Tratado metódico y práctico de Materia Médica y de Terapéutica, tomo primero
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Title: Tratado metódico y práctico de Materia Médica y de Terapéutica, tomo primero
Author: Alexis Espanet
Translator: Pio Hernandez y Espeso
Release date: September 25, 2010 [eBook #33809]
Language: Spanish
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*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK TRATADO METÓDICO Y PRÁCTICO DE MATERIA MÉDICA Y DE TERAPÉUTICA, TOMO PRIMERO ***
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[Nota del transcriptor: La ortografía del original fue conservada.]
TRATADO METODICO Y PRACTICO
DE
MATERIA MÉDICA
Y DE
TERAPÉUTICA
FUNDADO EN LA LEY DE LOS SEMEJANTES
POR A. ESPANET
Traducido al español por D. PIO HERNANDEZ Y ESPESO
MÉDICO HOMEÓPATA.
Natura morborum medicatrix
Tomo primero.
MADRID
CARLOS BAILLY-BAILLIERE
LIBRERO DE CÁMARA DE SS. MM., DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL,
DEL CONGRESO DE LOS SEÑORES DIPUTADOS Y DE LA ACADEMIA DE
JURISPRUDENCIA Y LEGISLACION
--_Plaza del Príncipe Don Alfonso, núm. 8._--
PARIS, | LÓNDRES, | NUEVA-YORK,
J. B. Bailliere é hijo. | H. Bailliere. | Bailliere hermanos.
1862.
ÍNDICE DE MATERIAS
DEL TOMO PRIMERO.
PRÓLOGO. V.
INTRODUCCION. 1.--I. El medicamento y los medicamentos, 1.--II. La
naturaleza y el médico, 7.--III. Clasificacion, 10.--IV. Efectos
fisiológicos, 14.--V. Dósis infinitesimales, 17.--VI. Accion química y
dinámica del medicamento, 22.
A
=Aconitum=: _historia_, 29.--_Efectos fisiológicos_, 31.--_Efectos
terapéuticos_, 36.--_Estado prodrómico_, 36.--Fenómenos nerviosos
prodrómicos, nerviosos consecutivos, frio, espasmos,
congestiones.--_Estado agudo_, 40.--Fiebre.--Sudor y
laxitud.--Afecciones inflamatorias esténicas, plétora.--Congestiones
activas.--Consideraciones sobre las causas.--Reglas para su uso en las
diversas afecciones febriles y flegmásicas.--_Estado sobreagudo_,
53.--_Estado crónico_, 54.--Flegmasias subagudas.--Neuralgias, dolores
reumáticos.--Consideraciones sobre los síntomas del moral.--Variabilidad
de las fuerzas vitales.--_Dósis_, 60.
=Agaricus muscarius=: _historia_, 61.--_Efectos fisiológicos_,
62.--_Efectos terapéuticos_, 71.--Afecciones nerviosas asténicas, flujos
asténicos.--Afecciones mucosas asténicas.--_Dósis_, 72.
=Aloe gummi=: _historia_, 72.--_Efectos fisiológicos_, 73.--_Efectos
terapéuticos_, 74.--Plétora venosa, éstasis venosos.--_Dósis_, 75.
=Alúmina=: _historia_, 76.--_Efectos fisiológicos_, 77.--_Efectos
terapéuticos_, 86.--Afecciones rebeldes de las membranas
mucosas.--_Dósis_, 88.
=Ambra grisea=: _historia_, 88.--_Efectos fisiológicos_, 89.--_Efectos
terapéuticos_, 93.--Afecciones neuropáticas, tos irritativa.--_Dósis_,
93.
=Ammoniacum gummi=: _historia_, 94.--_Efectos fisiológicos_, 94.--_Efectos
terapéuticos_, 96.--Afecciones crónicas y flegmorrágicas de las
membranas mucosas y serosas.--_Dósis_, 96.
=Ammoniacum carbonicum=: _historia_, 96.--_Efectos fisiológicos_,
97.--_Estado agudo_, 99.--_Estado crónico_, 101.--_Efectos
terapéuticos_, 105.--Fiebres mucosas, afecciones catarrales, neurálgicas
y artríticas.--_Dósis_, 107.
=Ammoniacum causticum=, 108.
=Ammoniacum muriaticum=, 96.
=Anacardium orientale=: _historia_, 109.--_Efectos fisiológicos_,
109.--_Efectos terapéuticos_, 115.--Estado nervioso asténico, afecciones
mentales, parálisis seguida de sobreescitacion nerviosa.--_Dósis_, 116.
=Antimonium crudum=: _historia_, 116.--_Efectos fisiológicos_,
118.--_Efectos terapéuticos_, 126.--Fiebres intermitentes.--Fiebres
gástricas, flegmasías.--Afecciones reumáticas con ó sin fiebre,
neuralgias, erupciones, escrescencias, fungus.--_Dósis_, 129.
=Antimonium tartaricum=: _historia_, 129.--_Efectos fisiológicos_,
130.--_Efectos terapéuticos_, 132.--Fiebres intermitentes y de otra
especie.--Afecciones reumáticas, gástricas con ó sin fiebre, aftas en
las mucosas.--Flujos intestinales, neumonía, bronquitis, asma,
crup.--Afecciones cutáneas.--_Dósis_, 136.
=Antrokokali=: _historia_, 136.--_Efectos fisiológicos_, 136.--_Efectos
terapéuticos_, 137.--Caquexia herpética, afecciones catarrales
antiguas.--_Dósis_, 138.
=Argentum metallicum=: _historia_, 138.--_Efectos fisiológicos_,
138.--_Apreciacion de sus efectos en los órganos de la vida de
relacion_, 139.--_Apreciacion de los síntomas en los aparatos de la vida
orgánica_, 141.--_Efectos terapéuticos_, 145.--Afecciones neurálgicas,
lesiones orgánicas, cáries, laringitis crónicas.--Insomnio, prurito,
afecciones espasmódicas.--_Dósis_, 147.
=Argentum nitricum=: 147.--_Efectos fisiológicos_, 147.--_Efectos
terapéuticos_, 153.--Afecciones orgánicas de los huesos del corazon,
afecciones convulsivas, epilepsia.--Caquexias medicinales, afecciones
sifilíticas degeneradas.--_Dósis_, 154.
=Arnica=: _historia_, 155.--_Efectos fisiológicos,_ 156.--_Efectos
terapéuticos_, 163.--_Fiebres traumáticas_, 163.--Fiebres nerviosas
graves, meningitis, operaciones quirúrgicas.--_Flegmasías, pleuresía,
peritonitis, equímosis, erisipelas_, 164.--_Congestiones.--Lesiones
mecánicas. Hemorragias. Apoplejía, cólicos uterinos despues del parto,
accidentes propios de los cuerpos estraños_, 166.--_Neuralgias_,
168.--_Distension de la piel.--Forúnculos.--Tos.--Delirium
tremens.--Disentería pútrida.--Tétanos.--Parálisis_, 169.--_Dósis_, 170.
=Arsenicum album=: _historia_, 171.--_Generalidades_, 172.--_Síntomas
característicos_, 178.--_Estado prodrómico, efectos fisiológicos y
terapéuticos_, 181.--Malignidad, ataxia.--Uso preventivo.--_Estado
agudo, efectos fisiológicos y terapéuticos_, 183.--Fiebres tifoídeas,
intermitentes.--_Estado sobreagudo, efectos fisiológicos y
terapéuticos_, 184.--_Fiebres nerviosas, cólera_, 185.--Fiebres
intermitentes.--_Fiebres eruptivas_, 192.--_Flegmasías. Neuroses.
Carditis_, 192.--_Estado subagudo, efectos fisiológicos y terapéuticos_,
195.--_Afecciones mucosas, catarrales_, 196.--_Gastropatías_,
196.--_Fiebres lentas_.--_Afecciones subirritativas_, 197.--_Estado
crónico.--Efectos fisiológicos y terapéuticos_, 198.--Estado
diatésico.--_Afecciones del corazon y de los vasos capilares_,
199.--_Afecciones del sistema nervioso. Manías. Parálisis. Espasmos.
Neuralgias_, 200.--_Afecciones venosas y mucosas. Vómitos. Asma.
Hemoptisis. Flujos intestinales_, 203.--_Afecciones cancerosas,
ulceradas, escrofulosas. Colicuacion_, 204.--_Afecciones cutáneas_,
205.--Prurito, dartros, erupciones.--_Derrames serosos_, 206.--_Dósis_,
207.--Antídotos.
=Asa foetida=: _historia_, 209.--_Efectos fisiológicos_, 209.--_Efectos
terapéuticos_, 210.--Dolores, palpitaciones, opresion, cólicos,
hipocondría, cáries.--_Dósis_, 213.
=Asarum europæum=: _historia_, 213.--_Efectos fisiológicos_,
213.--_Efectos terapéuticos_, 216.--Vómitos espasmódicos, espasmos del
corazon, tos convulsiva, gota visceral.--_Dósis_, 217.
=Asparagus officinalis=: _historia_, 217.--_Efectos fisiológicos_,
217.--_Efectos terapéuticos_, 218.--Afecciones catarrales,
palpitaciones.--_Dósis_, 219.
=Asterias rubens=: _historia_, 219.--_Efectos fisiológicos_,
220.--_Efectos terapéuticos_, 220.--Congestiones apopléticas, escirro,
lesiones cutáneas.--_Dósis_, 221.
=Aurum follatum=: _historia_, 221.--_Efectos fisiológicos_, 222.--_Efectos
terapéuticos_, 226.--Melancolia, suicida, neuroses, neuralgias,
espasmos, congestiones, descenso de la matriz.--_Dósis_, 231.
=Aurum muriaticum=, 229.--_Dósis_, 231.
=Aurum sulfuricum=, 229.--_Dósis_, 231.
B
=Barita=: _historia_, 232.--_Efectos fisiológicos_, 232.--_Efectos
terapéuticos_, 234.--Astenia senil, escrofulosa.--Afecciones
neurálgicas, discrásicas, escrófulas.--Fiebres mucosas.--_Dósis_, 237.
=Belladonna=: _historia_, 237.--_Generalidades_, 239.--_Efectos
fisiológicos y terapéuticos del sistema nervioso_, 242.--Espasmos,
síntomas nerviosos de las fiebres graves, pasion ilíaca, hernia
estrangulada.--Afecciones histéricas, epilépticas,
asmáticas.--Neuralgias hiperémicas, hemicráneas.--_Efectos fisiológicos
y terapéuticos sobre el sistema sanguíneo_, 247.--Fiebres exantemáticas,
gástricas, mucosas.--Meningitis, hidrocéfalo agudo, fiebres
intermitentes.--Fiebre reumática, hemorragias, congestiones, delirio,
baile de San Vito, afecciones mentales.--Flegmasias, metritis, otitis,
angina.--_Efectos fisiológicos y terapéuticos en las afecciones del
sistema linfático_, 254.--Escrófulas.--Adenitis, úlceras, periostitis,
oftalmía.--Pénfigo, eritema, hidrofobia.--_Dósis_, 257.
=Bismuthum nitricum=: _historia_, 252.--_Efectos fisiológicos y
terapéuticos_, 259.--Gastralgia, diarrea.--_Dósis_, 260.
=Borax, natrum boracicum=: _historia_, 260.--_Efectos fisiológicos_,
260.--_Efectos terapéuticos_, 262.--Gastro-enteritis de los niños,
aftas, muguet, oftalmía crónica, fluxiones flegmorrágicas, diarrea.--Su
uso en obstetricia.--_Dósis_, 264.
=Bromum=: _historia_, 264.--_Efectos fisiológicos_, 265.--_Efectos
terapéuticos_, 268.--Crup.--_Dósis_, 268.
=Bromuro de potasio=, 268.--Accidentes sifilíticos,
escrofulosos.--_Dósis_, 270.
=Bryonia alba=: _historia_, 270.--_Estado prodrómico, efectos fisiológicos
y terapéuticos_, 272.--_Generalidades sobre la accion fisiológica de la
brionia_, 272.--Fiebres flegmásicas.--Afecciones de los tejidos mucosos,
serosos y fibrosos, neuralgias y su ritmo.--_Estado agudo, efectos
fisiológicos y terapéuticos_, 275.--_Fiebres intermitentes, remitentes y
biliosas_, 276.--_Fiebres nerviosas graves_, 277.--_Fiebres reumáticas,
puerperales_, 278.--_Meningitis y mielitis_, 279.--_Fiebres eruptivas_,
279.--_Pleuresía, neumonía_, 280.--_Tísis tuberculosas_,
281.--_Bronquitis, crup_, 282.--_Pericarditis_, 283.--_Hepatitis_,
283.--_Flegmasías esternas_, 284.--_Adenitis, flemones, tumefacciones
artríticas.--Estado crónico, efectos fisiológicos y terapéuticos_,
285.--_Hidropesías_, 285.--_Asma, histerismo_, 285.--_Dispepsia,
estreñimiento, diarrea_, 285.--_Neuralgias, reumatismos_,
286.--_Flegmasías crónicas_, 287.--_Dósis_, 287.
C
=Calcarea carbonica=: _historia_, 288.--_Efectos fisiológicos_,
289.--Discrasia alcalina y ácida.--_Efectos terapéuticos_,
294.--_Afecciones nerviosas_, 294.--Corea, epilepsia, hemicránea,
cefalalgias, afecciones paralíticas, neuroses, gastralgia,
neuralgias.--_Afecciones del sistema circulatorio_, 296.--Fiebre mucosa,
de los niños, afecciones del corazon.--_Afecciones gastro-pulmonales_,
297.--Diarrea, lientería, dispepsia.--_Afecciones del aparato
génito-urinario_, 298.--Menstruaciones escesivas, dismenorrea, edad
crítica, embarazo.--Aborto, metástasis lácteas, agalactía.--_Afecciones
del sistema cutáneo_, 300.--Manchas, pústulas, impétigo, pápulas,
prúrigo, favus, costra láctea.--_Afecciones del sistema linfático_,
301.--Caquexia escrofulosa con ó sin fiebre, osificacion lenta,
desarrollo incompleto ó irregular del organismo, tabes mesentérica,
raquitismo, tumores blancos, escrófulas.--_Afecciones de la
plasticidad_, 303.--Alteracion de la nutricion, atrofia, hipertrofia,
vegetaciones, escrescencias ficiformes, verrugas, alopecia,
úlceras.--_Dósis_, 304.
=Camphora=: _historia_, 305.--_Efectos fisiológicos_, 306.--_Efectos
terapéuticos_, 308.--Fiebre espasmódica ó prodrómica, síntomas
precursores graves en los accesos de asma, de histerismo, epilepsia; su
uso como preservativo del cólera. Administracion en la irregularidad de
las reacciones, en las congestiones, en el eritema, erisipela. Sus
primeros efectos en el estreñimiento, dismenorrea, eretismo, fiebres
nerviosas graves, disuria, vómitos.--Efectos escitantes secundarios en
la postracion de las fiebres graves, exantemáticas.--Elemento propio de
las enfermedades nerviosas.--_Dósis_, 312.
=Cantharis=: _historia_, 312.--_Generalidades sobre la accion
fisiológica_, 314.--_Efectos fisiológicos y terapéuticos_,
315.--Afecciones neurálgicas y espasmódicas, hidrofobia.--Fiebre,
flegmasías, hepatitis, irritaciones de las membranas mucosas, y
pseudo-membranosas.--Hematuria, hematémesis, estreñimiento, gonorrea,
catarro vesical.--Afecciones de las membranas serosas, exhalaciones,
edema, hidropesías, quemaduras, úlceras.--_Dósis_, 318.
=Carbo vegetabilis, animalis=: _historia_, 319.--_Reseña general de la
accion de este medicamento_, 320.--_Efectos fisiológicos y
terapéuticos_, 323.--_Afecciones agudas, cólera_, 323.--Fiebre con
caquexia.--_Estado diatésico resultante de afecciones agudas_,
325.--_Afecciones del sistema venoso_, 326.--Estasis sanguíneos,
sabañones, hemorróides, hemorragias, plétora venosa abdominal,
metrorragia, leucorrea, várices, hemotisis.--_Afecciones de los órganos
de los sentidos, del pecho y vientre_, 328.--Oftalmía, coriza,
rubicundez y tumefaccion de la nariz, de la boca, angina gangrenosa,
bronquitis crónica, coqueluche, gastralgia, gastropatías.--_Afecciones
del sistema cutáneo y linfático_, 331.--Congestiones pasivas,
erupciones, rubicundeces, úlceras, aftas pútridas.--Bubon sifilítico,
induracion de las glándulas.--_Dósis_, 334.
=Causticum=: _historia_, 334.--_Generalidades de su accion fisiológica_,
345.--_Efectos fisiológicos y terapéuticos en el sistema nervioso_,
337.--Rigidez, contractura, neuralgias.--Reumatismo, temblor senil,
parálisis.--_Efectos fisiológicos y terapéuticos de los órganos de los
sentidos y aparatos gastro-pulmonales_, 339.--Afecciones de los ojos, de
los oidos, fluxiones, laringitis, gastro-atonía, dispepsia nerviosa,
molimen hemorroidal y catamenial, astenia genital, incontinencia de
orina en los viejos, neuro-astenia.--_Efectos fisiológicos y
terapéuticos en el sistema cutáneo_, 342.--Herpes primitivo y
secundario, metástasis herpética, reumatismo crónico, irritaciones
rebeldes de las mucosas, prurito, aftas, ulceraciones, afecciones
vesiculosas, liquenóides.--Escrescencias ficiformes, verrugas, viruela,
fístulas en el ano.--_Dósis_, 347.
=Chamomilla=: _historia_, 347.--_Generalidades sobre su accion fisiológica
y terapéutica_, 348.--Observaciones sobre los antídotos en sus efectos
dinámicos.--_Efectos fisiológicos y terapéuticos_, 354.--_Fiebres_,
354.--_Afecciones locales, flegmasías_, 356.--Bronquitis, catarro
sofocante, hepatitis, oftalmía, dismenorrea, metrorragia.--_Afecciones
nerviosas_, 358.--Convulsiones, nerviosidad.--Neuralgias,
359.--Hemicránea, gastralgia.--_Afecciones reumáticas_,
360.--_Afecciones gástricas_, 360.--Dispepsia, gastro-atonía,
diarrea.--_Dósis_, 361.
=China, cinchona officinalis=: _historia_, 362.--_Efectos fisiológicos_,
364.--_Efectos fisiológicos de las sales de quina_, 367.--_Efectos
terapéuticos_, 371.--_Afecciones flegmásicas, fiebres intermitentes,
diátesis palúdica_, 371.--Paralelo con otras diátesis é incompatibilidad
entre la diátesis tuberculosa y el miasma palúdico.--_Afecciones
neurálgicas, reumáticas y artríticas_, 369.--_Afecciones hemorrágicas,
anémicas, serosas_.--_Flujos colicuativos ó asténicos_,
381.--_Afecciones gangrenosas, ulcerosas_, 383.--_Dósis_, 384.
=Cina=: _historia_, 386.--_Efectos fisiológicos_, 387.--_Efectos
terapéuticos_, 389.--Fiebres intermitentes, mucosa, verminosa,
encefalítis, convulsiones.--Lombrices.--_Dósis_, 391.
=Coffea cruda=: _historia_, 391.--_Efectos fisiológicos y terapéuticos_,
392.--Nerviosidad, espasmos, asma nervioso, neuralgias sobreagudas,
_delirium tremens_, metrorragia.--_Dósis_, 396.
=Colchicum autumnale=: _historia_, 396.--_Efectos fisiológicos y
terapéuticos_, 397.--Fiebres reumáticas, neuralgias, artritis, afeccion
del corazon, dolores gotosos internos, afecciones de las membranas
serosas, hidropesías, hidrartrosis, flegmasías artríticas.--_Dósis_,
401.
=Colocynthis=: _historia_, 401.--_Efectos fisiológicos y terapéuticos_,
402.--Neuralgias, hemicráneas, reumatismo, cólicos espasmódicos,
diarreas violentas, oftalmía.--_Dósis_, 406.
=Conium maculatum=: _historia_, 406.--_Efectos fisiológicos_,
407.--_Efectos terapéuticos_, 410.--Hipocondria, histerismo, hemicránea,
afecciones espasmódicas y neurálgicas, bronquitis, tos convulsiva,
flegmasías escrofulosas, adenitis, úlceras escrofulosas, rechinamiento
nocturno de los dientes, oftalmía escrofulosa.--_Dósis_, 414.
=Cuprum=: _historia_, 415.--_Efectos fisiológicos_, 415.--_Efectos
terapéuticos_, 419.--Tísis, catarros crónicos, afecciones crónicas del
estómago, cólera asiático.--Diarrea y estreñimiento crónico, supresion
del sudor de los piés, amenorrea, espasmos histéricos, calambres,
dolores, parálisis.--Epilepsia.--Coqueluche, movimientos convulsivos,
asma nervioso, crup, sicosis.--_Dósis_, 424.
D
=Digitalis=: _historia_, 425.--_Efectos fisiológicos_, 427.--_Efectos
terapéuticos_, 432.--_Afecciones del corazon y del sistema
circulatorio_, 432.--Ascitis, hidrotorax, hidropericarditis, asma,
congestiones, metrorragia, cianosis.--Fiebres mucosas.--Afecciones de
los órganos secretorios y del sistema absorbente.--Ictericia,
hidropesías, ascitis, contraindicaciones.--_Lipitudo,
hemoptisis.--Dósis_, 437.
=Dulcamara=: _historia_, 438.--_Efectos fisiológicos_, 438.--_Efectos
terapéuticos_, 441.--Fiebres catarrales, reumáticas.--Afecciones
neurálgicas, escrofulosas, adenitis.--Escleroma, exantemas, dartros,
verrugas.--_Dósis_, 446.
E
=Euphrasia officinalis=: _historia_, 446.--_Efectos fisiológicos y
terapéuticos_, 446.--Estado catarral.--Oftalmía, coriza,
bronquitis.--_Dósis_, 448.
FIN DEL ÍNDICE DE MATERIAS.
TRATADO METODICO Y PRACTICO
DE
MATERIA MEDICA
Y DE
TERAPÉUTICA
PRÓLOGO.
Nuestro primer pensamiento fué el escribir una _materia médica_ que
abrazase todos los agentes de que se valen los diversos métodos
curativos, y al efecto hemos trabajado muchos años con este objeto; pero
nos hemos visto precisados á realizarle con mas concision y bajo un
punto de vista mas práctico, concretándonos á una esposicion monográfica
de cada medicamento.
Estudiarémos sus efectos sobre el hombre sano por grupos sintomáticos,
desde la mas pequeña alteracion hasta los fenómenos tóxicos. No
refiriéndose la esposicion á una medicacion general, no puede suscitar
idea alguna preconcebida sobre sus propiedades. Espresamos con exactitud
su unidad de accion y esta nos hace seguir las relaciones de los
síntomas con las funciones y con los órganos, y nos eleva á la
comprension de su electividad sobre las tres esferas orgánicas,
nerviosa, sanguínea y vegetativa.
Los datos de la clínica no solo nos auxilian, sino que comprueban más y
más las de la esperimentacion fisiológica.
Admitimos en fin, como elemento de estudio, las consideraciones
etiológicas, nuestras propias observaciones, así como las de nuestros
antepasados y contemporáneos.
Hemos observado hace mucho tiempo, que se empleaban con éxito unos
mismos medicamentos contra enfermedades muy diversas, como por ejemplo,
el _acónito_ en afecciones espasmódicas, neurálgicas, febriles,
catarrales; la _ipecacuana_ en las mismas afecciones con, ó sin
fiebre..... etc., todo lo cual ha sido para nosotros objeto de una grave
meditacion. Notamos además que cada medicamento presenta varios grupos
de síntomas, y que estos efectos fisiológicos se refieren á los aparatos
de la sensibilidad, de la circulacion, de la digestion y de la
plasticidad, pudiéndose deducir que su aplicacion á las diversas
afecciones de estos aparatos, dependia de la accion especial de cada
medicamento.
De las consideraciones espuestas surge un método de estudio mas completo
y una division mas natural para la esposicion de cada medicamento; y
esta division será mas ó menos perfecta para cada uno de ellos, segun
que esté mas ó menos estudiado y observado, ó que su esfera de accion
sea mas estensa, teniendo presente la marcha siguiente:
1.º Estado prodrómico y de invasion, ó influencia primitiva del
medicamento sobre la esfera nerviosa;
2.º Estado agudo, ó influencia del medicamento sobre la esfera
sanguínea;
3.º Estado agudísimo, es decir, nervioso grave, en cuyo período el
sistema nervioso está afectado mas principalmente de un modo secundario,
por la alteracion de sus modificadores fisiológicos, ó de sus propios
órganos;
4.º Estado crónico ó influencia del medicamento sobre la plasticidad.
La esperimentacion fisiológica es la base de nuestro trabajo, siendo á
Hahnemann á quien se debe la gloria de haber introducido este elemento
tan esencial como nuevo en la _materia médica_. Los veinte primeros
medicamentos que esperimentó, se llaman hoy policrestos por ser los mas
conocidos. Su patogenesia, ó en otros términos, el conjunto de síntomas
producidos por la esperimentacion, se halla en la primera obra que
publicó sobre esta materia[1].
Mas tarde publicó sucesivamente seis volúmenes de patogenesia que tituló
_Materia médica pura_[2], obra marcada con el sello del genio por la
elevada sancion de los hechos y por las comprobaciones que cada dia
recibe en obras publicadas por médicos de diversas escuelas, sobre un
cierto número de medicamentos, tales como: la _belladona_, el _fósforo_,
la _cicuta_, el _hierro_, el _arsénico_, la _nuez vómica_, el _yodo_, el
_cobre_ y el _mercurio_.
Para llenar nuestro objeto hemos consultado, no solo las obras de
Hahnemann y de sus discípulos, sino tambien los tratados de materia
médica franceses é italianos, los diccionarios, las colecciones
periódicas, y varias otras publicaciones consagradas á esta parte del
arte de curar.
Se ha ridiculizado á Hahnemann la minuciosidad de sus detalles, y se
han criticado además otros tratados de materia médica y de terapéutica
por sus generalidades, resultando, en nuestro concepto, un doble motivo
para que este TRATADO sea acogido con indiferencia, debiendo quizá
habernos abstenido de hablar, pues creemos que existe cierta inclinacion
á confeccionar, bajo un método completamente nuevo, una _materia médica_
que el progreso de nuestros conocimientos y las necesidades del arte de
curar justifican.
Las preocupaciones que una crítica infundada sostiene contra el método
de Hahnemann, apartan de su estudio á un gran número de médicos á pesar
de reconocer la vaguedad é inconsecuencias de los otros métodos
terapéuticos. Iniciarles pues en este progreso; ayudarles á vencer las
primeras dificultades de un estudio árduo; estender, en fin, el
horizonte terapéutico sin romper con el pasado y atendiendo
cuidadosamente al porvenir, es el objeto que nos hemos propuesto con la
presente obra.
INTRODUCCION.
I.--El medicamento y los medicamentos.
Los tres reinos de la naturaleza suministran sustancias que determinan
sobre el hombre efectos contra-naturales: en esto consisten los
medicamentos. Se distinguen de los alimentos en que estos solo
determinan efectos naturales. Pero hay ciertas sustancias que participan
de lo uno y de lo otro, es decir, de medicamento y alimento, y entre
varias, podemos citar el aceite de hígado de bacalao, algunos frutos, y
ciertas raíces.
El medicamento puede ejercer su accion sobre el hombre sano ó enfermo, y
de aquí resultan los dos órdenes de efectos, fisiológicos y
terapéuticos.
Los primeros son objeto de estudio del médico, tan _indispensable_ como
el de los efectos de las causas morbosas ó síntomas de la enfermedad,
porque para transformar los efectos fisiológicos en terapéuticos ó
curativos, es _indispensable_ haber establecido antes la relacion de la
enfermedad con el medicamento. Mas esta relacion, en el estado actual de
nuestros conocimientos, ni es, ni puede ser mas que una relacion de
analogía y de semejanza: hé aquí, pues, por lo que basamos nuestro
TRATADO sobre la ley de los semejantes.
Esta ley es por otra parte el principio y orígen de las indicaciones
terapéuticas. Sabemos que se ha discutido la fórmula de esta ley; pero
la esencia de la relacion de los medicamentos con la enfermedad, ha
quedado la misma. No queremos, no, entablar una disputa de palabras.
El medicamento sin embargo cura de tres maneras ó procederes distintos:
1.º desarrollando en el organismo síntomas incompatibles con los de la
afeccion morbosa, los cuales son disminuidos, adormecidos ó estinguidos;
2.º modificando al organismo en sus elementos constitutivos por una
accion física ó química, es decir, ejerciendo una accion alterante,
reconstitutiva; modificacion que puede esplicarse por una accion
dinámica que vuelve al organismo su receptividad, á los tejidos y á los
vasos su sensibilidad normal, y restableciendo la integridad y la
armonía funcionales; 3.º obrando directamente sobre la vitalidad, por
sus propiedades especiales y dinámicas, para disipar los síntomas de la
enfermedad con la que tiene mas afinidad, mas semejanza, ó para combatir
directamente su causa.
Estos tres procedimientos corresponden á tres métodos terapéuticos. A
los dos primeros puede bastarles dósis mas ó menos fuertes. Se reservan
las mas débiles para el tercero, que es el mas pronto y menos sujeto á
percances. La supremacía pertenece siempre á la ley de los semejantes,
que descansa sobre el tercer procedimiento.
Aunque la mayor parte de los medicamentos gozan de una unidad de accion
incontestable en su tendencia general; sin embargo su accion constituye
una série de efectos sucesivos y especiales, que no armonizan siempre
con su unidad fundamental durante toda su evolucion y duracion. Despues,
los efectos difieren segun las dósis, por lo que se reconoce en los
medicamentos otros efectos que los especiales que resultan de las
débiles dósis, porque hay muchos medicamentos que corresponden á
diversos métodos terapéuticos. La _ipecacuana_, por ejemplo, que es
antiflogística, antiespasmódica, antineurálgica y antihemorrágica, es
tambien evacuante; el _tártaro estibiado_, el _ruibarbo_ y los
_calomelanos_ tienen una accion evacuante además de su accion especial.
No se pueden negar los efectos diuréticos del _azoato de potasa_, aunque
no sean homeopáticos. El _guayaco_, el _acónito_ y el _carbonato de
amoníaco_, por sus efectos sudoríficos, corresponden á otros métodos que
al de los semejantes. Las propiedades narcóticas del _opio_ y de la
_belladona_, que tienen sus indicaciones en el método de los contrarios,
gozan de propiedades especiales tan diferentes como útiles en el sentido
de la ley de los semejantes. Muchos medicamentos de los que vamos á
tratar bajo el punto de vista homeopático, son tambien agentes de los
métodos derivativo y revulsivo, etc..... y otros varios, por su
aplicacion esterior, gozan mas de la propiedad de provocar irritaciones,
la vesicacion..... etc.
Del mismo modo hay que reconocer los efectos alterantes de la mayor
parte de las sustancias conocidas, es decir, la propiedad de determinar
en los líquidos y sólidos un cambio insensible por el que vuelven á su
estado normal; tal puede considerarse algunas veces la accion del
_arsénico_, del _bromo_, del _hierro_, etc...., en la resolucion de los
infartos glandulares, en la reconstitucion de la hematosis, en la
reabsorcion de diversos derrames, en la cicatrizacion de algunas
úlceras, etc....
Todos estos métodos curativos son imitaciones de la naturaleza que cura
por sí misma las enfermedades dejadas á sus solos esfuerzos, ya por
vómitos ó diarreas, por las orinas, el sudor, por una secrecion
particular, ó ya tan solo por la vuelta insensible á la salud, etc....
Preciso es convenir en que estas imitaciones son con frecuencia muy
incompletas, no solo en el modo de terminar (¿qué diferencia, en efecto,
no hay entre las deposiciones, los sudores, las orinas críticas, y estas
mismas evacuaciones provocadas por un medicamento?), sino mas aun en las
relaciones de los períodos de las enfermedades; porque si los flujos
críticos sobrevienen al fin de su evolucion para juzgar y terminar la
alteracion patológica, los flujos provocados no producen esta resolucion
ó sedacion mas que al principio; y cuando así obran, solo la completan
supliendo á la insuficiencia de las evacuaciones críticas. Por otra
parte, ¡cuántas veces no han agravado la enfermedad las evacuaciones
provocadas!
La hidroterapia, la gimnasia, los viajes, todos los medios higiénicos
capaces de auxiliar un tratamiento médico, ó de causar por sí mismos
modificaciones orgánicas; de escitar una reaccion, y aun de restablecer
la armonía funcional, son otros tantos agentes de curacion, ó auxiliares
importantes que todo médico práctico admite sin oposicion.
Sin rechazar, pues, los otros métodos ó los medios accesorios de
curacion, consagramos esta obra al método terapéutico basado sobre la
ley de los semejantes, esponiendo los efectos fisiológicos de los
medicamentos y deduciendo esperimentalmente los terapéuticos, pues
están estos tan relacionados con los primeros, que generalmente nos ha
bastado señalar entre los efectos terapéuticos los principales efectos
fisiológicos, á fin de evitar fastidiosas é incesantes repeticiones, sin
perjudicar por esto al diagnóstico de la enfermedad, que seguramente es
igual al del medicamento.
En fin, así como la patologia natural no es susceptible de clasificacion
(á no ser que se haga tan solo para facilitar el estudio) porque la
clínica escrita no presenta jamás al observador los cambios fugaces de
las enfermedades que la ciencia describe, divide y clasifica, así
tambien la patogenesia, que es la patologia artificial, no puede
clasificar los síntomas fisiológicos de los medicamentos, que
constituyen enfermedades artificiales.
Es verdad que un gran número de medicamentos han producido por su
esperimentacion en el hombre sano los dos efectos contrarios: boca
húmeda, por ejemplo, y seca; orinas escasas y abundantes, estreñimiento
y diarrea; verdad es tambien, que muchas veces las dos condiciones
opuestas son curadas por un mismo medicamento, es decir, que este ha
curado su semejante y su contrario, por lo cual se ha querido concluir
que la ley de los semejantes era falsa. Esta objecion es puramente
especiosa; pues si bien la distincion de los síntomas en primitivos y
secundarios, no la resuelve, y ni el mismo Hahnemann que la estableció
pudo justificarla; es un hecho que el medicamento, así como la causa
morbosa, provoca síntomas diferentes ú opuestos en personas de
constitucion y temperamentos tambien diferentes y opuestos. Esto no
obstante, y á pesar que los dos síntomas contrarios, diarrea y
estreñimiento, por ejemplo, en el _acónito_, _brionia_, _cantárida_ y
_nuez vómica_, etc..... tienen el mismo orígen, esto es, que la accion
medicinal es la causa, ya obre sobre el sistema vascular de la mucosa
intestinal, ó sobre la fibra del intestino, es indudable que, segun que
se administren á sugetos irritables ó apáticos, biliosos, ó linfáticos,
en un estado esténico ó asténico, etc..... así se presentará el
estreñimiento ó la diarrea. Esta es la razon por la que hemos querido
indicar para cada medicamento hasta donde la ciencia lo permita, las
disposiciones orgánicas favorables ó análogas á las que él tiende á
provocar.
¿No confirma la esperiencia el mismo resultado respecto á los efectos de
las causas morbosas? Aunque una misma causa obre simultáneamente sobre
varios indivíduos, en uno se desenvuelve una afeccion gástrica con
diarrea, mientras que en otro es una cefalalgia con estreñimiento. Todos
los dias observamos que un enfriamiento contraido en las mismas
circunstancias, determina en una persona sequedad de la piel con
descomposicion de vientre, en otro una irritacion en el pecho; en este
dolor de cabeza con estreñimiento, y en aquel, vómitos, neuralgias,
etc.....
El genio epidémico y de las constituciones médicas es la causa que ha
inducido á algunos á no creer en la universalidad de la ley de los
semejantes. Sabemos que el genio epidémico se descubre ó se aclara mas
especialmente por la accion benéfica de los medicamentos, que menos
responden á veces á los síntomas mas aparentes de la afeccion, que á su
causa, aun cuando esta sea apenas sospechada por los síntomas poco
conocidos en un principio, ó considerados como poco importantes. Reinó
hace unos años una constitucion médica seudo-membranosa que se manifestó
por anginas diftéricas, contra las que los habituales medicamentos,
_mercurio_, _sulfuro de cal_, el _bromo_ y la _brionia_ entre otros,
fueron tan poderosos como eficaces. Pero estos medicamentos son tambien
utilísimos en otras afecciones para las que la ley de los semejantes
indica otros distintos. Que la ley es positiva, no se puede negar; pero
exige en su exacta aplicacion y para una curacion rápida, toda la
sagacidad del médico, como sucede en las neuralgias sifilíticas y
sicósicas, en las que el _mercurio_ y la _thuya_ son mas eficaces que el
_acónito_ y la _belladona_..... medicamentos al parecer indicados en el
primer exámen del cuadro sintomático, y que particularidades poco
sobresalientes y esenciales inducen mas á favor de los primeros.
Que el medicamento posee las propiedades de tal de una manera absoluta,
es incontestable. Pero la accion de estas propiedades es relativa al
estado en que se halla el indivíduo enfermo. Así se observa, que
mientras en una epidemia produce buenos resultados un medicamento dado,
en otra, al parecer semejante, es otro el mas eficaz.
Para hablar con exactitud, dirémos: que lo que las propiedades de los
medicamentos tienen de absoluto, disminuye á medida que se aproxima á
sus especialidades: los efectos físico-químicos son siempre necesarios,
sea cual quiera el estado del sugeto; los efectos perturbadores y
tóxicos son ya menos necesarios, pero los dinámicos son relativos.
II.--La naturaleza y el médico.
Todo este artículo supone y prueba el axioma que Hipócrates opuso á los
errores de la terapéutica, y que le valió el nombre de padre de la
medicina: _Natura morborum medicatrix_. Este principio solo puede
ejercer su supremacía en el método homeopático basado en la ley de los
semejantes, y que establece la relacion de la enfermedad con el
medicamento. Tratado ya con bastante estension este asunto, nos creemos
dispensados en esponerle didácticamente en esta ocasion.
No es indiferente consignar que esta ley se halla espresada por
Hipócrates y otros médicos de la antigüedad. Los mismos preceptos
clínicos la manifiestan de diversas maneras. Los medicamentos obran en
el sentido de la naturaleza, ayudan sus esfuerzos, tienden á donde ella
tiende: _quò natura vergit eò ducendum_.
Si la naturaleza no secunda la accion del medicamento, verdad hay en
creer que por lo menos se ha dado en vano: _natura repugnante irrita
sunt omnia_, porque sobre la naturaleza, sobre la fuerza vital es donde
obra, y esta fuerza es la que le utiliza y le emplea para sus fines,
cuando su accion la es análoga y simpática: _natura morborum
medicatrix_.
No creemos á la fuerza vital tan impotente é incapaz de dirigir las
sinergias morbosas, como lo han dicho algunos teóricos y Hahnemann
mismo. ¿No es la fuerza vital la que dirige el consensus armónico de la
salud y las acciones morbosas? _Quæ faciunt in sano actiones sanas,
eædem in ægro morbosas._ La naturaleza con su ciencia ciega es mas
poderosa y mas instruida que nuestra débil razon.
El arte es, pues, la imitacion de la naturaleza: _ars imitatio naturæ_;
verdad que implica el conocimiento de los efectos fisiológicos de los
medicamentos; por cuya razon la importancia del médico consiste en
interpretar la naturaleza: _naturæ minister et interpres_. Debe
subordinar sus medios de accion á la naturaleza para ayudarla, y no
emplearlos para contrariar y oprimir sus tendencias.
La increible esposicion que bosqueja Mr. Trousseau de la homeopatía, la
interpretacion singular que da de la ley de los semejantes; de su
aplicacion y de la accion de las dósis infinitesimales; la oscuridad y
las sospechas que difunde sobre la ciencia y los trabajos de los
homeópatas, no pueden producir en el hombre erudito mas que la ventajosa
opinion en favor de una doctrina que merece tan elevadas animadversiones
y á la que, sin embargo, se la hacen incesantes concesiones.
Mr. Trousseau ha dicho, entre otras cosas, que la homeopatía se halla
fuera del movimiento científico, que los homeópatas desprecian la
fisiologia y las ciencias accesorias á la medicina..... Pero distan ya
mucho sus convicciones de las espresadas hace treinta años. Confiesa
despues que todos los medicamentos han sido ensayados en el hombre sano
por los homeópatas, que han constituido una _materia médica pura_, en la
que hay _ideas muy preciosas_ sobre las _propiedades especiales_ de los
medicamentos y sobre una multitud de particularidades de su accion que
_ignoramos_; ignorancia que conduce á que solo conozcamos de los agentes
terapéuticos sus propiedades generales mas groseras; y que en presencia
de las enfermedades que ofrecen cambios y tan variadas indicaciones, nos
faltan con mucha frecuencia modificadores apropiados á estos cambios.
Mr. Trousseau, que hace estas concesiones desde la altura de su cátedra,
arroja á sus discípulos y á los prácticos una terapéutica formada de los
antiguos sistemas que él ha criticado, reservándose el desden para un
método superior al suyo.
III.--Clasificacion.
Mr. Trousseau establece _medicaciones_ que su carácter de generalidad
las hace infecundas, en lugar de atenerse á determinar la especialidad
de accion de cada medicamento en sus relaciones con las particularidades
de cada enfermedad. ¡Ah! ¿cómo es posible concebir una doctrina que no
dé al diagnóstico del medicamento la misma importancia que al
diagnóstico de la enfermedad? Si es preciso conocer las enfermedades por
el conjunto de sus síntomas, tambien lo es el conocer al medicamento por
el conjunto de sus efectos fisiológicos. ¿Qué significan esas divisiones
generales de las medicaciones en _tónica_, _escitante_, _narcótica_,
etc.... reuniendo bajo la misma denominacion y proponiendo para lograr
un mismo fin, sustancias tan diversas y destinadas á llenar indicaciones
tan diferentes? Lo que Mr. Trousseau nos dice en seguida tratando de la
medicacion tónica: que «estas analogías genéricas no impiden á cada
especie del género, á cada indicacion de la especie, el tener su
especificidad y su individualidad;» á lo que nosotros preguntarémos qué
ha querido decir con esas fórmulas que afectan ó aparentan tener un
rigor científico. Si el _hierro_ es el _hierro_, y la _quina_ la
_quina_; si cada uno de ellos tiene su especialidad de accion, ¿á qué
conduce la medicacion tónica? ¿Qué bienes podrán producir esas grandes
divisiones que confunden los medicamentos y falsean las aplicaciones?
¿Porqué hacer de la _belladona_ un narcótico, cuando al _opio_, á la
_cicuta_ y al _acónito_ se les da la misma denominacion[3]?
Mr. Trousseau que anatematiza á Hahnemann, va mucho mas lejos que él en
la vía de la especificidad. Nosotros investigamos las indicaciones y los
medios de llenarlas hasta donde es posible; estudiamos cada medicamento
en los _caractéres propios y distintivos de su accion_, sea fisiológica
ó terapéutica.
El profesor Giacomini de Pádua[4] parece no interesarse mas que por las
fuertes dósis, que es el pecado comun de nuestra época; se afana por
producir efectos, sean los que quieran, en lugar de tomarse el tiempo
necesario para estudiar los efectos fisiológicos, que, aunque lentos,
son mas verdaderamente especiales; efectos característicos de las dósis
pequeñas, que se adaptan mejor á la sensibilidad orgánica y á las
particularidades de las enfermedades. Su _Tratado_ peca tambien por su
clasificacion, que, bajo otros nombres, adopta las mismas generalidades
y conduce á la misma confusion. Sin embargo, tiene este autor un mérito
particular, que es el de haber fijado en algo la accion electiva de cada
sustancia sobre los principales aparatos orgánicos.
En general, los terapeutistas modernos han reconocido la necesidad de
introducir como elemento de la materia médica la observacion de los
efectos de los medicamentos sobre el hombre sano. Hé aquí una confesion
de los errores del pasado y de los defectos de la antigua materia
médica, y al mismo tiempo un homenaje tributado á Hahnemann, y una base
para el porvenir. Giacomini ha ido mas lejos que ningun otro en este
sentido y hubiera ciertamente llegado á obtener resultados mas notables,
si hubiese estudiado la accion de las dósis bastante mas pequeñas para
no provocar ni los efectos de una perturbacion rápida, ni los esfuerzos
eliminadores de la naturaleza previsora.
Por otra parte, creemos que es imposible una clasificacion de los
medicamentos fundada en sus efectos fisiológicos y en sus propiedades,
porque estos efectos y estas propiedades, aunque caracterizadas durante
la plenitud de accion del medicamento, ofrecen no obstante grados y
variaciones sintomáticas en los diversos períodos de su evolucion.
Esta accion que es una en sus tendencias y en su fin, se multiplica en
sus efectos sucesivos; de suerte que el mismo medicamento tiene
realmente muchos grupos de efectos fisiológicos, distintas electividades
y varias propiedades, correspondiendo cada una de ellas á varias
afecciones simples ó elementos morbosos.
Para confeccionar los autores sus clasificaciones, han debido sacrificar
una parte de los efectos de cada uno de ellos, ó interpretar los demás
en un sentido contrario. En la _quina_ por ejemplo, se esplica su accion
escitante y tónica por una teoría particular, contradiciéndose en el
mismo capítulo, para darse cuenta de los efectos frio y calosfríos,
atribuyéndoles por una esplicacion opuesta á una propiedad antivital, á
un ataque directo dado á las fuerzas radicales del organismo, hasta el
punto de asimilar este medicamento á la _digital_ y al _eléboro blanco_
(veratrina); se contradicen pues, para esplicar sus efectos neurálgicos
y reumáticos por una accion escitante de la circulacion y de la
sensibilidad.
Aun hay más: se sacrifican los medicamentos mismos á la necesidad de
clasificacion. Mas sea por esta razon ó por cualquiera otra, es un
hecho notable el abandono casi universal que se hace poco á poco de un
gran número de medicamentos, y la facilidad con que se limita á
paliativos en una multitud de males que se ha renunciado á curar, y á
los cuales no se opone mas que la paciencia, si las cataplasmas, los
baños é infusiones molestan por su inutilidad. ¿Estará el hombre
destinado á padecer esa multitud de enfermedades crónicas, sin haber
recibido del Creador la inteligencia para buscar los medios de curarlas?
¡No ciertamente! y si el práctico despues de haber comprendido la
importancia de nuestros estudios para cada medicamento, quiere
completarles mas con las colecciones especiales de patogenesias
sirviéndose al efecto de nuestras indicaciones, bien pronto tendrá la
satisfaccion de reconocer que dispone de una multitud de medios
eficaces, no solo contra las enfermedades agudas y crónicas que ha
convenido tratar, sino tambien contra esa multitud de males que se ha
renunciado á combatirles, y cuya rebeldía y formas incesantemente
variadas, le conducen en su despecho á acusar de incompleta la materia
médica de nuestros dias.
El orden alfabético nos ha parecido preferible á toda otra especie de
clasificacion, porque ni altera la unidad del medicamento, ni prejuzga
nada sobre su accion y propiedades. Preciso es convenir en que esta
ventaja compensa ámpliamente los ligeros inconvenientes que puedan
atribuírsela. Porque la clasificacion misma por grupos de medicamentos
correspondientes á los elementos morbosos, inflamacion, dolor, espasmo,
ataxia, reumatismo, etc..... aunque opuesta á las grandes divisiones de
que hemos hablado, y no obstante su pretension de dar mucha mas claridad
en la apreciacion de la accion de cada sustancia, no es menos imposible
en el estado actual de nuestros conocimientos.
Respecto á la clasificacion por grupos segun la analogía de los
medicamentos, ya ha sido ensayada por la escuela del Brasil[5] y mas
recientemente por el doctor Teste[6]. Si los esfuerzos de nuestro
ilustrado correligionario no han podido vencer las dificultades
inherentes á su objeto, tiene el mérito por lo menos de haber intentado
lo que el porvenir realizará.
IV.--Efectos fisiológicos.
En el fondo de todas las patogenesias, se halla siempre una accion
primordial del medicamento sobre el sistema nervioso. Esta accion se
espresa por dejadez, por alteracion en la calorificacion y por
indisposiciones morales. La referida accion es notable, no solo por su
unidad original, sino porque puede representar el período de invasion de
casi todas las enfermedades, cuando la sensibilidad, la irritabilidad y
la calorificacion son las únicas afectadas.
Muchos medicamentos producen fenómenos de concentracion, de espasmos que
preceden á la reaccion febril, á la cual suelen unirse algunas veces las
neuralgias. Estos fenómenos difieren esencialmente de los síntomas
nerviosos graves, en que estos se presentan en el período sobreagudo de
ciertas fiebres; fácil es además conocer la distancia que separa á estos
dos órdenes de fenómenos, comparando por ejemplo los fenómenos de la
_brionia_, el _zumaque venenoso_, el _acónito_, la _belladona_, el
_fósforo_.....
Otros varios no han desenvuelto fiebre en la esperimentacion y los
resultados clínicos permiten afirmar que algunos son apiréticos. Los
demás afectan igualmente á la vida vegetativa ó la plasticidad, que á la
circulacion.
Para los medicamentos piréticos mas conocidos, el segundo período, el
período de espansion ó febril tiene numerosos síntomas que espresan
frecuentemente un estado sobreagudo. Estos medicamentos representan la
mayor parte de las afecciones graves piréticas en su período clásico de
reaccion. En esta ocasion, es cuando el medicamento hace sentir su
accion mas allá de los aparatos de la sensibilidad y de la circulacion,
llegando á veces hasta los de la nutricion y de la plasticidad.
Viene despues el estado subagudo, que es el en que la vida ha resistido
convenientemente y que se ha sobrepuesto á las causas de descomposicion.
Esta faz intermediaria entre la agudeza y la cronicidad sigue la marcha
ó el período de la crísis, y da lugar al restablecimiento de la armonía
funcional, ó á la cronicidad; pertenece á todos los medicamentos
piréticos como el cuarto período.
A medida que la accion del medicamento se estiende y propaga á todo el
organismo, la afeccion de la plasticidad se pronuncia mas y domina; se
declaran las localizaciones y absorben los movimientos vitales, ó bien
se presenta una discrasia con síntomas de alteracion de los líquidos y
sólidos propios á cada medicamento; se desenvuelven alteraciones
dinámicas, y se declaran perturbaciones funcionales, porque son las
razones de ser en las lesiones de los órganos, ó de su estímulo; se
alteran los humores como los tejidos, y se declaran lesiones orgánicas:
este es el cuarto período, es decir, el estado crónico.
Este período es estraño á varios medicamentos, sin que se pueda atribuir
en todos, á la imperfeccion de los ensayos fisiológicos, puesto que la
_coloquíntida_ estudiada esperimentalmente por Hahnemann mismo, carece
de este órden de fenómenos crónicos. Los que son susceptibles de
determinarlos, ofrecen variaciones muy notables en sus espresiones
sintomáticas, y son poderosas armas para hacer frente á las formidables
tribus de las lesiones orgánicas y de las caquexias.
Así como un gran número de enfermedades se confunden en su principio
hasta el punto que no es posible saber muchas veces si se presentará una
fiebre inflamatoria, intermitente, tifoídea, una neurose, un catarro,
etc..... así tambien los síntomas primordiales confunden la mayor parte
de los medicamentos en cierta alteracion de la inervacion. En este caso,
todos los medicamentos se parecen. Por esta razon juzgamos pueril y
anticientífica la falta tantas veces lanzada contra la _materia médica
pura_, de dar á todos los medicamentos un gran número de síntomas que se
asemejan y parecen confundirlos.
Las enfermedades solo se caracterizan bien en su período de agudeza; el
estado crónico conduce á las indecisiones del principio; del mismo modo
los medicamentos no son bien conocidos sino por sus síntomas agudos.
La naturaleza pues justifica nuestro método que agranda
considerablemente y precisa la accion de los medicamentos; permite
caracterizar los síntomas que se observan en la mayor parte de las
enfermedades, por particularidades de conjunto y de detalle que sirven
de base á las indicaciones.
Sabido es que las diferencias que existen entre los síntomas de los
diversos medicamentos, son algunas veces casi inapreciables aun para el
observador mas atento. ¿Pero sabria este observador distinguir mejor las
diferencias de estos mismos síntomas en muchas enfermedades? Citaré un
ejemplo: todas las fiebres están acompañadas de alteraciones de la
digestion, del calor, de las secreciones..... en unas, la materia de las
deposiciones diarréicas es amarilla, verdosa, negruzca, mucosa, acuosa,
etc..... en otras, las evacuaciones son precedidas, acompañadas ó
seguidas de vértigos, de incomodidades, de cólicos. Coexiste tambien,
unas veces sed ó adipsia; otras, humedad ó sequedad de la piel,
cefalalgia, timpanitis ó flojedad del vientre..... Pero en todas hay
fenómenos sobresalientes: estreñimiento, sudor, neuralgia, vómitos.....
cada uno difiere por su espresion y sus accidentes, en cada medicamento,
como en cada fiebre. Todos estos cambios de un mismo síntoma y sus
epifenómenos constituyen el diagnóstico diferencial en patologia como en
patogenesia, y obligan al práctico á hacer el exámen mas minucioso.
V.--Dósis infinitesimales.
Las dósis infinitesimales han suscitado una multitud de cuestiones que
están aun por resolver, relativas á la repeticion, alternacion, duracion
de accion y cantidad. Se cree generalmente que es necesario repetir las
dósis de un medicamento con tanta mas frecuencia, cuanto mas aguda sea
la enfermedad. Está tambien admitido dar dos medicamentos, no mezclados,
sino alternados, como por ejemplo, una cucharada de hora en hora, una
vez de _acónito_, y otra de _manzanilla_.
Respecto á la duracion de accion, há ya mucho tiempo que se la viene
dando la misma importancia y aun los mismos límites que marcó Hahnemann.
Bueno será advertir que seria injusto olvidar sus preceptos respecto á
este asunto. Que las afecciones agudas gastan rápidamente la accion de
los medicamentos, y que exigen una repeticion mas ó menos frecuente; que
muchas crónicas no ceden bien sino á dósis pequeñas dadas á largos
intérvalos, es un hecho incontestable adquirido por la esperiencia.
Es natural ciertamente que al abrazar el método que adapta el
medicamento á la enfermedad por la ley de los semejantes, se detenga un
médico ante tan pequeñas dósis; pero nadie ignora, que cuando prácticos
distinguidos las prefieren á las fuertes, arrostrando la injuria ó el
ridículo, es porque creen y les consta, que son mas útiles. Esta
conducta merece ser tomada en consideracion por tres razones: la
primera, porque han estudiado los efectos fisiológicos de los
medicamentos; la segunda, porque su reputacion está interesada en la
curacion; la tercera, porque emplean los medicamentos por la ley de los
semejantes.
Los principiantes no deben fiarse en las dósis miasmáticas,
imponderables, infinitesimales, dinamizadas, como quieran llamarlas, sin
estar antes convencidos por sí mismos de su eficacia en los casos en que
la accion del medicamento esté en relacion con la enfermedad. La última
ilusion que les abandona, es la que les hace recordar el gran poder
curativo de las dósis fuertes. Poco á poco y con la fuerza de los hechos
es como llegan á creer en el poder de las pequeñas.
No hay perjuicio en que empiecen por dósis mas sensibles. Les dirémos al
efecto, que pueden en general emplear con ventaja en las enfermedades
agudas y en las recrudescencias de las crónicas, algunas gotas al dia de
la tintura del medicamento indicado, ó algunos decígramos de su
trituracion.
Se puede con mas frecuencia que la que muchos médicos creen, administrar
dósis mas fuertes aun. No afirmarémos que sea posible dar hoy reglas
para este objeto, pero multiplicados hechos atestiguan la exactitud de
esta asercion para cierto número de casos. Por otra parte, segun Koch,
«cuanto menos análogo sea el medicamento, mas frecuente debe ser la
repeticion,» y Gross agrega, «y mas puede elevarse la dósis.» Este
último pretende, que lo que falte al medicamento de analogía, de
semejanza, debe compensarse con aumentar la cantidad. Debemos consignar
que estos casos son escepciones.
Añadamos que en la época en que Hahnemann proclamaba la necesidad de las
dósis muy débiles, las llamadas infinitesimales, exigia imperiosamente
un régimen rigoroso, mejor dicho, imposible. La esperiencia ha
demostrado que es preciso descender de las alturas especulativas en que
aquel se mantuvo, y dar mas latitud al régimen sin que sea necesario
aumentar las dósis, porque las infinitesimales gozan de cierta
independencia, es decir, que se escapan á las combinaciones químicas, y
que sus moléculas se sustraen á las acciones y reacciones de las
sustancias gástricas y de los elementos químicos de la economía[7].
La accion de las dósis muy débiles cuenta hace mucho tiempo con
numerosas adhesiones, y es el objeto de sérias preocupaciones desde que
las ideas de Hahnemann invadieron las escuelas.
Mr. Trousseau ha podido decir sin causar admiracion: «Si se quiere
obtener los efectos especiales de los medicamentos, es necesario
administrarlos generalmente á pequeñas dósis, porque entonces sus
efectos comunes son poco sensibles.»
Este profesor al proclamar las _dósis mínimas y de ningun modo
comparables á las dósis de los compuestos actuales_, ha conmovido el
edificio de la posologia ordinaria y cada dia mas condenada por algun
órgano de la ciencia.
El director del _Moniteur des sciences médicales et pharmaceutiques_[8],
con motivo de los hechos sometidos á la Academia por el doctor Rilliet
sobre la accion de las dósis muy débiles, manifiesta una viva
impaciencia por ver resueltas las cuestiones de posologia, y dice: «Es
preciso que la discusion se establezca sobre este punto de una manera
categórica. La oscuridad que se deje sobre esto, puede tener
consecuencias mas tristes en el espíritu de la ciencia que lo que á
primera vista aparece.»
El doctor Bossu dice por su parte[9]: «¿Es necesario refugiarse con Mr.
Velpeau en la singularidad de los efectos de las pequeñas dósis de los
medicamentos sobre el organismo? Cuestion es esta que merece una formal
atencion y que está llamada á provocar, mas tarde ó mas temprano, una
esperimentacion concienzuda y sostenida de los principales agentes
terapéuticos.»
Y Mr. el doctor Diday[10] esclama á propósito de las pequeñas dósis:
«Cuestion candente que se ha procurado evitar, pero que será preciso
abordar, mas ó menos pronto, con todo el cuidado que exige.»
Es necesario muchas veces llegar á dósis tan débiles, que no tienen otro
elemento de conviccion que la propia esperiencia, la cual demuestra bien
pronto: 1.º que cuanto mas irritables y dotados de fuerza de reaccion
son los sugetos, tanto mas atenuadas deben ser las dósis; 2.º que estas
dósis, en las enfermedades crónicas, tienen una accion de mayor
duracion, hasta dos y tres semanas para algunos medicamentos; 3.º que
cuanto mas nerviosos, irritables y delicados son los enfermos, menos
regular y durable es la accion: «reaccion fuerte y temperamento vigoroso
son las condiciones mas favorables[11];» 4.º que el punto mas esencial
es la eleccion del medicamento semejante.
Consagramos algunas líneas al tratar de cada medicamento para indicar
las dósis, por lo que ahora no entramos en detalles posológicos. Esto no
obstante, tanto aquí como despues, decimos algo sobre los diversos
grados de debilitacion y atenuacion de las dósis; pero el que quiera mas
detalles, le recomendamos la _Farmacopea_ de Jahr y Catellan[12]. En
esta obra hallarán todo lo que concierne á la eleccion de las
sustancias, su grado de pureza, las cantidades determinadas para las
atenuaciones, los procedimientos y vehículos usados. No hemos querido
hacer mas voluminosa esta obra con nociones que se hallan fácilmente en
otra parte, ni con la descripcion de los caractéres físicos, químicos y
de historia natural mas ó menos familiares á todos.
Siendo la tintura ó alcoholatura la preparacion mas constantemente igual
en sus proporciones y en su grado de actividad, cuando se la hace en
tiempo conveniente y con las partes determinadas de las sustancias
usadas, la indicamos casi con esclusion de los estractos, de los
jarabes, de los polvos..... Para las sustancias salinas, minerales y las
que no se emplean disueltas en el alcohol, nos limitamos á la
preparacion que consiste en dividirlas por trituraciones sucesivas con
azúcar de leche, escluyendo todos los compuestos que no permiten conocer
la proporcion exacta de la sustancia y el grado de su atenuacion.
Desechamos con mas razon toda especie de mezcla y todo medio accesorio
capaz de alterar la accion del medicamento.
VI.--Accion química y dinámica del medicamento.
Es evidente que muchos autores, en odio al dinamismo, han elevado hasta
el absurdo sus pretensiones quimiátricas. Esplican la accion de los
medicamentos por sus efectos químicos sobre la sangre, sin meditar que
las dósis mas débiles, dósis que no pueden tener accion mas que sobre la
vitalidad y por esta sobre los líquidos y sólidos, producen
frecuentemente los mismos efectos, y aun mas prontos y mas durables.
Una de las últimas memorias presentadas á la Academia imperial de
medicina[13], nos da un ejemplo. Quiere el autor esplicar la accion del
percloruro de hierro en el tratamiento de la _púrpura hemorrágica_, y
atribuye los efectos á su accion directa, es decir, química, sobre la
sangre. Es completamente un absurdo.
Se apoya, es verdad, en diversos autores y particularmente en
Burin-Dubuisson, que es el que á su manera ha tratado con mas estension
del percloruro de hierro. Se imaginan que esta sustancia obra justamente
sobre los capilares en el sitio de la hemorragia (es cuestion de
hemorragias internas) como si se aplicase directamente sobre los vasos
abiertos de una úlcera ó de cualquiera otra solucion de continuidad.
Primeramente se administra este medicamento en el estado de pureza, al
interior: se le dilata despues en una gran cantidad de líquido; se
mezcla en seguida con los ácidos y mucosidades de las vías gástricas; en
fin, una vez absorbido, se diluye aun en los humores que le sirven de
vehículo; y si habia de obrar químicamente, lo haria primero sobre las
superficies de absorcion, ó sobre la red de vasos que están en contacto
inmediato con él. Pueril es á la verdad insistir sobre este asunto, pues
apenas se comprende cómo se puede adoptar semejante opinion, mas bien
que reconocer la accion especial y vital del medicamento, su accion
dinámica sobre el sistema nervioso, por la cual son modificadas muchas
veces con increible rapidez las condiciones vitales de los órganos que
son el sitio de la hemorragia.
Las mismas consideraciones pueden servir para establecer la verdadera
accion del hierro en la anemia. Esta accion es de tal modo vital, que el
medicamento obra soberanamente, lo mismo, y mas particularmente á dósis
muy débiles. Por otra parte el hierro no cura todas las anemias hasta
donde es necesario.
La esperiencia obliga á reconocer una anemia paludiana, mercurial,
sifilítica, escrofulosa y la cancerosa..... Hay mas de un medicamento
distinto que goza de mas eficacia que el hierro en las diversas anemias.
No está demostrado, ha dicho Mr. Claude Bernard[14], que la causa de la
clorosis resida en la falta de hierro en la sangre. Muchos trabajos
modernos tienden á probar, y Mr. Reveil lo ha demostrado, que á pesar de
la disminucion de los glóbulos de la sangre, esta contiene las mismas
proporciones de hierro; justa y racional es la tésis que sostenemos, á
saber: que la accion dinámica del medicamento produce los efectos que se
atribuyen falsamente á su accion química, no solo en las circunstancias
ordinarias, sino aun en aquellas para las que se han dado las
esplicaciones que combatimos, y en otras de este género. Separamos sin
embargo los casos en que el medicamento suministra moléculas á la
absorcion y tiende á modificar las cualidades químicas de los líquidos y
los sólidos, por una accion que llamarémos alterante ó reconstitutiva,
pero unida necesariamente á su accion dinámica, la única quizá que será
admitida algun dia, porque puede bastar á esplicar la accion alterante
por la modificacion favorable de las condiciones vitales de la
hematosis.
Al hablar de la accion de los medicamentos, nos servimos de las palabras
_dinamismo_, _efecto dinámico_, con las que queremos dar á entender, no
una fuerza pura en accion, sino una fuerza que no es ni puede estar
separada de la materia. Hace diez años dijimos[15], que las moléculas
asimiladas, una vez sometidas á la fuerza vital, no perdian ni su
individualidad, ni la vitalidad ó propiedades químicas, y que la
propiedad del medicamento era un compuesto de su dinamismo especial y de
sus moléculas; que de aquí la necesidad de admitir, no el dinamismo puro
segun la idea que suscitara la palabra, sino una accion vital y
molecular, una accion dinámica sobre la sensibilidad y contractilidad
(efecto nervioso), y sobre los líquidos y los sólidos (efectos
sanguíneos y alterantes).
Es evidente que las moléculas de un medicamento llevan su accion, por
medio de la absorcion, hasta los últimos elementos orgánicos, es decir,
hasta las fibras y las celdillas rodeadas de una atmósfera nerviosa y
vascular. En estos elementos es donde se verifican los fenómenos íntimos
de la vida al contacto de las últimas ramificaciones nerviosas y
vasculares. En estos elementos es donde tambien suceden las acciones
medicamentosas dinámicas, teniendo por base la molécula orgánica y por
agente la molécula medicamentosa; acciones que no pueden por
consiguiente en caso alguno ser químicas como se viene admitiendo de que
los medicamentos pueden serlo en las primeras vías ó en la superficie de
los tejidos con los que se ponen en contacto, por sus masas mas ó menos
divididas, con la materia de los sólidos y de los líquidos.
No nos hemos distraido de hablar del medicamento como agente dinámico,
por ocuparnos de las propiedades evacuantes, derivativas, etc..... de
algunos de ellos. No hemos dicho nada de los medios domésticos tan
útiles algunas veces. El baño tibio, y en general el agua templada, en
tisana, lavativas y fomentos, calma el eretismo, relaja la fibra y
dispone al organismo á recibir la accion de un medicamento destinado á
combatir una congestion, á regularizar los movimientos vitales.
El agua fria en locion, lavativa, infusion, ó aplicada por medio de un
lienzo empapado, en pediluvios, y aun por inmersion instántanea,
estimula la reaccion, disipa el frio de una manera durable, entona la
fibra, fortifica los tejidos y los escita. Muy frecuentemente las
cataplasmas pueden ser reemplazadas por compresas humedecidas
incesantemente con agua templada ó fria, ó de una solucion del
medicamento dado al interior.
Se puede tambien en algunos casos recurrir á la accion de ciertas
aplicaciones que por la rubefaccion cutánea que producen, pueden ayudar
á la medicacion interna y regularizar la reaccion.....
Aunque limitamos considerablemente los casos en que una revulsion, una
evacuacion...... parecen útiles, estamos muy distantes de condenarlas de
un modo absoluto: estos medios indirectos son á veces necesarios á falta
de un medicamento directo y bien semejante.
Una observacion mas relativa al régimen. Importa arreglar la
alimentacion desde el momento en que pueda ser conveniente. Todos
sabemos la importancia del régimen en las enfermedades crónicas. Pero
recomendamos á los que sean muy severos, que atenuen sus exigencias,
pues hay mas que temer de las innovaciones muy bruscas en las bebidas y
alimentos habituales.
La dieta no debe ser muy severa, porque importa no perjudicar á la
accion del medicamento por las simpatías de un estómago cuyas fuerzas,
estando libres, reaccionan dolorosamente sobre otros aparatos. Es
conveniente que los jugos gástricos no permanezcan mucho tiempo sin
sufrir algun trabajo de digestion por la ingestion de alimentos
adaptados al estado del enfermo. La leche es con frecuencia un medio de
restablecer la salud. El instinto que impulsa al enfermo á desear tal ó
cual especie de alimentos, no debe mirarse con indiferencia.
La dieta prolongada mas allá de los justos límites, determina algunas
veces en las afecciones febriles fenómenos atáxicos y pútridos. Es de
observacion que las heridas y las lesiones tratadas tan felizmente por
el _árnica_, se curan tanto mas pronto, cuanto menos severa ha sido la
dieta; la fiebre misma en lesiones graves se combate y cura con mas
seguridad, si se ha tenido el cuidado de dar á intérvalos convenientes
una alimentacion ligera, como la sustancia de pan, para ocupar lo menos
posible las fuerzas especiales del estómago y del tubo digestivo. En
este caso es preciso fiarse del medicamento.
Pero no nos hemos propuesto redactar preceptos que se hallan en un gran
número de obras especiales, ni dar reglas higiénicas ó dietéticas.
Entremos en materia.
TRATADO METÓDICO DE MATERIA MÉDICA Y DE TERAPÉUTICA.
ACÓNITO (ACONITUM).
§ I.--Historia.
Planta de la poliandria triginia de Linneo; de la familia de las
ranunculáceas de Jussieu. Esta familia tiene muchas especies casi
igualmente activas, y sus propiedades bastante semejantes; pero solo se
ha estudiado el _acónito napelo_, y á él dedicamos este capítulo.
Mucho se ha escrito sobre el _acónito_; pero en nuestro concepto, solo
la escuela hahnemanniana le ha tratado de una manera completa. Para
convencerse, basta leer las páginas que le ha consagrado Giacomini. Mr.
Trousseau hace de él[16] un simple estupefaciente ó narcótico, á pesar
de la multitud de hechos que patentizan sus propiedades antiflogísticas
y antineurálgicas, así como su estensa esfera de accion. La ciencia
posee otros trabajos muy juiciosos, pero sus autores no han pretendido
estudiar mas que una parte de las propiedades de este medicamento. Tal
es Mr. Imbert Gourbeyre, que, en una escelente memoria, considera al
_acónito_ tan solo como antineurálgico.
Aunque el _acónito_ ha sido usado en todos tiempos, las observaciones de
los antiguos son poco seguras para estar ciertos de la identidad de la
planta empleada. Es preciso llegar á Stoerk para obtener las primeras
observaciones sobre este medicamento. Este práctico llama vivamente la
atencion de sus contemporáneos sobre el _acónito_, que administra como
igual á la _cicuta_, en las afecciones reumáticas y aun en tumores
escirrosos. Desde entonces, el _acónito_ ha sido empleado por muchos
médicos, pero en multitud de enfermedades diferentes. Hahnemann le
somete á esperimentaciones sérias en el hombre sano y las comprueba
despues en la práctica. Él es el que determina mas exactamente sus
propiedades, dotando á la terapéutica de uno de sus agentes mas usados.
Staps, Ruckert, Wahle, Baldriani, Devay, Pereira y otros muchos han
contribuido bastante á este resultado. En medio de documentos de todo
género, no podriamos limitarnos á un estudio práctico, adoptando una
division que nos permita utilizarlo todo, sin separarnos de la concision
que nos hemos impuesto.
La accion del _acónito_ no ofrece el desarrollo continuo de efectos que
se puedan comparar á una enfermedad completa y que deba oponerse á los
síntomas de la misma en el órden sucesivo de su aparicion. Esto parece
que obliga á atenerse al método empleado por los esperimentadores; pero
no se opone á que se reunan los elementos por un sistema de racional
apropiacion del medicamento á la enfermedad, agrupando los síntomas por
funciones y aparatos, refiriéndoles á su orígen y marcando los que
caracterizan su accion.
Mas si las enfermedades complejas no hallan en el medicamento el
conjunto de síntomas segun su evolucion sucesiva, no por eso dejan de
estar en correspondencia con él en algunos de sus períodos que pueden
determinarse. En cuanto á las enfermedades simples, están fielmente
representadas en algunos grupos sintomáticos del medicamento apropiado.
§ II.--Efectos fisiológicos.
El _acónito_ abraza en su inmensa esfera de accion un gran número de
afecciones ó de períodos de enfermedades. Es el medicamento mejor
adaptado al elemento inflamatorio, al elemento fluxion sanguínea y á la
hiperemia arterial; y quizá, en todos sus diversos síntomas y hasta en
sus especialidades, afecta al árbol arterial de una manera
hiperesténica.
Muchos autores le atribuyen el aumento de la actividad de las arterias y
la hemitis. Algunos estienden su influencia al sistema fibroso cuya
vitalidad exalta; Rau nos da de la hiperestenia arterial del _acónito_
una esplicacion que me parece convendria mejor á otros medicamentos.
Cree que proviene de que no obrando el _acónito_ sobre el sistema
venoso, resulta un éstasis sanguíneo en los vasos de esta parte del
sistema circulatorio, ó una congestion pasiva de los capilares.
Tampoco han faltado médicos eminentes que asignen á la inflamacion una
falta de vitalidad y de tono del sistema sanguíneo, aun el arterial; la
fiebre para estos no es mas que un signo de debilidad de la vida,
relativamente á la potencia de la causa morbosa. Esto es opuesto á lo
que pretende la escuela vitalista en sus opiniones sobre la reaccion;
todo lo cual nos importa poco.
La accion del _acónito_ sobre el corazon y el sistema arterial se
manifiesta en la universalidad de sus síntomas con una persistencia
notable, que tambien se halla en el fondo de otros medicamentos con
diferencias de forma que les son peculiares. Ello es que esta accion se
manifiesta por el intermedio del sistema nervioso. Así se esplica que el
medicamento pueda compararse á la causa morbífica, porque todas las
afecciones morbosas son _unas_, como las afecciones medicamentosas, por
la unidad del sistema nervioso y el _consensus_ funcional: _Est tamen
una ei eadem omnium morborum forma et causa_.
Es lo cierto que los síntomas del _acónito_ en general demuestran una
espansion inseparable del orgasmo sanguíneo y de la sobreescitacion del
sistema arterial, y que esta exaltacion de la vitalidad procede de
dentro á afuera; no es menos verdadero que una parte de sus síntomas
denotan una debilitacion de la vida, no pura y simple, sino acompañada
de irritacion y de tension con contraccion. Este doble movimiento de
espansion y de concentracion se halla en todos los medicamentos en
diversos grados de intensidad, como lo verémos, con la diferencia, que
la espansion y el movimiento á la periferia dominan en unos, como en el
_acónito_, _belladona_, etc., y que en otros, como en el _arsénico_,
_ácido fosfórico_, etc., es la concentracion, la acumulacion de la
actividad vital sobre los centros la que prepondera. Estos movimientos
de espansion y de concentracion no varian tan solo en intensidad para
cada medicamento, sino que ofrecen orígenes distintos, relaciones
singulares con ciertos aparatos orgánicos, lo cual es comun á la accion
de todos los medicamentos, y lo que les aproxima por un carácter tan
decidido de la accion de las causas morbosas.
La fiebre del _acónito_ ofrece tal aspecto, que cualquiera creeria al
organismo bajo la influencia de un esceso de electricidad que se
acumulase en la periferia ó sobre las superficies internas, las mucosas.
Esta observacion, que es sin duda prematura en el estado actual de la
ciencia, se adapta de diversas maneras á todos los medicamentos
piréticos, y quizá encierre la solucion de las dificultades que se
esperimentan en referir á un estado orgánico ó funcional determinado,
las variaciones que sufren las secreciones en sus cualidades físicas y
en su composicion química. Así es como la saliva es algunas veces ácida
y el sudor alcalino, lo cual es lo contrario del estado normal. Pero si
la piel representando el polo positivo da productos ácidos, y las
mucosas funcionando como el polo negativo dan productos alcalinos, ¿no
habria inversion de los polos, cambio de electricidad, cuando los
productos sufren una alteracion igual? ¿Y no podria tenerse á los
medicamentos como modificadores de este estado? Abandonamos estas ideas
al lector sin detenernos mas ni volver á reflexionar sobre ellas, aun
cuando muchos medicamentos se prestan á hacerlo: así pues, los sudores
son siempre ácidos cuando el conjunto de síntomas exige _acónito_; los
sudores dulzosos y alcalinos no son nunca de su competencia, y
corresponden perfectamente á la _brionia_. Repetidas veces hemos hecho
observaciones de este género. Las deyecciones coléricas nos han parecido
completamente neutras, y constituyen uno de los mas notables caractéres
del _eléboro blanco_.
La indicacion esencial del _acónito_ se funda en que la afeccion morbosa
que le corresponde, tiene su punto de partida al interior. Que la fiebre
exista ó no con localizacion de la inflamacion, la _pars mandans_ está
siempre en la impresion recibida por los centros nerviosos y trasmitida
al corazon. Esto es lo que hace tan importante al _acónito_ en casi
todas las fiebres, y por lo que tiene el sobrenombre de antiflogístico
por escelencia, y esto es lo que le diferencia positivamente de la
_árnica_.
Las causas de las enfermedades en las que el _acónito_ es mas útil,
confirman la importancia de este dato y la naturaleza de su accion
electiva sobre el sistema circulatorio. Estas causas son: una escitacion
moral caracterizada por un movimiento de concentracion al que suceden la
espansion y el reflujo de la sangre á la superficie, como el espanto y
la indignacion contra los cuales se rehace; la accion de un viento frio
y seco que concentra la actividad sobre los centros y provoca su accion
espansiva; el temperamento sanguíneo, una vida animal y de inercia, una
alimentacion muy nutritiva, la juventud y la adolescencia.
Las causas de las agravaciones, tales como el vino, el tacto, el
movimiento, aun el de inspiracion, cualquiera movimiento de la parte
afecta, el calor, el aire de las habitaciones cerradas, el ruido y una
luz muy viva están en los mismos casos. Las causas contrarias, como el
aire fresco, la espiracion, la distraccion, el reposo, el silencio y la
calma, alivian.
Los síntomas conocidos del _acónito_ se prestan mejor que ningun otro
medicamento á la division en estado _prodrómico_, _agudo_, _sobreagudo_
y _crónico_. Esta division surge naturalmente de la accion especial y
progresiva del medicamento sobre la economía. Su primera impresion sobre
el sistema nervioso comprende un gran número de síntomas que
corresponden al período prodrómico de la mayor parte de las enfermedades
febriles; su accion sobre el sistema sanguíneo representa su período
agudo, y su accion consecutiva sobre el sistema nervioso, es decir, la
afeccion de los centros bajo la influencia de las alteraciones generales
suscitadas en el organismo, responde al período nervioso ó _sobreagudo_
de algunas fiebres. Por su accion diatésica en fin, el _acónito_ ofrece
síntomas análogos á los de varias enfermedades _crónicas_.
Verémos despues medicamentos cuyos síntomas ofrecen poca ó ninguna
analogía con el período prodrómico de las enfermedades agudas; que otros
tampoco la tienen con el período maligno ó crónico; así es que cada
agente terapéutico tiene su especialidad; cada uno corresponde á una ó
mas fases diferentes de la enfermedad; cada uno manifiesta una esfera de
accion mas ó menos estensa; y el medicamento que mejor corresponde á la
agudeza de tales afecciones piréticas, no siempre está en analogía con
la malignidad ó alguna otra faz ó período de la enfermedad.
Cuando la materia médica agrande el círculo de sus estudios, no tanto en
la adquisicion de agentes nuevos, como esperimentando mejor los que ya
posee, estenderá considerablemente la esfera de accion y precisará mas
sus indicaciones. Hé aquí pues el objeto de nuestra obra, tan difícil y
aun atrevida quizá, pero que se ha hecho necesaria, y que facilitarán su
redaccion los mas completos materiales: en atencion pues á nuestro buen
deseo y á las inmensas dificultades que nos hemos esforzado en vencer,
juzgamos serán motivos justos para escusar sus muchas imperfecciones, y
que agradecerán sin duda su publicacion los médicos interesados en el
progreso de este ramo tan atrasado de nuestros conocimientos, el mas
importante, la terapéutica.
§ III.--Efectos terapéuticos.
1.º _Estado prodrómico._--Por variados que sean los síntomas nerviosos
del _acónito_, tienen relativamente una marcha mas constante que en
otros medicamentos, y una fijeza de accion mas pronunciada. Este
carácter de fijeza se hace aun mas notable en sus síntomas flegmásicos
(período agudo), nuevo motivo para referirle al elemento inflamatorio.
Distinguimos en las enfermedades dos especies de fenómenos nerviosos:
los de los prodromos debidos á la impresion de la causa morbosa, y los
que suscitan las simpatias de los órganos profundamente atacados, ó la
afeccion de los sólidos y líquidos que reaccionan sobre los centros
nerviosos. Estos dos órdenes de síntomas tienen sus análogos en el
_acónito_ y en otros varios medicamentos. Los primeros pertenecen al
período prodrómico, y los segundos al sobreagudo y diatésico. Veamos los
primeros.
El frio y calosfríos cutáneos del _acónito_ son esteriores, pero
precedidos de indisposiciones internas, de bocanadas de calor y de frio
procedentes del interior. Estas sensaciones internas que se desplegan en
la superficie, en frio mas ó menos intenso con azulamiento limitado de
los dedos de las manos, sin impresiones lineales en los miembros, se
prolongan por algunas horas, rara vez por dias, hasta que el sistema
circulatorio empieza á intervenir activamente. El espasmo contractivo de
los capilares determina el éstasis sanguíneo en la periferia, éstasis
eminentemente activo y espasmódico. Los vasos arteriales y el corazon
mismo sufren una tension contractiva de sus túnicas musculares y
fibrosas, que comunica al pecho un ritmo seco, tenso, y provoca
palpitaciones, ansiedades precordiales, síncopes.
Todo en la economía está vinculado al espasmo central; el cerebro por el
vértigo, la sensacion de vacilacion, de contusion, de tirantez; el
estómago por sensaciones análogas y por náuseas; el sistema muscular por
su debilidad, su endolorimiento, sus dolores erráticos y su lumbago; la
piel por su frio, su palidez, su sequedad; las mucosas en fin, por la
aridez ó sus flujos espasmódicos. El moral produce la inquietud por la
instabilidad de las ideas, la falta de atencion; despues sobrevienen
ensueños angustiosos, delirio, ó ideas fijas muy tristes.
Los síntomas de parálisis que se hallan entre los efectos del _acónito_,
proceden de varios casos de envenenamiento, que admitimos y mencionamos
desde este momento, aunque sus análogos sobrevengan en un estado
agudísimo ó crónico, porque entran en su esfera de accion como efectos
de congestiones activas en los centros nerviosos. La esperimentacion en
el hombre sano solo contiene los rudimentos tales como prurito con
adormecimiento, sensacion de pesadez, convulsion, calambres.
No sucede lo mismo con los vómitos. Estos síntomas del _acónito_
pertenecen todos á hechos tóxicos, y no podemos ver en ellos mas que
esfuerzos eliminadores ocasionados por fuertes dósis. Reconocemos que el
espasmo del estómago se eleve algunas veces hasta el vómito en el estado
prodrómico, y que este mismo fenómeno se produzca por otra causa, la
congestion por ejemplo, sobre el estómago, en los períodos prodrómico y
agudo. Acaso sea necesario referir á esta categoría de síntomas la
sensacion de frio en el estómago, mientras que la ansiedad, la
opresion, la angustia, el pulso pequeño y contraido, aunque debidos á
intoxicaciones, pertenecen á la accion dinámica del _acónito_ por sus
congestiones y su accion sobre el corazon.
En los niños dominan los fenómenos convulsivos en el período prodrómico
de las fiebres: este estado de eretismo espasmódico existe tambien en
las personas muy nerviosas, aunque en estas hay menos regularidad en el
desarrollo de los síntomas; en casos de esta especie es en los que el
_acónito_ cura afecciones para las que la _manzanilla_ ha sido ineficaz,
aunque este medicamento eminentemente nervioso parezca estar mejor
indicado. En las personas muy linfáticas y de constitucion floja, el
_acónito_ tiene menos accion y desenvuelve menos síntomas nerviosos.
La grande utilidad de este medicamento está en las enfermedades febriles
de la infancia en la que el sistema nervioso nunca está completamente
dominado por el sanguíneo; en esa edad de la vida vegetativa que precede
á la del sistema arterial. El _acónito_ está tanto menos indicado en el
viejo, cuanto mas predomina el sistema venoso y con él los síntomas de
una descomposicion incesante é irreparable. Entre estas dos épocas de la
vida, hay una, en la que la circulacion arterial goza de toda su
plenitud de accion desde la pubertad hasta la edad madura. En la
pubertad sobre todo, esperimenta el organismo la necesidad de una sangre
mas rica y mejor oxigenada: el pulmon se hace el centro de una grande
actividad, ó de una formal indicacion del _acónito_ en casos dados,
hasta el momento de la edad madura en la que la actividad vital pasa al
aparato digestivo.
En todo este período floreciente de la vida, el sistema nervioso mejor
arreglado por una hematosis mas perfecta, se sostiene con menos
turbulencia en los límites de una marcha regular hácia la solucion de la
enfermedad; á los síntomas prodrómicos suceden los fenómenos febriles.
El aparato cérebro-espinal, que es el primero que sale del
entorpecimiento, es el último que entra en la calma de una accion tan
poderosa y reguladora como conveniente á las últimas evoluciones de la
vida vegetativa.
Pero prescindiendo de todas estas consideraciones, el _acónito_ es uno
de los mas poderosos agentes de curacion en un gran número de
enfermedades agudas durante su período de concentracion y espasmo, en
aquel período en que el sistema nervioso es el único que parece está en
accion, y es tambien el mejor medio abortivo de ese mismo período, y por
consiguiente, preventivo de los siguientes. La designacion de estas
enfermedades la harémos en el párrafo siguiente. Agreguemos, que si el
_acónito_ no se opone siempre á su desarrollo, contribuye al menos á
regularizar su marcha, y que es útil para prevenirlas y para prevenir
hasta esas fiebres temibles cuyos prodromos se adaptan á sus síntomas y
tienen su punto de partida en los centros; esto es seguramente lo que la
esperiencia ha debido enseñar á todo médico familiarizado con el uso de
este medicamento.
Las impresiones morales violentas en fin, como la cólera y el espanto,
entran en su esfera de accion, porque siendo su efecto el de operar una
concentracion sobre el cerebro ó el corazón, el alma se reacciona por un
movimiento de indignacion, de venganza ó de valerosa resistencia. A
falta de esta resistencia, el _opio_ reclama la curacion.
Una congestion pasiva con estupor y estancacion sanguínea que proceda de
otra causa, no es del recurso de _acónito_. La apoplejía misma no halla
en él un agente curativo, cuando _árnica_ solo es preferible en sus
prodromos frecuentemente despreciados, desapercibidos ó muy rápidos;
pero vuelve el _acónito_ á tener lugar en el tratamiento, cuando
habiéndose vencido con otros medios la congestion, el corazon toma su
influencia activa; en este caso, _árnica_ ó algun otro modificador mejor
apropiado, debe asociársele generalmente.
2.º _Estado agudo_.--El estado agudo de una fiebre francamente
inflamatoria escluye el predominio de los fenómenos nerviosos que
caracterizan los prodromos. Desde el momento en que el estado
espasmódico primordial termina sus calosfríos, el árbol arterial entra
en accion simpática, y la participacion del corazon resume la afeccion,
domina la escena.
Despues de mas ó menos tiempo de duracion de los calosfríos, las
bocanadas de calor que salen al esterior se hacen mas frecuentes, se
presenta la cefalalgia, se pronuncian mas algunos síntomas gástricos,
desaparecen los dolores erráticos, se calienta la piel, la rubicundez
reemplaza á la palidez, y las horripilaciones y la incomodidad dan lugar
á una sensacion de bienestar y de calor halituoso, á veces ardiente,
pero menos intenso que lo que por su fuerza se pudiera creer.
Conveniente es observar que el calor interno se estiende rápidamente á
la superficie siguiendo los gruesos troncos arteriales y las partes mas
vasculares. El pecho y cabeza no tardan en ponerse ardorosos y aun verse
amenazados de congestiones peligrosas. A medida que la accion espansiva
se regulariza, los fenómenos locales se disipan, ó mas bien todo el
sistema vascular capilar se congestiona uniformemente, y la tension de
la fibra se apodera de la turgencia sanguínea. Los síntomas varian poco
en los primeros instantes de una congestion inflamatoria sobre una
víscera ú órgano cualquiera, pero ofrecen particularidades cada vez mas
perceptibles á medida que el órgano se afecta, hasta que la flegmasía se
desarrolla con todo el acompañamiento de síntomas.
Esta regularidad en el desenvolvimiento de los síntomas febriles del
_acónito_ es tal, que la enfermedad aguda que se separa notablemente de
ella, no corresponde á este medicamento. El _acónito_, ha dicho
Hartmann, se dirige perfectamente á los síntomas nerviosos que
despiertan el _consensus_ del sistema arterial y le dominan en el estado
normal. En este sentido, el _acónito_ resuelve los espasmos como la
fiebre: _febris solvit spasmos_. Sin embargo la influencia del sistema
nervioso continúa haciéndose sentir en el carácter activo de los
fenómenos y en un estado de tension de la fibra, tanto mas marcada,
cuanto mas próxima se la observa á la época del estado espasmódico
primitivo. Esta tension es la que, al parecer, tiene como comprimidos
los conductos de la periferia. Ningun medicamento, escepto la _brionia_
en algunas ocasiones, es mas propio que el _acónito_ para provocar y
apresurar el que estalle. Su uso en semejante caso, es seguido de un
sudor que alivia y que es con frecuencia el precursor de un sueño
reparador; sudor bien diferente del que se ha observado en algunos
envenenamientos por el _acónito_, y que es debido, mas que á su accion
armonizadora, á los esfuerzos eliminadores de la economía.
La flojedad subsiguiente al uso de este medicamento es tanto mas pronta
y útil, cuanto mas próximo se halla el enfermo á la edad adulta, en la
que la organizacion goza de la plenitud de la vida y de toda la energía
del sistema sanguíneo. La vida en el niño es ciertamente mas espansiva,
pero se dirige lo mismo á la cabeza que á la piel; en el viejo, los
movimientos vitales se dirigen al interior, á los órganos secretorios, y
sus condiciones patológicas son opuestas á las del niño. Esto esplica el
por qué la misma fiebre que con solo _acónito_ se puede curar en el
adolescente y el adulto, se ha de ayudar su accion con _belladona_,
_manzanilla_ ó café, en el niño segun el grado de predominio nervioso, ó
reemplazarle por la _nuez vómica_ y el _arsénico_ en los viejos.
Creemos haber dicho lo bastante para que el lector aprecie la utilidad
del _acónito_ en las rápidas indicaciones siguientes.
El _acónito_ es el medicamento mas importante de las afecciones
inflamatorias, esténicas, y de los órganos mas dotados de sangre
arterial; aquellos en que domina la fibra muscular son del dominio de
_árnica_, y se modifican especialmente por la _pulsatila_, si abunda la
sangre venosa, y así sucesivamente para otros casos segun el carácter
particular de cada medicamento en su propiedad pirética y flogística.
La plétora simple por esceso de hematosis no es, como se ha dicho,
propia del _acónito_. Es necesario para que este medicamento sea útil,
que la plétora sea irritativa, arterial, mas bien por esceso de
oxigenacion de la sangre en el pulmon, que por esceso de quilificacion:
esta plétora del _acónito_ afecta mas especialmente el pulmon izquierdo
y el corazon; su efecto es casi nulo en el esceso de la hematosis,
porque estiende su accion igualmente á la sanguificacion que á la vida
vegetativa. La plétora general con movimientos tumultuosos del corazon,
congestion caliente de los capilares y una especie de seudo-adinamia, no
corresponde al _acónito_. Este es uno de los casos raros en que es
conveniente la sangría depletiva, con la condicion de que se emplearán
inmediatamente despues los medios higiénicos y terapéuticos capaces de
prevenir este insidioso estado y de oponerse á la costumbre tan fatal de
las sangrías.
Aparte de todo, la plétora es el efecto de una diátesis, en la que la
primera es el síntoma general ó local de un estado morboso, de una
afeccion especial. Las manifestaciones, ya de sangre, ya de bilis, ya de
linfa, equivalen á un estado morboso con predominio de bilis, de linfa,
de sangre. La lanceta no prueba mas la verdad de la poliemia, que el
purgante la de la policolia. No se debe atener el médico al efecto, sino
remontarse á su orígen, á la discrasia; pues si algunas veces, volvemos
á decirlo, se necesita la sangría por la urgencia de los síntomas,
preciso es no perder de vista que solo es un medio de llegar á los que
combaten la disposicion discrásica y dinámica del organismo.
El _acónito_ no es en general análogo de las fiebres y flegmasías mas
que en sus prodromos y en el estado de simple agudeza ó de formacion de
las congestiones activas. Deja de estar indicado desde que la congestion
se ha localizado y que se prepara un trabajo de trasudacion, de
hepatizacion, una alteracion cualquiera de los líquidos ó sólidos. Es
sin embargo cierto, que este medicamento goza algunas veces en el
período agudo de una facultad abortiva disipando la congestion antes que
se desenvuelva una lesion.
Las congestiones activas recientes, ó en vía de formacion, se
manifiestan por los síntomas generales nerviosos, espasmódicos, y
sanguíneos de la reaccion, por la tension de la fibra, por la alteracion
del órgano afecto y la laxitud, por el calor exagerado de la parte, por
la tumefaccion, por los dolores tensivos y dislacerantes, frecuentemente
acompañados de palpitaciones y ansiedad. Tales son tambien los síntomas
correspondientes al _acónito_, salvas algunas escepciones favorables á
las personas muy nerviosas é impresionables. En estas personas, por
pequeña que sea la irritacion, y aun por poco estendida que esté á la
membrana mucosa, da lugar á síntomas generales en los que el sistema
nervioso juega el principal papel: como laxitud, dolores agudos,
calosfríos, espasmos; el _acónito_ no deja de estar indicado en ellos,
aunque la afeccion local no tenga grande importancia por sí misma.
El éstasis sanguíneo en un órgano flogoseado no está en relacion
terapéutica con el _acónito_; porque unas veces el entorpecimiento
nervioso existe por esceso ó por debilidad de la vitalidad, en cuyo caso
los medicamentos indicados son: _arsénico_, _opio_, _centeno
cornezuelo_; en otras, es por la irritabilidad de la fibra, la cual
reclama _árnica_; en otras, en fin, los tejidos se alteran, se forma un
nuevo producto, y segun las circunstancias, pueden estar indicados la
_brionia_, el _azufre_ ó el _fósforo_.
Por otra parte, las congestiones y las flegmasías deben ser tratadas en
general con relacion á la causa, aunque sin perder de vista el cuadro
sintomático. A ninguna enfermedad se adapta mejor esta observacion que á
la hepatitis producida por un acceso de cólera ó una alteracion moral
violenta. El _acónito_ en estos casos debe asociarse á otros agentes
tales como la _manzanilla_ y la _brionia_.
La atencion que debe prestar el médico á las causas morbosas, se
estiende á todas ellas, como lo hemos indicado ya en la introduccion. Es
tan importante la consideracion de la causa, que sin ella, la ley de la
similitud está mal establecida. Todos los dias tratamos toses, diarreas,
neuroses, congestiones y fiebres, con medicamentos apropiados á las
causas, con mas principalidad que á sus síntomas aparentes, como sucede
por ejemplo en las emociones morales, en el enfriamiento, en la
insolacion, en la cólera, nostalgia, etc.
Estraño es por lo menos que hombres que deben estar al corriente del
progreso terapéutico, acusen á los homeópatas de no tener jamás en
cuenta las causas, por atenerse tan solo á los síntomas de las
enfermedades que tratan. No es esta sola la acusacion que se dirige á
los homeópatas, pues Mr. Trousseau se entrega al vano pasatiempo de
relegar la homeopatía entre las doctrinas desechadas. La cuestion de las
causas no es ciertamente cuestion de homeopatía, sino de medicina y del
arte de curar. No tenemos, no, la pretension de colocarnos como
campeones de Hahnemann, ni de erigirnos en críticos de un sistema; solo
abrigamos el deseo de apreciar fielmente los trabajos de nuestros
antepasados y de observar atentamente el movimiento de la terapéutica.
Volvamos á nuestro objeto.
Para determinar con exactitud los casos de susto y de cólera propios de
_acónito_, es necesario recordar que el espíritu debe reaccionar por un
sentimiento afectivo cualquiera, porque la pasibilidad relegaria estos
casos á las atribuciones de otros medicamentos. La reaccion del moral
disipa el abatimiento físico, vuelve las fuerzas, apresura la solucion
de la concentracion y conduce á una espansion febril. El _acónito_ se
opone entonces eficazmente á toda localizacion, generalizando primero
el movimiento espansivo y debilitando despues la sobreactividad de la
circulacion.
El papel activo del _acónito_ le escluye del tratamiento de las
congestiones pasivas y de todas las flegmasías y fiebres de carácter
adinámico ó de postracion, como sucede en las neumonías de los viejos y
en la fiebre tifoídea en su segundo período; así como tambien su
especialidad de accion no corresponde al tratamiento de la metritis
puerperal, de la flebitis y otras afecciones de este género.
Todas las inflamaciones de las mucosas y todas las flegmasías propias
del _acónito_ son muchas veces fáciles de designar, y su eficacia se
comprende fácilmente en afecciones como la angina, la amigdalitis, la
gastritis, etc. Sin embargo, la inflamacion del oido no le pertenece,
como lo verémos estudiando la _pulsatila_; se comprende tambien su
eficacia en los períodos de invasion y agudo de las enfermedades agudas.
Entremos en detalles.
Corresponde á la pleuritis, neumonitis y á cualquiera otra afeccion
aguda del pecho, por la fiebre, la turgencia de la cara, las punzadas en
el costado, la tos dislacerante, y por el terror, la agitacion, la
ansiedad estrema, síntomas característicos de esas especies de
flegmasías en que la respiracion está comprimida. Su indicacion en la
neumonía no se estiende mas allá de los síntomas que manifiestan una
congestion mas ó menos violenta; porque los esputos rojizos pertenecen á
la _brionia_. Una neumonía, sin embargo, puede ser parcial y renovarse
sobre otro punto, mientras que la parte del pulmon afectado
primeramente, ofrezca un grado mas avanzado de la enfermedad, lo cual
esplica la necesidad de volver á veces al _acónito_, si bien por poco
tiempo.
En la simple pleuritis, este medicamento solo está indicado por la
fiebre y la fluxion local. El efecto debe ser pronto; y sin aguardar mas
de un dia, se debe recurrir al _árnica_ ó á la _brionia_, generalmente á
este último, mas tarde ó mas temprano, para evitar la exudacion y el que
se formen falsas membranas. La pleuritis crónica reclama generalmente el
_ranúnculo escelerado_, la _cebadilla_ y el _sulfuro de cal_. Dirémos al
efecto y con relacion á todas las fluxiones y congestiones posibles, que
cuanto mas activas y de sangre roja sean, hasta el derrame plástico,
tanto mas indicado está el _acónito_ en su principio; pero el tiempo de
su uso será tanto mas corto, cuanto mas rápida sea la marcha de la
enfermedad.
Las afecciones catarrales reclaman el uso del _acónito_ en aquellos
casos principalmente en que la flegmasía local domina á la fiebre, pero
con la condicion de que esta haya precedido, aun cuando ya no exista. La
tension, el eretismo, una cefalalgia obtusa, frontal, dolores erráticos,
sed y la sequedad de las superficies exhalantes le indican
suficientemente; y si la causa ha sido un aire frio y seco, el _acónito_
la combate con ventaja; todas las flegmasías están en este caso, hasta
el punto que si la pleuresía no reconoce esta causa, no es propia de
_acónito_.
Debemos confesar que se abusa de este medicamento en estas especies
morbosas, porque es raro que no ofrezcan alguna relacion terapéutica;
pero estas relaciones son mas propias de otros medicamentos que obren
sobre el sistema sanguíneo. La tos fuerte, llena, por ejemplo, no es mas
propia de él que la diarrea catarral ó la otitis y la otorrea de la
misma naturaleza. ¿No se ha dado inútilmente el _acónito_ en muchas
bronquitis y gripes, que la _brionia_, la _cicuta_, el _mercurio_ y la
_escila_ hubiesen curado en menos tiempo? Permítasenos una reflexion
respecto á las bronquitis de los niños. Cuando la tos es húmeda, tragan
á veces masas considerables de mucosidades que no saben espectorar,
resultando un embarazo gástrico para el que un ligero purgante es
frecuentemente muy oportuno, pues tiene la ventaja de desobstruir las
primeras vías y determinar una revulsion favorable sobre el tubo
intestinal; pero una dósis de emético en lavativa ó de vino emético,
seria aun preferible por los efectos especiales del tártaro estibiado.
Otra observacion más relativa á los niños. Desde que se observa en los
niños una tos que por sus accesos mas ó menos violentos con ronquera en
el intérvalo, se teme la invasion del crup, es conveniente agregar el
_sulfuro de cal_ al _acónito_, alternándoles á intérvalos mas ó menos
aproximados. El _acónito_ es, en fin, el primer medicamento que se debe
emplear en el crup sin insistir mucho, si en poco tiempo no produce una
mejoría sensible. La formacion de una simple exudacion en las amígdalas
le escluye formalmente; se debe recurrir al _mercurio_, _iodo_, _bromo_,
_sulfuro de cal_, á menos que no se prefiera alternarle con la
_ipecacuana_ ó la _brionia_ por algunas horas.
Los síntomas del _acónito_ son análogos á los de la angina de pecho, al
asma de Millar, dolor violento detrás del esternon, en la region del
corazon, reproduciéndose por accesos. Esta afeccion está siempre
asociada á una sensacion de debilidad y á un vértigo que puede elevarse
hasta el síncope; el _arsénico_ participa como el _acónito_ de los
honores de la curacion. Hablamos aquí de esta neuralgia en consideracion
á su agudeza y á su sitio.
La peritonitis reclama _acónito_ en su período de concentracion, con
ansiedad, calosfríos violentos, pulso pequeño y contraido, alteracion de
la cara. Es muy poco útil en el primer período, en el estado agudo
simple, á no ser que no se le ayude con otro medicamento mas apropiado,
y es menester aproximar las dósis sin insistir mucho. Conviene mejor en
la gastritis y enteritis que reclaman dósis repetidas con insistencia,
mientras que la enfermedad no se agrave, ó por poco que se alivie, pues
puede bastar por sí solo para triunfar, cuando es simple; la colitis,
cualquiera que sea, obtiene del _acónito_ muy pocas modificaciones
favorables.
En las afecciones reumáticas, bien se puede decir que el _acónito_ solo
es apropiado á la forma febril; se le puede administrar en el período de
agudeza, pero no es indispensable; la _brionia_ llena la indicacion de
fondo, y muchas veces hasta de forma, es decir, que corresponde á la
naturaleza de la enfermedad, así como á su modo de manifestacion.
Citamos la _brionia_ como un medicamento generalmente indicado en estas
afecciones, sin prejuzgar otros, tales como: _zumaque_, _nuez vómica_,
_belladona_, _mercurio_, _quina_, _tártaro estibiado_, etc. En la
electividad propia de los medicamentos, unos se dirigen al corazon,
otros á las membranas serosas, este á la cabeza, aquel á los nervios
espinales. Hé aquí algunos datos sobre las fiebres reumáticas en el
primer período, cuando el _acónito_ puede disputar la indicacion á otros
medicamentos.
Desde los primeros síntomas de la invasion, cuando el diagnóstico está
aun indeciso, el _acónito_ está indicado. Obra siempre muy bien,
cualesquiera que sean las partes afectadas: las membranas serosas, los
tejidos fibrosos y tendinosos ó aponeuróticos, con tal que haya
tumefaccion inflamatoria fija, ardores febriles, dolores lancinantes y
tensivos, pesadez y dolor por el movimiento y el tacto, y sensibilidad
esquisita de la parte. Pero cuando estos casos son debidos á un
principio gotoso, reclaman la _quina_, la _sabina_ ó el _árnica_,
mientras que si el frio húmedo ó el contacto del agua es la causa de la
afeccion reumática, el _zumaque venenoso_ ó la _dulcamara_ deberá
administrarse prontamente en lugar del _acónito_; la _brionia_ le
reemplaza frecuentemente ó le sucede bien pronto cuando hay eretismo,
dolor violento en la cabeza é hinchazon roja y lustrosa de la parte
afecta, acompañando á esto grande susceptibilidad y dolores
intolerables. El sudor en estos casos contraindica el acónito y requiere
mas bien _mercurio_, ó _tártaro estibiado_; el _acónito_ corresponde, en
las fiebres reumáticas, si el calor es halituoso ó madoroso todo lo más.
Omitimos hablar de una multitud de flegmasías en las que el _acónito_
solo cubre ó está indicado en el principio y primer período de agudeza,
pues juzgamos que el lector no olvidará los principios que deciden su
uso. Así pues, la inflamacion de los órganos en que no abunda la sangre
arterial, es poco ó nada análoga á este medicamento: tal es la oftalmía,
que para exigir _acónito_, debe tomarse en sus prodromos, antes del
estado inflamatorio, lo cual sucederá rara vez. Mas la oftalmía franca ó
catarral, que se puede denominar erisipelatosa y en la que los tejidos
próximos al ojo están mas afectados que este órgano ó la conjuntiva,
pertenece al _acónito_, aun cuando bien pronto son otros los
medicamentos oportunos.
El tratamiento de la mayor parte de las fiebres exantemáticas empieza
por la _brionia_ ó por el _acónito_, segun la causa de su especialidad
espansiva y de su accion _regularmente_ inflamatoria. La _belladona_ y
la _pulsatila_ tienen especialidades mas estensas que las de los
anteriores en iguales casos, y aun superan al _acónito_; preceden por el
contrario con ventaja el _azufre_, _mercurio_, _zumaque venenoso_,
_staphisagria_ y _brionia_ en las afecciones eruptivas febriles en que
estos medicamentos puedan estar indicados. La miliar febril simple, y
sobre todo la purpúrea, es muy propia de _acónito_, así como algunas
variedades pertenecen á la _belladona_ y al _zumaque_. El _acónito_ es
mas eficaz que la _belladona_ en el tratamiento de la escarlatina
complicada con la púrpura, si bien es general alternarlos en estos
casos.
En las fiebres del dominio del _acónito_, el estado de tension de los
grandes vasos y del cerebro reacciona dolorosamente sobre el moral,
dando lugar al delirio agudo con ideas fijas que subsisten á pesar de
tener delante la realidad contraria, el coma vigil, la irritabilidad, la
ansiedad y el temor de la muerte. Este último síntoma tiene tanto mas
valor, cuanto mas robustas son las personas y mas bruscamente acometidas
de la enfermedad. El _acónito_ corresponde á la somnolencia debida á la
congestion del cerebro y á una plétora sanguínea de este órgano, pero no
á la somnolencia efecto de la anemia ó de un estado de asfixia; el
insomnio reclama _acónito_ cuando reconoce por causa un eretismo con
orgasmo sanguíneo que puede dominar á la congestion cerebral ó
precederla, y que una violenta impulsion del corazon y la escitacion
febril bastan para esplicarla.
Se han hecho falsas aplicaciones del _acónito_ en las afecciones
inflamatorias del bajo vientre, en las mujeres embarazadas, en las
personas dispuestas á hemorróides, mujeres que se hallan en la edad
crítica, en enfermos de neumonías, afecciones tifoídeas y en una
multitud de casos en que predominan la accion del sistema venoso, la
elaboracion crítica ó pútrida de la sangre, una inflamacion falsa, un
éstasis sanguíneo simulando congestiones flegmásicas, afecciones todas
con las cuales no tiene el _acónito_ relacion alguna. Este medicamento,
repetimos, exige la participacion activa del sistema arterial; pero,
puesto que hemos escluido en general de su accion las afecciones del
bajo vientre y del útero, preciso es establecer una notable escepcion,
comprendida sin embargo en la regla general. Esta escepcion es relativa
á ciertas amenorreas eréticas en jóvenes que aun no han contraido el
hábito á congestiones venosas, si así podemos espresarnos.
Suspendemos aquí el detalle de las indicaciones del _acónito_ en la
inmensa tribu de flegmasías febriles, para terminar diciendo algo sobre
las hemorragias. Las que el _acónito_ cura, son activas, congestivas y
eréticas, con fiebre, calor local, pulsaciones y pérdida de una sangre
roja que se coagula prontamente. Solo el _árnica_ puede disputar al
_acónito_ sus indicaciones hemorrágicas, especialmente cuando predomina
el eretismo, ó si no hay fiebre. Hay no obstante indicaciones sacadas
del órgano asiento de la hemorragia, como la del estómago é intestinos,
que exigen la _nuez vómica_ y el _arsénico_; la epistaxis se acomoda
mejor al _azafran_ y _árnica_; la metrorragia prefiere la _canela_, la
_ipecacuana_ y la _manzanilla_. La hemoptisis reclama siempre el
_acónito_ cuando hay fiebre, si es que no alterna con _árnica_ ó
_brionia_, despues de su efecto sedativo sobre la circulacion. Ya
tendremos ocasion de hablar de otros medicamentos contra las
hemorragias, y se verá que hay algunos que gozan en estos casos de una
especialidad de accion muy notable, como son: _árnica_, _centeno
cornezuelo_, _mil hojas_, _quina_, los _ácidos minerales_ cuya accion en
las hemorragias pasivas y pútridas ya indicarémos.
3.º _Estado sobreagudo_.--Ya sabemos que la utilidad de _acónito_ en
este período de las fiebres es muy limitada. Por regla general, cuando
un enfermo ha llegado á este estado, es muy conveniente prescribir una
cantidad de _acónito_ para tomarla en algunas horas y por fracciones, á
fin de debilitar la violencia de la fiebre hasta el grado que sea dable
en las atribuciones de este medicamento; el _acónito_, en efecto, tiene
entre sus síntomas algunos de los característicos de las fiebres en su
apogeo; su pulso llega por su pequeñez y dureza al mas alto grado de
agudeza; corresponde por lo mismo á la gastritis y pericarditis
sobreagudas; pero es preciso usarle sóbriamente á fin de no dejar pasar
los momentos en que pueden jugar otros medicamentos mas directamente
indicados.
Los síntomas mas graves del _acónito_ son: grande ansiedad, angustia,
inmovilidad, mas bien que postracion ó adinamia; accesos de
desvanecimiento, con opresion momentánea de las fuerzas, con
atontamiento y fijeza de la mirada, cara pálida y aun hipocrática, ojos
hundidos, ó bien cara azulada, inyectada, sudor viscoso, petequias:
estos síntomas, repetimos, pueden indicarle si existen con un estado
erético; sin predominio de los fenómenos nerviosos ó atáxicos, que la
fiebre no haya tenido ni tenga irregularidad estraordinaria en su
marcha, y que los fenómenos locales ó especiales hayan conservado la
relacion de subordinacion con el estado del sistema circulatorio.
Existen en esta época de la fiebre algunos síntomas característicos que
pueden conducir al uso de _acónito_, como la sequedad y el ardor de la
lengua y de la boca que disten de la fuliginosidad, las exacerbaciones
nocturnas, el sudor en las partes cubiertas, sensacion á veces de frio
interno, al que sucede otra sensacion de calor vivo; la sequedad de las
membranas mucosas es muy pronunciada, las orinas sedimentosas, sed
ardiente, pulso tirante y algunas veces pequeño y frecuente.
4.º _Estado crónico_.--Que la fiebre disminuya de intensidad, ó que pase
al estado sobreagudo, ó que se prolongue retardando ó prolongando una
convalecencia mal determinada, el _acónito_ puede estar indicado, pero
alternado con el _licopodio_, el _azufre_, ó algun otro medicamento cuya
accion se estienda hasta la fibra, hasta la nutricion, hasta la
plasticidad. Debilitada ó profundamente alterada la vida por la
enfermedad, reclama otra cosa que un simple antiflogístico como el
_acónito_; porque si la irritacion sanguínea que subsista puede
reclamarle, la indicacion vital que resulta del estado general, debe
llamar la principal atencion del práctico.
No es esto decir que no pueda ser útil aun en las lesiones orgánicas,
sino que será muy accidental y solo por la recrudescencia de la
inflamacion anunciada por calosfríos, incomodidades, calor y fiebre.
Las afecciones crónicas que corresponden á _acónito_ son poco numerosas,
y tienen todas un sello febril ó de eretismo, como se ve por los
síntomas siguientes: irritabilidad moral, insomnio, síntomas gástricos,
piel amarilla y seca, cefalalgia habitual y supra-orbitaria,
movimientos congestivos en diversos puntos, ligeras epistaxis,
palpitaciones, deposiciones duras, negruzcas, pero con forma regular,
orinas encendidas y calientes, rigidez y sensacion como de contusion en
los miembros, pulso vibrátil y agravacion por la noche. Las afecciones
en las que menos indicado está el _acónito_, son: caquexias y fiebres
hécticas, frecuentes recidivas de irritaciones mucosas, ya vaginales, ya
bronquiales, en el engrosamiento de las membranas y su adelgazamiento
por la disminucion de la tonicidad á causa de congestiones vasculares
repetidas.
Se le cree eficaz por algunos síntomas en las leucorreas ligeras, en las
irritaciones uretrales, la _flegmasía alba dolens_ y la eclampsia de las
recien paridas. Juzgamos que serán muy raros los casos de esta especie
en los que el acónito pueda ser útil. Lo mismo decimos de las afecciones
mentales con ideas fijas ó con alternativas de alegría y desesperacion,
ó con temor escesivo de la muerte.
Todos los síntomas de espasmos, preliminares de una afeccion grave,
corresponden mejor al _acónito_ que á ningun otro, inclusos los primeros
momentos de una hernia estrangulada, aun cuando los fenómenos de
concentracion anuncien la participacion de los grandes aparatos
orgánicos en la lesion local, porque aun en este caso, el _acónito_
puede impedirlo; pero los momentos son cortos y pocas veces está el
médico presente.
Importante es apreciar el carácter de las enfermedades crónicas por los
conmemorativos y la etiología, como se ve por el siguiente ejemplo: si
un eczema situado en la pélvis, ó un dartro exudante, ó si, en fin, un
prurito vaginal con leucorrea hubiese desaparecido, desarrollándose
antes una gastralgia, y hay sed, dolor fijo, lancinante, agravacion por
el movimiento y el reposo, sensibilidad en el epigastrio á la presion,
el _acónito_ podrá aliviar; pero para curar es necesario dar los
medicamentos indicados en la enfermedad que desapareció.
Hé aquí otro ejemplo mas á propósito para nuestro objeto: una jóven de
veinte años y de robusta constitucion fué atacada de clorosis; una viva
impresion de miedo, si bien no la suprimió sus reglas, desarrolló un
estado que, fisiológica y patológicamente, era lo mismo, puesto que dió
lugar á un flujo de sangre abundante, á una congestion en el útero que
se presentaba en la época catamenial y hacia difícil la rehabilitacion
del flujo menstrual; habia cólicos, pesadez en las piernas, calor é
incomodidad en el bajo-vientre, hinchazon de la vagina y exudacion
hemorrágica. Estas congestiones han producido un eretismo del útero y un
estado de tension en este órgano, que era un obstáculo irritativo al
restablecimiento del flujo periódico. En esta afeccion se observaron al
principio fenómenos simpáticos nerviosos, espasmódicos; se desarrolló en
el ínterin la anemia, producida por la influencia del eretismo ya
referido, por la disminucion de las secreciones, cefalalgias variadas,
sed, aridez de la piel, ó por sudores debilitantes ó calores acres. El
remedio de este estado crónico será el _acónito_, pero con la sola mira
de sostener el efecto de otros medicamentos.
Las neuralgias que en este párrafo mencionamos como propias de
_acónito_, además de ser congestivas y caracterizadas por un eretismo
general ó local, su accion electiva sobre el nervio trigémino las da el
principal rango. Uno de los caractéres de las neuralgias de este
medicamento es el de que se alivien con el frio, ó por el aire fresco al
menos, por el reposo y la inmovilidad. Generalmente las que corresponden
á _acónito_ son lancinantes y nocturnas, ó si se reproducen por accesos
y hay calor y aun rubicundez en la parte, y que á las lancinaciones
sucede una sensacion como de contusion ó magullamiento.
El carácter del dolor es insuficiente por sí solo para fijar la eleccion
del medicamento, pues el dolor lancinante, por ejemplo, pertenece á mas
de treinta, siendo necesario atender al conjunto de síntomas
característicos, á la _facies_ del medicamento, adaptada á la
constitucion del enfermo, á su género de vida, á las causas que han
producido la neuralgia, cuyas circunstancias todas determinan el
carácter de un medicamento en particular. Las neuralgias reumáticas
debidas á la influencia de un frio seco, las ocasionadas por un calor
escesivo y por el ácido carbónico, son del dominio del _acónito_, así
como las que se sitúan en el corazon, y otras muchas acomodadas á la
discrasia y electividad del medicamento, y que reconocen por causa una
actividad sanguínea, arterial, y quizá una irritacion del neurilema, una
plenitud de los vasos que se estiende á los nervios y sus membranas.
Digan lo que quieran los terapeutistas, entre los cuales se cuentan
algunos modernos, el _acónito_ no es un medicamento principalmente
antineurálgico; su especialidad es la actividad arterial exagerada.
Aunque baste él solo para curar algunas neuralgias, y aun cuando
elevando la dósis se estienda su potencia curativa á mayor número de
estas afecciones, es lo mas regular que se curen administrando despues
del _acónito_ otros medicamentos cuya accion sobre el sistema nervioso
es mas especial ó directa, como la _manzanilla_, el _café_, el _eléboro
blanco_, la _cochinilla_, la _belladona_, el _zinc_, la _nuez vómica_ y
el _arsénico_. En muchas ocasiones, para obtener la curacion de
neuralgias crónicas producidas por una causa mas íntima y oculta, como
la sífilis, la artritis, el herpetismo, etc., hay precision de recurrir
á medicamentos cuya accion, si bien es menos directa sobre los nervios,
es mas profunda y mas constante sobre los tejidos, entre los cuales
podemos citar al _mercurio_, _ácido nítrico_, _azufre_, _thuya_,
_sílice_ y _licopodio_.
No terminarémos este estudio del _acónito_ sin completar el cuadro
sintético de sus efectos, indicando sus relaciones con la constitucion y
parte moral de las personas sometidas á su influencia. En su accion
aguda, armoniza con la constitucion sanguínea, con sugetos bien
nutridos, alegres, indiferentes ó descuidados, jóvenes ó adolescentes;
por su accion crónica, tiene relacion con la misma constitucion
deteriorada y convertida en mas nerviosa á consecuencia de privaciones,
padecimientos y de una hematosis insuficiente; en estos casos, el moral
es triste, inquieto y dispuesto á sobresaltos interiores.
Corresponde tambien perfectamente el _acónito_ á las causas de las
inflamaciones en general; á la primavera, la juventud, una alimentacion
escitante, el uso inmoderado de los placeres, el tiempo seco y frio, la
insolacion, el susto, la cólera, las impresiones vivas y profundas.
El recomendar á los terapeutistas de la escuela hahnemanniana el que
armonicen el medicamento, no solo con los síntomas del físico, sino
tambien con los del moral, no es una cosa insignificante y de poca
importancia: esta recomendacion se enlaza muy bien con la necesidad en
que se halla el práctico de formarse la idea mas justa posible de la
constitucion que el medicamento tiene tendencia á favorecer ó provocar,
por la série de modificaciones que imprime al organismo. Esta necesidad
está limitada al deber de conocer los efectos del medicamento sobre el
hombre sano, para aplicarle á la enfermedad conocida en sus síntomas; y
el conocimiento de los efectos sobre el moral emana de los efectos
físicos.
Más, así como no es posible que el mismo medicamento produzca en todos
los indivíduos los mismos síntomas físicos; así tambien los síntomas
morales de un medicamento varian segun las personas sujetas á la
esperimentacion, sin perder lo que hay de esencial y característico en
ellos. Se concibe bien que las observaciones sobre el modo de
comportarse los séres inanimados sean y permanezcan invariables; que se
sepa la hora y hasta casi el segundo en que se verifica el paso de la
tierra por su perihelio en su inmutable rádio vector; admitimos que no
haya ni aun un segundo de error en el cálculo aplicado á la revolucion
anual de nuestro planeta; que las influencias siderales y las fuerzas
astronómicas no alteren en lo mas mínimo la composicion y densidad de
los astros; pero la ciencia del hombre no puede establecer la certeza en
sus observaciones y estudios analíticos, porque la vida está sometida á
mil influencias distintas, y porque tiene por objeto, por fundamento,
organismos muy variables y susceptibles de ser diversamente afectados.
El hombre difiere de sí mismo á cada instante y en las varias épocas de
su existencia, en sus órganos, en su sensibilidad, en sus disposiciones
de irritabilidad, de absorcion, de escreciones, etc. Supérfluo creemos
demostrar en este momento el cómo influye el físico sobre el moral. Los
medicamentos y las causas morbosas influyen sobre uno y otro, del mismo
modo que el moral influye sobre el físico, sobre la enfermedad y sobre
la accion de los remedios. Esperamos, que en su dia estos estudios harán
resaltar estas verdades, dándolas un carácter práctico y haciendo de los
medicamentos agentes capaces de modificar el organismo, hasta el punto
de hacer cambiar las disposiciones morales que dependan de su estado
físico.
El _acónito_ produce la agitacion, la angustia, la inquietud, el temor
de la muerte ú otros síntomas que se aproximan á los característicos y
que en cierto modo lo son, como los llantos, los gemidos, la
irritabilidad, la misantropía y el miedo, que conduce á huir ó
escaparse.
=Dósis.=--Las afecciones agudas soportan bien las dósis menos débiles de
_acónito_, hasta la misma tintura; y cuanto mas simple y decidido es el
carácter inflamatorio, mas eficaz y pronta es su accion. Lo mismo sucede
cuando se le usa en el período prodrómico. Pero su influencia es de
corta duracion y tanto menos persistente cuanto mas viva es la fiebre;
de esto resulta la necesidad de repetir las dósis con tanta mayor
frecuencia, cuanto mas aguda es la afeccion y que la enfermedad agota
mas pronto su accion. Hay afecciones neurálgicas que se acomodan mejor á
dósis mas elevadas, como, por ejemplo, en el tic doloroso de la cara y
la angina de pecho. Mientras que el carácter inflamatorio persista, aun
cuando se alivie, se debe insistir sobre el _acónito_ y repetir sus
dósis: el mejor indicio de su utilidad es el pulso que disminuye de
frecuencia al cabo de algunas horas. Conviene algunas veces administrar
en el intérvalo del _acónito_ varias dósis de un medicamento cuya accion
es análoga á la suya en la enfermedad que se trate, como la _belladona_,
la _manzanilla_, la _pulsatila_. En las exacerbaciones agudas de las
flegmasías crónicas y en el período subagudo de ciertas fiebres de larga
duracion, la alternacion del _acónito_ y del _azufre_ produce escelentes
resultados. El tipo de la accion benéfica del _acónito_ es la fiebre
inflamatoria: este medicamento la modifica prontamente por una reaccion
seguida de sudor, de calma y de un sueño reparador.
Jamás se verá el médico obligado á elevar la dósis mas allá de 10 ó 12
gotas de la tintura en 6 onzas de agua para todo el dia. La dósis comun,
en la fiebre y la amigdalitis por ejemplo, es de 3 á 4 gotas de la
primera atenuacion diluidas en agua. En las neuralgias ú otras
afecciones muy propias del _acónito_, no se debe bajar de la tercera
atenuacion.
AGARICO MOSQUEADO (AGARICUS MUSCARIUS).
§ I.--Historia.
Familia de los hongos y de la criptogamia de Linneo, de la que se
conocen algunas centenas de especies de _agáricos_, si bien solo nos
ocuparémos del _agárico[17] mosqueado_ ó _pintado_ ú _hongo carmesí_, y
de cuya sustancia activa nada dicen los terapeutistas. Murray[18] sin
embargo ha manifestado el uso que se ha hecho de él en ciertas
induraciones linfáticas de las amígdalas, en las manchas de la córnea,
las úlceras callosas, los temblores musculares y la epilepsia.
Aunque el _agárico moscado_ tiene en su patogenesia varios síntomas que
es preciso separar, como los suministrados por ejemplo por un dartroso,
esperiencias recientes hacen á este medicamento recomendable por
algunos efectos aun no observados. Estamos distantes de atribuirle
propiedades reales contra estados diatésicos y herpéticos como algunos
autores creen, pues este medicamento no parece que tiene una influencia
constante sobre la nutricion.
Pocos medicamentos ofrecen, como el _agárico_, síntomas accesorios
insignificantes ó de valor dudoso, porque son pocos los que tienen una
accion mas completamente limitada á la esfera nerviosa. Inútil es, pues,
buscar en él otros síntomas nerviosos que los llamados por nosotros
esenciales, opuestos á los que resultan de las fiebres graves y otras
perturbaciones y que denominamos consecutivos ó sintomáticos. Menos aun
se hallan indicios que anuncien una lesion de los tejidos y una
alteracion de los líquidos. En cuanto á los síntomas sanguíneos y
gástricos, el valor se deduce de su accion eminentemente nerviosa. No se
puede dar á tales síntomas del _agárico_ la misma importancia que á los
suministrados por el _acónito_ ó la _nuez vómica_, al menos en la misma
categoría. La apreciacion del carácter dominante de un medicamento
indica el valor de los síntomas que de él se separan.
§ II.--Efectos fisiológicos.
La exaltacion intelectual y física, el delirio y el furor, son efectos
inmediatos del _agárico_ á dósis elevadas; son efectos tóxicos tales
como los buscan ciertas poblaciones del Norte que le comen para
proporcionarse cierta especie de embriaguez, como los orientales toman
el _haschisch_ y fuman el _opium_. Bajo este aspecto, la analogía del
_agárico_ con el _opio_ es notable, pues se eleva hasta los efectos de
entorpecimiento y asténicos que tanto abundan en otros. Pero hay la
diferencia que estos efectos, en el _opio_, son producidos por
congestiones y éstasis sanguíneos, mientras que en el _agárico_ dependen
de una lesion simple de la sensibilidad y contractilidad, en lo que son
antagonistas estos dos medicamentos, siendo el _agárico_ mas análogo á
_belladona_ por sus efectos sobre el encéfalo.
Este medicamento parece tener una accion electiva limitada al sistema
nervioso general, pues el circulatorio y la vida vegetativa están como
sustraidos de su influencia, ó deprimidos mas bien. Este carácter de
astenia de los fenómenos nerviosos se estiende á todas las
modificaciones del organismo y da al _agárico_ un sello especial que
rara vez se ve tan marcado en otros medicamentos.
Todos los síntomas del pulso se refieren á su pequeñez, su debilidad, su
fácil depresion; así es que se le observa muy pequeño, muy lento,
filiforme, y aun cuando una causa escitante le acelere, no por eso se
hace mas fuerte. La intermitencia es otro carácter del _agárico_; el
pulso es pequeño, desigual, intermitente, falta una pulsacion despues de
la 10.ª, 30.ª ó 40.ª: hé aquí por cierto un pulso eminentemente
asténico, sin que su carácter deje por lo tanto de ser nervioso.
Dos síntomas solamente indican un aumento de calor, aunque desigual; las
mejillas están quemantes y las manos frias; el calor dura poco tiempo, y
solo tiene lugar en la cama; los calosfríos y sensaciones de frio de
toda especie preceden, y generalmente no son precursores mas que de
espasmos. El frio es casi siempre irregular, y se reproduce por poco que
se descubra ó impresione el aire; la sensacion de frio es á veces
interior y acompaña con frecuencia á los dolores de cabeza y de otras
partes. El sudor febril es nulo, ó solo se le observa por la noche en la
cama, ó como un signo de debilidad despues del cóito, del paseo, ó algun
otro ejercicio corporal.
La falta de memoria, la inaptitud á toda aplicacion, la apatía, una
alegría tonta, una locuacidad sin objeto, un delirio que parece el
último término de la fatiga ó de la instabilidad, ó bien la
indiferencia, la taciturnidad, el abatimiento, la tristeza y el mal
humor, anuncian para el cerebro, no la actividad, sino un estado pasivo
que se ve en la somnolencia y el sueño profundo, dos síntomas referidos
varias veces á propósito de espresar los efectos de la fatiga física y
moral, muscular y nerviosa; la inquietud que se esperimenta en las
piernas y que retarda ó altera el sueño, es circunstancia
característica. El sueño, en fin, no es reparacion de las fuerzas, sino
una tregua incompleta de la irritabilidad, porque es con frecuencia
interrumpida ó agitada por inquietudes, sueños penosos é intranquilos,
siendo preciso hacerse violencia para salir de la cama y tardando mucho
en poderlo efectuar.
Los males de la cabeza no tienen nada de agudos; son dolores sordos,
presivos, como de estremecimiento y adormecimiento; la cabeza está
atontada, pesada y con sensacion como de vacío; hay vértigos acompañados
de distintas circunstancias; se esperimenta dificultad para ver, se
vacila; pero un esfuerzo de la inteligencia, un acto de la voluntad,
tonifican el cerebro y hacen cesar el vértigo; tambien se le hace cesar
girando rápidamente la cabeza, movimiento que acumula mayor cantidad de
sangre.
Los globos oculares están igualmente exentos de dolores; los numerosos
síntomas que suministran, se reducen á prurito, estremecimientos y
presion: esta última es la mas frecuente; la frotacion los calma, aunque
lo realiza mejor la accion del vino y el calor de la cama. Poca ó
ninguna falta nos hacian estas circunstancias para creerlos procedentes
de la debilidad, del mismo modo que algunos fenómenos convulsivos, tales
como los ojos giran en su órbita, los globos se dirigen hácia arriba. En
fin, todos los síntomas de la vision denotan la astenia, como se ve por
el oscurecimiento de la vista, por las manchas en el campo de la vision;
los objetos palidecen ó aparecen cubiertos de una tela de araña, de una
nube; la vista es débil, se ven los objetos duplicados; este es el único
síntoma de ambliopia, así como se consigna otro de miopia que es el de
ser necesario aproximar los objetos para verlos distintamente. En la
audicion notamos, el zumbido, una especie de tintineo al aire libre y un
ruido de glu-glu, parecido al que produce el agua ó vino al salir de una
botella.
Todos los síntomas que acabamos de referir escluyen la idea de una
intervencion activa del corazon. Lo mismo sucede con los que presentan
los órganos digestivos siguientes: dolores y punzadas en el ombligo,
hipocondrios, estómago; cólicos, retortijones, tenesmo sin síntomas
congestivos, flatuosidades con borborigmos, tension, timpanitis; la
lengua está como picoteada en su punta, algo corroida, y presenta capas
de diferente aspecto; el epitelio parece á veces algo levantado en
distintos puntos de la boca, y hay dolor.
Las funciones genitales están asténicas; hay erecciones sin deseos
venéreos; se presentan por la noche, á causa probablemente de la
escitacion que produce la plenitud de la vejiga; si se tienen deseos al
cóito, no hay ereccion, ó se carece de sensacion voluptuosa en el acto.
La eyaculacion seminal es tardía y seguida de debilidad, de fatiga, de
postracion, de sudor abundante; las poluciones nocturnas se presentan
sin ensueños lascivos; y si en la mujer se observa una menstruacion mas
abundante, la evacuacion no va acompañada de sensacion alguna incómoda,
de síntoma alguno de congestion. Los síntomas del aparato urinario no
anuncian flegmasía alguna, pues si el tenesmo, por algunas
circunstancias, podria hacer creer en una afeccion de la próstata, el
carácter bien conocido del medicamento conduce á buscar su orígen en
alguna estrechez ó estado espasmódico.
La cavidad torácica nos presenta sensaciones variadas, sin dolores
vivos; las punzadas sordas, los estremecimientos, las constricciones y
opresiones, son las mas ordinarias y comunes, y los dolores lancinantes
detrás del esternon y en algunos puntos del pulmon, son fugaces. La
sensacion de ahogo ó de opresion domina entre los síntomas suministrados
por el corazon; si hay algunas punzadas y pulsaciones un poco mas
fuertes, carecen de calor y solo ofrecen un carácter nervioso.
Los síntomas relativos á los sistemas nervioso y muscular son numerosos
á contar desde el dolor vivo hasta la debilidad paralítica, último
término del dolor y del espasmo, y resultado infalible del agotamiento
de las fuerzas nerviosas.
En la cabeza existen los síntomas siguientes: dolores tirantes,
presivos, sensacion de un clavo sobre el parietal, punzadas,
dislaceraciones por accesos, prurito, frio glacial en la sutura coronal
que se estiende é invade la frente, contracciones y temblores distintos
de los párpados que se cierran y se abren con dificultad, sensacion de
ardor en los ángulos de los ojos, punzadas en las mejillas y los
maxilares, contracciones espasmódicas de los maséteros, odontalgia que
se limita á una sensacion de prolongacion de los dientes ó un dolor
corrosivo de los molares con pulsacion y dislaceraciones, con dentera de
los incisivos inferiores.
Los músculos lumbares, los del dorso y de la nuca son el sitio de
sacudidas espasmódicas, de dolores generalmente dislacerantes y de
sensaciones de presion, de cansancio, de debilidad, de rigidez. Estos
síntomas son bastante numerosos y variados para simular una afeccion de
la médula espinal. Las mismas sensaciones se hallan en los miembros
superiores é inferiores con síntomas de parálisis: debilidad, laxitud,
temblor, movimientos irregulares, adormecimiento, vacilacion, frio,
sensacion de quemadura, dolor paralizante y aun calambre en el pié. El
calambre está aislado en medio de una multitud de otros síntomas
neurálgicos.
Para establecer exactamente la esfera de accion del _agárico_, nos falta
indicar las modificaciones que induce en los tejidos y las secreciones.
El ojo está seco; hay prurito en los oidos y algunos granos en la parte
posterior del pabellon. El prurito y cosquilleo se observan en la nariz
y en las narices; hay alguna irritacion en el interior, sequedad,
romadizo, coriza y aun coriza fluente; sale de la nariz, por gotas un
humor parecido al agua clara; estornudos frecuentes, y el olfato que en
el coriza catarral está embotado, en el _agárico_ está exaltado. El
prurito es un síntoma muy comun en este medicamento, sin que, como es
natural, se observe erupcion alguna, á cuyo síntoma debemos reunir
tambien los pinchazos como por alfileres en el menton. Al estado de las
encías hinchadas, dolorosas y sangrantes, es preciso agregar el punteado
y erosion de la lengua, las aftas observadas cerca del frenillo, la
salivacion abundante y la sensacion de acorchamiento en toda la boca. La
sed es mas pronunciada que el apetito; las náuseas y los vómitos parecen
depender, como los cólicos, de la flatulencia y de un estado nervioso y
atónico; el tenesmo y las deposiciones suceden á los retortijones; las
deposiciones son al principio blandas ó como rizadas, y la primera parte
escrementicia es la que tiene generalmente el carácter normal. Las
deposiciones diarréicas van siempre acompañadas de dolores y emision de
gases. El ano es el sitio de hormigueo, comezon y prurito, sin otro
síntoma; no se ha observado variacion alguna en las orinas, así en su
cantidad como en su calidad; y el prurito voluptuoso del pubis, del
pene, del prepucio y de la vulva, es un síntoma aislado como el de la
uretra y del escroto, é igualmente que el flujo de un moco viscoso por
el canal de la uretra.
La laringe y el pecho ofrecen pocos síntomas: la tos es seca y
espasmódica, provocada por un cosquilleo en los bronquios: los síntomas
relativos á la respiracion son poco numerosos y puramente nerviosos.
Se sienten algunos pruritos, hasta quemantes, sobre la pared torácica,
un grano en el pezon izquierdo y un dolor de escoriacion en varios
puntos. Se observa el prurito en el dorso y en el brazo; vesículas que
escuecen y corroen, y algunos granos en esta última parte. Los mismos
granos, semejantes en los pequeños á los de mijo é inflamados, se
observan en el dorso de la mano izquierda. La eminencia tenar, el
índice, la tuberosidad isquiática, las piernas, el dorso del pié y sus
dedos, son tambien el sitio de algunos pruritos. Los esperimentadores no
mencionan mas que un forúnculo en la nalga derecha, y una erupcion
miliar, blanquecina, seguida de descamacion, en la pierna izquierda, y
que produce una comezon que obliga á rascarse.
Hemos indicado los síntomas de la esfera vegetativa, no porque los
creamos de gran valor en sí mismos, sino para confirmar su naturaleza
asténica. Verdad es que en la esperimentacion pura no se puede obtener
mas que los rudimentos de la accion de los medicamentos sobre los
tejidos, pero lo mismo sucede con el _agárico_, y sus síntomas no pueden
tener la misma significacion que los de otros medicamentos de accion
electiva sobre la piel.
La astenia y la nerviosidad constituyen, segun lo que se acaba de ver,
el carácter fundamental de la accion del _agárico_. Así pues, los
dolores que presentan los músculos ó los tejidos blancos, lejos de
observarse en ellos fijeza, hinchazon y rubicundez, es la debilidad y la
instabilidad lo que domina. Hay dolores simultáneos en partes separadas,
ó bien que se cruzan de un lado del cuerpo al otro y de arriba á abajo;
algunos se desarrollan en la inmovilidad, ó se agravan, ó vice-versa, se
alivian con el movimiento, la impresion del aire frio: los síntomas,
vértigos y convulsiones, se declaran por accesos mas ó menos frecuentes;
pero todo esto no basta para hallar relaciones entre los síntomas y los
ataques de epilepsia, aun cuando se admita como auténtico el síntoma de
un poco de espuma en las comisuras de los labios.
Dirémos para terminar este asunto que pocos medicamentos tienen una
accion continua, y que cuanto mas se limita su accion á la esfera
nerviosa, tanto mas intermitente es en los fenómenos neurálgicos y
espasmódicos. Esta irregularidad, este ritmo de la accion medicamentosa
es fecundo en indicaciones terapéuticas. Hay igualmente pocas
enfermedades, especialmente nerviosas, que sean continuas, pues como en
los efectos de los medicamentos, las afecciones invaden por la tarde,
por la mañana, por la noche, ó aumentan de intensidad á ciertas horas.
Hé aquí caractéres no menos importantes que los resultantes de la
agravacion ó mejoría producidas por el calor de la cama ó el frio, por
el reposo ó el movimiento, por el agua fria ó caliente, etc. Los
prácticos saben muy bien que estos caractéres tienen mas importancia que
los que emanan de la forma lancinante, tirante, dislacerante, etc., de
los dolores que generalmente son tan distintos en cada medicamento.
La fisonomía general, el carácter esencial y fundamental del _agárico_
está en su accion nerviosa y en la astenia. La actividad del mismo
corazon se debilita: este órgano no se exalta ó es muy accidental el que
se verifique; y si bien hay que reconocer alguna reaccion en la accion
del medicamento, su fiebre no difiere de sus movimientos de calor y
sudor, que están en relacion del estímulo de una emocion viva, ó que
sobrevienen por un ejercicio, aunque sea moderado, en personas
nerviosas, debilitadas y casi desprovistas de calor vital. El _agárico_,
en efecto, corresponde muy bien á las constituciones nerviosas,
debilitadas, ya presenten cierta gordura con abultamiento ó palidez y
aspecto enfermizo, ya sean demacradas y de fibra seca: en uno y otro
caso, el eretismo es una escepcion; la versatilidad nerviosa y la
debilidad constante, hereditaria en los unos ó adquirida por escesos
venéreos en otros, los temblores convulsivos y los sudores debilitantes
son habituales, así como la debilidad muscular y visual, los desbarates
de vientre, las palpitaciones, los vértigos, la somnolencia por el dia,
los ensueños fatigosos por la noche, la flojedad.
El moral está en armonía con el estado orgánico: estas personas huyen de
la conversacion, son indolentes, inconstantes, y descontentos del
presente, se arrojan al porvenir por el poetismo y el gusto á las
profecías; tienen un sueño ligero, interrumpido con frecuencia, y desde
este estado enfermizo llegan basta la manía, á accesos de furor, de
opresion y palpitaciones, á accesos epileptiformes, á neuropatías, á
cierto embrutecimiento. La sensibilidad del cuero cabelludo; el latido
en el vértice de la cabeza, las dislaceraciones lancinantes en el
occipucio y sienes, los sudores por debilidad, sobre todo en las partes
superiores y en el pecho; la rubicundez é inyeccion momentáneas de la
cara, el lagrimeo y los bostezos son mas que suficientes para establecer
una relacion terapéutica entre los efectos del _agárico_ y los síntomas
producidos por los accesos venéreos y el funesto vicio del onanismo,
vicio que desarrolla en los órganos de la generacion los mismos efectos
que el _agárico_.
§ III.--Efectos terapéuticos.
Las enfermedades, como la ambliopia amaurótica, la odontalgia, los
dolores osteócopos, los espasmos clónicos, los accesos epileptiformes,
las gastralgias y gastro-atonías con sensacion de hambre, las diarreas y
cólicos flatulentos, las neuralgias de la cabeza, del tronco, y el asma
que se cura con _agárico_, deben ser mas valoradas. _Belladona_ es con
frecuencia el medio principal, y el _agárico_ su mejor auxiliar, pero
generalmente á dósis bastante fuertes, si nos es permitido invocar
nuestra propia esperiencia. La _belladona_, _ácido fosfórico_ y algunos
otros contienen al parecer en su patogenesia la esfera de accion del
_agárico_.
Este medicamento está indicado en ciertas cefalalgias con sensacion de
frio en la cabeza, en la hemorragia asténica de las encías, en ciertas
aftas indolentes, en convulsiones sin fijeza, limitadas á algunos
músculos, con agilidad y movimientos fáciles, en ciertas erupciones
pruritosas ó miliares, en el prurito de los dedos de los piés y en los
sabañones de los niños delicados y de personas nerviosas.
Algunos lectores podrán quizá juzgar que hemos dado poca importancia á
este medicamento, pero les dirémos que no obramos así con todos, y que
si lo hacemos con algunos es con el objeto de trazar mejor un estudio
sério de la materia médica y manifestar el que hemos seguido.
=Dósis.=--El _agárico mosqueado_ se administra bajo la forma de tintura ó
alcoholado. Es uno de los medicamentos que mas fácilmente se atenúan y
dividen. La dósis que preferimos es una gota de la primera atenuacion
hasta 5 ó 10 de la tintura en una pocion de 150 gramos, para tomar á
cucharadas en las veinticuatro horas.
ALOES (ALOE GUMMI).
§ I.--Historia.
El _aloes_ es un jugo resinoso de una planta de la familia de las
liliáceas, de Jussieu, y de la hexandria monoginia, de Linneo. Este
medicamento es uno de los empleados antiguamente como purgante.
Hahnemann y sus discípulos investigaron sus efectos especiales y
dinámicos en el curso de sus esperimentaciones y las apuntaron como vía
de nuevas aplicaciones. Los efectos del _aloes_ han sido aceptados por
Mr. Trousseau[19], pero evita el citarle, como lo hace siempre, por no
rendir homenaje á los trabajos del sabio reformador de la materia
médica.
§ II.--Efectos fisiológicos.
El _aloes_ llama la atencion del práctico por su accion congestiva sobre
el sistema venoso en general y el de la vena porta en particular, como
lo prueban los dolores cólicos, las deposiciones sanguinolentas y el
calor del bajo-vientre que acostumbra provocar. En la práctica se
observa que es muy conveniente á los temperamentos melancólicos,
venosos, con constitucion gastada por los abusos de la mesa. Corresponde
principalmente al sexo femenino ó al hombre en la edad madura y en la
vejez. No limita su influencia al abdómen, sino que la estiende al
pecho, á la cabeza, á todo el sistema venoso, á las membranas mucosas
que se engrasan, toman un color mas oscuro y pierden su tonicidad.
Los síntomas del _aloes_ son: tosecilla seca, eructos frecuentes, gases
fétidos, apetito irregular, sed, estreñimiento ó deposiciones diarréicas
y disentéricas con ardor pruritoso en el ano y cólicos; las orinas son
escasas, ardorosas, sucias; hay á veces tenesmo, escitacion irritativa
de los órganos genitales, sensacion de plenitud en el bajo-vientre,
diminucion del flujo menstrual con cólicos y tenesmo uterino, ó aumento
de las reglas en mujeres débiles; las venas subcutáneas están
abultadas; la piel es terrosa, seca, y se agrieta fácilmente; las
cavidades esplánicas, sobre todo el abdómen, son el sitio de dolores
tensivos, de latidos, de una sensacion de calor incómodo. La region
hepática está con frecuencia timpanizada, tirante, caliente; el enfermo
esperimenta dolores agudos, incomodidades, angustias, y la cabeza misma
no está exenta de síntomas congestivos con sensacion de una barra ó peso
en la base del cráneo.
§ III.--Efectos terapéuticos.
El _aloes_ produce, segun resulta de sus efectos fisiológicos, una
actividad, una plenitud venosa, que sus indicaciones están claramente
limitadas á los casos morbosos caracterizados por esta venosidad, lo
cual esplica el por qué, á pesar de las recomendaciones de los
terapeutistas, la administracion del _aloes_ no determina los
hemorróides, si bien molesta con frecuencia al bajo-vientre: esto
esplica tambien cómo este medicamento, dado para libertar al cerebro de
congestiones crónicas, segun los consejos de la rutina, hace á estas
mismas congestiones mas tenaces y agrega fenómenos mas graves, como la
hipocondría y los éstasis venosos abdominales.
Preciso es, para utilizar las propiedades del _aloes_ y obtener felices
resultados, administrarle á dósis débiles, si bien con cierta
continuidad algunas veces. Es utilísimo en las plétoras de la cabeza,
del pecho, del abdómen, cuando dependen de un raptus sanguíneo que tenga
su punto de partida del sistema de la vena porta. Se le emplea con
ventaja en todos los accidentes congestivos debidos al molimen
hemorroidal incompleto, abortado, suprimido, y tambien al molimen
catamenial en las mismas circunstancias. Generalmente en estos casos el
sistema venoso de todo el organismo y el del abdómen en particular, han
sido muy escitados por causas como la buena mesa, la vida sedentaria y
la edad madura, causas que tienden á exagerar la accion de este sistema,
dilatando sus vasos por congestiones y éstasis frecuentemente repetidos,
y que se estienden á otras cavidades y á otros órganos, ya por simpatía,
ya por las leyes de la fluxion.
Las enfermedades que dependen de este estado de cosas, son aun propias
del _aloes_, como algunas palpitaciones, embarazos gástricos,
infartaciones del hígado y la diarrea biliosa. En todos estos casos la
indicacion del _aloes_ se saca de los síntomas concomitantes enumerados
entre los efectos fisiológicos.
=Dósis.=--En las dósis débiles, por ejemplo, una gota, mas ó menos, de la
tintura, son en las que se hallan los efectos mas especiales y útiles
del _aloes_. Dada esta dósis en agua por pequeñas fracciones, modifica
la vitalidad y disipa las congestiones y los éstasis venosos, mientras
que las dósis elevadas les agravan siempre. La derivacion ejercida por
las dósis de la misma sustancia, como 10 ó 20 centígramos de una vez, si
alivian momentáneamente, perjudican algun tiempo despues, por la
exageracion del estado venoso y por una escitacion anormal de la mucosa
recto-anal que puede simular algunas veces las hemorróides, pero que se
limita ordinariamente á desarrollar la diátesis; y que crea fenómenos
sérios á medida que se desarrollan los efectos del medicamento.
ALÚMINA (ALUMINA.--ARGILLA).
§ I.--Historia.
Se estrae la _alúmina_ del alumbre por medio del amoníaco segun los
procedimientos indicados en la farmacopea. El precipitado obtenido es la
_alúmina_ pura, ú óxido de aluminio.
Este medicamento, desconocido hasta hace poco, ha sido empleado
primeramente en Alemania. Hahnemann hizo de él un objeto de sus estudios
y le introdujo en la materia médica. Debemos sin embargo citar al
profesor Ficinus, en Dresde, y á los doctores Wesse y Sciler que le han
recomendado en las diarreas y disenterías rebeldes.
La mayor parte de los autores modernos guardan silencio sobre la
_alúmina_, pero los que deseosos de seguir los progresos de la
terapéutica, hacen mencion de este medicamento, están acordes sobre la
naturaleza eminentemente crónica de su accion y de sus efectos mas
especiales. El doctor Teste[20] está sobre esto muy esplícito, y los que
dan á la _alúmina_ alguna importancia en el tratamiento de las
enfermedades agudas, solo han procedido por ideas teóricas. Aislan los
grupos de síntomas que demuestran alguna agudeza, de otros grupos á que
están unidos y de los cuales dependen, y que revelan una lesion profunda
de la vitalidad en el sentido de la atonía, así como una falta de
plasticidad, en lo cual este medicamento es opuesto á la _thuya_ y al
_carbonato de cal_, cuya accion electiva se ejerce en la misma esfera,
pero exagerando la fuerza plástica ó determinando su aberracion.
§ II.--Efectos fisiológicos.
La accion de la _alúmina_ produce á la larga una diátesis asténica que
no solo escluye el eretismo como elemento esencial, sino que le encadena
y evita. Los accidentes febriles que figuran en esta diátesis, solo son
tendencias del organismo para proporcionar al sistema nervioso
ganglionar el grado de actividad que ha perdido, porque la _alúmina_
obra particularmente sobre este sistema, y sus estados febriles sugieren
la idea de una fiebre lenta, especie de fiebre regeneradora que produce
sus mas grandes modificaciones en la esfera vegetativa, en la
plasticidad. Los mismos dolores y los fenómenos de la sensibilidad ponen
de manifiesto la afeccion del sistema nervioso de la vida de relacion,
al no presentar los caractéres de la esencialidad, y al referirse en
general á la afeccion de los órganos de la vida animal, resultando que
no puede asignarse á ningun grupo de síntomas un estado agudo
suficientemente caracterizado. Este carácter de la _alúmina_ emana del
conjunto de sus síntomas y está además apoyado por la clínica.
Otro carácter que se debe consignar, es el que consiste en la
disposicion particular de la piel á lesiones, que asténicas en un
principio, no dejan de acompañarlas algunos fenómenos de irritacion, si
bien estos aceleran el movimiento de descomposicion y no el de
restauracion: esta exaltacion de la fuerza de descomposicion y de
eliminacion quizá no sea debida mas que á el processus plástico, lo cual
esplicaria tambien la falta de colecciones serosas, de exudaciones y de
hipertrofias, entre los fenómenos atribuidos á la _alúmina_. En este
sentido y bajo su influencia, es como se manifiestan las afecciones de
las membranas mucosas.
Los fenómenos simpáticos generales son con principalidad nerviosos; la
misma escitacion sanguínea está subordinada á aquellos, y estos
fenómenos arrancan de un estado de debilidad y de discrasia
correspondientes á las lesiones producidas por un vicio, como el
herpetismo, que obra en la profundidad de los tejidos, sobre la vida
vegetativa y sobre el conjunto de las membranas mucosas. Lógico es
pensar, y los hechos lo prueban superabundantemente, que los diversos
vírus ó miasmas crónicos que atacan al organismo, afectan diversas
formas en los distintos períodos de sus evoluciones, es decir, que se
manifiestan en la piel, en los gánglios linfáticos y las glándulas, en
los huesos y los órganos parenquimatosos, sobre las membranas mucosas y
en las misteriosas vías de la nutricion; que vuelven á la piel ó á los
órganos anteriormente afectados por ellos, modificándose en su espresion
fenomenal; y que en estos diversos estados, bajo las diferentes formas,
todos estos vírus ó miasmas, inclusa la misma sífilis, pueden merecer
los epítetos de primario, secundario, terciario, quaternario, segun el
aparato orgánico que afecten en una época dada de su marcha invasora.
Pero esta marcha es tanto mas oculta, y dificulta tanto mas conocer la
causa del mal, cuanto mas se generaliza este por una propagacion
creciente, y á medida que, partiendo de un órgano ó aparato orgánico
determinado, penetra sucesivamente en todos, y concluye por fijarse,
confundiéndose con los hábitos funcionales y vitales, con sus
propiedades convertidas en menos refractarias ó vivas, pero no por eso
menos perniciosas.
Combatido el organismo por tantas y tan funestas causas, puede sufrir
distintas alteraciones que correspondan á la competencia de diversos
medicamentos. La _alúmina_ reclama los casos en que no haya que deplorar
lesiones orgánicas internas, sino los en que la vitalidad esté
disminuida, y en los que falten ciertos materiales necesarios á la
nutricion del sistema cutáneo y de sus accesorios; lo cual esplica el
que la piel esté dispuesta á varias lesiones que tienden á estenderse
por la carencia de jugos reparadores, y que las uñas sean frágiles y que
los cabellos se sequen y se caigan.
Hay pocos medicamentos, cuyos síntomas morales exijan una apropiacion
tan exacta á los de la enfermedad, y cuyo conjunto de síntomas mejor
caracterice su accion general sobre la economía, como la _alúmina_. Las
facultades mentales están decaídas, la inteligencia apática, versátil;
la memoria es débil, el humor variable, y con mas frecuencia importuno é
irascible; muchas veces hay ansiedad ó indecision, que es el carácter
moral de las personas que hace mucho tiempo padecen ó que están
sometidas á la instabilidad de una salud cada dia mas alterada, y
entregadas á las dudas de su restablecimiento. Y si á pesar de sus
temores exagerados, de su ineptitud á todo trabajo y de su decaimiento
moral, hay á veces momentos lúcidos de actividad intelectual, es para
hacer despues mas penosa su vuelta al estado anterior y para mas
lamentarse de su impotencia.
Las funciones de la vision y de la audicion están en armonía con este
estado, pues se observan alteraciones varias, debilidad de la vista,
estremecimiento y centelleo en el campo de la vision; tendencia á
llevarse la mano para separar moscas y telas blancas que revolotean; se
ve un círculo alrededor de la luz, y los objetos aparecen amarillos; en
el oido hay zumbidos, ruidos como de campanas, silbidos, ó de otra voz
que no es la suya.
Entre los síntomas que confirman la influencia de la _alúmina_ en el
sistema circulatorio, es el de un frio interno que se espresa por
calosfríos y que persiste á pesar del calor esterior, que generalmente
es parcial y limitado á las estremidades, aunque en ocasiones recorre
todo el cuerpo. Los piés y manos están temblorosas y heladas, pero no
azuladas; no hay sed, pero sí existe, como en todas las discrasias que
alteran profundamente la economía, una gran sensibilidad al frio, frio
que penosamente se corrige en la cama, pero que solo con esta
circunstancia se mejora. Además, el movimiento aumenta el frio, y parece
que cada esfuerzo obra disminuyendo la suma de fuerzas radicales.
No es raro que la reaccion se límite al desarrollo de calor en las
estremidades y la cara con dolores congestivos en la cabeza, vértigos,
palpitaciones, incomodidades y rubicundez oscura de las mejillas. El
calor y el orgasmo tampoco son generales, y los calosfríos alternan con
el calor, el cual rara vez es universal, ni interno á la par que
esterno; pero va acompañado de escitacion sanguínea y abatimiento, si
bien no tiene constancia ni gran duracion y que la sed no se hace
sentir. Esta fiebre empieza ordinariamente por la tarde, durante el frio
fisiológico de la digestion, y afecta el tipo tercianario.
Al asignar á esta fiebrecilla muchos síntomas del pecho y de las
vísceras abdominales, se la aproxima naturalmente á la fiebre héctica, ó
mas bien, á esa fiebre completamente nerviosa, remitente, cuya
existencia escluye las lesiones orgánicas y que es el resultado de una
discrasia generalmente herpética, de una caquexia que puede denominarse
_mucosa_ por el carácter particular que la dan las alteraciones de las
membranas mucosas y la alteracion de los jugos escretados por ellas.
La falta de calor vital demuestra la debilidad orgánica y la poca
actividad del processus plástico. El sugeto es friolero, y tiene frio
aun cuando en distintos sitios siente calor. La debilidad de la vista y
del oido se observa en los otros sentidos, en particular en el del
gusto; sus sensaciones varian mucho, pues esperimenta sabor amargo,
ácre, dulzoso, mucoso, insípido; el apetito no es menos variable; hay
repugnancia á los alimentos, y siente la necesidad de tomarlos, y aun
hambre y vacuidad del estómago.
La mayor parte de las neuralgias son congestivas, pero en un organismo
debilitado, en el que la sangre no está enérgicamente dirigida por la
tonicidad de la fibra; la rubicundez limitada de la cara, en la que se
reflejan los sufrimientos del sistema ganglionar, tiene el mismo orígen,
y los capilares ejercen una influencia pasiva.
Los dolores vivos, aunque esten acompañados de calor y ardor, no tienen
nada de inflamatorios. En general, los dolores, las punzadas en la
cabeza y otras partes aumentan en la accion de bajarse y de comer; y por
una razon directamente opuesta á los mismos efectos que se observan en
el _acónito_, la comida fatiga y el trabajo de la digestion altera la
cabeza. El calor de la cama alivia la mayor parte de los padecimientos,
y, sin embargo, el aire libre produce buen efecto, porque en este estado
la accion de uno y otro tiende á fortificar la fibra. El simple contacto
aumenta el dolor, y la presion fuerte le alivia, porque corrige
momentáneamente la relajacion de los tejidos. La menor cantidad de
bebidas alcohólicas produce pesadez y enerva, y los alimentos escitantes
hacen laboriosa la digestion. En fin, á los dolores sucede pronto el
abatimiento, la debilidad, contracciones espasmódicas, temblores
asténicos, movimientos involuntarios, conmociones de los músculos ó una
grande postracion despues del menor ejercicio ó tan solo por la accion
de hablar y pensar. A estos fenómenos acompañan sensaciones de calor
incómodo, y se complican con otros fenómenos paralíticos, de cuyos
síntomas presenta la _alúmina_ un rudimento.
Los dolores de los dientes no tienen la violencia que se observa en
otros medicamentos: son variados, y la mayor parte irradian á otros
puntos; se estienden al oido, á la sien, á la garganta; aparecen por la
tarde y la noche, se agravan si ya existen; los dientes parece que se
alargan, la masticacion aumenta el dolor, y este parte del fondo del
alvéolo. Al considerar los otros caractéres de la alúmina y el estado de
las encías, se puede admitir una alteracion de la mucosa alveolar,
porque existen alrededor de los dientes ulceraciones semejantes á
pequeñas escrecencias, y porque el resto de las encías está hinchado, da
sangre con facilidad y los dientes mismos están sucios y cubiertos de
mucosidades.
Hay sensacion de arañamiento en la garganta, sequedad de la nariz y de
la boca sin sed, á pesar del calor interno; pero estos fenómenos son
pasajeros, pues habitualmente hay abundancia de saliva y de moco nasal,
que con frecuencia es puriforme. Esto es, en general, lo que ocurre en
las membranas mucosas. La ocular presenta algunos indicios de irritacion
y sequedad, sobre todo por la tarde; pero lo mas natural es que haya
secrecion abundante de lágrimas, aglutinacion de los párpados por un
moco espeso que corre en cierta cantidad, y los ojos están legañosos. La
conjuntiva puede ponerse rubicunda é hinchada sin gran dolor; las
alteraciones de la vista, los orzuelos frecuentes, la caida de las
cejas, la debilidad y la parálisis del párpado superior confirman la
accion asténica del medicamento que obra del mismo modo en el oido. El
órgano del olfato padece igualmente; los escozores, los pruritos y los
estornudos no son mas que el preludio de corizas interminables, ó que se
reproducen por la causa mas pequeña, porque dominan los síntomas del
coriza y de la abundante secrecion nasal. Estas mucosidades pasan con
frecuencia de las fosas nasales á la garganta, observándose al efecto
como una especie de silbido en las mismas y una alteracion de la voz,
que está como ronca, y denota el engruesamiento de la mucosa de la
faringe. Como este estado secretorio es muy pronunciado en la membrana
pituitaria, predispone á los catarros y epistaxis pasivas y abundantes.
La accion de la _alúmina_ en el pecho representa exactamente la
bronquitis en personas que ya la han padecido con frecuencia, y hasta la
tísis mucosa, por lo cual se observa ronquera, diversas sensaciones de
arañamiento que escitan á toser, ruido mucoso en la traquearteria,
opresion, estertor mucoso, tos seca de toda especie, aun la nerviosa y
por accesos, seguida generalmente de espectoracion abundante, sobre todo
por la mañana; el moco escretado se mezcla algunas veces con la saliva y
otras con un poco de sangre; la obstruccion de la mucosa pulmonal
produce además frecuentes opresiones, peso en el pecho y embarazo
congestivo. Punzadas, dolores de escoriacion y otras sensaciones
dolorosas, que podrian referirse al pulmon, no son en este medicamento
mas que un efecto de la afeccion de la mucosa de las vías aéreas ó de
las pleuras.
Los síntomas que surgen de los órganos digestivos, por numerosos que
sean, tienen un carácter de astenia que se revela por gases abundantes
que salen por arriba ó por abajo, ó que producen, cólicos y timpanitis,
con circunstancias en estremo variadas. Se debe notar la falta de
vómito, si bien hay náuseas bajo una multitud de formas. Consignarémos
pues el estado mucoso de la lengua, la saliva mas ó menos espesa y
abundante, la incomodidad, el malestar, la pesadez en el vientre, las
mucosidades que barnizan los escrementos duros ó que constituyen las
deposiciones diarréicas, y, en fin, la inercia de los intestinos que
produce ordinariamente el estreñimiento, aunque las materias fecales no
siempre tengan la forma natural y no sean escasas.
En esto la _alúmina_ está en oposicion directa con la _nuez vómica_;
pues por una accion contraria á la de este último medicamento, las
deposiciones son difíciles, el intestino débil y el recto inerte; la
defecacion se efectúa por los esfuerzos musculares abdominales; el ano
es el sitio de varios pruritos y hormigueos, mas que de sensaciones
dolorosas, que solo se reducen á ligero ardor, á algo de escozor y á
punzadas. Se observan algunos tumores hemorroidales atónicos, con
exudacion mucoso-sanguinolenta ó con flujo de sangre negra, que gota á
gota llega á colorear los escrementos, sin otro dolor que algo de ardor
y pequeñas punzadas.
Los órganos génito-urinarios presentan calor, sequedad, dolores,
debilidad, inercia, irritaciones pasajeras y secreciones aumentadas; la
membrana mucosa, así como la de los labios, párpados y el ano, presenta
un color rojo oscuro que indica la estancacion de sangre venosa en los
capilares. Apenas hay prurito en la uretra ó la vagina, ni aun en el
acto de orinar ó con la leucorrea. Esta es abundante y de consistencia,
con color muy vario, pero generalmente es serosa y acre; las reglas son
escasas ó suprimidas, y aun cuando persistan con abundancia, hay laxitud
y padecimientos que dan á este flujo un carácter pasivo.
Los síntomas de las membranas serosas son pocos y sin carácter
particular, pues estos órganos no parecen atacados por la _alúmina_, y
ya hemos consignado que las colecciones serosas no son de su dominio:
todo esto puede servir para establecer sus relaciones con el sistema
exhalante en general y los estados morbosos que le reclaman.
El sistema glandular tampoco parece afectado por la _alúmina_, á no ser
que se le atribuya una ligera amigdalitis, y que algunos fenómenos
abdominales induzcan á creer en la infartacion de las glándulas
mesentéricas; los gánglios linfáticos, en fin, no ofrecen alteracion
alguna. No sucede lo mismo con el sistema cutáneo, en el que se
presentan miliares lentas, nodosidades, tuberosidades indolentes,
vesículas, rágades, dartros hasta crustáceos, con prurito, hormigueo,
rubicundez oscura en las mejillas y punta de la nariz.
La mayor parte de las lesiones cutáneas son exudantes y húmedas. La piel
además tiene disposicion á inflamarse y supurar, sobre todo en las
estremidades, resultando con frecuencia úlceras atónicas muy rebeldes.
Se desarrollan tambien erosiones de un rojo oscuro en las membranas
mucosas esteriores, en la entrada de la vagina, en el prepucio y los
labios, los cuales se hinchan y cubren de vesículas y costras. La
plasticidad está disminuida, falta energía en sus operaciones, pero no
hay aberracion de su tipo, ni degeneraciones é hipertrofias de los
tejidos.
§ III.--Efectos terapéuticos.
Los servicios que puede prestar la _alúmina_ son mas numerosos que lo
que se ha creido, especialmente en enfermedades cuya rebeldía cansa á
los enfermos y á los médicos. Se trata de las leucorreas,
espermatorreas, catarros pulmonal y vesical, diarreas, corizas, que por
su duracion, por la frecuencia de sus recidivas ó por la coincidencia
con convalecencias penosas, son el orígen de mayores indicaciones. Las
membranas mucosas en general tienen un color rojo oscuro en su parte
esterna, y se observan en ella erosiones, tumefacciones, vesículas,
úlceras superficiales, efecto de la laxitud de los tejidos, de una
especie de descomposicion, y con frecuencia de un vicio herpético, por
no decir que es la regla general. La _alúmina_ puede en estos casos
curar los infartos amigdalares, las anginas y las hinchazones mucosas;
su naturaleza es herpética, y por lo menos la cronicidad es el carácter
dominante. Así pues, este medicamento se adapta á la angina herpética,
al herpes de la mucosa vaginal, etc.
En estas circunstancias, la _quina_ y el _arsénico_ pueden agregarse con
ventaja. Sin embargo, el _carbonato de amoníaco_ y el _borax_ tienen mas
analogía con _alúmina_, y por consiguiente obran en el mismo sentido en
un tratamiento de larga duracion. Las dósis mas considerables, pero
siempre perfectamente divididas, son en estos casos de la mayor
utilidad.
Este estado de las mucosas suele existir en las fiebres del mismo
nombre, en su período de decrecimiento y cuando aparentan durar
indefinidamente. En este caso, además de la debilidad muscular y de la
fatiga, por hablar, pensar y por el menor movimiento, hay una multitud
de accidentes neurálgicos ó neuropáticos; palpitaciones, movimientos
fluxionarios abortados que hace que los enfermos lo refieran á la
sangre; afecciones paralíticas en personas que tienen los caractéres de
la _alúmina_, y aun está indicada cuando se presentan algunos síntomas
de irritacion simulando la inflamacion.
El práctico comprende que aun es útil en algunos casos de gastro-atonía
y en varias hemorragias de los viejos y personas debilitadas; en ciertos
casos de gota irregular, aun con irradiaciones á las vísceras, cuando en
el dedo gordo del pié hay dolores y rubicundez lustrosa, indicada entre
los síntomas de la _alúmina_.
El cólico saturnino puede ser tambien de _alúmina_, cuando sea ya
antiguo; igualmente juega en algunas consecuencias sifilíticas cuando
los enfermos han sido mal tratados ó se les ha dado muchos medicamentos,
y si las membranas mucosas están afectadas con preferencia. En todas
estas circunstancias no debe haber tumefacciones sero-subcutáneas, y el
estado moral y físico del enfermo debe reunir la mayor analogía posible
con el cuadro que de este medicamento dejamos trazado.
Muchas enfermedades podrian requerir el uso de _alúmina_ en las mismas
personas, y aun la hernia, de la que este medicamento presenta algunos
síntomas; pero está especialmente indicada en varias erupciones
herpéticas, en las que la vitalidad de la piel parece languidecer y
alterarse su tejido, por una inercia vegetativa, por falta de jugos
reparadores. En estos casos, el prurito, las rubicundeces oscuras,
ciertos sabañones, son modificados ventajosamente por esta sustancia,
del mismo modo que la _ozena_ ó el herpes pituitario si se quiere,
cuando depende de un estado análogo de la mucosa nasal.
La _alúmina_, en fin, es de una utilidad incontestable en las fiebres
lentas con exacerbacion hácia la noche, sin predominio de calor, escepto
las efervescencias de sangre, en fenómenos congestivos irregulares
interrumpidos por calosfríos. Estas fiebres están acompañadas de
debilidad y alteracion de las mucosas en personas reumáticas y
herpéticas que han abusado del régimen vegetal, y en aquellos, en fin,
que presentan un estado general semejante al de la _alúmina_.
=Dósis.=--La _alúmina_ es un medicamento que obra muy bien y desarrolla
sus efectos especiales en un estado de division conveniente y de
atenuacion bastante débil, es decir, á la primera, segunda y tercera
trituracion. La cantidad debe algunas veces elevarse á un gramo por dia
y por dósis. En un gran número de casos han bastado atenuaciones mas
elevadas. Se le administra entonces en agua, mientras que las
trituraciones se toman poniendo la cantidad de polvo sobre la lengua, y
bebiendo despues una cucharada de agua pura.
AMBRA GRISEA (AMBAR GRIS).
§ I.--Historia.
El _ambar gris_ se cree hoy que es el producto de los intestinos de
ciertos cetáceos, y se le considera como una concrecion biliaria; es una
especie de gomo-resina que se prepara con alcohol para el uso en
medicina. Tambien se puede atenuar por trituracion.
Los señores Trousseau y Pidoux colocan al _ambar gris_ en la clase de
los antiespasmódicos con la _valeriana_ y los _éteres_, con el
_alcanfor_ y el _almizcle_. Los antiguos le consideraban como un
medicamento capaz de escitar y fortificar los nervios; Rhassis le daba
una accion especial sobre el corazon, y Abanus sobre el cerebro.
Recientemente Mr. Cloquet ha indicado su eficacia contra las fiebres
atáxicas, las dispepsias nerviosas y los catarros crónicos, y Riviere le
prescribe contra la gastro-atonía. Ha sido mirado generalmente como un
escelente medio para la epilepsia y la hipocondría. Preciso es confesar
que un medicamento cuyas indicaciones se limitan á semejantes
generalidades, bien merece que se le descuide algo y mas hubiera valido
someterle á esperimentaciones formales, como lo ha hecho la nueva
doctrina, especialmente en Alemania y los Estados-Unidos.
§ II.--Efectos fisiológicos.
Este medicamento no afecta lo bastante la vida vegetativa para dar lugar
á lesiones orgánicas, pues si bien desarrolla exantemas, su carácter no
está ni en la cronicidad, ni en la rebeldía. Los exantemas que provoca
se limitan á veces á cosquilleos, pruritos, ardores, ligeras
hinchazones, rubicundeces pasajeras, ya en la piel, ya en las membranas
mucosas. Los exantemas en la piel consisten casi únicamente en granos
rojos, forunculáceos, y en manchas herpéticas furfuráceas. El prurito
ardiente hace pensar en las molestas sensaciones que producirá una
erupcion que se cree inminente.
Los síntomas del _ambar_ van acompañados generalmente de eretismo y de
tension, si bien su limitacion y la astenia constituyen el fondo. La
turgencia sanguínea es rara y puramente accidental; solo se la observa
parcialmente.
Entre las afecciones aliviadas por el _ambar_, se cuentan las neuroses,
en las que se aplicó este medicamento en collares, de la misma manera
exactamente que hoy se aplican las cadenas metálicas. La electricidad
puede con mas razon reclamar estos casos.
El conjunto de fenómenos á los que se da el nombre de fiebre, no son del
dominio de este medicamento; pero corresponde á una especie de
fiebrecilla, de irritacion sanguínea, generalmente nocturna, precedida
de susceptibilidad moral, de ideas molestas, de escitacion de las
facultades intelectuales, que dan lugar á un despecho interior, á
conatos al llanto, á la ansiedad, al abatimiento. El enfermo se agita,
se estira, efectúa el movimiento como para bostezar; su estado se agrava
hácia la noche, no puede dormir; las manos y los piés están helados,
adormecidos, temblorosos; frio interior sin calosfríos, pero con laxitud
y pesadez de cabeza que le fatiga; la cara y las partes genitales se
conservan calientes; tiene apetito y se dispone á satisfacerle. El calor
que sobreviene ni es ácre ni angustioso; ocupa con preferencia la
cabeza, el cuello, las estremidades, y con frecuencia va acompañado de
prurito y de picotazos, sobre todo en los dedos y en las palmas de las
manos. La imaginacion es viva, penetrante, la palabra fácil; pero el
ejercicio abate, enerva. El sudor es algunas veces general y de larga
duracion, acompañado ó seguido de sueño, á no ser que la opresion se
presente al mismo tiempo que un gran calor. Esta fiebrecilla es
provocada por la fatiga, el trabajo mental, la falta de sueño, pero no
por el pesar ú otras causas inmediatamente deprimentes.
Los dolores del _ambar gris_, que son completamente neurálgicos, no
presentan fenómeno alguno congestivo. Dependen de un estado neuropático
anterior, ó simplemente de una sobreescitacion actual del sistema
nervioso; á los vértigos acompañan sensacion de debilidad en el cerebro,
aniquilamiento, incomodidad precordial, calor en el estómago ó calosfrío
interior; la cabeza está como sujeta y apretada; se esperimenta á veces
afluencia de sangre y la cara está pálida; los dolores son tirantes ó
semejantes á los que produciria una saeta. En el intérvalo de los
dolores, así como por efecto de una debilidad consecutiva, hay la
sensacion como si los cabellos se desprendiesen de la cabeza; la memoria
se debilita, la inteligencia es lenta, y la astenia general es casi
continua.
Los fenómenos nerviosos y neurálgicos que se observan en los miembros y
las estremidades, son mucho mas asténicos que los otros. Consisten en
movimientos convulsivos, en calambres, rigideces, pesadez, y mas
especialmente, en adormecimientos y ataques bruscos de parálisis sin
persistencia. La sensacion de tirantez domina en los dolores
superficiales; los de las articulaciones simulan la artritis, y los
internos son presivos y contractivos. Estos caractéres dicen bastante
para apreciar en qué afecciones reumáticas, artríticas, epileptiformes y
paralíticas se ha podido emplear el _ambar gris_, y el partido que se
haya podido sacar en casos de este género.
Los síntomas concernientes á los órganos de los sentidos, espresan el
mismo eretismo, confundido primero con el orgasmo, pero tendiendo
siempre á la debilidad, á la astenia. Los ojos, la nariz y los oidos no
presentan nada de especial; conveniente es consignar que mas bien hay
ardor, sequedad y exhalacion sanguínea, que coriza. A pesar del calor
ácre y de la sequedad, de la sensacion de arañamiento en la boca y
garganta, á pesar de las vesículas y ampollas que se observan, no hay
sed. Tampoco existe salivacion, ni el menor aflujo de saliva, lo cual
está en armonía con el estado de tension y de eretismo que se observa en
los enfermos curados por el _ambar_, ni del mismo modo se presenta
tumefaccion sensible en las amígdalas y garganta, á pesar de algunos
síntomas de angina.
Los síntomas del estómago, tales como flatos, eructaciones ruidosas,
amargor, inflacion del estómago, provocados por los esfuerzos de
espectoracion; las náuseas, regurgitaciones, digestion penosa,
movimientos congestivos en la cabeza durante la digestion, con necesidad
de acostarse por una sensacion de debilidad en el epigastrio, se
manifiestan por la mañana y por la tarde. Se nota tambien pirosis,
espasmos del estómago, tirones que se propagan hasta la cara, y
presiones en los hipocondrios. El vientre está abultado, hay borborigmos
y espulsion de gases que ocasionan con frecuencia dolores y otras
sensaciones penosas. Los dolores cólicos y las deposiciones diarréicas
no son mas características que el estreñimiento; el tenesmo y el cólico
gaseoso lo son más, así como tambien el prurito en el ano, el flujo de
sangre despues de las deposiciones y otros síntomas de hemorróides.
Indicarémos para los órganos génito-urinarios, el aumento de las orinas,
su sedimento oscuro, su mezcla con la sangre, y el ardor en todo el
canal al orinar, y además, leucorrea espesa, por lo comun nocturna,
irritacion vaginal, punzadas y reglas anticipadas; y en el hombre,
prurito violento, ereccion y prurito voluptuoso sin escitacion de las
partes esternas.
El estado de la laringe y del pecho merece mas atencion, y es el orígen
de indicaciones preciosas en las personas nerviosas y de constitucion
delicada, con voz ronca, tos por la noche generalmente; la tos se
presenta algunas veces por accesos de una violencia estraordinaria; su
carácter es espasmódico, sostenido ó escitado por una sensacion de
ardor, de cosquilleo en la laringe que se hace insoportable y se propaga
hasta el estómago; la tos simula á veces á la coqueluche con sensacion
de escoriacion en un punto limitado de la laringe, silbido y aflujo de
saliva á la boca. Hay dolores agudos que atraviesan el pecho y dorso,
espectoracion fácil y sucia, dolores y quebrantamiento, opresion
espasmódica que se disipa comiendo, palpitaciones con palidez de la
cara, sensacion de constriccion del pecho, ansiedad precordial y
bocanadas de calor.
§ III.--Efectos terapéuticos.
Segun el cuadro precedente se puede determinar fácilmente los casos de
espasmos epileptiformes ó efémeros, las neuralgias, las palpitaciones,
los accesos de opresion, las toses convulsivas, sobre todo nocturnas,
las hemorragias y las hemorróides, las dispepsias, la ictericia y las
gastropatías que el _ambar gris_ debe curar. Es un medio muy útil contra
el eretismo febril y el estado nervioso de los tísicos, de las personas
delicadas con piel seca y que la tos fatiga particularmente.
=Dósis.=--En semejantes casos el jarabe de _ambar gris_ ó su tintura,
tomada por gotas en un terron de azúcar, hasta la cantidad de diez á
quince gotas en veinticuatro horas, son dósis convenientes. En la mayor
parte de los otros casos, en aquellos especialmente en que predomina el
elemento nervioso, conviene atenerse á una de las primeras atenuaciones,
por ejemplo, una gota de la tercera dilucion en agua. El jarabe de
_ambar gris_ se prepara magistralmente, segun la necesidad, en la
proporcion de dos á diez gotas de la tintura por onza de jarabe de
azúcar.
AMMONIACUM GUMMI (GOMA AMONÍACO).
§ I.--Historia.
Gomo-resina del _Ferula ammoniacum_, de la familia de las feruláceas,
umbilíferas de Jussieu; se la prepara por trituraciones sucesivas ó por
la disolucion en alcohol (tintura). La _goma amoníaco_ es un medicamento
conocido desde la antigüedad, pero que hoy está casi abandonado. Los
antiguos, en general, utilizaban sus propiedades para las afecciones
catarrales asténicas ó con infarto de las glándulas ó de las vísceras.
En nuestros dias, Mr. Cruveilhier le ha usado en las afecciones
asmáticas.
§ II.--Efectos fisiológicos.
La _goma amoníaco_ posee una accion notable sobre las membranas serosas,
lo cual interesa ya lo bastante para ser indicado; y á esta accion
debemos una gran parte de sus síntomas, y quizá es la causa indirecta de
otros, puesto que parecen ser la espresion de una desarmonía funcional,
una consecuencia. La afeccion del neurilema ejerce probablemente su
influencia.
Todas las articulaciones son el sitio de dolores, de tumefacciones
subagudas; téngase presente, subagudas ó crónicas, que presentan el
cuadro de los padecimientos de ciertas personas afectadas de artritis
irregular ó de reumatismo vago, tenaz. El moral está en armonía con
esta disposicion patológica: mal humor, taciturnidad, repugnancia
universal, incapacidad de pensar: este estado general coincide con una
astenia general.
En la cabeza, las meninges espresan la afeccion por dolores agudos,
dislacerantes, sensaciones de presion, de hinchazon, de embarazo en
diversos puntos, y se observan tambien punzadas en el cuero cabelludo y
prurito. Los ojos se alteran; hay á veces fotofobia, y generalmente
sequedad, presion, ardor, hormigueos. La sequedad de la conjuntiva
existe sin hipersecrecion, mientras que en todas las membranas mucosas
esta secrecion es seguida de flujos mas ó menos abundantes y de
flegmorragia, sobre todo por la nariz y los intestinos. La orina es
abundante.
Los violentos dolores abdominales, los pinchazos, la sensacion de
presion dolorosa en el hipogastrio, pueden referirse al peritóneo, así
como las punzadas en el cordon espermático. La pleura por su parte está
afectada de manera que hace recordar ciertas pleuresías crónicas con
derrame seroso: respiracion angustiosa, elevada, acelerada, opresion,
punzadas en el lado izquierdo, peso hácia el dorso y presion en el
esternon ó en la profundidad del pecho.
Las estremidades y el tronco son el sitio de dolores artríticos y
reumáticos que justifican lo que dejamos dicho. Las articulaciones son
las principalmente afectadas: en algunas, se observa punzadas,
dislaceraciones y aun hinchazon de los dedos de los piés, ardor y
dolores lancinantes en el dedo gordo del pié.
§ III.--Efectos terapéuticos.
Aun cuando este medicamento esté casi abandonado por los modernos, se
debe, sin embargo, confirmar su eficacia en casos análogos á los en que
los antiguos le empleaban, pues la esperimentacion fisiológica apoya
esta asercion. La _goma amoníaco_ está indicada en personas poco
irritables ó sanguíneas, en los viejos, cuando las membranas mucosas son
el punto de la astenia ó hipersecrecion, ó que las serosas padecen de
irritaciones crónicas que han debilitado los tejidos y dispuesto á
derrames y exudaciones serosas. La pleuresía crónica y ciertas
hinchazones articulares de los piés y manos están en este caso, así como
tambien algunas dispepsias, bronquitis y catarros asmáticos ó
flegmorrágicos, diarreas, amauroses, irritaciones de la uretra, de la
vagina, etc., con esceso de secrecion mucoso-purulenta.
=Dósis.=--La _goma amoniaco_, triturada con agua, da una emulsion que
puede emplearse con tanta utilidad como la tintura, á la dósis de 20
gotas: se puede igualmente prescribir varios centígramos. Se administran
las trituraciones á la dósis de 1 á 2 decígramos varias veces al dia.
Pero el práctico verá con sorpresa mejores efectos con dósis mucho
menores, tales como una debilísima fraccion de la tercera atenuacion en
150 gramos de agua.
AMMONIACUM CARBONICUM.--A. MURIATICUM (SUBCARBONATO Y CLORHIDRATO DE
AMONÍACO).
§ I.--Historia.
El _amoníaco_ es un gas tan violento que solo se usa combinado con otros
cuerpos y en estado de sal. Las dos sales mas conocidas y usadas son el
_subcarbonato_ y el _clorhidrato_. En cuanto al amoníaco líquido, que es
agua saturada de _gas amoníaco_, le tratarémos en un apéndice á este
capítulo. Los antiguos conocian las sales de amoníaco, pero rara vez las
usaban solas. Los más se servian de diversas composiciones, tales como
el _espíritu de Minderero_, el _de asta de ciervo_ y la _sal volátil_,
etc. Se considera á las sales de _amoníaco_ como estimulantes,
resolutivas, diuréticas, sudoríficas, y se las usa en casos de infartos
crónicos, de catarro, etc.
Solo hablarémos del _subcarbonato_ y _clorhidrato_ por tener los dos
efectos semejantes, y permitir por lo tanto confundirlos en un mismo
estudio. Despues de Hahnemann se han ocupado muchos autores sobre el
modo de que la ciencia fije sus efectos y propiedades. Preciso es citar
á Hartlaub y Nenning, Wibmer y Ruckert. Huxham cita el caso de un hombre
en el que el uso del _subcarbonato de amoníaco_ desarrolló una afeccion
escorbútica.
§ II.--Efectos fisiológicos.
Tenemos en estas sales una accion que es comun á la de todos los
alcalinos por su carácter fundamental: si, bajo su influencia, la fuerza
plástica no sufre alteraciones que hagan degenerar su tipo y den lugar á
productos nuevos, á escrecencias, á vegetaciones, ni aun á exudaciones
que constituyen falsas membranas, y que no confundimos con las capas
mucosas, ni á exudaciones simples y mucoso-purulentas, la fuerza
plástica se debilita hasta el punto que los elementos orgánicos
presenten una falta de cohesion, una especie de descomposicion
incipiente; la sangre se empobrece, los sólidos se ponen flácidos, los
líquidos se alteran, las fuerzas se debilitan, las membranas mucosas y
serosas se convierten en puntos de secreciones abundantes, el tejido
celular se engruesa y deja distender las células por la serosidad, el
organismo entero está en un estado de atonía y deterioro que puede ser
precedido de cierta turgencia sanguínea con sequedad de las superficies
exhalantes y secretorias, y que le subsigue siempre. El aumento de
secrecion de los riñones, de la piel, de las mucosas, constituye el
período intermedio al estado febril erético y á la infiltracion serosa
de los tejidos, efecto de la defibrinacion de la sangre.
Este estado es el cuadro de los efectos crónicos ó de dósis repetidas de
_subcarbonato_ y _clorhidrato de amoníaco_. La analogía de este cuadro
con el de las personas linfáticas ó de una constitucion sanguínea
alterada por una vida penosa, un mal régimen y una habitacion fria y
húmeda indican claramente el uso de estas sales en tales personas. Pero
como por otra parte sus efectos crónicos son precedidos de algunos
fenómenos de escitacion, se sigue que los sugetos que se hallan en un
estado opuesto al que acabamos de señalar, tienen, habida consideracion
á otras circunstancias de agudeza ó de estacion, condiciones favorables
á la accion de estas sustancias.
En los fenómenos de escitacion es necesario, por consiguiente, reconocer
el predominio de la vida material orgánica sobre la de relacion; de
suerte que las sales de _amoníaco_ están poco indicadas en las personas
nerviosas, inteligentes, vivas, y lo están mas en las que son blandas,
frias ó entregadas á la vida animal. En todos estos casos el moral
presenta la mayor parte de los síntomas ordinarios de las afecciones que
alteran profundamente la vida nutritiva, como la tristeza, la inquietud,
la dificultad de pensar, la aversion al trabajo, la ansiedad y el mal
humor: estas dos últimas disposiciones del espíritu, que se manifiestan
con preferencia en el estado agudo ó febril, y por la tarde, época
natural de la sobreescitacion sanguínea en las fiebres humorales,
catarrales, mucosas, etc., son propias de las _sales de amoníaco_.
=A.= _Estado agudo._--El _carbonato de amoníaco_ tiene en su patogenesia
síntomas de sobreescitacion sanguínea continuos y remitentes, y se los
puede dividir en dos períodos: el de eretismo y de relajacion, ó agudo y
subagudo: el de este medicamento, sin embargo, es mas bien subagudo,
comparado con el de medicamentos francamente piréticos.
El período de eretismo revelado por la esperimentacion pura y por el uso
clínico, dura poco; se espresa por ebulliciones de sangre, aliento
ardoroso con latidos, punzadas en la parte afecta y particularmente en
el cerebro: movimientos fluxionarios pasajeros en los ojos y otros
puntos, generalmente en los principios de las membranas mucosas y en los
órganos de los sentidos; ojos, oidos, nariz, boca, bronquios, ano, y
partes genitales. Estos órganos son el sitio de un orgasmo que se eleva
hasta la tumefaccion, con sequedad, calor, ardor, exudacion sanguínea.
Movimientos semejantes se observan en la piel, en la que se presentan
manchas y placas escarlatinosas, forúnculos, todo con fiebre, y
alternativas de calosfríos y bocanadas de calor. Los síntomas febriles
se manifiestan ó se agravan durante la primera parte de la noche, y
ofrecen una gran variacion del pulso, el cual, unas veces es lleno,
otras blando y otras duro. Pocos estados febriles, como no sea el estado
catarral, producen tanta ansiedad, tanta agitacion, tanta
irritabilidad; tambien se observan intermitencias en la fiebre con
accesos separados por muchos dias, hasta el número de siete.
El _carbonato de amoníaco_ representa con bastante exactitud en su
patogenesia el cuadro de una fiebre mucosa y de la erisipela que
acompaña al estado mucoso, en los linfáticos, frioleros y dispuestos á
las afecciones catarrales, con el aire esterior, la humedad y el frio.
En medio de los diversos síntomas de coriza y aun de angina, el enfermo
arroja un moco sanguinolento y aun sangre pura por una ú otra nariz; los
labios están secos, hendidos, escoriados; la boca de un color rojo
oscuro y ardorosa; hay vesículas, aftas en la lengua, lo cual tiene
lugar en los primeros dias y durante el período de flojedad que se
prolonga indefinidamente; las encías están tumefactas, pálidas ó rojas,
y sangran fácilmente; la faringe está irritada, escoriada y de un color
rojo vivo ú oscuro. Despues de los primeros dias de eretismo, hay
aumento de las secreciones salival y mucosa. Domina el gusto ágrio,
aunque puede ser dulzoso, el aliento es malo, no hay apetito, el
disgusto es continuo, especialmente para la carne y alimentos grasos y
cocidos; la sed varía, si bien suele ser muy pronunciada en los primeros
dias; las náuseas conducen con frecuencia á vómitos mucosos, ágrios; el
epigastrio está caliente, dolorido, es el punto de unas punzadas que se
observan tambien en toda la estension del vientre; hay además una
sensacion de malestar, de constriccion ó de plenitud. Los dolores
cólicos abaten, las deposiciones son escasas con tenesmo, ó diarréicas
con ó sin conatos; la orina es mas bien clara, si bien llega á ser
sanguinolenta algunas veces.
En los casos en que el pecho es el mas comprometido, se observa un ardor
constante, aflujo de sangre, tos seca muy fatigosa acompañada de calor
en la cabeza y varios síntomas de pleuresía y bronquitis intensa.
El período de relajacion se espresa insensiblemente despues de algunos
dias, siendo notable por el restablecimiento de todas las secreciones y
por el incremento de las mismas. Las deposiciones fecales, sin embargo,
continuan siendo sólidas y escasas, ó lo llegan á ser por la
persistencia de una irritacion que se concentra en los órganos
digestivos, y complica ó sostiene el embarazo gástrico. El sudor es
considerable, y tambien un signo esencial de las indicaciones de las
_sales de amoníaco_ en las fiebres mucosas. Necesario es agregar las
frecuentes alternativas de frio ó de impresion de frio; los dolores
contusivos y constrictivos mezclados de punzadas en las cavidades
esplánicas; las orinas muy abundantes, blanquecinas y turbias; ciertas
manchas y erupciones miliares y vesiculosas en la piel y sobre el límite
de las membranas mucosas; el sudor circunscrito á las articulaciones en
fin, síntoma que, unido á otros, hace reconocer cierto grado de orgasmo
en las sinoviales ó membranas serosas articulares. En tal estado, la
cabeza está siempre pesada, dolorida, con vértigos y náuseas, ó presion
sentida ordinariamente de dentro afuera como en la _belladona_.
=B.= _Estado crónico._--Este estado sobreviene poco á poco, despues de una
duracion variable, pero siempre larga, del período precedente. Entonces
la astenia y la inmovilidad de los síntomas dominan, escepto algunas
ocasiones en que la persistencia de la tos, ciertos dolores y el
estreñimiento reproducen la irritabilidad y el eretismo. La cara, sin
embargo, está pálida, hinchada, con una espresion enfermiza; la menor
emocion, el trabajo mental y el de la digestion congestionan el cerebro
con calor y sensacion particular de tension. La piel está pálida y ha
perdido su tonicidad; todos los síntomas que se observan, anuncian una
tendencia á la descomposicion: los ardores y punzadas agudas, las
vesículas llenas de serosidad acre y quemante, los granos que pican y
escuecen despues de rascarse, dejan escoriaciones rebeldes para curarse;
las erupciones miliares, las rubicundeces escarlatinosas, así como los
equímosis ó eritemas pasivos, las escoriaciones entre las piernas, los
granos forunculosos, los orzuelos, hinchazon y esfoliacion de los dedos,
las grietas de los labios, de las manos, que se ponen tumefactas cuando
se las deja colgantes: estos fenómenos de estancacion de los líquidos en
tejidos debilitados son propios del _carbonato de amoníaco_.
Sus dolores espresan la naturaleza de su accion: hay por lo tanto
diversas sensaciones y modificaciones funcionales. En la cabeza, los
dolores no son agudos, pero sí tenaces, pasivos, vertiginosos, con
náuseas, punzadas rápidas, sensacion de vacuidad ó de escoriacion,
síntoma que se repite en otros órganos, tanto al interior como al
esterior: la sensibilidad del cuero cabelludo está aumentada, pero por
un simple predominio de la nerviosidad sobre la sangre; el infarto, si
le hay, es reemplazado por los jugos linfáticos y serosos, y el tejido
se debilita y los cabellos se caen.
La odontalgia se alivia por la aplicacion de paños calientes, y se
agrava por la presion de los dientes de ambas mandíbulas; el dolor pasa
por todos los grados, desde la sensacion de dentera como por ácidos,
hasta violentas dislaceraciones. Las encías están encendidas ó pálidas,
el epitelio corroido; sangran fácilmente.
El sistema muscular no ofrece particularidades notables; las punzadas y
las sensaciones de contusion, de pesadez, de quebrantamiento, de
cansancio y de frio, los calambres ligeros, las contracturas y la
debilidad muscular, manifiestan tambien el aniquilamiento de la
vitalidad, espresado por los estremecimientos musculares, los
hormigueos, los adormecimientos parciales y momentáneos, por una
debilidad muy grande y el marasmo.
Los ojos no presentan rasgos de inflamacion franca, pero sí una
turgencia humoral subaguda que ya hemos indicado anteriormente hablando
del estado de las mucosas en la fiebre. Se observa la fotofobia por la
mañana á la primera impresion de la luz, y ya se sabe que la fotofobia
se manifiesta con frecuencia bajo la influencia de medicamentos
eminentemente asténicos; así como la debilidad de la vista, el pestañeo
y estremecimiento de los párpados, y nieblecillas que parecen revolotear
en el campo de la vision.
En el oido hay ruidos imaginarios, sensaciones como de golpes, y
zumbidos con disecea. La nariz, aparte de las diferencias dependientes
de la disposicion de las partes, no ofrece otros síntomas que los demás
órganos, si no es el flujo de un líquido acre y mas abundante, y de
algunos granos forunculosos.
La palidez de la piel cuando no es habitual, ofrece variaciones
inherentes á la accion del medicamento sobre los sistemas sanguíneo y
nervioso en general; se nota comunmente una hinchazon que es la del
tejido celular de los miembros, y los rasgos de la cara espresan el
sufrimiento.
Los granos, las vesículas escocientes sobre los labios y sus comisuras,
las grietas y costras en los mismos puntos, reunidas á los síntomas
análogos ya indicados en las mucosas y la piel, son de gran valor en las
fiebres y en los estados mucosos febriles, subagudos, diferenciando á
este medicamento de otros que no provocan esos fenómenos sino despues de
la fiebre, en la convalecencia, como una crísis.
Entre los síntomas que suministra el estómago, se notan, entre otros del
estado agudo y que simulan la gastritis mucosa y la saburra gástrica,
numerosos fenómenos de gastroses, cuyo cuadro es el siguiente: disgusto,
náuseas y hambre hasta canina, el trabajo de la digestion fatiga
muchísimo, hay pesadez, incomodidades y endolorimiento del estómago,
vómitos, sensacion de vacío, flatuosidades, algunas veces corrosion,
sensacion de frio y ardores con abatimiento. Los síntomas de las _sales
de amoníaco_ nos presentan tambien el cuadro de enteritis crónicas, de
infartos hepáticos, de diversas afecciones de los órganos abdominales,
como se ve por estos síntomas: dolores tensivos y compresivos, punzadas,
sensacion de plenitud, de borborigmos, de constriccion, dolores cólicos,
flatuosidades, gases abundantes, tumor herniario, diarrea, hemorróides.
Apenas se observa turgencia en la mucosa de los órganos
génito-urinarios. Su estado, bajo la influencia de este medicamento, es
la astenia con ó sin obstruccion de la mucosa. Las mismas disposiciones
presentan los órganos de las funciones sexuales y partes adyacentes. Si
hay deseos venéreos, los órganos no corresponden, y si se escitan los
deseos, no existen; la debilidad general produce este estado, y la
grande agitacion de la sangre provocada por el cóito lo demuestra
igualmente, así como los timbres producidos por simples deseos
venéreos. Se manifiestan poluciones frecuentes, dolores, y el descenso
de los testículos en el hombre; en cuanto á la mujer, pruritos en la
vulva, ardores, escoriaciones, leucorreas blancas, acuosas, abundantes,
generalmente acres; la sangre menstrual es descolorida, pobre en
fibrina, acre y escoriante; reglas anticipadas, copiosas, precedidas de
violentos dolores de vientre y acompañadas de varias incomodidades,
tales como odontalgia, tristeza, grande abatimiento, bostezos y
estremada sensibilidad al frio.
§ III.--Efectos terapéuticos.
Estos diversos grupos de síntomas dan á conocer suficientemente la
utilidad de este medicamento en muchas afecciones de personas de
constitucion floja, mas ó menos linfáticas, debilitadas hace mucho
tiempo ó bien que aun conservan lozanía. Son poco impresionables, tienen
una vida mas material que intelectual, y las fuerzas musculares no están
en relacion con las apariencias de su salud.
Las afecciones agudas propias de las _sales de amoníaco_ se hallan
reducidas al círculo de la fiebre mucosa y de las irritaciones de esta
membrana, cuando tienen una influencia importante. La fiebre es
remitente ó intermitente; el coriza, la bronquitis y las
subinflamaciones de las membranas mucosas, especialmente en el período
de la hipersecrecion ó relajacion, son propias de este medicamento. En
iguales casos, no es raro que haya recidivas; los sujetos tienen
análogas indisposiciones y las contraen fácilmente al aire frio y con la
humedad; tampoco es raro que la mayor parte de las mucosas se afecten
simultáneamente, ó que se desenvuelvan en diferentes puntos movimientos
fluxionarios y que la afeccion se estienda á las membranas serosas.
Las sales de amoníaco son muy eficaces en corizas con ozena, en ciertas
irritaciones de estómago con astenia, en algunas cefalalgias crónicas
unidas á corizas, en varios casos de hidrotorax y de pleuresía crónicos,
en diversas bronquitis antiguas con flegmorragias complicadas con
padecimientos asmáticos; en vaginitis rebeldes, leucorreas irritativas y
otras afecciones de este género, cuando los síntomas generales y aun los
locales armonizan con los del medicamento, principalmente si la piel
está pálida, terrosa, fácil á escoriarse, hinchada y aun edematosa;
cuando las orinas son abundantes, las secreciones mucosas exageradas,
que hay epistaxis, hemoptísis, flujos hemorroidales poco abundantes, con
atonía de las mucosas que están infartadas y aun momentáneamente
irritadas. Estas sales son tambien eficaces en los infartos glandulares,
linfáticos, precedidos de dolores erráticos y reumáticos, en la miliar
crónica con prurito y ardor, en el herpes furfuráceo pruritoso, en
diversos dolores musculares y artríticos, con caquexia, adormecimiento,
pesadez, temblor y grande debilidad en los órganos de la vida de
relacion. El tic doloroso de la cara puede ser, en ciertos casos, propio
de este medicamento. Pero no podemos admitir, como se hace en muchos
_Manuales_, la eficacia del _carbonato de amoníaco_ en un estado
tifoídeo cualquiera ó simplemente inflamatorio.
La dismenorrea, que este medicamento cura, es un simple accidente del
estado general, del que se han de sacar las indicaciones terapéuticas,
entre las que se halla la de la esterilidad por atonía uterina, como
sucede en el raquitismo y las escrófulas. Como medicamento adaptado al
estado general es como se puede sacar partido de él en la gota, de la
cual tiene algunos de sus síntomas, como picotazos, punzadas,
dislaceraciones en el dedo gordo del pié, estremecimientos, hormigueos,
dolor quemante, tumefaccion dolorosa y roja en el dedo gordo del pié. La
amaurosis y el bocio no entran en su esfera de accion sino por
circunstancias del estado general. Las verrugas y vegetaciones, de
cualquier género que sean, solo reclaman el uso de este medicamento como
condiciones de afeccion de nutricion y de debilidad de la actividad
orgánica. Algunos médicos le han aconsejado en la diabetes, enfermedad
poco conocida y contra la que pocos medicamentos están indicados como
curativos, y sí solo como paliativos. Ningun hecho clínico, ninguna
indicacion sintomatológica puede invocarse en favor de esta pretension,
como no sea la abundancia de las orinas y su calidad física, pero no
química y el estado de caquexia. Esto no obstante, en tales
circunstancias puede ser útil.
=Dósis.=--Las tres primeras atenuaciones en trituracion, á la dósis de
algunos centígramos varias veces al dia, hasta un gramo en veinticuatro
horas, son las dósis y las preparaciones mas simples y convenientes en
los estados crónico y anémico. Es preciso limitarse á una de las
atenuaciones superiores, la sesta, por ejemplo, en algunos casos mas ó
menos agudos con grande susceptibilidad.
La tercera trituracion es frecuentemente preferible en las afecciones
febriles subagudas: se dan cinco centígramos por hora. La _digital_ debe
preceder en su uso en las fiebres saburrales ó mucoso-gástricas, con
lentitud del pulso al principio.
AMMONIACUM CAUSTICUM (AMONÍACO LÍQUIDO.--ALCALI VOLÁTIL).
Escluimos en esta obra, como ya se ha dicho, las acciones químicas y
mecánicas de los medicamentos, por lo que no cuestionarémos aquí sobre
las propiedades corrosiva y vesicante del amoníaco líquido, ni de los
efectos sudoríficos y diuréticos de las _sales de amoníaco_ á fuertes
dósis, ó de sus efectos locales estimulantes por su aplicacion tópica en
fumigacion ó de otro modo.
Independientemente de la accion del _amoníaco líquido_ sobre el cerebro,
accion que le constituye en el mas poderoso antídoto de los licores
alcohólicos, existe otra no menos directa sobre las membranas mucosas,
que da lugar á sentir el poco uso que de él se hace y la falta de datos
suficientes de sus efectos en el hombre sano. Hé aquí algunos dignos de
llamar la atencion: grande debilidad muscular, temblor y aniquilamiento
de las fuerzas, accidentes asmáticos, sudores, orgasmo sanguíneo,
secreciones mucosas abundantes.
Se le ha preconizado en los envenenamientos por el ácido hidrociánico y
por el ópio; se le da con resultados á la dósis de una ó dos gotas en un
vaso de agua. Administrado de esta manera disipa prontamente la
embriaguez producida por bebidas alcohólicas, y tambien ha disipado y
corregido las hemicráneas graves y los accesos de asma.
Todo anuncia que el _amoníaco líquido_ puede gozar de grande eficacia en
los casos graves en que, aunque indicado el _carbonato de amoníaco_, sea
insuficiente para vencer la astenia y la falta de vitalidad agravada
incesantemente por leucorreas escesivas, por flegmorragias abundantes,
por falta de nutricion en personas debilitadas, combatidas por plétoras
serosas y afectadas de caquexia mucosa.
ANACARDIUM ORIENTALE (ANACARDIO DE ORIENTE).
§ I.--Historia.
Arbol de la familia de las terebintáceas, Jussieu; _pentandria diginia_,
Linneo. Los frutos de este árbol consisten en una almendra encerrada en
un receptáculo muy duro. Entre este y la almendra se halla un líquido
acre, cáustico, negruzco; es la sustancia usada con el nombre de
_anacardio_. Se prepara por tintura ó en trituraciones. Son pocas las
observaciones conocidas de este medicamento antes de Hahnemann; despues
de él, Thorez, Lobethal, Wahle y Romani han publicado algunas.
Hasta hoy las esperiencias confirman los efectos fisiológicos y
terapéuticos del anacardio, siendo sensible que no sea mas usado, y que
la mayor parte de los terapeutistas modernos le hayan escluido de sus
tratados. Luego se verá que sus prop
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