu poder.

    Verdat sea que de grado
  Te plugo lo poseiesse,
  En tanto que combatiesse
  Más tuyo et por tu mandado;
  Pero syn otra tardança
  Lo tornó
  Quien primero lo firió
  Con tu lança.


_Fyn._

    Cansado soy de fablar
  É non sé que más me diga,
  Mi bien et mi dolçe amiga,
  Sy non tanto, que pensar
  Debes que mi conclusion
  Es syn fallir
  Padescer, penar, morir
  So tu pendon.




_CANCION DE VILLALOS._


    Quantos aman atendiendo
  Les plega saber de mí,
  Mientra ménos atendí
  Más en el fuego me enciendo.

    Ca todos los amadores
  Aman esperando haber
  Aquella gloria de amores
  Porque yo me vo á perder;
  É iamas non entiendo
  Solamente ser amado,
  Viviendo desesperado,
  Más en el fuego me ençiendo.




_IOHAN RODRIGUEZ DEL PADRON._


LOS SIETE GOSOS DE AMOR.

    Ante las puertas del templo,
  Do rescibe sacrificio
  Amor, en cuyo servicio
  Noches é dias contemplo,
  La tu caridad demando,
  Obedescido sennor,
  El triste ciego amador,
  El qual te dirá cantando,
  Si dél te mueve dolor,
  Los siete gosos de amor.


EL PRIMIERO.

    El primero goso se cante
  Causar la primera vista
  Que la sennora bien quista
  Comiença ser del amante,
  Quanto á la ley verdadera
  Se muestra de bien amar,
  Le plase de me tornar
  De ciego amador que era,
  Et de creer et afirmar
  Ó morir et defensar.

    Yo solo dirán que fué
  El ciego contemplador,
  Que çegó mi resplandor
  La hora que te miré;
  El sol non pudo causar
  Con toda su claridat
  Lo que tu sola beldat,
  Non es de maravillar,
  Si tanto ó la meitad
  Fuesse la tu piedat.

    De mi muerte á compasion
  Non te debes retraher,
  Yo ver bien et conoscer,
  Aunque ciega mi passion,
  La pena del pensamiento
  É deseo non complido,
  Aunquel sentir es perdido,
  Con doble sentido siento,
  Quanto más mi muerte pido
  Se dobla más mi sentido.


EL SEGUNDO.

    El primer goso fenesçe
  Syn fenescer desear,
  El segundo es de cantar
  La contra de non fallesçe;
  Él es tal, segund se muestra,
  En que so el más constante,
  Es aquel primer semblante
  Que la sennora demuestra
  Al siervo dende adelante.

    Solo yo triste diré,
  Deste plaser non gosando,
  Quen nuestra ley más amando
  De lo que mande passé;
  Amador que tanto amasse
  Non digan que ser pudiesse,
  Yo solo dirán que fuesse
  Aquel que la ley passasse
  De amar et amor venciesse.

    En tí más triste que leda,
  El segund ya canté,
  Sy dél por tí non gosé,
  Por falta de amar non queda;
  El que ha de amar victoria,
  Syn tu bondad ofender,
  En amar yo he de ser,
  E quantos posseen gloria
  De passar ó fenescer.


EL TERÇERO.

    El terçero goso es
  El amante ser oydo
  Recontando
  Los trabaios que despues
  De su vista le han venido
  Deseando,
  El qual tiene por sentir
  Quien fasta aquí
  El fuego do suele arder
  Quiso á todos encobrir,
  Et más á tí,
  Por más gloria merescer.

    Si fué de mí ofendido
  Amor ó sus servidores
  Algund dia,
  Fué por no ser entendido
  Que en vuestro fuego de amores
  Yo ardia,
  Nin tu merçed entendiese
  La tal llama;
  Yo sentir et padesçer
  Con temor que non ardiesse
  La tu fama
  Por causa de me valer.

    El qual seso resistiendo
  Tu nin otro pudo oyr
  Iamas de mí,
  Yo vivo muerte moriendo
  Con deseo de morir,
  Te descobrí,
  Como él ques puesto á tormento
  Et por fuerça
  Su mal viene á confessar,
  Et tornado al sentimiento
  Más se esfuerça
  De lo encobrir et negar.


EL QUARTO.

    El quarto va fenesciendo
  Del terçero,
  Mas non plannid et llorad,
  Ménos piedat sentiendo
  Que primero;
  Del quarto vengo á tractar,
  Del qual pues que desir
  Me es forçado,
  Donde fuego conçebí
  Discreta sennora servir
  En estado
  O mayor virtud de sy.

    El primero movimiento
  Al segundo
  Nunca pude contrastar,
  Habiendo conoscimiento
  En el mundo;
  Tu ser la más singular,
  Conoscan tu ser loçana
  Mas de vida
  Las altas de grand poder,
  Pues á bien aventurança
  Desta vida
  En virtudes posseer.

    Como sea manifiesto
  Tu vençer,
  Las virtudes y bondat
  Por ventura deshonesto
  Mi querer
  Iusgará tu voluntad;
  Mas porque veas al fin
  Deseado
  De virtud non desviar,
  Mi mote del serafin
  Inflamado
  Te plega blasonar.


EL QUINTO.

    El quinto goso afinando
  Syn fin haber mis cuydados,
  Mas siempre multiplicando
  El quarto ya descordando
  Mis sentidos trabaiados,
  En sus males contemplando,
  Es poder en la sennora
  El servidor contender
  Su servicio qualquier hora
  Ofreciéndole plaser.

    Pues mis servicios non vees
  Contrastar á las virtudes
  Infinitas que possees,
  Non demandan, segund crees,
  Que tu bel deseo mudes,
  Nin lo contrario desees;
  Non te será cosa fuerte
  En grado lo rescebir
  De quien piedat ó muerte
  Non cessa de te pedir.

    Si la tu grand discrecion
  Una virtud posseyendo
  Ya possees quantas son
  Por essa misma rason
  Una sola falleciendo,
  Et las otras por tal son;
  Para ser más virtuosa,
  Gloria que tanto deseas,
  Conviene que piadosa
  Contra mí forçado seas.


EL SEXTO.

    Del quinto me despediendo
  Syn dar fin al triste canto,
  El sexto en vos non deplanto,
  Por órden voy proseguiendo;
  El qual es si la tardança
  Por tí cessa
  De largo me responder
  La verdadera esperança
  O promessa
  Del deseado plaser.

    Quantos aman atendiendo
  Desaman desesperando,
  E yo ménos esperando
  Más en el fuego me enciendo;
  La voluntad non movible
  Deseosa,
  ¿Quién la podrá constrennir?
  Quando á Dios es impossible,
  La tal cosa
  Yo non puedo resestir.

    Esperança y deseo
  Son en tanta division,
  Que segund la perfection
  De la tu bondat, yo creo,
  Aunque Dios te perdonasse
  E la gente
  Non lo pudiesse creer,
  Que tu merçed non peccasse
  Solamente
  Por tu virtud mantener.


EL SÉPTIMO.

    Del sexto me deliberando
  Syn perder mi grand firmesa,
  Et la sobra de cruesa
  Vençer más acrecentando;
  El final gozo nombrando
  Sólo fin de mis dolores
  Es amar et ser amado,
  El amante en igual grado
  Que es la gloria de amores.

    La muerte siento venir,
  Del cuerpo non sé que fagas,
  Muévante las cinco plagas,
  Zelos, amar et partir,
  Bien amar sin atender,
  Amar siendo desamado
  Y desamar non poder,
  Pues non te pueden mover
  Los gozos que he cantado.


_Fyn._

    Si te plase que en mis dias
  Yo fenesca
  Mal logrado tan en breve,
  Plégate que con Maçias
  Ser meresca
  Sepultado; desir debe
  Do la sepoltura sea:
  Una tierra los crió,
  Una muerte los levó,
  Una gloria los possea.




_CARTA DE SANCHO DE VILLÉGAS Á SU AMIGA._


_El sobreescripto._

    Á tí, dama muy amada
  Sobre todas las amadas,
  Á tí, sennora loada
  Sobre todas las loadas,
  Á tí, dama muy querida,
  Humilmente
  Suplico ser rescebida
  La presente.


_La carta._

    De mi mano aquesta carta
  Te fase saber, sennora,
  Que iamas nunca se aparta
  Mas siempre comigo mora,
  Cuydado que me da pena
  Et passion
  Por tí, mi sennora buena,
  Con rason.

    Con rason muero sentiendo
  Que soy absente de tí,
  Quando más dubda poniendo
  Haber memoria de mí;
  La qual de mí non se parte,
  Yo te iuro,
  A dó soy en esta parte
  Mal seguro.

    Mal seguro de la vida,
  Que breve feneceré,
  Sy desto serás servida
  Muy alegre moriré;
  Ca sy moriendo pensasse
  Te servir,
  Piensa que luégo pugnasse
  De morir.

    De morir non se me escusa,
  Esto me plase seguir,
  Ca pena que assy me accusa
  Ya non se puede sofrir;
  Mas tú puedes sin infinta,
  Mi plannir,
  Con solo papel et tinta,
  Resistir.

    Resistir puede tu letra
  La mucha tristesa mia,
  El dolor que me penetra
  Tornarás en alegría;
  Non quieras en tal respuesta
  Poner tasa,
  Nin desto que poco cuesta
  Ser escassa.

    Escassa de poco amor
  Con mucha rason te digo,
  Et franca de grand dolor
  Que por tí mora comigo;
  Usa, sennora, si quieres
  De virtud,
  Pues tú toda sola eres
  Mi salud.

    Mi salud ya por mi suerte
  Es á tus manos venida,
  Pues ¿por qué quieres ser fuerte
  Á la persona vencida?
  ¡Oh dama de grand bellesa!
  Mira bien
  ¿E por qué tanta cruesa
  Contra quién?

    Contra quien nunca pensó
  Sinon en qué te serviria
  De la hora en que te vió
  Fasta hoy en este dia;
  Nin iamas puedo apartar
  La memoria,
  Mas en tí sola pensar
  Es mi gloria.


_Fyn._

    Gloria te siempre deseo,
  É tú á mí penas esquivas,
  Mas por quanto mas posseo
  Ruego á Dios que siempre vivas;
  Aunque la muerte me asuele
  É destruya,
  Fin dé la mano que suele,
  Syempre tuya.


_La fecha._

    Fecha con toda firmesa,
  Dia de mucha congoxa,
  Viéspera de grand tristeza,
  Que iamas nunca me afloxa;
  En el anno de quarenta
  Et más dos
  E los seys de mi tormenta
  Sabe Dios.




_SANCHO DE VILLEGAS._


    A quantos de la fortuna
  Vevis querellosos, tristes,
  A todos pregunto: ¿vistes
  Ser ygual á mí alguna
  Persona, si conoçistes?

    Mis sentidos son trabados
  Por destierros et tristesa,
  Cativan me mis cuydados
  Puestos en grande escuresa,
  Los presentes et passados
  Tiempos fase non ser una
  Mi tristesa: desid, ¿vistes
  Ser ygual á mí alguna
  Persona, si conocistes?

    Las contras et los temores
  Llorando por fuerça llevo,
  De fortuna et sus discordes
  Padesciendo más que debo,
  Esperança con temores
  Es asy como ninguna,
  Porque os ruego si ¿vistes
  Ser ygual á mí alguna
  Persona, si conocistes?




_CANCION DE IOHAN DE PADILLA._


    Bien puedo desir, par Dios,
  Sennora de mi mal trato,
  Que asy me va con vos
  Como á tres con un çapato.

    Mi persona está quexosa
  Dias há de vos, amor,
  Porque siempre le days dolor
  Et tambien por otra cosa;
  Que si pienso en poco rato
  Fallo que es verdat, par Dios,
  Que asy me va con vos
  Como á tres con un çapato.

    Bien pensaba yo, sennora,
  Que yo solo vuestro era
  Fasta el punto de agora,
  Que vi lo que non quisiera;
  Pero pues passan de dos
  Los que comen en este plato,
  Digo que me va con vos
  Como á tres con un çapato.




_LOPE DE STÚÑIGA._


    Llorad mi triste dolor
  É cruel pena en que vivo,
  Pues de quien soy amador
  Non oso desir cativo.

    Mi coraçon quiso ser
  Causa de mi perdiçion,
  É me fase padescer
  Donde tan grand perdicion
  Amor me da et syn rason,
  É cruel pena en que vivo,
  Pues de quien soy amador
  Non oso desir cativo.




_DE IOHAN DE ANDUJAR._


    Como procede fortuna
  Mostrando su grand poder,
  Non sé que en parte niguna
  Yo me pudiera esconder,
  Quando contra mi plaser,
  Et non sé por qué manera,
  Me robó de donde era,
  Llevóme do non quisiera,
  Mas donde fué su querer.

    En un longuísimo ervado
  Et de gravíssima anchura,
  El qual era circundado
  De silvas de grand altura,
  Montannas ultra mesura
  En la su circunferencia,
  Que tal por diligencia
  Nin por humana potencia
  Non lo consiente natura.

    Entre las selvas et el prado
  Era uno rio conriente,
  Que iamas non fué passado
  Si non por sola una puente,
  La qual estaba vilmente
  De un lenno solo fecha,
  É más de rason estrecha,
  Passo de tan grand sospecha
  Ninguna rason consiente.

    En medio de la verdura
  Era en el ayre levada
  Por órden con grand mesura
  Una cadera ordenada,
  De una esmeralda tallada,
  Çercada de trapo d’oro,
  Tan excellente tesoro
  Creo del celeste choro
  Fuesse por Dios enviada.

    En la qual era assentada
  Una duenna de valor,
  Tenía desnuda una espada
  En mano con grand vigor,
  De léxos sentí un remor
  Que de las silvas salia,
  Gente por buscar la via
  De la puente, que tenía
  Passo de tan grand temor.

    Venian todos corriendo
  Como se fuessen corridos,
  Entre ellos se van doliendo
  Con dolorosos gemidos,
  Disen: serémos oidos
  É despues iustificados;
  Spíritus mal fadados,
  Que de Cupido llagados
  Son á tanto mal metidos.

    Miré por ver sy yo viera
  Algunos que conosciesse,
  Semíramis la primera
  Me paresció que veniesse,
  Et á su fijo truxiesse
  Consigo por compannía,
  É Dido ví que venía
  Et bien ligado traya
  Enéas, que non fuyesse.

    Allí paresció Medea
  Clamándose de Iason,
  Porque le fiso tan fea
  Paga por su galardon,
  Tambien demanda rason
  Ariadna de Theseo,
  Cerca de los quales veo
  El cartagines Siqueo
  Con su mujer en question.

    Leandro con grand fatiga
  Paresçe con aflicto,
  Cornelia Desia castiga
  Á este traydor de Agipto.
  É Sifle con un grand gripto
  De su marido se clama
  Que cruelmente desama
  É dise: tu mala fama
  A la iusticia remito.

    Et vi á Iulia venir
  Con su amado Antonino,
  E dise: quered oyr
  Nuestro iusto destino,
  Biblis, con viso benigno,
  Pide de Cauno iusticia,
  É Píramo la misticia
  Muestra con tanta tristicia
  Á Tisbe ser vesino.

    É vi venir Deianira,
  Que de Hércules se quexaba,
  É Neso vi que los mira,
  Él mismo se condenaba;
  Vi una duenna que andaba
  Con el rey Lico thebano,
  É traya por la mano
  Un su fijo bien luçano
  Que su mujer la llamaba.

    Pidiendo el rey Latino
  Viene iusticia de Amada,
  Lavina por un camino
  Yba con Turon ligada,
  É Claudio traya atada
  Á su mujer Mesalina,
  É vi á la Proserpina
  Dolerse de la rapinna
  De Pluto, que la robaba.

    É vi al músico Orfeo
  Andar sonando la lira,
  E vi al fijo de Ageo
  Contra Cupido con ira,
  É vi despues que se tira
  Contraversa de la Urias,
  Et vi despues á Macias
  É otros que de sus dias
  Amor asy los regira.

    La fija gentil de Yato
  Clamores da de Iunon,
  Argo, temeroso et flaco,
  Fase testificacion,
  Mirra, con desperation,
  De su padre temerosa,
  Fuyendo va dolorosa,
  Et dise non sé quál cosa
  Diga por mi defension.

    Venía la casta romana
  Contra Tarquino llorando,
  Allí la reyna troyana
  De Pirro se iba quexando,
  É vi entre estos cridando
  Páris, et vi á Elena
  En uno con Policena,
  En una cruel cadena
  Ligados vienen penando.

    É vi á Sardanapolo
  Con mucha debilidat,
  É á Neron todo solo
  Llorando su crueldat,
  É la mala calidat
  De Cleopatra luxuriosa,
  Et á Porsia desdennosa,
  Et muestra de estar sannosa
  Por su poca humanidat.

    É vi venir con un toro
  Á Pasife celerada,
  É al que fiso el laboro
  De la boca bien formada,
  Vi á Fiometa inflamada
  Con un florentin ingrato,
  Et vi á Marcia con Cato
  Venire en este rebato
  Con esta gente penada.

    Vi otros que por amores
  Fueron del mundo partidos,
  Reys con emperadores,
  Príncipes, duques polidos,
  Otros asas aflegidos
  Vi condes et caballeros,
  Et galanes escuderos
  Ser al amor sometidos
  Que fueron bien plasenteros.

    Miré en torno de mí
  Por ver sy viera lugar
  Donde pudiera de allí
  La turba meior mirar,
  É queriendo me mudar,
  Oy una vos divina
  Que muestra por su doctrina
  Que vengan todos ayna,
  Porque vos quieren iuzgar.

    Á mí tú que eres venido
  Del mundo donde éstos fueron,
  Te mando que quando ydo
  Serás donde ellos venieron
  Lo que ante mi propusieron
  Tenlo en tu mente notado,
  É dirás quel iudicado
  Deste pueblo atribulado
  Que ante mí parescieron.

    Al Conde Camarluengo
  Yo remito la sentençia,
  El qual por cierto me tengo
  Que es de tanta prudençia
  Que verá la diferençia
  Que han estos doloridos
  Que veys que aquí son venidos,
  Et syendo bien entendidos
  Los iuzgará con clemençia.

    Quando hobo acabado
  La iusticia sus rasones,
  Un nublo arrebatado
  Levó todas las visiones,
  É las luengas dilaciones
  Fueron allí concluydas,
  En las ombras despartidas
  Et donde fueron venidas,
  Tornaron á sus mansyones.

    Non sé cómo fuy tornado
  Allí de do me partí,
  E quasi como espantado
  De tal vision como vi,
  Cómo ni dónde sentí
  Por qué nin quándo nin quién,
  É non sé sy mal ó bien
  Á quien tal caso entrebien
  Si pueda pensar de sy.


_Fyn._

    Et piensa, letor, por ty
  Si al amor falleçiste,
  É conoscerás en mí
  Si me verás desde aquí
  Más que en el passado triste.




_DIEGO DEL CASTILLO._


    Ira sanna et crueldat
  Sojusgan, fuerçan y prenden,
  Syn otra contrariedat,
  Del campo la libertad
  Del poder los que contienden;
  Recello, miedo et temor
  Espantan, vençen y fieren,
  É combaten con rigor
  Aquel cativo favor
  De quantos siguen et quieren.

    En la plaça peligrosa
  Qual amor nos ha asignado,
  Debate maguer medrosa
  La vida, de vos quexosa,
  Con el seso cativado;
  Et dando secreto gaie,
  Afirman fiera batalla
  En el seno tal salvaie
  Deste mísero viaie,
  Do syempre dolor se falla.

    El plaso, pues, otorgado
  De tanto triste liçencia,
  En el qual debe ser dado
  Uno iuisio sennalado
  De vuestra poca clemencia,
  Non passe syn gran pregon
  É publica vos patente,
  Porque toda condicion
  De pueblos et de nacion
  Sepa de mi mal presente.

    É vos, que, nunca vencida,
  Iamas vos vence porfía,
  Nin por ruego soys movida,
  Nin por muerte condolida
  Deste fuego que me guia,
  Quered quiriendo tomar
  Un querer esecutivo
  Por donde pueda fallar
  La parte que más buscar
  Me conviene, pues que vivo.

    Ca si muerte fues notoria
  Al dolor que me combate,
  Non sería ménos la gloria
  Quel temor de la victoria
  Quando piensa su debate,
  Nin vuestro cruel espanto,
  Que me da terrible guerra,
  Sería causa de mi llanto,
  Nin mis males podrian tanto,
  Que non fuesse só la tierra.

    Mas si tanto grand tristura
  Me quisieron dar los fados,
  Que por vuestra fermosura
  Yo perdiesse la folgura
  De los bienaventurados,
  Entre quantos saben parte
  De mis penas tan amargas,
  Vos quered tener tal arte,
  Que con vos triste me farte
  Recontar mis cuytas largas.

    En la fin de mis cuydados
  Mis dolores començaron,
  É fueran tan passionados
  Mis males atribulados
  Desque solo me fallaron,
  Que muerta vive mi vida,
  Cercada de compassion,
  De todas cuytas fornida,
  Et viviendo despedida
  De salud et redemption.

    En principio de la edat
  Más viril de la franquesa
  Començó mi soledat
  É mi grand captividat
  Con los fructos de tristesa,
  Do plaser fué consumido,
  Esperança fecha pena,
  De vivas llamas ardido
  Mi deseo tan querido,
  Cuya rabia me encadena.

    Mirando vuestra presencia,
  Muero yo, triste, sin muerte,
  Pidiendo con reverencia,
  Reparo de tal paciencia
  Quanto sufro por mi suerte;
  Nin con vos vivo de dia,
  Nin syn vos en tenebrura,
  Nin con vos mi fantasía,
  Nin syn vos iamas podria
  Fenescer su lobregura.

    De tantos fuegos vesino,
  Me fallo desconsolado,
  Que temo, quando magino,
  Si soy fijo de Cadino
  Para ser despadaçado;
  En tanto grado ya veo
  Mis males sobrepujar,
  Que ciertamente me creo
  Con Dido, Arcas, Ançeo
  Mis penas empareiar.

    Segund, pues, un seguiento
  Qua sigo como vencido,
  É buscando el perdimiento
  Que busco con desatiento
  Por me ver asy ferido,
  Causa muy caritativa
  Yo debria cierto mover
  De una vida tan cativa
  Por vuestra causa passiva
  Sin querer le socorer.

    Pensando por qué misterio
  Mis signos et mis planetas
  Dieron tanto captiverio
  Á mí, que syn refrigerio
  Combaten vuestras saetas,
  Nin vivo porque consiento
  Nin muero porque padesco,
  Mas peno porque contento
  Fallo mi querer esento
  En dolor que non meresco.

    Yo iuré de non seguir
  Iamas vuestros movimientos,
  É propuse de fuyr
  Por vençer á mi morir
  La causa de mis tormentos,
  Mas vuestra cara tan bella,
  Por quien viviendo sospiro,
  Que luse como estrella,
  Causa siempre grand querella
  Á mí, triste, que vos miro.

    Nin presente non condena,
  Nin absente da remedio,
  Nin mirando se refrena,
  Nin vuestra vista serena
  Pone piedat en medio,
  Ántes vuestro gentil gesto
  Por me ver tan solitario
  Con semblante muy honesto,
  Non cessando del propuesto,
  Es ya fecho sagitario.

    El poder de vuestro nombre
  Me manda syempre mirar
  Vuestra beldat et renombre,
  Porque yo triste me asombre,
  Syn poderme consolar,
  É quiere que vos, matando
  Con vuestro mortal cochillo,
  Persigays nunca cessando,
  Nin de muerte perdonando
  Vuestro Diego del Castillo.




_EL VERGEL DE PENSAMIENTO._


    Por la muy áspera via
  De passiones caminando,
  En un vergel reposando
  Me fallé estar un dia,
  En el qual, á la una parte,
  En una piedra muy dura,
  Escripta por sotil arte,
  Vi la syguiente escriptura.

    El vergel de pensamiento
  Es este vergel llamado,
  En el qual fué edificado
  Para quien ama sintiendo,
  Sus árboles son porfía,
  Et las flores esperança,
  El fructo grand alegría
  Y el hortolano andança.

    La escriptura leyda,
  Entendí á la sason
  En el vergel por rason
  Merescer haber cabida,
  É con tal atrevimiento,
  Sin del vergel salir fuera,
  Fise un rasonamiento
  Que dise en esta manera:

    Oh mal sabio sin cordura,
  Causa de tu perdicion,
  Dime de tu discrecion
  Ó de tu desaventura,
  Quién te forçó la cordura
  Á los peligros presentes,
  Et dime quién te asegura
  De non ser más los venientes.

    —Non cosa de los vivientes,
  Sino una sola mujer.
  —La qual demuestras querer
  Muy más cara que á tí.
  —Pues es rason ser asy.
  —Si Dios sane tu dolor.
  —Ciertas non que todo amor
  De sy debe proceder.

    —Pues tú assy lo debes faser.
  —É yo ansy lo fago.
  —Non fases, por Santiago;
  Que si ansí lo fasieses,
  Dubdo que te metieses
  Á peligros tan continos,
  Los quales te son vesinos
  Á faser perder la vida.

    —Non será, yo te lo iuro.
  —¿É quién te fase seguro?
  —La esperança que tengo
  En solo Dios verdadero,
  Que sabe, mi voluntad
  Ser syn ninguna maldat
  Á la que soy servidor.

    —Si, pero nuestro Sennor
  Non ayuda á desperados,
  Mas á los que son fundados
  Sobre rason et derecho.
  —¿Pues cómo, sería bien fecho
  Que desame á mi sennora?
  Lo qual nunca fasta agora
  Pensé nin pensar podria
  Nin nunca iamas creeria
  Que tal cosa ser podria.

    —Sí podrias si te pluguiesse,
  Come ya otros non amaron,
  Los quales porque fallaron
  En sus damas crueldat
  Mudaron la voluntad.
  —Sí, mas yo nunca podria
  Syn amor vivir un dia.

    —Nin te digo que desames,
  Antes te digo que ames,
  Mas en tal lugar et parte
  Que puedas acabalarte,
  É reniega del oficio
  Que trae tras buen servitio
  Mal et danno por salario,
  Que de bocado contrario
  Lo ménos es provechoso,
  Puesto que sea sabroso.

    Et pues es en tu poder
  Ser tu de males ajenos,
  Escoge de mal el ménos,
  É ama otra donsella,
  Por olvidar aquella
  Por quien en punto te veo
  De te morir con deseo.

    —Amar et desamar
  Pueda quanto se pagáre
  Ninguno que bien amáre,
  Et pongamos que ansí fuesse
  El que mal desir quisiesse
  ¿Piensas si fallára qué?
  —Creo que fallaria.
  —Desirme ia malandante,
  Baratero non constante,
  Segund ya de otros dixeron.

    —¡Ay Dios! quántos se perdieron
  Emprendiendo tales cosas,
  Las quales son muy dannosas,
  La qual fama más non cura
  De quanto quier la ventura.
  —Pues veamos, ¿qué faré?
  —Que la dexes á la fé.
  —¿Pues qué valdria luégo mi vida?
  —Como la de quien olvida
  Cosas que le son dannosas
  Por las quel son provechosas.

    —Guárdeme Dios de mal,
  De faser tan grand error.
  —Quiçá te verná peor.
  —¿Et qué peor me puede venir?
  —Podrias muy presto morir.
  —¿É á mí quién me matará?
  —Si que esso fallescerá,
  Piensa si tiene parientes.
  —Sí, ¿mas merescen las gentes
  Por bien amar et servir
  Muerte nin mal rescebir?

    —Eso cierto es que non,
  Mas dis que tras el canton
  Se fasen las cantonadas,
  Et non sabes á vegadas
  Excusar el pro presente
  Por el peligro seguiente.
  —Non que yo me guardaré
  Que nunca lo fablaré,
  Sinon con sola su ama,
  Que más que á sy la ama.

    —E podríase seguir
  Su ama te descobrir.
  —Non que yo la venceré
  Con dádivas que le daré.
  —Ora bien dexemos esto,
  Fagamos otro processo:
  ¿Qué la hayas cobrado,
  Que piensas haber ganado?

    —Dándome Dios tanto bien,
  Cobraria yo á quien
  Amo muy más que á mí
  É me ama más que á sy.
  —¡Oh hombre desaventurado!
  Cóme vives engannado
  Si piensas tan solamente
  Que de tí se le viene miente,
  Habiendo tanto tiempo estado
  Que la non has visitado.

    Nin piense viva persona
  Haber en el mundo dona
  Que quando mejor amáre,
  Si absencia la probáre,
  Por nuevo repetidor
  Que non troque vieio amador.

    —¿Luego dona baratera
  Sería la sennora mia?
  A la fe es muy grand falsía;
  Antes del universal
  Mundo, es especial,
  Es fermosa de faciones
  Et muy buena de bondat.

    —Pongo que sea verdat
  Esso, et más sy dixeres
  Por ella, con todo esto
  Non me sería deshonesto
  Que non sería señero
  El primero nin el postrimero
  Deste nombre, amadores,
  Que padesció por amores.
  —¿E sy fueron locos aquellos,
  Quieres serlo tú con ellos?

    —Non son locos llamados,
  Antes bienaventurados.
  —Porfiar es muy dannoso
  Contra quien es porfioso,
  Mas dígote que destarte,
  Los que más leales fueron
  Peor galardon hobieron.

    Yo ya de rason sobrado,
  Pero non nada menguado,
  Vide grand divinidat,
  Pálas, Vénus et Cupido,
  Demostrarse haber oido
  Todo quanto rasonára,
  Et demudada la cara,
  Ambas rodillas en tierra,
  Le pedí, como quien yerra,
  Grand perdon con reverencia.
  É la muy grand excellencia
  De las dos me perdonó,
  El tercero dixo: non
  Passará syn penitencia.




_SUERO DE RIBERA._


    Adios, adios, alegría,
  Ora desir me conviene,
  Mal haya, sennora mia,
  Quien así nos desaviene;
  Por el Dios que nos mantiene,
  Nunca yo vos fise yerro,
  Mas quien mal quiere á su perro,
  Rabia le pone que non tiene.

    Adios, adios, pues de mannana
  Me ponen tal maleficio,
  Quexarme de vos con sanna,
  Esto non fago con vicio;
  Ay de mí, mal beneficio
  Me guardastes fasta agora,
  Tan grand cruesa de mora
  Nunca fué den ab inicio.

    Adios, adios; tan en vano
  Es loar á quien solia,
  É grand plaser soberano,
  Por quien yo tanto valia;
  Sin cometer villanía,
  Disen que dixe vilesa,
  Adios, adios, gentilesa,
  Que tomar quiero otra via.


_Fyn._

    Aunque disen que porfía
  Vençe la naturalesa,
  Adios, adios, gentilesa,
  Mal haya quien más confia.




_EL INFIERNO DE AMOR,_

_que fiso el Sennor Marqués de Santillana, Conde del Real._


    La fortuna que non cessa,
  Seguiendo el curso fadado,
  En una montanna spessa,
  Separada de poblado,
  Me levó, como robado,
  Fuera de mi poderío,
  Así que el libre albedrío
  Me fué del todo privado.

    Oh vos, Musas, que en Parnaso
  Faseis la habitacion,
  Allí do fiso Pegaso
  La fuente de perfeccion,
  Á la fin et conclusion
  En el medio començando,
  Vuestro subsidio demando
  En esta propusicion.

    Por quanto desir quál era
  El selvaie peligroso
  En recontar su manera,
  Es acto maravilloso,
  Yo non pinto ni gloso
  Silogismos nin poetas,
  Mas siguiendo linas retas,
  Fablaré non infintuoso.

    Del su modo inconsolable
  Non disçerne tal Lucano,
  De la selva inhabitable
  Que taló el bravo romano,
  Sy por metros non lo explano
  Et mi propósito menguáre,
  El que defecto falláre
  Tome la pluma en la mano.

    Sus frondas comunicaban
  Con el cielo de Diana,
  É tan léxos se mostraban,
  Que naturalesa humana
  Nin falla, nin se explana
  Por attores en lectura,
  Selva de tan grande altura
  Nin Olimpio de Toscana.

    Dó muy fieras animales
  Se mostraban, y leones
  É serpientes desiguales,
  Grandes tigres et dragones;
  De sus disformes faciones
  Non relato por extenso,
  Por quanto fablar inmenso
  Va contra las conclusiones.

    Vengamos á la corona,
  Que ya non resplandecía,
  Del aquel fijo de Latona,
  Mas del todo se escondia,
  É como yo non sabía
  De mí, salvo que ventura,
  Contra rason et natura,
  Me llevó do non queria.


_Comparacion._

  Como nave combatida
  De los adversarios vientos,
  Que dubda de su partida
  Por los muchos movimientos,
  Era con mis pensamientos,
  Que yo mesmo non sabía
  Qué camino seguiria
  De ménos contrastamientos.

    Como el falcon que mira
  La tierra más despoblada,
  Et la fambre allí lo tira
  Por faser certa bolada,
  Yo començé mi iornada
  Contra lo más accesible,
  Habiendo por impossible
  Mi cuyta ser reparada.

    Pero non andove tanto
  Quanto andar me complia
  Por la noche con espanto,
  Que mi camino impedia,
  Que el propósito que habia
  Por esto fué contrastado,
  Asy cay como cansado
  Del suenno que me vencia.

    Et dormí maguer con pena
  Fasta en aquella sason
  Que comiença Filumena
  La triste lamentacion
  De Thereo et Pandion,
  Quando ya demuestra el polo
  La gentil cara de Apolo
  De diurna inflamacion.

    Asy prise mi camino
  Por vereda que ynoraba,
  Esperando en el divino
  Misterio que invocaba,
  É ocorrió yo que miraba
  Entorno por el boscaie,
  Vi correr fiero salvaie
  Un puerco que se ladraba.

    ¿Quién es que metrificando
  Por coplas et distinctiones,
  En prosas nin consonando,
  Tales disformes faciones,
  Sin multitud de renglones
  El su fecho desir puede?
  Ya mi seso retrocede
  Pensando tantas rasones.

    ¡Oh sábia Thesaliana!
  Si la vírgen Atalante
  Á nuestra vida mundana
  Puede ser que se levante,
  Querria ser demandante
  Guardando su çerimonia,
  Pues el puerco de Calidonia
  Se mostró tan admirante.

    Pero tornando al vestiglo
  É su disforme figura,
  Digna de ser en el siglo
  Para syempre en escriptura,
  Digo que la su fechura,
  Maguer que de puerco fuesse,
  Ya non es quien iamas viesse
  Tal bravesa en catadura.

    Como la flama ardiente
  Que sus centellas envia
  En torno, de continente
  De sus oios paresçia
  Que los rayos esparçia,
  É doquier que reguardaba,
  Et fuertemente turbaba
  Á qualquier que lo servia.


_Comparacion._

  Como cuando ha tirado
  La bombarda, en derredor
  Finca el corro muy poblado
  Del grand fumo et su negror,
  Bien de aquel mesmo color
  Una niebla le salia
  Por la boca, do volvia
  Demonstrando el su furor.

    Estando como espantado
  Del animal mostruoso,
  Venir vi açelerado
  Por el valle fronduoso
  Un hombre que tan fermoso
  Los vivientes nunca vieron,
  Nin aquellos que escribieron
  De Narciso el amoroso.

    De la su grand fermosura
  Non conviene que más fable,
  Ca por bien que la escriptura
  Quisiesse lo rasonable
  Recontar, syn estimable
  Era su cara lusiente,
  Como el sol que en Oriente
  Fase su curso agradable.

    Un palafren cabalgaba,
  Muy ricamente guarnido,
  Et la sylla se mostraba
  Ser fecha de oro brunnido,
  Un capirote vestido
  Sobre una ropa bien fecha,
  Que traya la manga estrecha
  Á guisa de hombre entendido.

    Levaba en su mano diestra
  Un venablo de montero,
  Un alano á la siniestra,
  Fermoso, mucho ligero,
  É bien como caballero
  Animoso de coraje,
  Venía por el boscaie
  Seguiendo el vestiglo fiero.

    Nunca demostró Cadino
  El deseo tan ferviente
  De ferir al serpentino
  De la humana simiente,
  Nin Perseo tan valiente
  Se mostró quando conquiso
  Las tres hermanas, que priso
  Con el escudo eminente.

    Quando vió el venado
  É los canes que feria,
  Soltó muy apressurado
  El alano que traya,
  Et con muy grand osadía
  Bravamente lo firió,
  Asy que luégo cayó
  Con la muerte que sentia.

    Como el que tal oficio
  Lo más del tiempo seguia
  Serviendo de aquel servicio
  Que á su deessa plasia,
  Acabó su montería
  Falagando sus canes,
  Olvidando los afanes,
  Cansancio, malenconía.

    Por saber más de su fecho
  Delibré de le fablar,
  É fuéme luégo derecho
  Para él syn más tardar,
  Et como quier que avisar
  Yo me quisiera primero,
  Ántes se quitó el sombrero
  Quel pudiesse saludar.

    É con alegre presencia
  Me dixo: muy bien vengays,
  Et yo, con grand reverencia,
  Respondí: de la que amays
  Vos dé Dios, sy deseays,
  Plaser et buen galardon,
  Segond que fiso á Feson,
  Pues tan bien vos rasonays.

    Respondió: amigo, non curo
  De amar nin ser amado,
  Ca por Iúpiter vos iuro
  Yo nunca fué enamorado,
  Bien que el amor de grado
  Asayó mi fantasía,
  Mas yo, viendo su falsía,
  Me guardé de ser burlado.

    Yo le repliqué: sennor,
  ¿Qués aquesto que vos fase
  Tan rotamente de amor
  Desir esto que vos plase?
  ¿Es que non vos satisfase
  Servisio sy le fesistes,
  Ó por quál rason dixistes
  Que su fecho vos desplase?

    Dixo: amigo, non querays
  Saber más de lo que digo,
  Que si bien considerays,
  Más es obra de enemigo
  Apurar mucho el testigo
  Que de amigo verdadero;
  Mas, pues vos quereys, yo quiero
  Desir por qué non lo sigo.

    Yo soy fijo de Theseo,
  Nieto del Duque de Athénas,
  El que vengó á Thedeo
  Ganando tierras ajenas,
  É soy el que las cadenas
  De Cupido quebranté
  É mi nave levanté
  Sobre sus fuertes entenas.

    Hypólito fuí nombrado,
  É morí segund morieron
  Otros non por su pecado
  Que por fembras padescieron,
  Mas los dioses, que supieron
  Cómo non fuesse culpable,
  Me dan syglo delectable
  Como á los que dignos fueron.

    É Dyana me depara
  En todo tiempo venados,
  É fuentes con agua clara
  En los valles apartados,
  É arcos amaestrados,
  Con que fago ciertos tiros,
  É centauros et satiros
  Me demuestran los collados.

    Pues que ya vos he contado
  El mi fecho enteramente,
  Querria ser informado,
  Sennor, si vos fues plasiente,
  É por quál inconviniente
  Venides, ó qué fortuna
  Vos traxo syn causa alguna
  En este syglo presente.

    Que non es hombre del mundo
  Que éntre, nin sea osado,
  En este centro profundo
  É de gentes separado,
  Synon el infortunado
  Céfalo que refuyó,
  Al qual Diana trayó
  En el su monte sagrado.

    É otros que hobo en Grecia
  Que la tal vida seguieron,
  Segund que fiso Lucrecia,
  É por castidat perescieron,
  Los quales todos venieron
  En este lugar que vedes,
  Con los sus canes et redes
  Fasen lo que allá fisieron.

    Respondí: de la partida
  Soy donde nuestro Traiano,
  É Vénus, que non olvida
  El mismo tanto mundano,
  Me dió sennora temprano
  En la iovenil edad,
  Do perdí mi libertad,
  É me fiso sufragano.

    Et fortuna, que trasmuda
  Á todo hombre syn tardança,
  É lo lieva do non cuyda
  Desque vuelve la balança,
  Quiso que faga mudança
  Et tráxome donde vea
  Este lugar, porque crea
  Que amar es desesperança.

    Pero en esto es engannada
  En pensar en tal rason
  Que faga mi morada
  Do non es mi entençion,
  Ca de cuerpo et corazon
  Me soy dado por serviente
  Á quien creo que non siente
  Mi cuydado et perdiçion.

    Un rato estove mirando,
  Pensando lo que desia,
  E despues, como dubdando,
  Dixo: ¡oh, qué bien sería
  Que siguiésedes mi vía
  Por ver en qué trabajays
  É la gloria que esperays
  En vuestra postremería!

    Como quiera que dubdase
  El camino invisitado,
  Pensé si lo refusasse
  Que me siría reprobado,
  Asy le dixe: pagado
  Soy, sennor, de vos seguir,
  Non cessando de servir
  Amor á quien me soy dado.

    Començamos de consuno
  El camino peligroso
  Por un valle como bruno
  Espesso mucho fraguoso;
  É sin punto de reposo
  Aquel dia non cessamos
  Fasta tanto que llegamos
  Á un castillo espantoso.

    Al qual un fuego çercaba
  En torno como fossado,
  Et por bien que remiraba
  De qué guisa era obrado,
  El fumo desordenado
  Del todo me resistia,
  Assy que non discernia
  Cosa de lo fabricado.

    É como el que retrayendo
  Afuera se va del muro,
  Del dargon á sí cubriendo,
  Temiendo el combate duro,
  Desque el fumo tan escuro
  Yo vi fise tal semblante,
  Fasta quel fermoso ynfante
  Me dixo: mirad seguro.

    Ca non es flama quemante
  Como quier que vos paresca,
  Esta que veys delante,
  Nin ardor que vos enpezca,
  Ardimiento non perezca
  Seguiéndome diligente,
  Passemos luégo la puente
  Ante que más danno cresca.

    É toda vil cobardía
  Conviene que desechemos,
  É yo seré vuestra guía
  Fasta tanto que lleguemos
  Á logar do fallarémos
  La desconsolada gente,
  Que su deseo ferviente
  Los puso en tales extremos.

    Entramos por la barrera
  Del alcaçar bien murado
  Fasta la puerta primera,
  Á dó yo vi entretallado
  Un título bien obrado
  De letras que concluia:
  El que por Vénus se guia
  Éntre á penar lo passado.

    Hypólito me guardaba
  La cara mientra leya,
  Veyendo que la turbaba
  El temor que me pungia,
  Ca por cierto presumia
  Que yo fuesse atribulado,
  Sentiéndome por culpado
  De lo que allí se entendia.

    Díxome: non reçeleys
  De pasar, maguer veades
  En las letras que leeys
  Extrannas contrariades,
  Ca el mote que mirades
  Al ánima se dirige,
  Tanto quel cuerpo la rige,
  De sus penas non temades.


_Comparacion._

  É como aquel que por yerro
  De crímen es denunciado
  A muerte de cruel fierro,
  Et por su ventura osado,
  De lo tal es delibrado
  É retorna en su salud,
  Asy fiso mi virtud
  En el su primero estado.

    Entramos por la escuresa
  Del triste lugar eterno
  Á dó vi tanta gravesa,
  Bien assy como ynfierno,
  Dédalo, quel grand caverno
  Obró, la su geometría
  Por cierto aquí cessaria
  Su saber, sy bien discerno.

    ¡Oh tú, planeta diafano,
  Que con tu cerco lusiente
  Fases el siglo mundano
  Clarífico et propalente!
  Sennor, al caso evidente
  Tú me ynfluye poesía,
  Porque narre syn falsía
  Lo que vi en modo eloquente.

    Nin vimos el Cançerbero,
  Á Mínos nin á Pheton,
  Nin las tres fadas d’Anfiero,
  Llanto de grand confusion,
  Mas Fíllis et Demofron,
  Canaçe et Macareo,
  Euridiçe con Orfeo
  Vimos en una mansyon.

    Vimos á Páris con Elena,
  Et tambien Enéas et Dido,
  Con la fermosa Elena
  Y el su segundo marido;
  É más en el dolorido
  Turmento vimos á Ero,
  Con el su buen compannero
  En el lago perescido.

    Archiles et Policena,
  A Ypremestra con Lino,
  É la duenna de Ravena,
  De quien fabló el florentino;
  Et vimos con su amante, digno
  De ser en tal pena puesto,
  É vimos, estando en esto,
  Á Semiramis con Nino.

    Olimpias de Macedonia,
  Madre del grand batallante,
  Ulixes, Circe, Pausonia,
  Hércules, Io, Atalante,
  Tisbe con su buen amante
  Vimos en aquel tormento,
  É otros que non recuento,
  Que fueron despues y ante.

    É por el siniestro lado
  Cada qual era ferido
  En el pecho, muy llagado,
  De grand golpe dolorido,
  Por el qual fuego encendido
  Salia que los quemaba,
  Presumid quien tal passaba
  Si debiera ser nascido.

    Con la grand pena del fuego
  Tristemente lamentaban,
  Pero que tornaban luégo
  Et muy manso rasonaban,
  É por ver de qué tractaban
  Muy paso me fué llegando
  Á dos que vi rasonando,
  Que nuestra lengua fablaban.

    Las quales desque me vieron
  É syntieron mis pisadas,
  Una á otra se volvieron
  Bien como maravilladas;
  ¡Oh ánimas afanadas!
  Yo les dixe, en Espanna
  Nascistes, se non menganna
  La fabla, et fuystes criadas.

    Desidme de qué materia
  Tractays despues del lloro
  En este limbo et miseria
  Do Amor fase su tesoro;
  Asymesmo vos imploro
  Que yo sepa dó nascistes,
  É cómo et cuando venistes
  En el miserable choro.

    Bien como la serena
  Quando planne á la marina,
  Començó su cantilena
  La una ánima mesquina,
  Disiendo: persona digna,
  Que por el fuego passaste,
  Escucha, pues preguntaste,
  Si piedat algo te inclina.

    La mayor cuyta que haber
  Puede ningund amador
  Es membrarse del plaser
  En el tiempo del dolor;
  É maguera quel ardor
  Del fuego nos atormenta,
  Mucho más se nos augmenta
  Esta tristesa et langor.

    Ca sabe que nós tractamos
  De los bienes que perdimos
  É la gloria que passamos,
  Mientra en el mundo vivimos
  Fasta tanto que venimos
  Á arder en esta flama,
  Á dó non curan de fama
  Nin de las glorias que hobimos.

    É si por ventura quieres
  Saber por qué soy penado,
  Pláseme porque si fueres
  Al tu syglo trasportado
  Digas que fuí condenado
  Por seguir de Amor sus vias,
  É finalmente, Maçías
  En Espanna fuí llamado.

    Desque vi su conclusion
  É la pena abominable,
  Syn faser larga rason
  Respondí: tan espantable
  Es el fecho perdurable,
  Maçías, que me recuentas,
  Que tus esquivas tormentas
  Me fasen llaga incurable.

    Pero como el Soberano
  Sólo pueda ordenar
  En tales fechos, hermano,
  Plégate de perdonar;
  Que ya non me da lugar
  El tiempo que me detarde.
  Respondióme: Dios te guarde,
  El qual te quiera guiar.

    Volvime por dó viniera,
  Como quien non se confia,
  Buscando quién me truxiera
  En su guarda et compannía;
  Et maguer que entorno via
  Las ánimas que recuento,
  Non lo vi nin fuí contento
  Nin supe qué me faria.

    É bien como Ganimedes
  Al cielo fué arrebatado,
  De la guisa que leedes,
  Segund que vos he monstrado,
  Bien asy fuy yo levado
  Que non supe de mí parte,
  Nyn por quál forma nin arte
  Fuy daquel centro librado.


_Fyn._

    Asy que lo proçessado
  De todo amor me departe,
  É non sé tal que non se aparte.
  Si non es loco probado.




_LA NAO DE AMOR_

QUE FISO MOSEN IOHAN DE DUENNAS.


    En altas ondas del mar
  Navegando con fortuna,
  Al tiempo vela ninguna
  Non podiendo comportar,
  Contrarios vientos á par
  Sacudiendo las entenas,
  Esforçé con velas buenas,
  Mas non pude contrastar
  Al grand poder de mis penas.

    Nave de grande humildança
  Fis por compas nin velando,
  En amor fortificando
  Su camino de esperança,
  Las tablas de lealtança
  Iunctadas con discrecion,
  Enpegadas de rason
  En la casa de temprança
  Servando iusto timon.

    Yo fise de fortalesa
  El mastel et la mesana,
  Las entenas de muy sana
  Fusta nueva syn cortesa;
  Las xarcias de firmesa,
  Las velas otro que tal,
  La sorra puse de sal,
  Pistada con grand destresa
  Con obediencia coral.

    Desque vi la perfection
  De aquesta preciosa nave,
  En poder puse la llave
  De discreta execucion;
  É fise sota patron
  Largos tiempos abstinencia,
  Marinos á patiencia,
  Conformes en opinion
  Á singular diligencia.

    Desque fué toda guarnida
  De las cosas necessarias,
  Contra fortunas contrarias
  Noblemente bastecida,
  Oferta siempre mi vida
  Á servitud sin error,
  Varé mi nave, sennor,
  Con procesion ofrecida
  Al templo de dios de amor.

    Ya nunca tal fermosura
  Vieron mis oios de cosa
  En las ondas alterosa
  Syn lado firme segura,
  Do entré con vestidura
  De grand amor estimada,
  De asul et oro franiada,
  Con tiseras de mesura
  La falda bien cercenada.

    Yo al puerto delectoso,
  Á la cola la mar calma,
  Más llana que non la palma
  En todo tiempo reposo;
  Sentí gentil amoroso,
  De las bandas de Poniente,
  Un ayre tanto plasiente,
  Que de mis velas gososo
  Le fise rico presente.

    Et mi nave toda una
  Rompiendo las aguas vivas
  Con defensiones passivas
  Á contrastar la fortuna,
  Como quien va por laguna
  Contento del navegar,
  En un puncto vi la mar
  Sin obediencia alguna
  En rebelion singular.

    Á las horas yo me velo
  Con servicio en fil de roda,
  Comportando la mar toda,
  Desdennosa por el cielo,
  Avisando con reçelo
  De las ondas desyguales,
  Vientos et grupos mortales
  Vi cobiertos con el velo
  De los bravos temporales.

    Á cuya fuerça los muros
  Del contemplar et servir
  Non podia resistir
  Nin los tove por seguros;
  Tan espantables et duros
  Eran los vientos foranos,
  Otrosy los comarcanos,
  Con los cielos tan escuros,
  Que non veya las manos.

    Pero ya tanto el desmayo
  Non hobe por cosa que viese
  Que de ordenança saliese,
  Plego de todo me ensayo,
  Mas la potentia de un rayo,
  Que en la mi nave cayó,
  Velas y entenas rompió
  Et levó todo el soslayo
  Cuanto en la tolda falló.

    Levóme los marineros
  Amados de mí sin arte,
  Otrosy la mayor parte
  De mis polidos aperos;
  Desclavóme los maderos
  Del goberno temperado,
  Dexóme desamparado
  En los disiertos más fieros
  De los mares engolfado.

    É las velas ya rompidas,
  Et la fusta descosida,
  La xarcia toda rompida,
  Las entenas esparçidas
  É las tablas corcomidas
  Del gusano de cuydados,
  Vi los másteles quebrados,
  Las bandas todas caydas,
  Los quartales derrocados.

    Á la hora mi sentimiento
  Turbado, si Dios me acorra,
  Abracéme con la sorra,
  Angustiado de lamento;
  Con terrible desatiento,
  Como rabioso trabado,
  Yo me vi medio anegado,
  Tornado ya syn aliento,
  Temblando como asogado.

    La sorra, que defendia
  Á mí de las aguas fondas,
  Quando llegaban las ondas,
  Sennor, toda se fundia;
  El cimiento ya cruxia
  É las tablas desmentian,
  Et los embates crescian,
  Los vientos con grand porfía
  Del mundo me desfasian.

    ¿Quién sufrió nunca dolor
  Ygual de aqueste pesar?
  ¿Quién gustó nunca manjar
  De tan amargo sabor?
  ¿Quién vió furia de amor
  Derrocar tan ympunable
  Fuerça syn amigable
  Quan yo non vi, sennor,
  Un miedo tan espantable?

    De aquesta pena mortal
  Aquexado syn defensa,
  Tormentado de mí piensa
  Del grand temor desygual;
  Fortuna descomunal,
  Por demostrarse quién es,
  Físome dar al traves
  En una playa de sal,
  Do me deslisan los piés.

    Lo qual, sennor, me destierra,
  De tal guisa me embaraça,
  Que las undas me dan caça,
  Los vientos me fasen guerra,
  Las montannas et la syerra
  Se me fasen desear,
  Fortuna non da lugar
  Que pueda tornar en tierra
  Nin me lançe de la mar.

    En esta pena padesçe,
  Rey poderoso, mi alma,
  Que nin la mar fase calma,
  Nin la playa me basteçe;
  Ante, Sennor, me aborresce
  Cada cual de ellas por sy,
  Y dando penas á mí
  El mi coraçon paresce
  En todo quanto escrebí.

    Yo, mirando como çio,
  Mientra más cuyto la boga,
  Que se rompe ya la soga
  Del más noble tiempo mio,
  Rey de summo poderío,
  Querria mudar de posta
  Navegando por la costa
  En otro firme navío,
  Do me valga de la osta.

    El qual tengo començado,
  Non de madera de roble,
  Mas de aquel cimiento noble
  Que en Espanna es fundado,
  Enpero, Sennor loado,
  De las tablas que sobran
  Nin de aquellas que se cobran
  Non puede ser acabado
  Sy uestras manos non obran.

    Porque os pido por merçed
  En merçed que me ayudeis,
  Defendays et ampereys
  Tras un grand firme pared;
  Porque los lasos y red
  Do la fortuna me guia
  Rompa vuestra sennoría,
  Mi Sennor; si non, sabed
  Que la playa se desvya.


_Fyn._

    Sy mi lengua desvaría
  Con la grand necessydat,
  La vuestra serenidat
  Perdone la culpa mia
  Con discrecion y bondat.




_DIEGO DEL CASTILLO._


    Nyn quieren morir mis males,
  Nin mis cuytas desyguales,
  Nin feneçen mis cuydados,
  Nin mis dias trabaiados
  Son ya ménos que mortales;
  Nin peresce mi passion,
  Nin mi grand tribulation,
  Nin se cansan mis enoios,
  Nin sosiegan los tus oios
  De llagar mi coraçon.

    Syempre reyna mi dolor
  Con cochillo matador,
  Syempre reynan mis cadenas
  Combatiendo con sus penas
  Á mí triste, syn favor;
  Siempre reyna más mi danno
  Et mi duelo tan extranno,
  Siempre reyna mi tormento
  Syn que cesse el pensamiento
  Del vençido por enganno.

    Vivo vive mi pesar
  Syn dar fin á mi llorar,
  Viva fallo la duresa
  Que retorna mi tristesa
  Al secreto sospirar;
  Vivas son mis tentationes
  Et las mis persecutiones,
  Vivas son mis muy rabiosas
  Rabias tanto congoxosas
  Para darme maledictiones.

    Non cessan mis espantables
  Dannos muy innumerables,
  Non se fartan de vivir
  El rabioso perseguir
  De mis cuytas ymmutables;
  Non perescen mis gemidos
  De dolor tan combatidos,
  Non sosyega mi deseo,
  Nin por quanto mal posseo
  Son mis dannos fenescidos.

    Temor me fuerça que fable
  De mi plaga yncogitable,
  La muerte que me convida
  Quiere que llore mi vida
  Sin remedio reparable;
  Por ende todos nascidos
  De mis males condolidos
  Quered tender las oreias
  Á mis cuytadas conseias,
  Por quien ciegan mis sentidos.

    De mi cuerpo vulnerado
  Do seso queda burlado
  Et memoria fallescida,
  Por la discrecion perdida
  Es el saber sepultado;
  Ca gemir nunca fallesçe
  Nin amargura peresçe,
  Ante son tales sus tiros,
  Que do faltan los sentidos
  Muy mayor cuyta recresçe.

    El que bien es fortunado,
  Al nasçer es libertado,
  El que nasçe syn temor
  De la conquista de amor
  Llamen bien aventurado;
  Que yo, triste, por nasçer,
  Se partió de mí plaser,
  Do dieron fin á mi gloria,
  Y de mís fuerças victoria,
  Á quien non quiere valer.

    En mi aflicta concepcion
  Fué criada perdicion,
  En mis dias abatidos
  Fueron males repartidos
  Syn haber contradicion;
  É perdí yo por mi fado
  El poder previllejado
  De mi franca libertad,
  Por servir con lealtad
  Do soy mal galardonado.

    Mis dolores son ya tantos
  Que non me valen mis llantos,
  Mi tristesa es tanto grande,
  Que por bien que yo demande,
  Se trasdoblan mis quebrantos;
  Nin m’aprovecha llorar,
  Nin gemir, nin solloçar,
  Ántes creo que el remedio
  De mis cuytas será medio
  Con la muerte despachar.

    Para fyn de tanto duelo
  Bien sería rasgar el velo
  De la guardada honestad,
  É mis voses con verdad
  Podian bien llegar al cielo;
  Mas virtud, que non consiente
  Un tal caso ser patente,
  Por me dar mayor corona,
  Ha sellado mi persona
  Con silencio de prudente.

    Si pocas veses se falla,
  Contesçer una batalla,
  Qual en mi caso presente,
  La pluma non asy siente
  Lo que mi dolor non calla.
  Ya que rason defensora
  Non resiste á vos, sennora,
  Ser la causa de mi fuego,
  Lo que público non niego,
  Sed vos dello sabidora.

    El cansançio de sofrir
  Vuestro duro combatir,
  Que non da fin á mi quexa,
  Non me suelta nin me dexa
  Passe mi mal por desir;
  Que vuestra fe tan estrecha
  M’a ferido con la flecha
  De llagada percussyon,
  É matado con visyon
  De una muerte tan estrecha.

    Non me quexo de la muerte
  En mí cabida por suerte,
  Nin me pesa porque muero,
  Mas por tanto como quiero
  Un extremo mal tan fuerte;
  Ca queriendo más me plase
  Un querer que tanto fase
  Ser á vos desconoscida
  Por la fyn en mi venida
  De que non vos satisfase.

    Sy desis que por ventura
  Esta mi grand lobregura
  Non vos deba ser servicio,
  Compensad el beneficio
  Con la pasada tristura;
  É luégo podrés ser vos
  Iusto iues de los dos,
  Do vereys yo ser fiel
  Y vos sola más cruel
  Sobre quantas fiso Dios.

    Quanto la fuerça es mayor
  De qualquier conquistador,
  Tanto es más honorosa
  La victoria gloriosa
  Del que queda vençedor;
  Mas vuestra cruel espada,
  De la tal gloria ganada
  Non fallándose contenta,
  En mis llagas acresienta
  Como quien non fase nada.

    La llave de vuestro nombre,
  Circundada con renombre
  De vuestras cuatro saetas,
  Tienen sus brasas secretas
  Donde más pienso ser hombre;
  Y si gracia non conviene
  Donde tanta parte tiene
  El principio de su guía,
  Es porque niega porfía
  Lo que grande fe sostiene.

    Quanto más fingis de sanna
  Y quereis iugar de manna
  Por ganar un tal tropheo,
  Tanto más vos está feo
  Que querays lo que vos danna;
  Bien que presumis de casta,
  La virtud non lo contrasta,
  Mas defiende gentilesa
  Un tal acto de cruesa,
  Donde resistir non basta.

    Si de qual que mal passado
  Para ser remunerado
  El seguir fase vencer,
  Luégo yo debo de ser
  Solamente coronado;
  Mayormente pues que sigo
  Un querer con que fatigo
  Mi persona, tan feroçe
  Cuyo mal non se conosce
  Por fallencia de testigo.

    De la vista peligrosa
  De vuestra cara fermosa
  Non penseys que me reclamo,
  Mas de tanto como llamo
  A la muerte vagorosa,
  La tardança de la qual
  Me demuestra por sennal
  Segund es profetisado,
  Morir yo desesperado
  Por ser vos descomunal.


_Última._

    Por ende mirad et ved
  Vuestro yerro, y conosced
  Quánto mal redunda dello,
  Y pensad sy por fasello
  Ganaréys mayor merçed;
  Pero más me maravillo
  Por ser vos un tal caudillo
  De beldat qual paresceys,
  Que cruelmente mateis
  Vuestro Diego del Castillo.




_MOSEN UGO._


    Diversas veses mirando
  Vuestro gesto agraciado,
  Me soy tanto enamorado,
  Que siempre vivo pensando;
  Pero quién n’os amará
  Contemplando la bellesa,
  Del todo ciego será,
  O en él non habitará
  Discrecion ni gentilesa.

    Ca singular, non comuna,
  Vos llama toda la gente,
  En virtudes excellente,
  De beldades la colupna;
  Pues non de maravillar
  Es, por mucho que vos ame,
  Nin lo debeys esquivar,
  Nin se debe de pensar
  Que en mi vida vos desame.

    Esto causa la rason,
  É á mí non me desplase,
  Ca todo lo satisfasse
  Vuestra mucha perfection;
  La qual, bien reconoscida,
  Es mejor por vos morir
  Que por las otras la vida
  Ser en palmas sostenida
  É para siempre vivir.

    Si non, desid, sy goseys,
  Quál sennora fiso Dios
  Tan perfecta como vos
  En quantas obras faseys;
  Et si desis la verdat,
  Segund que vos cognosceys,
  Non tan sólo de beldat,
  Mas en toda honestad
  Monarca vos llamaréys.

    Asy non es maravilla
  Que muchos grandes sennores
  Galanes et amadores
  Sean de vuestra quadrilla;
  Ca sy esto acontesce,
  Es porque vuestra persona
  Tiene por que lo meresçe,
  Segund ya claro paresçe,
  Sobre todas la corona.

    Por do se algo presume
  De mi flaco sentimiento,
  Es porque mi pensamiento
  En vuestra virtud consume;
  El qual por vos acatado,
  Lo fallarés non absente,
  Mas ya tanto allegado
  Et á mí tan obligado
  Que siempre me soys presente.

    Mas por non vos ser prolijo
  Cesaré, lo qual cessar
  Es diffícil de obrar
  Segund que vos soy afixo;
  Ca por léxos que me veo,
  Yo nunca de vos me parto,
  Nin otra gloria posseo,
  Synon por ver mi deseo
  En loor de vos non farto.

    Non por aquesto penseys
  Quiera de vos ser querido,
  Que sy digo lo debido,
  Non es quanto meresceys;
  Sólo os agradesçeré
  Que por vuestro me miredes
  Con tales oios, que seré
  El más constante que podré,
  Aunque la muerte me dedes.


_Fyn._.

    Nunca iamas cansaré
  De escriber lo que valés,
  Nin de os servir cessaré,
  La qual prueba dexaré
  Á las obras que verés.




_ÇAPATA._


    Quanto más pienso, cuytado,
  En las cosas que deseo,
  Todo siempre yo me veo
  Dellas muy más apartado.

    Apartado syn por qué
  Me veo de quien cobdicio,
  Non por mengua de servicio,
  Esto bien lo iuraré,
  Mas fáselo mi peccado,
  Que las cosas que deseo
  Todo syempre yo me veo
  Dellas muy mas apartado.




_IOHAN RODRIGUEZ DE LA CAMARA._


    Bien amar, leal servir,
  Cridar et desir mis penas,
  Es sembrar en las arenas,
  Ó en las ondas escrebir.

    Si tanto quanto serví
  Sembrára en la ribera,
  Tengo que reverdesciera
  Et diera fructo de sy;
  É áun, por verdat desir,
  Sy yo tanto escrebiera
  En la mar yo bien podiera
  Todas las ondas tennir.




_IOHAN RODRIGUEZ DE LA CAMARA._


    Sólo por ver á Macías
  É de amor me partir
  Yo me querria morir,
  Con tanto que resurgir
  Pudiese dende á tres dias.

    Mas luégo que resurgiese
  Quien me podria tener
  Que en mi mortaia non fuese,
  Lynda sennora, á te ver,
  Por ver qué planto farias,
  Sennora, ó qué reyr;
  Yo me querria morir
  Con tanto que resurgir
  Pudiese dende á tres dias.




_DIEGO ENRRIQUEZ._


    Dicen que fago folía,
  Mi sennora, en vos servir,
  Pues la peor parte es la mia
  Débenmelo consentir.

    Bien creo que es locura
  Amar et non ser amado,
  Mas segund Dios y ventura
  Naçe todo hombre fadado;
  Si de mí es ordenado
  Que vos syrva por tal via,
  Á lo ménos puedo desir
  Que la peor parte es la mia.




_IOHAN RODRIGUEZ DE LA CAMARA._


    Oh desvelada sandia,
  Loca mujer que atendí,
  Desias verné á ty,
  É partistes por tal via,
  Deseo sea tu guía.

    Por pena, quando fablares
  Iamas ninguno te crea,
  Quantos caminos fallares
  Te vuelvan á Basilea;
  Vayan en tu compannía
  Coytas, dolor et cuydados,
  Fuyan de tí los poblados,
  Reposo et alegría,
  Claridat et lus del dia.

    El troton que cabalgares
  Quede en el primer villaie,
  Las puentes por do passares
  Quiebren contigo al passaie;
  É por más lealtad mia
  Penes, non debas morir
  Sy otro cuydas servir
  Á la hora yo querria
  Ver la tu postrimería.

    En tiempo de los calores
  Fúyante sombras et rios,
  Ayres, aguas et frescores,
  Sol et fuego, et grandes frios
  Tristesa et malenconía
  Sean todos tus maniares
  Fasta que aquí tornares
  Cridando merçed, valía.


_Respuesta._

    Vive leda si podrás,
  É non penes atendiendo
  Que segund peno partiendo,
  Non espero que iamas
  Te veré nin me verás.

    ¡Oh dolorosa partida!
  Triste amador, que pido
  Licencia et me despido
  De tu vista et de mi vida;
  El trabajo perderás
  En haber de mí más cura
  Que segund mi grand tristura
  Non espero que jamas
  Te veré nin me verás.




_DESIR DE MOXICA._


    ¿Soys vos, desid, amigo?
  —¿Y quién, sennora?
  —Un hombre que fasta agora
  Syempre tovo ley comigo.

    —En verdat, sennora, no,
  Nunca conoscí tal hombre,
  Mas desir vos he mi nombre,
  É quiçá podré ser yo.

    —Ea pues, desid, sennor.
  Ay vengo,
  El propio nombre que tengo
  Es favor de mucha tristor,
  Éste fué por mi ventura,
  Éste es por pena mia,
  Éste sará todavía
  Fasta nuestra sepultura.

    —Pues desid, asy goseys.
  —Sennora ¿qué?
  —¿Soes vos á buena fe?
  Que mucho lo pareçeys.
  —Sennora, bien puede ser
  Que le paresca algund tanto,
  Mas sería mortal espanto
  Poderlo bien paresçer.

    —Sí, par Dios, que yo vos vi.
  —¿Sennora dó?
  —Con amor quando llegó
  Encubiertamente aquí.
  —En verdat, sennora, vos iuro
  Que bien sabeis certidumbre
  Que nunca fué mi costumbre
  De seguir amor, nin curo.

    —Pues veo que muchos lo aman.
  —Verdat es,
  Pero todos los vereys,
  Esos que suyos se llaman,
  Muy más tristes que gososos,
  Ménos ledos que pagados,
  Más perdidos que ganados,
  De su bien todos quexosos.

    —Porque quereys desir mal.
  —¿De quién?
  —De amor, si vos fiso bien.
  —En verdat nin comunal,
  Maguer su fama sea buena
  El non se enpacha desarte,
  Es un cruel que reparte,
  Sin merescimiento, pena.

    —Luego mal lo conosceys.
  —Meior que á mí,
  Que ya por él me perdí
  Et desirvos he quién es;
  Amor es, mirad aqua,
  Una animosa afection
  Que nasce del coraçon
  É largos trabaios da.

    —Maravíllome de vos
  De que pensat
  Amor ser tal vanidat
  Que de lieve plase á Dios.
  —Salvo si de claro amor
  Qualquier ama sola una,
  Á fin de órden comuna
  Tal propósito es meior.

    —¿En qué manera desis?
  —En ésta;
  Que si vos la vida honesta
  Del más cierto amor seguis,
  Vivirés loada vida,
  Honrada de las del mundo,
  Acrescentaréys lo segundo,
  Nuestra firme ley complida.

    —¿Y tantos amores son?
  —Yo lo diré,
  Mas dubdo si sabré
  Dar cierta declaracion;
  Amor rige tres estados,
  El primero, celestial,
  El segundo, temporal,
  El tercero, de los casados.

    Pues declarado el primiero,
  Hay notado,
  Cómo en la divinidat
  Es el amor verdadero;
  El segundo es este trato
  Que quiere la iuventud,
  Donde mengua la salud
  É la persona en chico rato.

    —Desid del segund amor,
  Que me plase.
  —Sabed que non satisfase
  Á ningund su seruidor,
  De trabaio en que lo vea,
  Ménos de pena que sienta,
  Esto me pone en afruenta
  Que sus falsas artes crea.

    —¿El tercero que olvidastes?
  —Dicho es;
  En la copla lo veréys
  Setena si bien notastes,
  Allí se fase mencion
  Del más poderoso amor,
  Allí se puede salvar
  Como en otra religion.

    —Dexad eso et vengamos.
  —¿Á qué, sennora?
  —Al hombre que se demora,
  Cuya fabla començamos,
  Si dél me sabeys desir
  Agora de muerto ó vivo,
  Que en perder leal cativo
  Es perdido buen servir.

    Por lo qual, si vos pluguiese,
  Mandat
  Que fuesse vuestra bondat
  De faser que paresciesse.
  —Par Dios, sennora, sy puedo,
  Mucho me plase por cierto
  De lo traer vivo ó muerto
  É que lo veades çedo.

    —¿Será asy que lo traerés?
  —Sennora, sy,
  Que á mi paresçer yo oy
  Desir deste hombre dó es;
  Mas habeys de declarar
  Quánto há que se perdió,
  Porque vaya cierto yo
  Do lo entiendo de fallar.

    ¿Desque amor dieron guerra
  Es perdido?
  —Sy, amigo, asy es sabido.
  —Mas sabed que en esta tierra
  Es hombre por su contrario
  En se querer demostrar,
  Amor lo manda matar
  Et es de amor solitario.

    —¿Cómo puede eso ser?
  —Como digo,
  Que amor non busca testigo
  Quando ha de paresçer,
  Ante mata occultamente
  É nunca salva ninguno
  Por estilo ymportuno,
  Syn fyn, medio, nyn presente.

    —Ay amigo, non creays.
  —Y porque non crea
  Su persona ser tan rea
  Que murió como cuydades,
  Ántes fallaréys ser preso
  Que non muerto por querella,
  Cativo sobre mar bella
  Do non basta largo seso.

    —Por ser vuestra voluntad
  Á tanto detinimiento,
  Soy á vuestro mandamiento
  Con fyusa á lo probar,
  Eso mesmo fased vos.
  —Sennora, de mí creed,
  Ora con vuestra merced.
  —Vades, amigo, con Dios.




_IOHAN DE MEDINA._


    Alegre del que vos viesse
  Un dia tan plasentera
  Á que desir vos pluguiesse:
  ¿Hay alguno que me quiera?
  É ninguno vos quisiesse.

    Malquisto de vos et quanto
  Pasó la disierta via,
  Amadores con espanto
  Fuyen de mi compannía;
  Tal querer vos requeriese
  De mandar syn más espera
  De amores que vos valiese
  Et yo, triste, como quiera,
  Sennora, que vos valiese.




_ARIAS DE BUSTO._


    El que tanto vos desea,
  Pues que non vos puede ver,
  Una letra vuestra vea.

    Por la qual pueda saber
  Cómo está vuestra merced;
  Que ciertamente creed
  Que me fará grand plaser
  É vuestra bondad provea,
  Ya que non puede ál ser,
  Una letra vuestra sea.

    Si vuestra merced escribe
  Escribidme cómo os va,
  Que el triste que absente está
  En terribles dubdas vive;
  Pero, como quier que sea,
  Pues lo podeis bien faser,
  Una letra vuestra vea.




_DESIR DE UNO APASSIONADO._


    Si por negra vestidura
  Es, sennor, que non vos vea,
  ¿Quál fué nunca mi librea,
  Salvo negra vestidura?
  En pascua, solaz, et fiesta,
  En el goso desplaser.
  Siempre fué mi color ésta,
  Negro vestir et traer.

    Porque mi dicha fué negra,
  É yo sin ventura más,
  Mi fiesta viene detras,
  Ninguna pascua me alegra;
  Donde plaser sé que fasen,
  Syn plaser fuyo de allí,
  Pocos plaseres me plasen
  Fuyendo plaser de mí.

    Ninguno non sabe tanto
  Dello, triste, como yo,
  Pues tristesa me cobrió
  Aquel su pesado manto;
  Deleyte me quiere ver,
  Mi tristura non lo dexa,
  Por pesar dexo plaser,
  Et contento tengo quexa.

    Iusto es, vista mi vida
  De tanta contrariedat,
  Conformar la voluntad
  Con la tristesa complida;
  Tomando de negro carga,
  E cargado de sofrir,
  Sufriendo tal vida amarga,
  Dulçura será morir.

    Yo, sennores, he buscado
  Tanto tiempo su posada,
  Que en verdad ya soy cansado,
  Et non sé dó es apartada;
  Á qualquier parte que siga
  Nunca me dexa pobresa,
  Asy gose de su amiga
  Donde mora aquí franquesa.

    Aquesta noble virtud
  ¿Quién sabe dó es agora?
  Asy Dios le dé salud,
  Que me diga dónde mora;
  Que es mortal enemiga
  Su contraria escassesa,
  Asy gose de su amiga
  Donde mora aquí franquesa,


_Fyn._

    Los trabaios et fatiga
  Non se pierden por peresa;
  Á osadas, Dios me maldiga,
  Si trasgreo con riquesa.




_IOHANN DE VILLALPANDO._


    Todo el mundo he trastornado,
  Mas nunca pude fallar,
  Gutierre, con grand cuydado
  Franquesa, que andays buscar.

    Siete annos puede haber
  Que de Castilla partí,
  Solamente por veer
  Franquesa, que nunca vi;
  Con la pobreza he topado
  Muchas veses sin dubdar,
  Gutierre, con grand cuydado
  Franquesa, que andays buscar.

    Sennor Gutierre de Arguello,
  Fuerte empresa habeys tomado,
  Á mí mucho pesa dello,
  Mas pasad como he pasado,
  Tanto tiempo que he buscado
  Esa virtud syngular,
  Gutierre, con grand cuydado,
  Franquesa, que andays buscar.

    Tambien quiero que sepades
  Otra cosa que busqué,
  Gentilesa, mas creades
  Que tampoco la fallé:
  Buscándola soy barbado
  Con muy terrible pesar,
  Gutierre, con grand cuydado
  Franquesa, que andays buscar.


_Fyn._

    Tal consejo vos daré,
  Sy lo querédes tomar,
  Que dexeys por vuestra fe
  Franquesa, que andays buscar.




_MOSEN REBELLAS._


    En Castilla es proesa,
  Franquesa, bondat, mesura,
  En los sennores larguesa,
  En donas grand fermosura.

    Pues franquesa es sennora
  De muchas otras bondades;
  Allí es habitadora,
  Acá por demas andades;
  Con bondat et con noblesa
  Allí es do más atura
  En los sennores larguesa,
  En donas grand fermosura.

    Que en estas partes, sennor,
  Há grand tiempo que non viene,
  Que de fama et de honor
  Siempre su carrera tiene;
  Con ella vive ardidesa,
  Discrecion, desenvoltura,
  En los sennores larguesa,
  En damas grand fermosura.


_Fyn._

    Allí verédes destresa,
  Andar con buena ventura,
  Donde gracia et noblesa
  Me sacaron de cordura.




_IOHAN DE DUENNAS._


    La franquesa muy extranna
  Que buscays por empresa,
  Un muy noble rey de Espanna
  Disen que la tiene presa.

    Disen que la quiere tanto,
  Que por faserle plaser,
  Éste es un mortal espanto
  Lo que da y echa á perder;
  Et la virtud do se banna
  Franquesa, de amor encesa,
  Un muy noble rey de Espanna
  Disen que la tiene presa.

    Disen que tiene tambien
  Gosos, plaseres et guerra,
  Et victoria contra quien
  Tomar quiere de su tierra;
  É la valiente companna
  Que asy la tiene defesa,
  Un muy noble rey de Espanna
  Disen que la tiene presa.


_Fyn._

    De vuestra pena tamanna,
  Sy Dios me ayude, me pesa,
  Mas, amigos, á muchos danna
  Por arrear pobre mesa.




_PREGUNTA DE IOHAN DE TORRES_

Á IOHAN DE PADILLA.


    Non sabes, Iohan de Padilla,
  Sennor, qué me acontesció:
  Antayer venía yo
  Por defuera de la villa
  En un troton caballero,
  Un escudero comigo,
  El qual puede ser testigo
  Desto que desir vos quiero.

    Vi asentado en un lusillo
  Al amor, cuio mandado
  Fesistes et yo cuytado,
  Triste, flacco et amarillo;
  Mas asy vea plaser
  De quien servir me mandó,
  Que fasta que me fabló
  Non lo pude conoscer.

    Mas desque lo conocí
  É tan triste lo vi estar,
  Ove terrible pesar,
  Assy Dios sea por mí;
  Pregunté lo que fasia,
  Díxome que allí se estaba,
  Que en la villa non fallaba
  Quien acogerlo queria.

    Yo fuy maravillado
  De aquello que me disia,
  Preguntéle sy habia
  Al grand palacio llegado;
  Respondióme: allá soy ydo,
  Donde el rey me pudo ver,
  Mas quiso dar á entender
  Que non me habia conoscido.

    Dixo: á casa del Condestable
  Só ydo muchas vegadas,
  Fallé las puertas cerradas,
  Solamente quien me fable
  Nin me responda non fallo;
  Ved sy es grand amargura,
  Veiendo mi mala ventura
  Baxo mis oyos et callo.

    Tambien dis á la posada
  De Iohan de Silva que fuera,
  É que en breve le dixera
  Tal razon non muy limada;
  Sennor, bien sabeys quién soy.
  ¿Puedo en vos fallar abrigo?
  Dixo: andat, andat, amigo,
  Tempo fué que se pasó.

    Tambien cuenta que llegára
  Donde vos posays, sennor,
  Pero sy fué con dolor
  Trasdoblado lo tornára;
  Viendo en vos tal mudamiento,
  Que non vos osó fablar,
  Non pensando de fallar
  En vos buen acogimiento.

    Desque le vi tan aterido
  É llorar tan bravamente,
  Trabaié que de presente
  Pudiese ser acorrido;
  Levélo comigo luégo,
  Pensé de le complaser
  Fasiéndole luégo ser
  Asentado tras el fuego.

    Allí le fise saber
  Quánto trabajo sofrí
  Despues que lo conoscí,
  Syn iamas yerto faser;
  Respondió: todo tu danno
  Yo mucho trabaiaria
  Por tornarlo en alegría
  Saliendo de cabo d’anno.


_Respuesta._

    Iohan sennor, yo la fablilla
  Leí que te acontesció,
  De lo qual á mí tomó
  Muy grand rysa á maravilla;
  Mas por muy mucho dinero
  Non quisiera yo, te digo,
  Que se fuera el enemigo
  Sin probar el repostero.

    De cómo estaria sensillo
  Syento yo grand gasaiado,
  Quanto más sy en el costado
  Le feria garsagannillo;
  Aquí se puede poner
  Un exiemplo que oy yo,
  Que quien á lobos mató,
  Lobos lo habian de comer.

    Maravíllome de ty,
  Pues sabías su mal usar
  É quánto mal fué tractar
  Á otros et á tí et á mí;
  Qual coraçon te sofria
  De escuchar lo que fablaba.
  Al traydor que á la cava
  Echó á quien lo servia.

    Dises que por muy burlado
  Del sennor rey se tenía
  Por haberle por tal vía
  Visto et dissimulado;
  Non dubdo ántes comido
  De lo él asy faser,
  Que segund mi entender,
  Bien tien el pan partido.

    Pues el Conde favorable
  Non le fué, te digo, á osadas,
  Que de quantas sofrenadas
  Rescibió soy agradable;
  Corrámoslo como á gallo
  El que non ovo mesura
  De poner tanta tristura
  Como hay por su contrallo.

    Dises que non falló nada
  En mi primo, aunque lo viera
  Ya del todo va defuera
  Pues allí non hobo entrada;
  Mas sy él lo conosció,
  Lo qual yo non contradigo,
  Calla callando me obligo,
  Que alguna ves lo burló.

    Mas sy yo lo barruntára
  Quando á mí vino el traydor,
  Yo l’fisiera tal honor
  Que á cuestas lo levára;
  Aunque ayunára el aviento
  Yo te digo syn dubdar
  Quel fisiera sorrabar
  De los perros más de çiento.

    Muy grand yerro conoscido
  Es faser bien al que miente,
  Que estos tales ciertamente
  Con mal fasen buen partido;
  Por ende, sennor, te ruego
  Que lo dexes padescer,
  Que con mal condescender
  Á bien lo farémos luégo.

    Non cures de lo creer,
  Que yo porque lo crey
  Quanto bien habia en mí
  Perdí et todo plaser;
  Mas mi mal fué tan extranno,
  Que todo el mundo desia
  Que non era el que solia,
  Nin podia ser tal enganno.




_SUERO DE RIBERA._


    Gentil sennor de Centellas,
  Ved qué porfía sostengo:
  Muchos disen por do vengo,
  Si vi tan fermosas bellas
  Como las napoletanas;
  Yo respóndoles que sy,
  Salvo seys damas que vi
  En bellesa soberanas.

    Las quales, sy Dios me vala,
  Su beldat mucho floresce,
  Ya sea que me paresce
  Saber muy poco de galla;
  Tal gracia, de grado dada,
  Quier en duenna ó donsella,
  Faserla dos tantos bella
  Atrativa deseada.

    Si bien soy mal inventivo
  En la materia presente,
  Fablaré summariamente
  Claro, non comparativo,
  Tocando de cada una
  Non largando la hystoria,
  Segund mi flaca memoria
  Por arte llana conmuna.

    La primera, generosa
  En grado superiora,
  Es una noble sennora,
  Condessa muy virtuosa;
  De Derno entitulada,
  Que por la faser meior,
  Dotóla nuestro sennor
  Bueno con buena casada.

    Por muy excellente modo
  Vi otra fermosa dama,
  Que de Gatula se llama,
  Primera de todas en todo;
  De sus pompas et nivel
  Se faria larga suma,
  Pero detengo la pluma
  Por non tocar al papel.

    Syn más quedar en olvido
  Valor que tanto se precia,
  Es la fermosa Lucrecia
  Del gentil seie de nido;
  Donsella de grand valía,
  En extremo syngular,
  Por quien disen el cantar:
  Para mí me la querria.

    Del sege de Capuana
  Vi Camilla graciosa,
  Que resplendece fermosa
  Más que estrella de Diana;
  El Sennor muy soberano,
  Mostrando su grand poder,
  Las otras mandó faser,
  Y ésta fiso por su mano.

    En este sege nombrado
  Vi otra Lucrecia plasiente,
  Donsella bien paresciente
  En superlativo grado;
  Compassada su bellesa,
  Segund el mi parescer,
  Bien creo que debe ser
  Tesoro de gentilesa.

    Minutela Margarida,
  Mujer de mossen Gallarte,
  Non debe quedar aparte
  De fermosura escondida;
  Á quien juzgaron las fadas
  Por sentencia verdadera
  Que non fuese postrimera
  De las fermosas loadas.

    Tornando, mosen Françes,
  Á mi porfía primera,
  Pues ya vedes la manera,
  Respondedme si queres;
  Dexando toda favor,
  Presentandos por testigo,
  Destas sennoras que digo
  Quál vos paresce meior.




_DIEGO DE VALERA._


    Adios, mi libertad,
  Y otrosy vos, alegría
  Que dolor et soledat
  Seguirán mi compannía.

    Pero doquier que vayays,
  Habed memoria, vos ruego,
  De mí, que solo dexays
  En vivas llamas de fuego;
  Y solamente pensad
  En seguir ya vuestra via,
  Que dolor y soledat
  Seguirán mi compannía.

    Aquestos mi iuventud
  Finarán por mi ventura,
  Sin defensa de virtud
  Serán de mí sepultura;
  Pues agora caminad,
  Sea Dios en vuestra guía,
  Que dolor y soledat
  Seguirán mi compannía.




_EL PLANTO QUE FISO LA PANTASILEA._


    Yo sola membrança sea
  Enxemplo á todas personas,
  La triste Pantasilea,
  Reina de las Amasonas;
  Ector, que gloria possea,
  Amé por donde muriese
  El triste que amar desea
  y á mi planto el fin hobiese.

    Sola yo reina amasona
  Nascí porque amar debiese
  Ector más que otra persona
  Cuytada que nunca lo viese;
  Sola yo la mal fadada
  Quiso amor que fenesciese
  Amando, et non fuse amada,
  Nin quien ame conosciese.

    Por fama fuy enamorada
  Del que non vi en mi vida,
  Por armas vencí, cuitada,
  É fuí por fama vencida.
  Yo vengué la reina Ortía
  De Hércules et Minelyda,
  Domé la gente de Syria,
  Salvaie, ensoberbeçida.

    Di vengança de Theseo
  Á Hypólito, ofendida,
  Vencí al rey Oriseo,
  Cobré la Syria perdida;
  En historias quantas leo
  Non fallé quien me venciesse,
  Salvo amor et buen deseo
  De un solo que bien quisiesse.

    Sentiendo por quien moria
  La cruel guerra en que fuese,
  Partí de mi sennoría
  Valer lo que me valiese;
  Fasiendo la luenga vía
  Contra las partes de Frigia,
  Las buelfas mortal feria
  En el desierto de Libia.

    Los alárabes combatia,
  Vencí los fuertes serenios,
  Gané por donde venia
  Fasta los montes armenios;
  Caminando en claro dia,
  Deseo que me guiaba,
  Vi Troya do parescia
  É sus torres demostraba.

    ¡Quánta fué mi alegría!
  ¡Quánto va del que bien ama!
  Cada paso que movia
  Plaser se me acrescentaba;
  Vi la grand caballería
  É gente muy ordenada
  De los griegos, que movia
  Por me vedar la entrada.

    Á las horas yo sandia
  Por ver el que deseaba,
  Qué fechos de armas fasía
  Et de qué són peleaba;
  Ya el sol se retraya
  É la hueste bien reglada,
  Quando amor et su valía
  Les ganamos la iornada.

    Yo venciendo, que temia,
  Siempre teme quien bien ama,
  Que en tal són non plaseria
  Al poseedor de la fama;
  Perlas, oro, febrería
  Vesti á la puerta timblea,
  Verde y blanco chapería
  Mis doncellas por librea.

    Con qué honor me rescebia
  Priamo, rey soberano,
  Duques que non conoscia,
  Reys et pueblo troyano;
  Ector sólo fallesçia,
  Sin pena gloria alguna,
  Quando reynar attendia,
  La rueda volvió fortuna.

    Saliendo á rescebirme
  El buen rey et su companna,
  Non pudo encobrirme
  Su dolor et quexa tamanna;
  Sospirando en le decir
  Por ver el que bien queria,
  Respondióme tu plaser
  Hoy fenesce en este dia.

    Seiendo alegre et plasentera
  Con el gesto que esperaba,
  De Ector que muerto era
  Á mí la nueva llegaba.
  ¡Oh, maldita sea la fada
  Cuytada que me fadó!
  ¡Oh madre desaventurada
  La que tal fija parió!

    Amasona, reina triste,
  Del dios de Amor maltractada,
  En fuerte punto nasciste
  O en alguna hora menguada,
  ¡Oh triste! meior me fuera
  Que nunca fuera nascida;
  A lo ménos non oviera
  La muerte tan conoscida.

    Cuytada, triste seyendo,
  En mi fortuna pensando;
  Mis cuytas dolor planniendo
  Con dios de Amor razonando;
  Vénus seguiendo tu estoria,
  En mi danno consentiendo,
  Hasme levado la gloria
  De amores que non entiendo.

    Vénus de tanto servicio
  Que te fiçe atribulada,
  De oracion et sacrificio
  ¿Que galardon es sacada?
  ¡Oh triste yo sin ventura,
  Un amor tan deseado
  La muerte, que non se cura,
  Habérmelo así levado!

    ¡Maldito sea aquel dia,
  Archíles, en que naciste!
  Buen Ector, ¿qué te fasia,
  Que tanto mal le fasiste?
  Oh reina, ¿dó tu gemido
  Tu sospiro et tu quebranto?
  Coraçon endurescido,
  ¿Cómo non mueres de espanto?

    Sennor, mientra tú viviste,
  De mí fuiste bien amado;
  Agora, pues feneciste,
  Nunca serás oluidado,
  El buen Ector enterrado
  Donde quiera que estoviere,
  De mí será acompannado
  Cuytada mientra viviere.

    ¡Oh reina desconsolada!
  Sé que me pueden llamar
  La más triste apasionada
  De cuantas saben amar.
  E aquellas que non te amaron,
  Sennor, como yo te amé,
  De sola viste goçaron
  ¡Mesquina! que non goçé.

    Bien escura fué mi suerte,
  Mi quebranto et mi dolor,
  Non debe refusar muerte
  La que pierde tal sennor;
  A mis cuytas remediaba
  Cuydando que resurgia;
  Mas cuando bien lo miraba
  Mayor planto et cuyta habia.

    Ya el dia fallescia
  Et la noche se açercaba,
  Mi alma se escurescia
  É mi placer se apocaba
  Porque partir me fasian
  Donde el buen Ector estaba,
  Mis dolores más crecian
  Et mi placer se apocaba.


_Fyn._

    De la grand pena que habia,
  Lo más que me consolaba
  Era que presto morria,
  Segund el mal que pasaba.




_ALFONSO ENRIQUEZ._

_Testamento suyo._


    En el nombre de Dios de Amor
  Público et notorio sea
  Como tan claro se vea
  El mundo fallescedor;
  Que syn fuerça et sin requeste,
  Con todo mi sentimiento,
  Ordeno mi testamento,
  Del qual su thenor es éste.

    Dó á amor primieramente
  Mi alma, que faga della,
  Blanca, negra, fea ó bella
  Como le será plasciente;
  Quanto bien fis fasta agora
  Et fare en quanto viviere,
  Si lo rescebir quisiere
  Dolo todo á mi sennora.

    Dole más quanto duráre
  Vivo el mi cuerpo todo,
  Que faga del á su modo
  Como se más contentare;
  É yo muerta mi persona,
  Le dexo procurador
  Al muy honrado sennor,
  Arzobispo de Lixbona.

    Al qual en merçed pido
  Con voluntad afincada
  É dexola recomendada
  Por quanto lo he servido;
  Et sea mi testamentario,
  É faga ó mande faser,
  Que sin nada fallesçer
  Se cumpla mi inventario.

    Ordeno mi testamento
  Ser fecho et obrado,
  El qual desque acabado
  Segun mi ordenamiento,
  Sy otro tal se falláre,
  Mandóme luégo quemar,
  Faser polvos, et aventar
  Quando más çerco ventáre.

    Sea de la sepultura
  La noble donna Theresa,
  Vestida como françesa
  La somera cobertura;
  Un laud bien encordado,
  Desligados sus cabellos,
  Pos endecha los trebellos
  Cantando bien acordado.

    Porque sea más apuesta,
  Sea la diestra pared,
  Elvira por su merçed
  Cantando la cancion esta:
  Poderoso amor, loado
  De tí haya perdonança,
  Pues veo que fis errança
  En te ser desmesurado.

    La otra parte será
  La diestra Mariguillem,
  Por la cual creo tambien
  Que se ennoblescerá,
  El monumento tal cosa;
  Cantando en són de planto,
  Ya sennora fasta cuándo,
  La fas un poco lorosa.

    Sea la cabeçera
  La Clara muy especial,
  Con gesto muy cordial,
  Cantando en esta manera:
  Amor cruel et brioso,
  Mal haya la tu altesa,
  Pues non fases ygualesa
  Seyendo tan poderoso.

    Et sea la fija del alma,
  Leonor, toda vestida
  De negro, muy dolorida,
  Á los piés, como quien llama,
  Donna Beatris, sennora,
  Disiendo: Venid, verés
  El que tanto bien querés,
  Ved en qué posada mora.

    Del sepulcro tan honrrado
  Quiero que sea lusillo,
  La sennora de Vadillo
  Cantando muy mesurado:
  Todas passa en fermosura
  La que dixo ende mal,
  Adios, adios, Portugal,
  Partir me será cordura.

    Entiérreme muy apriessa,
  Envuelto en un cendal doble,
  En la posada muy noble
  De la sennora condesa;
  Á los piés de su altar,
  Si por ello algo quisiere,
  Denle cuanto yo tuviere
  Fasta nada non quedar.


_Fyn._

    Si lo mio non bastáre,
  Mis tios, ambos á dos,
  Fasta lo pedir por Dios
  Dénle quanto demandáre.




_ÇAPATA._


    Pues que fuistes la primera
  De quien yo me cativé,
  Desde aquí vos dó mi fe
  Que serés la postrimera.

    Sennora, vuestra beldat
  Me fiso ser amador
  É me puso en voluntad
  De ser vuestro servidor.
  Por lo qual fasta que muera,
  Pues que á vos primero amé,
  Desde aquí vos dó mi fe
  Que serés la postrimera.

    Quien quisiese al buscar
  De meior non fallaria,
  El trabaio de cercar
  Cierto es que perderia;
  É pues tal es mi manera
  De tener donde trabé,
  Desde aquí vos dó mi fe
  Que serés la postrimera.




_LOPE DE STÚÑIGA._


    Sennora, grand sinrason
  Me feçistes en buena fe,
  Condennarme syn por qué.

    Todo hombre se enamora
  Á fin de ser amado;
  É por ser yo enamorado,
  Vos amé á vos, sennora,
  Et segund paresce agora,
  Aunque yo vos de mí,
  Condenaysme sin por qué.

    Ruego á los amadores
  Que aman syn ser amados,
  Que syentan los mis cuydados
  É plangan los mis dolores;
  Pues saben que son amores
  Que syempre mudan la fe
  É condenan syn por qué.


_Fyn._

    Vuestra muy linda figura
  Yo siempre desearé,
  Pues de vos me cativé.




_MACÍAS._


    El gentil ninno Narciso,
  En una fuente gayado,
  De sy mismo enamorado,
  Muy esquiva muerte priso;
  Sennora de alegre riso
  É gracioso lindo brío,
  Á mirar fuente nin rio
  Non se atreva vuestro viso.

    Engannaron sotilmente
  Con ymaginacion loca,
  Fermosura y edat poca
  Al ninno bien paresciente.
  Estrella resplandesciente,
  Mirad bien estas dos vias,
  Pues beldat y pocos dias
  Cada qual en vos se siente.

    Prados, verduras et flores
  Otorgo que las miredes,
  Otrosí que escuchedes
  Dulçes canticas de amores.
  Mas por sol nin por calores
  Tal cobdicia non vos ciegue,
  Vuestra vista siempre niegue
  Las fuentes et sus dulçores.


_Fyn._

    Deseando vuestra vida,
  Áun vos dó otro conseio:
  Que non se mire en espeio
  Vuestra fas clara, garrida;
  Que sabed que la partida
  Sería dende tanto fuerte,
  Que non vos fuese la muerte
  De Narciso repetida.




_VILLALOBOS._


    Pues me fallesció ventura
  En el tiempo del plaser,
  Ya no espero haber folgura,
  Mas por syempre entristeçer.
  Tormentado con tristura
  Llamaré, orad por mí,
  Deus meus, hely, hely,
  Lamaçabacthani.

    Quien mis cuitas entendiese,
  É mi pesar et quebranto,
  Et de mí se adolesciese,
  Faria comigo llanto.
  Quanto más si bien supiese
  Tanto bien como perdí,
  Deus meus, hely, hely,
  Hely lamaçabacthani.




_RODRIGO DE TORRES._


    Qualquiera que me toviere,
  Sennores, pues me perdí,
  Déme y tome de mí
  Falladgo qual le pluguiere.

    Por amar tan grand tormento
  Con mí cuydados me dó,
  Que non sé dónde me estó.
  Tanto es mi desatiento.
  Quien de mí algo supiere,
  Si nunca se vea assy,
  Déme y tome de mí
  Falladgo qual le pluguiere.

    Quien falló á mí cuytado
  Tenga por bien que me dé;
  Si non, sepa quel seré
  Por de furto demandado.
  Amigos, el que temiere
  Aqueste pregon de mí,
  Déme y tome de mí
  Falladgo qual le pluguiere.




_Á LA CONDESA DE ADERNO, IOHAN DE ANDUJAR._


    Deesas preciosas Calíope et Pálas,
  Mostrando vestra inmensa potencia,
  Fased al ingenio mio las alas,
  Algun tanto agudas, de vuestra influençia;
  Asy que yo pueda con grand reverencia
  De aquesta segunda Diana escrebir
  Las claras virtudes é limpio vivir,
  La grand fermosura, la bella presençia.

    La qual de la casa de sancto sobrino
  Es el principio de sus propios genos
  Su noble marido á ella condino
  De los Moncadas notables, serenos;
  Non Penélope, nin Ysifle ménos,
  Non la prudente castíssima Argía
  Tovieron guardados con tanta porfía
  Sus inmaculados limpíssimos senos.

    Puede Fortuna los bienes mundanos
  Dar et quitar segund su plaser;
  Pero las virtudes non son en sus manos
  Nin dellas vos pudo desnuda faser;
  Nunca dirán en vos conoscer
  Modos nin actos que fuesen blasfemados,
  Si bien morales, los quales formados
  Suelen las duennas prudentes haber.

    Tenes syn un sy muy grand fermosura,
  Con habitud de clara bondat,
  Gesto, donayre, gracia et mesura,
  Con perfection de vera honestad;
  Modestia, temperança sin reguridad,
  Qual se requiere á vuestra noblesa,
  Por uso comun con grand gentilesa
  Regis vuestras fablas con moralidat.

    Sennora Condesa, en vuestras faciones
  En el gesto pulcro con grande armonía
  Muestra haber fecho por sus proporciones
  El última fuerça sotil simetría;
  Las estrellas potentes la grand gerarchía
  Con los elementos mostraron la prueba
  Del su grand poder, fasiéndovos nueva
  Sobre las otras que el mundo nos cria.

    Asy, pues que tanto vos fiso compuesta
  Por gracia çeleste el vestro planeta,
  É sobre las damas modestas, modesta,
  En grand perfection prudente, discreta,
  No bastaria Homero poeta,
  Syn ser ayudado de gracia divina
  Á vuestros loores que humana doctrina
  Non es en tal casa del todo perfecta.

    El Iove potente, que el mundo gobierna,
  Et ha con grand cura los cielos regido,
  É fiso la clara lumbrosa lucerna
  Que ha de la noche el dia partido,
  Vos guarde et conserve con vuestro marido
  En gracia del alta real majestad,
  Porque luengos tiempos en feliçidat
  Loés el su sancto nombre temido.


_Fyn._

    El ninno Feronte, sin seso regido,
  Tomó grande empresa con simplicidat,
  Así yo, illustra sennora, vos pido
  Que me perdoneys con humanidat.




_FERNANDO DE LA TORRE_

_Á DON LADRON DE GUEVARA,_

_porque su mujer es una muy galana dama._


    Mirad qué grande question
  Concluida en dos rasones,
  El marido ser ladron
  Y ella roba coraçones;
  Entramos de grand valía,
  Mirad qué vos digo agora,
  Un ladron con robadora
  Tienen fecha compannía.




_IOHAN DE TAPIA._


    Trabaios que me matays,
  Cuydado et graves tormentos
  Con pesares,
  Congoxas, non me dexays
  Et desplaseres destientos
  Á millares;
  Fatigas, llantos, sospiros,
  Gemidos, tribulaciones,
  Desventuras,
  Passiones fasen sus tiros
  Con tantas malediciones
  Con tristura.

    Guerras, muertes et feridas,
  Plagas, temores et males,
  Con enoios,
  Las mis penas conoscidas
  Desfavores desiguales
  Á mis oios;
  Sannas, desastres, caydas,
  Grandes estimulaciones
  Con dolores,
  Mansillas tan desabidas
  Me trahen persecuciones
  Con temores.

    Ya vienen los maleficios
  Con las desesperaciones
  Dando gritos,
  Á cuyas con los indicios
  Con grandes lamentaciones
  En escriptos;
  Con la sententia ya dada
  Que aquestas cuytas me maten
  Con tristesa,
  Llorando mi atribulada
  Vida que de mí se espanten
  Con cruesa.

    Cativo soy en cadenas,
  Tiénenme mis fuertes dannos
  Maltractado,
  Destierros et grandes penas
  En los terrenos extrannos
  M’an robado;
  Las cosas que más queria,
  La muerte me las levó
  Syn piedat,
  Fortuna con su porfía
  En tierra me derribó
  Con crueldat.


_Fyn._

    El mi cuerpo et alma mia
  Ya padesce et padesció
  Por lealtad;
  Que lo que sufro et sufria
  Es por lo que padesció
  Por la verdat.




_UN ALUALÁ QUE MANDÓ_

IOHAN DE TAPIA Á LA FIJA DE LA CONDESA DE ARENAS.


    Donsella ytaliana,
  Que ya fuyste aragonesa,
  Eres tornada françesa,
  Non quieres ser catalana.

    Salud, recomendaçion
  De mí non recibirás,
  Nin tú me la mandarás
  Teniendo tal opinion;
  Tú fases como Adriana,
  Enemiga genovesa,
  Eres tornada francesa,
  Non quieres ser catalana.

    Ya la casa de Aragon
  De tí se puede quexar,
  Que la fuyste á dexar
  Syn se ninguna rason;
  Pues par Dios, dama loçana,
  Con dolor de tí me pesa
  Que eres tornada francesa,
  Non quieres ser catalana.

    Ántes eres eniuyna
  De su secta et de su ley,
  Has fallescido á tu rey,
  Vas con la griega rapina;
  Con la Cava castellana
  Te sentarás á la mesa,
  Y con la sennora ynglesa,
  Con Breceyda la troyana.

    Mujeres, que non tenés
  Fe, amor et lealtad,
  Diré bien de la bondad
  Y mal del mal que fasés;
  ¡Oh cruel napoletana,
  Voltada con nueva empresa!
  Eres tornada francesa,
  Non quieres ser catalana.

    Si la rueda de ventura
  Nos torna en prosperidat,
  Vencerémos tu beldat
  Y la tu grand fermosura;
  Faser t’an çeciliana,
  Aunque eres calabresa,
  Dexarás de ser francesa
  É tornarás catalana.

    Escríbeme cómo estás,
  Cómo passas de tu vida,
  Si eres arrepentida,
  De todo me avisarás;
  Aunque seas más galana,
  De muchos serás represa,
  Que eres tornada francesa,
  Non quieres ser catalana.

    Yo te envio esta cancion
  Escripta como alvalá,
  Mira tu fama dó va,
  Rige la tu discrecion;
  De Lucrecia la romana
  Te recuerdo sin ofesa,
  Que eres tornada francesa,
  Non quieres ser catalana.

    De mí te quiero desir,
  Fablándote la verdat,
  Que teniendo lealtat,
  Christiano quiero morir;
  Si mandas algo, serrana,
  Al rey ó á la princepsa,
  Lo faré, nueva francesa,
  Porque fuiste catalana.

    Dexa esa gente pagana,
  Non quieras desesperar,
  Tórnate al baptisar,
  Sé la segunda Dyana;
  Hungra, tudesca, alemanna,
  Mora, turca ó charquesa,
  Renegada y non francesa,
  Morir quieras catalana.


_Fyn._

    La casa real de Francia,
  Sus reinos iuntos et altesa
  Cessares de grand franquesa
  Fueron et grand abundancia;
  Iamas les plugo con gana
  Los non leales en su mesa,
  Pues error es ser francesa
  y lealtad ser catalana.


_El sobre escripto del alualá._

    A tí, Madama María,
  Carachula el sobrenombre,
  Iohanne de Tapia es el hombre
  Que aquesta alualá te envia.




_CANCION DE IOHAN DE TAPIA_

_á la fija del Duque de Milan, syendo él en presion._


    Muy alta et muy excellente
  Princepsa muy generosa,
  Más gentil et más fermosa
  Que non el sol quando es lusiente.

    La luna teme de vos,
  Gentil dama, et la Diana,
  É las estrellas, par Dios,
  Tanto sois bella et loçana;
  Yo, el triste padeciente,
  Me encomiendo á vos, sennora,
  Más gentil et más fermosa
  Que non el sol quando es lusiente.

    La claridat escuresçe,
  Ante vuestra fermosura,
  La escuridat escuresçe,
  Tal es la vuestra figura;
  La nieve, de vos presente,
  Se muestra ser otra cosa,
  Tal es la vuestra graciosa
  Cara muy resplandesciente.

    El fuego faseys morir,
  Muy discreta criatura,
  Al cristal poneys tristura,
  Las piedras faseys fuyr;
  El carbonclo relusiente
  Su esplandor monstrar non osa
  Ante la vuestra graciosa
  Cara muy resplandesciente.

    El agua clara es turbada
  Ante la vuestra mesura,
  É todo miralle escura
  Siendo allí vos presentada;
  El rayo muy relusiente
  Su claror mostrar non osa,
  Ante la vuestra graciosa
  Cara muy resplandesciente.


_Última._

    Árboles, aves et hierbas,
  Los mundanos elementos
  Á todos fases contentos,
  Á todas cosas contiemplas;
  Los pexes de la corriente
  Qualquier animal reposa
  Viendo la vuestra graciosa
  Cara muy resplandesciente.




_IOHAN DE TAPIA,_

_Á la muy excellente reina de Aragon et de Seçilia._


    Aunque estó en reyno extrangero,
  Dama, yo vos loaré,
  Pero non vos amaré
  Como amante verdadero,
  Mas servidor vos seré.

    Gentil reyna aragonesa,
  Sennora de valencianas,
  Condesa de catalanas,
  De las beldades princepsa,
  De vuestros reynos lusero,
  De Espanna yo bien diré
  Que soes sol de las que sé,
  En Francia pasays primero,
  Las otras no enoiaré.

    De una cosa me desplase,
  Que quien vos ama, sennora,
  Que seays acusadora,
  Pero bien me satisfase
  Con esta do vays primero,
  El secreto guardaré,
  Que nunca descobriré
  Al primero nin al tercero,
  Antes yo me callaré.

    Que sy Dios vos ha dotada
  De tan alta fermosura,
  ¿Qué vale la criatura
  Que de todos non es amada?
  Sy alguno fase yerro
  Sobrado de amor, non sé
  Qué falta le fallaré,
  Si al amante fase yerro,
  Con gracia lo apartaré.




_OTRA CANCION DE IOHAN DE TAPIA_

_á madama Lucrecia._


    Dama de tan buen semblante,
  Que la vuestra grand beldat
  Fase la guerra
  Á quien fa temblar la tierra
  Desde Poniente á Levante.

    Vos fuistes la más fermosa
  Donsella que fué nascida,
  Muy honesta et virtuosa,
  De todos bienes complida;
  Sennora que á tal amante
  Con tan poca piedat
  Faseys la guerra
  Á quien fa temblar la tierra
  Desde Poniente á Levante.

    Vos fuistes la combatida
  Que venció al vencedor,
  Vos fuistes quien por amor
  Iamas nunca fué vencida;
  Vos pasays tan adelante
  Et con tanta crueldat
  Faseys la guerra,
  Á quien fa temblar la tierra
  Desde Poniente á Levante.




[Ilustración]




_IOHAN DE TAPIA,_

_Á la devisa del sennor Rey don Fernando._


    Montanna de dyamantes,
  Que por vos ser defendida,
  Amadores,
  Reys, principes, ynfantes,
  Por tí perderán la vida
  Con dolores.

    Fiia de las ynvenciones
  Secretas et peligrosas
  Trabaiadas,
  Tenías con tus pendones
  Las provincias generosas
  Soiusgadas.

    Devisa que los metales
  Pasa la tu fortalesa,
  É grand valía,
  Pocos te fueron leales
  Mostrando la su vilesa
  Et tiranía.


_Última._

    ¡Oh lealtade fallescida
  Contra el monte generoso
  Consagrado!
  ¡Oh patria desconoscida,
  Do tienen al virtuoso
  Por errado!




_CANCION DE IOHAN DE TAPIA._


    Sanctus, Sanctus, Sanctus Deus,
  Socorred que non padesca
  Tanto..... non fenesca
  Por amores, Deus meus.....




_CANCION DE IOHAN DE TAPIA._


    Bien veo que fago mal,
  Donsella, en vos amar,
  Mas non puedo faser al
  Sinon ver et desear.

    Mis dias m’an devedado
  Que non siga más amores,
  Amor me tiene mandado
  Que non sufra más dolores;
  Viendo mi persona tal,
  Non sé otro remediar,
  Non podiendo faser al
  Synon ver y desear.




_IOHAN DE TAPIA._


    Fortuna sobre la tierra
  Me ha girada la fas,
  Mal me fallo con la guerra,
  Mucho peor con la pas.

    El evangelio de sant Iohan
  Non lo entiendo en verdat,
  El apocalipsi con afan,
  Mucho más la Trinidat;
  Pues que amor me destierra
  Volviéndome la su fas,
  Mal me fallo con la guerra,
  Mucho peor con la pas.




_IOHAN DE TAPIA._


    Layda por nombre garrida,
  Dama de tanta beldat,
  Habed de mí piedat,
  Non fagays penar mi vida.

    Vuestros oios tan loçanos,
  Vuestro ayre de fermosa,
  Vuestro lindor de graciosa
  Me han traydo muchos dannos;
  Por ser vos tan entendida,
  Mirando vuestra honestad,
  Layda, por vuestra beldad,
  Non fagays penar mi vida.




_IOHAN DE TAPIA._


    Mi alma encomiendo á Dios,
  Mi cuerpo doy á la tierra,
  El coraçon dexo á vos,
  Dama que le faseys guerra.

    Mis oios dexo á los vuestros
  Porque los podays mirar,
  Que por amores siniestros
  Vos los fuistes á matar;
  Pues la muerte daes á vos,
  La vida se nos destierra,
  Cantando de languxos
  Faré fin sobre la tierra.

    Por el mal que me fesistes
  Diré con muy grand pesar,
  Oh vos, omnes qui transistes
  Por la via de bien amar,
  Pues pensar debeis en Dios
  Y non matar sobre la tierra,
  Á quien non feçistes vos
  Non le deys cuytas nin guerra.




_IOHAN DE TAPIA,_

_contra un su amigo ytaliano._


    Mal haya quien su secreto
  Dise á persona nascida
  Para siempre ser subiecto,
  Cativo toda su vida.

    Yo erré en confesar
  Lo que vos fuy á desir,
  Fuystesme á difamar
  É del todo á discobrir;
  Todo hombre mire el efecto,
  Su lengua tenga escondida,
  Non descobra su secreto
  Á persona desta vida.

    Oir et ver et callar
  Yo syempre lo loaré,
  Hame pesado fablar,
  Desto me arrepentiré;
  Pues que yo non fuy discreto,
  En patria desconoscida,
  Non descubras tu secreto
  Á persona desta vida.




_IOHAN DE TAPIA._


    Muchas veses llamo á Dios,
  É iamas non me socorre,
  Yo habria fecho una torre
  De mis lágrimas por vos.

    De sospiros la muralla,
  Los cantones et cimientos
  De mis tristes pensamientos,
  De mis lágrimas sin falla;
  Et sinon aiudays á nos,
  Donsella, pues Dios non acorre,
  Yo acabaré la torre
  De mis lágrimas por vos.

    Las guardias serán mis cridos,
  Fornida de mis dolores,
  Las armas, tristes amores,
  La su municion, gemidos;
  La cruesa es contra nos,
  Sennora, si Dios non acorre,
  Yo acabaré la torre
  De mis lágrimas por vos.

    Los combates que me daes
  Es ver vuestra fermosura
  Con honestad y mesura,
  Mirando vos me mataes;
  Yo soy vencido de dos
  De vos por el mal que corre,
  Y de amor cuya es la torre
  De mis lágrimas por vos.

    Alcayde triste, cuytado,
  Con la mi negra bandera,
  Por vuestra crueldat fiera
  Moriré de enamorado;
  Cantando de languxos
  Será mi fin sy no acorre
  Dios et vos en esta torre
  Con mis lágrimas por vos.




_UNA CANCION QUE FISO IOHAN DE TAPIA_

_á la Condesa de Buchanico._


    Fermosa gentil deessa,
  La meior de casa Ursina,
  Por virtud de fama digna,
  De Buchanico Condesa.

    Bien mostrastes lealtad
  Á la casa de Aragon,
  Sufriendo toda passion
  Con fe, amor y verdat;
  Defendiendo vuestra empresa
  Contra Francia et casa Ursina,
  Porque soys de fama digna,
  De Buchanico Condesa.

    Segunda Pantasilea
  En armas et por amores,
  Vos soys flor de las flores,
  Fermosura vos arrea;
  ¡Oh graciosa aragonesa!
  Por virtud vuestra divina
  Serés de fama muy digna,
  De Buchanico Condesa.

    En el templo de Diana
  Celebrarán vuestra fiesta,
  Donde será manifiesta
  Á la poblacion humana;
  Pues fesistes tal defesa
  Por los planos et marina,
  Sereys de fama muy digna,
  De Buchanico Condesa.

    Las gentes adorarán
  Vuestras gestas y grand fecho,
  Y las leyes por derecho
  Syempre vos alegrarán;
  Sereys con las de la mesa
  Loada en lengua latina,
  Porque soys de fama digna,
  De Buchanico Condesa.




_GLOSA DE IOHAN DE TAPIA._


    Io soy aquel che nascí
  Mal fadado en tu poder,
  Pues partiendo despendí
  Vida, salud et plaser.
  Pues non me puede valer
  El tiempo que te serví,
  Non quiero nuevas saber,
  Nin las pregunten de mí.




_UN DESIR QUE FISO IOHAN DE TAPIA,_

_loando et nombrando todas las damas de Turpía._


    Siendo enemiga la tierra,
  Y la mar muy trabaiada,
  Mi vida mucho penada
  Con el mundo et con la guerra,
  Aunque amor me destierra,
  Muy mal contento en amar,
  Quise las damas loar,
  Perdiendo la mi desfierra.

    La virtuosa Volcana
  Con la bellíssima Bruna,
  La torre con la fortuna,
  La Coçentina galana,
  La Facarla muy loçana
  É la Liparota bella,
  Con la Toralda donsella
  La honesta cathalana.

    Cathalina la muy graciosa,
  Con la gentil cordouesa,
  Con Ysabeta françesa
  La Campavista es la rosa;
  Ansiona la fermosa,
  Primavera la entendida,
  Que fase penar mi vida,
  La Lançalota donosa.

    Las romanas, las sentidas,
  Thomachella, que paresce
  Sennora que lo meresçe
  Por sus virtudes complidas;
  Las del anno muy garridas,
  Sobradas de fermosura,
  Con la gentil criatura
  Polida entre las polidas.

    Aulatas son las estrellas,
  É la sava es la luna,
  Antonela pata es una
  Muy fermosa entre ellas;
  El sol que alumbra las bellas
  Es mi dama por amores,
  É meior de las meiores
  Á mi parescer donçellas.

    Adoyna et Penantela
  Son más claras quel luçero,
  El alba pone primero
  La Daflito por aquélla;
  La desdennosa Pucebla,
  La villana muy devota,
  Con la moça de la Mota,
  Ques más clara que un estrella.

    La Castana et Veyntemilla
  Bien muestran ser cortesanas,
  Las de Losaco galanas
  Son de toda aquesta villa;
  Todobra pone mansilla
  Á las del viso gracioso,
  Es de rostro muy fermoso
  La vesina de Conchilla.

    La Barrieta es altera,
  La Laca es muy amada
  Bien meresce ser loada
  Brentonisa en delantera;
  La Dalexe faes que vera
  De loor mucho complido,
  Bien lo mostró en su marido
  Con fatiga verdadera.

    Buscose et Castellamar
  Çiertamente bien son dignas
  Loarse por las marinas,
  Non se deben de callar
  Otras que quiero loar,
  Gloria con la Estavela,
  Con la que texió la tela,
  Non la queriendo acabar.

    Lucrecia de turpiana,
  Que es el Mayo con sus flores,
  Blanquina meresce honores,
  É reverencia la Fana;
  Honor la çeciliana,
  Dios de amores ni contresa,
  La Corteslasco revesa
  Con la flecha melitana.

    Bianchafiori, Violante,
  Sus músicas como Orfeo,
  Y es de muy gentil arreo
  Arigeta en su semblante;
  Milla por el semeiante
  De muy bellas faciones,
  Roba muchos coraçones
  Leoneta syn amante.

    La de Ixar, duenna acabada,
  La de los fijos galantes,
  Sólo por tales ynfantes
  Non debe ser olvidada;
  Beata la muy deseada,
  Margarella la garrida,
  Calidonia la entendida,
  La mi fija afortunada.

    De Perna la ginovesa
  Con los sus cabellos doro
  Es el archa del thesoro
  É de amores trae la enpresa;
  Dios sabe quánto me pesa
  Que sea mal maridada,
  Su ventura fué menguada
  É su suerte muy revesa.


_Fyn._

    Las otras de la çibdat
  Yo les demando perdon,
  Porque yo no sé quién son,
  Nin su nombre sé en verdat;
  Á todas con honestad
  Les sea recomendado,
  Si bien non las he loado,
  Damas todas perdonad.




_DIEGO DE LEON._


    Los hombres de amor tocados
  Nin sienten nin oyen nin veen,
  Si saber ó seso proveen,
  Muy pocos son excusados;
  Los más sotiles probados
  Aquí pierden su scientia,
  En esta fuerte dolencia
  Todos andan rebatados.

    De aquí queda muy atada
  Toda poderosa lengua,
  Aquí es cierto que mengua
  Toda sabiesa pensada;
  La rason más esforçada,
  Por mucho que se talae,
  Esa que non cuyda, cae,
  Esta regla es probada.

    Amor quando hombre non cata
  Allega más que paresce,
  Si por muerte non fallesce,
  Tal nudo non se desata;
  Breve syn pensar rebata
  Dos quereres en amar,
  É la que él quiere allegar,
  Tarde ó nunca desbarata.

    ¿Quál sancto canonisado
  Fué tanto apercebido
  Que non haya fallescido
  Si de amor fué convidado?
  Fuerte, ardido, bien armado
  Que de amor tome combate,
  En ante que non se cate
  Se falla desbaratado.

    Caballero virtuoso
  Non lo vi ó fué muy tarde,
  Que ante de amor, cobarde
  Non sea et pauroso;
  Venga el muy más famoso,
  Faga quanto fer quisier,
  Que despues á conosçer,
  En amor es ventaioso.




_DIEGO DE LEON._


    Como en son de iniuriada
  Volvistes á mí los oios
  Quando mi vida cuytada
  Vos conte farto de enoios;
  Á lo qual me respondistes
  Ayrada con sentimiento,
  Palabras por do quesistes
  Que pierda mi entendimiento.

    Como quier que do no hay yerro
  La rason salva non quiere,
  Yo quiero tomar un fierro
  Ardiendo, si vos pluguiere;
  É si vierdes que me quemo,
  Mandatme quemar del todo,
  Porque de culpa non temo
  Fablo asy por este modo.




_IOHAN DE MENA._


    Seguiendo el plasiente estilo
  De la deessa Dyana,
  Posada çerca de un filo
  La hora merediana,
  Vi lo que persona humana
  Tengo que iamas non vió,
  Nin Valerio, que escribió
  La grand Hystoria romana.

    Ya passaba el agradable
  Mayo illustrando sus flores,
  É venía el inflamable
  Iunio con grandes calores;
  Incesantes los discores
  De melodiosas aves,
  Oy sones muy suaves,
  Tiples, contras et tenores.

    Afligido con grand siesta,
  Secutando los venados,
  Entré por una floresta
  De frescos et verdes prados;
  Dos corseres arrendados
  Çerca de una fluente estaban,
  De los quales non distaban
  Los paies muy arreados.

    Vestian de asetunin
  Cotas bastardas bien fechas,
  Et de un fino clemesin
  Raso, las mangas estrechas;
  Las medias partes derechas
  De vivos fuegos brosladas,
  Et las siniestras sembradas
  De goldres llenos de flechas.

    Quise saber su viaie,
  É con toda diligencia
  Abrevié por el boscaie
  El paso syn detenencia;
  Con rhetórica eloquencia
  Vinieron de continente
  Á me saludar sabiamente,
  Denotando su prudencia.

    Díxeles, en respondiendo
  Segund modo cortesano
  Humillmente proponiendo:
  El potente soberano,
  Vos ynfluya en el mundano
  Orbe de felicidat,
  Premio, de rica bondat,
  Ques galardon humano.

    Pregunté syn dilacion:
  Sennores, ¿dó es vuestra via?
  Poniendo grand afection,
  Pospuesta toda follía,
  Dixeron syn villanía:
  Á nos plase que sepades
  Aquesto que preguntades
  Usando de cortesía

    Sabed que los triumphantes
  En grado superiores,
  Honorables dominantes,
  Cupido, Vénus, sennores,
  Los leales amadores
  Deliberaron su pasaie
  Por este espesso salvaie
  Con todos sus servidores.

    Non pude haber conclusion,
  Aunque los vi ser plasientes,
  De me tornar responsion
  Con alegres continentes,
  Por grand multitud de gentes
  Que entraron por la montanna,
  Y atan fermosa companna
  Non vieron hombres vivientes.

    Non crió naturalesa
  Reyes nin emperadores
  En la baxa redondesa,
  Nin duennas dignas de honores,
  Poetas nin sabidores
  Que non vi ser aguardantes
  Á estos dos illustrantes
  Dios et Deessa de amores.

    Allí vi al magno Pompeo,
  Çipion el africano,
  Nemitor, Nino et Perseo,
  Páris, Hector el troyanno,
  Aníbal, Çipion, Traiano,
  Archíles, Crasso et Sanson,
  É otros muchos que allí son
  Con César Octaviano.


_Cabo._

    Vi al sabio Salomon,
  Oclídes, Séneca, Dante,
  Aristótiles, Platon,
  Virgilio, Horacio amante;
  Vi al strologo Atalante,
  Que los cielos sustentó,
  Segund lo representó
  Nasometo Forisante.




_DIEGO DE VALERA._


    Non sé gracias nin loores,
  Amor, que te dar pudiese,
  Nin servicios que fisiese
  Á tí, grand poder de amores,
  Que fuessen merescedores
  De quanto bien me fesiste
  En me dar á quien me diste
  Que amasse por amores.

    Dísteme por tu noblesa
  Tal sennora que serviese,
  Porque mi coraçon fuese
  Quito de toda tristesa;
  Amor, pues tu grand proesa
  Contra mí asy monstraste,
  Para siempre me ganaste
  Crea la tua realesa.

    Sennor, sy á tí he fecho
  En algund tiempo servicio,
  Pues me das tal beneficio,
  Téngome por satisfecho;
  Et faré muy grand derecho,
  Donde quiera que yo fuere,
  De guardar mientra viviere
  Tu servicio et mi provecho.

    Ya de quanto rescebí
  Conviene que algo diga,
  Dísteme fermosa amiga,
  Á quien amo más que á mí;
  Como quier que non la vi,
  Tanto sé de tu bondat,
  Por la qual mi voluntad
  Me plase desir aquí.

    Amor, porque de tus dones
  Me diste muy largamente,
  Vengo aquí de presente
  Á faserte relaciones;
  Encima de conclusiones,
  Disiendo con alegría
  De aquesta sennora mia
  Quáles son sus perfectiones.


_Última._

    Cum devotas oraciones
  Á Dios sirvo cada dia,
  Non ha cuenta su valía
  De sus nobles condiciones.




_FERNANDO DE LA TORRE._


    En diversas opiniones
  Veo el mundo contra tí,
  Amor, segund entendí
  En todas sus ententiones;
  Que unos de benediciones
  Te fasen solemnidat,
  É otros de voluntad
  Te dan muchas maldiciones.

    Unos te llaman sennor
  El meior que nunca vieron,
  Otros disen et dixeron
  De tí peor que traidor;
  Et otros por synsabor
  Te publican por medroso,
  É otros por muy sabroso
  Et fuerte peleador.

    Unos te llaman leal
  Más que fermoso castillo,
  Otros disen que caudillo
  Eres tú de todo mal;
  Otros, que muy mal caudal
  Eres de todas maldades,
  Et otros que de bondades
  Nunca vieron tu ygual.

    Unos disen que agudo
  Eres, et muy acucioso,
  É otros que peresoso
  Eres, et muy simple rudo;
  Otros te llaman sesudo,
  Piadoso et non poco,
  Otros muy torpe et loco,
  Muy sin piedat et crudo.

    Pero en perfetta prosa,
  Amor, quieres que te diga
  Eres de bien enemiga
  Et obra siempre dannosa;
  É cosa muy peligrosa
  Estos dichos de tí fallo,
  Unos bien, otros contrallo,
  Pues lo sé por texto et glosa.

    El bien et mal infinito
  Que de tí oyo notar,
  Non te lo puedo contar
  Por lengua nin por escripto;
  Pues asy non te repito
  Seyer tú malo nin bueno,
  Yo, amor, non te condeno
  Nin te asuelvo nin te quito.

    Pero sey bien cierto desto,
  Que sy merçed me fisieres,
  Mientra viva et vivieres
  Te seré con humil gesto
  Servidor leal et presto,
  Denunciando tus loores
  Ante reys et sennores,
  En secreto et manifiesto.

    Por el contrario te digo
  Si por té rescibo danno,
  Que de aqueste mesmo panno
  Habrás de vestir comigo;
  Ca seré tu enemigo
  Reprobando tus maldades,
  Con muchas autoridades
  Verás cómo te castigo.




_FERNANDO DE LA TORRE._


    Sennora, mal cabo hayan
  Los servicios que vos fise,
  Los quales áun más decayan
  Que non vuestra boca dise,
  Si desque vos escogí
  Sobre todas por sennora
  Nunca mis ofertas di
  Á ninguna fasta agora.

    Sennora, mi grand deseo
  Non se compla nin se acabe,
  Si de quantas vi nin veo
  Hay ninguna que se alabe,
  Que ningund tiempo me viese
  Trocado de como só,
  Porque ella desir pudiese,
  Deste soy amada yo.

    Sennora, tan syn reposo
  Viva yo por luengos dias
  Como vive el envidioso
  Que pena por muchas vias,
  Si nunca por pensamiento
  Nin por obra vos erré,
  Pues ¿por qué tanto tormento
  Al que non fiso por qué?

    Aquesta vuestra sospecha
  Non viene de buena parte,
  Nin me days causa derecha
  Que presuma ser syn arte;
  Ántes me faseys pensar
  Lo que non es por mi grado,
  Que vos me quereys dexar,
  Ó quiçá me habeys dexado.

    Si vos querés que asy sea,
  Fasedlo fermosamente,
  Escusemos la pelea
  Fasiendo buen continente;
  Non querays que desatine
  Con rabia de lo que sé,
  Que por ende por do vine,
  Por allí me tornaré.


_Fyn._

    Sennora, yo me convine
  Con dolor que de vos hé
  Para que çedo yo fine
  Del dolor que passaré.




_IOHAN DE TAPIA Á SU AMIGA._


    Non es humana la lumbre
  Que de vuestra fas procede,
  Á toda beldad excede
  Expresando certedumbre;
  Fuente de moral costumbre,
  Donsella purificada,
  Do quiso faser morada
  La discreta mansedumbre.

    Vos soys la que yo elegí
  Por soberana maestresa,
  Más fermosa que deessa,
  Sennora de quantas vi;
  Vos soys la por quien perdí
  Todo mi franco albedrío,
  Donsella de honesto brío,
  De cuyo amor me vencí.

    É si cánticas de amores
  Yo fago que algunos plegan,
  Cierto por dicho se tengan
  Que vuestros son los loores;
  Donsella cuyos valores
  Con pluma et mano recito,
  En fablas et por escripto,
  Sanad mis tristes dolores.

    Nunca tal fué Virginea,
  Nin la mujer de Sycheo,
  Nin la fija de Pompeo,
  Atalanta nin Altea;
  Donsella, todo hombre crea
  Que en ningund otro lugar
  Nunca me verán amar
  Maguer que mi muerte vea.

    Ca non es tan poderoso
  Vuestra non que me defienda
  De seguir la tal contienda,
  Pero que viva cuydoso;
  Vuestro gesto desdennoso
  Non fará nin yo lo creo
  Donsella que mi deseo
  Non vos recuente quexoso.


_Última._

    Viso angélico donoso,
  Donsella de tal aseo
  Qual yo nunca vi nin veo,
  Datme vida con reposo.




_JOHAN DE TAPIA._


    Sennora, mi bien et amor,
  Fermosa, muy excellente,
  Qual yo creo ciertamente
  Que vos sodes la meior;
  Yo, vuestro humil servidor,
  Vos iuro á Dios, sennora,
  Que vos vi en fuerte hora
  Para sofrir tal dolor.

    Pues que Dios estableció
  De vos en todo acabar,
  Plégavos de non dubdar
  En quien syempre vos servió;
  É si algo revolvió,
  Vuestro saber maldisiendo,
  Sennora, segund entiendo,
  La mi muerte cobdició.

    Sennora, los maldisientes
  Iamas nunca çessarán
  Nin sus lenguas callarán
  Si lo bien parades mientes,
  Fasta que entre los creyentes
  Siembren mal et omesillo,
  Morriendo los callandillo
  Su dulçor entre los dientes.

    Mi lengua refrenaré,
  Que non puedo más fablar,
  Por quanto amé en lugar
  Contra quien me callaré;
  Mas, sennora, bien diré
  Que mes fecha syn rason
  É non sé quál entention
  Es con lo que passaré.

    Graciosa, por non tardar
  Aquí quiero concluir,
  Que todo mi comedir
  Fué y es de vos loar;
  É sy yo quiero alcançar,
  Es por vos engrandesçer,
  Sennora, por Dios creer
  Me querades syn dubdar.

    Perfetta, pido perdon
  Si en algund tiempo erré,
  Otrosy sy non podré
  Çedo yr ver vuestra faction;
  Ca fué vuestra opinion
  Que viese vuestra figura,
  Mas non plugo á mi ventura
  De me dar tal galardon.


_Última._

    Nunca habré consolacion
  Synon con mucha amargura,
  Fasta que torne folgura
  É conorte á mi vision.




_VILLAPANDO._


    Sepan todos mi tormento,
  El qual siente con rason
  Mi cuytado coraçon
  Por el triste partimiento.

    Sepan todos mi tormento,
  Porque soy leal amante
  De sennora bien bastante
  De mucha beldat syn tiento,
  Por la qual syn fallimiento,
  Padesce tribulation
  My cuytado coraçon
  Por el triste partimiento.

    Sepan todos mi tormento,
  Pero non tomen mansilla
  Nin tengan á maravilla
  La cruel pena que siento;
  Que de todo soy contento,
  Si bien sufre grand passion
  Mi cuytado coraçon
  Por el triste partimiento.

    Sepan todos mi tormento,
  Mas por tanto non desmayo,
  Que fortuna por ensayo
  Lo causó con movimiento,
  Pensando que repentimiento
  Fisiera por ocasion
  Mi cuytado coraçon
  Por el triste partimiento.




_VILLAPANDO._


    Nunca meiorar mi pena
  Fasta aquí,
  Es una sennal non buena
  Para mí.

    Dias há que siempre vivo
  Por amor
  En sus presiones cativo
  Con dolor;
  Mas en tan fuerte cadena
  Non me vi,
  Que es una sennal non buena
  Para mí.

    É agora continuando
  De sofrir,
  Vame ya desamparando
  El vivir;
  É pues muerte me condena
  Para sy,
  Es una sennal non buena
  Para mí.




_MENDOÇA._


    Vos, que sentides la via,
  Alegres de bien amar,
  Tan sola un hora al dia
  Vos plega de contemplar
  En la triste cancion mia:
  Ya non so quien ser solia.

    De las que han grand dolçura,
  Galanes, non vos fiés,
  Sabed quen grand amargura
  Se toma segond verés;
  Que yo esperar debia
  De mi deseo alcançar,
  Mas toda mi alegría
  Se mes tornada en pesar,
  En la triste cancion mia:
  Ya non so quien ser solia.

    Yo vos conseio apartar,
  Mas dígovos que amés,
  Mas conséiovos entrar
  Adonde salir podrés,
  Guardad vos de tal porfía,
  La qual non podays dexar,
  Que castigar se debria
  Quien mientes quisier parar
  En la triste cancion mia:
  Ya non so quien ser solia.




_DIEGO DE LEON._


    Cobdiciando ser amado,
  Me so puesto por carrera,
  Do por cierto me valiera
  Más quedar que ser entrado.

    De la qual, por mi peccado,
  Si luégo non me saliera,
  Ciertamente yo muriera
  Como desaventurado;
  É con todo m’an llagado
  De ferida por manera
  Que mi vida desespera
  Con pesar afortunado.

    El poder me fué privado
  En lugar que resistiera,
  Et que fablar yo quisiera,
  Mas mi seso fué turbado;
  Mas lo meior fuera estado
  Para mí, sy lo fisiera,
  Que este exemplo non siguiera,
  Ca porfía mata venado.




_DIEGO DE LEON._


    Todo pesar agora
  Aviso que de mí parta,
  Pues tan consolable carta
  Rescebí de mi sennora.

    Desque salí de la cuna
  Todavía me ha llagado
  Por amar mucho cuytado
  Sin consolacion alguna;
  D’oy más rason que fortuna
  De sus bienes me reparta,
  Pues tan consolable carta
  Rescebí de mi sennora.

    Mas tal plaser soberano
  Fasta agora non sentí
  Como quando yo ley,
  Escripta fué de mi mano;
  É con esto vivo ufano,
  Visto que mi mal se aparta,
  Pues tan consolable carta
  Rescebí de mi sennora.




_DIEGO DE VALERA._


    Sennores, mucho pesar
  Me fuerça desir agora
  La cruel de mi sennora
  Qué vida me fas pasar.

    Sabe Dios que mi deseo
  Es servir su fermosura,
  É su plaser, segund veo,
  Es darme mucha tristura;
  Claro vos puede monstrar,
  Por la pena que en mí mora,
  La cruel de mi sennora
  Qué vida me fas pasar.

    Yo pienso que ella se duele
  De mí, que sufro tal danno,
  Y ella muestra, como suele,
  Que me tiene por extranno;
  Por ende podeys pensar,
  Pues que nunca se meiora,
  La cruel de mi sennora
  Qué vida me fas pasar.

    Muchas veses yo le digo
  Toda mi quexa llorando,
  Ella ríese comigo,
  Tómalo todo burlando;
  ¿Qué plaser puedo tomar
  Viendo mucho en mal hora
  La cruel de mi sennora
  Qué vida me fas pasar?




_DIEGO DE VALERA._


    Sennores, mucho pesar
  Me pone tu sennoría,
  Por syempre más que solia
  Me verás á tu mandar.

    Non siento pesar tan fuerte
  Que mude mi voluntad,
  Nin ménos tan buena suerte
  Que faga contrariedat;
  Desto vive syn cuydado,
  Que si mill annos vivia,
  Por syempre más que solia
  Me verás á tu mandado.




_ALFONSO DE MONTANNOS._


    Mi bien et toda mi vida,
  Porque alegres seamos,
  Ruega á Dios que nos veamos
  Para la Pascua florida.

    Una plasentera nueva
  Nos vino de ayer acá,
  Que de hoy más causa nos da
  Que nuestro partir se mueva.
  Aquesta rason me prueba
  Que ambos á dos nos debamos
  Consolar, pues que esperamos
  Tan breve nuestra partida.

    Si mis males te escrebia,
  Por verdat á tí desir,
  Tantos tengo de escrebir,
  Que papel non bastaria;
  Mas sy es ventura mia
  De tan çedo vernos ambos,
  La salud que deseamos
  Non será tan bien venida.

    En esta semana sancta
  Muchas con grand devocion
  Andan tristes con rason
  De la passion que se canta;
  Yo con alegría tanta,
  Que siento porque nos vamos,
  En estos dias que estamos
  Toda tristor se me olvida.




_IOHAN DE ORTEGA._


    Cobarde de coraçon,
  Pues non fuyste tan osado
  De fablar tu triste fado,
  Amor fase grand rason
  Que te dé tribulacion.

    Non sopiste conoscer
  Ventura nin buena suerte,
  En querer penas de muerte
  Rescebir más que plaser;
  Sofrirás grave passion
  Porque seas avisado,
  Pues me non tienes pagado,
  Amor fase grand rason
  Que te dé tribulacion.

    De tu mal parte me dió
  Guarda que bien matraçaste,
  Coraçon, si tú erraste,
  Dí qué mal meresco yo;
  Poca fué tu discrecion,
  Cativo, pobre, menguado,
  Donde veo, mal peccado,
  Que amor fase grand rason
  Que te dé tribulacion.

    Si quiçá por segurar,
  Coraçon, fuiste medroso,
  Piensa que por virtuoso
  Te tovieran el fablar;
  Quien mucha consolacion
  Te diera de muy buen grado,
  Sy la perdiste, cuytado,
  Amor fase grand rason
  Que te dé tribulacion.




_PREGUNTA_

_que fué fecha á un gentil hombre, por nombre Sarnés._


    Mi buen amigo Sarnés,
  Plégavos querer iuzgar
  Hombre su cuyta callar
  Si crees que bueno es;
  Dígolo porque bien tres
  Ménos de mí, segund veo,
  En aqueste tal torneo
  Toman mucho buen reves.


_Respuesta de Sarnés._

    En el tiempo conocerees
  Quál parte cumple tomar,
  El callar ó el fablar,
  Sy amays como debeys;
  Eso mesmo, sy vees
  Que os aquexa el deseo,
  Decilde con buen asseo:
  Sennora, non me mateys.




_OTRA SUYA DESTE SARNÉS._


    Alegradvos, amadores,
  Que de amor he recaudado
  El reposo deseado
  De mis cuytas et dolores.

    Por bien que la gloria mia
  De plaser tan especial
  Á todos en general
  Debe ser grand alegría;
  Pues gosadvos, amadores,
  É de bien tan sennalado
  Haya de todos de grado
  Dios de amor muchos loores.

    Si dirés que triste vive
  Alguno por bien amar,
  Non se ha de desmayar
  Nin de penar non se esquive;
  Esforçadvos, amadores,
  Que yo ya me vi penado
  En algund tiempo passado
  Más que hombre por amores.




_OTRA SUYA._


    Amor desagradescido,
  Sy sientes las cuytas mias,
  Muy alegre syn roydo
  Mis debdas me pagarias.

    Por usar de gentilesa
  Soy, amor, bien comedido,
  Aparta de mí tristesa,
  Que me trae tanto vencido;
  É sy esto que te pido
  Contra mí faser querrías,
  Muy alegre syn roydo
  Mis debdas me pagarias.




_OTRA CANCION._


    Por acrescentar dolor
  Á mi coraçon penado,
  Soy fecho nuevo amador
  Que fuera bien excusado.

    Ved sy es grand crueldat,
  Mirando, gentil sennora,
  Que me sea á deshora
  Robada mi libertat;
  Non sé qué diga, amor,
  Pues por mi mal non pensado
  Soy fecho nuevo amador,
  Que fuera bien excusado.

    El mayor danno que siento
  Es comportar enemigo,
  ¡Ay amor! por tí lo digo,
  Que pones en crescimiento
  La mi grand cuita, sennor,
  Que por sostener cuydado
  Soy fecho nuevo amador,
  Que fuera bien excusado.




_CANÇION DE MORANA._


    Á la una, á las dos,
  Alaylan, á quien da más,
  Mi mote vendo, par Dios,
  Rematarlo he hoy ó cras,
  Alaylan, á quien da más.

    Magüer veio que peresco,
  Es el mote que yo vendo
  Por grand cuyta que padesco,
  De la qual mi fin atiendo;
  Veys aquí el precio vos,
  Amigos, ¿hay quien da más?
  Mi mote vendo, par Dios,
  Rematarlo he hoy ó cras,
  Alaylan, á quien da más.

    Aunque rompe grand batalla
  Quien encubre mal partido,
  El que sufre mal et calla
  Non debiera ser nascido;
  Pues, amigos, mi repos
  Con fortuna es por demas;
  Mi mote vendo, par Dios,
  Rematarlo he hoy ó cras,
  Alaylan, á quien da más.




_IOHAN DE TORRES._


    Oh temprana sepoltura
  De mi donosa sennora,
  ¿Qué será de mí la hora
  Que veré vuestra figura?

    ¡Qué pesar et qué tormento,
  Qué pena sin galardon
  Sentirá mi coraçon
  Ante el vuestro enterramiento!
  ¡Oh mi maldita ventura,
  Mi syno y esquiva suerte!
  ¿Por qué non viene la muerte
  Apartarme de tristura?

    Yo, cativo, non espero
  Synon vivir en cuydado,
  Pues quedo desamparado
  Del mi buen amor primero;
  Donsella cuya mesura
  Me mantovo en esperança,
  Dios haya de vos membrança
  Por la su santitat pura.




_FERRANDO DE LA TORRE._


    Quien te puso en tal cuydado,
  Coraçon, que te atormenta,
  Tal se vea que non sienta
  De sy parte nin mandado.

    Coraçon, nunca fesiste
  Por qué debas con rason
  Con cuydados vivir triste
  Nin estar en tal prision,
  En poder de quien de grado
  De tus males se contenta;
  Tal lo vea que non sienta
  De sy parte nin mandado.

    Coraçon, los tristes males
  Que por tí rescibo yo,
  Son crueles, desyguales
  Quales hombre nunca vió;
  Porque diré: mal fadado
  Quien mis cuytas acrecienta,
  Tal se vea, que non sienta
  De sy parte nin mandado.




_ALFONSO DE MONTANNOS._


    El pintor rey Manuel
  Soberano
  Vos obró con un pinsel
  De su mano;
  Y esmeró tanto loçano
  Vuestro bulto
  Qual iamas non fué trasulto
  En humano.

    De las damas afamadas
  Escogió
  Sus faciones más loadas
  Que syntió;
  En vos las ayiuntó
  Con aseo,
  Do virtudes grand arreo
  Permitió.

    De las planetas tomó
  Propiedades,
  Y en vos las confirmó
  In exades;
  Muy lestas syn facultades
  Escogidas,
  Como sean conosçidas
  Dignidades.

    Iúpiter quiso ynfluir
  Tan graciosa
  Vuestra fabla, et minuyr
  Acentuosa,
  Dulçe, mansa et amorosa,
  Deleytable,
  Muy honesta et agradable
  Y graciosa.

    El Mercurio altildó
  Vuestra mente
  Do prudentia sofilmó
  Puriciente;
  Discrecion tan diligente
  Ynventiva
  Non la vi comparativa
  Nin se syente.

    De mares sois asistente
  En obrar,
  Quien mirays por accidente
  Ys matar;
  Al que más galardonar
  Ya quereys,
  De por vida le faseis
  Lamentar.

    De la luna su fluentia
  Posseeys,
  Conoscida diferentia
  Non aveys;
  Al que vida le quereys
  Permetir,
  En gloria siempre vivir
  Le faseys.

    Ya mis tristes passiones
  Temperança,
  Remediase con actiones
  De esperança;
  Non sería su puiança
  Tan ynorme
  Que fisiesse disconforme
  Lealtança.

    Mas, contínua crueldat
  Conoscida,
  Me absenta libertad
  Permetida;
  Y con todo, ynfluyda
  En querer,
  Fas mi vida fenesçer
  Dolorida.

    Ya en Asya conquista
  Y ofende
  Á las bellas vuestra vista,
  Y reprehende;
  Y por África se tiende
  La grand fama,
  Y vos temen como á flama
  Que se açiende.

    Coronistas et poetas
  Afamados
  Se falláran ser correctas
  Y occupados,
  Para haberlos acabados,
  Segund pienso,
  Vuestros dones, por extenso
  Relatados.

    Quando Apollo más ençede
  En primavera,
  Y su lus toda procede
  Muy entera,
  Non penetra ya çedera
  Tan proviso,
  Segund vuestro claro viso
  Me fisiera.

    Pensamientos muy soeses
  Da cordura,
  Que consuela algunas veses
  Mi tristura,
  Mas, lamén vuestra figura,
  Representa:
  Con amor, que me atormenta
  Sin mesura.

    El conorte de mis males
  Fallo ser,
  Llamarme de los leales
  En querer;
  É me plasce padesçer
  Por ymágen,
  Que de todas la ventajen
  Puede haber.


_Última._

    Sola vos soys el firmal
  De perfection,
  De mi muerte desygual,
  O redempcion,
  Vénçavos ya compasion;
  ¡Oh amor,
  Remediad tal servidor
  Con afecçion!




_IUEGO DE NAYPES_

  QUE COMPUSO FERNANDO DE LA TORRE EL DE BÚRGOS,
  DIRIGIDO Á LA MUY NOBLE SENNORA CONDESA DE
  CASTANNEDA.


  _El emboltorio de los naypes ha de ser en esta
  manera. Una piel de pargamino del grandor
  de un pliego de papel en el qual uaya
  escripto lo seguiente, é las espaldas del
  dicho emboltorio de la color de las
  espaldas de los dichos naypes._


MAGNIFICENCIA Y VIRTUD.

Non creo nuevo será á vuestra sennoría haberme mandado que con alguna
lectura vos syrviesse: y como vuestro mandado non podiese negar,
penselo poner por obra; mas como la escriptura non fuese breve nin
tiempos asy quietos como quisiera, la conclusion ó medio de aquélla
está por faser. Asy que para esperar la tal cena magnificencia
y virtud, acordé de enbiar á vuestra noblesa una colacion ó
passatiempo de la manera que baxo se fará relacion. Non dubde vuestra
sennoría yo non entienda ser el presente baxo y non conviniente para
tan gran excellencia, como la vuestra segund la calidat. Mas como
quiera que esto de la una parte me fisiesse temer, de la otra lo
seguiente me dió osadía. Ca á las grandes mares tan bien los arroyos,
como los gruesos rios occorren y caben, non se me olvidando vuestra
noble et palenciana condicion, la qual allende de comportar las mis
faltas et osadía, favorescerá lo bueno de la obra, et lo defectuoso
dissimulará ó emendará con singular et verdadera discrecion, como
aquella que prinçesa de las Espannas se puede ó debe llamar. Et yo
temiendo la reprehension de la obra, bien quisiera que fuera callado
nombre del actor, salvo que por la obra se conosce el maestro, la
cual lieva la marca de mi simplesa, et va firmada de la firma de
mi poco saber, et cerrada et sellada con las armas de mi grossero
sentido, et pendiente en filos de grand osadía, lo qual todo ha
ciegado la afection et mysterio de las cosas ya dichas.—_El humile
et devoto siervo de vuestra merçed_, FERRANDO DE LA TORRE.


LA FORMA DE LOS NAYPES.

Primeramente un Emperador que gane á todas las otras cartas, et éste
tiene dos coplas et un fin de letras moradas en esta guisa. Han de
ser quatro iuegos apropiados á quatro estados de amores en esta
manera. El primero de religiosas á las espadas, apropiado por las
coplas segund la calidat de la casa. E han de ser doce naypes en
este iuego, et en cada uno una copla, et ha de haber tres figuras,
la primera del rey, copla de dose piés; la segunda del caballero de
onse; la sota de diez, et dende ayuso diminuyendo fasta llegar á un
pié, y por conseguiente todos los otros estados, assí como el de
biudas apropiado á bastones y de casadas á copas y el de donçellas á
oros, por tal que sean quarenta et ocho cartas et coplas syn las del
prólogo ó Emperador. E pueden iugar con ellos perseguera ó trintin
assy como en otros naypes, y de más pueden se conosçer quáles son
meiores amores sin haber respecto á lo que puede contesçer. Porque á
las veces es meior el carnero que la gallina, et pueden conosçer su
calidat, y puédense echar suertes en ellos á quién más ama cada uno,
e á quién quiere más, et por otras muchas et diversas maneras.

El Emperador de letras moradas ha de ser en esta guisa un naype en
que se contengan estas coplas seguientes:

    Magnificencia y virtud,
  Gratia, beldat y nobleça,
  Perla de la ioventud,
  Seso de la senectud,
  Caudillo de la destreça,
  Reyna de la castidat,
  Princesa de corteledat,
  Duquesa de honestidat,
  Marquesa de la verdat,
  Condesa de Castanneda.

    Á vos á quien recorrer
  Deben las obras ayna,
  Por lindo reprehender
  Como fuente de saber,
  Ó por saber y doctrina,
  Á vos mucho humilmente
  Como de syervo menor,
  Se presenta tal presente,
  Manifiesto ynsuficiente,
  Pediendo enmienda y favor.


_Fyn._

  Es de la obra el grandor,
  Con metros desordenados,
  De quatro estados de amor,
  Unos naypes desdonados
  Para desechar cuydados.




_IUEGO DE ESPADAS,_

_apropiado á los amores de religiosas, todo de letras coloradas._


EL REY, DOSE PIÉS, UNA CARTA.

    Al tiempo del pelear,
  Si se caen las espadas
  De manos mal apretadas,
  He visto quistionear
  Disiendo, segund oy,
  Por achaque ó por glosa,
  Amores de religiosa
  Andouieron por aquí,
  Mas yo les respondo asy,
  Por sententia y conclusion,
  Ques una grande abusion
  Que en los cobardes sentí.


EL CAVALLERO, XI PUNCTOS.

    Nin por esto non se entienda
  Que yo apruebo tal cosa,
  Sólo por desir esposa
  De quien non quiero contienda,
  Es verdat, si fuese bella
  Y noble de condicion,
  Yo siempre sería della
  Syn temer la perdicion,
  Mas tengo por opinion,
  Quien amare lo contrario,
  Que será del adversario.


LA SOTA, X PUNCTOS.

    La serví en tal lugar
  Syn rescebir galardon,
  Y puedo muy bien iurar
  Con verdat, y con rason,
  Que iamas un tal proçesso
  Tan dulce non fué fallado,
  Por donde qualquier excesso
  Deviera ser perdonado,
  Asy que tengo afirmado,
  Este ser gracioso estado.


IX ESPADAS.

    Pero hay diversidat
  En este estado que digo,
  Que segund la calidat
  De personas acatad,
  Tal debe ser el castigo,
  Mas en todas fallo un danno,
  El qual callar non me dexa,
  Que un grado muy extranno,
  Memoria dellas se quexa.


VIII ESPADAS.

    Pues do non fasen memoria
  La firmeça no es presente,
  Nin ménos do quitan gloria
  La pena non queda absente,
  Absente fuí de plaser,
  Presente de grand pesar,
  Ninguno al favoresçer,
  Mal alguno al desdennar.


VII ESPADAS.

    Aquí se puede arguyr
  Que por mí no es de iusgar,
  Ca unos van con reyr
  É otros van con llorar,
  Mas segund comuna regla,
  Aunque viven por antoio
  Á muchos quitan enoio.


VI ESPADAS.

    Porque su trato es fermoso,
  Honesto, muy entendido,
  Non quieren al mal gracioso
  Nin aman al mal sentido,
  Y con grand desden y gesto
  Al tal despiden con esto.


V ESPADAS.

    Pues que son á tantas partes
  Vestras rasones comunes,
  Usando grosseras artes,
  Yd allá tener el mártes,
  Donde tovistes el lúnes.


IIII ESPADAS.

    Á esto suelen desir,
  Con gesto muy sosegado,
  Nin por más me despedir,
  Porfía mata venado.


III ESPADAS.

    Vos, que tanto porfiays
  Y de seso me sacays,
  Veamos por qué faseys.


II ESPADAS.

    Porque miéntras viviré
  Non de vos renunciaré.


I ESPADA.

  Y á mi rey qué desis.




_IUEGO DE BASTONES,_

_apropiado al amor de las viudas, todo de letras negras._


EL REY, XII PUNCTOS.

    Renunciar de los bastones
  Ha contescido al iugar,
  Mas de viuda renunciar
  Non lo sufren las rasones,
  Quanto más si es fermosa
  Y rica con moçedad,
  Quien dexáre la tal cosa
  Usaría de nesçedad,
  Amores son en verdat,
  Aunque non mucho pomposos,
  De mucha seguridat
  Y muy poco peligrosos.


CAVALLERO, XI PUNCTOS.

    Debaxo de negro manto
  Ya blancuras se fallaron,
  Donde fisieron grand llanto
  Otras vegadas cantaron
  Entended bien la rason,
  Amadores de notar,
  Que si mueren con sason
  Amores son de caçar,
  Ca segund es el lugar
  De campinna, ó de labrada,
  Es la caça saçonada.


SOTA, X PUNCTOS.

    Es verdat ques grand enoio
  Una rason que se pone
  Por refran, ó por antoio,
  Fulano, que Dios perdone,
  Por cierto sería excusada
  Si olvidar se podiese
  Que tal materia cantada
  Nin reçada se dixesse,
  Mas, ¿cómo puede excusar
  El sochantre de cantar?


IX BASTONES.

    Como yo non he passado
  En mi vida por tal regla,
  Non es grand yerro lo trovado
  Sy demas de mal rimado
  El efecto va sin regla,
  Ca segund la presuncion,
  Aunque non digo de quién,
  Á este caso fas bien
  Esta copla de cancion.


VIII BASTONES.

    El clamor ques en tal grado,
  Ciertamente deve ser
  De dama de grand estado
  Ó de gentil paresçer,
  Que lo al non se requier
  Nin se debe aprobar,
  Salvo sy fuere en lugar
  Que la falta lo fisier.


VII BASTONES.

    Muchas veses acaesçe
  Contra voluntat tratar,
  Porquel tiempo lo ofresce,
  El qual lo fase dexar,
  Así que debe mirar
  La que fuere requestada,
  Cómo non quede burlada.


VI BASTONES.

    Porque se suele faser
  Al tiempo que las reclaman,
  Quando se dan á creer,
  Que muy de véras las aman,
  Mas despues de bien burladas
  Disen estas palabras.


V BASTONES.

    En nuestra vida un remedio
  Sólo fallo que habemos,
  Que segund Dios puso medio,
  Que lloredes, et lloremos,
  Que farto con que tenemos.


IIII BASTONES.

    Mas disen en mi escuela
  Desta tal lection ó thema,
  Que con esto se consuela
  Quien las sus madexas quema.


III BASTONES.

    Es plaser lo que proponen,
  Que mal fabla les disen,
  Tal coraçon les ponen.


II BASTONES.

    Y despues de bien pensado
  Disen á su signo y fado.


I BASTON.

  Nin por más cuytas me dar.




_IUEGO DE COPAS,_

_apropiado á los amores de las casadas, todo de letras asules._


EL REY, XII PUNCTOS.

    Sabe el vino á las vegadas,
  En copa muy desygual,
  Mas amar á las casadas
  Á las veses sabe mal,
  Y bien por este tal iuego
  

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