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Diario de la expedicion de 1822 a los campos del sud de Buenos Aires

by Pedro Andrés García · Spanish · Gutenberg #41789 · 491,652 chars · public domain (US)

The Project Gutenberg eBook of Diario de la expedicion de 1822 a los campos del sud de Buenos Aires
    
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Title: Diario de la expedicion de 1822 a los campos del sud de Buenos Aires

Author: Pedro Andrés García
        José Maria de los Reyes


        
Release date: January 6, 2013 [eBook #41789]
                Most recently updated: October 23, 2024

Language: Spanish

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*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK DIARIO DE LA EXPEDICION DE 1822 A LOS CAMPOS DEL SUD DE BUENOS AIRES ***

DIARIO

DE LA

EXPEDICION DE 1822 A LOS CAMPOS DEL SUD

DE

BUENOS-AIRES,

DESDE

MORON HASTA LA SIERRA DE LA VENTANA

AL MANDO DEL CORONEL

*D. PEDRO ANDRES GARCIA.*

CON

LAS OBSERVACIONES, DESCRIPCIONES Y DEMAS TRABAJOS CIENTIFICOS,
EGECUTADOS POR EL OFICIAL DE INGENIEROS

D. JOSE MARIA DE LOS REYES.

Primera Edicion.

BUENOS-AIRES.

IMPRENTA DEL ESTADO.

1836.




DISCURSO PRELIMINAR

AL DIARIO DE LA

EXPEDICION A LA SIERRA DE LA VENTANA.


Hemos sido generosos en franquear nuestras páginas á los trabajos
inéditos del finado Coronel D. Pedro Andres Garcia, porque en todos
ellos resalta un talento de observacion, fortificado por la experiencia,
y una perseverancia, sostenida por el deseo de ser ùtil al pais que
habia adoptado. Cuanto mas se agolpaban las dificultades, tanto mayor
era su ahinco, y mas acerado el temple de su patriotismo. Penetrado de
la necesidad de ensanchar los límites de esta provincia, se ofreciò á
entrar en relaciones amistosas con los indios, para estudiar su índole,
ponderar sus recursos y adquirir un conocimiento práctico de los parages
que ocupaban.

Buenos-Aires, cabeza entonces del vasto vireinato de este nombre, yacia
en un rincon de las _pampas_, rodeada de unos pocos fuertes, que
formaban como una línea de circunvalacion à menos de treinta leguas de
sus arrabales; y Chascomus, Lujan y Salto marcaban los límites
territoriales de una ciudad, cuya jurisdiccion se extendia hasta el
Desaguadero.

Tal era el estado de nuestra frontera en 1768, cuando dejò el mando
Bucareli, hombre activo, pero ocupado exclusivamente en dar cumplimiento
á la cédula de expulsion de los Jesuitas. En los últimos dias de su
administracion, D. Manuel Pinazo, gefe del cuerpo de blandenguez, notò
la inseguridad de la campaña, y aconsejò que se ocupase Camarones, los
Manantiales de Casco y la Laguna del Carpincho: pero los pilotos Pavon,
Eguia y Ruiz, contestando al Virey Ceballos que les habia encargado de
elegir puntos á propósito para fuertes y poblaciones, opinaron que debia
avanzarse hasta las Lagunas de los Huesos, del Trigo y del Bragado
Grande.

Estos proyectos, que tendian à alejar los salvages de las inmediaciones
del Salado, fueron desechados por Vertiz, que se contentó con añadir á
los fuertes existentes los de la Guardia del Monte y de Rojas,
interpolando entre ellos los fortines de Ranchos, Lobos, Navarro y
Areco. La ineficacia de estos arbitrios se manifestò en la invasion de
1780, en que los indios penetraron por Lujan, sin hacer caso de los
elementos de defensa tan penosamente amontonados al rededor de nuestros
establecimientos.

Entretanto se celebraban parlamentos con los caciques, para inducirlos à
que dejasen pasar las expediciones que costeaba el Cabildo para cargar
sal en la _Laguna de Salinas_. El Maestre de Campo Pinazo,[1] el mismo
de quien acabamos de hacer mencion, dirigió tres de estas expediciones
en el espacio de pocos años[2];--la última de ellas muy remarcable por
haber proporcionado à D. Pablo Zizur la oportunidad de determinar
astronomicamente varios puntos ignorados. Al mismo tiempo otros
facultativos recorrian la costa patagónica para reconocer sus puertos, y
el Gobierno tomaba medidas eficaces para establecer un camino militar
entre Buenos Aires y el Fuerte del Carmen en el Rio Negro.

Estos trabajos, que anunciaban el deseo de ensanchar el ámbito de la
provincia, no alteraron el estado de sus fronteras, que en 1796 halló
Azara reducidas à los estrechos limites que les fueron trazados por sus
fundadores. Ni se hubiera ganado mucho con llevar á efecto el plan de
este Oficial, cuya linea de fuertes y poblaciones costeaba timidamente
el Salado, desplegándose por ambos lados del desague del Arroyo de las
Flores; al norte, por las lagunas del Espejo, Palantelen, Tigre Tuerto y
Carpincho, y al sud, por los Manantiales de Lopez, de Porongos, y los
Altos de Troncoso, acabando en la Isla Postrera[3] por el Paso de los
Camarones. Pinazo, que en su edad avanzada tomó parte en la expedicion,
hizo notar la poca amplitud de esta linea: pero se desatendieron sus
consejos, y las cosas quedaron en los términos indicados.

Entretanto eran perentórias las òrdenes que se recibian de la metrópoli
para abrir comunicaciones interiores con el reino de Chile. La guerra
marítima, en que se hallaba empeñada España por efecto de su alianza con
la Francia, le hacia recelar una interrupcion con las colónias
establecidas del otro lado del Cabo de Hornos; y hombres celosos é
intrépidos se ofrecieron á explorar los puntos mas retirados de la Gran
Cordillera, que abrió sus flancos à Molina, à Cruz, y al mas diligente
de todos, Sourryère de Souillac.

Estas tentativas, que pertenecen á la última época del gobierno
colonial, multiplicaron los puntos de contacto con los indígenas, cuya
amistad se solicitaba con una templanza que rayaba en humillacion. Los
gefes de estas expediciones científicas, con un corto séquito y un
copioso surtido de chucherias, entraban en conferencias con los caciques
para atraerlos con los presentes, y captarlos con sus palabras. Esta
actitud pacifica, si producia momentaneamente el efecto de amansarlos,
los hacia tambien mas exigentes é intratables, porque estos agasajos les
parecian una prueba de debilidad del poder que los amagaba. Los
acontecimientos del año 10 cambiaron el aspecto de los negocios, y uno
de los primeros cuidados de la Junta que se organizò entonces, fué poner
la campaña al abrigo de las incursiones de los bárbaros: con cuyo objeto
hizo salir una expedicion para Salinas, al mando del Coronel Garcia, con
el encargo de proyectar un plan de defensa, fundado en los datos que le
ministraria la inspeccion ocular del terreno, y la actitud de las tribus
que lo ocupaban.

En una memoria, con que este oficial acompañó al Gobierno el diario de
su viage[4], insistiò en la necesidad de ocupar las lineas del Colorado
y del Negro, y de establecer un cuartel general en Salinas, para poblar
sucesivamente las sierras de Guamini, de la Ventana y del Volcan; y de
trasladar mas al sud las fronteras de Còrdoba y Cuyo para ampliar la
jurisdiccion de estas provincias.

Este modo de resolver el problema era el mas lato, y los sucesos
posteriores han probado que era tambien el mas prudente: pero las
circunstancias del momento no se prestaban á la realizacion de este
plan. Su autor, que abrigaba el convencimiento de ser el ùnico que podia
librarnos de la rapacidad de los bàrbaros, volvió à proponerlo en 1814;
y habia logrado que se le autorizase para llevarlo á efecto, cuando la
caida del gobierno lo envolvió en sus ruinas, y de la residencia de
Moron fué arrastrado à los calabozos de la capital.

Restablecido poco despues en su rango y prerogativas, olvida el agravio
recibido, los perjuicios que se le habian irrogado, y se ofrece à
acometer la empresa, que formaba el objeto de sus anhelos, y que, segun
se expresa, le costaba cuarenta años de meditacion.

Pero estos deseos fracasaban siempre en la instabilidad de los
gobiernos, y la escasez de recursos que se empezaba ya à sentir en el
erario. Talvez se hubieran olvidado en los trastornos del año 20, sin la
grande invasion de los indios que se verificò poco despues. La mala
direccion que se diò à la campaña que se abrió bajo el mando inmediato
del Gobernador de la provincia, armó á los Pampas, que el Señor Rosas
habia logrado separar de la alianza de los Ranqueles, y que no hubieran
engrosado las filas de nuestros enemigos, si, contra el consejo de este
Gefe, no hubiesen sido sorprendidos y acuchillado, en Chapaleufú. Este
error del General Rodriguez costò à la provincia pérdidas considerables,
y trajo los indios hasta 15 leguas de la capital.

El año siguiente se ordenó al Coronel Garcia que emprendiese el viage,
cuyo diario publicamos por primera vez. Su objeto debia ser, no solo el
ajustar paces con los indios, sino predisponerlos á favor de las nuevas
poblaciones que se pensaba fomentar en el sud.

La exiguidad de los recursos que franqueó el Gobierno para una empresa
tan árdua, comprometió su buen éxito, y puso en peligro la vida misma de
los comisionados. El Coronel Garcia salió con una escolta de _catorce
hombres_ y _sesenta caballos_, para ir à tratar con los caciques de tres
naciones belicosas,[5] de las cuales, las dos primeras, en el parlamento
celebrado el dia 28 de Abril, le presentaron una fuerza de 2,520 hombres
de pelea, subdivididos en nueve divisiones; bien armados, bien montados,
y formando _una hermosa y regular línea de parada_.[6]

La opinion del Coronel Garcia variò notablemente en este viage. Su
primer plan habia sido reforzar el punto de Kakel, construir un fortin
en Nahuel-Rucá, y avanzar las demas guardias en el órden siguiente: 1º.
La de Chascomus à la Laguna del Sermon.--2. La de Ranchos à la de los
Huesos.--3. La de San Miguel del Monte á la del Toro.--4. La de Lobos á
la Laguna Blanca, ó à las Polvaderas.--5. El Fortin de Navarro à la
Laguna del Trigo, ó à la de Gomez.--6. La Guardia de Lujan à la Cañada
de las Saladas; desde donde se inclinaría la línea hácia la Laguna de
los Leones, para juntarse al Fortin de Areco, Salto, Rojas y Mercedes,
que quedaban inmoviles, por no tener poblaciones que cubrir en su
frente.

Pero no tardò en conocer que la obliquidad y las inflexiones de esta
traza, tan prominente por un lado, y tan retirada por otro, hacian tanto
mas difícil su custodia, cuanto que el Salado, que la cortaba en el
medio, en vez de ser una defensa presentaba un estorbo.

Redujo pues el problema á un postulado: á saber, que "la mejor lìnea de
defensa es la que, siendo mas corta, abrace y guarde la mayor extension
de terreno posible"; y se decidiò por la ocupacion de las _Sierras_,
aguardando una época mas favorable para avanzar hasta el Colorado y el
Negro.

Al reasumir sus ideas, preguntaba à sì mismo el Coronel Garcia _¿cuales
no serán los resultados de una combinacion tan acertada, y cual la
gloria del que la lleve á efecto?_--sin preveer que esta gloria estaba
reservada al génio emprendedor y perseverante del Sr. General Rosas.
¡Cual no hubiera sido el júbilo de este respetable anciano al ver
coronados tantos esfuerzos, y realizadas tantas esperanzas!.... Pero la
Parca inexorable truncó el hilo de su existencia, cuando se preparaba à
celebrar los triunfos del que desplegò primero el estandarte de la
Pátria en los desiertos del sud, y que en una sola campaña anonadò para
siempre el poder salvage de los bárbaros.

El Coronel D. Pedro Andres Garcia falleció en Buenos Aires el dia 21 de
Abril de 1833, en su avanzada edad de 75 años. Naciò en Santillana,
cerca de Santander, donde se educó en un colegio de esculápios, y pasó á
América en la edad de las ilusiones y esperanzas. Adquiriò gran renombre
en las invasiones de los Ingleses, en que con valor heróico peleó al
frente de los _Montañeses_, y cuando el curso de los acontecimientos lo
colocó en una situacion mas azarosa, teniendo que pronunciarse entre una
patria que idolatraba, y los nuevos destinos que se preparaban en las
Colónias, se identificò con los de sus hijos, y obró, no con la
hesitacion de un trásfuga, sino con la firmeza que inspira el recuerdo
de un acto magnánimo. Desde entonces fueron muy pocos los momentos que
pasò en el descanso, acreditando sumo celo é inteligencia en todos los
trabajos que le fueron encomendados.

A los que hemos mencionado, deben agregarse:--1.º Un plan de
contribuciones, que elevò al Gobierno en 1811, para la manutencion de un
ejército de 6,000 hombres. 2.º Una razon estadística de los partidos de
campaña, con sus respectivos planos, indicando los terrenos baldios y
los poblados. 3.º Un reconocimiento científico del caudal de aguas del
Rio de las Conchas, de la fuerza de su corriente, de la elevacion de sus
barrancas, y de todo cuanto era necesario para establecer una fábrica de
armas en sus inmediaciones. 4.º Un padron general de los habitantes de
los partidos de campaña. 5.º Un mapa topogràfico, desde la provincia del
Tucuman hasta el Desaguadero. 6.º Otro de todas las provincias del
antiguo vireinato de Buenos Aires, hasta el puente de _Apurimac_, en que
se comprendia el reino de Chile, señalando los rios navegables, etc.

Estos apuntes los hemos sacado de un cuaderno autógrafo, que nos ha sido
franqueado por el Señor Dr. D. Tomas Manuel de Anchorena, à quien los
que se interesan en el buen nombre del Coronel Garcia deben agradecer la
conservacion de estos títulos con que lo presentamos à la estimacion
pública.

  _Buenos Aires, Marzo de_ 1837.

  *PEDRO DE ANGELIS*.

[Footnote 1: Este valiente oficial fué el alma de todas las empresas de
esta clase que se proyectaron en su tiempo.]

[Footnote 2: En 1770, 1778 y 1786.]

[Footnote 3: Le hemos conservado el nombre que le dá el Departamento
Topografico en sus mapas, á pesar de que se lea _Potrera_ en el borrador
original del de Azara, que forma parte de nuestra coleccion.]

[Footnote 4: Forma parte del III tomo de la presente Coleccion.]

[Footnote 5: Los Pampas, Huilliches y Ranqueles.]

[Footnote 6: Son palabras del Diario, pág. 81.]




EXPEDICION

A LA

SIERRA DE LA VENTANA.

       *       *       *       *       *

OFICIO DEL GOBIERNO.


Siendo uno de los objetos mas interesantes de este gobierno, la
seguridad y adelanto de las poblaciones y fronteras de la provincia,
teniendo presente la dedicacion de V. S. á este importante ramo, tiene
por conveniente comisionarle al efecto, y espera que á la mayor brevedad
se le presentarà un plan correspondiente en que á su juicio crea el mas
oportuno por ahora á precaver las incursiones del enemigo infiel; sin
perjuicio de ulteriores medidas, y pacificacion y avenimientos, que
sucesivamente prevendrá á V. S. el gobierno para su
cumplimiento.--Buenos Aires, Noviembre 15 de 1821.

  (_Firma del Ministro_.)

  Al Coronel D. Pedro Andres Garcia.




INFORME.

EXMO. SEÑOR:--


La Comision, despues de haber reconocido varias piezas que en diversas
épocas se tiraron, con objeto al adelanto de nuestras fronteras y
seguridad de las campañas de la Provincia contra las frecuentes
invasiones con que la han mortificado y afligido los indios Pampas;
despues tambien de haber dedicado la mas diligente y madura meditacion
al desempeño de esta honrosa confianza, tiene el honor de presentar sus
tareas á la atencion de la superioridad de V. E.

Convertida á tan dificil exámen, ella hubo de proceder en él con gran
circunspeccion, para no aventurar el descubrimiento de la verdad en una
materia en que los errores son de tan general y perniciosa influencia.
Su exposicion aparecerá con el caracter de sencillez y unidad que
distingue la verdad de las opiniones, apoyada en el principio que
presentan las leyes primitivas de la naturaleza y de la sociedad, tan
general y fecundo, que envuelve en sí todas las consecuencias aplicables
á su grande objeto.

Los extravios de la razon y el celo, admitidos ó tolerados sobre este
particular, acaso han deslumbrado á los gobiernos precedentes,
principalmente desde el año de 1740. Ellos no han podido provenir sino
de supuestos falsos que hicieron lugar á falsas inducciones, ó de hechos
ciertos y constantes á la verdad, pero juzgados siniestra y
equivocadamente. De unos y otros pudieran citarse muchos egemplos, si la
Comision no estuviese tan distante de censurarlos, como de seguirlos, y
si dejase de creer que no son desconocidos á la penetracion de V. E.

La Comision, Señor Exmo., mas convencida que nadie de lo mucho que falta
á nuestra poblacion, agricultura y ganaderia, para llegar al grado de
prosperidad á que puede ser elevada, que es el distinguido anelo de V.
E., lo está tambien de la decantada decadencia, que á ser cierta,
supondria la caida de nuestro cultivo, desde un estado próspero y
floreciente á otro de atraso y desaliento. Pero, despues de haber hecho
muchas observaciones sobre la história de la Provincia, desde su origen
de civilidad, y buscado en ella el estado progresivo de nuestra
poblacion y agricultura en sus diferentes épocas, puede asegurarse que
en ninguna se ha encontrado tan estendida ni tan animada como en la
presente.

La política errada de los Españoles en querer sugetar los indios á la
bayoneta, mantuvo al país en guerra abierta mas de doscientos años: los
males que con este motivo sobrevinieron à la provincia, haciéndola
teatro de continuas y sagrientas batallas, bastan para probar que hasta
la paz del año de 1790 ella no pudo gozar el cultivo, la estabilidad, ni
gran fomento, á cuyo tiempo parece debe referirse la primera época de su
felicidad. Es cierto que desde aquel punto la agricultura, protegida
algun tanto por las leyes, y mas perfeccionada por el progreso de las
luces del siglo que ya empezaban á desplegarse, cuenta por primero, y
acaso el único de sus mejores periodos, aquel tiempo.

Pero, al paso que la necesidad estrechaba á dar ensanches á la poblacion
ganadera y labradora, se cruzaban los obstáculos que paralizaban las mas
interesantes ideas: á la vez se sucedian las mezquinas con las
extremadamente confiadas:--aquellas por lo comun hijas de la
pusilanimidad ó cobardia, y estas de una avanzada intolerante necedad:
unas y otras nacidas de la ignorancia de la posicion geográfica de los
terrenos, número de habitantes indígenas, poder fisico y moral que
podian presentar en caso de atacarlos, como muchas veces se meditó.

Mientras que los gobiernos fluctuaban, sin poderse decidir en tal
contraste de opiniones, por la medida que deberian adoptar, eran bien
rápidas las irrupciones vándalas que cometian en las poblaciones de
nuestras campañas, cubriéndolas muchas veces de cadáveres, y menguando
considerablemente sus familias: asesinando unas y cautivando otras.

Estas escenas, con lastimosas lamentaciones del pueblo, alarmaban por
algunos dias á las autoridades que indicaban querer prepararse á
vindicarlas. Pero, ó fuese que los recursos no podian proporcionarse con
la premura que exigia el remedio; ó, lo que parece mas cierto, que la
obscuridad é ineptitud de la medida presentaban justas desconfianzas del
favorable éxito, quedando sin efecto, el mal multiplicaba las
desgracias.

La Comision cree un deber de su desempeño presentar á V. E. con
respetable libertad su opinion, apoyada en mas de cuarenta años de
observaciones en este particular: y así es, que cuando asienta que se
propone no aventurar el descubrimiento de la verdad, en una materia en
que los errores tienen tan perniciosa influencia, tiende sus miras á
indicar los que á su juicio han retardado demasiadamente las ventajas
que le han arrancado de las manos la apatia é indolencia de aquellas
personas, á cuyo cargo se hallaba la direccion y seguridad de la
Provincia y sus habitantes.

No hay cosa que mas impida los progresos de una república, que insistir
en yerros antiguos, en especies mal averiguadas, ó vulgaridades indignas
de adoptarse.

La crítica, y el discernimiento que resulta del exàmen de las cosas sin
preocupacion, es el único norte que nos puede libertar de tales
inconvenientes: parece, pues, que en nada ha de ponerse mayor ahinco que
en no dejarse llevar como los rebaños, desatendiendo el camino que debe
tomarse, por atender ciegamente al que suele seguirse.

La Comision deja asentado que tiene mas de cuarenta años de
observaciones sobre esta Provincia, y puede añadir que ha reconocido sus
costas, atravesado y cruzado por tierra la parte de los Pampas, objeto
de este informe: ha podido distinguir muy de cerca los muchos indígenas
que la habitan, sus génios, usos y costumbres, y no puede lisongearse
que tenga los conocimientos necesarios para calcular, ni por
aproximacion, las medidas de una fuerza imponente para atacarlos con
suceso feliz, aun cuando se considere justo hacerlo. Porque, viviendo en
pequeñas tribus diseminadas en un mundo desierto, no es facilmente
averiguable su número: pero sí, no cabe duda, que en tratándose de
defensa comun, se reunen, por la amovilidad que tienen, con la velocidad
del rayo, al punto donde les llama su defensa, con tal entusiasmo y
ferocidad, que cargan sobre el cañon en el mas activo fuego, hasta morir
al pié de él: y acaso V. E. mismo ha presenciado alguna vez este
atrevido hecho, con otros no menos respetables, en el manejo de sus
armas y formacion de batalla, bastante á mandar idea de su disposicion
guerrera para defender sus propiedades, de que son tan idólatras como
vengativos; pues nunca perdonan el agravio, cuya venganza reencargan á
sus hijos, cuando ellos no han podido tomarla.

La agricultura y ganaderia en una nacion puede ser considerada bajo dos
grandes respectos, á saber:--con relacion á la prosperidad pública y á
la felicidad individual. En el primer caso, es innegable que los grandes
estados y señaladamente los que gozan de un fértil y estendido
territorio, deben mirarlo como la primera fuente de su prosperidad,
puesto que la poblacion y la riqueza, primeros apoyos del poder
nacional, penden mas inmediatamente de ella, que de cualquiera de las
demas profesiones lucrativas, y aun mas que de todas juntas. En el
segundo, tampoco se podrá negar que la agricultura sea el medio mas
fácil, mas seguro y entendido de aumentar el número de los individuos
del Estado y la felicidad particular de cada uno: no solo por la inmensa
suma de trabajo que puede emplear en sus varios ramos y objetos, sino
tambien por los que puede proporcionar á las demas profesiones que se
emplean en el beneficio de sus productos.

Proteger la industria y el comercio, talvez con daño y desaliento de la
agricultura y ganaderia, es tomar el camino al reves, ó buscar la senda
mas larga, mas torcida y mas llena de riesgos y embarazos para llegar al
fin. Si el comercio, la industria y la navegacion son dependientes de la
agricultura y ganaderia, y estas la cuna de los pueblos, la fuerza y la
riqueza de ellos, ¿como puede mirarse con indiferencia su postergacion,
ó casi abandono de las bases primeras del Estado? Todos los ramos á la
vez sufragan, son necesarios y forman el todo de su respetabilidad que
se les tributa á las naciones que las poseen.

Cuando la defensa del Estado es una pension natural de todos sus
miembros, no puede, es verdad, desconocer la agricultura y ganaderia
esta primitiva y sagrada obligacion, ni en manera alguna libertarse de
ella los cultivadores: entonces corran en hora buena á las armas y
cambien el arado y la azada por el fusil, tratándose de socorrer á la
Patria y defender su causa: pero nunca será justo que, en el mayor
conflicto de sus afanosas tareas, abandonen sus hogares, haciendas y
cultivos para surtir los talleres, los cuarteles y otros semejantes
destinos, y acaso los asilos de la ociosidad, á que por esta causa se
entregan. Parece sumamente necesario que, aclarando cuanto sea dable la
legislacion y la política en este particular, se alejen los sistemas
parciales, los proyectos quiméricos, las opiniones absurdas y las
màximas rateras, que tantas veces han convertido la autoridad pública,
destinada á proteger y edificar, en instrumento de opresion y de ruina.

La Comision parece en parte haberse extraviado de su principal objeto,
cuando ha discurrido sobre la importancia de esta porcion del Estado mas
interesante, y cuando ha intentado demostrar que ella ha sido abatida y
aun oprimida, hasta el estado de emigar de sus hogares, y acogerse al
último y miserable recurso de la mendicidad para alargar su vida.

Es verdad que el horroroso azote de la guerra civil de estos últimos
tiempos ha cooperado á la devastacion de nuestra campaña; la
desmoralizacion que ella causa, la ha aumentado, y á su vez los indios,
conducidos de su inclinacion y seducidos de los invasores, han aumentado
grados de ambicion y ferocidad á la que poseian: ellos han traspasado
los limites de sus antiguas correrias, y sobreponiéndose á nuestras
tropas, las han atacado de frente, de una manera desusada por ellos en
sus incursiones, y harto imponente á nuestros labradores y hacendados.

La atencion repartida del Gobierno à los diferentes puntos de la
Provincia, que imperiosamente llamaban sus cuidados y auxilios por mar y
tierra, no le permitian una contraccion tan asidua y eficaz como
deseaba, y era necesario al reparo de la campaña, hasta que mas
desembarazado, asistió personalmente á ella.

Este conocimiento, que le presentó la marcha hasta la Sierra, y que le
proporcionó observar la animosidad de los indios, sus depravados
intentos, la fertilidad de sus campos, las posiciones ventajosas para
mantener una guerra devastadora sobre nuestras poblaciones, lo indefenso
de estas, y la absoluta necesidad de repararlas, ha sido precisamente el
primer paso de felicidad, que preságia que la suerte futura de nuestras
fronteras và necesariamente á tomar una marcha la mas lisongera y
ventajosa á la Provincia en el aumento de su poblacion y primeras
riquezas, con la seguridad de personas y propiedades: lo que no podia
suceder jamás sin que el Gobierno, rompiendo enérgicamente aquellas
ataduras que siempre tuvieron ligados á sus antecesores, no hubiese
tocado tan de cerca y practicamente el error que desgraciadamente los
tuvo envueltos por tantos años, cuando en estas materias vivian á merced
de un informante tímido, ó acaso cobarde, y de otro neciamente atrevido,
sin todos los conocimientos de la geografia del país, y demas que se ha
expuesto.

Así es que, teniéndose por un triunfo el avanzo de terrenos hechos por
los años de 1778 y siguientes, por el cordon de fronteras que se
estableció con las guarniciones del cuerpo de blandengues, compuesto de
700 hombres, se miró en seguridad la Provincia, respecto à su anterior
estado. Y aunque este cuerpo tuvo necesidad de batirse muchas veces
parcialmente en la línea, para contener las irrupciones que repetian los
bárbaros, sin embargo, el aumento de poblacion que recibian las guardias
y sus inmediaciones, ya le imponian y hacian menos osados, pero no
destemidos para impedir sus invasiones: y en una de estas fué que, por
la primera vez en el año de 1790, se trató de establecer paz y permitir
á los caciques venir á la capital, y sus indios á las guardias.

El trato docilizó á algunos y acomodó á todos, hasta establecer sus
artículos de comercio con peleteria, plumas y otras pequeñeces de su
rústica industria; tomando en cambio diferentes útiles, algunas ropas,
tabaco y yerba, y especialmente bebidas; formando de algunos de estos
artículos una absoluta necesidad, especialmente el tabaco y la yerba del
Paraguay.

Esta recíproca comunicacion determinó á algunos hacendados á establecer
sus estancias al sud del Salado, á su riesgo, y á merced ó tolerancia de
los mismos indios, sufriendo unas veces sus rudas impertinencias, y
otras sus robos y raterias, dejando nuestra línea de fronteras á
retaguardia mas de sesenta leguas. Sin embargo, algunos indios con este
motivo se mantenian en las labores de campaña de peones en toda clase de
trabajo, y otros en la ciudad y suburbios, prefiriendo la civilidad á la
vida errante y salvaje. Mucho contribuyó el Gobierno mismo, halagando
con gratificaciones efímeras á los que se presentaban con el título de
caciques, que se creian serlo sobre su palabra: porque esto era mas
fácil que averiguarlo, y todo contribuia á mantener una paz aparente, de
la que siempre se reportaba mejor partido.

El avanzo de nuestras poblaciones á tanta distancia, sin poder ser
observadas de la fuerza militar ni de la jurisdiccion civil, produjo
muchos excesos, dificiles hoy de reparar, y de que la Comision tratará
mas abajo, en órden à su minoracion ó exterminio.

Por lo expuesto en el artículo antecedente, resultaban casi en toda la
línea de fronteras, inútiles las guardias, por cuanto las poblaciones ya
guardaban las fronteras, subrogándose aquellas à estas, bien que sin
armas ni defensores.

La atencion sobre la frontera de Portugal puso en la necesidad á este
Gobierno de mandar las tropas de caballeria, casi únicas de la
Provincia, que eran los blandengues, á cubrir aquellas líneas, donde
permanecieron muchos tiempos, y casi acabaron su número en aquel
servicio y en la pérdida de Montevideo: resultando otra mayor, de la
horfandad de sus familias, antes avecindadas en las guardias á que
pertenecian, y sostenidas de los soldados que ordinariamente era cada
uno un padre de familia, de que resultaba la seguridad del soldado en el
servicio y el aumento de la poblacion.

En el año 10 terminó de todo punto el resto de esta fuerza y armamento
con que cubria sus fuertes, porque pasó integramente á la Banda
Oriental, como necesaria allí. He aquí el último período de vida militar
de las que fueron guardias, y que con dispendiosos gastos fueron
establecidas en los años de 1778 y siguientes.

Aunque en el desconcierto general del sistema del antiguo gobierno y
subrogacion del nuevo, por virtud de la revolucion para obtener la
independencia, se hicieron indispensables muchos trastornos, y tocar
necesidades extremas en toda línea y órden de cosas; sin embargo, la de
fronteras se miró siempre con el cuidado que demandaba su peligrosa
situacion: pues en el año 10, entre los apuros y escaseses de tropas y
auxilios, se formó una expedicion, que marchó hasta la laguna de
Salinas, mas afianzada en la maña y política, que en las fuerzas y
auxilios que la componian. El éxito, en efecto, correspondió á las
esperanzas, y los indios mismos lo auxiliaron con sus personas y
cabalgaduras en su regreso, hasta la fortaleza de esta plaza.

Esta primera relacion de amistad estuvo afianzada hasta el año de 15, y
elevada á tal grado de harmonia, que presentándose ante el Gobierno doce
caciques al adelanto de nuestras fronteras, se acordó precederia un
parlamento general de los de su clase con el Comisionado del Gobierno, y
encargado de este negocio que estableciese, no solo los puntos en que
deberian construirse las guardias, sino tambien otros asuntos relativos
á intereses particulares de los mismos caciques, á manera de los que
disfrutan en Chile los Araucanos.

Aprestáronse los útiles que se creyeron mas necesarios, y muchos fueron
transportados al otro lado del Salado, y estando en marcha el
Comisionado, ocurrió una de las muchas oscilaciones que ha presentado el
curso de nuestra revolucion, y aunque en distancia de los mismos
revolucionarios, se le comprende y aprende, haciéndole volver á la
capital, para sepultarle en un calabozo bien asegurado de grillos, hasta
que se le confina á una guardia, y al año se le repone de oficio á su
empleo, pero no á su comision.

Los indios estrañaron la falta de cumplimiento al término señalado:
ocurrieron á averiguar el motivo, y se les dió por respuesta razones que
no creyeron y que los preparó á la mayor desconfianza: las que
manifestaron osadamente al Gobierno, cuando pudieron entender, que se
trataba de formar á su frente nuevos establecimientos, á que
abiertamente se opusieron; ya por la desconfianza en que se les habia
puesto, y ya tambien por las funestas ideas que les inspiraban nuestros
transfugos desertores que se habian refugiado á sus toldos, á quienes
conservaban aun con armas, por la direccion que les daba para cometer
robos y asesinatos sobre nuestras estancias.

Ultimamente, ellos fueron seducidos por Carreras y Ramirez, y
perpetraron horrorosos excesos, que hoy llora nuestra campaña, ya por
sí, ya sirviendo de auxilio à aquellos malvados invasores. Estas
ocurrencias les han dado causa á creer, que pueden hacernos frente, y à
considerarse vencedores de los desarmados, como si lo hubiesen estado, á
estender sus miras mucho mas allá donde alcanza su vista, y finalmente,
á creer que tienen un derecho á devastarnos.

Las ocurrencias en suma hasta aquí detalladas, referentes á nuestra
poblacion de campaña y fronteras, presentan la nulidad absoluta en que
se hallan, la de no poderlas defender ni mantener, y que es de la mayor
urgencia é interes poner nuestras poblaciones á cubierto del enemigo que
las acecha, vigilante para extinguirlas.

Los puntos que hayan de formar esta línea, las fuerzas para mantenerla,
los fondos de que subsistan sus guarniciones, son fecunda materia de
opiniones, y divididas segun el modo de ver de cada uno, no parecen
fácilmente combinables: pero el tiempo las insta, y es necesario que el
Gobierno se decida con la posible brevedad, por el riesgo que ofrece la
demora.

La que cree que contendria al enemigo un ataque, que lo alejase y
pusiese al menos al otro lado de la Sierra, sin duda que no respeta su
número y localidad y que el desaire de verse batidos, si lo fuesen en
sus terrenos natalicios, los empeña á sostener la guerra hasta verse
esterminados: tampoco cuenta con la suerte de la guerra y sus funestas
variedades, que á no corresponder una suerte favorable, era inevitable
la ruina de la Provincia.

La que discurre sobre formar en la Sierra del Tandil una poblacion de
villa, otra en la Laguna Blanca, y la última en la Cabeza del Buey, toca
aun mas inconvenientes en los ataques, formacion del pueblo y su
conservacion: dejando en flanco los costados al este y oeste de la
primera y última. Y aunque es verdad que las dos opiniones á la vez
tendrán su lugar, este lo ha de graduar el tiempo, y ahora seria empezar
por donde debe acabarse.

La que propone una línea ò camino militar hasta Patagones, se halla en
el propio caso, aunque mas útil y afianzada sobre la costa del mar: pero
á juicio de la Comision, tampoco debe emprenderse, y solo cree preciso y
absolutamente necesario el establecimiento de una línea sobre las
estancias avanzadas al sud del Salado, cuya línea de longitud
este-oeste, en que corren sus poblaciones hasta aquí toleradas por los
indios, no puede llamarles la atencion de un modo que traten de
resistirlo.

La guardia de Kakelhuincul debe ser uno de los fuertes mas equipados,
ampliando sus líneas, y el depósito en que provisionalmente se acopien
los útiles de este y sus contiguos, hasta el punto de abrir los
trabajos.

Esta guardia y poblacion, con las que sigan al sud, deben ser auxiliadas
de las poblaciones de Bruscas, el Tordillo y Montes Grandes, de que
podria encargarse el comandante del mismo fortin, ampliando antes sus
líneas, para que con seguridad pueda recibir mas guarnicion, y en que
con este motivo puedan apoyarse y defenderse en caso necesario la
milicia, vecindario y tropas de línea, en cualquiera accidente de
guerra, invasion ó sorpresa que cometan los indios.

Al costado izquierdo de esta guardia, y en la laguna Naquelrucà, debe
formarse un fortin, que cubra el flanco que media á la Sierra del
Volcan, distante de este punto diez leguas al sud-este: por manera que
Kakelhuincul distará de este fortin detallado trece leguas, que unidas á
las anteriores de la laguna Rucà, resulta el Volcan veinte y tres
leguas:--puntos los tres los mas avanzados al sud y á la frontera
enemiga, y los mas interesantes para las primeras y mas cuantiosas
haciendas de aquellos destinos.

No pudiendo guardar rectitud ni proporcion de distancia la línea de
fuertes que al costado derecho de Kakel debe seguirse, sin aventurar un
choque con los indios, pues se acercarian demasiado á los arroyos en que
tienen situados sus toldos y ganados, se forma oblíqua, consultando las
aguadas permanentes como de absoluta necesidad.

Debe seguir al frente de la guardia de Chascomus, y subrogarse esta en
la laguna del Sermon, ocho leguas de Kakel, y diez y ocho al sud de
Chascomus. Al frente de la guardia de Ranchos debe formarse otra en la
laguna de los Huesos, distante nueve leguas de la del Sermon.

Por el mismo órden debe salir á su frente la guardia antigua del Monte,
y situarse sobre la laguna del Toro, distante de aquella diez y ocho
leguas, y de los Huesos diez leguas.

La de Lobos debe avanzar á la Laguna Blanca, ó si se quiere á las
Polvaderas, distante de la antigua guardia diez y ocho leguas, y nueve
de la del Toro.

El fortin de Navarro sale á la laguna del Trigo, ó laguna de Gomez,
distantes diez leguas de la Blanca, y ocho de las Polvaderas.

La de Lujan, à la cañada de las Saladas, doce leguas distante de las del
Trigo y Gomez.

Esta línea, que promedia obliqua la frontera, corre desde el Volcan
hasta el punto de los Leones, ochenta leguas, y el resto hasta Rojas
desde el fortin de Areco, incluso Salto y Pergamino que se encuentran
hoy en frontera efectiva, por cuanto á su frente no hay hacienda alguna,
por haber sido devastadas por los anarquistos y los indios, deben
reponerse á su antigua fuerza en fuertes y guarniciones: así para que
los vecinos que andan errantes vuelvan á sus hogares y puedan vivir
seguros en sus personas y bienes, como para que los hacendados y pueblos
interiores afiancen igualmente su propiedad, y se dediquen con
tranquilidad á sus labranzas y talleres, libres de las zozobras que
hasta aquí han experimentado; pues llegará bien pronto el tiempo en que,
avanzada la guardia del Salto á la laguna de Palantelen, distante
igualmente del Salto que de la guardia de Lujan, veinte y cinco leguas,
cubra con una respetable guarnicion aquellos dos puntos y terrenos
feraces de invernadas, en que ordinariamente eran ocupados: formando
otra mas al oeste, sobre la laguna del Tigre tuerto, que deje á cubierto
el Pergamino y Rojas, por ahora término de nuestra frontera al norte;
hasta que formada una línea de demarcacion que señale la division con
Santa Fé, manifieste si el fortin de Mercedes deba ó no salir á su
frente al sud á la laguna del Milagro, para que deja en total seguridad
la carrera del Perú y Chile.

La Comision cree, por los conocimientos que tiene de esta línea, por la
que ocupan los indios mas inmediatos, á lo largo, sobre los arroyos que
descienden de la Sierra y su distancia, por el bañado inmenso, de
dificiles pasos que nos divide, como depósito de todas las aguas de la
misma Sierra, cuyo terreno es tan nivelado por la naturaleza que no se
le percibe declive alguno, inutil para todo genero de cultivo y
haciendas; por todo esto, repite la Comision, que cree y le parece, que
esta especie de vallado fija unos límites inequívocos, que dejándolos
sin alteracion á la banda austral de él, no podrán los indios reclamar
nuestras disposiciones como detentadoras de sus posesiones: pues tienen
hasta ahora nuestros hacendados la ocupacion que ellos han tolerado sin
reclamacion; haya sido ó nó con la doble mira de robarles, como lo han
hecho, con repeticion, perfidia y atrozmente.

La Comision se vé necesitada de circunscribirse, á pesar de sus deseos,
á la propuesta línea de fortificacion, siguiendo la máxima política de
obrar segun el estado y circunstancias de la Provincia en el momento.
Desea ciertamente que ella no esté reducida á tan escasos términos; pero
toca como de bulto las dificultades que han de inutilizar otras medidas,
que deben quedar pendientes para su ejecucion, en seguida de esta.

El transporte solo de la antigua línea á la que nuevamente se detalla,
ofrece en su egecucion no pocos tropiezos, no obstante á deber hacerse
casi en el centro de nuestros recursos. ¿Cuanto mas dificil seria
establecerse fuera de ellos con las armas en las manos? Los terrenos por
su aridez, falta de montes, y las mas veces de aguadas, son trabajosos
aun á los escoteros, que miden las jornadas para auxiliarse. ¿Como se
presentaria para vencerlos, un ejército que deberia ir provisto, no para
ocho ni quince dias, sino para meses enteros? Era necesario arrastrar
centenares de carruages y miles de caballos, para atacar á un enemigo,
que siempre está en campo volante, y con mas amovilidad y destreza que
los Arabes: ellos burlarian los mejores planes, y pondrian en ridículo á
sus autores, y despues de haber llevado por los desiertos que los
amparan, á un ejército sin vara de virtud que hiriese á las piedras para
que brotasen agua, sin maná para su alimento, y sin nubes que
interpusiesen sus sombras, para que les libertase de los rigores del
sol, tendrian que sucumbir á la sed y al hambre, y finalmente á manos de
sus enemigos. Sr. Exmo., la Comision se persuade que no debe confundirse
un golpe de mano que suele darse para escarmentar á un enemigo, con las
medidas de una ocupacion ó conquista: aquel es una aventura ó albur que
se dá á la suerte; y estas, el resultado de una profunda meditacion,
calculada sobre las fuerzas fisicas y localidades del país, con otras
muchas reflexiones y razones que van á la par para su logro.

Si solo esta medida, que podrá acaso ser tenida por mezquina de algunos
génios exaltados y celosos del aumento de la Provincia, se pusiese en
toda su evidencia, guarnecida la frontera de las fuerzas que demanda
para su seguridad, y llegando á perfeccionarla, no solo habriamos
alejado para siempre el recelo de otras invasiones, sino que habriamos
dado el paso mas preciso y necesario para la total ocupacion á que
aspiramos, sin pérdida de un hombre, ni menoscabo de hacienda.

La Comision se atreve á decir que, perfeccionada hasta el punto que
debe, ella solo vá á ser la riqueza y seguridad de la Provincia, y capaz
del mayor aumento de poblacion que necesita, abriendo la mano á recibir
y proteger á cuantos quieran venir á establecerse en ella, bajo la
proteccion del Gobierno.

Entre la antigua y nueva línea demarcada, se miden mas de 1,400 leguas
cuadradas, terreno no solo feraz, productivo y útil, sino que
proporciona, una vez asegurado, el descubrimiento de otras riquezas
efectivas y abandonadas, que la escasez de poblacion no ha podido dar á
luz ni reconocer con exactitud. Pero antes de esplanar cuales sean, cree
la Comision hacer otras observaciones, para que el Gobierno ajuste sus
resoluciones del modo que estime por conveniente á la salud pública de
la Provincia y sus intereses.

Atendiendo al orgullo con que se presentan los indios, podran mirar de
mal ojo nuestra nueva línea, y aun tratarla de enervar á viva fuerza,
para cuyo caso es necesario estar prevenidos y alarmados á su repulsa.
Ellos no deben desconocer que la fuerza de nuestras poblaciones los vá á
acercar á la pèrdida de las faldas de la Sierra que ocupan, y este temor
impulsarlos á tomar la medida de incursiones y ataques parciales de que
ordinariamente usan: por lo tanto, dispuestos y armados los partidos,
cuando hayan de dar principio á las obras, parece de necesidad que las
obras se combinen y arreglen de modo, que sean escarmentados en su
primera tentativa.

Es de absoluta necesidad que nuestras poblaciones se estiendan, y que
esta estension sea correspondiente al objeto á que por ahora
principalmente se dirigen, que es el de la labranza y ganaderia. Para
conservar la que tenemos, y mas á la que aspiramos, debemos buscarla, si
fuera preciso, con las armas en la mano, y mucho mas pronto, si la
solicitud de paces que ellos tienen interpuesta con el gobierno, se
descubre ser llamada falsa, de que usan con frecuencia mientras algun
interes particular no les mueve á ello; bien sea por temor de ser
atacados de otros indios, ó por carecer de comunicaciones que les
faciliten los artículos, de que ya han formado necesidades que no pueden
sobrellevar. Pero es preciso estar ciertos que jamas les anima un
principio de buena fé ni desinteresado. Alguna vez se someten á una
fuerza imponente, y se resignan al castigo si se les aprende en el
delito: y aunque se les perdone, su carácter innoble y desconfiado les
precipita de nuevo á cometer excesos y bajezas horrorosas, sin que se
excepcionen entre sí aun sus propios deudos. Como la vida salvaje los
tiene siempre cubiertos de miserias, estan á toda hora asechando el
momento de robarse mutuamente; y por lo mismo no puede detener sus
pasiones sino un motivo muy poderoso, como el de mirar su existencia en
peligro.

La incertidumbre en que por el momento debe estar el gobierno acerca de
la conducta ulterior de los indios, respecto á su propuesta de paces,
ciertamente no puede decidirle á tomar medidas de oposicion: pero si en
efecto continua su propósito de conservar la paz, entre otras cosas,
parece que el comisionado del gobierno, despues de asentar la seguridad
de la línea, seria muy conveniente que tratase de exigirles el
acomodamiento de fortificar uno ó dos puntos del camino militar sobre el
frente del Volcan al otro lado de la Sierra, porque con ellos, y los que
puedan formarse sobre el Rio Colorado y á las márgenes de la Bahia
Blanca, quedarian enteramente dominados, y en precision de abandonar las
sierras y retirarse al oeste, ó repasar el Colorado. Esto es
indispensable que suceda; pero será de un modo que los comisionados, ó
gefes de los destinos, lo presenten en mas ó menos tiempo, segun los
grados de su actividad en promoverlo.

No desconoce la Comision la necesidad que hay de sugetar á nuestras
milicias á sus precisos deberes en los fuertes de fronteras, y de que
han tenido orígen muchas desgracias, sobrevenidas por el mal trato dado
á los indios, cuando en ellas se han presentado con sus miserables
artículos de comercio, procurando robarselos descaradamente y aun darles
de golpes, herirlos, y matar algunos. Estos hechos, que la Comision ha
visto repetir, y aun castigado, han incendiado los ánimos de un modo
terrible, provocándolos á la venganza: muchos y lastímosos hechos
pudiera referir que mas de una vez han comprometido la mejor armonia con
el gobierno; y este desórden puede facilmente remediarse, conviniendo
con los indios en que sus arribos á las guardias sean á determinados
puntos de la misma frontera, reservando solo á los caciques el paso
franco al gobierno, escoltados para su seguridad.

Nuestra campaña, harto desmoralizada por muchas causas que la han
conducido á tal desgracia, principalmente las escaseses á que la han
reducido las incursiones anárquicas, la multitud de desertores y otros
delincuentes que abriga, presenta un motivo de atencion muy particular
sobre esta clase de hombres que la infestan, á mas de una gran porcion
de familias indigentes que sirven de pesada carga al honrado labrador y
útil hacendado, á quienes se les haria un bien en trasladarlos á
aquellas nuevas poblaciones, dándoles propiedades que cultivasen, y
útiles correspondientes: conduciéndoles, si fuese necesario, por fuerza
á su fortuna, evitando su perdicion y la de sus hijos; y á aquellos
persiguièndolos eficazmente, hasta ponerlos en seguridad, ó esterminio,
segun sus delitos.

Este exámen puede hacerse prolijo y exacto, formando una razon
estadística de cada partido, cometida al vecino mas proporcionado, y
vicario de él, con responsabilidad en su inexactitud. Como en dicha
razon debe constar todo vecino y habitante, su ejercicio, propiedades y
proporciones de que se mantiene, el número de hijos, criados y peones,
sus sexos y edades, no podria escapar ninguno á su vigilancia, y el
gobierno podria muy en breve tener en su mano, y á un golpe de vista, la
nota de cuantos fueren disponibles, en servicio y aumento de las nuevas
poblaciones.

La policia de los partidos deberia igualmente ser encargada á vecinos de
las localidades, bajo los reglamentos que el gobierno les prescribiere:
porque tratándose de la seguridad pública é individual, ninguno debe
conocer y celar mejor á los vagos y malos vecinos, que sus propios
convecinos.

Conducido el vecindario por los principios de liberalidad y en favor de
sus intereses, no puede desconocer las bondades del gobierno y de la ley
que lo protege.

La Comision es militar, y ha asentado que con respetable libertad dará
su opinion, apoyada en la justicia y en sus conocimientos. Estos le han
suministrado muchos motivos de observacion para entender y persuadirse
que, mientras no esten perfectamente deslindadas las atribuciones de las
respectivas jurisdicciones, política y militar, no podrá hacerse el
servicio, como corresponde á la tranquilidad y adelantamiento de los
pueblos.

Señor, unas tenebrosas habitudes de despotismo militar han aniquilado el
ánimo del vecindario de campaña, vièndose despejados violentamente de
sus propiedades, ultrajadas sus personas de palabras y obras, y acaso
arrastrados á una cárcel con pérdida total de sus bienes. Estas
impresiones estan aun muy vivas, y se resiente demasiado la provincia de
estos tristes acontecimientos: porque sí algunos elevaron sus quejas, no
merecieron mas que el desprecio, y los demas ahogaron sus sentimientos
para no multiplicar los padecimientos, llorando sus desgracias en el
seno de sus familias.

Los gobiernos turbulentos que nos han precedido, no podian fijar, es
verdad, un mètodo que nivelase la justicia y conducta de los encargados
que sabian eludir las quejas, y poner en peor condicion al reclamante.
La Comision fué encargada por una vez de inspeccionar las fronteras, y
tuvo la desgracia de no encontrar en toda la línea mas que uno solo que
llenase las intenciones del gobierno: todos los demas eran ciertamente
criminales, pero á ninguno se removió. Esta degradacion de aquellos
militares, propiamente de revolucion, no puede mancillar el honor del
cuerpo en general, á quien se debe, por sus heróicos sacrificios, la
libertad é independencia del país.

La sabiduria y política del gobierno se persuadirá, que este rasgo solo
tiene por objeto presentarle la necesidad que hay de inspirarle
confianza y seguridad, sin embargo de la promulgacion de las leyes que
las afianzen.

Tanto mas juzga precisa esta medida, cuanto que vá á gravitar sobre el
vecindario de la campaña todo el peso de esta obra. Cree la Comision
que, sin esta política diestramente manejada, no se dará un paso de
felicidad en la obra gefe de la provincia: porque, como decia un sábio
de nuestro tiempo á un Soberano, con referencia á asunto mas elevado:
_justo es Señor, que el dueño de la casa mande en ella_. Y aunque es
verdad que el gobierno, vigilante en su administracion, no perdona
fatiga, ni se permite descanso, sin embargo, debe partir sus fatigas y
franquear confianzas, para dar vado á las penosas tareas de su
administracion: y ciertamente que ningunos estan mas bien indicados que
los mismos interesados en su felicidad y seguridad, consultando al mismo
tiempo la pública.

Los puntos que principalmente deben ser reforzados, como cardinales, son
tres, á saber: Laguña de la Naquelrucá, Kakelhuincul, y el Volcan. Los
demas, como fortines auxiliares, deben por lo mismo ser sus dimensiones
proporcionadas, á este respecto, con una doble fuerza y amplitud, y
todas equipadas de armamento, artilleria, municiones respectivamente
bien conservadas, y sus precisos repuestos, de que deben responder los
gefes encargados, y sufrir con frecuencia la inspeccion que delegue la
Superioridad sobre el reconocimiento de todo, y de la tropa misma.

El adormecimiento y apatia en que ordinariamente quedan sumergidos los
hombres con la pax, aun en las fronteras mas expuestas á rompimientos,
hace y causa el abandono de la disciplina, el de armas y municiones; y
una triste experiencia ha demostrado y hecho tocar funestos resultados,
provenientes acaso de que los gefes militares, mas atentos á sus
negocios particulares que á los deberes de su profesion y carrera,
posponiendo aquellos por esta, no calculan los daños que infieren: punto
que merece estar muy observado del gobierno en precaucion de semejantes
males.

La fuerza efectiva de cada frontera principal, considera la Comision
debe ser de 100 hombres de caballeria veterana, y algunos auxiliares de
milicias, y los fortines de 50 hombres, por mitad de veteranos y
milicias, y mas, segun las circunstancias lo exijan.

Si restablecida la caballeria de blandengues, tuviese cada guardia su
dotacion, seria utilísimo que fuesen casados y arraigados en ella,
dándoles el gobierno en propiedad un solar para establecer su casa,
porque entonces creceria la poblacion proporcionalmente, y el soldado
defenderia mas ahincadamente su hogar, muger é hijos, y jamas ó rara vez
se notaria desercion: y á la primera generacion ya la reproduccion del
soldado, por si sola, habria formado un pueblo agricultor y ganadero.
Pero como en la seguridad de los hacendados y labradores de la comarca
respectiva, el traficante que acude, llevando artículos de consumos en
cambio de frutos y numerario, viese un compensatívo de su trabajo,
procuraria tambien avecindarse, y lo mismo los artesanos, é
insensiblemente se verian crecer y prosperar estas guardias con una
rapidez increible, hasta formarse en cada una de ellas poblaciones de la
mayor consideracion.

El labrador y hacendado sufren, y se han constituido hace muchos años,
al pago del ramo de guerra, con destino á estos importantes
establecimientos: y jamas han resistido otros gravámenes que con miras
de auxiliarlos se han creido necesarios, aun cuando se hayan frustrado
los objetos mismos de su invencion. Ellos, siempre prontos con sus
personas y haberes, han dejado en abandono estos y sus familias, para
correr á las armas en defensa de la patria, hasta sacrificarse en la
guerra; y hoy el gobierno necesita de sus brazos, de sus bienes, y de
toda su concurrencia, para dar á la Provincia toda la estension y
grandeza de que es susceptible: pues si esencialmente ha de gravarse
esta privilegiada porcion de ella, la justicia reclama imperiosamente
que se desvien, cuanto estè al alcance del gobierno, aquellos
calamitosos tiempos, haciendo un lugar distinguido á sus méritos y
servicios, los que es preciso que ahora presten á la importante atencion
de las nuevas poblaciones y á su seguridad.

La Comision está penetrada del sumo é importante interes que se promueve
en esta medida á favor de la campaña, y que, conducida sabiamente por el
gobierno á sus mayores ventajas y engrandecimiento, vá á presentar el
campo del Lácio, para dar á la provincia, como este dió á Roma, toda la
grandeza y poder que la hizo respetar del orbe conocido entonces, y
proporcionalmente lo será aquella en América.

Entre los muchos y extraordinarios privilegios con que agració la
naturaleza à esta provincia es su localidad, por desgracia poco conocida
de sus naturales. Por el norte la baña el magestuoso Rio de la Plata,
que se interna á mas de setecientas leguas navegables, por diferentes
provincias que atraviesa en su tránsito; mientras que por el sud la
circuye el mar Oceano, por donde puede extraer todos los cuantiosos
frutos que la produzca su cultivo: y á mas le brinda con inmensas
riquezas de la pesca y peleteria de anfibios, que hoy hacen la fortuna
de las naciones cultas que á nuestra vista se las llevan.

Son pocos conocidos, y nada frecuentados por nosotros, los puertos que
se encuentran á la vuelta del cabo de San Antonio: como son, el de Tuyú
en el Cabo de Corrientes, la Bahía de San Andres, la Bahía Blanca, la de
San Bias, el Rio Colorado y el Negro.

Los terrenos bajos que presenta la costa del mar no han permtido, sin
riesgo, hacer el reconocimiento de otros puertos y calas que
necesariamente hay en la confluencia de los rios Sauce Chico y Grande, y
otros de menos caudal de aguas que descienden de las sierras: ademas de
los que naturalmente tenga en su seno el mar, y descubrirán los
frecuentes reconocimientos desde tierra, cuando estén pobladas y
registradas por la caza y pesca de anfibios, que la curiosidad y
especulacion de los pobladores emprenderán tras de un interes á que los
conducirá su codicia.

Muchos de estos terrenos estan hoy infestados de gentes bandidas,
abrigadas en los montes, que llaman de las Islas del Tordillo y Monte
Grande, desde cuyo asilo hacen sus incursiones á las vecindades,
cometiendo grandes excesos, que deben quedar extinguidos, luego que las
tres mas avanzadas fronteras al sud se hallen establecidas, y con las
fuerzas de sus dotaciones, para atacarlos con suceso feliz. La rigorosa
policía que se establezca en todos los puntos de la campaña, hará que
desaparezcan de ella, hombres y aun familias tan inmorales y vagas,
ponièndolas en sus deberes, ó en las seguridades convenientes.

Parece necesario fijar el órden de la empresa, y debiendo empezarse por
las mas necesarias, es sin duda de la mayor importancia graduar esta
necesidad, la cual, aunque parezca indicada por la misma naturaleza de
los estorbos, que se oponen á darle vado, no puede dejar de someterse á
otras consideraciones, y principalmente á la mayor ó menor estension de
su provecho: es decir, que entre dos caminos igualmente necesarios,
aquel será digno de preferente atencion, que ofrezca mayor utilidad y
socorra á mayor número de individuos.

Entre las ventajas de situacion que gozan las naciones, sin duda,
ninguna es comparable con la cercania del mar, unidas por su medio á los
mas remotos continentes del mundo conocido. Al mismo tiempo que su
industria es llamada á proveer una suma inmensa de necesidades, se
estiende la esfera de sus esperanzas á la participacion de todas las
producciones de la tierra: y si se atiende al prodigioso adelantamiento
en que está el arte de la navegacion, parece que solo la ignorancia ó la
pereza pueden privar á los pueblos de tantos y tan preciosos bienes.

Es verdad que semejante ventaja suele andar compensada con grandes
dificultades; porque si de una parte la furia de aquel elemento amenaza
á todas horas las poblaciones que se le acercan, por otra los altos
precipicios y las playas inclementes que le rodean, y que parecen
destinados por la naturaleza para refrenarle, ó para señalar sus
riesgos, dificultan su comunicacion ó la hacen intratable. ¿Pero quien
no vé que en esta misma dificultad halla un nuevo estímulo el deseo del
hombre, que llamado á proveer á su seguridad, ó á estender la esfera de
su interes, está como forzado continuamente á triunfar de tan poderosos
obstáculos? Ello es, que el engrandecimiento de las naciones, sino
siempre, ha tenido muchas veces su orígen en esta ventaja; y que ninguna
que sepa aprovecharla, dejará de hallar en ella un principio de
opulencia y prosperidad.

Esta provincia ha sido particularmente favorecida por la naturaleza,
pues á mas de las ventajas de su clima y suelo, tiene la de estar bañada
por el mar y el gran Rio de la Plata la mayor parte de su territorio,
colocado, por decirlo así, sobre el mejor punto del Océano: ella parece,
que por sus puertos está llamada á comunicarse con toda la tierra; y si
á esto se agrega la posesion de sus vastas y fértiles campañas, no
podremos desconocer que una particular Providencia la destinó para un
grande y glorioso objeto. ¿Como es, que en tan feliz situacion podamos
abandonar los medios mas necesarios para llegar á aquel fin, ni
desatender á sus puertos, sin los cuales es de todo vana é inutil
aquella gran ventaja, cuya falta será siempre uno de los principales
estorbos que mas poderosamente retarden la prosperidad de nuestra
agricultura?

La Comision no necesita recordar que este objeto tan recomendable con
respecto á la industria, navegacion y comercio, lo es mucho mas respecto
al cultivo. La industria sigue naturalmente á los consumidores y se
situa á par de ellos, mientras el cultivo no puede buscar sus ventajas,
sino esperarlas inmobil. Por otra parte, si todas las provincias pueden
ser industriosas, no todas pueden ser cultivadoras, y es preciso que en
unas abunden los frutos que escasean en las otras: es preciso que el
sobrante de la primera acuda á socorrer las segundas; y solo de este
modo el sobrante de todas podrá alimentar aquel comercio activo que es
el objeto de la ambicion de los gobiernos y el fruto de sus meditaciones
económicas y políticas.

Es últimamente necesario, si aspiramos á obtener todas aquellas
ventajas, dar el último impulso á la agricultura y ganaderia: pues
cuando la circulacion interior produzca la abundancia general, cuando
haya abundado y abaratado las subsistencias, y por consiguiente la
poblacion multiplicados los productos de la tierra y del trabajo,
alimentado y avivado el comercio interior, entonces la misma
superabundancia de frutos y manufacturas, que forzosamente resultará,
nos llamará á hacer un gran comercio esterior, que clamará por este
auxilio, sin el cual no puede ser conseguido.

Este punto podia dar á la Comision materia para hacer muy estendidas
reflexiones: mas ella solo se contentará con presentar una á la sábia
ilustracion del Gobierno, que le parece sumamente importante, y de la
mayor influencia sobre la mejor poblacion, aumento de la agricultura,
ganaderia y labranza previniendo ya la navegacion, comercio é industria
á un mismo tiempo, que oportunamente iria adelantando, poniéndose en
activa accion el resto de la provincia á su ejemplo.

La Comision está persuadida de que alguna vez los buenos ejemplos suelen
ser perniciosos. Esto se prueba observando que los Romanos emprendieron
todos los caminos de su vasto imperio, llevándolos desde la plaza de
Antonino en Roma hasta lo interior de Inglaterra, de una parte, y de la
otra hasta la Palestina; tan firmes y magníficos, que sus grandes restos
hasta hoy llenan de admiracion al viagero observader: y las naciones
modernas, queriendo imitarlos sin tener los mismos medios para ello,
afligieron á los pueblos sin poderles comunicar tan grande beneficio.
Sin embargo, esta regla admite excepcion en favor de la provincia, y no
puede haber inconveniente en la empresa, con tal que no se piense en
grandes é inadoptables comunicaciones exteriores, hasta que hayan sido
establecidas las poblaciones, su labranza, y pastoreo, de un modo
suficiente á promover la industria, navegacion y comercio que ha de
formar la marcha unida de sus ventajas y especulaciones, para llegar al
término de su engrandecimiento.

Afortunadamente el Gobierno empeña sus desvelos en remover los estorbos,
proponiendo leyes, simplificando las administraciones, arreglando la
policía y mala jurisprudencia mercantil; en fin, todo cuanto retarda el
aumento y seguridad de nuestra comun felicidad, destruida y aniquilada
por falta de estos principales elementos; buscando directamente los
medios de arruinar nuestro cultivo y poblacion, ó por mejor decir,
removiendo hasta los estorbos que la naturaleza opone á su prosperidad:
bajo cuyos principios es de esperarse que la opinion misma cederà á la
buena y útil enseñanza, como las tinieblas á la luz; bien que, para
luchar con la naturaleza son necesarios grandes y poderosos esfuerzos,
con extensos recursos, que no siempre estan á la mano.

Cuando se considera de una parte los crecidos fondos que exigen las
empresas, y de otra, que á las veces una sola es muy superior á la
porcion de rentas públicas que suelen destinarse à ella, parece mas
disculpable el desaliento con que se miran por los gobiernos: y como
estos fondos, en último sentido, deben salir de la fortuna de los
individuos, parece tambien como inevitable la alternativa, ó de
renunciar á la felicidad de muchas generaciones por no hacer infelice á
una sola, ó de oprimir á una sola para hacer felices á las demas. Sin
embargo, es preciso confesar que el atraso muchas veces no proviene
tanto de la insuficiencia de la renta pública, cuanto de la injusta
preferencia que se dá en su inversion á objetos menos enlazados con el
bienestar de los pueblos, ó talvez contrarios á su prosperidad.

Para demostrar esta proposicion, bastaria considerar que la guerra forma
el primer objeto de los gastos públicos, y aunque ninguna inversion sea
mas justa que la que se consagra á la seguridad y defensa de los
pueblos, la historia acredita, que para una guerra emprendida con este
sublime fin, hay muchas que se empeñan con los innobles motivos de
ambicion y orgullo; y por consiguiente, privan de la abundancia y
prosperidad, de que disfrutarian si hubiesen invertido sus fondos en
adoptar y comprar, si fuese nacesario, un sistema de paz, con
preferencia á malbaratarlos en proyectos de vanidad, destruccion, y
nulos en sus resultados.

La Comision se ha estraviado otra vez, arrebatada del ardiente celo y
deseo que le anima por el bien de la provincia, discurriendo en su
beneficio, y espresando las reflexiones que le han parecido se acercan
mas á nuestro estado civil y militar. Volviendo sobre sus pasos y al
objeto principal de su encargo, que es la seguridad de fronteras, el
aumento de la poblacion, el cultivo y las haciendas pastoriles, cree
deber añadir:--

Que siendo el principal y mas interesante punto el del Volcan, debe
mirarse con preferente atencion, en razon de su fortificacion y fuerza
efectiva; en la de hallarse mas avanzado al enemigo; en la de tener la
mas apreciable localidad de la campaña, por sus hermosos pastos, campos
y aguadas; y finalmente en la de estar vecino al mar, para progresar
extraordinariamente por todas las proporciones que no tienen, ni pueden
tener los otros, como mas mediterraneos ó centrales.

Entre los extraordinarios recursos que sabiamente ha propuesto el
Gobierno á la Honorable Representacion, se ofrece la ley de retiro, que
transmitida á la posteridad, señalará la época en que fuè dictada, sin
contradiccion alguna, como la mas memorable de nuestra revolucion en
honra de sus autores; de que no nos presentan modelo alguno las
historias, tanto mas digna de elogio al considerar la utilidad y
ventajas públicas que pueden y deben sacarse de los mismos retirados.

Entre otras altas miras que el gobierno se ha propuesto, es igualmente
loable la fondacion de una ciudad, cuyo título perpetúe la memoria del
benemérito Ciudadano y General de los ejércitos de la Patria, D. Manuel
Belgrano. Ciertamente que ninguno se presenta mas adecuado, mas útil, ni
mas honorífico. No mas adecuado, por la localidad y hermosura de que
disfruta; no mas útil, por las ventajas que le ofrecen la misma
localidad y su feraz terreno; no mas honorífico, porque iban á formar
este precioso monunmento á la fama póstuma de aquel general y de esta
provincia, los mismos guerreros, y sus compañeros de armas, que despues
de haber regado con su sangre el campo de las victorias por salvar la
patria de los enemigos que la oprimian, sellaban su marcha gloriosa con
la fundacion de una ciudad, que pasando á los venideros, perpetuára un
ejemplo, que acaso no se registrará en los anales de las naciones mas
cultas: y cuyas cenizas invitarán desde el sepulcro á sus hijos, á la
continuacion de aquella heroica carrera; al paso que las propiedades y
posesiones que les quedasen en herencia, les recordarian incesantemente
su deber hácia tan nobles objetos.

Invitados por el gobierno los oficiales reformados á tan noble empresa,
dándoles de merced, como á fundadores, los solares para la fundacion de
sus casas, los terrenos de chacras para su labranza, y los de estancia
para la cria de ganado, con las excepciones y privilegios de libertad de
toda pension y derechos en los frutos de sus cosechas, y aun en los de
consumo, en la forma y tiempo que pareciese conveniente á su mas pronto
y eficaz progreso, sin duda que de esta medida reportaria la provincia
incalculables beneficios, y el gobierno tendria el placer de recibir los
respetos y homenages que le tributarian, aun al través de los siglos,
las generaciones venideras, bendiciendo la mano benéfica y laboriosa por
todo lo que le debian.

Esta nueva poblacion, que formaba el honor y el mérito de sus
fundadores, á que unia la de capitalistas, empezaba á brillar desde su
cuna, desenrollando á la par de su acrecentamiento un poder y facultades
que no estan concedidas á las demas, por no ser facil reunir en un punto
tales y tan singulares proporciones.

Ella como mas avanzada iba á imponer á los enemigos, de quienes se haria
tan temible como respetada, y no pudiendo resistir á la fuerza, mal de
su grado habrian de ceder el campo que ocupan, retirarse à mayor
distancia, ó talvez repasar el rio Colorado para refugiarse á las
cordilleras de los Andes, término á que deben venir por un órden regular
en la sucesion de los tiempos.

Esta disposicion acercará mas pronto la època en que debe formarse el
camino militar arriba indicado, y la trasposicion de los indios al sud
de las sierras; quedando entonces á favor de nuestros hacendados libre
la falda de estas, que es toda la aspiracion á que por ahora anhela
nuestra poblacion.

La Comision omite detallar el servicio de las guardias, pero no puede
menos de observar, que las partidas descubridoras, que deben estar
siempre en campaña, hagan su servicio de una á otra guardia, hasta el
punto dado en que deban encontrarse ó cambiar las tablillas que lleven,
para acreditar haber llegado á él, y comunicarse reciprocamente las
novedades que ocurran; porque si fuesen avanzados al sud podria suceder
que los indios, puestos en observacion, asechasen el momento de su
retirada, para introducirse en nuestros campos, burlando aquel servicio,
lo que no es tan facil suceda cruzando de una á otra guardia.

Tampoco parece á la Comision debe ingerirse en los fondos y arbítrios
con que han de emprenderse estas obras porque estando nombrada una junta
de hacendados, y teniendo el gobierno tomado á su cargo estas
dispocisiones, facilmente podrian contrariarse con los conocimientos y
trabajos que ya tengan incoados, cualesquiera que fuesen las
indicaciones de la Comision, que siempre ha sido de dictámen se forme un
ramo con el cual se sufrague esclusivamente el adelanto de fronteras y
poblaciones, asegurado ó custodiado en la Tesoreria General, y
administrado y distribuido en el servicio por òrden del gobierno, á
quien inmediatamente debe estar todo sugeto y dependiente, para evitar
los deservicios que en otra forma se han esperimentado, y de que son
susceptibles.

La disciplina, subordinacion y respeto en la tropa de línea y milicias,
son la base en que se afianza la defensa y seguridad del Estado. Estas
deben ser observadas, y sus gefes, de comisiones superiores, que
rigorosamente las inspeccionen, y si faltáre esta exactitud, la obra no
podrá llegar á su complemento y perfeccion.

Las delineaciones de los fuertes y poblaciones requieren no menos
diligencia y actividad, y que sean en todo sentido sin mesquindad, ni
escasez, consultando siempre su salubridad y plantas de la mejor
arquitectura civil y militar: con especialidad en las que, como en el
Volcan, desde luego pueden empezar á hacer edificios de fábrica, por la
proporcion de cal. Las delineaciones deberán preferirse de nord-este á
sud-este, y al menos veinte varas de luz en sus calles, presentando
antes al gobierno el plano respectivo para su aprobacion, si la
mereciese.

Cuando estuviese encabezado y hecho el libro ó censo de su vecindario,
de modo que trasmitiere á la posteridad sin equivocacion sus fundadores
en un libro maestro firmado de sus primeras autoridades y sellado,
deberia hacerse otro, firmado y sellado como el anterior, en que
constasen las mercedes que se les hacian, y repartos de tierras, con
prohibicion à los poseedores de su enagenacion en el tèrmino de veinte
años, con la precision de poblarlo y cultivarlo. Y para arrancar antes
de nacer el ruinoso semillero de pleitos en las ubicaciones de los
terrenos, deberian estos darse medidos y deslindados, de que deberia
ponerse constancia en el libro de mercedes, y conservar con él un plano
topográfico en el archivo de su custodia, para aclarar todas las dudas
que el transcurso de los tiempos presentan. De estos libros y planos
deberian conservarse cópias fieles en el archivo general de la
provincia, y muy particularmente deberian asentarse los puntos de
arranque, ó mojonera comun, que acaso serian los mas ciertos, las plazas
mayores de cada pueblo: señalando con la mayor exactitud del arte los
rumbos á que corrian, con correccion de la brújula, y espresion puntual
de su variacion, porque esta, está observado, se aumenta, y el
transcurso de años hace tocar inconvenientes notables.

Los errores en que incidieron nuestros mayores nos marcan la senda que
debemos sequir para evitarlos, y no dejar en herencia á nuestros hijos
pleitos interminables, discordias y odiosidades, que llegan á destruir
de todo punto las familias.

La Comision, en precaver estos riesgos, se haria molesta, si no temiera
serlo ya en un informe, que por demasiado largo debe terminar.
Cualesquiera que sean sus errores, cree que merecerán indulgencia ante
la respetabilidad de V. E.; porque el ardiente deseo de la felicidad de
la Provincia, á quien tiene el honor de servir y de quien se halla tan
beneficiada, en fuerza de la gratitud que le tributa, le impulsa á
creer, que todo es poco y muy menguado en su obsequio.

Dios guarde á V. E. muchos años. Buenos Aires, Noviembre 26 de 1821.

  #Exmo. Señor.#

  *PEDRO ANDRES GARCIA.
  JOSE DE LA PEÑA Y ZAZUETA.*

Exmo. Sr. Capitan General de la Provincia.




DIARIO.


La Comision, destinada á establecer las paces con las tribus de indios
al sud, tiene la honra de presenter á V. E. el diario de su viage, hasta
las faldas de la Sierra de la Ventana, su derrota, observaciones
facultativas, planos y demas que ha puntualizado en cumplimiento de sus
deberes.--Luego que recibió la órden superior y se presentó á su
cumplimiento, advirtió que el cacique Cayupilqui en su invitacion
hablaba con generalidad, sin determinar el número de caciques
concurrentes, ni punto en que deberian reunirse estos, para establecer
los tratados á que aspiraban; sin cuyos prévios requisitos y rehenes
correspondientes, no solo parecia vaga la propuesta, sino tambien inutil
en el caso de no convenir los principales y acordar el punto de reunion,
el cual deberia ser en las primeras sierras ó lagunas de Milla Lauquen:
en inteligencia, que no pasaria mas adelante, por lo avanzado de la
estacion, si, como espresamente pedian al Coronel exponente, querian que
fuese al asentamiento de la paz. El cacique Cayupilqui convino en volver
á los toldos acompañado de un intérprete, que por parte del gobierno
asegurase á los de su clase la aceptacion de S. E. á la propuesta de
paz, y marchar á realizarla en su nombre. Dicho Coronel partió en
efecto: reunió todos los caciques Pampas, Guilliches y Ranqueles; y
estos, á virtud de lisonjeras promesas que les significó aquel,
esperaban el momento de su llegada, cuyo falso supuesto de ofertas,
cuando fué demostrado, puso en el mayor de los compromisos, y muy en
riesgo de ser degollado con toda la comitiva de su cargo, al Coronel, y
tambien de que se separasen los Ranqueles con miras de egecutarlo, como
se demostrará cuando se esprese esta ocurrencia.

Del mismo modo omitió manifestar que la reunion la habian acordado hacer
en el Sauce Grande, esto es, al pié de la Sierra de la Ventana, sin
exponer á los caciques, que la Comision solo se habia allanado á llegar
á las primeras sierras y no á tan enorme distancia, en estacion tan
avanzada, y sin auxilios correspondientes á tan larga marcha; á mas de
los riesgos que deberia recelar de entrar al centro de sus tolderias,
donde podia ser atacada á toda hora de unos hombres feroces que viven
del robo y matan impunemente al forastero. A su vuelta manifestó
Cayupilqui que todos los caciques estaban prontos á otorgar la paz,
hasta el número de quince que nombró: que à la Comision la esperaban sus
antiguos amigos con impaciencia, y que no se demorase la salida,
quedando él en rehenes hasta la vuelta. El retorno de este cacique fué
en Febrero, y como mas principalmente tenia por objeto esta Comision,
reconocer facultativamente los terrenos, de cuya geografia estabamos
absolutamente ignorantes en la mayor parte, convino en dar un oficial
facultativo, de dos que le fueron pedidos, para levantar el plano y
hacer otros reconocimientos cientificos, si fuese posible, en medio de
los riesgos que ofrecian estas operaciones, si llegasen á ser advertidas
de los indios. Este oficial es D. José Maria Reyes, ajudante mayor de
artillería é ingeniero.

No habiendo podido facilitar el gobierno mas instrumentos que un
teodolite y un nivel, fué preciso á la Comision proporcionar á su costa
los que principalmente eran necesarios para obrar, demarcar y medir, con
cuanto mas se requiere y demandan semejantes operaciones, de cronómetro,
estadales, planchetas, estuches, &c. En el resto de Febrero se aprestó
una escolta de caballería de catorce hombres, un sargento, y un oficial
que debia mandarla y servir de ayudante; dos carretas, una carretilla y
un coche con algunos víveres; yerba, tabaco y ropa hecha para los quince
caciques; y por todo auxilio, para carruages y soldados, sesenta
caballos de los del servicio de plaza: á que se agregaban dos
intérpretes, que tambien se pidieron al gobierno como indispensables
para entederse con los indios. El cacique Cayupilqui vino acompañado de
catorce indios mas, hijos, deudos y parientes de caciques, (que ellos
llaman _chasquis_) para ratificar al gobierno la adhesion de sus
comitentes á la paz, y al mismo tiempo afirmar la exposicion del
comisionado principal Cayupilqui, y que debian acompañar à la Comision
en el viage hasta los toldos, presididos del caciquillo ó capitan
_cona_, conocido por Antiguan. En efecto, ya dispuesto todo á punto de
marchar, fueron recibidas las últimas órdenes del gobierno que señalan
los documentos respectivos.


_Partida de Buenos Aires, Marzo 6 de 1822._

En 6 de Marzo salimos á las cinco de la tarde de Buenos Aires, llevando
en nuestra compañia á los catorce indios _chasquis_ y al cacique
Antiguan. A las seis, despues de inescusables demoras ocasionadas del
mal estado de los caminos en las salidas, salvaron los carruages los
muchos pantanos y atolladeros, que llegaron á inutilizar principalmente
la carretilla.--A las siete y media de la noche llegamos al pueblo de
Moron, con el ayudante mayor Reyes, y la comitiva de indios y peones que
se componia de veinte personas; donde hicimos alto para pasar la noche y
reconocer el carruage que se hallaba deteriorado. Reconocido el dia 7 la
carretilla, se vió no estar en estado de continuar el viage, y fué
forzoso remitirla á la ciudad para reponerla con otra, lo que se
verificó el dia 8.

El 9, partimos de Moron y llegamos à hacer noche en la Cañada de los
Pozos, donde sobrevino un huracan y tempestad de truenos y lluvia, que
nos demoró el viage hasta las 11 de la mañana del 10, y á las 6 de la
tarde arribamos al Pueblo y Guardia de Lobos, punto destinado á reunirse
las carretas, escolta y demas carruages, con los víveres y útiles que
debian servir al viage y cumplimiento de la Comision. El teniente de
húsares y capitan graduado, D. Julian Montes, que debia acompañarnos, ya
se hallaba en aquel punto con la escolta, é igualmente las carretas. Las
autoridades, política y militar, prepararon alojamiento, lo mas cómodo
posible, y franquearon con el vecindario todos los auxilios que estaban
á sus alcances, y era preciso acopiar, pagando sus valores.

Deseosos de dar principio á una obra gefe, de cuyos resultados se
esperaban grandes ventajas para la provincia, con la nueva adquisicion
de feraces terrenos para su estension, y la principal de estas, mejorar
la geografia de aquellos hermosos campos, habitados hasta hoy de
salvages, por medio de los indicados reconocimientos, cuyas ventajas
refluian en beneficio público, la Comision no pudo detenerse un momento
en hacer presente á las autoridades de aquel partido, le eran necesarios
algunos auxilios de ganados y yeguas, que podrian suministràrsele á
justo precio por aquellos hacendados. En efecto, invitados por el juez
respectivo, no trepidaron en franquearle hasta el número de setenta
reses, que se creyeron suficientes, cien yeguas, algunos caballos, y
ocho bueyes, con cargo de reintegro estos últimos. Las milicias se
prestaron á hacer los apartes, y reunir en un punto estas haciendas,
como lo verificaron en la mayor parte; y en su consecuencia estaba
detallada la marcha de aquel punto para el dia 14.

En medio de la agitacion con que se trabajaba en estos aprestos, se
recibió en la Comandancia militar una órden circular que comunicaba la
Inspeccion General, dando parte á todos los Comandantes de fronteras
para que vigilasen en la seguridad respectiva de ellas, poniéndose
alerta contra una nueva invasion de los indios, que se sabia debia
verificarse en el presente mes, al mando del cacique ranquel, Pablo,
dirigidos por transfugas, desertores y resto de chilenos de los de
Carreras, que aun existian entre ellos. Ella, á la verdad, no dejó de
sorprendernos, mucho mas cuando estaba de por medio la buena fé tantas
veces manifestada por los caciques en el pedimento reiterado de la
Comision, para hacer una paz sólida y permanente con la provincia: á que
se agregaban otras poderosas razones para no creer semejante movimiento
ofensivo de aquel cacique, que tantas veces habia instado por la quietud
y harmonia á que aspiraba, con los demas de su clase.

Aunque la Comision no habia recibido comunicaciones oficiales sobre la
materia, y creia inverosimil la especie, sin embargo, no creia deberse
exponer á cargos ulteriores, respecto á la notoriedad de dicha órden
circular, en un caso desgraciado. Por otra parte, la desconfianza de los
vecinos de la campaña crecia, y la emigracion á lo interior ya habia
acobardado á los peones que debian servir en los carruagues, y arreos de
ganado y caballada. Pero, debiendo decidirse en falta de comunicaciones
del gobierno, llamó al cacique Antiguan y á los demas indios de la
comitiva, para imponerles de la novedad, y hacerles cargo de
ella.--Antiguan protestó á la Comision, bajo la buena fé que presidia á
sus buenos servicios prestados á la provincia, que nada habia ni podia
haber contrario á ellos, y estaba pronto á responder con su cabeza: que
cuando mas, podria ser alboroto tramado ó causado por alguna partida de
ladrones, que no faltaban en todas partes, capaces de comprometer los
mejores sentimientos.

Manifestó el que le ocupaba, con muchas y muy eficaces reflexiones; y
ellas presentaron motivo á la Comision para hacerle entender, que no
podria dar un paso mas en su marcha sin asegurar antes la certeza de
esta novedad, y para ello se hacia necesario que el mismo cacique
Antiguan, con uno de los intérpretes del gobierno, pasase á los toldos,
reuniese los caciques y los hiciese sabedores del caso; previniéndoles
que la Comision esperaba sus resultas en aquel punto.--El cacique se
prestó gustoso á la medida, y salió el dia 14, acompañado de dos indios
y el intérprete, habilitados de caballos, yerba, tabaco y otros
menesteres para el camino; ofreciendo volver á los quince dias de su
salida.--De todo dió cuenta la Comision al Gobierno en el acto
instruidamente, solicitando su aprobacion. A la verdad, parecia no haber
un motivo para temer un movimiento ofensivo en masa de todas las tribus,
ni aun parcial, como se indicaba de parte del cacique Pablo, por haber
asentido y convenido este con los demas en la invitacion á la paz. A mas
de que, los rehenes establecidos por preliminares de ella, las numerosas
partidas de indios de comercio que existian en la capital, y los que
acompañaban á la Comision, eran todas circunstancias que inclinaban á
creer los retragese de emprender una invasion que ponia en riesgo sus
personas é intereses. La Comision adoptó aquella medida que creyó mas
prudente, y esperaba que ella seria aprobada del gobierno, por cuanto al
mismo tiempo conciliaba la tranquilidad de las familias de los
vecindarios de las guardias fronterizas, de los temores y sobresaltos
que las afligian, recelando ser nuevamente víctimas de la ferocidad de
los indios. De este modo se evitaron muchos males y perjuicios, que la
sola emigration causaba á los partidos en el abandono de sus hogares y
haciendas.

Manifestadas las causas que motivaron la demora, pasaremos á hacer un
relato de los trabajos facultativos que emprendió la Comision como
objeto principal de su encargo, hasta la vuelta del cacique Antiguan.
Cualquiera cosa que ella trabajase en materias científicas, creia que
seria de utilidad á la provincia, aun cuando no se tuviesen todas las
proporciones que demanda aquella clase de operaciones. Se acordó
levantar el plano topográfico del pueblo de San Salvador de Lobos en que
residíamos, y determinar su latitud, aunque por lo pronto no se hiciese
el cálculo de su longitud, pues él demandaba algun tiempo y mas datos de
los que teniamos. Contraidos á lo primero, ayudados de buenos
instrumentos para ejecutarlo, se consiguió concluirlo en el término de
cuatro dias de asiduo trabajo, porque la premura del tiempo no permitia
hacerlo mas despacio, y las comodidades eran escasas para este género de
ocupacion. El método adoptado era seguramente el mas sencillo, pronto, y
mas propio á la situacion de aquel pueblo, y su resultado debia
comprobarlo. En efecto, visto el curso de sus calles, corregida la
aguja, medidos los angulos formados por sus manzanas, determinados
algunos puntos principales, recorridas con la toesa las diferentes
manzanas de que se compone, para ver la poblacion de cada una de ellas y
determinar sus detalles, tomado en cada finca el nombre del propietario;
observado al mismo tiempo el curso de una cañada y lagunas que forma
esta, y pasa inmediata al pueblo, suministrándole agua para su consumo,
con cuanto mas se creyó conveniente:--en toda esta operacion, hecha con
escrupulosidad y exactitud, manifestó la acertada adopcion de su
sencillez; de cuyos resultados nos prometimos sacar ventajas en las
operaciones ulteriores.

Concluido el primer trabajo, se pasó en el momento á hacer el segundo,
es decir, el de la latitud del lugar. Sabíamos que esta se hallaba,
hacía algun tiempo, observada por un respetable facultativo (D. Pedro
Cerviño) en la expedicion de fronteras mandada por D. Feliz de Azara,
con objeto de hacer observaciones científicas en el curso de ellas.
Entre las muchas que hicieron, fué una la que trataba la Comision de
determinar. No se dudaba de la exactitud de aquella operacion, se
respetaba su autor como sugeto conocido por sus talentos: se creia que
una operacion no complicada como aquella, con mucha mas razon habria
dado un resultado exacto. La Comision no tenia aquel, é ignoraba cual
era la observacion hecha; pero pareciéndole muy propio de su objeto
hacerlo, cuando tenia proporcion para ello, para averiguar tambien si
habia alguna diferencia entre las dos observaciones, especialmente
cuando de los mismos instrumentos que habian servido á aquel
facultativo, franqueados por la viuda del mismo Cerviño--quintante y
horizonte artificial--se iba á hacer uso en la nuestra. Todas estas
circunstancias nos empeñaban á hacerlo con doble cuidado si fuese
posible.

El dia 21, preparado el horizonte con escrupulosidad, para hacer la
observacion por el planeta Marte, con los datos sacados de las tablas
astronómicas, cuando pasase por el meridiano, dió por resultado, despues
de hechas las correcciones necesarias, 35° 16' 2" de latitud austral.
Parece que ambas operaciones fueron hechas con exactitud: aquella queda
comprobada por la de la Comision, y esta con aquella. La pequeña
diferencia que se nota de 14" no se puede reputar por tal en una
observacion. Mil causas pudieron influir. La Comision cree fué
seguramente un intérvalo muy corto que se demoró en fijar la alidada,
mientras se reconocia si el astro habia llegado al punto _maximum_ de su
altura, y si bajaba sobre el horizonte. Esta pequeña diferencia es claro
que provino de la causa antes manifestada, pero nada de esto influye en
lo exacto de la observacion, ni en su resultado. Es despreciable
cualquiera diferencia que en segundos pueda haber en una operacion de
esta clase. Los que conocen las causas que obran para considerarse como
tal, juzgarán que cualquiera diferencia de esta naturaleza no es error.
Lo es cuando alcanzan á minutos, aunque sea uno solo, y entonces se
reputa como tal; pero cuando versa en segundos, cualquiera que sea su
número, no se para la consideracion, y solo se cuida de anotar con
exactitud la primera y segunda clase. Colocados en órden nuestros
trabajos para su remision al gobierno, no se verificó hasta poder
acompañar algunos mas de igual naturaleza, y sobre la estadística de
diferentes partidos que la Comision trataba de averiguear, porque todos
reunidos presentaban alguna utilidad y ventajas que podria reportar la
provincia con estas obras; y la Comision en vista de ellas poder
satisfacer al gobierno del empeño en su adelantamiento, y los deseos que
la animaban en beneficio y prosperidad del país. Un vasto campo de
operaciones presentaba esta campaña, en la que seguramente interesa
conocer la multitud de hermosos terrenos, que una industria mas activa
sabria aprovechar, y sacar partido de las ventajas que prometen á la
agricultura y mecanismo rural. De aquellas posiciones y puntos
interesantes, se hallan muchos en nuestra provincia no conocidos hasta
ahora, sino superficialmente. El curso del tiempo los descubrirá, y una
agricultura mas adelantada disfrutará de sus ventajas y comodidades, si
antes, como es de esperar, no las saca el gobierno de la obscuridad y
embolismo en que yacen, por medio de planos topográficos y estadísticas,
que señalen sus bondades, para aplicar con conocimiento y fruto los
auxilios y medidas de que son susceptibles, y hacer la felicidad de sus
habitantes, y en general de la provincia. La Comision habría deseado
desempeñar estos objetos tan dignos como benéficos al interes publico; y
por entonces hubo de contraer su atencion y ocuparse de los que mas se
recomendaban. El tiempo era corto: los emisarios debian regresar en
breve, como lo prometieron; pero la Laguna de Lobos se llevaba la
atencion de la Comision con preferencia, para un exacto reconocimiento
de ella y formacion de su plano. A la verdad merecia todo este trabajo,
su hermosura, posicion, calidad de su terreno, magnitud, pastos,
aguadas, &c.--Demora dos leguas al sud del pueblo, y demandaba una
operacion de esta naturaleza.--Dos dias consecutivos sobre sus margenes
preciosos fueron necesarios para concluir aquella trabajosa operacion.
Con suma dificultad se reconoció su fondo por medio de la sonda; y otras
calidades que la adornan, entre estas la abundancia de pescado: teniendo
por último el placer de agregar este trabajo importante á los demas para
su remision al gobierno.

Situada la laguna en un hermoso terreno desnivelado, y rodeada de
preciosas colinas por el norte y este, siendo el nivel de estas
sobremanera superior al de la laguna; por el sud y oeste se advierte una
gran planicie horizontal que se eleva suavemente sobre su nivel. Esta
bella campaña está cubierta de poblaciones, ganaderia y labranza. Su
terreno en general es fértil y su cultivo laborioso y abundante. Las
colinas que rodean la laguna por el este tuvieron en otro tiempo situado
el Fortin de Lobos, cuyas ruinas aun subsisten. Por esta parte como por
el sud se hallan poblaciones de pingues ganaderias, y varios de estos
establecimientos son bien conocidos por su riqueza, y forman una parte
muy principal de la provincia.

La laguna provee de agua á las muchas haciendas de aquellos
establecimientos vecinos. Ella es permanente en su caudal, y aquellas
reportan esta ventaja que es sumamente interesante á la agricultura y
ganadería, porque los hacendados no sufren en tiempos de seca las
pérdidas de ganados que son susceptibles, faltándoles aquel elemento
preciso á su sosten.

Generalmente en toda la circunferencia de la laguna, tiene barrancas
altas, menos por el oeste, por la igualdad de su nivel con el del
terreno ó superficie comun. Sus aguas se estienden y forman un gran
bañado por toda la campaña en tiempo de lluvias, pero cuando no las hay
se reunen como un centro, formando horizonte á la vista del observador,
colocado en un punto cualquiera de su circunferencia. Esta tiene 11,139
varas, resultado sacado despues de levantado su plano: su profundidad es
generalmente de 30 á 40 varas de la orilla, de una y media á dos varas:
mas adentro de tres, tres y media á cuatro; su fondo de arena; y en su
centro se encuentra alguna loma especial en la mayor profundidad. Esta
ademas tiene una cañada por el sud-este que aumenta sus aguas
considerablemente por su cauce. Ella corre por un encadenamiento de
lagunas y bañados algunas leguas al mismo rumbo, y mas en las cercanias
del Salado. No dá paso generalmente en todo su curso por ser pantanoso,
solamente en su embocadura ó confluencia. En la laguna trafican los
prácticos ó baqueanos por uno que conocen y tienen bien marcado,
bastante ancho y malo, por ser parte de la laguna, es decir, que para
pasarla, se hace necesario atravesar 200 á 220 varas de agua. El piso es
sumamente blando é imposible por ello de acercarse tres á cuatro varas
de su orilla: su profundidad no es constante. Lo reconocido es de una á
tres varas en las partes abordables de su curso: su ancho de seis á
siete varas, y en partes forma el cauce un canal profundo, con una
corriente rápida, y esta es en proporcion al acrecentamiento de sus
aguas. Estas son salobres, y un poco menos las de la laguna; pero para
el ganado útiles en estremo: de ellas se proveen, como se ha dicho, los
establecimientos vecinos. Por el norte aumenta sus aguas del mismo modo
una pequeña cañada, que al fin de catorce á veinte cuadras de curso,
desagua en ella. Esta se forma de un bañado pequeño: sucesivamente va
aumentando su cauce con otros mas que se le reunen. No forma lagunas en
su curso; pero las mismas calidades que constituyen aquella, se
verifican en esta. No dá paso por la calidad de su terreno pantanoso
hasta doce ó catorce cuadras de su embocadura. Un cauce caudaloso de
aguas, con mayor profundidad que la otra, la hace inaccesible, y para
pasarla es preciso costearla hasta su nacimiento, y entonces se presenta
un dilatado bañado bastante penoso por su anchura, pero sin peligro de
mal paso: su ancho es de siete á ocho varas, y su profundidad en
disminucion desde su embocadura hasta su vertiente, y la mayor es de
dos, ó dos y media brazas. El cauce de este bañado es limpio, y se
encuentra en él aquella cantidad de maciegas en su interior, como
generalmente sucede en las cañadas.--Otras varias calidades hacen
recomendable este interesante punto, y es sensible que la industria de
nuestros hacendados, situados en las cercanias de una posicion tan
ventajosa, no progrese como pudiera.

La Comision creyó podia emprender otros trabajos en puntos no menos
interesantes que aquellos, aunque distantes de su actual posicion; pero
temia no fuesen infructuosos, porque aguardaba por momentos los
emisarios. Para evitarlo se dispuso enviar una partida de soldados con
un intérprete y un baqueano, para que, avanzando hasta el Rio las
Flores, reconociesen el paso de este, bastante dificultoso para
carruages, igualmente el del Salado y Saladillo, y otros embarazos que
presentan los grandes bañados que se interponen; observando al mismo
tiempo cualquiera movimiento del enemigo infiel, y el regreso de la
partida remitida en Comision á los toldos, cuya demora ofrecia tantas
dudas sobre la conducta de los indios; especialmente con los varios
movimientos ofensivos, anunciados con frecuencia por circulares
comunicadas de las mismas guardias fronteras. Todas las circunstancias
inclinaban á creer que la demora procedia de aquellas ocurrencias, y que
debia la Comision prepararse á una defensiva, avanzando partidas con
aquel objeto. Esta medida, que fué tomada de acuerdo con las autoridades
territoriales, que conocian muy bien sus ventajas y la conveniencia
general que resultaba de esta determinacion, hasta que oportunamente se
dictase en caso necesario por la superioridad la que hubiese de asegurar
sus personas y fortunas, fué conciliatoria de la tranquilidad del
vecindario, que, agradecido por el esfuerzo arriesgado de la Comision, y
por el interes que se tomaba en la prosperidad y seguridad de la
provincia, no sabia como manifestar su gratitud, especialmente desde que
vió salir la tropa, municionada completamente de artículos de boca y
guerra.

Allanado este obstáculo, creyó la Comision que mientras surtia el efecto
á que dirigia sus miras, podia hacer el esfuerzo premeditado sin ser
infructuoso. Consideró que el plano topográfico del Pueblo del Monte y
su laguna podria ser interesante; mayormente cuando no existia un
documento de esta naturaleza, y aquella guardia y poblacion se habian
estendido y adelantado considerablemente, y de su hermosa laguna y otras
adyacentes no se tenia ningun conocimiento particular.--Esto demandaba á
toda costa un reconocimiento con toda la exactitud posible, y al efecto
marchó á aquel destino, distante ocho y media leguas al E de este
pueblo, el facultativo, ayudante mayor D. José Maria Reyes, con los
instrumentos y comitiva necesarios para aquellas operaciones, y con los
recaudos respectivos para las autoridades de la misma guardia y pueblo,
con objeto de que le proporcionasen los auxilios que necesitase para
evacuar con prontitud los trabajos de su encargo: como así lo egecutaron
con puntualidad los sugetos principales, dandole ademas todos los
conocimientos precisos sobre las propiedades y límites del partido,
requisito necesario para la formacion y organizacion del trabajo.--Del
mismo método observado en el trabajo anterior se hizo uso para este. La
laguna demandaba otro distinto, como que la calidad de la operacion era
diferente por su naturaleza. Para ello se adoptó el método general que
en casos iguales se hace necesario. Una base exactamente medida,
proporcional à su extension, grandes miras ó _jalones_, colocados en los
puntos remarcables de su circunferencia, se hacian precisos para
levantar el plano: la mensura de los ángulos, formados por estos
distintos puntos sobre la base, daba por resultado la verdadera posicion
de aquellos, que, junto á un reconocimiento de toda ella, eran
suficientes para la conclusion de la operacion.

Era ademas indispensable reconocer otra laguna llamada de las Perdices,
unida por un pequeno arroyuelo, facil de egecutar, despues de conocida
la posicion de muchos puntos que tenia en sus inmediaciones. Ellos
servian de base, y las miras colocadas en sus puntos mas remarcables
daban su verdadera figura y extension. Al mismo tiempo se determinaba la
posicion de los establecimientos vecinos á la laguna: muchos de estos se
hallan situados en sus inmediaciones, y algunos de consideracion por su
riqueza en ganaderia. Determinada, pues, la verdadera posicion del
pueblo y laguna en cuatro dias de trabajo consecutivo, y reunidos los
datos para formar una memoria estadística del partido, no hubo detencion
de un momento: especialmente cuando en el mismo dia la partida
observadora avisaba haber encontrado mas allá del Salado á la indios,
remitidos á los toldos, de vuelta de su comision, y que al siguiente
debian regresar unidos al punto de su partida, esto es, al Pueblo de
Lobos.

Habiendo sido favorables los resultados de los emisarios, y celebrados
con salvas y general regocijo, al ver desmentidos los rumores esparcidos
por toda la campaña, que habian perturbado su tranquilidad, de que se
hablará despues; siendo necesario aprestarse á la marcha, la Comision
trató de reunir sus trabajos, y hacer la remision de ellos al gobierno,
antes de su partida ó al mismo tiempo: entretanto, no puede dispensarse
de hacer una descripcion del pueblo y laguna que dieron motivo á sus
tareas.

Se hace forzoso considerar:--Primero, la verdadera situacion y
circunstancias que constituyen la laguna, y es fácil en seguida conocer
la del pueblo y establecimientos en varios puntos de su circunferencia;
pues que esta está descripta, y aquellos son relativos á ella, y deben
considerarse así. Describir este punto interesante y calidades que le
constituyen, es sumamente sencillo. Ellas son semejantes á las del otro
anterior, pero sin embargo, tiene otras que le distinguen.--La laguna es
menor que la de Lobos: su circunferencia es de 10,421 varas, 712 varas
menos que aquella. La calidad de sus aguas es potable, aunque algo
salada: su fondo arena en todas partes, barrancosa por toda su
circunferencia, excepto por el O y OSO, donde su nivel tiene muy poca
elevacion sobre sus aguas: por los demas rumbos tienen sus barrancas de
diez á catorce pies de altura sobre el nivel del agua. La gran planicie
de la campaña del este y sud es horizontal, su plano y su nivel elevado
sobre la superficie de la laguna: ella es limpia, y no se encuentra
ninguna maciega en su extension. La campaña del oeste es hermosísima y
pintoresca, pero su nivel diferente de aquella. El terreno de sus campos
es fértil, y su cultivo abundante. Sus pastos fuertes, aunque mesclados
con el cardo, que abunda demasiado. Sus horizontes se ven cubiertos por
todas partes de ganados de todas especies, perteneciente á los
establecimientos limítrofes. Estos terrenos, cuyos límites confinan con
las márgenes de la laguna, en ninguna ocasion son votos por los ganados,
pues encuentran en ellos las ventajas de pastos y aguas; y los muchos
senos que forma la posicion de dicha laguna con la union de la otra (la
de las Perdices) de casi igual magnitud, sirven á los propietarios para
tener como encerradas sus haciendas; y de este modo han prosperado
sobremanera aquellos establecimientos, que ciertamente forman la riqueza
de aquel partido.

Por el OSO rompe el gran caudal de aguas de esta laguna, por un brazo
encajonado y caudaloso, cuando salen de madre, y de un centro de union
mas elevado. Estas aguas forman, como á treinta varas de la laguna
principal, otra de igual magnitud, pero sin las calidades que
constituyen á aquelia (las Perdices), ó mas propiamente bañado, sin
formar barranca ninguna, que se extiende al S, de que se forman otros
bañados y pequeñas lagunas, y por un encadenamiento sucesivo, ya de
bañados, ya de pequeñas lagunas, desagua en el Salado, cerca de la
Laguna de las Flores. Sus aguas son iguales en salidad á la laguna de
donde toman su orígen. Su interior está lleno de maciegas, junco,
duraznillo, &c., su fondo es lama, su sonda la de un bañado; y
generalmente se observó en su reconocimiento igualdad en ella, esto es,
de cuatro á cinco pies de agua en su centro: en sus orillas de dos á
tres. Sus campiñas, por el S y E, tienen las mismas calidades que las ya
descritas, en fertilidad y pastos. Las poblaciones de ganaderia
disminuyen hacia el S: se hallan, sin embargo algunas de mucha
consideracion, limítrofes al Salado. La gran laguna aumenta sus aguas, y
puede decirse se forma principalmente por las de una gran cañada,
llamada del Totoral, que viene del N y corre al S: su orígen se halla de
doce á trece leguas de su confluencia en la laguna: desde aquel punto
viene recibiendo de varias cañadas un caudal considerable de aguas, que
deposita en una laguna de 500 varas de la principal, con quien pasa á
unirse. Su ancho en la embocadura excede á 400 varas, disminuyendo este
hácia el N. En su curso forma varios bañados, poblados de juncos unos, y
de totoras otros; y en toda ella abundan las maciegas que embarazan el
paso. Su piso es pantanoso, y en las inmediaciones de su confluencia
franquea paso, negándolo en su curso por lo pantanosos que son sus
bañados. Su fondo en su desagüe es de tres á cuatro pies, y su paso,
aunque poblado de juncos, no es expuesto ni dificultoso. La calidad de
los terrenos que riega es igual al descrito: sus pastos fuertes, y sus
tierras vegetales. En su orilla ó inmediaciones se encuentran muchos
establecimientos de ganaderia y labranza, que forman la riqueza del
partido. Ademas recibe la laguna las aguas de una pequeña cañada por el
SE, que toma su orígen á dos millas de aquel rumbo: su cauce es corto,
su ancho tres varas, pantanosa, pero de paso en todo su curso.

El pueblo ó guardia se halla situado al N sobre las márgenes de la
laguna, en una colina que se extiende al S hasta las barrancas de
aquella, prolongándose en disminucion al E hasta las orillas de la
Cañada del Totoral.--La poblacion se halla situada en esta colina y
fuera de ella. Esta se extiende sobre la costa de aquella y de la laguna
al O: tiene por límite al S la ribera barrancosa de esta, al E las
márgenes de aquella, al N una espaciosa y horizontal campaña, y al O
otra de igual naturaleza, limitada al S por la ribera dicha de la
laguna. La poblacion tiene de extension E á O diez cuadras, de N á S
siete: estas tienen ochenta varas de largo y ocho de ancho. Las calles
corren ENE á OSO, y de NNO á SSE.--El fuerte se halla situado sobre la
ribera de la laguna: su circunferencia es de una cuadra caudrada. Tiene
dos pequeños baluartes ó esplanadas circulares en los ángulos del N y S
del cuadro: en ambos hay una pieza de artilleria de fierro del calibre
de á 4, montada en cureña de costa. Toda esta fortificacion es inutil,
ni puede llamarse tal en cualquier caso de defensa, pues no podria
hacerse uso de las piezas, ó si se hiciese, seria infructuoso. Ninguna
dotacion se halla allí de repuesto para su servicio: tampoco artillero
alguno que las gobierne, y en un estado ruinoso sus montajes, sin
provision de cartuchos, estopines, cuerda mecha, atacadores, &a., &a.

En este estado miserable aparece hoy esta guardia, y así, y aun mas,
todas las demas en las fronteras, sin foso ni estacada regular en alguno
de estos puntos para defenderse, ó al menos ponerse á cubierto el
vecindario con sus propiedades de un enemigo encarnizado y constante en
sus incursiones, de cuyo resultado aun se lamentan todos. ¿Y de este
modo se podrán contar seguras las propiedades que constituyen la riqueza
del país, y cuyos conatos deben ser, preservarlas de las funestas
lecciones que nos han dado constantemente nuestros invasores? No:
¿Seremos y continuaremos infelices? ¿La desolacion, el terror y la
miseria las habremos de ver siempre pintadas en nuestros campos, y que
las hogueras voraces sostituyan à las pingues poblaciones que hacian la
felicidad de la provincia? Esta inercia y los males que ella puede
originar reclaman pronto remedio. Es ciertamente lamentable la suerte de
nuestros establecimientos en el sud. Algunos se conservan sin haber sido
arrasados de los bárbaros, porque por fortuna sus incursiones las han
hecho sin combinacion, y sobre los establecimientos de las fronteras del
oeste principalmente y con repeticion; siendo este partido, y algunos
otros inmediatos, los que esperimentaron menos desgracias. No obstante,
los establecimientos al otro lado del Salado, cercanos á los montes de
aquella, fueron arrasados sin quedar muestra de haber existido.

No se encuentra en esta poblacion nada interesante: ranchos de paja, la
mayor parte de ellos cubiertos con los bosques ó montes de durazno, que
en cada finca hay. En cada manzana ó cuadra, comunmente se hallan dos ó
tres poblaciones; y aun en las mas cercanas al centro no todas se hallan
pobladas. Se encuentran muchas propiedades de construccion de material y
techos de paja. Este modo de techar, aunque demanda renovaciones, es
cómodo por su menos costo y por encontrarse en abundancia la paja de
diversas calidades. Los montes, que forman á la vista un bosque de todo
el pueblo, suministran á los propietarios muchas ventajas por ser este
ramo escaso en la campaña. En las calles de su interior no se disfruta
vista agradable por la multitud de árboles que privan la de la campiña y
laguna, y aun de la ribera al sud de la poblacion. No se puede dar una
vista mas deliciosa y pintoresca. Su horizonte, por todas partes de
hermosas praderias, cubiertas de ganados de todas especies, cuyas
imágenes apenas se perciben á la simple vista, entretienen al observador
agradablemente. Un número prodigioso de rebaños de ganadas vacunos,
lanares y caballares, de la pertenencia de los establecimientos vecinos,
presentan una perspectiva risueña. La situacion del pueblo es el punto
mejor que se encuentra en toda su extension, y aunque domina á aquella
campiña, metido entre sus bosques, le privan de la mejor vista. El
monumento mas marcante que le adorna es su capilla, toda hecha de
ladrillo cocido, y el adorno interior, lo mejor que se encuentra en
todos los pueblos de la frontera.--Se omite detallar otros pormenores,
que pueden verse en la pieza núm. 2, relativa á la estadística de aquel
pueblo: ella suministra los conocimientos de su poblacion, producciones,
número de hacendados, labradores, límites, &a., &a.

Concluido el trabajo, segun queda relacionado, en el partido de la
Guardia de San Miguel del Monte, se reunió la Comision sin pérdida de
instantes en el de Lobos, donde acababan de arribar los indios
emisarios, y duplicada comitiva que les acompañaba en clase de
_chasquis_; y de todas las ocurrencias de su mision, hicieron una exacta
relacion, de que inmediatamente se dió cuenta al gobierno; remitiendo al
intérprete para que la espusiese á viva voz, si se creia necesario: al
mismo tiempo que se recomendaba al cacique Antiguan, por la eficacia de
su diligencia, y cuanto habia trabajado con los demas de su clase por la
paz, esponiendo su vida por haber quedado á pié en la ida, en falta de
caballos. El resultado de su mision hará ver cuan acreedores se hicieron
estos emisarios á una recompensa por sus distinguidos servicios.

La Comision, apremiada de la estacion para emprender su marcha á las
sierras por una parte, y egecutada por otra de ordenar los trabajos
hechos en la manera y demostracion facultativa que correspondia,
aprovechaba todos los momentos del dia y aun de la noche á este efecto;
sin descuidar la reunion de reses, caballos, bueyes y demas que debian
servir al viage. Pero mientras se realizaban todas estas disposiciones
prèvias á la marcha, la Comision referirá el retazo de los emisarios é
intérprete, con las particulares ocurrencias en su ida, estada y vuelta
de los toldos, y se colegirá de ella, que entre la bárbara desconfianza,
característica en el indio, y la ambicion de poseer lo ageno, zozobra y
se quebranta la buena fè; y esta se hace para ellos insignificante en el
momento que crean convenirles romperla, aun cuando sacrifiquen los
rehenes y personas mas allegadas, y entre ellos de estimacion y opinion
singular.

El cacique Antiguan con su comitiva é intérprete salió el 14, como se ha
dicho, en activa diligencia de pasar a las tolderias y averiguar
ciertamente la verdad sobre las incursiones parciales que se hacian en
nuestras fronteras del norte. Su empeño le hizo acelerar la marcha; pero
á los cinco dias se les rindieron los caballos, y siguió con ellos
cansados, hasta quedar totalmente á pié.--Siguió así, hasta que
afortunadamente topó con una de las muchas partidas avanzadas que tenian
puestas los indios, temerosos de ser atacados por el gobierno, segun
avisos que se les había dado. Con este motivo fueron auxiliados de todo
lo necesario, hasta ser transportados al mismo toldo de Antiguan, que
llegó bastante enfermo á los nueve dias de viage. Dió aviso á todos los
caciques, y los invitó á tener una entrevista, y conferenciar sobre los
motivos de su mision y resolucion última de todos juntos, para
comunicarla al gobierno, con quien quedaba comprometido de hacerlo:
urgiendo mas esta pronta medida, cuanto que de ella dependia la
existencia del cacique Cayupilqui, que de acuerdo con todos los de su
clase, se hallaba prestado con Antiguan á quedar en rehenes, mientras se
hiciese la paz que ellos habian pedido.

Reunido un número considerable de caciques Pampas, Guilliches y
Ranqueles en los toldos de Antiguan, este espuso á la reunion el objeto
y causas de su mensage, cuyo interesante motivo le habia impulsado á
emprender tan molesto y desagradable viage, en virtud del irregular
procedimiento de los indios, para desmentirlo si no era cierto: y si
tenia algo de verdad ¿porqué se queria sacrificar á Cayupilqui, á él y á
los muchos indios que se hallaban en Buenos Aires?

Los caciques Pablo, Calimacú y Ancafilú, con algun otro de los
principales, manifestaron su opinion; y se altercó en ella la mayor
parte de la noche en que se tuvo la sesion. Antiguan les dió en cara con
su proceder; protestó que vengaria la sangre de Cayupilqui y de las
demas víctimas que resultasen de esta felonía, procediendo contra sus
autores. Dijo que el gobierno de Buenos Aires habia creido de buena fé
la paz que se le habia pedido: habia igualmente accedido á la solicitud
hecha para que viniese en su nombre á asentarla el coronel D. Pedro
Andres Garcia, el cual quedaba ya en la frontera, esperando la
confirmacion de esta novedad, para seguir su marcha ó retirarse.
Ultimamente exigió una contestacion categórica, asegurando la mejor
buena fé por parte del gobierno; pero que temiesen los resultados,
porque ya no existian Carreras ni Ramirez que los habian comprometido,
faltándoles á todo lo que les habian ofrecido; y que hoy el gobierno,
libre de aquellos enemigos, aplicaria todas sus fuerzas para
destruirlos, y lo conseguiria bien presto.--Entonces los caciques
disidentes espresaron, que por muchos conductos habian sido informados
de que el gobierno trataba de sorprenderlos y atacarlos: que por lo
tanto creian deberse poner en armas, y que ciertamente lo habrian hecho,
si el no hubiese llegado. Adujo Antiguan otros muchos razonamientos de
conveniencia é interes. Les demostró los males de la guerra; la pérdida
de su comercio; la de muchos artículos de consumo entre ellos, que ya se
habian hecho como de primera necesidad; la inquietud y continua
agitacion en que vivian, huyendo de unos y temiendo de otros. Sin
embargo, uno ú otro de los Ranqueles manifestó su descontento, como
motores de los movimientos anunciados, y cuyas partidas habian invadido
por el norte nuestros campos. Acto continuo tomó la palabra el cacique
Neclueque, conocido por el _Platero_, manifestó razones que creia
poderosas para aceptar la paz, é impuso en tono amenazante á todo aquel
que fuese de contraria opinion.

El cacique principal y mas antiguo, Lincon, que habia sido mero
espectador de la discusion hasta entonces sostenida, siendo el mas
adicto á la paz propuesta, habló enérgicamente, y dirigiendo su
alocucion á los disidentes, les dijo: "Que el que no estuviese por la
opinion de la paz antes convenida, y pedida al gobierno de Buenos Aires,
se retirase en el instante de aquella reunion con todos los suyos: que
pusiesen en ejecucion sus planes hóstiles contra la provincia, que ellos
tambien pondrian los suyos para escarmentar á la faccion agresora y á
hacer una paz sólida y permanente, que les proporcionase un perpetua
sosiego á sus familias, que hacia algun tiempo no disfrutaban por causa
de los malvados: que en el momento el encargado Antiguan regresaria á
dar cuenta al Gobierno de lo resuelto, y conducir á la Comision que se
mantenia detenida en la Guardia de Lobos."

A virtud de este último razonamiento accedieron los disidentes,
aparentando entrar todos en la paz, que quedó sancionada: y
determinando, que cualquiera que dijese que el gobierno pretendia
sorprenderlos ó atacarlos, por este mero hecho debia ser muerto coma
perturbador de la paz; y Antiguan deberia marchar inmediatamente con un
enviado de cado cacique principal, que saludase al Coronel comisionado y
le acompañase en su viage, dando de este modo mas fuerza á la seguridad
de su oferta y decision: cuya conferencia habia presenciado el
intérprete del gobierno, que la ha referido de conformidad con el
emisario Antiguan.

El 19 de Abril estuvo de vuelta á la Guardia, á los diez y nueve dias de
haber salido de ella con catorca indios, parientes é inmediatos deudos
de los caciques á los fines expresados, con otras varias partidas de
comercio que pasaron á esta capital. La Comision, segun deja expuesto,
dió cuenta puntual al gobierno, y no se ocupo de otra cosa que del
arreglo y organizacion de sus trabajos, y de preparar los auxilios de su
marcha por unos desiertos de todo desprovistos, á mas de la penosa
empresa que dificultaba mas, el avance de la estacion de invierno.
Hubiera sido culpable en todo tiempo si se hubiese hecho indiferente á
unos reclamos que por su conducto debian llegar á oidos de la
superioridad. Ellos exigian que tomase una parte activa, para evitar los
males que su negligencia podia haber ocasionado. Cumplia con un deber
que le imponia la humanidad, para cruzar de un solo golpe la avaricia de
algunos hombres, cuyas miras tendian á la destruccion de nuestra
naciente labranza, posponiéndola á sus intereses privados. Grandes males
debian originarse, cuando se paralizaba por algun tiempo el curso de la
agricultura en un país que sin ella jamas progresará. Esta es la que
constituye la verdadera riqueza de las naciones: si se aniquila ó trata
de destruir, decae la industria: sin esta, la ruina de los estados es
inevitable.

En todos los partidos de la campaña resonaban los clamores de los
infelices labradores y ganaderos. Se habia formado una liga de
propietarios para arrojar á aquellos de sus hogares, con varios
pretestos que daban colorido á la injusticia, y que eran el velo que la
cubria. Estos hombres, ocupados de una escomunal ambicion, procuraban
eludir las mas activas medidas del gobierno; y la ley, que prescribe la
proteccion de las propiedades, la hacian servir á sus intereses,
sobreponiendo estos al celo de aquel, mientras que entregado á sus
meditaciones benéficas, formaba los planes mas útiles de conveniencia
general para la provincia. Pero el interes particular los entorpece,
alejando todo aquello que estaba en oposicion, con perjuicio notable de
la causa comun.

El número de esta clase perjudicial, por desgracia, se aumenta en
nuestra campaña; y seguramente la destruiria, arrojando de sus
poblaciones á la clase productora, labradora y ganadera, en la que está
refundido este trabajo, prevaliéndose al intento de una ley publicada
con un mas noble fin.

Cuando el gobierno hizo conocer al país sus verdaderos intereses, y las
riquezas que en ella se encerraban, hemos visto desprenderse de la
capital un enjambre de especuladores y ganaderos, y abarcar con sus
fondos considerable extension de terrenos; la mayor parte de estos,
poblados de antiguo tiempo, y aun defendidos de los indios por sus
poseedores, sin ser propietarios. Y hé aquí que por la codicia de
aquellos se han visto repentinamente hechos sus colonos; y por último,
arrojados de sus hogares con sus familias y haberes, atacados con
combinaciones judiciales las mas fuertes, para ejecutarlos al desalojo.
¡Qué injusticia y qué despotismo!

No podia la Comision ser insensible al llegar á sus oidos estos
clamores. No podia disimularlo sin dar cuenta al gobierno, prefiriendo
los intereses particulares á la ruina de tantos miserables. No: ella
llenó este sagrado deber, instruyendo sobre el particular y pidiendo un
corto remedio á tan grave mal. En la sencilla exposicion hecha á la
superioridad, la Comision no habló del abuso que se hizo del candor é
ignorancia de los que tenian mejor derecho por su antigua posesion á una
moderada composicion. Tampoco del silencio que generalmente se ha
guardado de este legal impedimento por los denunciantes en sus
adquisiciones, ni de los reclamos desatendidos de muchos en las
posesiones judiciales: solo contrajo su atencion á hacer respetuosamente
presente, se sirviese dispensar la proteccion y amparo á estas familias
y á sus intereses, porque en otra forma iban á ser víctima de la
miseria; perdiendo la provincia los brazos agricultores ya formados, sin
otro recurso que el de la mendicidad, que no podrian soportar con
resignacion, ni dejar de sentir del modo mas vivo la indiferencia con
que se mirasen sus ruinas. Por último, la Comision espuso, que estos
desgraciados tocaban ya la raya de la desesperacion; y no tanto se
empeñaban en permanecer en sus hogares, como en procurar terrenos donde
mudarse, aunque á costa de graves atrasos y quebrantos en sus haciendas
y poblaciones. Que entre estos se contaba gran número de labradores, y
muchos hacendados de mil, dos mil y tres mil cabezas de ganado, y á mas
los tauares, caballares y de cerda. Que era consecuencia necesaria de
este despojo la mengua considerable de nuestras cosechas de granos: pues
los propietarios no podian sostituirlas en muchos años. Que creia
oportuna una medida que acomodase á unos y aquietase á otros, contraida
á prevenir, por medio de una circular á los propietarios, que en el
término de un año no innovasen, ni perturbasen á los situados en sus
terrenos, dentro del cual procuraria el mismo gobierno proporcionarles
otros en que pudiesen retirarse con sus ganados. En comprobacion de lo
espuesto, tambien añadió la Comision, que solo en el terreno llamado la
Cañada del Toro, debian desalojarse mas de ochenta de estos labradores;
siendo muy probable que de los demas destinos, en solo el partido de
Lobos ascendiese y aun excediese el número de ciento cincuenta, y
enteramente imposible que pudiera llenarse este _déficit_ de brazos
labradores.

La medida propuesta parecia cortar los males, y dejar preparados
pobladores voluntarios para los nuevos destinos que meditaba establecer
el gobierno, como absolutamente necesarios á la extension de la
provincia. Igualmente se persuadia la Comision, que el gobierno no
tendria el pormenor de estas ocurrencias, y que era sumamente
interesante la conservacion de los primeros brazos del estado. Bajo de
estos conceptos es, que creyó oportuno analizarlas á la superioridad,
para que hiciese de ellas el uso que creyese conveniente. A la verdad
podria esta materia estenderse; pero las páginas de este diario no
permiten hacerlo: el se contrae solamente al objeto principal de su
tendencia. Sí se dirá, que el gobierno recibió con agrado las
comunicaciones y trabajos facultativos que se le remitieron, y la parte
activa que habia tomado en favor de los débiles, añadiendo que proveeria
de oportuno remedio, como lo hizo y consta del Registro oficial. Encargó
tambien á la Comision que prosiguiese esta misma marcha, pues en ella
servia al pais y complacia sobremanera à las miras que el gobierno se
proponia; no dudando que continuaria, hasta concluir la obra que habia
emprendido; siendo ciertamente uno de los objetos mas dignos en que
debia ocuparse.

Despues de reunidos los auxilios, calculados segun el tiempo que
debiamos emplear en el viage, y con respecto á la comitiva, aumentada
doblemente con la de indios, la Comision creyó no deberse detener un
momento.

Dia 11 de Abril. Se emprendió la marcha, llevando los carruages que van
espresados, con ocho hombres auxiliares para el arreo de ganados y un
baqueano que nos señalase los pasos únicos que franquean de menos riesgo
los rios Salado, Saladillo y Flores. En este dia se cumplieron los
deseos de la Comision. Ansiaba ver el resultado, despreciando el peligro
que por todas partes se le anunciaba: anelaba poner en planta sus
reducidos conocimientos en beneficio del pais, que la honraba con un
encargo de tanta importancia. Los descubrimientos y adelantamientos que
podrian hacerse en el viage en una campaña desierta, fértil y llena de
hermosuras, era la idea constante que nos acupaba: por ella estabamos
prontos á sacrificar nuestra existencia, como se transmitiesen á la luz
los conocimientos que adquiriesemos: el poder ser autores de alguno era
lo que deseabamos, y esto nos compensaria al mérito que se creyese
habiamos contraido: que se adelantase la geografia de este país,
confusamente conocido en su interior, era el objeto mas digno y mas
importante á que se nos destinaba: nuestras facultades y proporciones
eran muy escasas; pero nuestra constancia y aplicacion todo lo vencia:
el riesgo era inminente, pero lo despreciabamos, como se lograse el
objeto que nos proponiamos.

Rompimos la marcha, pues, descubriendo un horizonte con una hermosa
perspectiva: un verde risueño y agradable le señoreaba, cubierto de
poblaciones de labranza y ganaderia, crecidos rodeos que pastaban al
rededor de ellas, establecimientos de hombres industriosos cargados de
una dilatada familia; esta es la poblacion de todo este partido, y por
esta razon se le considera como el granero de la provincia, y el mas
industrioso y poblado de todos los demas de nuestra campaña. Su suelo
fèrtil procura á sus habitantes grandes cosechas, y la reproduccion es
admirable por su feracidad: en ellos se hallan labradores de crecidas
siembras, y sus establecimientos se hallan á tres y cuatro leguas al sud
del pueblo: los mas australes arriban hasta la costa del Salado, adonde
hizo alto la comitiva para emprender la marcha al dia siguiente.

El rumbo S 1/4 O fué constante desde nuestra salida, con algunas
pequeñas variaciones, ocasionadas por las tortuosidades del camino, pero
de poca consideracion: se hicieron cuatro y media leguas de jornada
hasta la estancia de un labrador, nombrado Araoz, tres cuartos de legua
antes de llegar al Salado, uno de los principales en el partido. No hubo
entorpecimiento en la marcha, por lo llano del terreno y fácil de
transitarse hasta este punto: él es bastante seco, y en él se encuentran
muy pocas lagunas, pero las que tiene le subministran por su magnitud la
agua suficiente para sus haciendas. Algunos bañados se hallan con poca
agua antes de llegar á aquel establecimiento; pero en la estacion del
invierno la mayor parte de este campo se inunda, no obstante que su
nivel es el mas elevado de todas las campañas vecinas, y superior al de
la poblacion: èl vá disminuyendo naturalmente hacia el Salado, como
centro ó depósito de todas las aguas que bañan la campaña del sud.

Dia 12. A las 8 de la mañana rompimos la marcha, con un dia claro y
hermoso: brisa suave NO. El rumbo desde la salida fué S 1/4 O con
algunas pequeñas variaciones: los baqueanos nos condujeron al paso del
rio Salado, por un camino seco, sólido, terreno elevado: algunas
pequeñas cañadas se encontraron al salir de la parada, pero de poca
consideracion: al aproximarnos á las márgenes de aquel rio, veiamos todo
el horizonte cubierto de montes, al parecer poblaciones de labranza
solamente, pues ganados no se veian por ninguna parte. Un aspecto
bastante triste presentaba toda esta campiña, aunque por todas
direcciones llena de bosques de durazno de los antiguos
establecimientos. Pero muy poco tardó el desimpresionarnos de nuestra
ilusion. Ah!.. Al acercarnos á ellos no encontramos sino vestigios de
que un dia existieron. Los bárbaros, en sus últimas y sangrientas
incursiones, asolaron todos los situados en esta y la otra parte del
rio, en este partido. Al aproximarnos descubrimos las ruinas de aquellas
pequeñas poblaciones de los labradores que un dia servian de abrigo á su
indigencia, y que el fuego devorador habia consumido: solo existian
tristes y ensangrentados restos de algunos árboles: rastrojos destruidos
ó pequeñas sementeras quemadas, que servian de sustento á las familias
de un labrador honrado que allí moraba. Descubrimos mas: vimos aun sus
cadáveres, cuyos esqueletos servian de alimento á los pájaros y fieras,
al lado de los restos de un arado con el que hacia menos penosa su
existencia. Por otra parte se encontraban huesos de cadáveres asesinados
por el bárbaro, entre los arbustos y lagunas que la sorpresa les hacia
ganar para defenderse: allí perecian, y aun mas, llevando á la tumba el
desconsuelo de ver arrastrada por los asesinos su muger è hijos, los que
se libraban de ser envueltos en las ruinas que el fuego consumia. Este
cuadro, á la verdad lastimoso, no dejaba de conmovernos: formaba en
nuestra imaginacion ideas tristes, que correspondian al espectáculo que
mirábamos: sentiamos la necesidad de que estos males se reparasen, aun
cuando no fuese mas que custodiar los que aun existian expuestos á
sufrir la misma suerte cuando el incursor quisiese hacerlo: sentiamos la
necesidad de que su custodia no se abandonase á manos de milicianos, que
miraban con indolencia la pérdida que ellos mismos sufrian: preferian
una fuga vergonzosa antes que socorrer al labrador anciano que perecia y
á quien cautivaban sus familias, siendo partes ellos mismos en esta
pèrdida, pues era su propia sangre. Muchos sucesos semejantes nos han
dado á conocer la desmoralizacion de la milicia en general de nuestra
campaña, llegando á un estado mas degradante la de la frontera: á la
vista de un bárbaro enemigo despreciable, huyen y abandonan sus hogares,
dejándolos entrar al pillage. Multiplicados sucesos, repetimos, nos han
demostrado el estado miserable de nuestros paisanos en la pelea con unos
constantes desoladores de bienes y familias, y vemos cuan inutiles han
de ser los esfuerzos que se premediten con ellos. Hemos visto emplearse
el castigo que merecia la indolencia y cobardia de estos hombres, sin
que haya producido efecto. Pero el castigo ¿qué efecto puede hacer en
una clase de hombres que no defienden sus hogares, ni precaven la ruina
de sus hijos y mugeres? No hay moralidad ni amor al suelo que los
alimenta, y faltando estas calidades que deben revestir al ciudadano, no
se pueden esperar acciones que los califiquen de amantes á su país.

Dejando á retaguardia este espectáculo afligente, nos dirigimos al paso
del rio, el que efectuamos á las 9 de la mañana: los carruages pasaron
sin tropiezo ninguno, á pesar que tuvieron que vencer á la entrada un
bañado pantanoso, que acababa en la ribera: tenia muy poco cauce, que no
pasaba de cuatro pies, y su ancho no sobresalia de 32 á 35 pies: su
fondo de barro y lama, pero sin pantano: su curso rápido: su ascenso y
descenso fàcil: sin barrancas en mas de media legua de su curso, siendo
solamente una cañada, que el conjunto de aguas que recibe le hacen
formar mayor cauce en su curso de O 1/4 N á E 1/4 S, no saliendo de la
esfera de ella. El conjunto de arroyos que le entran en su curso al E le
forman un cauce considerable, y en el invierno no dá vado en ninguna
parte. Los vecinos, establecidos en sus riberas, cuidan tener para el
tráfico, una canoa que sirve para los transeuntes; y aun su paso en
esta, en la estacion de las aguas, es peligroso: el ancho del rio en
esta época es constante, hasta que disminuyen aquellas: en todo su curso
pasa de 800 á 900 pies, y su cauce es profundo. Efectuado este, entramos
en una planicie elevada sobremanera á la de la ribera septentrional: un
horizonte, hermoso y nivelado, se presentaba lleno de pequeños
establecimientos de labranza, que nuevamente se habian repoblado,
confiados en la próxima paz que debia efectuarse con los infieles:
algunas sementeras que comenzaban á trabajarse y preparativos para una
siembra considerable se hacian por algunos labradores de fondos. El
terreno favorecia sus empresas, y confiados en su feracidad, se esponian
á ser víctimas, no obstante que con alguna mas seguridad ó confianza,
por las ocurrencias que observaban, de ver establecida una paz duradera
con la Comision que el Gobierno destinaba al efecto. Transitando por
este mismo terreno, dejamos en menos de media hora á retaguardia las
últimas poblaciones: á las dos leguas del paso del rio, con el mismo
rumbo, encontramos una laguna á la izquierda de la marcha, llamada de
Biznagal, distante del camino seis, á seis y media cuadras. Reconocida,
vimos ser de excelente agua, formada de manantiales, al piè de un mèdano
de poca elevacion, situado al NE de su ribera: su circunferencia pasaba
de 2000 pies: límpio su interior: su fondo arena, y cinco á seis pies de
agua en su centro, siendo menos en sus orillas. En esta alegre posicion
parece, segun noticias, hubo un establecimiento, que fué destruido y
abandonado de su poblador por temor de los bárbaros. Continuando nuestra
marcha por el mismo terreno, aun mas elevado desde esta laguna para
adelante que el anterior, desde ella hasta el Salado, arribamos á las
tres de la tarde á la laguna llamada de Espejo, seis leguas del punto de
salida, y del Salado cinco y cuarto, con el objeto de pasar allí la
noche para refrescar las cabalgaduras, y seguir la marcha al dia
siguiente. Desde la Laguna del Biznagal, no se encontró nada particular:
hermosos pastizales de cuatro á cinco pies de altura; terreno seco y
elevado, aunque gredoso en partes, y que generalmente se componia de
tierra negra y vegetal: plantas ningunas: menos cañadas ni aguadas,
hasta esta laguna en donde paramos, la que describiremos.

Se halla situada al pié de dos mèdanos ó colinas, de mas de 25 pies de
elevacion cada una, formada de un bañado y manantiales que vierten de
estos: su agua regular: los medanos se hallan situados al S. respecto á
la circunferencia de ella, la que pasa de 4000 pies, estendiéndose al
NE, por un bañado del que se forma principalmente: su longitud pasa de
1000 pies, y su latitud de 400: su cauce profundo, y aun en sus orillas
tiene doce á catorce pies: su interior lleno de junco y duraznillo: su
fondo lama y barro: los pastos de su circunferencia fuertes y hermosos:
la posicion de los médanos bastante agradable: desde ellos se descubre
toda la planicie que la rodea, á mas de tres cuartos de legua de
diametro. Algunos otros se déscubrian al NE prolongándose al NNO, pero
de menos elevacion: leña muy escasa, siendo necesario hacer fuego con
estiercol, que se encuentra en abundancia, de las muchas tropas de
hacienda chúcaras que se hallan desparramadas en todo aquel campo, de
las robadas por los bárbaros en la frontera. A las 5 de la tarde tuvimos
una brisa NO que desterró los mosquitos que nos importunaban, y los que
ya empezaban á encontrarse en la campaña.

Dia 13. Claro y hermoso: calma por la mañana, á la tarde brisa fuerte
del segundo cuadrante ó rumbo SE. A las 6 de la mañana nos pusimos en
marcha con rumbo S directo: los carruages salieron mas temprano para
avanzar todo lo posible: con este rumbo caminamos media legua, al cabo
de la que encontramos con el arroyo Saladillo, cuyo orígen aun no es
bien conocido; el que, segun informes de personas inteligentes, desagua
en el rio Salado, distante del lugar en donde las riberas del de las
Flores desembocan en el mismo 3/4 legua al NO: en su paso, llamado de
las Toscas, observamos corria de NO á SE: su cauce no excedia de tres
pies: su agua salada mas que la del primero en donde vierte: su ancho 7
á 8 varas, generalmente en mas de media legua de lo reconocido: su fondo
tosca, del mismo modo en la mayor parte de él, y en otras de arena: sin
barrancas en ninguna parte: pastos fuertes en sus inmediaciones: su
corriente rápida, mas veloz que la del Salado,[1] y su ancho constante.
Se halla en él pescado de pequeña magnitud, siendo el bagre negro, de un
pié de largo, el que mas se encuentra: el terreno transitado hasta el
paso de este arroyo, es de la misma naturaleza que el descrito en la
jornada pasada: el nivel del anterior igual: los pastos elevados y
fuertes, tierra negra, con la diferencia de encontrarse algunas flores
silvestres que podrian lucir en un jardin, y variedad de yerbas.

Efectuado el paso del arroyo sin tropiezo, seguimos la marcha por el
mismo rumbo, pero por terreno enteramente diferente del anterior. A los
3/4 de legua de haber transitado, encontramos con una laguna á la
derecha del camino, distante de este como 40 toesas: su circunferencia
de 100 á 110 toesas; agua buena y mucho junco en su interior. Desde este
punto hasta la laguna llamada de las Polvaderas, distante 2-3/4 leguas,
el terreno es diferente del anterior: en todo el tránsito de esta
distancia se encuentran multitud de médanos y colinas que forman una
perspectiva hermosa, creciendo sin interrupcion hasta las cercanias de
la laguna por la derecha del camino: su nivel es constantemente variado
por estos médanos. El terreno es sólido, y la tierra negra y dura: los
pastos cortos y fuertes en la llanura, y en las faldas y superficies de
aquellos es mucho menos; se halla mezclado con piedras, aunque se
encuentran pocas en las alturas.

A las 10-1/4 de la mañana arribamos á la Laguna de las Polvaderas, con
rumbo S, distante de la de Espejo 4-1/4 leguas: su posicion merece
describirse. Su dimension es de NO á SE de 550 varas, y de NE á SO de
711 varas: su figura rectangular, su agua esquisita, limpia en su
interior: su fondo arena y tosca, su profundidad constante de 4 á 6 pies
en su centro, disminuyendo alternativamente en sus orillas: barrancosa
en la costa del E y en las demas que forma el rectangulo. Su nivel es
poco menos elevado que el de su superficie, y el de aquella mucho mas
que el de las demas: se encuentra el pescado nombrado _bagre-negro_, de
un pié de largo, en abundancia; sus pastos en los terrenos inmediatos
son elevados y hermosos, y la tierra negra y vegetal. Al O, á distancia
de 1,200 varas, se vén varios médanos de arena que presentan una
agradable perspectiva, de mas de 12 varas de elevacion: en su superficie
se forma un pozo, ó mas bien una pequeña laguna, de 140 varas de
circunferencia, formada de las aguas detenidas en aquella superficie,
rodeada por todos sus lados por los mismos médanos. En ellos no se
encuentra piedra; pero escabrosos en su acceso por hallarse llenos de
variedades de espinas que lo hacen penoso, sin embargo de ser sus faldas
extensas: el agua de la pequeña laguna que contiene en su interior, es
algo salobre y bastante sucia; llena de junco y paja toda ella,
conteniendo muy poca agua. Esta posicion interesante llamó la atencion
de la Comision, y durante su demora en ella, desde las 10 del dia hasta
las 6 de la mañana del dia siguiente, se ocupó en levantar un plano,
haciéndolo de modo que nuestros indios amigos no lo apercibiesen. Esta
operacion fué tanto mas trabajosa, cuanto que el terreno mas aparente
para medir la base estaba á la vista del campamento, y cualquiera
operacion que allí se hiciese debian verla, de modo que fué menester con
sumo trabajo cargar los instrumentos y medirla en un paraje retirado y
oculto, á donde se proporcionase descubrir los principales puntos: cuya
operacion se logró sin dar á sospechar á nuestros cosacos, quienes
celosos de sus terrenos, y maliciosos de lo mismo que egecutábamos,
vigilaban y procuraban descubrirnos, lo que nos hubiera sido bastante
funesto. El indio _cona_, que capitancaba la partida de los guiadores,
tenia sus sospechas que lo tenian sobresaltado, desde el momento que por
descuido nuestro nos observó en la Guardia de Lobos con el quintante en
la mano, tomando una altura, lo que lo asustó, y le hizo afirmar que
llevabamos el _gualicho_. Esto mismo le confirmó lo que en Buenos Aires
le habian dicho, que iba en la Comision, para hacer los tratados, un
oficial, que llevaba un anteojo _con que se veia todo el mundo_: esto le
aumentó sus recelos, y procurábamos no hacerle traslucir ninguna
operacion, cuando él ó algunos de los suyos se hallase presente.

Dia 14. Nos pusimos en marcha á las 7-1/2 de la mañana, con un
hermosísimo dia: brisa suave del NO, rumbo S cuarta E. Con este rumbo
hicimos alto á las 10-1/2 de la mañana en la costa de un bañado,
distante del punto de salida cuatro y media leguas, cuyo paso costó
demasiado á los carruages: lo que egecutado, se hizo alto en la parte
opuesta para dar descanso á las cabalgaduras y seguir inmediatamente. El
bañado no era extenso: su ancho no pasaba de 200 toesas; la mayor parte
pantanoso, el terreno transitado era bajo y nivelado, su tierra negra y
húmeda, los pastos regulares y todo él abundante de caza, principalmente
de perdices que abundan asombrosamente: leña de cardo se halla tambien
con abundancia. A las 2-1/2 de la tarde, despues de haber descansado
nuestras cabalgaduras, nos pusimos en marcha: el viento cambió al NE, y
hasta las 5 siguió la brisa fuerte, y el tiempo parecia descomponerse y
prepararse una furiosa tormenta. A las 5-1/2 hicimos alto en la costa de
una pequeña laguna, distante del bañado 3-1/4 leguas y 7-3/4 del punto
de salida. El rumbo en esta media jornada fué variable, pero sin salir
del tercer cuadrante, siendo mas general el S y O por las infinitas
sinuosidades que hacia el camino, y tambien por librarnos de los
bañados. El terreno era el mismo y de la misma naturaleza que el
anterior descrito: la circunferencia de la laguna no pasaba de 150
toesas, la agua regular, y llena de pajonal y junco en su interior. A
las 6 de la tarde calmó el viento del primer cuadrante, y parecia que
una tormenta furiosa iba á descargar sobre nosotros: desde las 8 de la
noche hasta las 6 de la mañana, reinando calma, llovió incesantemente,
quedando nuestras tiendas y nosotros empapados, y en malísima
disposicion para seguir la marcha al dia siguiente.

Dia 15. Amaneció lloviendo hasta las siete de la mañana, reinando calma.
A esta hora supló una brisa del S, que despejó en algun tanto el
horizonte. A las 7-1/2 nos pusimos en marcha, y á las 12 arribamos á la
costa de una laguna, á la derecha del camino, distante 4-1/2 leguas del
punto de salida, en donde hicimos alto para seguir la marcha despues de
medio dia, refrescado que hubiesen las cabalgaduras. En el rumbo hubo
muchas variaciones, y las mas notables de las cingladuras fueron tres:
la primera, desde la salida, con rumbo SSO, con el cual se hicieron dos
leguas: la segunda al SO, se caminó una, y la tercera al SO 1/4 S, en
una y media leguas, que hacen las cuatro y media avanzadas. La laguna en
donde se hizo alto con este último rumbo SO 1/4 S es de figura circular,
su diàmetro 40 toesas, su agua buena, su ribera casi inabordable, por
formarse toda ella de pantanos, y su interior lleno de lo mismo: su
profundidad no excedia de dos pies, y en su centro llena de duraznillo,
de que se proveen los transeuntes. El terreno es hermosísimo, su
planicie horizontal, su superficie muy elevada, la tierra negra y
vegetal, los pastos altos y hermosos, abundancia de caza de todo él, y
principalmente de perdices, que con ellas se puede mantener un ejército
desprovisto de víveres en estos desiertos: variedad de flores y plantas;
y en fin, un país ó campiña deliciosísima. A las 2-1/2 de la tarde
seguimos la marcha, despues que se hizo medio dia con rumbo S directo,
brisa fuerte NO, y por terreno diferente del descrito, se hizo una y
media legua de jornada, hasta arribar á la costa de un bañado, en donde
se hizo alto, para pasar allí la noche; pues las cabalgaduras no podian
llegar aquella tarde misma al paso del Arroyo de las Flores, por ser
necesario atravesar bañados de alguna distancia y dificultosos. A una
cuadra distante de la parada, sobre la derecha, se halla una laguna de
figura irregular, de mas de 400 varas de circunferencia, formada por un
bañado que la rodea por todas partes, el cual se extiende y forma muchas
mas al O, cuyas aguas vierten en el Rio de las Flores, próximo de este
punto. Desde la salida del mediodia hasta la parada, transitamos por un
terreno, aunque horizontal, pero muy bajo y de un nivel muy inferior al
anterior: los pastos, la tierra y todo lo demas era de un bañado que en
tiempo de lluvia seria inaccesible, y aun entonces se formaba de barros
hasta las inmediaciones del otro en donde paramos. Advertimos que en
esta pequeña distancia se encontraba aun mas caza que en todo lo
transitado: la perdiz y la mulita abundaba con exceso en todo el campo,
y nuestra comitiva se proveyó con profusion, lo mismo que el avestruz,
gama y venado, animal indígena que abunda con extremo. Pasamos la noche
sufriendo una grande helada, y perseguidos por un enjambre de mosquitos
que no nos dejaban descansar.

Dia 16. Claro y hermoso: viento N, 42° NO. A las 8 de la mañana nos
pusimos en marcha con rumbo SSO 12° O, no verificándolo mas temprano por
haber precedido un reconocimiento que los baqueanos hicieron hasta el
paso del Rio las Flores, con el objeto de vadear los pasos de muchos
bañados que se hallan desde el punto de la parada hasta aquel. Desde
aquella hora hasta las 12, caminamos la major parte del camino por
bañados dificultosos de transitarse con carruage, hasta el otro lado del
rio, en donde hicimos alto: el rumbo SSO 12° O, con que salimos. Se
caminaron 2-1/2 leguas por un bañado formado por dos cañadas; la primera
que nace desde el punto de salida, y corre de NE á SO, la que se
extiende por el camino, hasta unirse por medio del mismo á otra que
corre al rumbo dicho, distante dos leguas de ella. De esta última aun se
esparcen sus aguas mas adelante, como 3/4 de legua, ó menos, desde donde
comienza un grande albardon de buen terreno, hasta el paso de las
Flores, de 1-1/2 leguas de extension al rumbo andado, formando una gran
planicie, hermosa y horizontal por los tres cuadrantes: de buenos
pastos, tierra negra y vegetal, abundante de yerbas medicinales y flores
odoríficas, ciervos, gamos, avestruces, liebres, mulitas, perdices, y
toda clase de aves de caza que allí se encuentra, haciéndose mas
abundante en la ribera del rio: estas aguas, que forman estos bañados,
desembocan en el Arroyo de las Flores, siguiendo el rumbo dicho: su
nivel es superior al resto del camino, y disminuye repentinamente como
4,000 varas del paso, formando una planicie horizontal por donde corre
el rio. A las 12 lo pasamos, no dando mucho trabajo á los carruages,
aunque sus barrancas son elevadas; pero los transeuntes naturales lo han
allanado un poco con su tráfico continuo, en donde puede pasar cualquier
clase de rodado, y al que le dan el nombre de Paso de las Toscas: sus
barrancas pasan en todo su curso de diez á once pies de altura. En su
paso se observa que el rio corre de O 22° S á N 38° E: su paso es de
tosca: su agua colorada, densa y salada, mucho mas que la del nombrado
Salado: su profundidad no excedia de 2-1/2 pies à 3: su velocidad no era
constante, por la diferencia de nivel que se halla en su plan; pero en
varios lugares donde se observó, recorria un cuerpo colocado en su
superficie, un espacio de 50 pies en 28" de tiempo, y en otros parages
mas y menos, pero en lo general la distancia calculada: la tierra de sus
contornos es greda: su ancho es 42 pies generalmente; en él se halla
pescado bagre en abundancia, y su cauce limpio sin maciegas, ni aun en
sus barrancas. Efectuado el paso, se hizo alto en la ribera austral para
descansar las cabalgaduras y despachar á una partida de milicianos que
se nos franqueó por el Coronel del regimiento de campaña residente en
Lobos, para que nos condujesen el ganado y caballada hasta este punto,
desde el cual debian regresar incontinente á nuestra llegada. En efecto,
en el mismo dia se les despachó, gratificándolos la Comision, y con
oficios de agradecimientos á su gefe: al mismo tiempo, el capitan _cona_
hizo presente á la Comision, que algunos indios que nos acompañaban,
estaban destinados y encargados de sus correspondientes caciques, que en
el momento de nuestro arribo á este punto debian adelantarse á dar
cuenta á ellos del lugar en que nos hallàbamos, y de acuerdo con la
Comision, nuestro compañero determinó que al dia siguiente saldrian dos
chasques, el primero hijo del cacique principal Avouné, y el otro para
el cacique Lincon. A peticion del _cona_, se les proveyó de yerba y
tabaco para su viage hasta los toldos; pidiendo al mismo tiempo se les
obsequiase á los caciques con los mismos artículos, y con especialidad á
su hermano el cacique Huilletrur y demas, quedando preparados los
enviados para marcharse al dia siguiente.[2]

Dia 17. Amaneció nublado: brisa fuerte S 10° E: parecia que una
tempestad, que se formaba al S, debia descargar muy pronto. A las 8
calmó la brisa, y en el momento cubrió el horizonte la niebla que
impedia seguir la marcha, porque los baqueanos, con la tormenta y este
inconveniente, temian perderse. A los 8-1/2 despejó en algun tanto, y la
tormenta variaba de rumbo, lo que nos determinó á seguir la marcha, la
que se efectuó á esta misma hora con rumbo S 12° SO, por un terreno
elevado, horizontal y duro: à la hora de jornada siguió el viento
anterior con mayor fuerza, despejando enteramente la niebla, apareciendo
nublado la atmosfera. A las 12 hicimos alto en la márgen de un pequeño
juncal á la izquierda del camino, para descansar y seguir la marcha
despues de mediodia, distante del arroyo 4-1/2 leguas al rumbo dicho. El
juncal, ó pequeña laguna, no excedia de 200 varas de circunferencia: su
agua mala, é inabordable por los pantanos que lo rodean: á las 9-1/2
elegimos la marcha, siempre con el viento S en cara, el que à las 2
despejó enteramente el horizonte: á las 6-1/4 de la tarde y á 4-1/2
leguas de la parada de mediodia, hicimos alto en la márgen de una
hermosa laguna, llamada por los indios de _Nulquiñeu_. Antes de llegar á
ella, como á 35 cuadras de distancia, se encontró un hermoso lago de mas
de 1300 varas de circunferencia: buena agua, bastante profundidad, llena
de junco en su centro, situado en un terreno elevado, abundante de leña
de duraznillo y biznaga en sus márgenes. La de la laguna de Nulquiñeu es
mayor, y sus calidades la hacen mas recomendable: ella pasa de 1400
varas, de buena agua: llena 2/3 de ella de junco y duraznillo: su
interior barro y casi toda sin barrancas: su profundidad no excede de 3
á 4 pies: su agua colorada y dulce: abundante de maciegas de pajonal en
sus orillas: una parte de ella, que mira al primer cuadrante, está
cubierta de un monte de hinojo y biznaga, de donde se proveen los
transeuntes á la ida y vuelta con los artículos de su comercio: en ella
ha habido poblaciones ó tolderias, las que se retiraron en el año
pasado, cuando fueron atacados por la expedicion del O. En este espeso
monte, que tiene mas de 300 varas de circunferencia, encontramos
animales feroces, como tigres, leopardos, &c., que se abrigaban dentro
de él: se halla situado en la parte mas elevada de su circunferencia, en
terreno duro y sin pasto, ni yerba alguna. En la jornada se caminaron 9
leguas, al rumbo S 12° SO que fué constante desde el paso del rio hasta
la parada, efectuada á las 6-1/2 de la tarde: el terreno transitado era
nivelado, y su horizonte se perdia sin diferencia ninguna: sus pastos
fuertes y altos, su tierra negra, abundante de yerbas y flores
silvestres: cubiertos de gamos, ciervos, avestruces, caza, &a., &a. Este
terreno por lo transitado era enteramente diferente del N de las Flores:
su nivel, la calidad de las tierras, los pastos, las yerbas, las flores,
y aun las aguas, lo distinguen de aquel: en las 9 leguas transitadas, no
se encontró una sola vara de bañado.

Las indios destinados para enviados, marcharon como buenos baqueanos al
rayar el dia, dando siempre fuego al campo sin interrupcion, á poca
distancia que andaban; telégrafo adoptado por todos para comunicarse sus
novedades, y hacer saber el lugar en donde se hallan. Pasamos la noche
sufriendo una fuerte helada, que cayó desde las 7 de ella hasta las 7
del dia siguiente.

Dia 18. Claro y frio: brisa suave S: la niebla cubria el horizonte,
haciendo un frio extraordinario. A las 11 vimos el sol, que despejó y
calmó el frio: á esta hora nos pusimos en marcha con rumbo S 4° SSO: á
la 1-1/2 leguas se cambió de rumbo al SSO á las 12-1/4 de la tarde, y se
caminaron con él 3/4 de legua: á las 2 se cambió nuevamente al SO, con
el que se caminaron 1-1/4, á donde se hizo alto en la orilla de una
laguna llena de junco, á la derecha del camino. Estas variaciones
tuvieron efecto á causa de no encontrarse aguada para hacer la parada,
transitando por un terreno seco, duro y elevado, semejante en sus
calidades al descrito en el diario anterior. Su nivel el mismo y sin
interrupciones: sus pastos iguales: abundante de caza, y al mismo tiempo
de mosquitos y tábanos, que con el sol hacian insufrible la marcha, y
fastidiaban á las cabalgaduras. De esta plaga abundan estas campañas
despobladas, y desde nuestra salida hasta este lugar la hemos
encontrado, pero con major abundancia en la parte opuesta de la ribera
de las Flores. Esta plaga se destruye, ó gana los pajonales, en donde se
abrigan, desde las 5 ó menos, de la tarde; cuando la brisa continua del
3.^er cuadrante reina en aquella hora, y sucede la helada ó fuerte
rocio, que obliga á cualquier viagero á arroparse y guarecerse de las
tiendas, para hacer mas llevadero los trabajos de la marcha, por un pais
desabrigado y espuesto á la mas cruda intemperie. Esta operacion nos
veiamos obligados á egecutarla, siendo enteramente imposible proseguir
la jornada con la luna por este inconveniente, al que no resistirian las
mejores cabalgaduras. La laguna en donde se hizo alto, se componia toda
ella de junco, y era pantanosa en sus márgenes: su agua regular, su
circunferencia de mas de 200 varas, y abundante de buenos pastos en mas
de 6 cuadras de radio, tomada como centro de una circunferencia. En ella
pasamos la noche, sufriendo la helada que imposibilitaba que la jornada
del dia siguiente se hiciese temprano, hasta que el sol no tuviese 40° á
45° de elevacion sobre el horizonte.

Dia 19. Amaneció nublado, amenazando agua, aunque con brisa fuerte O 20°
NO que parecia debe pasar pronto: á las 6-1/4 de la mañana nos pusimos
en marcha con rumbo SSO. A la partida nos advirtió nuestro amigo y
baqueano _cona_, que mas adelante no se encontraria leña, ni tal vez
agua, y que se cargase toda la que se pudiese, por si acaso no se
encontraba: lo que asi se efectuó. Se observó por la mañana, á las 6-1/2
al rumbo S 10° SO, dos mogotes de la sierra, los que á la simple vista
eran imperceptibles, mezclados con el nublado y cerrazon de la mañana, y
la distancia en que se hallaban de mas de 18 leguas. Informados de los
naturales, nos digeron que era la llamada _Sierra de Curacó_; que los
dos mogotes que se divisaban, pertenecian á esa misma sierra, y que
algunas leguas mas adelante veriamos mas claramente su encadenamiento
con otra, llamada _Sierra Amarilla_, que quedaba mas al S. Seguimos la
marcha con el rumbo dicho, y el dia no aclaraba, calmando la brisa del O
y preparándose para llover, lo que nos impedia cada vez mas que, al
aproximarnos á la sierra, fuesemos descubriendo sus ramificaciones y sus
vistas. A las 10 se hizo alto en la costa de una pequeña laguna llena de
maciegas, á la derecha del camino, distante 3-1/4 leguas del punto de
salida: allí se hizo alto, con objeto de descansar, y caminar despues de
mediodia: el juncal con agua no pasaba en circunferencia de 150 varas,
lleno de barro y mala agua. A la 1^h 10' seguimos la marcha con rumbo S
12° SE, y desde esta misma hora comenzó á llover incesantemente: pero á
pesar de esto, seguimos hasta completar la jornada: á la 1-1/2 leguas de
camino con este rumbo, se cambió al rumbo S 35° SE para encontrar aguada
y pastos regulares para hacer la parada. Con él se caminó 1-1/2 leguas,
en donde se halló una laguna pequeña, como de 50 varas de
circunferencia, con un depósito de agua llovediza y buena, en donde se
hizo alto. La agua seguia á las 4 de la tarde en que se paró, y
permanecia cerrado el horizonte: deseabamos que cuanto antes se
aclarase, para descubrir las vistas de la sierras por donde debiamos
pasar.

El terreno transitado en esta jornada, era nivelado y horizontal, sin
diferencias ningunas: buenos pastos y elevados; caza abundante; tierra
negra sólida y vegetal; abundante de yerbas y flores campestres, aunque
sin aguadas permanentes mucha parte de su estension.

Dia 20. Nublado, calma: brisa muy suave del NO; á las 7-1/2 vimos el
sol, y en el momento volvió á nublarse. A las 6 nos pusimos en marcha
con rumbo SSO, descubriendo con bastante claridad las sierras de
Limahuida y Curacó, demorando el mogote de la primera al rumbo S 12° SE,
y la segunda al rumbo SSO. El cerro de la de Curacó era de mayor
elevacion que los que se veian de la otra, no obstante que aun no se
descubrian con claridad por el dia aturbonado, y aguardabamos á la
parada para determinar su perspectiva de un punto fijo, y con mayor
claridad si se despejaba el horizonte. Seguimos la marcha con el rumbo
dicho, guiados por el _cona_, quien á 1/2 legua de distancia á
vanguardia, recorria todos los lugares en donde se encontraba aguada ó
lagunas capaces de hacer la parada; guiando y descubriendo al ingeniero,
uno de los de la Comision, para reconocerlos de un modo que no diese que
sospechar, así se lograba que la Comision averiguase las
particularidades del terreno. A las 10 de la mañana se hizo alto en la
márgen de una laguna pequeña, á la izquierda del camino, llena de
maciegas y buena agua, 4 leguas distante del punto de salida: en el
rumbo hubo variacion: con el de la salida se caminó 1-1/4 leguas: con el
rumbo S 16° SO, 1-3/4 leguas, y con rumbo S 12° SO, 1 legua. Desde este
punto observábamos las sierras con alguna claridad; ellas son hermosas,
aunque de poca elevacion: presentan una perspectiva agradable, formando
las dos ramificaciones un seno ó abra, al que nos dirigimos. Ellas son
ramificaciones de las primeras, Volcan, Tandil, &c ya descubiertas, pero
estas no se encontraban en ninguna carta, y nos sorprendimos cuando con
el rumbo andado encontramos estas sierras, pues creiamos que el
encadenamiento primero de las dichas no continuase al NO como se
descubria, formando con ellas una union subversiva, reunido aquellas su
orígen ó su principio. Al pasar por ellas determinamos observar la
latitud, para de este modo fijar su verdadera posicion y el curso de sus
continuas ramificaciones, que se prolongaban al NO por la de Curacó en
donde concluyan, y en donde se halla el nacimiento del Rio las Flores.
Estas sierras, ó primera cadena, se introducen á las pampas del NO,
comenzando desde el paralelo de los 37°, y concluyendo en el de los 36°
30' en su prolongacion al occidente. Deseabamos acercarnos hasta su
paso, para hacer allí la observacion, de manera de no ser vistos por
nuestros indios que nos espiaban.

A la 1^h y 8" seguimos la marcha, con rumbo S 8° SO, á una laguna
pequeña que nuestro baqueano nos indicó se hallaria á poca distancia y
muy inmediata á la sierra: en efecto á la 1-3/4 leguas con aquel rumbo
la encontramos, en la que se hizo alto, por hallarse las cabalgaduras
fatigadas, y encontrarse allí leña y agua buena, capaz de proveernos de
ambos artículos, y continuar al dia siguiente el camino; siendo al mismo
tiempo lugar propio para la observacion que tratábamos de hacer. El
punto en que nos hallábamos de parada era el mejor para aquella, situado
en medio del seno formado por las ramificaciones de las sierras de
Curacó y Amarilla. Con cautela se hicieron descargar los baules en donde
venian colocados los instrumentos de observacion, y se dejaron
preparados para la noche, de modo que ni el _cona_, ni sus compañeros lo
trasluciesen. La tarde se hallaba despejada y hermosa, el sol se puso á
las 5^h y 26' de la tarde, y desde el punto de parada se sacó la
perspectiva de las sierras, que se nos presentaban á los rumbos en donde
hemos dicho demoraban.

La parte de terreno transitado, desde la salida del mediodia, era de la
misma naturaleza que los anteriores descritos: algunas diferencias de
nivel se observaban por su aproximacion á las faldas de la sierra: la
tierra era gredosa y arenisca, y se hallaban algunas piedras en el
tránsito: los pastos cortos, y no tan fuertes como los anteriores;
abundando la caza de ciervos, gamos y liebres, mas que en los campos del
norte.

El oficial ingeniero de la Comision, á su salida de la capital no perdió
los instantes que se le presentaban para adquirir todos aquellos
conocimientos y datos que sirviesen para hacer mas apreciable de las
ciencias las observaciones que practicase en el curso de su comision,
como se verá mas adelante en sus trabajos. Reunió todos los datos de las
tablas astronómicas y del almanaque nautico, para aprovechar la feliz
oportunidad que se presentaba de determinar por observaciones
cientificas los puntos principales de un terreno desconocido y lleno de
preciosidades, que debian aumentar los conocimientos geográficos de esta
parte interesante de la América meridional, cuyo viage debia reputarse
como necesario y urgente; y al mismo tiempo esperar de él los mejores
conocimientos en el vasto campo que nos presentaba una naturaleza
virgen.

El oficial ingeniero no perdia la oportunidad que se ofrecia de hacer
las observaciones, ocultándolas á los bárbaros que nos acompañaban, y
que no dejaban burlar su vigilancia, mayormente cuando se hallaban con
prevencion para tenerla. Una operacion delicada como esta no permitia
que se hiciese sin las comodidades que son necesarias, mayormente cuando
se observaba con horizonte artificial. Los inteligentes en estas
operaciones de la geodesia conocerán cuanto es el mérito que se contrae
en hacer una observacion entre gente desconfiada, que á la sola vista
del quintante ó sestante temblaban y concebian supersticiones funestas
para el observador. No solamente veiamos pintado el peligro en nuestro
viage, al ejecutar aquellas operaciones, sino que ni el relox se podia
sacar á luz delante de alguno de ellos: mucho menos la aguja, que era
necesaria para determinar el rumbo de la jornada, sus variaciones, y los
objetos que se descubrian sobre el horizonte. Pero á pesar de esto, la
Comision trabajó sin temor, enganando algunas veces, cuando eramos
vistos, á los indios con dádivas é insinuaciones que aquietasen su ánimo
exaltado.

Así pues, la noche del dia 20 nuestros indios dormian desde la 6-1/2,
habiendo llegado fatigados de lo penoso por la jornada: con esta
oportunidad, y á tientas, se preparó el horizonte artificial, en una
mesa colocada en un plano nivelado, y el quintante pronto y corregido
para hacer la observacion detras de una de las tiendas de campaña: la
noche estaba serena por fortuna, y el horizonte no sufria ningun
movimiento. Los datos para las observaciones sacados de los almanaques,
eran para hacerlas con el planeta Marte, con el mismo que hemos dicho se
observó en el pueblo de Lobos. Por ellos sabiamos que el dia 20 debia
pasar por el meridiano á las 7^h 53' de la noche[3] y á las 7-1/4
estuvimos aguardándolo, con el cronómetro arreglado por una altura
meridiana desde nuestra salida: en el curso del viage no fué posible
tomar otra para arreglarlo nuevamente, y así hicimos uso de él en el
estado en que se hallaba cuando salimos. En el momento de pasar por el
meridiano el astro observado, se determinó su altura, y el cronómetro
dió las 7^h y 55', 2' mas que lo que señalaban las tablas, lo que prueba
que el relox habia variado desde el 11 hasta el 20, 2'. La altura
observada fué de 73° 34' 10": hechas las correcciones precisas para las
observaciones con horizonte artificial, dió por resultado 36° 45' 10" de
latitud austral, y por la longitud 54° 13' al occidente del meridiano de
Cadiz, calculada por el estado del cronómetro y la diferencia de
longitud contraida en el viage. Hecha esta importante operacion,
tratamos de completarla, levantando á todo riesgo el plano del paso de
las sierras: punto interesante y que presentaba una hermosa perspectiva.
En efecto, habiéndose cargado con sigilo los instrumentos, se dejaron
prontos los necesarios para hacer la última operacion, y que debian
transportarse á caballo al lugar adonde debia medirse la base, para
determinar los puntos mas remarcables desde ella, midiéndola
primeramente en un lugar oculto. Pasamos la noche, en la que cayó una
fuerte helada, deseando amaneciese para dar principio á la obra
proyectada.

Dia 21. Hermoso y claro: brisa fuerte SO. A las 5-3/4 seguimos la marcha
con rumbo S 20° SO, llevando consigo la leña y agua que pudo cargarse,
segun advertencia de nuestro baqueano, pues no se encontraria sino á
nueve ó diez leguas. A las 10-1/4 se hizo alto en la orilla de un juncal
con agua, pero mala, y muy poca, que ni las cabalgaduras podian tomarla,
haciéndose uso de la que se habia cargado, y tambien de la leña, por no
hallarla. Este punto se halla a cuatro leguas de la salida: la
circunferencia del juncal no excede de 170 varas, y es muy probable que
en tiempo de aguas esté llena de ella.

Acordado con el oficial ingeniero el levantamiento del plano del paso de
la sierra, dispuso este que los instrumentos que debian servir[4] para
la operacion, y que al efecto se habian dejado prontos, cargasen con
ellos los soldados de la escolta y lo acompañasen hasta el punto en
donde debia medirse la base. Esta operacion se egecutó cuando habian
marchado con todo el tráfago el capitan _cona_ y los suyos, quedándose
la partida con los instrumentos tapados á retaguardia, hasta dejar que
avanzasen terreno los carruages, traspasasen la sierra y nos dejasen
libre el seno para trabajar sin ser vistos. Se hallan situados dos
senos[5] en la mediania del paso, en cuyas faldas, ó antes de ellas,
debia medirse la base, por hallarse centrales, y poder descubrir con
facilidad todas las elevaciones ó puntos principales de ambas sierras,
que forman la abra ó seno.

Ayudado de los asistentes, el ingeniero midió la base á distancia de 500
toesas de las faldas de los cerros, en un terreno elevade, horizontal y
nivelado, desde cuyas extremidades se podian medir los ángulos formados
por ella, con los puntos que debian formar el plano. Medida la base de
1,100 varas al rumbo E 1/4 S, O 1/4 N se logró determinar los diferentes
mogotes de ambas sierras, que daban su verdadera posicion, y la
situacion de unos con respecto á otros. Concluida esta operacion, se
procedió á tomar los detalles particulares, que desde las extremidades
de la base era dificultoso tenerlos.

Se logró efectuar esta operacion, con sumo trabajo, aunque sin toda la
exactitud que su delicadeza demandaba, y aquel grado de perfeccion de
que es susceptible esta clase de trabajos. Porque, aun cuando los
instrumentos y útiles precisos, hubiesen sido tan exactos como era
necesario, la premura del tiempo el sobresalto en que trabajamos de ser
vistos, la priesa que nos dabamos, y las pocas manos que nos ayudaban,
todo nos impedia de proceder, aunque quisiesemos, con mayor exactitud.
Sin embargo, la Comision puso todos los medios que estaban á sus
alcances, para obtener un resultado satisfactorio, y que sirviese de
base á ulteriores observaciones.

En los detalles particulares describiremos algunas de importancia,
tomadas en la sierra. Los dos senos que hemos dicho, situados en el
centro de la abra, se hallan de tal modo colocados con relacion á los
demas, que guardados estos, ningun transeunte podria pasar por la abra.
Los dos cerros son dos conos truncados, el primero que se halla al SE
del paso, y mas cercano á la sierra Limahuida, tiene 40 varas[6], y el
segundo situado al NO, próximo á la sierra de Curacó, 32 varas de
altura: sus faldas se unen, formando un arco cóncavo, cuya cuerda tiene
1178 varas, que es la distancia á que se halla uno de otro, hasta sus
cúspides. La meseta del primero, ó corte del cono, tiene de diámetro 196
varas, la del segundo 228 varas, formando ambas una circunferencia
regular. La circunferencia de la base del primero ó del cono, tiene 1168
varas, la del segundo, 1,369 varas[7]. Por lo calculado, se vè que la
altura del primero excede la del segundo en 8 varas, y que la
circunferencia de las bases, la segunda excede á la de la primera en 200
varas: por lo demas sus figuras son semejantes, y su posicion
hermosísima[8]. La meseta del primero es impenetrable, formada toda ella
de piedra pedernal: una sola pequeña abertura al NE sirve para
introducirse. La del segundo es accesible por el NO, siendo lo contrario
por las escabrosidades en los demas rumbos.

En las sierras se hallan algunos mogotes inaccesibles y elevados. El
principal de la sierra de Limahuida, situado al SE del paso, tiene 65
varas de elevacion, y sobresalen sus picos á la perspectiva de ella. Las
demas de esta sierra no pudieron medirse por la premura del tiempo: pero
todos los demas que forman la ramificacion, son colinas de 20 á 25 varas
de altura. En la ramificacion de la sierra de Curacó se hallan dos
bastantes elevados, y son los primeros que se aperciben à distancia de
10 á 12 leguas. El primero, situado al N 15° NE, tiene 89 varas de
elevacion: el segundo al mismo rumbo, 74 varas, distante uno de otro mas
de 1500 varas.

Esta posicion interesante debe mirarse como tal, y ser al mismo tiempo
útiles los conocimientos que sobre ella se hayan adquirido, para
aprovecharla con datos seguros de lo que en ella se encierra, y las
ventajas que de ella se puedan sacar, principalmente para el
establecimiento de una fortificacion ó de un punto militar. Desde el
principio de las sierras en el Volcan, hasta las faldas de la de
Cairú,[9] es decir, desde los 37° hasta los 35° de latitud austral, no
se halla un punto mas interesante ni mas ventajoso para una
fortificacion.[10] Su construccion seria fácil, pronta y poco costosa.
Dos baterias colocadas en los cerros descritos, guardarian la entrada y
salida de este paso, surtidas de un par de piezas de artilleria en cada
una: los materiales allí se encuentran, la piedra, y la cal de
conchilla, fácil de hacerse, ó por tapias, que son mas usuales en
nuestras obras de fortificacion.

Concluida la operacion, condujimos, sin ser vistos, todos los
instrumentos para acomodarlos en la carretilla que los conducia, la que
al efecto se hizo demorar á doce ó trece cuadras de los cerros al sud,
siguiendo con ella hasta una laguna, cuatro leguas del punto de salida,
al S 15° SO, en donde se hallaba acampada la comitiva, desde las 10-1/4
de la mañana, aguardándonos para seguir adelante. Luego que llegamos,
fatigados del trabajo, nos propusimos descansar, y al mismo tiempo no
dar á conocer à los indios, en nuestro semblante y acciones, que
acabábamos de efectuar alguna operacion oculta que les causase celos, ó
diese á sospechar, en su modo de juzgar, ò en su barbarie, se hacian
cosas sin que ellos las supiesen. La laguna era un juncal con poca agua,
de 120 varas de circunferencia poligonal, llena de barro y casi toda
ella seca.

Se observó en esta parada la variacion de la aguja, de 17° 10', para
trabajar con mayor exactitud el plano levantado.

Despues de mediodia nos pusimos en marcha, á la 1-1/4 de la tarde, con
rumbo S 10° SO, por un campo hermoso, llano y horizontal. Los calores
del sol se dejaban sentir en la llanura: con este rumbo caminamos dos
leguas, y en seguida nuestro baqueano tiró al SSO 15° O, con el que se
caminaron dos leguas mas; y hallándose fatigadas las cabalgaduras, se
determinó hacer alto á las 4-1/2 de la tarde, en la orilla de un juncal,
á la derecha del camino, distante de la salida del mediodia cuatro
leguas, es decir, ocho leguas de jornada, y en línea recta siete y media
por lo calculado. El juncal tiene 200 varas de circunferencia regular:
de agua buena, accesible por todas partes, y llena de junco, biznaga y
duraznillo en su centro: del que nos surtimos de leña, que no se
encontraba desde el principio de la jornada. Las calidades del terreno
transitado son las mejores que, puedan encontrarse en los vastos campos
que habitan estas tribus. Los campos inmediatos, á una y media ó dos
leguas de las primeras sierras al N ó al S, son deliciosísimos, y
apropósito para la labranza y cria de ganados: posiciones ventajosas
para establecimientos, aguas las mejores de los arroyos que descienden
de las sierras; abras, colinas y llanuras para poblaciones, y demas en
esta clase de terreno, que si fuese cultivado, nos daria producciones
exquisitas que de él se podrian sacar con abundancia. Facil es citar
otras comarcas, en donde, semejante la naturaleza, se disfruta de
abundantes cosechas de todos granos en la labranza de la agricultura.
Ventajas incalculables, repetimos, conseguiriamos si fuesemos poseedores
de ellos. En ningunos puntos con mas comodidad y utilidad se podrian
establecer fortines ó reductos, fortificados ellos mismos por la
naturaleza, y guardados por muy corta guarnicion, que con los diferentes
puntos que tenemos allí, en una línea bien concertada de defensa, talvez
ocuparian un lugar en ella.

Pasamos la noche con comodidad, calmando la brisa del SO á las seis, la
que no cesó en toda la mañana y tarde, recibiendo una lluvia que
descargó fuertemente á la noche. No dejabamos de tener algun pequeño
sobresalto por nuestros compañeros, que maliciosos de nuestra conducta
por la mañana, murmuraban de ella toda la noche, segun informes del
intérprete. A las tres de la tarde vimos una partida de ginetes al NO,
que se dirigia hácia nosotros. El capitan _cona_, y uno de los suyos
picaron y salieron á su encuentro: á media legua de haber avanzado se
reunieron con otros indios paisanos que venian de regreso de la
frontera, y temerosos que fuese alguna partida de cristianos armados,
trataron de reconocerla para dar cuenta; pues, por el recelo de ser
invadidos, reconocian el campo diariamente. Supieron por el _cona_, quo
era la Comision que iba á tratar de paces, y contentos con verla tan
cercana á sus poblaciones, se retiraron à llevar primeros la nueva de
aquel encuentro á sus camaradas, pegando fuego al campo[11], y marcando
su camino para ser visto y seguir sus huellas por el mejor terreno.
Temerosos, como hemos dicho, de ser envadidas todas sus poblaciones
situadas en la sierra pasada, es decir, desde el Volcan hasta el Cairú,
fueron abandonadas por sus dueños; entre ellos el cèlebre cacique
Ancafilú y Pichiloncoy se retiraron á la vista de la segunda sierra de
la Ventana. Las poblaciones las desampararon poco antes del paso de la
Comision por la sierra, pues se encontraban aun claros en donde habian
existido. El cacique Ancafilú fué el primero que abandonó la suya,
situado con su tribu en las márgenes del arroyo Chapaleofú, cerca de las
faldas del Tandil, cuando fué sorprendido y acuchillado en la expedidon
del año 20, (en donde nos hallamos) hasta cerca de la Ventana, adonde
permanece al presente.

Dia 22. Claro y hermoso: brisa fuerte SE. A las 5-1/2 de la mañana nos
pusimos en marcha antes de salir el sol, con rumbo SSO 10° SO, con un
frio y helada intolerable, que esparcida en los pastos hacia dificultoso
el transitar á caballo por su altura. Se cargó toda la agua y leña que
se pudo, por aviso de los baqueanos, que temerosos de no encontrarla,
hicieron la prevencion. A las 11-1/2 hicimos alto en la márgen de un
juncal seco con leña, 5-3/4 leguas de la salida. En el rumbo hubo
variaciones para buscar el agua con que refrigerar á las cabalgaduras y
hacer la parada. Las dos primeras leguas se hicieron con el rumbo de la
salida, SSO 10° SO; las dos siguientes, con rumbo SSO 15° SO, y el resto
de 1-3/4 leguas, con rumbo SO. La escasez de agua en el juncal hizo que
los peones de la comitiva hiciesen una escavacion para encontrarla, pero
fué en vano: cavaron mas de una toesa cuadrada, y no dieron sino con
duros terrones de piedra arenisca, que inutilizó el trabajo hecho. Este
descubrimiento, y otros muchos, nos confirmaron en que todo el terreno,
desde el paralelo de los 36° 30' de latitud hasta el de los 37° 30' de
latitud austral, es de piedra en su interior, á distancia de 1-1/2 á 2
pies. Esta observacion fué hecha por Zizur en su viage á Patagones,
abrazando menos terreno en su cálculo. Las escavaciones continuas en
nuestra marcha nos demostraron que su aserto era exacto. Despues de
mediodia, y despues de haber desesperado de encontrar agua para las
cabalgaduras, que en todo el dia no habian tomado, arribó á nuestro
campo el _cona_, de vuelta de buscarla, y que avergonzado, se habia
adelantado á ver si la descubria. Este nos dijo, que á 1-1/4 leguas de
distancia se hallaba una hermosa laguna, en donde teniamos buena parada,
agua y pastos suficientes para los animales. Con este aviso seguimos
adelante á la 1-1/4 de la tarde, con rumbo SSO 10° SO. A las 2-3/4
arribamos á la laguna, á la izquierda del camino, adonde hicimos alto.
Se dió agua á la caballada y bueyes, y pasamos la noche con comodidad. A
las 8 calmó la brisa SE, que en toda la tarde siguió sin interrupcion.

En la noche, despues que todos los indios dormian, el oficial ingeniero,
no desperdiciando el momento que se le proporcionaba para trabajar,
empezó á hacer el borrador del plano levantado hacia dos dias, segun el
cuaderno de datos que llevaba. Estando para concluirlo, encerrado en la
tienda de campaña, con un farol, dos instrumentos y el plano sobre una
mesa, abre repentinamente la puerta, y entra el indio _cona_ desnudo. El
bárbaro, sorprendido al ver los instrumentos, la aguja, el plano, las
líneas, &c., preguntó ¿qué era aquello? (por el dibujo) el ingeniero le
contestó, que era una pintura que habia en Buenos Aires. Entonces
repuso, sonriéndose, que era _muy vale_,[12] y se retiró á su rancho.
Esta visita imprevista no dejó de sorprendernos, pero en aquel momento
lo primero que procuramos fué cubrir la aguja de marear con un papel,
para que no pudiese verla y le causase sorpresa, ó creyese que
llevábamos _gualicho_, ó cosa mala. Antes de retirarse, le convidamos á
cenar, lo que aceptó con su semblante grave, pero con agrado. La figura
de este pampa, á pesar de su ceño, es hermosa y severo, sus facciones
toscas y bien hechas, su talla alta, corpulento y bien proporcionado[13].
Guardado todo para no exponernos á un segundo chasco, vino el indio, y
cenamos con él: se despidió segunda vez, y se fué á dormir.

Dia 23. Nublado y calma. A las 6 nos pusimos en marcha hácia las
primeras tolderias, que segun el baqueano _cona_ distaban una jornada de
la parada, con rumbo SSO 5° SO. Antes de partir supimos que un peon
habia descubierto una hermosa laguna, habiéndose apartado del camino. El
oficial ingeniero en el momento se puso á caballo, y con el descubridor,
y algunos instrumentos, marchó á reconocerla. A la 1-1/2 leguas de
marcha al O SO encontró con ella, transitando por un terreno bajo,
húmedo y lleno de cuevas de vizcachas, leones, &c.: los pastos elevados,
y la tierra negra y blanda. La laguna era hermosa, llamada por los
naturales de Milli-Lauquen; y el oficial ingeniero, haciendo un
reconocimiento momentaneo y pronto, no tuvo mas lugar que para medir una
pequeña base con una aguja de demarcacion, y determinar su
circunferencia y su figura con toda la exactitud que daba el
instrumento, provisto de dos pinolas. El terreno en donde se hallaba era
sumamente bajo, y en ninguna parte de su circunferencia tenia barrancas.
Su figura era irregular, y su ámbito de 9,227 varas, por lo calculado en
la determinacion de algunos puntos mas remarcables. En la parte que mira
al NE, se halla un juncal ó hinojal, que forma un bosque, y tambien en
otros lugares. En su centro encontramos y determinamos un albardon de
tierra, ó islote, de figura irregular, lleno de maciegas, en donde habia
inmensidad de patos y caza de todas clases: su circunferencia era de 192
varas: su agua un poco salobre, pero potable. En este parage, segun
noticias, habitaba una numerosa tolderia, la que habia sido abandonada.
En nuestro reconocimiento, aun hallamos algunos parages que demostraban
habian sido habitados. Concluida nuestra operacion, se retiró el oficial
ingeniero á reunirse con la Comision que, desde las 6, habia avanzado
terreno durante este trabajo, cortando el campo al S, para encontrar el
camino que habian llevado. A la 1-1/4 leguas encontró con él, y
siguiendo por la huella de los carruages se reunió. A las 10 despejó el
horizonte, y vimos el sol, con brisa fuerte del SO.

A esta hora nuestro compañero _cona_ dió parte á la Comision que ocho
indios jóvenes, parientes de otros tantos caciques, y á nombre de ellos,
venian á felicitarla. El lugar del aviso no era propio para recibirlos,
y á media legua mas adelante se hizo alto, para cumplimentarlos, á las
4-1/2 leguas de la salida. Los comisionados, despues de esta ceremonia,
dijeron al Coronel enviado, que los caciques principales Lincon, Avounè
y otros de segunda clase, los enviaban á felicitar á la Comision por su
feliz viage hasta aquel punto: que, suplicaban los caciques que
apresurase sus marchas, pues lo deseaban para entablar la paz que tanto
anhelaban. Que marchase segura que no sufriria ningun daño, ni menos
ultraje alguno de las tribus: añadiendo los comisionados, que el cacique
principal Lincon no tendria el gusto de abrazar á su antiguo amigo el
Coronel comisionado, hasta pasado cuatro dias que eran necesarios para
reunirse y conferenciar con todos los caciques, destinar el lugar en
donde debian ser los tratados, y dia en que debia reunirse para ello: y
que, mientras se tomaba esta determinacion, la Comision podia hacer
alto, y aguardar el aviso en la primera laguna y toldos que se
encontraren, ó á casa del capitan _cona_, quien se hallaba encargado de
hospedarla.

La Comision dió las gracias á los enviados, por las buenas intenciones
con que procedian los caciques, y la buena fé con que la hospedaban:
dijo, que haria todo lo posible para que los tratados de paz se
celebrasen cuanto antes, para ver de este modo unidos á sus hermanos, y
ver acabada para siempre esa guerra desoladora que los habia destruido y
afligido por tanto tiempo: que aguardaria el resultado de la reunion que
*trataba el cacique Lincon, y que marcharia incontinente á los toldos
del capitan _cona_ á aguardar allí la determinacion que tomasen. Los
comisionados fueron regalados con yerba, tabaco, azucar, &c., y se
marcharon juntos con la Comision, que por no haber allí agua ni leña,
siguió mas adelante para encontrarla, ó si era posible, llegar hasta los
toldos del capitan _cona_, que segun él, poco distaban del lugar de la
conferencia. A las 3-1/4 leguas, con el mismo rumbo SSO 5° SO[14], se
viró al OSO, á encontrar con una laguna en donde podiamos parar, y al
otro dia llegar á las tolderias, porque los bueyes y caballos se
hallaban fatigados é imposibilitados para seguir adelante. La laguna era
pequeña, y mas bien un bañado: su circunferencia no excedia de 200
varas: su agua buena y leña en abundancia. Pasamos allí la noche, en la
que sufrimos la helada que cayó en toda ella. Nuestro baqueano se marchó
antes de la parada, á su casa, distante 1-1/2 leguas al S, á prepararse
para hospedar la Comision al dia siguiente[15].

Dia 24. Nublado, calma: amaneció garuando. A las 8-1/2 salió el sol, con
brisa templada del SE. A esta hora nos pusimos en marcha con rumbo S
cuarta O; y á las diez de la mañana llegamos á una laguna hermosa en
donde hicimos alto, 1-1/2 leguas de la salida. En esta jornada se vió
sobre el horizonte la hermosa y elevada Sierra de la Ventana, demorando
los mogotes que se veian, el primero al SO, y el segundo al OSO. El
primero se elevaba sobre el horizonte mas que el segundo; el mas elevado
pertenecia á la Ventana, y el segundo á otra sierra unida á la primera,
llamada de Guaminí. La cerrazon de la mañana, con la niebla que aun no
se habia despejado, no permitia ver con mas claridad las sierras unidas
á la Ventana, que prolongándose al NO, forman la segunda cadena ó
ramificacion de sierras, todas perpendiculares á la costa del mar.
Aguardábamos con impaciencia se despejase el horizonte para verla con
mas claridad. En la laguna de la parada encontramos situados en su
circunferencia al SO, algunos toldos, pertenecientes al cacique
Huilletrur, y al capitan Antiguan, ó _cona_. La laguna en donde paramos
es de 1,300 pies de circunferencia: agua salada, limpia en su centro,
sin barrancas, situada en un terreno bajo y húmedo; tierra negra blanda
y arenisca, buenos pastos. Los toldos situados en su circunferencia eran
diez: mas al S 10° SE como á 12 cuadras, se halla otra pequeña laguna,
en donde se hallan situados los toldos de Antiguan, que son cuatro. Al E
10° SE, se halla otra pequeña laguna á 6 cuadras de distancia; todas en
un terreno bajo y húmedo, que en tiempo de invierno debe ser
inhabitable, ó transformarse en un bañado.

Despues de haber parado la Comision, marchó á felicitar al amigo y
compañero Antiguan á sus toldos: llegamos á ellos y encontramos al
_cona_, su muger, hijos y una caterva de indios, chinas y muchachos que
á la novedad se habian reunido. _Madama_ Antiguan nos convidó con
asiento[16], teniendo al efecto preparado una tipa tapada con un
_quillango_ que debia servir de asiento al Sr. Coronel comisionado, y
todos los demas adonde hemos dicho. Al efecto, _madama_ invitó con mate
al Sr. Coronel[17], y en seguida al oficial ingeniero y demas que lo
acompañaban, los que por no desairar á los invitantes, tomaron el que
les tocó por turno. Acabada esta operacion, nos invitaron con un asado
de cordero que tambien habian preparado: este obsequio es para ellos el
mayor que pueden hacer, y la carne que mas aprecian. El asado nos lo
presentaron semi-crudo, que es del modo que ellos lo comen, y nosotros
concluimos tomando unos cuantos bocados, y nos preparamos para
retirarnos. Al efectuarlo, despidièndonos de _madama_, rodeados de
multitud de indios y muchachos, llegaron hácia los toldos algunos
ginetes, y entre ellos el cacique Huilletrur, á cumplimentar á la
Comision: fueron recibidos por el Sr. Coronel con demostraciones de
cariño[18]. El cacique apeandose del caballo y dando la mano al Coronel,
dijo á este por medio del intérprete: que no estrañase que antes no
hubiese salido á recibirlo y felicitarlo: que él, y demas compañeros
caciques, tenian órdenes espresas de los demas principales, de no
apersonarse ninguno á la Comision, hasta que se decidiese á donde debian
hacerse los tratados, y dia en que cada uno debia reunirse con su tribu
para hacer la paz: pero que creia que, hallándose la Comision en su
casa, era un deber suyo hospedarla, hasta que pasase mas adelante, ó al
punto en que se hiciesen los tratados. El comisionado contestó, dándoles
las gracias, y reiteràndole su afecto, con el placer de haberlo conocido
por primera vez: que no podia dejar de ser agradecido a los favores
hechos á la Comision por su hermano el capitan _cona_, y que este motivo
le habia impulsado á llegar á su casa, antes que hacerlo hecho á las
demas de los caciques; pues se hallaba persuadido que seria disimulable
este paso, mayormente cuando sabia que el haberlo hecho con algunos
caciques antes de la reunion, hubiera causado celos y desconfianzas de
los caciques principales y de los demas: y que así se reservaba, para el
dia de la reunion, abrazar á todos sus amigos y hermanos, entablando una
paz solida y permanente. El cacique Huilletrur, y los que lo
acompañaban, se despidieron de la Comision, y se marcharon a sus casas.
Nosotros incontinenti hicimos lo mismo, marchándonos á nuestro campo, en
la orilla de la laguna principal.

Pasado 1/4 de hora, arribaron á él _Madama_ Antiguan, sus hijos é hijas,
multitud de chinos, chinas y muchachos, á pagarnos la visita: estos
impertinentes no se retiraron hasta las 6 de la tarde, despues de
habernos molido con petulancias continuas: á esta hora se despidieron,
marchándose, bien recompensados de la visita que habian hecho. A esta
misma hora arribó un chasque de los caciques Lincon y Avouné, avisando a
la Comision, que el primero llegaria al dia siguiente de concluir la
suya, de prevenir á todos los caciques para la reunion general, y que lo
felicitaban por su feliz arribo; debiendo ambos dentro de dos dias
arribar á este punto y abrazarlo, en prueba de amistad antigua que le
profesaban. Los chasques comisionados por despedida, presentaron grandes
bolsas de yerba y azucar para que fuesen llenas, pues así lo pedian los
caciques, sus señores; fueron complacidos en su pedimento, añadiendo el
Sr. Coronel que agradecia los recuerdos amistosos de sus hermanos; que
anhelaba por el dia en que se efectuase la reunion, para reiterarles de
nuevo su amor y antigua amistad que les profesaba. Se marcharon
contentos, llevando el presente para sus caciques.

Dia 25. Claro y despejado, pero muy frio: brisa suave del SE: toda la
noche anterior heló[19]. A las 11 empezaron á reunirse en nuestro campo
todos los indios y chinas de la poblaciones vecinas, que con interes de
las dádivas que su petulancia podia sacar, no quedaba uno solo en sus
toldos; así es que á esta hora teniamos al rededor de nuestras tiendas y
carruajes, mas de 1500 de ambos sexos, que nos aturdian, pidiéndonos por
un lado yerba, tabaco, azucar, por otro jugando á la baraja, por otro al
dado, armando con estos corrillos gran bulla y confusion. A las 12 vimos
se presentaba al frente del campo multitud de ginetes, formando una
línea en ala, de ciento y tantos: aproximándose, descubrimos que se veia
algun personaje que presidia aquella comitiva: el aire de gravedad y de
importancia que se daba en su marcha, nos hacia creer esto mismo. A
cuatro cuadras del campo, hizo alto toda ella, mandando un indio
ayudante intérprete á hablar con el Coronel comisionado. La mision se
reducia á que dicho Sr. saliese á recibirlo á la distancia en que se
hallaba; que tenia que comunicarle asuntos interesantes. El Comisionado
con alguna repugnancia se preparaba á salir, pero el personage y demas
se aproximaban, hasta que á media cuadra de nuestro campo, hizo alto y
allí nos dirigimos[20]. Averiguando el nombre de este cacique, se nos
dijo por el intèrprete se llamaba Ancaliguen. El Coronel comisionado,
despues de haber llegado á la presencia de aquel indio, le dió la mano
con señales de amistad: el bárbaro con tono y aire imponente la dió, y
al mismo tiempo hizo que la diera á otros dos personages al parecer, que
se hallaban formados sobre su derecha[21]. Concluida esta ceremonia,
tomó la palabra el cacique, y dijo por medio del intérprete: que
felicitaba á la Comision por su feliz arribo hasta aquel punto, y por el
objeto que la conducia: que este placer y el de conocer al Comisionado
por primera vez le era muy agradable, porque veia que los habitantes de
aquel pais iban á disfrutar de los placeres de una paz permanente, que
veria realizada muy pronto, y que coadyuvaria con toda su opinion y
respetos á que asi fuese lo mas pronto posible: que su mision á su vista
era con consentimiento y aprobacion de los caciques Lincon y Avouné, y
que su objeto principal era prevenirle de parte de ellos, que este no
era el lugar en donde debian celebrarse los tratados, y sí una laguna
distante 1-1/2 leguas, que al objeto se habia elegido, y á donde debia
dirigirse para la reunion general.

Toda esta conferencia se tenia ante toda la comitiva del personaje, y la
multitud que se hallaba reunida antes de su llegada á nuestro campo, á
mas de la que se reunió á la novedad, de los establecimientos vecinos,
la que habia formado un círculo á nuestras personas, tan limitado, que
no podiamos darnos vuelta. El cacique hizo apartar á la muchedumbre, y
continuó su discurso, dirigiéndose al Comisionado: añadiendo, que uno de
los encargos especiales que traia en su comision era que, no hallándose
satisfechos algunos caciques é indios de la buena fé que presidia en los
tratados con esta Comision, y desconfiados que bajo la capa de paz se
tramase algun movimiento ofensivo contra ellos, era menester que tomasen
medidas y precauciones para no ser sorprendidos: que se les habia dicho
que la Comision venia escoltada con mucha gente armada, y por
consiguiente era necesario reconocer el número de los que la componian,
para dar cuenta á las tribus, y al mismo tiempo satisfacerse, y
satisfacer á su comitiva y demas. El Coronel comisionado contestó, entre
la bulla de la turba multa que pedia á grandes voces que querian ver á
la gente armada que venia, y que saliesen; repitiendo, _salgan_,
_salgan_, á gritos y algazaras. El cacique impuso silencio y oyó la
contestacion del Comisionado, que se reducia á manifestarle el gusto y
placer que sentia al verlo interesado en la paz que todos deseaban, y
que cuanto antes partiria al lugar que se le destinaba para celebrar la
union que anhelaba, y para concluir unos tratados que asegurarian para
siempre la paz: que esos temores que manifestaban algunos cacique é
indios eran infundados, pues bien pronto se desengañaria él y su
comitiva, que el número de hombres que escoltaba la Comision no era
temible, y mucho menos incapaz de traicionar la buena fé de sus
tratados, y que el Comisionado habia expuesto su existencia,
arriesgándose á emprender una marcha y una comision, con grave daño de
su salud y edad, solamente porque sus hermanos los caciques, lo habian
solicitado con el Gobierno repetidas veces, como el único capaz por su
opinion de entablar los tratados de paz: que esta conducta bien clara y
manifiesta, estaba en contradiccion con los recelos y desconfianzas que
expresaban algunas tribus; y por fin, que verian el número de la
comitiva, y se desengañarian. Al efecto se mandó se formasen en frente
del campo, y delante del cacique, la escolta, peones, &c.; y efectuado
esto, contó el cacique uno por uno, comenzando por el Comisionado hasta
el último peon, el número de treinta y tantos. Concluido este
escrutinio, hecho por la mayor parte de su comitiva, habló el cacique
con tono airado, y dirigiéndose á los suyos, les dijo: que ya veian el
número de los que venian á hacer la paz: que no debian tener ninguna
desconfianza: y en seguida dijo al Comisionado, que no temiese ningun
ultrage de las tribus; que con toda confianza marchase á la laguna
destinada, que todo el mundo lo recibiria con los brazos abiertos, como
á su bienhechor. Concluyó su discurso pidiendo yerba, tabaco, pasas,
&c., de lo mejor que hubiese; lo que al momento se le mandó dar, y al
mismo tiempo á los personages que lo acompañaban[22]. En seguida se
despidieron y se marcharon, dejándonos aun multitud de corrillos y
circos de juego, que nos mortificaban sobremanera, y con tanta
petulancia, que era menester evitar su vista para librarse de ellos.

Estos corrillos se formaban por todas partes, conforme se llegaban los
aficionados, y se aumentaba la bulla en proporcion de la pérdida ó
ganancia que hacian con las apuestas.

En unos observamos que jugaban al dado, y en otros á la baraja: en los
primeros manejaban con suma destreza y órden cuatro dados, no
pulidamente construidos ni cuadrados, pero sí con sus caras y señales de
suerte y pierde, marcada con puntos. A ellos jugaban una especie de
moneda adoptada en el juego, (unas pequeñas argollitas amarillas, como
sortijas) que cada una tenia su valor determinado en cierta especie, y
un cierto número de ellas determinaba su valor, y entonces el que las
perdia la entregaba, ya en un caballo, ya un chapeado ó espuelas,
estribos, &a., &a., que antes de empezar el juego apostaban. En los dos
observamos al mismo tiempo, que jugaban con destreza, ya al monte, paro
y otros juegos conocidos, pero con mas generalidad el llamado
_tenderete_, que lo usan mucho y lo prefieren á todos los demas: á èl,
como á los otros, se descamisan y juegan todo lo que tienen, con las
argollas ó equivalentes al valor de una especie. Este sistema lo adoptan
por cómodo, pues cuando se reunen en las ferias no pueden cargar ni
arriar las telas y bestias destinadas al juego, y sí aquella moneda que,
perdida, el acreedor ó ganador ocurre ó vá en persona á recibirse de su
ganancia. Muchas veces algunos se hacian dueños de la escasa fortuna de
un pequeño rodeo de vacas, y las pocas telas que tenia para sustento,
quedándose reducido á la mendicidad, y por consiguiente sin tener como
alimentar á su familia[23]. Es una de las pasiones ó vicios que mas
predomina á estos bárbaros, y lo excesivo de él es lastimoso cuando no
respetan para sacrificarle lo mas sagrado, cual es, la vida de su muger
é hijos; porque faltándoles el sustento ninguno se lo facilita. El
egoismo ha llegado á tal grado que asombra, y por consiguiente dá á
conocer el estado de barbarie en que se hallan sumergidos. Mas adelante
hablaremos de esto, aclarándolo con datos y observaciones, que no dejan
duda ninguna de su miseria.

A las 5 de la tarde se retiraron todos reunidos á sus casas, quedándose
en nuestro campo á dormir algunos, con objeto de jugar y robar lo que
pudiesen. En esta noche heló, reinando un frio excesivo.

Por la mañana observamos en medio de la confusion y desórden de los
reunidos, á la hermosa _Sierra la Ventana_, que con la claridad del
horizonte se distinguia toda su ramificacion, y principalmente el mogote
elevado que lleva aquel nombre. Este demoraba de nuestra posicion al
rumbo O 20° SO, y el segundo, ó del _Guaminí_, al rumbo O 5° NO,
prolongándose este por una sucesion de mogotes hasta el NO, en donde se
pierde en colinas en la vasta pampa por donde pasa el camino á Salinas,
que sigue hasta las fronteras de la provincia de Cuyo. Todas estas
sierras son por consiguiente casi perpendiculares á la costa del mar, y
paralela á la primera ramificacion. Deseábamos aproximarnos à ella para
adquirir conocimientos de su verdadera situacion y particularidades, y
al mismo tiempo para reconocer algunos arroyos que de ellas descienden,
y que generalmente oiamos nombrar á los indios.

Dia 26. Nublado, y calma. A las 8 salió el sol con brisa del SE, la que
despejó el horizonte. Desde esta hora se comenzaron á reunir los mismos
corrillos del dia anterior, con la misma confusion y desórden. Entre
varios indios, que se habian quedado en nuestro campo á dormir, de los
del dia anterior, se presentó uno al Sr. Coronel comisionado, el que,
antes de apersonarse, habia hablado largamente toda la noche con el
intérprete, imponiéndole de su mision, para que este lo hiciese al dia
siguiente con el Comisionado. En efecto, él se presentó acompañado de
este, el que dió cuenta al Sr. Coronel, que por la narracion que le
habia hecho el indio, era enviado por el cacique Neclueque á dar cuenta
á la Comision, que sabia que los caciques Ranqueles no querian hacer la
paz con ella, porque se hallaban imbuidos por la multitud de tasfugas
desertores que ellos abrigan, los que se valian de cuentos para
alucinarlos y discordarlos, y al efecto habian hecho creer á todos ellos
que los presentes que la Comision llevaba para regalarlos despues de
hechas las paces, estaban todos envenenados y cargados del _gualicho_ ó
cosa mala, para hacerlos víctimas de la buena fé con que se prestaban á
tratar, y que así no creyesen en tal Comision enviada con miras
siniestras por el Gobierno de Buenos Aires para engañarlos, mientras
tanto que se preparaban para hacer una expedicion contra ellos; y que lo
que convenia era no hacer la paz, y mantenerse en guerra abierta como
hasta entonces. Concluida la relacion del intérprete, dijo el indio, que
su cacique lo felicitaba, deseando que llegase el dia que se verificase
la reunion general para entablar duraderas relaciones de amistad, que
afianzasen para siempre la paz: y que dicho cacique añadia á su mensage,
que los desertores que se abrigaban entre los disidentes eran
veintisiete, la mayor parte chilenos, restos de la division de Carreras,
capitaneados por un oficial nombrado Curado, tambien chileno. El
Comisionado pidió por último, yerba, tabaco, azucar, &c., para su
cacique, lo que al momento se le satisfizo; y tambien se le contestó al
mensage de su cacique, disuadiéndole de la creencia de semejantes
mentiras, é invitándole á la paz, mediando con sus respetos y opinion,
para que los disidentes, si acaso hubieren, entrasen en tratados, y les
asegurára por su parte la falsedad de los chilenos que les habian
introducido los trasfugas. Se marchó con esta respuesta el enviado, muy
contento, y cargado de regalos para su señor.

Toda la mañana lo pasamos rodeados de los corrillos de juego, y
recibiendo visitas que nos hacian algunos indios principales, entre
ellos uno quo vimos se llegó á saludarnos, venia muy bien vestido, y con
un excelente apero, adornado con un chapeado completo de plata. Su
figura no era despreciable, y su tez era blanca: no dijo su nombre, ni
los indios concurrentes á quienes preguntamos, tampoco lo sabian, por lo
que creimos quo no fuese principal, ni cacique, sino uno de los muchos
que han robado largamente en las incursiones en la provincia, y vienen á
lucir en sus tierras la presa. A las 12-1/2 del dia arribó un chasque
del cacique Lincon, el que venia acompañado de una multitud
considerable, y entre ellos el capitan _cona_. Este, despues de muchas
ceremonias, antes de entrar á manifestar su embajada, dijo: que su
cacique saludaba á la Comision con 

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